lunes, 2 de enero de 2017

RECORTES SOCIALES: LO QUE PARA UNOS ES UN SIMPLE ROBO PARA OTROS ES UNA BENDICIÓN POLÍTICA NECESARIA E IMPRESCINDIBLE. AMÉN



La tríctica gubernamental en España formada por Mariano el rico y tranquilete intelectual; el semidesnudo ocasional, Alberte Rivera y la opositiva opositante de a lo mejor voy y te hago una oposición de muy padre y señor mío del PSOE que ha resultado de los golpes que se han dado, pero eso sí, siempre y cuando la dicha oposición oposicional sirva al rico Mariano en su función de representante primero de los grandes capitales para sacarle los jugos a los trabajadores, que aunque parezca mentira y un cuento de hadas, son los que verdaderamente crean riqueza y hacen funcionar al país, ven en los recortes sociales y más que te voy a recortar, la salvación nacional.

O sea, que para esta tríctica gubernamental, la cosa va bien, viento en paraísos fiscales no corta el mar sino roban, mientras más pobreza creen, mientras más grandes sea las diferencias entre ricos y pobres y mientras mayores capas sociales empeoren sus condiciones de vida, que son los presupuestos básicos y necesariamente obligatorios para que los ricos sean cada vez menos en número y más ricos, y l0so pobres sean cada vez más numerosos cada vez más y más pobres.

Un recorte social, aquí y en toda tierra de garbanzos, significa un robo a algo que pertenecía al trabajador, como por ejemplo, las pensiones: un dos tres, responda otra vez: que es un robo mondo y lirondo todo recorte social, base de la política de la susodicha tríctica, pero revestido de palabrillas de modo tal que el robo se convierta en necesidad para salir de la crisis, a fin de que los robados (que tendremos que ser los primeros en el cielo, antes que obispos y santos, porque aquí somos los últimos) digamos: róbenos más, por favor, y más y mucho más. No se canse de robarnos. Quítenos más, por el amor de Dios se lo suplico, que es necesario para que teniendo cada vez menos, seamos tan ingenuos que creamos tener cada vez más.

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CORREA: "LA EDUCACIÓN PÚBLICA ES LA BASE DE UNA VERDADERA DEMOCRACIA"


Rafael Correa
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, manifestó orgullo hoy porque su gobierno en nueve años ha invertido cerca de 20.000 millones de dólares en educación.

Eco republicano
20.01.2016


“La única herramienta para romper el círculo eterno de la pobreza es el acceso a una educación de calidad y gratuita”, aseveró el mandatario durante la inauguración de la Unidad Educativa del Milenio (UEM) número 58 que se construye en el país desde su llegada al poder en enero de 2007.

A juicio de Correa, la Revolución Ciudadana, como denomina al proyecto político impulsado, invierte con gran eficiencia para los pobres, por eso molesta tanto a los ricos, apuntó.

El dignatario instó al pueblo a cambiar viejas visiones que justifican toda inversión para los ricos y satanizan cualquier concesión para los pobres.

La educación es la mejor herramienta para combatir la desigualdad y la oposición llama “gasto público” a las escuelas gratuitas, los libros, los uniformes, el desayuno escolar, señaló Correa y prometió seguir haciendo más obras que ningún gobierno en la historia.

“Si no construyéramos escuelas u hospitales, bajaría el gasto público, pero no tuviéramos ni salud ni educación”, afirmó.

¿Qué mejor inversión que en educación?, cuestionó en acto celebrado en Morona Santiago, una provincia de la Amazonía ecuatoriana, región olvidada por los políticos de antes, pues pese a representar el 44 por ciento del territorio nacional alberga solo el cinco por ciento de la población.

Según el presidente, la educación pública es la base de una verdadera democracia y en la Amazonía se encuentran ahora 13 de las 58 escuelas del milenio que funcionan en el país, porque a él no le interesan los números de votos, a su gobierno le interesa el ser humano, fin último de la economía y de la política, comentó.

Correa insistió en que con la Amazonía existe una deuda histórica, porque debido al abandono de gobiernos anteriores se registra allí la mayor incidencia de pobreza.

El jefe de Estado llamó al pueblo a no conformarse ni dejarse engañar, a no ver la miseria como parte del folclore, invitó a cada persona a participar activamente en la transformación del país que puede constatarse en todas las provincias, campos y áreas.

La obra más indispensable de la Revolución Ciudadana es haber recuperado la esperanza, el orgullo y la autoestima de todo un pueblo, opinó.

Para Correa, lo que estará en juego en las próximas elecciones son dos visiones distintas de sociedad, la del Ecuador del pasado y la del presente, e instó a sepultar con votos al viejo país.

Fuente: Prensa Latina

LA PRIMERA EN LA FRENTE. LA GUERRA DE SIRIA, ORQUESTADA POR LOS DIFERENTES GRUPOS DE GRANDES CAPITALES, NO ES UNA CUESTIÓN SIMPLE. LOS MEDIOS DE COMUNCACIÓN QUE LA SIMPLIFIQUE O REDUZCA A UNA COSA ENTRE MALOS Y BUENOS, ESTARÁ COLABORANDO CON EL TERRORISMO, EN LA MEDIDA QUE NO CONTRIBUYE A SU CLARIFICACIÓN COMO PASO PREVIO A SU ERRADICACIÓN



La carnicería ha terminado pero hay más de 40 ciudades sirias bajo asedio
Alepo y las izquierdas

Rebelión
Ctxt
31.12.2016

La reconquista de los barrios del este de Alepo por la coalición internacional que apoya al gobierno Al-Assad en el conflicto sirio, después de cinco años de terribles combates y la destrucción de casi la mitad de la ciudad por ambos bandos –con miles de muertos y decenas de miles de desplazados—, ha desatado un inusitado debate internacional. Tan sectario, por lo pronto, como la guerra siria, y bien anclado en el mundo mental de la que, según el Oxford Dictionary, ha sido la palabra del año en 2016: “Posverdad”.

Decían los clásicos, empezando por Homero, que la primera víctima de la guerra es la verdad. No vamos a pretender nosotros gozar de acceso privilegiado a ella, tan lejos como nos hallamos del escenario del conflicto. Modestamente, en cambio, nos parece que hay una serie de elementos de la vieja tradición del movimiento socialista internacional que podrían orientarnos en un debate de cabo a rabo dominado y sesgado por los aparatos de información y propaganda de las potencias que han acabado determinando decisivamente la evolución de las múltiples fuerzas que se enfrentan en Siria y, en general, en todo Oriente Próximo.

