viernes, 30 de mayo de 2025

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Esperando a EEUU en Palomares: el Gobierno rechaza otra vez limpiar las tierras contaminadas con plutonio

 

Esperando a EEUU en Palomares: el Gobierno rechaza otra vez limpiar las tierras contaminadas con plutonio

 

Néstor Cenizo

Rebelion / España

30/05/2025 


Fuentes: El Diario [Foto: La playa de Palomares]


El Ministerio de Transición Ecológica se opone a la última demanda de los ecologistas y señala en un escrito que la limpieza es sólo “una alternativa entre las posibles”

Casi sesenta años después de que cuatro bombas termonucleares cayeran sobre Palomares (Almería) y dos de ellas se abrieran liberando al aire nueve kilos de isótopos de plutonio en forma de aerosoles, el Estado sostiene que no hay nada que hacer allí, salvo vallar algunas hectáreas y dejar pasar los años. Hace tiempo que Ecologistas en Acción cuestiona esta actitud pasiva, pero se ha vuelto a topar con un portazo: el Abogado del Estado ha rechazado en la Audiencia Nacional que el Ministerio para la Transición Ecológica esté obligado a recoger y tratar las tierras contaminadas, tirando de una panoplia de motivos que van desde los puramente procesales a la mera descalificación de los temores de los ecologistas, pasando por una advertencia: no está claro que remover esas tierras sea mejor que dejarlas tal cual.

Desde 2007 la superficie contaminada está vallada para evitar el paso de despistados o curiosos. Existe un programa de vigilancia radiológica para recoger muestras de tierra, vegetales o animales y una misión europea ha visitado la zona en un par de ocasiones, pero los ecologistas denuncian que no es suficiente: creen que la radiactividad, que existe, excede el perímetro del vallado, y califican el lugar de “instalación nuclear clandestina”. Pretenden la ejecución de un Plan de Rehabilitación que no llegó a aprobarse y sigue siendo parcialmente secreto, en el que se preveía el tratamiento de 50.000 metros cúbicos, alrededor de cien hectáreas, y el almacenamiento y traslado de los 6.000 m³ resultantes.

Ecologistas en Acción lleva una década pleiteando para lograrlo. Su primera demanda fue rechazada en 2021 por la Audiencia Nacional porque el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) no tenía competencias para limpiar nada. El Estado se pasaba la pelota de ministerio a ministerio. En 2023 volvieron a la carga, apuntando al Ministerio y esgrimiendo un nuevo artículo de la Ley de Energía Nuclear que, según ellos, ampararía la extracción de la tierra con residuos nucleares y el transporte hasta un almacén temporal.

Ahora, la respuesta del Estado demuestra que sigue sin querer hacer nada y que hay un elefante en la habitación: todo está marcado por la falta de voluntad de Estados Unidos para llevarse la tierra contaminada. Esta es una perspectiva que se acerca o se aleja en supuesta sincronía con quién mande, y que tras el regreso de Donald Trump estaría más lejos. Lo cierto es que tampoco se culminó durante los mandatos de Joe Biden o Barack Obama.

Un informe del Gobierno de Estados Unidos al Senado de aquel país reconoció el año pasado que Palomares “sigue sufriendo los efectos” de la “contaminación residual”, que “supera los niveles” de la normativa europea, pero no insta ninguna medida para intervenir. Y eso que existe un Plan de Rehabilitación preparado desde 2010. Pasados 60 años, las autoridades españolas dicen que no puede hacer nada, y ahora añaden que quizá tampoco convenga hacerlo.

Ministerio: falta de amparo legal, “tergiversaciones” y “coste/beneficio”

Para el Ministerio, las sospechas en torno a la situación radiológica en Palomares son una exageración sin fundamento. En su escrito, el Abogado del Estado acusa con virulencia a los ecologistas por sostener su petición de intervención en “opiniones propias, tergiversación de fuentes legales y científicas” y conclusiones propias para crear una “ficción”.

