viernes, 21 de octubre de 2022

COESPE: “No permitiremos que arruinéis el sistema de pensiones y los derechos públicos”

 



COESPE: “No permitiremos que arruinéis el sistema de pensiones y los derechos públicos”

 

Publicado el 21 de octubre de 2022 / Por Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones (COESPE)

 

Kaosenlared

 

Tras el éxito obtenido en la gran manifestación del sábado 15 octubre, con la participación de más de 50 mil pensionistas y trabajadores y trabajadoras y estudiantes, los poderes económicos y sus representantes de la banca y la política se han lanzado a la ofensiva con la intención de que la movilización no continue, introduciendo elementos de catastrofismo en el debate mediático, anunciando una vez más, la calamidad social en el supuesto de que las reivindicaciones del movimiento pensionista sean tenidas en cuenta.

Anuncian como un mantra, que de no recortarse y toparse salarios y pensiones, ello provocara la agudización de la crisis.

No hablan del aumento del gasto militar derivado de una crisis bélica, que nada han hecho para evitar ni reconducir, tampoco la Unión Europea, ni el gobierno. Por el contrario, el gobierno se ha metido en este momento en un conflicto con Argelia, renunciando a la defensa del Sahara, ahora bajo presión de los EEUU.

No hablan del compromiso en endeudarse con la financiación de los fondos next generation destinados a las grandes empresas europeas, que va aumentar la enorme deuda pública que ya se multiplico por el rescate bancario de la crisis anterior.

No hablan de que las recetas hacia la privatización de las pensiones públicas que quieren introducir a través de la negociación colectiva, como se está demostrando en distintos países europeos, son un fracaso, porque ceden a los fondos buitres un salario diferido que jamás se recuperará y además suponen descapitalizar el modelo público de reparto, causando un grave daño a la Seguridad Social

Culpabilizan una vez más al colectivo pensionista y a los trabajadores y trabajadoras, la mayoría de este país y del conjunto de Europa de sus crisis, intentando aplicar políticas de ajustes y de recortes de derechos y libertades públicas a la mayoría, al tiempo que sus beneficios económicos y políticos se disparan de manera grosera en las grandes corporaciones del IBEX35.

EL Gobierno debe tener en cuenta nuestras demandas. Los recortes y las reformas en el SPP, deben ser revocados. Mantener la pérdida del poder adquisitivo de pensiones públicas y salarios, contribuye a la paralización económica y a que la mayoría de la ciudadanía cargue con los efectos de las crisis que no hemos provocado.

Exigimos la subida de pensiones con IPC real, cerrar la brecha de género, aumentar las pensiones mínimas y no contribuyas a niveles del salario mínimo, aproximándolas a la media europea que les permita una vida digna.

Exigiremos y lucharemos por la defensa de un escudo social de mínimos, tal como establece la Carta Social Europea, que evite la exclusión social de las personas que están por debajo del nivel de pobreza, sobre todo mujeres y pensiones no contributivas en situación de pobreza severa.

La auditoría pública acordada en el parlamento, a través de la ley, debe ser realizada con todas las garantías. Es una demanda y exigencia legal y democrática, su resultado permitiría conocer las cuantías desviadas a gastos impropios, y así exigir su reposición en la caja de la Seguridad social.

Debido a esta situación, nuestra acción unitaria inmediata, será la entrega de las miles de firmas a los grupos parlamentarios junto con una carta conminándolos a dialogar con nosotros y avanzar en el debate presupuestario hacia estos objetivos. Queremos luces y taquigráficos ante una cuestión que nos afecta directamente, y que no puede resolverse de espaldas a la ciudadanía.

En este escenario COESPE con el conjunto de movimiento pensionista va a proseguir la movilización y la información con una acción en todos los pueblos del estado el DÍA 19 DE NOVIEMBRE, que será la continuidad de este 15 octubre.

En el proceso de su convocatoria invitaremos y estableceremos alianzas con todas las organizaciones sociales y sindicales de la sociedad que compartan estos objetivos para conseguir una nueva y más extensa jornada de protesta en defensa de los derechos y servicios públicos. En ella vamos a seguir exigiendo desde cada una de nuestras plataformas a los poderes públicos medidas que protejan a la mayoría, una distribución equitativa de la riqueza a través de acciones políticas y fiscales que garanticen el estado social y de derecho, y que den contenido a la democracia y a las aspiraciones de la mayoría de la población.

Que nadie dude que nuestra movilización va a continuar y ampliarse.

El 19 DE NOVIEMBRE vestiremos las calles dignidad.

GOBIERNE QUIEN GOBIERNE LOS DERECHOS Y LAS PENSIONES PUBLICAS SE DEFIENDEN

COESPE
19 octubre 2022

Imagen de portada: Twitter Oficial de COESPE – https://twitter.com/CoespeOficial/status/1581761363835092992

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Jugar con fuego en Ucrania

 

Esta es una guerra que ni Rusia ni EEUU pueden ganar, salvo que adquiera una dimensión que lleve a la aniquilación de una parte y a una gran destrucción en la otra. Un escenario dramático, ante el que no se alzan con vigor demasiadas voces que reclamen la paz.


