domingo, 9 de julio de 2017

ERREKALEOR, EL FRACKING Y LAS ENERGÍAS RENOVABLES



Errekaleor, el fracking y las energias renovables

Berriztu!
Rebelión
08.07.2017


Cuando oímos hablar del fracking por primera vez, la mayoría de las personas que participaríamos después en la pelea para que esa barbaridad no se llevase adelante, teníamos una idea muy superficial de lo que es y lo que supone la actual crisis energética. El pico del petróleo, del gas, del carbón, del uranio... eran términos que, como mucho, nos sonaban, pero no teníamos claro cuáles eran sus consecuencias.

Desde un primer momento, nos pareció fundamental conocer de dónde venían lo planes para hacer fracking. Por ello, combinadas con diferentes movilizaciones, organizamos charlas en las que contamos con personas de renombre que nos explicaron los pormenores del pico del petróleo y los demás hidrocarburos y las graves consecuencias que llevan aparejadas. Nos explicaron cómo cada vez era más difícil encontrar hidrocarburos, cómo cada vez costaba más extraerlos y cómo, los que se extraían, eran cada vez de menor calidad.
Esto que nos explicaron lo incorporamos inmediatamente a las charlas que nosotras dábamos, ya que, tan importante como explicar qué es el fracking, nos parecía explicar el contexto energético. Al mismo tiempo, vimos que el modelo energético era el motor, cada vez más grande, de un sistema depredador de recursos y destructor de vida. Todas éramos conscientes de ello anteriormente pero, el trabajo de estos últimos años en la lucha contra el fracking, nos ha dado una perspectiva mucho más amplia y una comprensión del problema mucho más profunda.

En las jornadas de energía que organizamos en 2013 y en las charlas de la Frackanpada de 2015 buscamos, además de hacer un buen diagnóstico de la situación, dibujar salidas tratando de implicar al mayor número de personas y colectivos, ya que la solución a este embrollo en el que nos han metido va a ser tarea de todas y todos. Por eso, cuando conseguimos paralizar los planes del gobierno vasco y prohibir el fracking, sabíamos que no nos podíamos relajar porque el problema de fondo persistía: el sistema capitalista y el modelo energético basado en combustibles fósiles seguía y sigue amenazando nuestras vidas y la del planeta que habitamos.

Antes incluso de lo que preveíamos, a finales del año pasado, tuvimos que ponernos de nuevo en marcha ante los renovados planes para llenar de pozos nuestro territorio y extraer gas, esta vez, de manera “convencional”. Fue entonces cuando, tras una reflexión colectiva, nació Berriztu! que, además de oponerse a seguir profundizando en la dependencia de los combustibles fósiles, tiene el objetivo de cambiar el modelo energético y el sistema que lo promueve. Por el momento, gracias a la rápida movilización popular, los planes que el gobierno vasco tenía para empezar a perforar en primavera de 2017 se han visto aplazados. Según SHESA, la empresa pública responsable, puede que el retraso sea de hasta 2 años. En manos de todas está el que no se haga nunca.

¿Y qué tiene que ver todo esto con Errekaleor? Hace apenas un mes que Iberdrola, por orden del departamento de industria del gobierno vasco, cortó la luz en el barrio. Ese mismo departamento de industria que promovió el fracking y ahora promueve los pozos “convencionales” para sacar gas no convencional. Esa misma empresa, Iberdrola, dueña de Garoña, que pertenece al oligopolio energético y que ha sido condenada por robarnos a todas y todos.

Ante este ataque a Errekaleor la respuesta popular fue ejemplar. Fue ejemplar porque Errekaleor es un proyecto colectivo que va mucho más allá de la ocupación de unas viviendas para poder vivir. Así se pudo comprobar en la manifestación que se realizó el pasado 5 de junio, que supo integrar la respuesta al ataque con la propuesta de seguir avanzando en un nuevo modelo de vida y de sociedad que ponga el mantenimiento de la vida en el centro. Un modelo de vida sostenible, que no esté basado en la explotación ilimitada de recursos y personas.

Por eso, cuando nos hablaron de que tenían un proyecto para ser independientes energéticamente, mediante energías renovables y que necesitaban ayuda no lo dudamos. Tanto Berriztu! como Fracking EZ hemos puesto nuestro granito de arena y nos gustaría animar a quien todavía no lo haya hecho, a participar en la campaña de crowfunding. Nos gustaría acabar esta carta dando muchos ánimos y un abrazo a toda la gente de Errekaleor.

Guk argi daukagu! Herria bizirik nahi dugu!

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viernes, 7 de julio de 2017

EL COSTE DE LA MANO DE OBRA EN LA UNIÓN EUROPEA EN EL PRIMER TRIMESTRE DE 2017


El coste de la mano de obra en la Unión Europea en el primer trimestre de 2017

Rebelion
(Coe-Rexecode)
30.06.2017

Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos.


Coe-Rexecode (siglas en francés de Centro de Observación Económica y de Investigación para la Expansión de la Economía y el Desarrollo de Empresas) analiza cada trimestre los resultados del último estudio del coste de la mano de obra (ECMO, 2012) a partir de los índices del coste de la mano de obra publicados por Eurostat.

 
Cuadro 1: Nivel del coste de la hora de trabajo. Industria y servicios comerciales

• En el conjunto de la industria y de los servicios comerciales:

- El coste horario de la mano de obra para el conjunto de la zona euro se calcula en 30,5€, en progresión del 1,2% sobre un año en el primer trimestre de 2017.

- Para Francia el coste de la hora de trabajo en el conjunto de los sectores comerciales sale a 36,9€, con un progreso del 0,7% en un año. En Alemania es 35,2€ , con un aumento del 2% en un año. Aumenta un 0,1% en España y un 1,3% en Italia.

• En la industria manufacturera:

- El coste horario de la mano de obra en el primer trimestre de 2017 es de 33,2€ de media para el conjunto de la zona euro, con un aumento del 1,3% en un año.