Partamos de la crisis estructural del régimen del Partido Baaz sirio, que se hizo especialmente grave a fines de la década de 1990, con la caída de los precios del petróleo, la escalada del déficit fiscal del sector público y las consecuencias del cambio climático en el sector agrícola. La respuesta de Bashar al-Assad al suceder a su padre fue la aconsejada por el FMI y el BM: la paulatina aplicación de las políticas neoliberales y la ampliación de las bases del régimen, sin cambiarlas sustancialmente –-y entre las que hay que destacar 13 servicios paralelos de seguridad, el aparato del partido y las tres estructuras militares—, a fin de integrar a la burguesía urbana suní de las grandes ciudades sirias. Ni qué decir tiene que esas reformas económicas fracasaron y que la pobreza se incrementó alarmantemente en paralelo a una creciente emigración rural a los barrios miseria que rodearon las urbes. Todo ello sin el menor gesto de democratización del régimen, que se limitó a permitir el desarrollo de redes asistenciales a partir de las mezquitas y las iglesias con financiación privada como respuesta asistencial a la cada vez mayor crisis social.

En el terreno internacional, especialmente tras la retirada de las tropas sirias del Líbano en 2005 –tras el asesinato de Hariri y las protestas masivas de sectores de la población libanesa—, Bashar al-Assad llevó a cabo una remodelación global de su política regional y exterior. En Líbano cambió su alianza con Amal por Hezbollah, apoyó la intervención de EEUU en Irak y participó en los programas de torturas de la CIA, se alineó con Irán en la defensa del gobierno de Al-Maliki y, posteriormente, de Al-Abadi y se alió con Turquía para reprimir al movimiento de liberación kurdo dirigido en ambos países por el PKK. Solo a comienzos del 2012, cuando la “primavera árabe” y la situación militar en Irak acabaron por polarizar la situación en todo Oriente Próximo en dos polos enfrentados –suní y chiíta— y se militarizó por completo el conflicto sirio, Al- Assad buscó en Rusia el apoyo militar que le negaban EEUU y Turquía.

La “primavera árabe” siria, que comenzó con las protestas de marzo de 2011 en Daraa y se extendió en pocos meses por las principales ciudades del país, fueron una respuesta popular en gran medida espontánea a la crisis estructural descrita. La oposición política –desde los Hermanos Musulmanes hasta la pequeña izquierda intelectual laica— se encontraba casi en su totalidad en el exilio. La bifronte política de pequeñas concesiones sociales y represión del régimen resultó incapaz de frenar al movimiento popular. A fines de abril de 2011, el régimen se vio obligado a anular la Ley de Emergencia –en vigor desde 1963— y conceder la nacionalidad a los refugiados kurdos. Pero después del ataque realizado por grupos yihadistas que provocó la muerte de 120 soldados sirios en junio, la propaganda del régimen dio todo el protagonismo a grupos armados infiltrados desde el norte del Líbano y abrió paso a la represión de las manifestaciones y a la militarización del conflicto. Las deserciones de soldados que cuestionaban la represión del régimen crearon los primeros grupos armados de la oposición interna para defender a las manifestaciones populares. Pero desde que los mandos del Ejército Sirio de Liberación (ESL) se refugiaron en Turquía, la oposición militar se separó ya de la civil, y pasó pronto a ser completamente dependiente de Turquía, Arabia Saudí, Qatar y EE UU.

Los Tansiqiyyat, los Comités de Coordinación Locales (CCL), comenzaron a cumplir funciones de asistencia, gestión de servicios básicos y gobernabilidad. Pero nunca formaron una red nacional. La militarización del conflicto social, impulsada tanto por el régimen como por los distintos grupos armados de la oposición, hizo depender a todas las fuerzas de la financiación y el abastecimiento de las potencias externas, que pasaron a convertirse en sus patrocinadores a cambio de defender sus distintos intereses en el conflicto geopolítico de Oriente Próximo.

A comienzos de 2012, la militarización del conflicto era completa. Y la implacable lógica que eso traía consigo implicaba la subordinación de la movilización popular a los objetivos militares y políticos dictados por una oposición exterior que controlaba dinero y armas. No tardó eso en menguar la autonomía de los Tansiqiyyat, que se transformaron en órganos de control y gestión territorial de las zonas controladas por las diferentes brigadas y milicias. La protesta de una parte de los CCL y del Grupo de Coordinación Nacional por un Cambio Democrático (NCB) contra este proceso de militarización en la zona controlada por la oposición culminó en febrero de 2012 con la dimisión irrevocable de 20 miembros cercanos a sus posiciones de un Consejo Nacional Sirio que se arrogaba la representación del conjunto de la oposición en el exterior.

El ESL fue incapaz de coordinar las distintas brigadas, dirigirlas y abastecerlas frente al Ejército Árabe Sirio (EAS). A lo largo de 2012 y 2013, las brigadas del ESL se fueron independizando, se crearon unidades nuevas y se coordinaron en frentes político-ideológicos condicionados y financiados por las potencias regionales. Durante el verano de 2012 fracasó un segundo intento de coordinación militar de la oposición, el Mando Conjunto del Consejo Militar de la Revolución. A partir de ese momento, el proceso de islamización de la oposición armada –y ya solo quedaba espacio para ella frente al régimen— fue imparable. Del ESL solo quedó prácticamente un núcleo en el sur de Siria, incapaz de mantener un frente por sí solo, apoyado desde Jordania por EEUU, como reconoció la CIA ante el Senado estadounidense.

La zona de Alepo controlada por la oposición ha sido en este sentido, un laboratorio del proceso de islamización y control por Turquía, Arabia Saudí y Catar de las brigadas rebeldes. Así, por hablar de Alepo, la poderosa brigada Tawhid rompió en otoño de 2012 con el ESL y estructuró el Frente de Liberación Islámico (FLI) que, en un año, se transformó en el Frente Sirio Revolucionario (FSR), para coordinarse después con Jabhat an-Nusra, la rama siria de Al Qaeda, y terminar bajo el paraguas Ahrar Al Sham, el diseñado frente post-al-Qaeda. Tras la expulsión de ISIS de la zona urbana del este de Alepo en 2014 por Jabhat an-Nusra, tres frentes islámicos se repartían el territorio: an-Nusra, el FLI y el FSR, además de los restos del ESL y de las Unidades de Protección Popular kurdas (PYD) que controlan una parte importante del norte de la ciudad, en concreto el barrio kurdo de Sheik Maqsud. Los enfrentamientos y alianzas entre esos frentes por el control de barrios, rutas y suministros han sido continuos. Y hay que subrayar que los Tansiqiyyat que habían sobrevivido, cuando no eran meros instrumentos de los frentes islámicos, estaban condicionados en sus decisiones – también en Alepo-- por las sentencias de los ultrarreaccionarios tribunales islámicos y su arbitraria interpretación de unas fabricadas “leyes de la Sharia”.

Durante casi cuatro años, estos frentes islámicos han cercado y bombardeado indiscriminadamente con artillería suministrada por Turquía la parte occidental de Alepo, bajo control del régimen de al-Assad, provocando cientos de muertos y heridos civiles. El régimen, por su parte, ha destruido barrios enteros controlados por la oposición con barriles explosivos y, desde hace cuatro meses, ha lanzado una fuerte ofensiva que, con apoyo aéreo ruso, ha terminado por quebrar la resistencia de la oposición –en su abrumadora mayoría, islamista— en el este de Alepo.