Jugar con fuego en Ucrania

 

John J. Mearsheimer

El Viejo Topo

21 octubre, 2022 

 


Los riesgos subestimados de una escalada catastrófica

Los responsables occidentales parecen haber llegado a un consenso sobre la guerra en Ucrania: el conflicto se resolverá en un prolongado estancamiento y, finalmente, una Rusia debilitada aceptará un acuerdo de paz favorable tanto para Estados Unidos y sus aliados de la OTAN como para Ucrania. Aunque los líderes institucionales reconocen que tanto Washington como Moscú podrían escalar para obtener una ventaja o evitar la derrota, dan por sentado que se puede evitar una escalada catastrófica. Pocos imaginan que las fuerzas estadounidenses acabarán participando directamente en los combates, o que Rusia se atreverá a emplear armas nucleares.

Washington y sus aliados son demasiado fáciles y arrogantes. Aunque se puede evitar una escalada desastrosa, la capacidad de los contendientes para gestionar este peligro está lejos de ser segura. El riesgo es sustancialmente mayor de lo que sugiere el sentido común. Y dado que las consecuencias de la escalada podrían incluir una guerra importante en Europa, y quizás incluso la aniquilación nuclear, hay buenas razones para estar seriamente preocupados.

Para entender la dinámica de la escalada en Ucrania, empecemos por los objetivos de cada uno de los contendientes. Desde el comienzo de la guerra, tanto Moscú como Washington han ampliado sus ambiciones de forma significativa, y ambos están ahora fuertemente comprometidos con la victoria en la guerra y la consecución de formidables objetivos políticos. En consecuencia, cada parte tiene poderosos incentivos para encontrar formas de prevalecer y, lo que es más importante, para evitar perder. En la práctica, esto significa que EE.UU. podría entrar en combate si desea desesperadamente ganar o evitar que Ucrania pierda, mientras que Rusia podría utilizar armas nucleares si desea desesperadamente ganar, o si teme una derrota inminente, un escenario probable si el ejército estadounidense entra en guerra.

Además, dada la determinación de cada parte de alcanzar sus propios objetivos, hay pocas posibilidades de alcanzar un compromiso significativo. El pensamiento maximalista que ahora prevalece tanto en Washington como en Moscú da a cada bando razones adicionales para ganar en el campo de batalla, para poder dictar los términos de una eventual paz. De hecho, la ausencia de una posible solución diplomática da a ambas partes un incentivo adicional para la escalada. Lo que se encuentra en los peldaños superiores de la escalera podría ser algo verdaderamente catastrófico: un nivel de muerte y destrucción superior al de la Segunda Guerra Mundial.

Aim High

Inicialmente, Estados Unidos y sus aliados apoyaron a Ucrania para evitar una victoria rusa y negociar desde una posición favorable el fin de los combates. Pero en cuanto el ejército ucraniano empezó a golpear a las fuerzas rusas, especialmente en los alrededores de Kiev, la administración Biden cambió de rumbo y se comprometió a ayudar a Ucrania a ganar la guerra contra Rusia. También trató de dañar gravemente la economía rusa imponiendo sanciones sin precedentes. En abril, el secretario de Defensa, Lloyd Austin, explicó los objetivos de Estados Unidos: «Queremos ver a Rusia debilitada hasta el punto de que ya no pueda hacer el tipo de cosas que hizo al invadir Ucrania. En esencia, Estados Unidos ha anunciado su intención de eliminar a Rusia de las filas de las grandes potencias.

Lo más importante es que Estados Unidos ha comprometido su reputación con el resultado del conflicto. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, calificó la guerra de Rusia en Ucrania de «genocidio» y acusó al presidente ruso, Vladimir Putin, de ser un «criminal de guerra» que debería enfrentarse a un «juicio por crímenes de guerra«. Estas proclamas presidenciales hacen difícil imaginar que Washington se eche atrás; si Rusia se impusiera en Ucrania, la posición de Estados Unidos en el mundo sufriría un duro golpe.

Las ambiciones rusas también se han ampliado. En contra de la creencia popular en Occidente, Moscú no invadió Ucrania para conquistarla e integrarla en una Gran Rusia. Se trataba principalmente de evitar que Ucrania se convirtiera en un baluarte occidental en la frontera rusa. Putin y sus asesores estaban especialmente preocupados por la entrada de Ucrania en la OTAN. El Ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, aclaró sucintamente este punto a mediados de enero, al decir en una conferencia de prensa: «la clave de todo es garantizar que la OTAN no se expanda hacia el este«. Para los dirigentes rusos, la perspectiva de que Ucrania entre en la OTAN es, como dijo el propio Putin antes de la invasión, «una amenaza directa para la seguridad rusa«, una amenaza que sólo podría eliminarse entrando en guerra y convirtiendo a Ucrania en un Estado neutral o fallido.