El Ministerio sostiene que no hay ninguna norma que obligue a intervenir, puesto que no se trata de un accidente nuclear ni una afección por actividades potencialmente contaminantes. Sería sólo un lugar al que aplicar medidas de vigilancia y control radiológico, suficientes al estar el nivel de dosis efectiva de radiación (1 mSv/año) dentro de lo previsto. “Como lo califica de ”radiactividad perdurable“, el límite es muy alto”, protesta José Ignacio Domínguez, abogado de Ecologistas en Acción: “Equivale a cuatro radiografías de tórax cada semana, todas las semanas del año. ¿Y por eso hay que dejar la radiactividad al aire libre? Sentaría un nefasto precedente para todo el que tenga material radiactivo”.

El Estado sostiene que el Plan de Rehabilitación que los ecologistas quieren aplicar es papel mojado. Una mera propuesta que en su día manejó el CSN, pero sin valor alguno. “Ni existe un Plan de Rehabilitación de Palomares, ni esa Propuesta Preliminar que no fue aprobada tiene fuerza ejecutiva”, señala el escrito.

El último y definitivo argumento de la Abogacía del Estado es que mejor no tocar las cosas porque no se sabe qué puede pasar. “Podría ser contraproducente por resultar del mismo mayor perjuicio que utilidad”, advierte el escrito del Ministerio, que subraya que sólo se debe intervenir cuando haya un balance positivo coste/beneficio, “incluidos los costes sociales”. La limpieza, escribe, es una “alternativa entre las posibles”.

No se detallan esos potenciales efectos perjudiciales de la limpieza, pero eso es algo que, se supone, está contemplado por el Plan de Rehabilitación. “Está todo previsto. La limpieza se haría dentro de unas carpas con presión negativa para que no salga nada dentro. Es ahora cuando se están liberando partículas radiactivas”, advierte Domínguez. Los conejos hacen madrigueras en la tierra y los caracoles, que aquí se cocinan en salsa de almendras o con tomate, son fabulosos bioacumuladores de plutonio.

Los ecologistas ha pedido que se aporte el Plan, previa desclasificación, y que en el pleito declare Carlos Sancho Llerandi, Jefe del Programa de Recuperación Radiológica del CIEMAT. El Estado se opone.

Mayor actividad radiológica entre 2030 y 2033

La exposición radiactiva en Palomares no es una paranoia ecologista. Las conclusiones del Plan de Rehabilitación fueron reveladas parcialmente en la sentencia de la Audiencia Nacional de 2021, y mostraban que el tiempo corre en contra. “En el apartado de consideraciones finales [del Plan] se explica cómo por los plazos de liberación de los isótopos debe afrontarse el Plan lo antes posible”, advertían dos de los cinco magistrados, que emitieron un voto particular.

El motivo es que entre 2030 y 2033 el isótopo de americio (241 Am) alcanzará su máxima actividad radiológica debido a la desintegración de isótopos de plutonio. El americio emite radiaciones de tipo gamma que generan riesgos muy superiores para la salud. Los dos magistrados apelaban al “elemental principio de precaución”: “El Estado español tiene la obligación de intervenir en las situaciones de exposición perdurable, cuando sea conveniente y prudente para preservar la salud de la población, y la conservación del medio ambiente”.

Tampoco la Comisión Europea ha validado la situación en Palomares. Como desveló este medio, la última misión de verificación, en 2019, requirió a España que informara antes de 2022 de los avances para rehabilitar la zona, en línea con el objetivo fijado ya desde la primera misión de 2010. España no lo ha hecho y anunció que no lo haría, justificándolo en que la Comisión no es competente para evaluar los avances del plan de rehabilitación de Palomares. La tajante respuesta se envió sin firma, fecha, número de referencia o logo, pero aparecía en las webs de la Comisión y del CSN.

De la Operación Flecha Rota al Proyecto Indalo

La propia Historia acredita que los efectos sobre las personas de la radiactividad en Palomares son una posibilidad cierta. Tras la caída de las bombas, provocada por una colisión en vuelo entre un bombardero B-52 y un avión cisterna KC-135, Estados Unidos envió un equipo de limpieza cuyo primer objetivo fue localizar dos bombas extraviadas y el segundo, tapar lo que pasó. Se llevaron 1.000 metros cúbicos a las instalaciones nucleares en Savannah River, en Carolina del Sur. El resto lo enterraron o lo dejaron tal cual: 103 hectáreas con residuos radiactivos a unos 30 centímetros de profundidad. Se le llamó Operación Flecha Rota.