Lo cierto, pues, es que la militarización impulsada por el régimen, por los distintos frentes islamistas y por las potencias internacionales había acabado con el proceso democrático de la “primavera árabe” siria ya a fines del verano de 2012, mucho antes de la caída de Alepo oriental.

Es más, lo que se produjo en las zonas controladas por unos y por otros a partir de ese momento fue la movilización de una base social de orígenes muy similares: los pobres de las zonas urbanas y de las zonas rurales contiguas, sobre la base del sectarismo religioso, étnico o de clan, para tener acceso a los suministros e ingresos distribuidos banderizamente por las organizaciones del régimen y los frentes islamistas de la oposición. En el caso del régimen, los jóvenes de los barrios pobres fueron organizados en los comités populares (lijan shaabiyya) y, más tarde, en las Fuerzas de Defensa Nacional. Y Alepo resulta, de nuevo, paradigmático aquí, porque en la zona oeste la mayoría de sus miembros han sido o sunitas o cristianos, apoyados por la Brigada Jerusalén de los palestinos del campo de refugiados de Neirab. La carne de cañón la han puesto siempre los pobres.

La naturaleza del conflicto cambió a lo largo de este proceso de militarización y movilización sectaria (religiosa y étnica) financiado y apoyado por las diferentes potencias regionales en el conflicto geopolítico de Oriente Próximo. Ha sido ese apoyo externo en un conflicto interimperialista regional lo que ha desangrado al conjunto de la población siria hasta ese extremo de cruel e inaudita inhumanidad. Ejemplo señero de la cual han venido a ser ahora las negociaciones para la evacuación de civiles y combatientes de los últimos barrios del este de Alepo a cambio de que se efectuasen evacuaciones similares de poblaciones controladas por el régimen, bajo el asedio de los islamistas cortacabezas y los intentos de sabotaje de estos últimos.

Desde finales de 2012, la tarea de solidaridad internacionalista no era la de apoyar al régimen o a los distintos frentes islámicos, ni al eje sunita frente al eje chiita, ni a EEUU o a Rusia en la partida geopolítica desarrollada en Oriente Próximo, sino la de buscar y llegar a una tregua negociada del conflicto. Una tregua que permitiera romper la dinámica de la militarización en todas las zonas y abrir un espacio de movilización política y reconstrucción de la sociedad civil siria.

Las negociaciones de Ginebra y de Moscú han estado determinadas en todo momento por los objetivos militares geopolíticos de las potencias regionales. En definitiva: en imponer una solución basada en el “cambio de régimen” o en una “reforma del régimen”, no en la movilización de la población para construir una salida democrática de la crisis estructural del régimen del Baaz sirio que ha acabado provocando la guerra y sofocando a la “primavera árabe” siria.

Es decir, la tarea de la izquierda era y sigue siendo levantar un movimiento antiguerra y antiimperialista contra la intervención de las potencias regionales y su conflicto geopolítico en Oriente Próximo, de solidaridad con los refugiados, de apoyo a los desplazados y víctimas del conflicto. Exigir una tregua inmediata y negociaciones de paz locales y a nivel nacional, que permitan abrir la vía hacia un proceso constituyente, que vislumbre el derecho de autodeterminación kurdo y del conjunto de la población siria, sin que las opciones sean la dictadura monopartidista del Baaz, el fundamentalismo islamista de An-Nusra (se llame ahora como se llame) o el fascismo islámico de ISIS, que se reparten –junto con el PKK en el norte-- la mayor parte del torturado país árabe.

La carnicería de Alepo, los bombardeos indiscriminados en el Este y en el Oeste de la ciudad han acabado por el momento. Pero hay más de 40 poblaciones sirias que viven sus particulares asedios y carnicerías. ¿Vamos a tener que tomar partido en cada una de ellas, o vamos a levantar, por fin, de manera unitaria, un movimiento contra la guerra y contra el imperialismo? Porque queda, desgraciadamente, guerra para rato en Siria.

Firman este texto Antoni Domènech, G. Buster, Carlos Abel Suárez, María Julia Bertomeu y Daniel Raventós


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AÑO NUEVO VIDA NUEVA. A VER SI PUDIERA O PUDIESE SER: LA IZQUIERDA TIENE QUE REFLEXIONAR (PERO TRABAJANDO AL MISMO TIEMPO), Y ADEMÁS, TIENE QUE REFLEXIONAR (PERO SIN DEJAR DE TRABAJAR)



MANUAL ANTIIMPERIALISTA DE ABANDONO DE LA REVOLUCIÓN SIRIA

Rebelión
Al-Jumhuriya English
30.12.2016

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández.

 
“Pisos”, Tammam Azzam, 2014.
 
“Los muertos, los torturados, los ejecutados…; no, ni las rehabilitaciones póstumas, ni los funerales nacionales, ni los discursos oficiales pueden derrotarles. Ellos no son la clase de fantasmas de los que uno pueda librarse con una frase mecánica.”

Los fantasmas de Césaire

El 24 de marzo de 1956, Aimé Césaire escribió esas palabras en los párrafos iniciales de su carta de renuncia a Maurice Thorez, secretario general del Partido Comunista Francés. Césaire arremete contra el Partido por su renuencia a condenar a Stalin, a desestalinizar sus propias prácticas y por endosar las políticas del gobierno francés en su colonia argelina. “En cualquier caso”, escribe, “está claro que nuestra lucha –la lucha de los pueblos colonizados contra el colonialismo, la lucha de los pueblos de color contra el racismo- es más compleja, o mejor aún, de una naturaleza completamente diferente de la lucha del trabajador francés contra el capitalismo francés, y no puede en forma alguna considerarse como una parte o un fragmento de esa lucha”. Césaire diagnosticaba su presente como caracterizado por un doble fracaso: primero, el fracaso evidente del capitalismo, y segundo, “el terrible fracaso de lo que durante mucho tiempo tomamos por socialismo cuando no era sino estalinismo”.


La carta de Césaire plantea cuestiones fundamentales para la Izquierda que, en estos momentos, continúan siendo importantes. Hay una larga historia en la tradición izquierdista de justificar las atrocidades perpetradas por el propio campo en nombre del necesario precio a pagar por X –sustituyan esa X con progreso, con preservar la revolución, con la lucha antiimperialista, etc.- o, al menos, de hacer la vista gorda ante las mismas. Césaire llama también la atención sobre otra relación política y teórica llena de tensión que vinculó a los izquierdistas metropolitanos con los militantes anticoloniales en las periferias. La carta de Césaire declara un doble fracaso y aboga por un doble divorcio, tanto de la justificación de los crímenes estalinistas cometidos en nombre del socialismo como de la subordinación de las luchas anticoloniales a la lucha de clases en la Metrópoli.