Con este fin, los objetivos territoriales de Rusia se han ampliado aparentemente de forma considerable desde el comienzo de la guerra. Hasta la víspera de la invasión, Rusia se había comprometido a aplicar el acuerdo de Minsk II, que habría mantenido el Donbass como parte de Ucrania. Sin embargo, en el transcurso de la guerra, Rusia se apoderó de vastas zonas de territorio en el este y el sur de Ucrania, anexionándose todo o la mayor parte de ese territorio, lo que convertiría efectivamente lo que queda de Ucrania en un Estado disfuncional de partido único.

Para Rusia, la amenaza es hoy aún mayor que antes de la guerra, sobre todo porque la administración Biden está ahora decidida a recuperar las ganancias territoriales rusas y a socavar permanentemente el poderío ruso. Para empeorar aún más las cosas para Moscú, Finlandia y Suecia se incorporan a la OTAN, y Ucrania está mejor armada y más aliada con Occidente. Moscú no puede permitirse perder en Ucrania y utilizará todos los medios disponibles para evitar la derrota. Putin parece confiar en que Rusia acabará imponiéndose a Ucrania y a sus partidarios occidentales. «Hoy sentimos que quieren derrotarnos en el campo de batalla«, dijo a principios de julio. «¿Qué podemos decir? Deja que lo intenten. Los objetivos de la operación militar especial serán alcanzados. No hay duda de ello«.

Ucrania, por su parte, tiene los mismos objetivos que la administración Biden. Los ucranianos están decididos a recuperar el territorio perdido ante Rusia, incluida Crimea, y una Rusia más débil es sin duda una amenaza menor para Ucrania. Además, confían en que pueden ganar, como dejó claro el ministro de Defensa ucraniano, Oleksii Reznikov, a mediados de julio, cuando dijo: «Rusia puede ser derrotada definitivamente y Ucrania ya ha demostrado cómo«. Su homólogo estadounidense parece estar de acuerdo. “Nuestra ayuda está marcando realmente la diferencia sobre el terreno«, dijo Austin en un discurso a finales de julio. «Rusia cree que puede aguantar más que Ucrania y nosotros. Pero esto es sólo el último de la serie de errores de cálculo de Rusia«.

En esencia, Kiev, Washington y Moscú están totalmente comprometidos a ganar a costa de su oponente, lo que deja poco espacio para el compromiso. Probablemente, ni Ucrania ni Estados Unidos aceptarían una Ucrania neutral; de hecho, Ucrania está cada día más vinculada a Occidente. Tampoco es probable que Rusia devuelva todo o incluso la mayor parte del territorio que ha arrebatado a Ucrania, sobre todo porque las animosidades que han alimentado el conflicto en el Donbass entre los separatistas prorrusos y el gobierno ucraniano durante los últimos ocho años son ahora más intensas que nunca.

Estos intereses contrapuestos explican por qué muchos observadores creen que no se llegará a un acuerdo negociado a corto plazo y, por tanto, predicen un sangriento estancamiento. En esto tienen razón. Pero los observadores están subestimando el potencial de escalada catastrófica que implica una guerra prolongada en Ucrania.

Hay tres vías básicas de escalada intrínsecas a la conducción de la guerra: uno o ambos bandos escalan deliberadamente para ganar, uno o ambos bandos escalan deliberadamente para evitar la derrota, o la lucha se intensifica no por elección deliberada sino involuntariamente. Cualquiera de los tres caminos podría empujar a los Estados Unidos directamente a la guerra, o empujar a Rusia a usar armas nucleares, o tal vez conducir a ambos.

América entra en escena

En cuanto la administración Biden llegó a la conclusión de que se podía vencer a Rusia en Ucrania, envió más armas, y más potentes, a Kiev. Occidente comenzó a aumentar la capacidad ofensiva de Ucrania enviando armas como el sistema de misiles de lanzamiento múltiple HIMARS, así como armas «defensivas» como el misil antitanque Javelin. Con el tiempo, tanto la letalidad como la cantidad de las armas aumentaron. Hay que tener en cuenta que en marzo Washington vetó un plan para transferir cazas MiG-29 polacos a Ucrania alegando que esto podría llevar a una escalada, pero en julio no puso objeciones cuando Eslovaquia anunció que estaba considerando enviar los mismos aviones a Kiev. Estados Unidos también está estudiando la posibilidad de entregar sus F-15 y F-16 a Ucrania.

Estados Unidos y sus aliados también entrenan al ejército ucraniano y le proporcionan información vital que utiliza para destruir objetivos rusos clave. Además, como informa el New York Times, Occidente tiene «una red clandestina de comandos y espías» sobre el terreno dentro de Ucrania. Puede que Washington no participe directamente en los combates, pero está profundamente implicado en la guerra. Y hoy está a un paso de que los soldados estadounidenses aprieten el gatillo y los pilotos estadounidenses pulsen el botón de disparo.

