miércoles, 30 de julio de 2025
Los audios de Koldo descubren una estrecha relación con la Guardia Civil
Los audios de Koldo descubren
una estrecha relación con la Guardia Civil
Insurgente.org
/ 30.07.2025
Los nuevos audios del exasesor ministerial Koldo García aportados a la causa muestran la estrecha relación que mantenía con la Guardia Civil, a través del Comandante, Rubén Villalba, investigado en la Audiencia Nacional. Los clips de sonido son reflejo de un trabajo conjunto en varios temas: contratos de mascarillas, los móviles encriptados y el pago por ellos. Este mando de Información del Instituto Armado está acusado de proporcionar móviles seguros para que la trama pudiese comunicarse sin ser rastreados. A cambio, presuntamente, habría recibido 88.000 euros.
Uno de los audios:
Rubén
Villalba: –Oye Koldo, ¿tú me podrías
conseguir una serie botellas, pero que sean edición limitada. No sé si teneis
acceso a botellas de vino que hayan tenido una produccion de 2000 botellas,
3000 botellas. Es decir, algo que sea muy limitado y poco accesible a la
sociedad. Oye, no me dejes en mal lugar. Si puedes me lo dices, si no puedes me
lo dices ‘oye mira Rubén búscate la vida’. No me fio ya ni un pelo de ti.
«Oye los dos rifles (…) que tenemos
nosotros tuyo, se han llevado a la armería para que lo afinen y hagan una
puesta a punto. Así que en un par de semanas ya estará listo y listo para
entregártelo».
*++
Gobierno de la UE, algunas cifras y dimisión inmediata
Gobierno
de la UE, algunas cifras y dimisión inmediata
kaosenlared
30 de julio de 2025
El ejecutivo comunitario
(es decir el gobierno de la UE con la señora von der Leyen a la cabeza) ha
presentado el presupuesto comunitario para el periodo
2028-2034:
– Alrededor de 300.000 millones anuales (2 billones los siete
años) , 1,26% del PIB.
– La propuesta recorta las ayudas agrícolas (aprox 20%) y
multiplica los fondos destinados a la defensa dentro de un nuevo fondo de
competitividad.
El comercio entre UE y USA
(2024):
– Servicios: la Unión Europea exportó 334.000 millones e importó 482.000 millones,
generando un déficit de 148.000 millones (a favor de USA)
– Bienes: con exportaciones europeas por 531.600 millones e importaciones desde
EEUU por 333.400 millones, lo que dejó un saldo favorable para la UE de 198.200
millones
Es decir el balance combinado es de unos 50.000 millones de euros a
favor de la UE
El ‘acuerdo’ con el
ejecutivo de Trump alrededor de los aranceles:
– USA cobrará un 15% (de los 865.000 millones que importa en bienes y servicios
serían 129.750 millones )
– UE cobrará 0%
– Adicionalmente el gobierno (comisión) de la UE se compromete a comprar a USA
productos energéticos (gas natural licuado, petróleo y combustible nuclear) por
valor de 750.000 millones de dólares (640.000 millones de euros) en tres años.
– A incrementar las inversiones en USA en 600.000 millones de dólares
– Y una cantidad no especificada de compra de material militar (según Trump
aumento drástico).
Es de suponer que a este
último apartado están destinados los 800.000 millones que propuso ya la
presidenta Ursula v.d.L. en meses pasados (reduciendo presupuestos en servicios
sociales: educación , sanidad, pensiones).
A la vista de estos datos y
que en las elecciones europeas NO propusieron:
– Cambiar ayudas agrícolas
(osea incrementar los precios) por armas en el presupuesto.
– Ni dedicar millonadas a
incrementar el aparato militar para mayor beneficio de la industria militar,
mayormente estadounidense.
Y de las pésimas
negociaciones, para la UE, por parte de la Comisión y su Presidenta.
Procede que DIMITA
TODA LA COMISIÓN CON SU PRESIDENTA URSULA VON DER LEYEN y emigren a
USA donde serán recompensados adecuadamente.
martes, 29 de julio de 2025
Indignidad europea ante el engaño trumpista
Indignidad europea ante el
engaño trumpista
Rebelion
29/07/2025
Fuentes: Ganas
de escribir
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el de Estados
Unidos, Donald Trump, acaban de escenificar una auténtica y desvergonzada obra
de teatro.
Como ha hecho
con otros países, Donald Trump no ha buscado ahora con la Unión Europea un buen
acuerdo comercial para los intereses de la economía estadounidense, como él se
empeña en decir. Y en lo que ha cedido von der Leyen no es en materia
arancelaria para evitar los males mayores de una escalada de guerra comercial,
como afirman los dirigentes europeos. El asunto va por otros derroteros.
Los aranceles
del 15 por ciento acordados para gravar casi todas las exportaciones europeas
los pagarán los estadounidenses y, en algunos casos, con costes indirectos aún
más elevados.