Las contradicciones producidas por ese mundo de Guerra Fría se dividieron en un campo capitalista y uno socialista, por lo que puede parecer que el norte colonial y el sur colonizado pertenecen a un mundo hace tiempo desaparecido. Dicho esto, las preguntas de Césaire sobre la brecha entre ideología (socialismo) y práctica política (estalinismo), la teorización de la lucha en las colonias, así como las tensas políticas de solidaridad internacionalista entre los izquierdistas en las metrópolis y los revolucionarios en las periferias, están volviendo a aparecer hoy en la estela de las revoluciones árabes. En ninguna parte destacan más que en el caso del fracaso político y moral de amplios segmentos de la izquierda anticapitalista en las metrópolis que apoyan sin rodeos a Asad por su “antiimperialismo” y “laicismo”, o que han retirado su solidaridad de la lucha siria por la emancipación posicionándose a favor de un régimen que perpetra asesinatos masivos.


Los debates alrededor de amplios segmentos de la izquierda antiimperialista metropolitana, que se muestran críticos con la lucha siria por la emancipación, se quedan atrapados en la cuestión de si los escritores en cuestión son o no apologistas de Asad. En este artículo me preocupan mucho menos las creencias de los individuos particulares y lo que ocurre en lo profundo de sus corazones. Lo que busco más bien es examinar los discursos políticos de la izquierda metropolitana respecto a Siria, los argumentos y las lógicas en que se basan y qué es lo que están eludiendo. No busco borrar las diferencias entre los propagandistas y los que no lo son, sino agruparlas más bien momentáneamente para diagnosticar una serie más profunda de trazos compartidos por los antiimperialistas metropolitanos, en particular por los estadounidenses.


McCarthy en Twitter


Fredrik DeBoer escribió recientemente un artículo denunciando lo que denomina caza de brujas mccarthysta hacia quienes están en contra de una intervención militar de EEUU en Siria. Al final de su ensayo, escribe: “Asad es un tipo especial de monstruo; Siria es un tipo especial de infierno. Confío en que el régimen de Asad caiga”. No hay razón para dudar de la sinceridad de la declaración de DeBoer respecto al régimen. Dicho esto, la asociación de los críticos prorrevolucionarios, y de los ataques ad hominem contra gente como Max Blumenthal y Rania Khaled, con los anticomunistas y con el mccarthysmo es problemática en varios aspectos. No hace sino volver a reflejar las divisiones internas en la izquierda respecto a Siria apropiándose del lenguaje de la derecha y de los ataques sistemáticos del Estado contra los izquierdistas de EEUU durante la Guerra Fría. Al hacerlo así, reactiva los recuerdos de las persecuciones del Estado y los juicios a la izquierda, volviendo a colocar a esos izquierdistas como víctimas de una campaña organizada y del poder de las leyes. Pero nada de eso está sucediendo hoy.


Los izquierdistas no están bajo vigilancia, obligados a renunciar a sus puestos de trabajo, a testificar y a chivarse de sus compañeros. El mccarthysmo reemergente de DeBoer tiene lugares, escalas y herramientas diferentes. Según DeBoer, el McCarthy actual está muy ocupado haciendo su trabajo en las redes sociales. La especificidad del medio, su horizontalidad, la velocidad de circulación de los discursos y de las imágenes que conllevan, así como las prácticas específicas que posibilita, como es su difusión, no son tenidas en cuenta por el autor. La brecha entre las palabras y el mundo apenas puede ampliarse en esta nueva descripción del mccarthysmo. Resucitar el espectro del mccarthysmo es una llamada a poner fin al debate interno dentro de la izquierda sobre Siria. No debates con el mccarthysmo, sino que lo combates. Y más importante aún, se vuelve hacia quienes están pidiendo solidaridad con los sirios que están siendo bombardeados y asesinados por el ejército de Asad, sus aliados regionales e internacionales, con el tácito acuerdo de las potencias occidentales con sus perseguidores. El orden del día de la Izquierda no es intentar parar la continuada carnicería de Asad en Siria sino combatir la reaparición del mccarthysmo en EEUU que levanta de nuevo su fea cabeza, esta vez en Twitter.


Objetividad equilibrada


En su convincente etnografía Back Stories: US News Production and Palestinian Politics (2012), Amahl Bishara acuña el concepto de objetividad equilibrada para comprender la práctica de informar que busca el equilibrio entre las partes israelí y palestina. La objetividad equilibrada incluye la forma en que los periodistas hablan sobre su trabajo, cómo escriben sus textos y estructuran sus burós, así como la ética de informar in situ. La objetividad equilibrada, sostiene Bishara, es una práctica problemática. En primer lugar, pasa por alto la diversidad de posiciones en ambos campos. En segundo lugar, tergiversa el espacio comunicativo entre ellos. En tercer lugar, y más importante, la objetividad equilibrada esconde la diferencia en la escala y el tipo de violencia experimentada durante la segunda Intifada entre palestinos e israelíes.

Las discusiones en la Izquierda sobre Siria recurren a esa misma práctica que critican de los medios liberales y dominantes de comunicación en su cobertura de Palestina. Por ejemplo, durante el panel sobre Siria y la Izquierda, organizado por Muftah y Verso, Max Blumenthal señalaba que el enfoque en la grave situación en el este de Alepo se estaba utilizando para “proteger una narrativa que borra el oeste de Alepo”. Mientras que su copanelista Zein al-Amine decía que las continuas referencias a una zona de exclusión aérea, a pesar de lo improbable de su realización, “es lo que está haciendo que ambas partes incrementen e intensifiquen la masacre del pueblo sirio”. La segunda forma que la objetividad equilibrada adoptada no equilibra ambos lados sino que los borra a los dos. Esto se logra refiriéndose a la lucha siria por la emancipación simplemente como “la guerra”, “la tragedia siria”, “la crisis siria”, “el desastre sirio”, como si Siria estuviera siendo golpeada por una calamidad natural que la estuviera destruyendo. Ambas formas ocultan las diferencias entre la escala y tipos de violencia experimentados por ambas partes, que van desde los ataques aéreos y destrucción de ciudades enteras por parte del régimen, a la sutil violencia estructural de una burocracia estatal que priva de derechos a sus oponentes al negarse a proporcionarles documentos oficiales y a renovar sus pasaportes.


Discurso desviado


Desviar el discurso es otro tropo retórico muy común desplegado por los izquierdistas de la metrópoli que tratan de desviar el debate totalmente de Siria o de la discusión sobre las atrocidades del régimen. Durante el mismo panel de Muftah, Zein al-Amin intentó más de una vez dirigir la conversación hacia la difícil situación del Yemen. Mientras Robert Fisk escribe un artículo cuando Alepo está siendo destruida, en su visita al museo Pergamon de Berlin, reflexiona sobre si "nosotros, los occidentales, deberíamos conservar las antigüedades del mundo” como consecuencia de lo que denomina “la tragedia de Alepo”. Esa tragedia no tiene autor para él, pero le ofrece una oportunidad para meditar sobre si Occidente es un saqueador colonial o un salvador del patrimonio de la humanidad.