En 2016 The New York Times publicó documentos desclasificados que demostraban que más de la mitad de quienes participaron en la operación sufrieron algún tipo de cáncer. En España, El Mundo desveló la alta tasa de cáncer entre los guardias civiles que ayudaron a los norteamericanos. También se supo décadas después que el Departamento de Energía Nuclear de EEUU y la Junta de Energía Nuclear española aprovecharon para estudiar el efecto de la exposición al material radiactivo de los lugareños, que no sabían que eran conejillos de indias.

Fue el “Proyecto Indalo”, dirigido por un personaje de novela y apodo definitivo: Mr. Plutonium. Wright Haskell Langham, director de la división de Investigación Biomédica del Laboratorio Nacional de Los Álamos, venía de intervenir en la determinación de los límites legales de la toxicidad del plutonio en su país, como documenta José Herrera en su investigación La experimentación humana con plutonio en España. Génesis y desarrollo del “Proyecto Indalo” (1966-2009), de la que este medio informó hace dos años. “Fue un plan sistemático de experimentación de varias décadas. Nunca les dijeron que vivían rodeados de plutonio en sus campos de labor, que era el pilar casi único de su economía. Siempre que iban a Madrid les decían que no había peligro ni motivo de preocuparse”, explicaba Herrera.

Ahora, la nueva respuesta del Estado siembra dudas sobre la mera conveniencia de rehabilitar la zona. “Hasta ahora ponían como disculpa que no podían limpiar porque los americanos no se llevaban el plutonio y en España no hay un cementerio nuclear apto. Pero ahora ya descaradamente dicen que no van a limpiar, una barbaridad”, lamenta Domínguez.

También el CSN esperaba una actuación: “Estos enterramientos no pueden denominarse como almacenamientos ni determinarse que son definitivos, en tanto toda el área de Palomares está pendiente de las acciones de remedio que se consideren oportunas”, señala en una monografía incorporada el expediente.

Sesenta años después del accidente, el Estado dice que puede que lo mejor sea dejarlo todo como está, mientras sigue esperando en vano que Estados Unidos venga a recoger lo que se le cayó de un bombardero. 

Fuente: https://www.eldiario.es/andalucia/almeria/esperando-eeuu-palomares-gobierno-rechaza-vez-limpiar-tierras-contaminadas-plutonio_1_12322610.html

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#VagaGeneral29M #mazondimissió: Miles de personas toman las calles de València en defensa del empleo público y los derechos sociales

 


#VagaGeneral29M #mazondimissió: Miles de personas toman las calles de València en defensa del empleo público y los derechos sociales


Redacción Kaosenlared

30 de mayo de 2025 


La ciudad de València se convirtió este 29 de mayo en el epicentro de una masiva protesta en defensa del trabajo digno y en contra de las políticas implementadas por el actual Gobierno valenciano. Una multitudinaria manifestación, impulsada por sindicatos,  diversos colectivos sociales y ciudadanos, recorrió las calles del centro para expresar un enérgico rechazo a los recortes sociales, demandar mejoras sustanciales en las condiciones laborales y exigir una mayor inversión en los servicios públicos esenciales.

La movilización, que coincidió con una huelga general en el sector público valenciano, dejó imágenes impactantes de unidad y firmeza, con miles de voces coreando consignas que exigían la dimisión del presidente Carlos Mazón. El clamor unánime se centró en la necesidad de empleo de calidad, un incremento significativo en la financiación de la sanidad y la educación, y una rotunda oposición a las reducciones presupuestarias que impactan directamente a los trabajadores del ámbito público. Bajo el lema «Trabajo digno – Servicios públicos – Dimisión de Mazón», los manifestantes alertaron sobre los posibles intentos de privatización de servicios fundamentales, denunciaron la reducción salarial y el aumento de la carga de trabajo en el sector público, y demandaron estabilidad laboral, personal suficiente y mejores condiciones contractuales.