Eso pasará,
entre otros productos, con los farmacéuticos que se ven afectados. Puesto que
en Estados Unidos no hay producción nacional alternativa y siendo generalmente
de compra obligada (los economistas decimos de muy baja elasticidad de la
demanda respecto al precio) los consumidores terminarán pagando precios más
elevados. Suponiendo que fuese posible o interesara la relocalización de las
empresas para irse a producir a Estados Unidos (lo que, desde luego no está
nada claro), sería a medio plazo (lo expliqué en un
artículo anterior).
Los aranceles a
los automóviles europeos serán del 15 por ciento, pero los fabricantes
estadounidenses deben pagar otros del 50 por ciento por el acero y el cobre, y
del 25 por ciento por los componentes que adquieren de Canadá y México. Sería
posible, por tanto, que los coches importados de la Unión Europea sean más
baratos que los fabricados en Estados Unidos y que a los fabricantes de este
país les resulte mejor producirlos en Europa y llevárselos de vuelta. Además,
la mayoría de los automóviles de marcas europeas que se venden en Estados
Unidos se fabrican allí, de modo que no les afectarán los aranceles, mientras
que en Europa apenas se venden coches estadounidenses, no por razones
comerciales sino más bien culturales o de gustos. Otros productos en los que
Europa tiene ventajas, como los relativos a la industria aeroespacial y algunos
químicos, agrícolas, recursos naturales y materias primas no se verán
afectados.
En realidad, en
términos de exportación e importación de bienes generales, el «acuerdo» no es
favorable a Estados Unidos. Como explicó hace unos días Paul Krugman en un
artículo titulado El arte del
acuerdo realmente estúpido, el que suscribió con Japón (y se puede
decir exactamente lo mismo ahora del europeo y de todos los demás) «deja a
muchos fabricantes estadounidenses en peor situación que antes de que Trump
iniciara su guerra comercial».
No obstante,
todo esto tampoco quiere decir que Europa haya salido beneficiada. Las guerras
comerciales no suele ganarlas nadie, y muchas empresas y sectores europeos (los
del aceite y el vino español, por ejemplo) se verán afectados negativamente.
Pero no perderán porque Trump vaya buscando disminuir el déficit de su
comercial exterior, sino como un efecto colateral de otra estrategia aún más
peligrosa.
La realidad es
que a Estados Unidos no le conviene disminuirlo porque este déficit, por
definición, genera superávit y ahorro en otros países que vuelve como inversión
financiera a Estados Unidos para alimentar el negocio de la gran banca, de los
fondos de inversión y de las grandes multinacionales que no lo dedican a
invertir y a localizarse allí, sino a comprar sus propias acciones. El déficit
exterior de la economía estadounidense no es una desgracia, sino el resultado
deliberadamente provocado para construir sobre él un negocio financiero y
especulativo de colosal magnitud.
Lo que
verdaderamente busca Estados Unidos con los «acuerdos» comerciales no es
eliminar los desequilibrios mediante aranceles. Eso es algo que no se ha
conseguido prácticamente nunca en ninguna economía). El objetivo real de
Estados Unidos es hacer chantaje para extraer rentas de los demás países,
obligándoles a realizar compras a los oligopolios y monopolios que dominan sus
sectores energético y militar y, por añadidura, humillarlos y someterlos de
cara a que acepten más adelante los cambios en el sistema de pagos
internacionales que está preparando ante el declive del dólar como moneda de
referencia global.
En el «acuerdo»
con la Unión Europea (como en los demás), lo relevante ni siquiera son las
cantidades que se han hecho públicas. Los aranceles son una excusa, un señuelo,
el arma para cometer el chantaje. Lo que de verdad importa a Trump no es el
huevo que se ha repartido, sino el fuero que acaba de establecer. Es decir, la
coacción, el sometimiento y el monopolio de voluntad que se establecen, ya
formalmente, como nueva norma de gobernanza y dominio de la economía global y que
Estados Unidos necesita imponer, ahora por la vía de la fuerza financiera y
militar debido a su declive como potencia industrial, comercial y tecnológica.
Siendo Donald
Trump un gran negociador, si quisiera lograr auténticas ventajas comerciales
para su economía no habría firmado lo que ha «acordado» con Europa (y con los
demás países), ni hubiera dejado en el aire y sin concretar sus aspectos más
cuantiosos. La cantidad de compras de material militar estadounidense no se ha
señalado: «No sabemos cuál es esa cifra», dijo al escenificar el acuerdo con
von der Leyen. El compromiso de compra de 750.000 millones de dólares en
productos energéticos de Estados Unidos en tres años sólo podría obligar a
Europa a desviar una parte de sus compras y tampoco parece que se haya
concretado lo suficiente. Y la obligación de inversiones europeas por valor de
600.000 millones de dólares en Estados Unidos es una quimera porque la Unión
Europea no dispone de instrumentos (como el fondo soberano de Japón) que le
permitan dirigir inversiones a voluntad y de un lado a otro. Además, establecer
esta última obligación sería otro disparate si lo que de verdad deseara Trump
fuese disminuir su déficit comercial con Europa: si aumenta allí la inversión
europea, disminuirán las compras de Europa a Estados Unidos, y lo que se
produciría será un mayor déficit y no menor.