La encarnación más común de la desviación toma la forma de cambiar el debate de la violencia real que el régimen de Asad ha desencadenado sobre sus propios ciudadanos a una hipotética intervención militar estadounidense u occidental como la de imponer una zona de exclusión aérea.


Resucitando el movimiento antibelicista


Al discutir sobre una intervención hipotética, a menudo se toma la movilización antibelicista contra la invasión estadounidense de Iraq como caso paradigmático. Una simple comparación revela que la situación en Siria no es comparable con la de Iraq en 2003. Además de los aliados regionales e internacionales del régimen y de la implicación turca, “Es una fábula”, dijo recientemente Yassin al-Haj, “decir que los países occidentales no han intervenido en Siria. La realidad es que intervinieron de una forma muy específica que impidió que Asad cayera pero garantizó que el país quedara destruido. EEUU presionó a Turquía y a otros países desde los primeros momentos para impedirles que pudieran proporcionar una ayuda decisiva a la oposición siria”.


En 2003, EEUU estaba preparando sus tropas, basándose en falsas afirmaciones inventadas, para invadir un país soberano gobernado por un tirano. El movimiento antibelicista mundial se opuso a la inminente destrucción de Iraq sin colocarse necesariamente del lado del régimen iraquí. En Siria, por otro lado, surgió en 2011 un movimiento de base por la emancipación contra el brutal régimen autoritario poscolonial en la estela de los levantamientos árabes. La revolución siria cambia el lugar de la práctica política de un movimiento de oposición en Occidente a un movimiento emancipador en la propia Siria, volviendo a abrir en el proceso la cuestión de la solidaridad internacionalista. La reestructuración por la Izquierda de la revolución siria, a pesar de sus implicaciones en agendas políticas conflictivas, definidas por la potencial intervención de Occidente, es un movimiento que vuelve a inscribir la política en monopolio de los centros imperiales. Imagina la política sólo en relación al Imperio (y practicada por el Imperio), anulando en el proceso los esfuerzos del pueblo sirio para hacer su propia historia, restableciendo a Occidente como sujeto y agente principal de la Historia.


El argumento complementario ofrecido por la Izquierda es que en Siria no hay actores revolucionarios con quienes ser solidarios, ya que los opositores a Asad son en su mayoría “rebeldes yihadistas” o “sunníes sectarios”. Esta posición no sólo borra la variedad de actores no religiosos, sino que enfanga también las distinciones entre los diferentes actores que utilizan un lenguaje religioso para articular su visión política. Al actuar así, los críticos despliegan las mismas categorías que el régimen sirio y los asesores políticos del gobierno imperial, propagando el discurso islamofóbico en un momento en que es una de las principales armas ideológicas en manos de los movimientos populistas racistas de derechas que pululan por EEUU y Europa.


Este pasado verano surgió la Coalición “Manos Fuera de Siria (Hands Off Syria)”. El grupo inicial redactó y aprobó una declaración con una serie de “Puntos de Unidad”. Según la página web de la coalición “250 organizaciones, 500 activistas por la paz y cerca de 1.500 personas de todo el mundo han firmado el comunicado de Puntos de Unidad de la Coalición”. Entre los firmantes están los partidos políticos comunistas de todo el mundo, los comités antibelicistas estadounidenses, los capítulos de los Veteranos por la Paz, las ligas antiimperialistas. El Punto 1 afirma: “La continuación de la guerra en Siria es el resultado de una intervención orquestada por EEUU, la OTAN, sus aliados regionales y fuerzas reaccionarias, con el objetivo de cambiar el régimen en Siria”.


El levantamiento del pueblo sirio se inscribe en la narrativa del régimen de una guerra instrumentada por EEUU y sus aliados. La sustitución del agente principal de la práctica política por el imperio estadounidense transforma directamente el horizonte deseable de acción. Ya no se trata de una revolución contra un régimen asesino sino un cambio de régimen impuesto desde fuera en violación del derecho internacional, la declaración de los derechos humanos y los derechos “del pueblo sirio a la independencia, soberanía nacional y autodeterminación” (Punto 5). De estos dos puntos se desprende claramente que la versión siria de la campaña “contra la guerra” ha adoptado totalmente la retórica de Asad, a pesar de su afirmación de que “no es asunto nuestro apoyar ni oponernos al presidente Asad o al gobierno sirio” (Punto 7).


Una separación


Desde la pérdida de la solidaridad internacionalista del Tercer Mundo con el eclipse de la política de izquierdas y la ascendencia del renacer islámico en las décadas de 1970 y 1980, la Izquierda metropolitana adoptó una política de oposición a las intervenciones imperiales, aunque carente de aliados políticos en la región. Este antiimperialismo entró en tensión con los antiguos izquierdistas y una nueva generación de activistas en el mundo árabe que se valían del lenguaje liberal de los derechos humanos para combatir la represión de los regímenes de sus países. Los izquierdistas metropolitanos consideraban los derechos humanos como un caballo de Troya imperial que buscaba socavar la soberanía de los regímenes anti-EEUU con sanciones económicas e intervenciones militares. Por otra parte, los activistas sobre el terreno condenaban la sordera de sus supuestos aliados izquierdistas ante la violencia de esos regímenes, así como su adopción de una retórica similar a la del antiimperialismo nacionalista de tales regímenes.


Los levantamientos árabes trascendieron el anterior estancamiento entre los activistas liberales de los derechos humanos en las periferias y los antiimperialistas izquierdistas de la metrópoli. Las revoluciones volvieron a introducir las políticas populares de masas desde abajo –a pesar de las divisiones infranacionales de los pueblos a lo largo de líneas étnicas, sectarias y regionales en ocasiones- contra los regímenes. Tampoco se alinearon en seguimiento de la posición que toma el imperialismo de Occidente como punto central. En este aspecto se diferenciaron de los movimientos anticoloniales por la liberación nacional de los regímenes autoritarios poscoloniales que afirmaban preservar la soberanía de la nación contra las intrusiones imperialistas.


La Izquierda no tuvo escrúpulos a la hora de animar las revoluciones cuando iban contra los regímenes apoyados por EEUU, como Túnez, Egipto y Bahréin. Sin embargo, cuando se trató de Siria, el apoyo se evaporó. Y se sustituyó por la ceguera ante la dura situación de los sirios y por la sordera ante su sufrimiento. Siria marcó un segundo divorcio, análogo al anterior de Césaire entre la política de izquierdas de la Metrópoli y la lucha por la emancipación en las periferias. En esta ocasión no se trata del divorcio de las luchas anticoloniales de su subordinación a la centralidad de la lucha de clases. Es el divorcio de las luchas contra el Estado Árabe Autoritario poscolonial de su subordinación a las consideraciones geopolíticas de la Metrópoli.