La protesta en las calles amplificó el impacto de la huelga general, con piquetes informativos y bloqueos simbólicos que marcaron la jornada desde la noche anterior. Durante el recorrido, las críticas se dirigieron tanto a las instituciones autonómicas como al sector empresarial privado, al que se acusó de fomentar la precariedad laboral y la desigualdad social. Sin embargo, el principal foco de la indignación se centró en el presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, cuyo nombre resonó repetidamente en las demandas de dimisión.

La manifestación del 29M congregó a una amplia representación no solo de trabajadores públicos – docentes, sanitarios, administrativos y profesionales de servicios sociales – sino también de plataformas sociales, colectivos feministas, asociaciones vecinales y organizaciones juveniles. Las pancartas exhibían mensajes en defensa de los derechos laborales, pero también contra la violencia machista, la represión a las minorías y la crisis de vivienda.

Desde los sindicatos organizadores se denunciaron «ataques sin precedentes» a los derechos sociales, advirtiendo sobre recortes drásticos en sanidad, educación y políticas de inclusión, en un contexto de inflación y pérdida de poder adquisitivo. Los líderes sindicales también lamentaron la falta de diálogo por parte de la Generalitat con los representantes de los trabajadores y la supuesta afinidad del Consell con sectores conservadores que, según denuncian, buscan debilitar el tejido sindical y social. Los trabajadores públicos, por su parte, insistieron en la necesidad de estabilidad laboral, salarios dignos y recursos adecuados para garantizar servicios de calidad a la ciudadanía.

Más allá de las demandas laborales específicas, la protesta tuvo una clara lectura política, con referencias al deterioro democrático y a la regresión social. La consigna «Mazón dimisión» se erigió como un lema central, evidenciando la profunda desconexión entre el ejecutivo valenciano y una parte significativa de la población trabajadora. Los convocantes subrayaron que esta manifestación no es un evento aislado, sino el inicio de un ciclo de movilización ante la falta de cambios en la gestión y las prioridades del Consell.

Tras la finalización de la marcha, los sindicatos anunciaron que evaluarán nuevas acciones de protesta si el gobierno valenciano no atiende sus exigencias, solicitando una reunión urgente y advirtiendo sobre posibles huelgas sectoriales y la ampliación de las movilizaciones a otros sectores afectados por recortes. El impacto a medio plazo de esta jornada de huelga dependerá de la capacidad de presión sindical y de la respuesta política del Gobierno valenciano, aunque ya ha dejado patente una creciente contestación social que podría tener repercusiones políticas si no se aborda mediante un diálogo social efectivo. La manifestación del 29 de mayo en València se erige así como un contundente llamado colectivo en defensa del trabajo digno, los servicios públicos y los derechos sociales, marcando un punto de inflexión en la relación entre la sociedad valenciana y su gobierno.

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jueves, 29 de mayo de 2025

Máxima Tensión - José Miguel Villarroya

Detenido un alto cargo de Interior en el gobierno del PP que amenazó que si caía detrás de él irían Rajoy, Cospedal…

 

Detenido un alto cargo de Interior en el gobierno del PP que amenazó que si caía detrás de él irían Rajoy, Cospedal…


Francisco Martínez, ex número 2 del ministerio del Interior, tras el ministro Fernández Díaz ha sido detenido esta mañana

 

INSURGENTE.ORG / 29.05.2025

 


OPERACIÓN CATALUNYA

Agentes de Información han empezado el operativo esta mañana a primera hora con el registro de la vivienda de Martínez y del hacker, entre otros inmuebles. Martínez, alias «Paco» fue uno de los cerebros de la operación Catalunya orquestada por la policía patriótica para acabar con los líderes independentistas. Paco, mano derecha del exministro Jorge Fernández Díaz, era una pieza clave como secretario de Interior y se convirtió en uno de los principales interlocutores del excomisario José Manuel Villarejo, tal como se demostraba en la serie que al Nacional se hizo sobre los papeles secretos de la operación Catalunya.