- Para Francia el coste horario en la industria manufacturera es de 38,3€, con un aumento del 0,5% en un año. En Alemania es de 40.7€, con un aumento del 1,5% en un año. Aumenta un 0,3% en España y recula un 1,3% en Italia.

Cuadro 2: Estudios ECMO 2000, 2004, 2008. Estudio 2012 prolongado en el primer trimestre de 2017 para los índices del coste de la mano de obra [Columna izquierda: Industria y servicios comerciales. Columna derecha: industria manufacturera.


 

Eurostat publicó el 16 de junio los índices trimestrales del coste de la mano de obra en la base 2012=100 para el primer trimestre de 2017. Permiten prolongar los resultados de los datos del estudio cuatrienal (2012) sobre el coste medio de la hora de trabajo. Más información sobre el método.

Centre d’observation économique et de Recherche pour l’Expansion de l’économie et le Développement des Entreprises (Coe-Rexecode)


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VENEZUELA. LOS QUE ESTÁN PROMOVIENDO LA GUERRA INCIVIL EN VENEZUELA SERÁN UNOS TERRO-CRIMINALOIDES-ISTAS, AGAZAPADOS TRAS EL %, NO?

Venezuela, la batalla de la narrativa




Por Carlos Fazio, Resumen Latinoamericano/ 03 de julio 2017 .- 

Como antes en Colombia, Afganistán, Irak, Libia, Ucrania y Siria, el terrorismo está ganando parcialmente la guerra en Venezuela. El terrorismo no es un adversario, sino tan sólo una forma de violencia política que, en ocasiones, como sucede actualmente en Venezuela, sirve para edificar la arquitectura de una intervención militar extranjera directa bajo fachada humanitaria.

Junto con la guerra sicológica y las operaciones especiales clandestinas, la práctica del terrorismo vía escuadrones de la muerte o grupos paramilitares –como instrumentos principales de la guerra sucia–, es un componente clave de la guerra asimétrica. Según manuales del Pentágono, la noción de asimetría no alude a un simple desbalance en la paridad de fuerzas entre enemigos, sino supone una metodología que emplea tácticas irregulares o no convencionales que permitan maniobrar con el menor costo político y militar posible al promotor o actor estratégico encubierto (el llamado liderazgo desde atrás).

Un elemento esencial para la eficacia del accionar terrorista son los medios. En una guerra no convencional, de desgaste, como la que tras bastidores libra Estados Unidos contra Venezuela, las verdaderas batallas se dan en el imaginario colectivo. El Pentágono da gran importancia a la lucha ideológica en el campo de la información. Usa a los medios como arma estratégica y política en la batalla de la narrativa. Se trata de dominar el relato de cualquier operación, militar o no. La percepción es tan importante para su éxito como el evento mismo (…) Al final del día, la percepción de qué ocurrió importa más que lo que pasó realmente.

Mediante la repetición in extremis, Estados Unidos y los medios cartelizados bajo control monopólico privado han logrado fabricar en el exterior la falsa percepción de que en Venezuela existe una dictadura. Un régimen totalitario no permitiría los agravios, los actos vandálicos y los ataques a unidades militares y policiales, a centros industriales, a instalaciones gubernamentales y a servicios públicos clave. Tampoco los aberrantes excesos de unos medios que operan como la principal oficina de propaganda de los terroristas y sus patrocinadores encubiertos.

En todo conflicto la guerra mediática es el preámbulo de la guerra estratégica. En ese contexto, lo que cada día transmiten los grandes corporativos mediáticos no es la verdad sobre Venezuela. Lo que presentan como realidad CNN, O’Globo, Televisa, el Grupo Clarín, la BBC, DW y otros oligopolios privados no es tal. Y aunque el enfoque de la cobertura noticiosa tiene que ver con la disputa por la hegemonía, no se trata de un mero problema ideológico o de clase. Junto con lo militar, lo económico, lo cultural y lo espacial (el aspecto geopolítico y el control de territorios), el terrorismo mediático es consustancial a la llamada dominación de espectro completo (full espectrum), noción diseñada por el Pentágono antes del 11 de septiembre de 2001.

La dominación de espectro completo combina distintas modalidades de la guerra no convencional, así como diversas estrategias y tácticas guerreras asimétricas con la finalidad de adaptarse a un escenario complejo: la Venezuela de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, que tras 18 años de gestión gubernamental ha logrado forjar un nuevo sujeto histórico anticapitalista y antimperialista, y una unión cívico-militar de nuevo tipo liderada con un buen manejo táctico de la crisis.

Volviendo al terrorismo, un caso reciente fue el tratamiento mediático de los ataques lanzados desde un helicóptero contra el Ministerio del Interior y el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), en Caracas, el pasado 27 de junio. Los hechos fueron protagonizados por Óscar Pérez, inspector de la Brigada de Acción Especial del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), quien tras despegar en un helicóptero policial de la base La Carlota y sobrevolar la capital, disparó 15 balazos contra el ministerio y lanzó cuatro granadas de origen colombiano y fabricación israelí contra el TSJ.

Inmediatamente después de los ataques fue divulgado un video en Instagram, en el Pérez se declaraba en desobediencia civil y llamaba a un golpe de Estado contra el presidente Maduro. Los tripulantes del helicóptero exhibieron una manta que rezaba: 350: libertad, en alusión al artículo de la Constitución que señala que el pueblo desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos.

El canciller Samuel Moncada calificó a Óscar Pérez como un sicópata criminal que se hace llamar ‘guerrero de Dios’. Y condenó el silencio de países de la Unión Europea y la Organización de Estados Americanos (OEA) ante lo que catalogó como acciones terroristas.
En el momento de los ataques en ambos edificios públicos había población civil. Y aunque no se registraron víctimas, por su naturaleza y los efectos que buscaba producir: pérdida de vidas humanas (dado el armamento utilizado), coacción sicológica y temor en la población, sendos actos pueden ser calificados como terroristas.

Terrorismo es el uso ilegal, calculado y sistemático de la violencia premeditada para inculcar o provocar miedo e intimidar a una sociedad o comunidad. Es una forma específica de violencia. Como táctica, es una forma de violencia política contra civiles y otros objetivos no combatientes, perpetrada por grupos clandestinos, mercenarios o bandas organizadas.