Lo que han
hecho von der Leyen y Trump (por cierto, en Escocia y ni siquiera en territorio
europeo) ha sido desnudarse en público. Han hecho teatro haciendo creer que negociaban
cláusulas comerciales, pero en realidad se han quitado la ropa de la demagogia
y los discursos retóricos para mostrar a todo el mundo sus vergüenzas
manifestadas en cinco grandes realidades:
1. El final del
gobierno de la economía global y el comercio internacional mediante reglas y
acuerdos y el comienzo de un nuevo régimen en el que Estados Unidos decidirá ya
sin disimulos, a base de chantaje, imposiciones y fuerza militar.
2. A Estados
Unidos no le va a importar provocar graves daños y producir inestabilidad y una
crisis segura en la economía internacional para poner en marcha ese nuevo
régimen. Quizá, incluso lo vaya buscando, lo mismo que buscará conflictos que
justifiquen sus intervenciones militares.
3. La Unión
Europea se ha sometido, se arrodilla ante el poder estadounidense y renuncia a
forjar cualquier tipo de proyecto autónomo. Como he dicho, a Trump no le ha
importado el huevo, sino mostrar que Europa ya no toma por sí misma decisiones
estratégicas en tres grandes pilares de la economía y la geopolítica: defensa,
energía e inversiones (en tecnología, hace tiempo que perdió el rumbo y la
posibilidad de ser algo en el concierto mundial). Von der Leyen, con el
beneplácito de una Comisión Europea de la que no sólo forman parte las
diferentes derechas sino también los socialdemócratas (lo que hay que tener en
cuenta para comprender el alcance del «acuerdo» y lo difícil que será salir de
él), ha aceptado que la Unión Europea sea, de facto, una colonia de Estados
Unidos.
4. Ambas partes
han mostrado al mundo que los viejos discursos sobre los mercados, la
competencia, la libertad comercial, la democracia, la soberanía o la paz eran
lo que ahora vemos que son: humo que se ha llevado el viento, un fraude, una
gran mentira.
5. Por último,
han mostrado también que el capitalismo se ha convertido en una especie de gran
juego del Monopoly regido por grandes corporaciones industriales y financieras
que han capturado a los estados para convertirse en extractoras de privilegios,
en una especie de gigantescos propietarios que exprimen a sus inquilinos
aumentándoles sin cesar la renta mientras les impiden por la fuerza que se
vayan y les hablan de libertad.
La Unión
Europea se ha condenado a sí misma. Ha dicho adiós a la posibilidad de ser un
polo y referente mundial de la democracia, la paz y el multilateralismo. Ahora
hace falta que la gente se entere de todo esto y lo rechace, lo que no será
fácil que suceda, pues a esos monopolios se añade el mediático y porque, como
he dicho, esta inmolación de Europa la ha llevado a cabo no sólo la derecha,
sino también los socialistas europeos que, una vez más, traicionan sus ideales
y se unen a quien engaña sin vergüenza alguna a la ciudadanía que los vota.
Fuente: https://juantorreslopez.com/indignidad-europea-ante-el-engano-trumpista/
Kaja Kallas, belicista
La Alta
Representante de la UE parece haber olvidado que su familia prosperó
enormemente gracias a la URSS. Su padre, Siim Kallas, fue diputado y un miembro
influyente de la nomenclatura soviética. Obviamente, Kallas pide a gritos ayuda
psiquiátrica.
Kaja Kallas, belicista
El Viejo Topo
29 julio, 2025
KAJA KALLAS, LA
PRINCIPAL BELICISTA DE LA UE
Aunque Ursula
von der Leyen sobrevivió a la moción de censura en el Parlamento Europeo el 10 de
julio, el resultado (175 votos a favor) expuso el creciente descontento con
ella. Sin embargo, la moción se dirigía a toda la Comisión Europea, y en
particular a la adjunta del presidente: Kaja Kallas, vicepresidenta de la
Comisión y Alta Representante para Asuntos Exteriores.
La figura más
próxima al cargo de ministro de Asuntos Exteriores en la arquitectura europea
es una verdadera amenaza para Europa. Kaja Kallas ha cimentado su carrera en
una rusofobia desenfrenada, que atribuye a los horrores que experimentó durante
su infancia en la Estonia bajo control soviético. El 23 de agosto de 2023,
siendo aún primera ministra de Estonia, al visitar el monumento a las víctimas
del comunismo en Maarjamäe, denunció con vehemencia los «monstruosos crímenes
cometidos por el comunismo».