El culto antiimperialista al teflón


Este divorcio señala tanto el fracaso político como moral de los izquierdistas de la metrópoli que están visceralmente adscritos a la fantasía antiimperialista del teflón que el mundo exterior no puede rayar. En el mundo real, los aviones de combate rusos bombardean masivamente la asediada Alepo. En el mundo de la fantasía, EEUU está orquestando una campaña dirigida por la OTAN para “cambiar el régimen” de Siria. En efecto, determinadas variantes de la izquierda antiimperialista estadounidense se acercan mucho a las formas de cultos conservadores que esconden su propia realidad caracterizada por miedos concomitantes de polución moral. Fabrican identidades buscando la redención a los pecados imperiales que EEUU ha cometido en el mundo en su nombre, anunciando un credo que busca la máxima oposición y distancia para uno mismo mediante un proceso de purificación ritual respecto a estas políticas. Una política que se basa más en una afirmación de creencias, que le convierte a uno en miembro de los elegidos, más que una práctica que responda a coyunturas cambiantes y modele sus posiciones en consecuencia, como revela en estos momentos la resurrección de las consignas de los antibelicistas de la guerra de Iraq.


Dicho eso, el antiimperialismo de la Metrópoli, en lo que a Siria se refiere, está increíblemente poseído por argumentos, lógicas y sensibilidades imperiales. Ambos grupos no pueden imaginar una práctica política que no esté vinculada al Imperio y que se defina por su relación con el mismo. Ambos se basan en el mismo conjunto de conceptos islamofóbicos, distinguiendo entre buenos musulmanes y malos musulmanes. Ambos están convencidos de que saben más que la gente sobre el terreno, especialmente si se oponen a su política imperial/antiimperialista. Ambos practican una política saturada de moralismo; poseídos por un espíritu de cruzada que busca erradicar el mal en el mundo (EEUU es el extirpador de todo Mal/EEUU es la fuente de todo Mal). En el nivel de las sensibilidades, ambos se sienten dotados de la autocomplacencia y autoconfianza de estar en el lugar correcto de la Historia.


Recientemente, Asad declaró que Donald Trump podía ser un “aliado natural”. Los izquierdistas que excluyen la posibilidad de la solidaridad con la lucha del pueblo sirio por la emancipación eliminando a los revolucionarios del dominio de lo político, tildándoles a todos ellos de “yihadistas” y “sectarios”, podrían bien inspirarse en el mismo grupo conceptual de quienes proponen una “registro musulmán” en la Metrópoli.


Tomo prestadas por última vez las palabras de Césaire para cerrar este ensayo. “Lo que yo quiero”, escribió Césaire, “es que el marxismo y el comunismo estén al servicio de los pueblos negros, y no los pueblos negros al servicio del marxismo y el comunismo. Que la doctrina y el movimiento se hagan a la medida del ser humano, y no el ser humano a la medida de la doctrina o el movimiento”.

Fadi A. Bardawil es profesor adjunto de Culturas Árabes Contemporáneas en el Departamento de Estudios Asiáticos de la Universidad de Carolina del Norte (UNC), en Chapel Hill

  
Esta traducción puede reproducirse libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelión.org como fuente de la misma.



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domingo, 1 de enero de 2017

PRIMER ATENTADO EN ESTAMBUL DE 2017



ATENTADO EN ESTAMBUL CON AL MENOS 35 MUERTOS


Atentado en Estambul con al menos 35 muertos
Un hombre disfrazado de Santa Claus mata a tiros a 35 personas en un club nocturno en Estambul

Eco republicano
01.01.2017

Un hombre armado vestido de Santa Claus irrumpió en el club nocturno Reina, muy de moda entre las celebridades de Estambul, y abrió el fuego. 

Según la cadena NTN, el atacante ha sido abatido, aunque el diario Hurriyet informa que aún se encuentra dentro.

El ataque habría dejado al menos 35 muertos, entre ellos un policía, así como alrededor de 40 heridos, informa el diario 'Daily Sabah', citando al Gobernador de la ciudad, Vasip Sahin

Según testigos citados por el diario 'Hurriyet', los atacantes disfrazados de Santa Claus eran tres y mataron a los guardías del club para entrar. 

El club, que se encuentra en el lado europeo del estrecho de Bósforo, estaba repleto de personas que celebraban el Año Nuevo, algunas de las cuales se arrojaron al agua para salvarse, informa Reuters. 

En el interior del local había entre 500 y 600 personas en el momento del ataque, según los medios locales.

Fuente: RT

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PARA LAS MANUELAS Y MANUELES (BIEN ENTENDIDO QUE SE EXCLUYE A CUALQUIER POLITICO)


FELIZ 2017 Y AÑOS SUCESIVOS A TODOS LOS LECTORES DEL OJO ATIPICO





El pasado mes de Diciembre entraron al Ojo atípico lectores de 52 países  por el orden en que aparecen a continuación:
FRANCIA-ESPAÑA-EE.UU.-ALEMANIA.POLONIA PORTUGAL-FINLANDIA-EMIRATOS ARABES-IRLANDA-RUMANIA-FILIPINAS-ITALIA-PERU-RUSIA-CANADÁ-REINO UNIDO-PAÍSESBAJOS-BRASIL-UCRANIA-ARGENTINA-BÉLGICA-AUSTRALIA-AUSTRIA-YEMEN-INDIA-DINAMARCA-ESLOVEIA-MARRUECOS-ARGELIA-REPÚBLICA DOMINICANA-INDONESIA-TAILANDIA-MÉXICO-ISLANDIA-LUXEMBURGO-GUINEA ECIATORIAL-REPÚBLICA CHECA-SUECIA-SUDÁFRICA-CHILE-HOMG KONG-GRECIA-HONDURAS-CHINA-GUATEMAA-NUEVA ZELANDA-VENEZUELA-TURQUÍA-COLOMBIA-SUIZA-ECUADOR Y ANDORRA.

Los 10 países donde más lectores tuvo, por orden numérico, fueron:

ESPAÑA
FRANCIA
ESTADOS UNIDOS
POLONIA
RUSIA
ALEMANIA
IRLANDA
PORTUGAL
ITALIA
RUMANIA
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DISCURSO PRESTADO DEL OJO ATIPICO PARA EL AÑO 2017, QUE GUARRINDONGUEA Y APESTA A 2016 CANTIDUBUBI, DUBI BA, GRACIAS AL GOBIERNO DEL PP, AL TULI TULI DE CIUDADANOS Y A LA OPOSICIÓN DE MIRA QUE TE OPOSITO DE LA SECCIÓN DEL PP METIDA A PSOE

sábado, 31 de diciembre de 2016

PROSPERÓN 2017 A MIS HERMANOS EN CRISTO, SU MAJESTAD (La suya, no la mía) Y MARIANO RAJOY, MANCOMUNADAMENTE, COMO PRIMEROS RESPONSABLES POLÍTICOS DEL HAMBRE EN ESPAÑA, JUNTO A UNAS BUENAS CAGALERAS PATAS ABAJO DE MUY PADRE Y SEÑOR MÍO, DE MENOS A MÁS, EN TANTO EN CUANTO Y HASTA QUE HAYA UNA PERSONA QUE PASE HAMBRE EN ESPAÑA. DE LO QUE ME ESTÁN ROBANDO DE LAS PENSIONES YA HABLAREMOS OTRO DÍA, QUE AHORA ESTAMOS EN LA FIESTA DE PAZ EN LA TIERRA A LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD Y CAGALERAS A OTROS.