Se trata de una acción indirecta, ya que el blanco instrumento (víctimas que no tienen nada que ver con el conflicto causante del acto terrorista), con frecuencia seleccionado por su valor simbólico o elegido al azar (blanco de oportunidad), es usado para infundir miedo, ejercer coerción o manipular a una audiencia o blanco primario, a través del efecto multiplicador de los medios, que pueden ser utilizados, además, como vehículos de publicidad o propaganda para desacreditar y/o desgastar al gobierno.

 fuente: La Jornada

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jueves, 6 de julio de 2017

ATENTADOS EN ALEMANIA CONTRA LA CUMBRE DEL G-20 (UNA FORMA COMO OTRA CUALQUIERA DE FORTALECER IDEOLÓGICAMENTE AL CAPITALISMO HACIENDO VER QUE SE LUCHA CONTRA ÉL)



Si la inmensa mayoría de la población no está lo suficientemente concienciada (que no lo está) como para apoyar de forma práctica, por ejemplo, una huelga general definida hasta no echar al gobierno de turno, para abolir el sistema capitalista como modo de producción dominante, cualquier acto que se diga va en contra del capitalismo no hará más que reforzarlo ideológicamente, porque son argumentos, por ejemplo, para la muchachada tertulatontativa de 13 tv; Herrera Carlos, locutor de ustedes de la Cadena COPE para estar informados; el periódico La Razón, etc., etc., etc., que utilizarán contra los "violentos" antisistema (yo soy un antisistema, o sea, que estoy contra la corrupción política sistematizada o no, del engaño a la opinión pública con medias verdades revestidas de dogmas, et., y además, radical, que no tiene nada que ver con la violencia).

De modo que, desde el Ojo Atípico, nuestra más contundente condena al acto que se comenta. Y en todo, caso, una buena investigación periodística de los linces del periodismo de postín para descubrir quienes son de verdad los autores personales de los diferentes actos violentos cometidos (nada revolucionarios por cierto, y lo que es más importante, que cuco o cucos han financiado esos actos, no sea que haya moros en la costa y nos encontremos con que sea algún grupo de los grandes capitales (en sus innumerabes formas jurídicas) quienes lo hayan hecho, no para abolir el capitalismo, sino para volverlo más fortachón.


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Ataques explosivos e incendiarios contra la infraestructura ferroviaria ante la cumbre del G-20
 
Por  Voz como arma
Kaos en la Red
05.07.2017
Alemania. una serie de ataques incendiarios/explosivos que han paralizado gran parte de la red ferroviaria alemana a lo largo de todo el país













Recojo de Insurrection News y traduzco esta noticia informando de una serie de ataques incendiarios/explosivos que han paralizado gran parte de la red ferroviaria alemana a lo largo de todo el país, causando enormes retrasos en las rutas de las principales ciudades. Un grupo llamado “Shut Down G-20!”  asumió la responsabilidad por dichos sabotajes en un comunicado publicado en el Indymedia, donde se puede leer (en alemán) haciendo click aquí. Les saboteadores definieron estas acciones como “un asalto al sistema nervioso central del capitalismo“ y las enmarcaron dentro de la resistencia contra la cumbre que el G-20 realizará en Hamburgo en los próximos días, y ante la cual se espera una gran cantidad de protestas, varias de las cuales con contenido militante y anticapitalista.

Nota: Lo que sigue no es el comunicado asumiendo la acción, sino una noticia informando de lo ocurrido. El comunicado no he podido encontrarlo en inglés, y lamentablemente mis conocimientos en alemán son ciertamente escasos, lo que me impide traducirlo. Si alguien encuentra la versión en inglés, ¡envíala!, estaré encantado de traducirla a castellano.
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La policía alemana está investigando una serie de ataques incendiarios que han paralizado partes de la red ferroviaria a lo largo del país. Incendios nocturnos en cajas de señales y canales de cables causaron enormes retrasos en las rutas ferroviarias de Berlín, Hamburgo, Colonia, Dortmund, Bremen y Bad Bevensen, causados por “dispositivos incendiarios y explosivos no convencionales”.

En un comunicado publicado en Indymedia el lunes por la mañana (19 de junio), un grupo llamado Shut Down G-20! asumió la responsabilidad por los ataques, describiéndolos como “un asalto al sistema nervioso central del capitalismo”.

Protestas a gran escala y días de acción directa coordinada se organizan en las vísperas y durante la cumbre del G-20 en Hamburgo el 7 y el 8 de julio, a la cual acudirán dictadores del mundo no libre incluyendo a Donald Trump, Vladimir Putin y Recep Tayyip Erdoğan.

Más info sobre protestas y acciones planeadas para la cumbre del G-20 en Hamburgo: g20tohell.blackblogs.org

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EL EMPOBRECIMIENTO SOCIAL EN ESPAÑA, LA CORRUPCIÓN, EL ENVENENAMIENTO Y LA DESINFORMACIÓN A LA OPINIÓN PÚBLICA.... ¿CÓMO SE CURA. CAERÁ DEL CIELO SU REMEDIO?

Alemania
17 de junio de 1953

Gareth Dale
Viento Sur
03/07/2017
 

El 17 de junio de 1953 tuvo lugar la primera de una serie de rebeliones contra los regímenes pro-soviéticos en Europa Oriental.

Comenzó en Berlín Oriental y se extendió por la República Democrática Alemana. Cerca de medio millón de obreros hicieron huelga y cerca de un millón de alemanes del Este —cerca del 10 % de la población— se unieron a las protestas.

Estas cifras podrían haber sido mayores si el Ejército Rojo y las fuerzas de seguridad alemanas no hubieran intervenido con una fuerza letal tan rápidamente. La escala de la respuesta le sugirió a Bertolt Brecht su famoso comentario: el Politburó había tenido que "disolver al pueblo y elegir otro".

Pero lo más sorprendente fue lo rápido que se radicalizaron los trabajadores y trabajadoras. Una huelga común en Berlín Oriental creció hasta convertirse en una rebelión en todo el país. En algunas ciudades, se formaron comités de huelga en las fábricas y embriones de soviets.