Sin embargo, la
realidad es muy distinta. Su familia, lejos de ser víctima de la opresión
soviética, vivió una existencia relativamente cómoda dentro del aparato de
poder soviético. Su ascenso se vio facilitado, en gran medida, por el mismo
sistema soviético que ella demoniza hoy.
Esta ironía
arroja una densa sombra sobre su postura moral antirrusa: es difícil
reconciliar sus llamamientos a una línea dura e inflexible contra Rusia con el
hecho de que gran parte del prestigio de su familia –y por lo tanto el suyo
propio– fue posible gracias a las oportunidades que ofreció la Unión Soviética.
Kallas, ex
primera ministra de Estonia (un país de apenas 1,4 millones de habitantes, el
mismo número que la ciudad de Milán) fue confirmada como nueva Alta
Representante de la UE para Asuntos Exteriores en diciembre de 2024. Desde
entonces ha encarnado, más que nadie, la combinación de incompetencia e
irrelevancia que caracteriza hoy a la UE.
En un momento
en que la guerra en Ucrania representa sin duda el desafío clave para la
política exterior europea, es difícil imaginar a alguien menos adecuado para el
papel que Kallas, cuya hostilidad visceral hacia Rusia raya en la obsesión.
En su primer
día en el cargo, durante una visita a Kiev, publicó en X :
«La Unión Europea quiere que Ucrania gane esta guerra». Esta declaración desató
inmediatamente la preocupación en Bruselas, donde los funcionarios la
consideraron contraria al lenguaje diplomático estándar, dos años después del
inicio del conflicto. «Sigue actuando como si fuera primera ministra», observó
un diplomático.
Apenas unos
meses antes de su nombramiento, había propuesto dividir
a Rusia en “pequeños estados” y desde entonces ha pedido repetidamente la
restauración total de las fronteras de Ucrania de 1991, incluida Crimea, una
posición que descarta cualquier negociación.
Aunque incluso
Donald Trump ha reconocido que el ingreso de Ucrania en la OTAN es poco
realista, Kallas insiste en que sigue siendo un objetivo, a pesar de haber sido
una línea roja para Rusia durante casi 20 años. Kallas incluso declaró: «Si no
ayudamos más a Ucrania, entonces todos tendremos que empezar a aprender ruso».
Sin importar que Rusia no tenga ninguna razón estratégica, militar ni económica
para atacar a la UE.
A principios de
este año criticó duramente los intentos de Trump de negociar el fin del
conflicto, calificándolos de «trato sucio». No sorprende que el secretario de
Estado estadounidense, Marco Rubio, cancelara abruptamente una reunión
programada con ella en febrero pasado. La obsesión de Kallas con Rusia la ha
silenciado en todos los demás temas de política exterior.
Su retórica
agresiva y unilateral —a menudo expresada sin consultar previamente a los
Estados miembros— ha distanciado no solo a gobiernos abiertamente
euroescépticos y críticos con la OTAN, como los de Hungría y Eslovaquia, sino
también a países como España e Italia, que, si bien apoyan la postura de la
OTAN hacia Ucrania, discrepan de la idea de que Moscú representa una amenaza
inminente para la UE. «Escuchándola, parece que estamos en guerra con Rusia,
pero esa no es la postura de la UE», se quejó un funcionario europeo a Politico .
Técnicamente,
la función del Alto Representante es reflejar el consenso de los Estados
miembros, como una extensión del Consejo, y no actuar con autonomía, como una
figura supranacional. Sin embargo, Kallas interpreta su función de forma
diferente, actuando repetidamente como si hablara en nombre de todos los
europeos: un enfoque verticalista y antidemocrático que refleja una tendencia
autoritaria más amplia, llevada al límite por Von der Leyen.
A pesar de sus
declaraciones en defensa de la democracia, Kallas no fue elegida para su cargo
actual y su partido, el Partido Reformista de Estonia, recibió menos de 70.000
votos en las últimas elecciones europeas, es decir, menos del 0,02% de la
población europea.
De hecho, Von
der Leyen ha llenado la Comisión con funcionarios bálticos de una región con
una población total de poco más de seis millones de habitantes, colocándolos en
puestos clave de defensa y política exterior. Estos nombramientos reflejan una
alineación estratégica entre las ambiciones centralizadoras de Von der Leyen y
la visión ultraintervencionista de la clase política báltica. Ambos comparten
un compromiso incondicional con la línea de la OTAN y una profunda hostilidad
hacia cualquier forma de diplomacia con Moscú.
El fervor
antirruso de Kallas la convirtió en la elección natural para el cargo. Sin
embargo, su familia no solo no fue víctima del sistema soviético, sino que fue
parte activa y privilegiada de él. Kaja Kallas pertenece a una de las familias
políticas más poderosas de Estonia, cuyo ascenso se vio facilitado, en gran
medida, por el mismo sistema soviético que ahora condena.