El ejército estadounidense podría participar en los combates de varias maneras. Consideremos una situación en la que la guerra se prolonga durante un año o más y no hay una solución diplomática a la vista ni un camino plausible hacia una victoria ucraniana. Al mismo tiempo, Washington está desesperado por poner fin a la guerra, tal vez porque necesita centrarse en contener a China o porque los costes económicos de apoyar a Ucrania están causando problemas políticos en casa y en Europa. En tales circunstancias, los responsables políticos de Estados Unidos tendrían todas las razones para considerar la adopción de medidas más arriesgadas, como la imposición de una zona de exclusión aérea sobre Ucrania o el envío de pequeños contingentes de fuerzas terrestres estadounidenses, para ayudar a Ucrania a derrotar a Rusia.

Un escenario más probable para la intervención de EE.UU. ocurriría si el ejército ucraniano comenzara a colapsar, y Rusia pareciera destinada a lograr una victoria decisiva. En ese caso, dado el profundo compromiso de la administración Biden de evitar este resultado, Estados Unidos podría intentar invertir la tendencia implicándose directamente en los combates. Es fácil imaginar a los funcionarios estadounidenses convencidos de que la credibilidad de su país está en juego, y persuadidos de que un uso limitado de la fuerza podría salvar a Ucrania sin inducir a Putin a utilizar armas nucleares. O bien, una Ucrania desesperada podría lanzar ataques a gran escala contra ciudades rusas, con la esperanza de que esa escalada provoque una respuesta rusa masiva que acabe obligando a Estados Unidos a unirse a la lucha.

El último escenario para la implicación estadounidense supone una escalada no intencionada: involuntariamente, Washington se puede ver arrastrado a la guerra por un acontecimiento imprevisto que se le va de las manos. Tal vez los aviones de combate estadounidenses y rusos, que ya han entrado en estrecho contacto sobre el Mar Báltico, colisionen accidentalmente. Un incidente de este tipo podría fácilmente escalar, dados los altos niveles de miedo de ambas partes, la falta de comunicación y la demonización mutua.

O tal vez Lituania bloquee el paso de las mercancías sancionadas que atraviesan su territorio en su camino desde Rusia a Kaliningrado, el enclave ruso separado del resto del país. Lituania lo hizo a mediados de junio, pero se echó atrás a mediados de julio después de que Moscú dejara claro que estaba contemplando «medidas severas» para poner fin a lo que consideraba un bloqueo ilegal. Sin embargo, el Ministerio de Asuntos Exteriores lituano se resistió a levantar el bloqueo. Dado que Lituania es miembro de la OTAN, es casi seguro que Estados Unidos acudirá en su defensa si Rusia ataca el país.

O tal vez Rusia destruya un edificio en Kiev, o un lugar de entrenamiento en algún lugar de Ucrania, y mate involuntariamente a un número considerable de estadounidenses, por ejemplo, cooperantes, agentes de inteligencia o asesores militares. El gobierno de Biden, ante el levantamiento de la opinión pública, puede decidir que debe tomar represalias y ataca objetivos rusos, lo que da lugar a una serie de represalias entre ambas partes.

Por último, existe la posibilidad de que los combates en el sur de Ucrania dañen la central nuclear de Zaporizhzhya, controlada por Rusia, la mayor de Europa, hasta el punto de emitir radiación en la región, lo que llevaría a Rusia a responder de forma proporcional. Dmitry Medvedev, ex presidente y primer ministro ruso, dio una respuesta ominosa a esta posibilidad, diciendo en agosto: «No olviden que también hay emplazamientos nucleares en la Unión Europea. Y los accidentes también son posibles allí«. Si Rusia atacara un reactor nuclear europeo, Estados Unidos entraría en guerra casi con toda seguridad.

Por supuesto, Moscú también podría instigar la escalada. No se puede excluir la posibilidad de que Rusia, en un intento desesperado por detener el flujo de ayuda militar occidental a Ucrania, golpee a los países por los que pasa la mayor parte: Polonia o Rumanía, ambos miembros de la OTAN. También existe la posibilidad de que Rusia lance un ciberataque masivo contra uno o varios países europeos que ayuden a Ucrania, causando graves daños a sus infraestructuras críticas. Un ataque de este tipo podría llevar a Estados Unidos a lanzar un ciberataque de represalia contra Rusia. Si el ciberataque tiene éxito, Moscú podría responder militarmente; si fracasa, Washington podría decidir que la única forma de castigar a Rusia es golpearla directamente. Estos escenarios parecen inverosímiles, pero no son imposibles. Y son sólo algunos de los muchos caminos por los que lo que ahora es una guerra local podría convertirse en algo mucho más grande y peligroso.