Todo esto ocurrió en un solo día, en el espacio de tiempo entre el momento en el que los trabajadores ficharon para su jornada diaria y la imposición de la ley marcial, esa misma tarde.

Los aliados soviéticos de la Alemania Oriental estaban atónitos. "¿Cómo puede pasar esto?" bufaba uno. "No lo entiendo. ¡Estas cosas no pasan de un día para otro!".

La chispa

La chispa fue una huelga convocada por trabajadores de la construcción de la obra de la Stalinalle, donde de los escombros de posguerra se erigía un monumental y pomposo bulevar.

Aunque espontánea, en cierto sentido, la huelga surgió de las sucesivas discusiones entre los descontentos activistas obreros sobre los recientes aumentos de la cuota de trabajo.

Los trabajadores dejaron sus herramientas y debatieron cómo avanzar. ¿Debía la resolución rechazar las nuevas cuotas de trabajo y criticar el régimen? ¿Debía una delegación de trabajadores llevar la resolución directamente al gobierno?

Al final, decidieron marchar en masa con un mensaje simple sobre la cuota de trabajo.

El 16 de junio la marcha comenzó como un hilo y sin un gran diseño. La pancarta roja de los huelguistas decía "¡Exigimos una reducción de la cuota!". El objetivo era simple: entregar la resolución.

Pero, según iban pasando por otros lugares, se unían nuevos trabajadores. Miles se unieron a sus filas y los cánticos iban cambiando a su vez.

La cuestión de la cuota perdió su papel central y en las calles sonaron otras consignas como: "¡Obreros, uníos!", "¡La unión es la fuerza!", "¡Queremos elecciones libres!", "¡Queremos ser libres, no esclavos!".

Una multitud de unas diez mil personas llegó a la "Casa de los Ministerios". Un trabajador entrado en años lanzó un grito: "¡Queremos hablar con el gobierno!".

Exigían que se presentara Walter Ulbricht, líder del partido gobernante, el Partido Socialista Unificado (SED), formado tras la fusión del Partido Comunista de Alemania (KPD) y el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) en el Este.

En vez de eso, llegaron funcionarios de segunda fila para dirigirse a la multitud. Anunciaron que la principal exigencia de los trabajadores —la revocación del aumento de la cuota— sería satisfecha. Parecía haberse logrado una victoria fácil.

Sin Ulbricht a la vista, algunos se dispersaron, contentos por la gran concesión que se había aceptado y sin mucho esfuerzo, además. Pero muchos prefirieron esperar. Desconfiaban de los funcionarios que anunciaban concesiones y exigían "oírlo del propio Ulbricht".

Los funcionarios del gobierno cedieron ante los oradores. Uno presentó un conjunto de exigencias: "cancelación de los aumentos de la cuota; reducción de precios en las tiendas de propiedad del Estado; aumento general de los niveles de vida de los obreros; abandonar el intento de crear un ejército; elecciones libres en Alemania".

Después, entre vivos aplausos, un joven ingeniero propuso marchar por Berlín llamando a la huelga general.

Esa misma tarde, los huelguistas se desplegaron —en autobuses, tranvías y bicicletas— por los centros de trabajo de toda la ciudad.

La insurrección

Durante la noche, las noticias volaron por todo el país y la mañana siguiente se respiraba una pregunta: ¿debemos "solidarizarnos con Berlín"? Asambleas de masas decidían si ir o no a la huelga y elegían comités de huelga.

En los comités destacaban cuadros sindicales, militantes obreros y aquellos que rechazaban las explicaciones oficiales de las asambleas.

Habitualmente, se conocías unos a otros por las organizaciones del movimiento obrero como el SPD, los sindicatos, la Asociación de Perseguidos por el Régimen Nazi (VVN) o el ejército. En algunos centros de trabajo, el ritmo de los acontecimientos sobrepasaba los intentos de crear un proceso de toma de decisiones colectivo.

Pero donde se establecieron comités operativos, sus miembros debatían propuestas de acción y los sometían a votación en una potente fusión de democracia y coordinación.

La primera tarea era tomar el centro de trabajo. Algunos comités incluso los socializaron desde abajo, convirtiendo sus centros de trabajo en cooperativas.

Más comúnmente, los comités se centraron o en negociar con la dirección de la empresa para que se readmitiera a los trabajadores despedidos y destituir a los funcionarios, o en propagar la huelga.

Los trabajadores tomaron el control de la central telefónica, organizaron piquetes y marcharon por el área cercana.

Además, los comités elaboraron listas de exigencias más amplias. Expresaban las necesidades vitales de la huelga (que se pagaran los días de huelga y que no hubiera represalias contra los miembros de los comités), así como reclamaciones relacionadas con el centro de trabajo.

Muchas exigencias "materiales" se solapaban con las políticas, como la cancelación del aumento de la cuota o un salario igual para las mujeres, mientras que otras eran directamente políticas: reducción de las remuneraciones policiales, establecimiento de elecciones libres (habitualmente para toda Alemania), legalización de la acción industrial, libertad para los presos políticos y dimisión del gobierno.

Ciudad tras ciudad, se formaban marchas, que normalmente comenzaban en las fábricas en huelga. Otros sectores de la población —trabajadores de empresas pequeñas, amas de casa, estudiantes, trabajadores por cuenta propia— se unieron. Al llegar al centro de la ciudad, los manifestantes celebraban una concentración o trataban de ocupar la sede del poder municipal.

En Leipzig, por ejemplo, los manifestantes ocuparon las instalaciones radiotelevisivas, el local del periódico y las sedes de las organizaciones sindical y juvenil del gobierno. A la hora de comer celebraron su victoria; los manifestantes bailaron con la música que tocaban con un piano que pusieron en la plaza del mercado.

La huelga se extendió y su culminación en una concentración parecía ir acompañada por un sentimiento de determinación. Muchas capas de la población sentían que "algo había que hacer" y llegaron a un consenso, a veces con una fuerza sorprendente, sobre el curso de acción.