Su padre, Siim
Kallas, fue un miembro influyente de la nomenclatura soviética. Alto
funcionario del Partido Comunista, ocupó puestos destacados en el sistema
bancario y mediático de la URSS. Durante la perestroika, incluso fue elegido
miembro del Congreso de los Diputados del Pueblo de la Unión Soviética.
Después de que
Estonia obtuvo su independencia en 1991, Kallas padre rápidamente regresó a la
política postsoviética, convirtiéndose en presidente del Banco Central de
Estonia, luego fundador del Partido Reformista, Ministro de Asuntos Exteriores,
Ministro de Finanzas, Primer Ministro (2002-2003) y, finalmente, Comisario
Europeo durante más de una década.
Por lo tanto,
no sorprende que, tras finalizar sus estudios en 2010, Kaja se adentrara en la
política en el partido de su padre, siguiendo su trayectoria en Bruselas tras
ejercer como primera ministra en su país natal entre 2021 y 2024. Es difícil no
ver cómo la continuidad de las élites y los privilegios heredados han influido
en su ascenso político. Y cabe preguntarse si su postura antirrusa es realmente
fruto de profundas convicciones o si es más bien una tapadera para sus
ambiciones personales.
Un episodio
arroja luz sobre su postura geopolítica: en 2023, siendo aún primera ministra,
tres importantes periódicos estonios pidieron su dimisión tras descubrir que la
empresa de transporte de su marido seguía haciendo negocios con Rusia, a pesar
de la invasión de Ucrania. Kallas minimizó el escándalo y se negó a dimitir,
alegando no haber cometido ninguna irregularidad. Esta conducta desató
acusaciones de hipocresía: mientras Kaja Kallas exigía el aislamiento económico
total de Rusia, ignoraba los vínculos comerciales de su familia con ese país.
Kallas va de un
error a otro. Recientemente, logró ofender a casi todos los ciudadanos
irlandeses al afirmar
que la neutralidad de Irlanda se debe a que el país
nunca ha sufrido «deportaciones masivas» ni «supresión de la cultura y la
lengua», una afirmación extraña, considerando la larga historia de colonialismo
británico y la masacre de los Problemas de Irlanda.
Pero algunos
errores tienen consecuencias más graves. En una reunión con el ministro de
Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, Kallas instó a Pekín a condenar a Rusia y
alinearse con el «orden internacional basado en normas». Yi, habitualmente muy
comedido, respondió con firmeza ,
recordando que China no apoya militarmente a Moscú, pero que tampoco aceptará
su derrota.
Yi podría
haberse referido a una declaración anterior
de Kallas: «Si Europa no puede derrotar a Rusia, ¿cómo podrá enfrentarse a
China?». El hecho de que Kallas se sintiera con derecho a dar sermones a China
sobre derecho internacional y el orden basado en normas demuestra no solo una
sorprendente ceguera ante la menguante influencia global de Europa, sino
también una total inconsciencia de cómo se percibe la doble moral europea en
Pekín y en todo el Sur global. Si bien ha condenado enérgicamente los ataques
rusos contra civiles, sistemáticamente ha minimizado, o incluso excusado, las
atrocidades israelíes en Gaza.
Un informe de
la UE filtrado recientemente
confirmó que Bruselas es plenamente consciente desde hace tiempo de que Israel
está cometiendo crímenes de guerra, como «hambruna, tortura, ataques
indiscriminados y apartheid». Sin embargo, Kallas nunca ha condenado a Israel
ni ha cuestionado las relaciones entre la UE e Israel. Asimismo, ha guardado
silencio ante las amenazas estadounidenses de anexionarse Groenlandia y ha
apoyado los bombardeos estadounidenses e israelíes contra Irán, una clara
violación del derecho internacional.
Esta moral
selectiva ha dañado gravemente la credibilidad de la UE, especialmente ante el
Sur global. Pero sería un error culpar solo a Kallas. En última instancia, el
principal problema no es ella, sino el sistema que la hizo posible: un sistema
que premia a los halcones más intransigentes, ignora la democracia y reemplaza
la posición política con la ostentación en las redes sociales. Si Europa
continúa por este camino, no solo perderá su papel en el mundo, sino que se
convertirá en el símbolo mismo del declive de Occidente hacia una
kakistocracia: el gobierno de los peores, los menos competentes y los más
inescrupulosos.
lunes, 28 de julio de 2025
Bulgaria se une a la zona euro
Bulgaria llevaba tiempo
dándole vueltas sobre si entrar o no en la Eurozona. Su parlamento ha decidido
entrar, pero gran parte de la población está en desacuerdo, temiendo un aumento
de precios y una mayor pérdida de soberanía.