LA ESPAÑA HAMBRIENTA: CUANDO LA COLA EN BUSCA DE COMIDA SE HACE INTERMINABLE



Por Lorena Ortega
kaos en la red
30.12.2016

Las colas del hambre han regresado a la calle. El pasado viernes, víspera de Nochebuena, más de 800 personas se agolparon y guardaron turno para recoger una bolsa de alimentos básicos en el centro de Valencia. Una impactante imagen que el actual gobierno municipal ha querido borrar cambiando el modelo de atención social. Un vídeo […]















Las colas del hambre han regresado a la calle. El pasado viernes, víspera de Nochebuena, más de 800 personas se agolparon y guardaron turno para recoger una bolsa de alimentos básicos en el centro de Valencia. Una impactante imagen que el actual gobierno municipal ha querido borrar cambiando el modelo de atención social.

Un vídeo al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL muestra a un gentío guardando turno el día 23 a la espera de uno de los kits que ofrece el Banco Solidario de Alimentos. En cada bolsa había aceite, arroz, leche, azúcar, bollería y zumo. La afluencia fue tan alta que los organizadores tuvieron que dar número para el lunes 26, segundo día de Navidad.



“Fue una salvajada la gente que acudió para Nochebuena. No se pudo llegar a todos y volvimos a ir el lunes”, explica Jaime Serra, presidente del Banco Solidario de Alimentos valenciano. A la cita acudieron incluso familias con niños, en una cola kilométrica. La hilera pasaba frente a la sede central del PP en Valencia. También junto al jardín Botánico, el lugar donde se firmó el pacto que dio a los socialistas el gobierno de la Generalitat junto a Compromís y con el apoyo de Podemos.

LAS COLAS DEL HAMBRE

Son las llamadas colas del hambre o colas de la vergüenza que el Ayuntamiento de Valencia se ha propuesto erradicar, pero que ponen de manifiesto la realidad social y la crudeza de la crisis. Tras el desalojo de Rita Barberá, el nuevo gobierno encabezado por Joan Ribó (Compromís) anunció que dejaba de subvencionar al Banco después de siete años repartiendo comida en la ciudad. Y en junio de este año se cerró el local donde se distribuía la comida.

Ribó justificó la medida con dos argumentos. El primero, que la ayuda de 85.000 euros anuales iba en su mayor parte a pagar sueldos -citaron nóminas de hasta 2.200 euros brutos- en lugar de destinarse directamente a los fines sociales. El segundo, que el nuevo equipo tenía la intención de borrar la imagen de lo que llamaron “colas de la vergüenza” cambiando el modelo de asistencia. “Cualquier persona que tenga problemas recibirá una tarjeta con la que no tendrá que hacer colas en el Banco de Alimentos y podrá comprar en el supermercado lo que considere mejor, respetando su libertad y garantizando los derechos. (…) El Banco de Alimentos no garantizaba derechos”, dijo en su día el alcalde.

El Colegio Oficial de Trabajadores Sociales de Valencia aplaudió en su día la decisión argumentando que esta forma de actuar estigmatiza a las personas que pueden estar viviendo en situaciones de emergencia o de exclusión social. Pero esto es ajeno a los cientos de familias que esperaron en la calle a poder recoger su bolsa de comida el día previo a Nochebuena. De hecho, el cambio del modelo no ha servido para erradicar estas colas y el Banco de Alimentos ha retomado su actividad pese a quedarse sin la subvención municipal.

“Lo quitaron sin ni siquiera ver el proyecto, fue vergonzoso”, recuerda Serra. El presidente de la organización asegura que han retomado los repartos tras el verano, después de entregar al Ayuntamiento las llaves del local que utilizaban. Y el más multitudinario fue el de vísperas de Nochebuena.

Ahora, según explica, operan gracias al apoyo de La Caixa y con el legado dejado por una mujer fallecida este año, además de las aportaciones voluntarias y los actos benéficos. La organización ha reducido gastos y se ha puesto a repartir alimentos directamente en la calle, con furgonetas. “Dijeron que desde el minuto cero todas estas familias serían atendidas por los Servicios Sociales, pero yo digo que el 80% no lo están siendo”, afirma.

“Es muy lamentable verlo. Estas colas claro que me molestan, pero cuando ves familias completas, con niños haciendo esperando… No son colas de la vergüenza, son colas para poder comer”, dice. Los años de crisis económica han pasado factura a las rentas de los hogares españoles. El informe Expulsión social y recuperación económica que la fundación Foessa publicó este año concluye que los ingresos cayeron “espectacularmente” desde el inicio de la crisis con una reducción media del 10%.

El Ayuntamiento de Valencia incrementó en un 47% el presupuesto para emergencia social al fijar un gasto de 5,2 millones de euros para este año en una ciudad estigmatizada por el despilfarro como consecuencia de comportamientos políticos poco edificantes.

EL DELICADO UMBRAL DE LA POBREZA

El último informe anual de coyuntura Análisis y perspectivas de la Comunidad Valenciana que elabora el Observatorio de Investigación sobre Pobreza y Exclusión recogía que, pese a que la renta media había frenado su caída de los últimos años, todavía uno de cada cinco hogares valencianos está bajo el umbral de la pobreza. En datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), un 25,3% de los hogares valencianos están en riesgo. Una cifra por encima de la media nacional.

En la última encuesta sobre condiciones de vida, el INE estableció que el 22,1% de los hogares españoles está en riesgo de pobreza. Los datos son de 2015 pero se calcularon con las rentas de 2014. La situación de peligro de exclusión bajó aunque solo en un 0,1%. En total, un 13,7% de los hogares tienen todavía “muchas dificultades” para llegar a fin de mes. En la Comunidad Valenciana, el porcentaje es del 19%.