Pero tras este punto, el sentido de propósito común languideció. Las preguntas tácticas y estrategias se hicieron más complejas: ¿qué edificio ocupar? ¿dónde reside el poder?

La protesta inicial comenzó con grupos de obreros que se conocían unos a otros y podían alcanzar decisiones vinculantes con relativa facilidad.

Pero a medida que se lanzaban a las calles y otros se unían a sus filas, la relativa fuerza de estas redes se redujo. Y, aunque la mayor parte de las marchas y concentraciones habían transcurrido pacíficamente, el Estado desplegó fuerzas de seguridad para dispersar a las muchedumbres.

No era raro que los manifestantes armados solo con puños o herramientas desarmaran a las fuerzas del Estado. La Stasi no era eficaz y su centro perdió el contacto con muchas oficinas locales; la policía era débil y una minoría se amotinó.

Sin embargo, la intervención de las fuerzas de seguridad elevó el precio de la protesta, multiplicó las incertidumbres de los manifestantes y contribuyó a fragmentar el sentido de unidad que había marcado las fases previas.

Había algo de carnavalesco en estos eventos: el ritual teatral y el sentido de que los manifestantes estaban poniendo el mundo patas arriba.

Tomaban las centrales de radio de la ciudad y los sistemas de megafonía para difundir convocatorias de protestas. Desvalijaban los locales de las instituciones del Estado y asaltaban las comisarías de policía y las cárceles.

Arrancaban la propaganda de los muros; los niños del colegio tiraban por la ventana sus libros de texto en ruso y en una ciudad, los manifestantes sacaron a los agentes de la Stasi de un edificio, los encerraron en una caseta de perros con un plato de comida para perros puesto enfrente.

En Brandenburgo, detuvieron a un juez detestado y a un fiscal y los llevaron a la plaza del mercado para que los ciudadanos reunidos los interrogaran.

La ocupación

La mayor parte de la fase insurreccional no se desarrolló sistemáticamente, sino con fuerzas fragmentarias que perseguían objetivos inmediatos, limitados. Sin embargo, donde los comités de huelga si vincularon entre sí para formar comités de varias fábricas o incluso regionales, los hechos tomaron una forma más aguda y más conscientemente revolucionaria.
Los comités de huelga conjuntos se establecieron en Hennigsdorf, Görlitz, Cottbus, Gera, en la obre de Rügen y, sobre todo, en el triángulo profundamente industrial entre los ríos Saale, Mulde y Pleisse, en las ciudades de Leipzig, Halle, Merseburg, Bitterfeld-Wolden y Schkeuditz.

Algunos comités coordinaban no sólo acciones de huelga y manifestaciones sino también actividades insurreccionales.

Los organismos que se formaron antes podían ejercer mayor influencia. En Merseburg, los dos mayores comités de huelga de fábricas formaron un comité conjunto que determinó que la mejor táctica para asegurar que la insurrección continuara era volver a la base y ocupar. Entre tanto, enviaron una delegación a Halle, la ciudad cercana más grande.

Allí formaron otro comité que incluía representantes de fábrica, un estudiante y un comerciante. El comité de Halle desarrolló su propio programa de acción y supervisó la ocupación de la emisora de radio y la imprenta del periódico locales.

En Bitterfeld-Wolfen, cerca de treinta mil obreros y obreras marcharon hacia la plaza de la ciudad. Eligieron un comité central, compuesto de representantes de todas las principales fábricas, un ama de casa y un estudiante. El comité delegó en unidades de obreros tomar la ciudad, cada una respaldada por cientos de manifestantes.

Se hicieron con el control de la cárcel, donde ordenaron a un agente redactar una lista de presos políticos para su liberación. Tomaron la sede de correos, el ayuntamiento, los locales del SED y de la Stasi y la central telefónica.

Detuvieron al alcalde, pusieron a funcionarios bajo custodia, desarmaron a agentes de policía y encerraron al jefe de policía, todo ello en nombre del comité.

Se abrieron los archivos policiales y los nombres de los informantes de la policía fueron leídos en alto en una asamblea de masas. Mientras, mandaron a los bomberos quitar la propaganda del régimen de los muros de la ciudad y asegurarse de que las reservas de alimentos y energía quedaran en manos rebeldes.

En resumidas cuentas, el comité usurpó suave y tranquilamente la autoridad económica y civil.

Después extendió su influencia a las áreas colindantes, enviando delegaciones de obreros por tren y en camiones para difundir y coordinar la acción. Finalmente, puso sus miras en el escenario nacional.

Hizo un llamamiento a generalizar aún más la huelga y envió sus exigencias al "llamado gobierno democrático alemán": el gobierno debe dimitir y ser sustituido, tras unas elecciones libres, por un gobierno provisional de obreros progresistas», debía disolver el ejército y abolir las fronteras occidentales.

En Görlitz, las dimensiones de las movilizaciones truncaron los planes del alcalde para disolverla. La multitud formó un comité de gobierno popular y una milicia obrera desarmada.

Procedieron a ocupar los juzgados locales, comisarías de policía, el ayuntamiento, los locales del SED y de la Stasi, el periódico regional y la estación de tren.

Despidieron al jefe de policía y nombraron a su sustituto. El alcalde firmó la liberación de todos los prisioneros políticos. El comité se reunió y se comunicó con una asamblea de masa que permitió a las multitudes dar su opinión sobre las propuestas del comité.

El éxito de la insurrección en estas ciudades puede explicarse por la presencia de grandes fábricas que facilitaron la organización efectiva de los comités.

El tiempo importaba, en términos de velocidad de la organización de la protesta y de la hora de contraataque de los soviéticos. En Görlitz la asamblea se reunión antes que en ningún otro lugar.

Los huelguistas y manifestantes se reunieron rápidamente, debatieron sobre sus objetivos y ocuparon los principales centros del poder. Les ayudó otra ventaja local: la ley marcial no se declaró hasta las 5:30 h de esa noche, varias horas más tarde que en Berlín.