Bulgaria se une a la zona euro
El Viejo Topo
28 julio, 2025
El 8 de julio,
el Parlamento Europeo aprobó por amplia mayoría la entrada de Bulgaria en la
eurozona. Con esta votación, Bulgaria, un país de seis millones y medio de
habitantes situado en Europa del este, comenzará a utilizar el euro como moneda
a partir del 1 de enero de 2026. ¿Cuál es la situación que ha llevado a esta
votación y cuál es el futuro de Bulgaria dentro de la zona euro?
Desde 1997,
Bulgaria ha funcionado con un sistema de caja de conversión, que vinculó
inicialmente su moneda, el lev, al marco alemán. Tras la sustitución del marco
por el euro, el lev se vinculó a este último. Este sistema ha limitado la
independencia monetaria de Bulgaria al eliminar herramientas de control como la
devaluación. Como consecuencia, muchos han argumentado que el uso del lev
aporta pocos beneficios y solo costes a Bulgaria. Los defensores de la
soberanía búlgara sostienen que el sistema de caja de conversión debería
desmantelarse. Sin embargo, existe un amplio consenso político en que es una
salvaguardia contra la irresponsabilidad fiscal y la inflación.
Para la
coalición de centro-derecha en el poder y para la mayoría de los representantes
políticos de la Asamblea Nacional, la adhesión a la zona del euro es la
culminación de la plena integración de Bulgaria en la familia europea. El año
pasado, Bulgaria se adhirió al Schengen, el acuerdo que permite la circulación
sin visados dentro de Europa (firmado originalmente en Schengen, Luxemburgo, en
1995, Bulgaria se adhirió en 2005, pero solo comenzó su aplicación en 2024). La
opinión mayoritaria en el Parlamento búlgaro y en el poder ejecutivo es que la
adhesión a la zona del euro supone un hito histórico para Bulgaria. Sin
embargo, esta opinión no es compartida por la mayoría de los ciudadanos
búlgaros. Una parte significativa de la población cree que la adhesión a la
zona del euro ha sido un gran éxito, mientras que un número considerable de críticos
argumenta que, a pesar de los beneficios económicos, la entrada ha sofocado la
voluntad de los ciudadanos búlgaros, que no votan directamente sus políticas.
Hace dos años,
el partido populista proruso Vazrazhdane tomó medidas para celebrar un referéndum
sobre la adhesión de Bulgaria. Sin embargo, el Parlamento y el Tribunal
Constitucional consideraron que sería inconstitucional. El 9 de mayo de 2025,
el presidente de la República de Bulgaria, Rumen Radev, anunció que propondría
un referéndum sobre la entrada de Bulgaria en la zona euro. Radev, presidente
desde 2017, antiguo comandante de la Fuerza Aérea Búlgara que había servido en
el mando de la OTAN como general de división, es a menudo acusado de lealtad
insuficiente a la Unión Europea y a la OTAN debido a sus críticas al envío de
armas europeas a Ucrania y a la continuación de la guerra. La propuesta del
presidente Radev para el referéndum fue rechazada por el Parlamento búlgaro.
Todas estas
acciones catalizaron una ola de descontento entre gran parte de la ciudadanía
búlgara. Según una encuesta realizada
por la agencia sociológica Myara el 14 de mayo de 2025, el 54,9% de los
encuestados afirmó que, si tuviera la oportunidad de participar en un
referéndum, respondería “No estoy de acuerdo con que Bulgaria adopte el euro en
2026”; el 34,4% respondería “Estoy de acuerdo en que Bulgaria adopte el euro en
2026”. En la misma encuesta, el 63,3% de los encuestados se mostró a favor de
celebrar un referéndum, mientras que el 35,3% no lo apoyaba. Otras encuestas
también muestran resultados similares.
Al mismo
tiempo, la mayoría de los búlgaros apoya la adhesión de Bulgaria a la Unión
Europea, que goza de un nivel de confianza muy alto entre los ciudadanos en
comparación con otros países europeos. El escepticismo de la mayoría de los
búlgaros hacia el euro no se debe al euroescepticismo, sino que tiene una
explicación mucho más pragmática y social. Mientras que los ideólogos del
euroescepticismo, que suelen situarse en la derecha populista, esgrimen
argumentos económicos en contra de la adhesión a la zona del euro, la mayoría
de los ciudadanos se muestran preocupados por el aumento de los precios, en
particular de los alimentos y de los servicios, y no por la naturaleza de la
zona euro o de la moneda en sí, sino por la transición que, inevitablemente,
creará condiciones propicias para la especulación, el aumento de los precios y
la inflación. Estas preocupaciones no son infundadas, y el ejemplo más reciente
y cercano es el de Croacia, país en el que el Gobierno tuvo que imponer un
límite máximo a los precios de determinados productos.