Transición al conflicto nuclear

Aunque el ejército ruso ha causado enormes daños en Ucrania, Moscú se ha mostrado hasta ahora reacio a intensificar sus esfuerzos para ganar la guerra. De hecho, muchos rusos le han acusado de no dirigir la guerra con más vigor. Putin reconoció estas críticas, pero hizo saber que, en caso de ser necesario, iniciaría una escalada del compromiso ruso. «Todavía no hemos empezado a ponernos serios«, dijo en julio, sugiriendo que Rusia podría hacer más si la situación militar se deterioraba: y lo haría.

¿Qué pasa con la forma terminal de escalada? Hay tres circunstancias en las que Putin podría utilizar armas nucleares. La primera, si Estados Unidos y sus aliados de la OTAN entraran en guerra. Este hecho no sólo cambiaría en gran medida el equilibrio de las fuerzas militares en detrimento de Rusia, aumentando en gran medida la probabilidad de su derrota, sino que para Rusia también significaría luchar en su propia puerta contra una gran potencia, en una guerra que podría extenderse fácilmente al territorio ruso. Los líderes rusos sentirían sin duda que su supervivencia está en peligro, lo que les daría un poderoso incentivo para utilizar las armas nucleares para salvar el día. Como mínimo, considerarían la posibilidad de realizar lanzamientos nucleares de demostración para convencer a Occidente de que retroceda. Es imposible saber de antemano si esa medida pondría fin a la guerra o la llevaría a una escalada de la que perderían el control.

En su discurso del 24 de febrero anunciando la invasión, Putin dio a entender claramente que desplegaría armas nucleares si Estados Unidos y sus aliados entraban en la guerra. Dirigiéndose a «aquellos que puedan tener la tentación de interferir», dijo, «deben saber que Rusia responderá inmediatamente y que habrá consecuencias que nunca habéis visto en toda vuestra historia«. Su advertencia no se le escapó a Avril Haines, Directora de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, quien predijo en mayo que Putin podría utilizar armas nucleares si la OTAN «interviene o está a punto de intervenir«, en gran parte porque esto «contribuiría obviamente a la percepción de que está a punto de perder la guerra en Ucrania«.

En el segundo escenario nuclear, Ucrania invierte la suerte en el campo de batalla sola, sin la participación directa de Estados Unidos. Si las fuerzas ucranianas estuvieran a punto de derrotar al ejército ruso y recuperar el territorio perdido de su país, no hay duda de que Moscú podría ver fácilmente este resultado como una amenaza existencial que exigiera una respuesta nuclear. Al fin y al cabo, Putin y sus asesores estaban lo suficientemente alarmados por el creciente alineamiento de Kiev con Occidente como para decidir deliberadamente atacar a Ucrania, a pesar de las claras advertencias de Estados Unidos y sus aliados sobre las graves consecuencias que sufriría Rusia. A diferencia del primer escenario, Moscú desplegaría armas nucleares no en el contexto de una guerra con Estados Unidos, sino contra Ucrania. Lo haría con poco temor a las represalias nucleares, ya que Kiev no tiene armas nucleares, y porque Washington no tendría interés en iniciar una guerra nuclear. La ausencia de una amenaza clara de represalias facilitaría que Putin contemplara el uso de la energía nuclear.

En el tercer escenario, la guerra desemboca en un prolongado estancamiento que no tiene solución diplomática y resulta extremadamente costoso para Moscú. Desesperado por terminar el conflicto en términos favorables, Putin puede buscar la escalada nuclear para ganar. Al igual que en el escenario anterior, en el que se intensifica para evitar la derrota, una represalia nuclear estadounidense sería muy poco probable. En ambos escenarios, es probable que Rusia utilice armas nucleares tácticas contra un pequeño conjunto de objetivos militares, al menos inicialmente. Podría golpear países y ciudades en ataques posteriores, si fuera necesario. Obtener una ventaja militar sería uno de los objetivos de la estrategia, pero el más importante sería asestar un golpe capaz de cambiar las tornas: asestar un golpe tan temible a Occidente que Estados Unidos y sus aliados se movilizaran rápidamente para poner fin al conflicto en términos favorables a Moscú. No es de extrañar que William Burns, el director de la CIA, comentara en abril: «Ninguno de nosotros puede tomarse a la ligera la amenaza que supone un posible recurso a las armas nucleares tácticas o de bajo rendimiento«.

Cortejando la catástrofe

Se puede admitir que, aunque uno de estos escenarios catastróficos podría ocurrir en teoría, las posibilidades de que realmente ocurra son mínimas, por lo que no habría que preocuparse. Después de todo, los líderes de ambos bandos tienen poderosos incentivos para mantener a los estadounidenses fuera de la guerra, y para evitar incluso un uso nuclear limitado; por no hablar de una guerra nuclear abierta.