Reguero de pólvora

Pero, ¿por qué el levantamiento se extendió tan rápido y brilló tanto? Había varios factores en juego. Uno era que el régimen parecía débil: la hemorragia de apoyo obrero del SED, solo mantenido por una presencia mínima en las fábricas, y el hecho de que a principios de junio hizo concesiones en un cambio político brusco (un signo de debilidad).

Sin embargo, lo que es crucial, las concesiones no se dirigieron a la preocupación más urgente de los trabajadores, el aumento de la cuota.

Otra razón del éxito del levantamiento fue la estructura centralizada de las sociedades de tipo soviético.

Como las riendas políticas y económicas están sujetas en un único centro (habitualmente alejado), las protestas periféricas pueden politizarse rápidamente. Al mismo tiempo, las instituciones intermedias entre los ciudadanos y el Estado carecían de recursos.

Pero había también un factor subjetivo. En muchos momentos críticos, ciertos individuos y grupos iniciaron la acción consciente y deliberadamente. Sus intervenciones eran en cierto sentido reacciones espontáneas al desarrollo de la situación. Pero también estaban formadas por la experiencia previa.

La naturaleza "estructurada" de la espontaneidad puede verse, primero, en las acciones de aquellos que organizaron la protesta. Del mismo modo que los fieles al SED evitaron que surgieran muchas huelgas, los militantes obreros en otras asambleas convencieron a sus compañeros de que abandonaran las herramientas.

Habitualmente repetían un llamamiento a la solidaridad: con los obreros de la construcción, con Berlín o simplemente, con la fábrica cercana.

Si el "efecto pólvora" no se debió a ninguna misteriosa cualidad contagiosa del comportamiento de la multitud sino a la presencia de los militantes y a la receptividad de los obreros a los argumentos en favor de la acción colectiva, ¿qué explica esta militancia, esta receptividad?

Las formas bien definidas de acción colectiva del 17 de junio sugieren que aquellos que participaron en las huelgas y en las marchas, ya lo habían hecho antes o habían aprendido esas prácticas por una inmersión en las tradiciones del movimiento obrero, ya sea en las olas de huelgas, en los consejos obreros o las insurrecciones del periodo de Weimar o en los comités antifascistas y los consejos obreros de la década de 1940.

Aunque la memoria colectiva de las tradiciones del movimiento obrero se habían debilitado durante el régimen nazi, no habían desaparecido.

Una minoría con coraje se mantuvo activa en la resistencia clandestina y amplias capas mantuvieron los valores y la memoria socialista entre amigos, en centros de trabajo y en los espacios residenciales.

Las pruebas del legado del movimiento obrero alemán el 17 de junio es inconfundible.

Está en las canciones (la "Internationale" y el himno del SPD "Brüder zur Sonne zur Freiheit"), en las consignas (por ejemplo en la consigna de la era de Weimar "Akkord ist Mord", "el trabajo a destajo es asesinato") y en la participación, especialmente en los comités de huelga, de personas que habían aprendido los repertorios de lucha fabril y de protesta política en movimientos pasados.

Los obreros con experiencia en esos periodos tuvieron influencia en la mayoría de comités de huelga, especialmente en la formulación de demandas. Conocemos a muchas de esas personas.

Por ejemplo, el obrero de la construcción berlinés que dio con la formulación decisiva de exigencias frente a la Casa de Ministerios, presuntamente abrió su intervención diciendo: "Me pasé cinco años en un campo de concentración bajo los nazis, pero no tengo miedo de pasar otros diez con estos".

Otro informe sugiere que esta misma persona dirigió los argumentos en favor de la huelga en los debates de la Stalinallee que desencadenaron el levantamiento.

U Otto Reckstatt, un líder de la huelga en Nordhausen. Había sido concejal de la ciudad por el SPD durante la República de Weimar.

O Wilhelm Frothaus, que inspiró la conferencia de delegados de Dresde en junio de 1953. Participó en su primera acción huelguística a los doce años en 1905, se unió al SPD en 1919, luego al KPD en 1933, fue detenido por los nazis en 1944, torturado y sólo escapó a la sentencia de muerte porque la guerra terminó.

Tras ser expulsado del SED en 1950, mantuvo contacto con otros camaradas desilusionados de su fábrica.

O Walter Kellner, un sindicales y antiguo miembro del SPD. Recordaba cómo muchos compañeros "no sabían cómo articular su descontento y su protesta", pero por su experiencia en la lucha fabril, estaban bien capacitados para ayudar a redactar una resolución y presentarla a los trabajadores.

O Max Latt. Sus palabras en la asamblea de Görlitz comenzaron así: "Amigos, soy el viejo Latt. Desde 1904 he sido miembro del Partido Socialdemócrata. He participado en tres revoluciones: en 1918, en 1945 y, ahora, en la revolución del 17 de junio de 1953".

En la misma ciudad, se formó un "comité de la revolución del SPD" y los "comités de iniciativa" del SPD se formaron en una fábrica óptica y en el hospital.

Por todas partes se formaron "comités obreros del SPD". Aprobaron resoluciones, hicieron pintadas y desplegaron pancartas llamando a la legalización del partido que había sido absorbido en el SED.

Aunque una minoría de huelguistas tenía experiencia práctica en el movimiento obrero anterior a 1933, muchos más absorbieron su legado. Las memorias de la lucha se transmitían entre familiares, amigos o compañeros de trabajo.

Cojamos, por ejemplo, al líder de 29 años de la huelga de Bitterfeld Horst Sowada y al líder de la huelga de Schmölln Heinz Neumann. Ambos procedentes de familias del SPD.

A los catorce años, Sowda fue interrogado por la Gestapo. Neumann se había unido al SPD en 1945, con 24 años y fue expulsado del SED en 1951. El 17 de junio, expresó su solidaridad con los obreros de la construcción de Berlín y se dirigió a la multitud con el himno "Brüder zur Sonne zur Freiheit".

Lo que revelan estas y otras biografías es que la espontaneidad del levantamiento reposaba sobre la experiencia acumulada de luchas que sus participantes habían adquirido o que había sido cultivada por organizaciones centralizadas como sindicatos o partidos políticos.