Según los datos de la Federación de Bancos de Alimentos, el pasado año se beneficiaron 1,57 millones de personas de este sistema de reparto en centros sociales repartidos por todo el territorio nacional. La cifra también es ligeramente inferior al año anterior: en 2014 se repartieron alimentos a 1,66 millones de personas. Se trata no obstante de cantidades muy por encima de los registrados en los años previos a la crisis. En 2007, algo más de 800.000 personas comían gracias a estas ayudas.
Tampoco las cifras de beneficiarios de la renta garantizada, una ayuda económica para familias sin recursos, han variado apenas. En Valencia, la ciudad donde el viernes se registró la multitudinaria cola, hay 2.082 familias que reciben esta ayuda, casi un centenar más que el año anterior. Sí se han incrementado más los beneficiarios de ayudas extraordinarias para paliar estados de necesidad puntuales. En este caso, en la ciudad de Valencia se ha pasado de 8.279 beneficiarios a 10.072.

http://www.elespanol.com/espana/sociedad/20161229/181982461_0.HTML

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INFELIZ AÑO 2017 PARA LOS CRIMINALES EXPORTADORES DE LA GUERRA EN SIRIA

                 Herrera Carlos, locutor de ustedes de la cadena COPE o Carlos Expósito de la COPE para estar informados, sabrán algo del contenido de estas noticias?
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Religiosa argentina en Siria a RT: "La guerra estuvo planeada en un escritorio"

               

"Sabíamos que las revueltas no las estaba iniciando el pueblo propiamente, sino que estaban siendo provocadas desde afuera", testimonia la hermana Guadalupe Rodrigo, que vivió 4 años en Alepo.
                       
Religiosa argentina en Siria a RT: "La guerra estuvo planeada en un escritorio"
Imágen del archivo personal de Guadalupe Rodrigo

La misionera Guadalupe Rodrigo se hizo popular gracias a un video en que en un minuto desmontó las mentiras sobre la guerra en Siria. El video, que circula en la Red, se hizo viral. RT habló con la religiosa para conocer qué pasa en realidad en el país árabe.

Guadalupe Rodrigo nació en la provincia argentina de San Luis en 1973 e ingresó a la congregación cristiana del Verbo Encarnado a los 18 años. De 2011 a 2015 vivió en la ciudad siria de Alepo, uno de los principales focos del conflicto bélico que atraviesa ese país.

La hermana Guadalupe contó a RT que allí descubrió su lugar y forma de aportar a un mundo mejor.
"Estuve durante casi 20 años como misionera en distintos países de la región. Primero en Palestina, donde estudié el árabe durante dos años", comentó. Luego se trasladó a Egipto. "Los últimos cuatro años de misión los pasé en Siria, en Alepo", apuntó.

Una guerra inventada

Consultada sobre los orígenes del conflicto bélico que comenzó pocos meses después de su llegada a Siria, la hermana Guadalupe fue contundente: "Sabíamos que las revueltas no las estaba iniciando el pueblo propiamente, sino que estaban siendo provocadas desde afuera", apuntó. Y aclaró que eso no lo saben "por los medios de comunicación porque las grandes cadenas internacionales siempre mintieron" y lo siguen haciendo "descaradamente hasta hoy".

“Podemos testimoniar, por haber vivido antes de la guerra y conocer a ese pueblo, que lo que está sucediendo en Siria está muy lejos de ser una guerra civil. Si hubiera que ponerle una etiqueta sería más bien una invasión”.
Guadalupe Rodrigo

La religiosa reconoce que existían previamente grupos opositores al Gobierno, pero "eran minoritarios". La mayoría de la población "ha apoyado este Gobierno, aun cuando tiene muchas falencias. La gente entiende que es el modo de Gobierno que les ha funcionado, sobre todo en cuanto a contener a raya el terrorismo". Las manifestaciones "de la gente pidiendo que no apoyen a los rebeldes, que eran terroristas, que ellos querían a su gobierno; esas imágenes las hemos visto por televisión, en cadenas internacionales, pero comentadas como si fueran protestas contra el presidente", dijo.

Guadalupe Rodrigo analizó que "es difícil de entender para un occidental que no conoce la situación que se vive en Medio Oriente" pero al mismo tiempo "es muy prepotente por parte de Occidente juzgar a los árabes, sacando de contexto lo que ellos viven".

La alianza entre occidente y los terroristas

La entrevistada afirmó que hay "diversos factores que se suman en este conflicto" y los diferenció entre los objetivos que persiguen los grupos terroristas del que moviliza a los países occidentales. Aunque, en última instancia, coincidan en la necesidad de derrocar al Gobierno.

"Estos grupos terroristas que están llevando adelante las batallas, tienen sus propios objetivos políticos y religiosos", señaló. Son grupos "fundamentalistas islámicos que pretenden imponer la ley islámica y por lo tanto acabar con los 'infieles'. Por eso los cristianos, desde el comienzo del conflicto, no del último año, están siendo masacrados". 

“Todos estos grupos que se hacen llamar rebeldes, opositores u oposición moderada, tienen todos -aunque son distintos- este perfil terrorista y de ninguna manera buscan ni la democracia ni la libertad del pueblo sirio”.
Guadalupe Rodrigo

Pero por otra parte, "detrás de ellos, quienes los apoyan, quienes están fuera, tienen objetivos económicos muy claros". Para la hermana Guadalupe, el principal interés es "acabar con este Gobierno porque no 'coopera', es independiente, no responde ni Arabia Saudita ni a los intereses occidentales". Es "de acuerdo a esa decisión" que luego "se acomoda todo lo demás".

Coaliciones cosméticas y la intervención rusa

"El conflicto estuvo manipulado desde el comienzo, fue inventado", insistió la religiosa. "No nació en la calle por una revuelta popular sino que fue una guerra, como tantas otras de hoy en día, planeadas sobre un escritorio", dijo. En este sentido remarcó que se intentó "debilitar Siria para debilitar Irán" y allí entró en juego "el tema del petróleo y el tráfico de armas".

"Hablar del Gobierno de turno, si es válido o no, es algo para un segundo momento. En este momento hay que luchar contra el terrorismo", opinó. La gente "comentaba mucho, como burlándose pero lamentándose a la vez, cuando veía a los aviones occidentales que estaban 'disparando al aire' y haciéndole el juego a los rebeldes", aseguró. "Veían pasar los aviones occidentales sobre los campamentos de Estado Islámico sin disparar. Así han actuado las coaliciones occidentales durante estos años", criticó.

“La única intervención que trajo realmente beneficio fue la rusa que apoyando al Ejército nacional, logró por primera vez en años lo que la comunidad internacional decía que no se podía: liberaron ciudades e hicieron retroceder a los grupos rebeldes”.
Guadalupe Rodrigo


La liberación de Alepo

La entrevista con la hermana Guadalupe se llevó a cabo pocos días después de que el Ejército sirio recuperara justamente la ciudad de Alepo. "La manipulación de los medios logró que en poco tiempo la gente crea exactamente lo opuesto a lo que está pasando", analizó la religiosa ya que, tras la salida de los terroristas de la ciudad "la gente está festejando en las calles".

"Lo que muestra la prensa internacional es el Ejército supuestamente masacrando a los civiles" en vez de mostrar "a los habitantes que salen con alegría a encontrarse con los soldados que los están liberando", contó. Cabe recordar que "estos civiles estaban siendo usados como escudos humanos por los rebeldes".

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