Ojalá se pudiera ser tan optimista. En realidad, la visión convencional subestima enormemente los peligros de la escalada en Ucrania. En primer lugar, las guerras tienden a tener una lógica propia, lo que hace difícil predecir su curso. Los que dicen saber con certeza qué camino tomará la guerra en Ucrania se equivocan. La dinámica de la escalada bélica es tan difícil de predecir como de controlar, lo que debería ser una advertencia para quienes confían en que los acontecimientos en Ucrania pueden ser gestionados. Además, como reconocía el teórico militar prusiano Carl von Clausewitz, el nacionalismo favorece que las guerras modernas degeneren en su forma más extrema, sobre todo cuando hay mucho en juego para ambos bandos. Esto no quiere decir que las guerras no puedan limitarse, sino que limitarlas no es fácil. Por último, dado el asombroso coste de una guerra nuclear entre grandes potencias, incluso una pequeña posibilidad de que se produzca debería hacer que todo el mundo pensara largo y tendido sobre la dirección que podría tomar este conflicto.

Esta peligrosa situación crea un poderoso incentivo para encontrar una solución diplomática a la guerra. Pero, por desgracia, no se vislumbra una solución política, ya que ambas partes están firmemente comprometidas con objetivos bélicos que hacen casi imposible el compromiso. El gobierno de Biden debería haber trabajado con Rusia para resolver la crisis ucraniana antes del estallido de la guerra en febrero. A estas alturas ya es demasiado tarde para llegar a un acuerdo. Rusia, Ucrania y Occidente están atrapados en una situación terrible sin una salida evidente. Sólo cabe esperar que los líderes de ambos bandos manejen la guerra de forma que se evite una escalada catastrófica. Sin embargo, para las decenas de millones de personas cuyas vidas están en juego, esto es un escaso consuelo.

Fuente: Foreign Affairs, 17 de agosto de 2022.

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jueves, 20 de octubre de 2022

La partida militar para el año próximo bate todos los récords. [Esto es parte de lo que nos cuesta a los trabajadores españoles (en este caso concreto) el mantenimiento de un sistema sociopolítico que ni siquiera es capaz de garantizar un puesto de trabajo digno a todo el que lo necesite para vivir y que lo único que está garantizando es que las condiciones de vida para los trabajadores empeoren cada día que pase]

 

El presupuesto militar español de 2023 equivale a la suma de casi todos los ministerios de vocación social juntos


La partida militar para el año próximo bate todos los récords

 

Por Juan Carlos Rois 

Rebelion.org /España

19.10.2022


Fuentes: Grupo Tortuga


Casi 56.000 millones incluyendo a las policías, 49.000 si solo contamos lo castrense.

El escandaloso gasto militar que arrastra España, año tras año, se queda pequeño comparado con el que el que tienen previsto para 2023.

Si desde la censura de Rajoy hasta nuestros días el PSOE ha protagonizado, primero en solitario y ahora con el abrazo del oso con Unidas Podemos, un brutal aumento respecto de los años anteriores, el futuro nos depara una escalada brutal, en consonancia con el incremento de la militarización que venimos padeciendo.

La estimación de gastro militar que podemos extraer del estudio de los presupuestos generales del Estado para 2023 es un verdadero escándalo y supera con mucho las cifras que el gobierno ha propagado, cifras ya de por sí escandalosas.


Estamos hablando de 48.833,66 millones de euros, una cantidad exagerada, una cantidad que supera con creces el 2 y hasta el 3% del PIB para acercarse casi al 4 % y que esconde gasto militar en múltiples ministerios y departamentos fuera de Defensa, porque otra de las características tradicionales de nuestro gasto militar es su opacidad y dispersión, pensada desde hace años para esconder la escandalosa cifra final del mismo, ocultación que ha contado hasta la fecha con el colaboracionismo servil de los partidos parlamentarios, que o no han dicho nada, o lo han dicho con la boca pequeña, sin atreverse a elevar la crítica ni a romper los consensos férreos en materia de defensa.


Defensa (Sección 14)

 

15.150,80

Ministerio de Defensa

7.925,46

Programas especiales de Armamento

4.901,72

OOAA militares

1.289,60

OOAA por cuotas M. Hacienda A ISFAS (Programa 923S)

699,91

CNI

334,11

Clases pasivas militares. (Sección 7)

 

4.120,53

Pensiones militares y a familiares (211B)

4.015,00

Otras pensiones especiales (ministros y trabajos especiales) *

23,59

Pensiones de guerra (212 B)

81,94

Casa del Rey (Sección 01)*

 

1,5

Cortes Generales (Sección 02)*

 

0,62

Presidencia (Sección 25)

 

1,67

Actos y recepciones militares del Rey (programa 337 A) *

0.27

Retribuciones y gratificaciones personal militar al servicio del rey (911Q) *

1,5

 

Interior (Sección 16)

 

4.543,56

Formación guardia civil, incluyendo transferencias a C. Universitario Guardia Civil y a Academia Zaragoza. (programa 131N)

93,57

Reserva de la G, Civil (Programa 131O)

211,29

Personal Dirección G. G. Civil (programa 132A)

3.336,85

Organismo autónomo DGT; Seguridad vial (132B)