En Bulgaria no
ha habido un debate real sobre el euro, ni siquiera uno terapéutico, y este
hecho puede dejar otra herida en una democracia tan frágil. En los últimos
años, la participación electoral en Bulgaria ha disminuido de forma constante,
y la historia de los referéndums en el país es lamentable: los ciudadanos
tienen la sensación persistente de que no tienen voz, lo que es extremadamente
perjudicial para la democracia.
Esto apunta a
una cuestión más amplia: la ausencia de un debate público significativo sobre
la adopción del euro revela un déficit democrático más profundo. Cuando los
ciudadanos se sienten ignorados, las decisiones políticas parecen impuestas
desde arriba, alejadas de la realidad que viven. Esta desconexión fomenta la
desconfianza, alimenta los discursos populistas y genera desinterés cívico. Es
en este contexto en el que debemos entender las protestas emergentes contra el
euro, no como actos aislados, sino como expresiones de un malestar democrático
creciente.
Los medios de
comunicación y el Gobierno tienden a asumir el papel de “informar” a los
ciudadanos sobre la logística de la adhesión y a luchar, quizás de forma
superficial, contra los aumentos “injustificados” de los precios y la
especulación durante el período de transición. En un país en el que más de
800.000 ciudadanos están clasificados como trabajadores pobres, la preocupación
por el aumento del coste de productos básicos como el pan, la electricidad y el
transporte no es una preocupación macroeconómica abstracta, sino una preocupación
existencial. En ausencia de salvaguardias eficaces contra la especulación, la
regulación de los precios de los productos básicos o una política de ingresos
coherente, los temores a la inflación no solo son comprensibles, sino
racionales.
Fuente: Globetrotter
Las páginas amarillas de la derecha extrema [España]
Las páginas amarillas de la derecha extrema
Kaosenlared
28 de julio de 2025
Vaya por delante que
estamos ante un libro realmente importante, y hasta necesario; fue tal el éxito
de la versión on line que los editores decidieron publicar la
versión impresa (https://rosalux.es/2021/06/de-los-neocon-a-los-neonazis/).
Con respecto al título
que he elegido para este artículo, cuadraría tal vez mejor el color pardo, si
bien a la representación más destacada de la derecha extrema hispana, la de
Vox, le mola más el verde, benemérito, que con tanto orgullo lucen sus líderes,
los de la “España que madruga”. Otros colores tampoco desentonarían con algunos
de los grupos que asoman en el panorama peninsular: el azul falangista, por
ejemplo.
Se lee en el Prólogo,
escrito por Amelia Martínez Lobo: «Esta publicación trata de aportar no
sólo claves para el análisis, sino una descripción minuciosa de todo el cosmos
de la extrema derecha en el Estado español, desde sus expresiones
institucionales, con Vox a la cabeza, hasta sus tentáculos en el fútbol, las
redes sociales, los influencers y los espacios de generación
de pensamiento como fundaciones o lobbies», mostrando el deseo de
que el libro «se convierta en un lugar de referencia y un manual de consulta»,
y ciertamente lo consigue y con creces, ya que estamos ante una mirada
detallada a la génesis y desarrollo, e implantación, de la extrema derecha en
la sufrida piel de toro; un mapa, un árbol y también un rizoma que hace que se
muestre la galaxia ultra, sus ramificaciones y sus medios de comunicación y
otros. El volumen es un verdadero ladrillo de más de casi
setecientas páginas y de cerca de un kilo de peso, y si lo califico de ladrillo
no lo hago con tono despectivo sino que lo hago en referencia a la contundencia
que supone en el rostro de las organizaciones aludidas, y me inspiro en aquel
misterioso ser que respondía, entre otros, al nombre de B. Traven / Ret Mahut,
que publicaba en su momento una revista con el nombre de Der
Ziegelbrenner (el ladrillero…fabricar ladrillos para un nuevo mundo
y para enfrentarse al viejo); en esta ocasión la Oficina de enlace Madrid
de Rosa Luxemburg Stiftung* se alza con
radicalidad frente al ascenso de las posturas fascistas, neo, ofreciendo un
potente ladrillo antifascista…con su «De los neocón a los neonazis. La
derecha radical en el Estado español», Informe coordinado por
Miguel Ramos, y que cuenta con diferentes colaboradores como Nora
Rodríguez, Jordi Borrás, Román Cuesta, Julián Macías, Pep Anton Ginestà, Adrián
Juste y Juan Francisco Albert Guerrero de Al Descubierto, Proyecto UNA, Nuria
Alabao y Carles Viñas.