Decir que la espontaneidad requiere centralización sería ir demasiado lejos, pero la ironía está ahí.

Punto de inflexión

A pesar de la heroica resistencia —quizá la más memorable fuera la de las mujeres en Jena que se sentaron interrumpiendo el paso de los tanques— el levantamiento fue aplastado. Pero dejó una marca traumática en el SED.

Su líderes tuvieron que admitir que las masas de la clase obrera se sentían ajenas al partido. "Estamos aquí sentados como los derrotados", se lamentaba un miembro del Comité Central. "¿Qué le pasa al máximo órgano de nuestro partido? ¡Es como si nos lo hubiéramos hecho en los pantalones!"

La rebelión dejó también una impresión imborrable en los manifestantes. En los años sucesivos, obreros y campesinos hablarían de la llegada de un "nuevo 17 de junio".

Pero no duró para siempre. La supresión del levantamiento y la siguiente intensificación de la seguridad del Estado socavó las esperanzas de resistencia colectiva.

Con la excepción parcial de la pequeña ola de huelgas de 1956, 1960-1 y 1970-2, entre 1953 y 1989 apenas se desarrollaron luchas significativas más allá de centros de trabajo concretos.
Los veteranos del movimiento obrero ajenos al SED que transmitían las tradiciones de lucha fueron muriendo poco a poco.

La memoria colectiva de las luchas de 1945-53, con pocos o ningún órgano para cuidarla, se apagó. Incluso en los tradicionales bastiones del SPD, el legado socialdemócrata se desvaneció.

Es resultado fue una marginación de largo alcance de la tradición socialista al margen de la ideología oficial del Estado. La socialdemocracia había sido debilitada drásticamente por el nazismo, pero había sobrevivido y resurgido en 1945.

A diferencia del asalto frontal del nazismo, el SED estalinista incorporó al SPD sutil y pérfidamente.

La similitud de las políticas del KPD y el SPD en 1945-6, unida al soborno y la intimidación, persuadieron a muchos funcionarios del SPD a unirse a la nueva organización.

Miembros de base del SPD vieron a líderes reconocidos de "su propio" campo defender la política del SED.

Y cuando el SED comenzó a atacar directamente a las organizaciones e intereses obreros, parecía provenir en parte —y así era— de las propias filas socialdemócratas. El sistema inmunológico de la socialdemocracia era demasiado débil como para afrontar una ataque originado desde dentro.

El 17 de junio de 1953 fue un punto de inflexión para el socialismo alemán. Tras 1914 y especialmente tras 1953, las redes de los socialistas ajenos al SED se fragmentaron y disolvieron.

Algunos se unieron al SED o se convirtieron en funcionarios del "sindicato" del régimen. Otros se retiraron a sus casas o dachas. Otros murieron.

En 1989 los movimientos de masas volvieron a surgir. Pero a diferencia de 1953, apenas había sentido de poder obrero o conciencia de clase.

Algunos activistas de 1953 fueron influyentes en sus comunidades o centros de trabajo en 1989. Pero sus fuerzas estaban fracturadas, sus redes marchitas.

La derrota de 1953 y las décadas de gobierno represivo que siguieron aseguraron que las cotas alcanzadas en Bitterfeld-Wolfen, Merseburg y Görlitz en un solo día en 1953 no se repitieran en las protestas de 1989.

17/06/2017

Traducción: viento sur

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miércoles, 5 de julio de 2017

HAY QUE DEFENDER CON UÑAS, DIENTES, BOLÍGRAFOS Y ORDENADORES A CUALQUIER MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE, CON PERMISO DE HERRERA CARLOS, LOCUTOR DE USTEDES DE LA CADENA COPA PARA ESTAR INFORMADOS Y DE MI PACO, PACO, PACO QUE TE QUIERO PACO



Al Jazeera, la televisión insurgente con la que Arabia Saudí quiere acabar

Rebelion
The Guardian / El Diario (España)
05.07.2017

El canal de noticias ha creado conciencia política en todo Oriente Medio. No es de extrañar que los enemigos conservadores de Qatar la quieran cerrar.


Plató principal de la redacción de Al Jazeera en Qatar.
Plató principal de la redacción de Al Jazeera en Qatar. WITTYLAMA CC
Arabia Saudí y sus aliados han extendido 48 horas su ultimátum a Qatar para que cumpla su lista de 13 exigencias, entre las que se encuentra el cierre de la cadena Al Jazeera. El canal fue proclamado en su momento como el faro de los medios árabes libres que rompió la hegemonía de las cadenas occidentales y que revirtió el flujo de información de este a oeste por primera vez desde la Edad Media.

El 23 de junio, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Bahréin y Egipto impusieron a Qatar unas sanciones económicas y diplomáticas sin precedentes, seguidas de un agresivo bloqueo y amenazas de nuevas acciones si Qatar no cumple la lista de 13 exigencias.

Si Doha se rinde, y no hay indicios de que eso vaya a ocurrir, ello supondría una pérdida efectiva de su soberanía y su transformación en un Estado vasallo de Arabia Saudí y de EAU. Aun así, desafiar los plazos impuestos por Arabia Saudí podría llevar a un cambio de régimen en Qatar. O incluso a la guerra.

Pase lo que pase, es un motivo de orgullo para Al Jazeera que, 21 años después de su lanzamiento, la cadena siga siendo tan molesta y desafiante para aquellos en el poder. Muy pocos medios pueden presumir de ser tan influyentes. Pero Al Jazeera no es como el resto de cadenas. Es un fenómeno único que, desde que empezó a emitir en 1996, ha revolucionado los medios árabes y en 2010 jugó un papel principal en el estallido de una verdadera revolución política en buena parte del mundo árabe.

Antes de que Al Jazeera empezase a emitir, las cadenas de noticias árabes eran simplemente palabrería totalitaria. Las noticias se centraban principalmente en lo que el jeque, emir o presidente estaba haciendo ese día, algunas noticias sobre su heredero y una pieza rápida sobre lo afortunada que era la nación de tener tales figuras de autoridad. Al Jazeera acabó con eso, dando voz a todo tipo de voces anteriormente vetadas, desde israelíes y Muamar Gadafi a rebeldes chechenos, los talibanes y Osama bin Laden.