843,73

Ayudas a terceros, incluyendo asociación profesional de la G. Civil, fundación de la G, Civil y similares (programa 132 A)

27,83

Actuaciones materia droga G. Civil( 132C)

30,31

Exteriores (Sección 12)

 

656,2

Transporte del Ministerio de Defensa (141M)

1,1

 

Operaciones militares en el exterior (142 A)

236,03

 

Cuotas a organismos internacionales de seguridad y defensa

419

 

Subvenciones a fundaciones de Defensa

 

 

Subvención a IECAH (143 A)

0,07

 

Transporte Movilidad y Agenda urbana (Sección 17)

 

0,02

Comisión Interministerial de coordinación civil-militar del espacio aéreo- CIDETMA y seguridad operacional del sector aéreo (455M]*

0,02

Industria, comercio y turismo (Sección 20)

 

2.001,66

Apoyo al sector de la defensa (464B)

1.601,15

 

Préstamos y Apoyo programa PERTE al sector de la defensa (42LB)*

244,00

 

Apoyo a la internacionalización de empresas en relación con Defensa (42ME)*

0,10

 

Apoyo Internacionalización por medio de CESCE; ICO, ICEX, FIEM (431A)*

12,67

 

Metrología (programa 49LB) *

0,74

 

Apoyo a Hisdesat para el Radar Paz (467C)

143

 

Ministerio Transición Ecol. y el reto demográfico (Sección 23)

 

32,78

Porcentaje militar de metrología inscrita en AEMET (495B)*

21,47

 

Abastecimiento de materiales con relevancia militar (423N)*

0,45

 

Medios aéreos del Ejército del Aire para prevención de incendios forestales pagados por EPRIF (456C)*

10,86

 

Ministerio de Ciencia e innovación (Sección 28)

 

110,11

CSIC. Instalaciones Polares base Gabriel y Galán y buques oceanográficos (000X)

9,45

AEI Transferencia a INTA del Fondo de Investigación científica y desarrollo Tecnológico (000X)

2,45

Financiación
de Buque escuela intramares conforme convenio 23 julio 18
(programa 415B)

0,94

CDTI y AEI financiación ayudas de programas de orientación militar en Programa «Retos de la Sociedad» (46QC C17.I03)*

44,2

CDTI. Programas de renovación del entorno productivo aeroespacial (Programa 46QI C17-I09)*

20

CSIC para reforma del sector aeronáutico y del espacio (46QG)*

0,4

CSIC para proyectos I+D+I empresarial (467 C)*

2,67

CDTI. Financiación programas espaciales (467C)*

30

Ministerio de educación y formación profesional (Sección 18)

 

7

Formación profesional para el empleo dirigido a tropa y marinería, sujeto al protocolo de colaboración para la FP (programa 241B)

7

 

Ministerio de Agricultura, Pesca, Aliment.y Medio Ambiente

 

32,84

Financiación de Buque escuela Intramares conforme convenio 23 julio 18 (programa 415B)

13,08

Participación de la guardia Civil en labores de inspección (programa 415B)

19,76

 

Hacienda y Función Pública (Sección 37)

 

85,2

Aportaciones a entidades locales por convenio cooperación y defensa con EE. UU. (922N)*

0,2

Hacienda por Dotaciones SEPI Navantia y por adquisición de acciones y participaciones (923A y memoria SEPI)*

85

Inclusión, Seguridad Social y Migraciones

 

5,1

Convenio de Asistencia Sanitaria por Defensa a la flota que presta servicio en el índico e Islas Seichelles, conforme a convenio Defensa/ instituto social de la Marina de 15 julio 2021 y convenio de prestación mutua de asistencia de los mismos de 1 de octubre de 2010

0,2

 

Pensiones a niños de la guerra Ley 3/2005 (231B)

4,9

 

Trabajo y Economía social (sección 19)

 

8

Convenio SEPE por el que subvenciona a la Dirección General de Personal y Reclutamiento del Ministerio de Defensa para la formación profesional para tropa, marinería y reservistas (programa 241B y convenio de 3 de diciembre de 2021)*

8

 

Derechos Sociales y Agenda Digital (Sección 29)

 

0,33

Subvenciones a Asoc. Española de Militares y Guardias civiles con discapacidad (231F)

0,33

 

Cultura y Deporte (sección 24)

 

2,46

Archivos militares (programa 332A)*

0,02

 

Competencias digitales para tropa y marinería en el programa 33SC*

1

 

Restauración arquitectura defensiva de propiedad militar (programa 337B)*

1,4

 

Subvención a Fundación Real Instituto 0Elcano (programa 331 M)

0,04

Sanidad (Sección 26)

 

0,1

Depósito estratégico de Medicamentos en custodia del Ministerio de Defensa (programa 313A)

0.1

Igualdad

 

0,7

Cursos igualdad de género impartidos por defensa con cargo al programa 232B, partida 226.10

0,7

Centros Universitarios de la Defensa

 