El comienzo hurga en la
denominada transición con su amnistía, que de hecho fue un decreto de punto
final que eximía de responsabilidades a los franquistas, y los primeros pinitos
por erigir un partido de derecha radical, plasmado en Fuerza Nueva de Blas
Piñar; otros intentos asomaron como los grupos organizados por Ruiz-Mateos,
Mario Conde o Jesús Gil, si bien al final fue la Alianza Popular de Manuel
Fraga Iribarne la organización que aglutinaba en su seno a franjas de
extremistas de derechas, y que más tarde se bautizaría como PP; éste se mostró
más prudente con respecto a la hora de traspasar ciertas líneas rojas, que le
acercaran a extremas derechas europeas; esto no quita para que algunos miembros
de dicho partido, como Xavier García-Albiol o Javier Maroto sostuvieran
posturas combativas contra la inmigración. A partir de ahí, las páginas derivan
hacia el contexto internacional, y sus expresiones en el Estado español que se
centran en luchar contras las leyes de Memoria histórica, la legalización del
aborto, recalcando la unidad de España y la consiguiente lucha contra el
independentismo, irrumpiendo la vena conspiranoíca como fue el caso del
atentado de Atocha…el 11M supuso la puesta en marcha de una defensa de
Occidente frente al islam y sus expresiones terroristas, lo que llevó a la
intervención en Iraq propiciada por el trío de las Azores; en dicho trío
aparecía José Marías Aznar, que más tarde pondría en marcha la FAES. La Iglesia
jugó, y juega un papel esencial en la embestida contra ciertas leyes como la
del aborto, la educación para la ciudadanía, o la del matrimonio homosexual…en
la misma onda no se puede ignorar el florecimientos de otras fogosas
organizaciones como Hazte Oír, la AVT, la Asociación Nacional por la Libertad
Lingüística…coreados por diversas páginas webs y medios de comunicación como la
COPE, Intereconomía, Libertad Digital, la Gaceta, y ciertas organizaciones
religiosas, como la mentada Conferencia Episcopal, los Kikos o el Opus Dei. Dos
cosas se han de destacar: una, que muchas de estas organizaciones nombradas son
escisiones del tronco común, el PP, dándose , por otra parte, situaciones de
doble militancia; y la otra es que en la medida en que Vox y su troglodita
ideario amplía su presencia, el PP entra en el juego de competir con el partido
de Abascal, lo que supone una mayor radicalización del partido encabezado por
Núñez Feijó, en temas como la unidad patria, el irredento combate contra el
independentismo, las lenguas cooficiales, o la inmigración.
A partir de ahí el
libro expone pormenorizadamente el surgimientos de Vox, su ideario
antifeminista, contra la inmigración, encarnizadamente españoles y opuestos a
las lenguas cooficiales adoptando una óptica falaz de victimismo, negacionistas
con respecto al cambio climático, al maltrato a las mujeres; se exponen
igualmente su programa económico de un radical neoliberalismo, y sus fuentes de
financiación, sus relaciones internacionales y sus órganos sindicales,
culturales-Disenso (por cierto, pasmado me quedé al conocer un número que
dedicaban a Gilles Deleuze, viendo entre los firmantes al otrora
convencido marxista-leninista, y althusseriano, Gabriel Albiac, etc.). Se
analiza también la fantasmal moción de censura…
El despliegue de la
obra se extiende a la presentación de partidos extra-parlamentarios y
organizaciones de extrema derecha. Capítulo aparte merece Catalunya, y las
organizaciones españolistas que allá combaten, y las expresiones
independentistas de extrema derecha. El exhaustivo repaso a las organizaciones
fundamentalistas religiosas, la lucha en las redes, internet y las mentiras por
doquier que expanden…la luchas contras las leyes progresistas del gobierno, y
el combate en la época de la pandemia, y…muchas cosas más, por no decir todas
aquellas que tienen relación con la extrema derecha, sus ramificaciones,
apoyada en datos, listas de personajes y personajillos, y de las organizaciones
a las que pertenecen, sin olvidar las certeras ilustraciones en la que se
pueden ver a significativos miembros de tales grupos en posición de predicar
las virtudes de sus idearios, manifestaciones, árboles genealógicos de algunas
organizaciones, o un amplio muestrario de logotipos, o bandas de derechistas en
actitud de combate … y no seguiré porque todo no se puede decir, sobre todo
cuando lo que dice la obra de la que presento es tanto….acerca de este fantasma
que recorre Europa, y el mundo, el posfascismo, en palabras de Enzo
Traverso,…fantasma cuya presencia, para más inri, es notable en ciertas
instituciones del Estado español.
—————————————————————————————————————————————-
( * ) «ROSA-LUXEMBURG-STIFTUNG.
La Rosa-Luxemburg-Stiftung es una organización internacional de izquierdas sin
fines de lucro que proporciona educación política. Asociada al partido alemán
“Die Linke”, la fundación es un foro de diálogo político que pretende fomentar
la investigación, la participación, la auto-organización y el pensamiento
crítico tanto en Alemania como en el resto del mundo…», así se presentan ellos
mismos en las última páginas de la obra
Por Iñaki
Urdanibia para Kaosenlared
*++