En sus días de gloria, las ciudades árabes quedaban en silencio cuando empezaba el programa La dirección opuesta, de Faisal al Qassem. La cadena tiene un largo historial de exclusivas, incluida su cobertura de la Operación Zorro del Desierto en Irak en 1998, una entrevista con Bin Laden después del 11S y la invasión estadounidense de Afganistán, cuando Al Jazeera era la única cadena de televisión presente en el país y se convirtió durante semanas en agencia de noticias para el mundo.

Al Jazeera fue el primer canal árabe en introducir periodismo de investigación y el primero en recibir en sus programas a todo tipo de invitados anteriormente vetados con los que abordaba asuntos polémicos como los atentados suicidas y la existencia de Dios. Esa actitud rebelde destruyó tabúes sociales, políticos y religiosos y creó una nueva forma de informar en la región. Introdujo conceptos como democracia y derechos humanos y rechazó drásticamente los límites de la libertad de expresión.

También molestaba a otros gobiernos en la región, dado que ninguno de ellos, a excepción del Túnez posrevolucionario, goza de un mandato popular democrático y tienen miedo de cualquier cosa que pueda debilitar su control sobre el poder.
Al Jazeera ha recibido muchas críticas por su cobertura de la guerra siria, que ha sido claramente favorable a los grupos insurgentes.
Al Jazeera ha recibido muchas críticas por su cobertura de la guerra siria, que ha sido claramente favorable a los grupos insurgentes.
Han surgido una serie de interminables crisis diplomáticas entre Qatar y todos y cada uno de los países de la región excepto Omán, así como muchos otros países no árabes. La miríada de enemigos de la cadena ha utilizado todos los trucos posibles para intentar cerrarla: desde el arresto de sus corresponsales y el cierre de oficinas a la deportación de familiares de empleados, el acoso a potenciales anunciantes, la interposición de demandas frívolas y, en el caso de EEUU, atacando sus oficinas en dos ocasiones y matando a miembros de su personal.

Una cadena, dos caras
Tras años de fracasos, los gobiernos árabes se dieron cuenta finalmente de que la única forma de lidiar con Al Jazeera era derrotarla en su propio juego. Por eso en 2003 Arabia Saudí lanzó Al Arabiya TV, archienemiga de la cadena qatarí. A falta de información fiable, no se puede saber seguro cuál de las dos cadenas es hoy en día más popular. A pesar de que Al Jazeera está actualmente prohibida en Egipto, el país árabe de mayor población, se puede decir que sigue siendo Al Jazeera, pero lógicamente Al Arabiya lo rebate.

Es importante recordar que Al Jazeera no es el único motivo de discordia entre Qatar y sus vecinos. Arabia Saudí y Qatar son los dos únicos Estados wahabíes, pero también tienen numerosas diferencias históricas e ideológicas, como lo demuestra la lista de 13 exigencias. Al Jazeera está en la lista porque es un poderoso símbolo de Qatar y la manifestación más visible de sus políticas. Pero hay una razón más profunda, que para que Occidente lo entienda debe saber que Al Jazeera tiene dos caras, una en árabe y otra en inglés, y es la cara árabe la que crea todos los problemas en el vecindario de Qatar.

La cara en inglés de Al Jazeera es la cara familiar para Occidente: el canal de Al Jazeera en inglés y su página web, sus noticias de alta calidad y sofisticados documentales centrados en el mundo en desarrollo. Comparada con otros canales de noticias internacionales en inglés, como BBC World, CNN International, France 24 y Russia Today, la mayoría está de acuerdo en que Al Jazeera English puntúa bien.

Además de ser un canal de noticias 24 horas, Al Jazeera árabe es una criatura muy diferente al canal en inglés en relación al lenguaje utilizado, el contenido y los marcos de referencia. Esto no es sorprendente, ya que tienen por objetivo audiencias completamente diferentes.

Lo que incomoda a los vecinos de Qatar sobre el canal árabe es su éxito en la creación de una nueva conciencia política entre los árabes y en el planteamiento de cuestiones como la justicia social y los derechos humanos. Lo que les resulta más repugnante es la visión ampliamente difundida, y compartida con el liderazgo de Qatar, de que antes o después grupos islamistas como los Hermanos Musulmanes y Hamás llegarán al poder en toda la región, ya sea mediante elecciones o revolución.

Como esto también es motivo de preocupación para Israel y muchos otros países en Occidente, es algo en lo que los vecinos de Qatar se han centrado. Aun así, Hamás no ha sido mencionado en la lista de exigencias por su popularidad entre la opinión pública árabe.

Dado que en las pocas ocasiones en que los países árabes suníes han podido celebrar elecciones libres y justas los partidos islamistas han sido habitualmente los ganadores, aunque a menudo no se les permite tomar el control durante mucho tiempo, la suposición de Qatar de que algún día llegarán al poder es realista. Pero para sus vecinos, es una herejía.
Los regímenes árabes que persiguen hoy a Qatar –el eje contrarrevolucionario de la región– son todos vulnerables a ser derrocados por una revolución popular y sustituidos por grupos islamistas. Por ello, ver a estos mismos grupos en Al Jazeera presentados como oposición política legítima y en donde se les permite agitar por el cambio político, representa una clara amenaza existencial.

El eje contrarrevolucionario gasta una importante cantidad de recursos demonizando y reprimiendo a muchos de los mismos individuos y grupos –“terroristas”– a los que Al Jazeera da voz. El problema para ellos es que Qatar parece estar en el lado correcto de la historia.

Qatar, por supuesto, también es un gobierno autocrático, pero dado que es tan pequeño y rico, no se aplican las normas habituales. Por eso no ha mostrado ninguna señal de ceder ante las demandas que se le imponen.

Hugh Miles es autor del libro 'Al Jazeera – How Arab TV News Challenged the World', publicado en 2005.

Traducido por Javier Biosca Azcoiti

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