21,3

Academia central de Madrid

0,92

 

Academia General de Zaragoza

7,35

 

Academia del Aire de San Javier

3,15

 

Academia Naval de Marín

3,08

 

Academia de la Guardia Civil

6,08

Fondo europeo de apoyo a la paz (943N)

 

94

Organismo atípico de la defensa

 

0,1

Total Gasto militar presupuestado

 

26.876,58

Partidas Extrapresupuestarias (Deuda Extraordinaria):

a)Sobregasto conforme liquidación IGAE (16%% sobre GM de Defensa al haber bajado el sobregasto respecto de años anteriores)

4.300,58

b)Operaciones en el exterior no contempladas en Presupuesto de MDE

1.100

c)Plurianuales vigentes

412

d)Intereses de deuda a asumir este año (8,8%, correspondiente al % de GM antes de deuda sobre presupuesto consolidado

4.810,39

 

Total GM antes de deuda y gastos extrapresupuestarios

 

37.499,55

Deuda militar extraordinaria

 

11.334,11

Total GM 2020

 

48.833,66

Control social estatal 2019 (excluido el imputado como gasto militar)

6.957,22

TOTAL GM MAS CONTROL SOCIAL

 

55.790,88

 

Gasto militar que, como decimos, tiene diversos protagonistas implicados en su sostenimiento más allá del círculo explícitamente militar.

Como se dice, la evolución de nuestro gasto militar real ha sido siempre escandalosa, pero el espectacular aumento apalabrado entre el Gobierno PSOE-UP y sus socios epígonos no sólo consolida el nuevo ciclo de rearme en el que nos han metido sin preguntar a nadie, sino que desenmascara crudamente la vocación social de los presupuestos y nos arrastra a una deuda de más de 16.000 millones más a sumar a la ya de por sí insostenible deuda militar.

Un gasto militar que supone nada menos que 1.008 euros por persona o, lo que es lo mismo, 133,8 millones de euros al día, más de dos veces lo que tiene el ministerio con menor presupuesto (consumo, dirigido por el líder de IU Alberto Garzón) para todo el año.

El repaso a las partidas sociales nos ofrece un desolador paisaje de agravio comparativo: mientras se mima el gasto militar, las partidas sociales quedan muy por debajo de las urgentes necesidades sociales. ¿No es legítimo preguntarnos de qué narices nos defiende un gasto militar brutal, con un alto coste de oportunidad y una más que cuestionable utilidad para garantizar la seguridad humana, mientras las verdaderas necesidades sociales siguen siendo desatendidas?



Porque el gasto militar español ocupa el mismo tamaño que la suma de casi todos los ministerios de vocación social juntos.

Un gasto militar que tiene tres graves objetivos y, a su vez, consecuencias:

1.        1) Consolida el actual modelo de defensa intervencionista, agresivo y supeditado a los intereses de EE. UU. y la OTAN

2.        2) Cronifica los males de nuestro militarismo de toda la vida,

3.        3) Cierra la puerta a cualquier intento de política alternativa, dado que compromete gasto e inversiones multimillonarias a años vista, que hacen que cualquier cambio de gobierno se vea atado de pies y manos a la rueda del gasto militar

 


No se hagan ilusiones. Con la dimensión de este gasto militar y la expansión de las estructuras de nuestro militarismo es imposible una reforma desde dentro.


Si oyen a algún partido plantear algo parecido no vayan a creerlo. Todo está atado y bien atado y sólo cabe una vía para cambiar las cosas. Romper. Presionar desde fuera. Crear un colapso tal al gasto militar y a las estructuras militaristas que
provoque procesos de desmilitarización hoy por hoy muy lejos de la agenda social y política.

No se fíen de la buena fe de los que toman este tipo de decisiones. Si la protesta no les afecta de forma grave a sus intereses y a su cartera no cambiarán ni un ápice, menos en este momento en el que se lleva apoyar el ruido de los tambores de guerra.


Por eso se precisa más desobediencia a este gasto militar y por eso el reto del antimilitarismo, o uno de ellos, es promover el ciclo de lucha capaz de movilizar a la sociedad en esa dirección.

Seguir pensando que el gasto militar cambiará porque el trabajo de lobby, por esforzado que sea, que hacen algunos va a convencer a los diputados y a su cohorte de cómplices para promover un recorte, por modesto que sea, es más ingenuo que pensar que podemos movilizarnos como sociedad para que esto suceda.


Ya no es suficiente con escandalizarnos con las cifras, ni con adoptar posturas personales de coherencia moral.

Hoy más que nunca se necesita resistencia colectiva efectiva y con la suficiente capacidad «disruptiva» para convertir en un problema así percibido el gasto militar y provocar un cambio radical de políticas de reducción y trasvase de este dispendio de recursos hacia las verdaderas necesidades de la seguridad humana y de la lucha por la paz.

Fuente: https://www.grupotortuga.com/El-escandaloso-gasto-militar-que

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