KITCHEN

Francisco Martínez también está procesado por el caso Kitchen por orquestar un operativo parapolicial para obtener una información comprometida sobre la extresorer del PP, Luis Bárcenas, que podía perjudicar quién era presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Villarejo aseguraba en 2016 que Francisco Martínez, le tenía pánico porque estaba convencido de que disponía de información sobre las actividades que habían compartido y que esto lo podría llevar en la prisión.

Archivo:

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Mazón se sale con la suya, apoyado por Vox saca adelante los presupuestos. +++ [España. Sí señor, los buenos españoles (así como yo soy San Cristóbal, y al mismo tiempo, San José bendito), pero buenos, buenos de verdad, como son los dirigentes de VOX, esperanza salvadora de los trabajadores españoles, desde el punto de vista del moderno fascismo del siglo XXI al noble y leal servicio de una fracción de los grandes capitales, votan en Valencia contra los intereses de los españoles. ¡Como debe ser y olé, y arriba España y que viva La legión y la Guardia civil, y que viva el vino y las mujeres y tal!]

 

Mazón se sale con la suya, apoyado por Vox saca adelante los presupuestos

 

INSURGENTE.ORG / 29.05.2025


Por 53 votos a 46 las Corts valencianas sacan adelante los presupuestos y aleja así la posibilidad de dimisión, tal y como exige buena parte de la sociedad valenciana tras su actucaión (con quedada en el Ventorrillo incluida) durante la Dana. Los votos de los parlamentarios de Vox fueron imprescindibles, el partido de extrema derecha consiguió en las negociaciones no pocas cosas.

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Este artículo es un extracto del texto de Ellen Meiskins Wood, «¿Qué es la agenda posmoderna?», en En defensa de la historia:Marxism and the Postmodern Agenda, eds. Ellen Meiskins Wood y John Bellamy Foster (Monthly Review Press, 1997), 12-16.


Por un proyecto universal


El Viejo Topo

29 mayo, 2025


Este artículo es un extracto del texto de Ellen Meiskins Wood, «¿Qué es la agenda posmoderna?», en En defensa de la historia:Marxism and the Postmodern Agenda, eds. Ellen Meiskins Wood y John Bellamy Foster (Monthly Review Press, 1997), 12-16.


 

¿QUÉ ES LA AGENDA POSMODERNA?

Por Ellen Meiskins Wood

Una de las ironías del posmodernismo es que, al tiempo que abraza –o por lo menos se rinde– al capitalismo, rechaza el «proyecto de la Ilustración», al que responsabiliza de crímenes que más justamente deberían atribuirse al capitalismo… Por supuesto, sería absurdo sostener que el capitalismo es responsable de todos los males de la modernidad, o incluso negar los beneficios materiales que a menudo lo han acompañado. Pero sería igualmente absurdo negar los efectos destructivos asociados a los imperativos capitalistas de autoexpansión, «productivismo», maximización de los beneficios y competencia. Es difícil ver cómo estos efectos negativos proceden intrínsecamente de la Ilustración. Como mínimo, debemos preguntarnos si un universalismo emancipador equivale al expansionismo o imperialismo capitalista, y si los frutos de la ciencia y la tecnología «occidentales» deben, por definición, servir a las necesidades de la acumulación capitalista y a la destrucción de la naturaleza que inevitablemente la acompaña.1

En cualquier caso, vivimos un momento histórico que, más que ningún otro, exige un proyecto universalista. Este es un momento histórico dominado por el capitalismo, el sistema más universal que el mundo haya conocido jamás, tanto en el sentido de que es global como en el de que penetra en todos los aspectos de la vida social y el medio ambiente natural. Al abordar el capitalismo, la insistencia posmodernista en que la realidad es fragmentaria y, por lo tanto, solo accesible a «conocimientos» fragmentarios, resulta especialmente perversa e incapacitante. La realidad social del capitalismo es «totalizadora» en grados y formas sin precedentes. Su lógica de mercantilización, acumulación, maximización de los beneficios y competencia impregna todo el orden social; y la comprensión de este sistema «totalizador» requiere precisamente el tipo de «conocimiento totalizador» que ofrece el marxismo y que rechazan los posmodernistas.

La oposición al sistema capitalista también nos obliga a recurrir a intereses y recursos que unifican, en lugar de fragmentar, la lucha anticapitalista. En primer lugar, se trata de los intereses y recursos de la clase, la fuerza más universal capaz de unir las diversas luchas emancipadoras; pero, en última instancia, estamos hablando de los intereses y recursos de nuestra humanidad común, en la convicción de que, a pesar de nuestras diferencias manifiestas, existen ciertas condiciones fundamentales e irreductibles comunes para el bienestar y la realización humana que el capitalismo no puede satisfacer y el socialismo sí.

Para la gente de izquierda, y especialmente para una generación más joven de intelectuales y estudiantes, el mayor atractivo del posmodernismo es su aparente apertura, frente a los supuestos «cierres» de un sistema «totalizador» como el marxismo. Pero esta pretensión de apertura es en gran medida espuria. El problema no es solo que el posmodernismo representa un tipo de pluralismo intelectual que ha socavado sus propios cimientos. Tampoco se trata simplemente de un eclecticismo acrítico pero inofensivo. Hay algo más grave en juego. La «apertura» de los conocimientos fragmentarios del posmodernismo y su énfasis en la «diferencia» se consiguen a costa de cierres mucho más fundamentales. El posmodernismo es, en su vertiente negativa, un sistema implacablemente «totalizante», que excluye un amplio abanico de pensamiento crítico y políticas emancipadoras, y sus cierres son definitivos y decisivos. Sus supuestos epistemológicos lo hacen inaccesible a la crítica, tan inmune a ella como el dogma más rígido (¿cómo se puede criticar un conjunto de ideas que a priori descarta la práctica misma del argumento «racional»?). Y excluyen –no solo rechazando dogmáticamente, sino también haciendo imposible– una comprensión sistemática de nuestro momento histórico, una crítica global del capitalismo y prácticamente cualquier acción eficaz.

Si el posmodernismo nos dice algo, de forma distorsionada, sobre las condiciones del capitalismo contemporáneo, el verdadero truco consiste en averiguar exactamente cuáles son esas condiciones y hacia dónde vamos a partir de aquí. El truco, en otras palabras, consiste en sugerir explicaciones históricas para estas condiciones en lugar de simplemente someterse a ellas y entregarse a adaptaciones ideológicas. El truco está en identificar los problemas reales a los que las modas intelectuales actuales ofrecen soluciones falsas –o ninguna– y, al hacerlo, desafiar los límites que imponen a la acción y la resistencia. El truco está en responder a las condiciones actuales no como robots alegres (o incluso miserables), sino como críticos…2

El mundo está cada vez más poblado no por robots alegres, sino por seres humanos muy enfadados. Tal y como están las cosas, hay muy pocos recursos intelectuales disponibles para comprender ese enfado, y casi ninguno político (al menos en la izquierda) para organizarlo. El posmodernismo actual, a pesar de su pesimismo aparentemente derrotista, sigue arraigado en la «edad de oro del capitalismo».3 Es hora de dejar atrás ese legado y afrontar las realidades actuales.

Notas

  1. Esto también plantea grandes interrogantes sobre la relación entre el capitalismo y la Ilustración, que no hay espacio para discutir aquí. En «Modernidad, posmodernidad o capitalismo?» [Monthly Review, julio-agosto de 1996], intento esbozar algunas distinciones entre las condiciones históricas que dieron lugar a la Ilustración y las que dieron lugar al proceso de desarrollo capitalista.
  2. Sobre los «robots alegres», véase C. Wright Mills, The Sociological Imagination(Oxford: Oxford University Press, 1955), 175.—Ed.
  3. En Eric Hobsbawm, The Age of Extremes: The Short Twentieth Century, 1914–1991(Nueva York: Pantheon, 1995), 165–67. La «edad de oro» (aproximadamente de 1947 a 1973) se encuentra entre la «edad de la catástrofe» y el «derrumbe».

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SUMY! LOS RUSOS CRUZAN LA FRONTERA EN OTRO PUNTO Y TOMAN VARIAS LOCALIDA...