jueves, 22 de mayo de 2025

Sin alternativa progresista

 

Cada vez más economistas avisan de que el capitalismo nos lleva al desastre, por decirlo de una manera suave. Las diferencias están en cómo salir de la trampa: ¿modificando el capitalismo “de la nube” realmente existente o rompiendo la baraja?


Sin alternativa progresista

 

Michael Roberts

El Viejo Topo

22 mayo, 2025 



ECONOMÍA PROGRESISTA Y CAPITALISMO PROGRESISTA

La semana pasada asistí a una conferencia de un día organizada por el Progressive Economy Forum (PEF). El PEF es un think tank económico británico de izquierdas que asesoró a la dirección laborista de Corbyn-McDonnell cuando estaban al frente del Partido Laborista británico. El objetivo del PEF es «reunir un consejo de economistas y académicos eminentes para desarrollar un nuevo programa macroeconómico para el Reino Unido». El consejo del PEF quiere «promover políticas macroeconómicas que aborden los retos modernos del colapso medioambiental, la inseguridad económica, las desigualdades sociales y económicas y el cambio tecnológico, y fomentar la aplicación de estas políticas colaborando con responsables políticos progresistas y mejorando la comprensión de la economía por parte de la ciudadanía». La única propuesta política concreta que pude encontrar en su declaración de intenciones es que el PEF «se opone a la austeridad y a la ideología y el discurso actuales del neoliberalismo, y hace campaña para poner fin a la austeridad y garantizar que nunca más se utilice como instrumento de política económica».

El exabogado Patrick Allen es el fundador, presidente y principal financiador del PEF. Considera que su tarea es «reunir a los mejores economistas progresistas y académicos afines del país para que se unan a los políticos progresistas con el fin de demostrar el fracaso del neoliberalismo y la inutilidad de la austeridad, y proporcionar políticas creíbles inspiradas en Keynes para lograr una economía estable, equitativa, verde y sostenible, libre de pobreza».

La mención específica de la economía keynesiana identifica claramente el origen del PEF. Se trata de una economía «progresista», no socialista y, desde luego, no marxista. Esto quedó claro en las numerosas intervenciones de los eminentes ponentes de la conferencia del PEF titulada «La política económica en la era de Trump». Todos los ponentes eran conocidos economistas keynesianos o poskeynesianos. El único atisbo de marxismo provino de un vídeo pregrabado con el que se inauguró la conferencia, en el que aparecía Yanis Varoufakis desde su casa en Grecia. Exministro de Finanzas del Gobierno griego de izquierda Syriza durante la crisis de la deuda de 2014-2015, Varoufakis se autodenomina «marxista errático», como él mismo se definió en una ocasión.

En su breve discurso, esbozó su conocida tesis de que las fallas del capitalismo se deben a los desequilibrios globales en el comercio y los flujos de capital, y al desmoronamiento del imperialismo estadounidense en su intento por mantener su posición hegemónica como «minotauro global», consumidor de todo lo que se produce. También mencionó brevemente su última tesis de que el capitalismo tal y como lo hemos conocido ha muerto y ha sido sustituido por el «tecnofeudalismo» en forma de megacompañías tecnológicas y mediáticas estadounidenses, conocidas como los Siete Magníficos, que extraen «rentas de la nube» del resto del capitalismo. Las alternativas políticas de Varoufakis a este nuevo feudalismo percibido eran impulsar un banco «verde» que proporcionara crédito para inversiones destinadas a detener el calentamiento global, etc.; introducir más democracia en el lugar de trabajo corporativo; y proporcionar una renta básica universal para todos. No se mencionó la toma del control de los Siete Magníficos, o los principales bancos mundiales, de las empresas de combustibles fósiles.

Pero eso encajaba con el tema de la conferencia del PEF. Esta partía de la premisa de que el capitalismo tenía que «reorientarse», no sustituirse, y que había que limitar el «rentismo» y revisar la protección social. A continuación, se sucedieron una serie de ponentes que hablaron de los fracasos y las desigualdades del capitalismo «rentista» (PEF); o del capitalismo «extractivo» (Stewart Lansley) o «distópico» (Ozlem Onaran), como si estas variaciones hubieran sustituido al capitalismo «productivo» original, tal y como lo conocíamos en los años cincuenta y sesenta, que entonces funcionaba para todos, o al menos lo hacía si era gestionado por gobiernos que aplicaban políticas macroeconómicas keynesianas. Todo iba bien bajo la gestión global de las «instituciones de Bretton Woods» de la posguerra (el FMI, el Banco Mundial, la OMC, etc.). Solo cuando el neoliberalismo y el rentismo tomaron el relevo a partir de la década de 1980, el capitalismo se volvió destructivo y dejó de ser «progresista», con crisis, crecientes desigualdades, calentamiento global y conflictos mundiales emergentes.

No se explicó por qué este capitalismo «progresista» de la década de 1960 fue sustituido por el capitalismo neoliberal, extractivo y rentista actual. ¿Por qué los capitalistas y sus estrategas políticos cambiaron cosas que les funcionaban tan bien? No se mencionó el declive mundial de la rentabilidad del capital productivo en la década de 1970 y, por lo tanto, el cambio hacia la inversión financiera y la especulación; ni el traslado de la inversión del Norte Global por parte de las multinacionales hacia la explotación de la mano de obra en el Sur Global. Stewart Lansley presentó algunos datos alarmantes sobre la desigualdad de la riqueza desde la década de 1980 con el auge de los multimillonarios y las finanzas. «En los años de la posguerra, las élites financieras y económicas aceptaron, con renuencia, las políticas de igualación y los niveles de extracción de antes de la guerra disminuyeron. Una vez agotada la paciencia del capital, la extracción ha vuelto». Así pues, fue la «falta de paciencia» lo que provocó el cambio, y no la falta de rentabilidad.

Varios ponentes destacaron la forma en que el capital estadounidense se había apoderado de gran parte de la economía británica, convirtiéndola en lo que Angus Hanton denominó un «Estado vasallo» y lo que Will Hutton, economista y autor, consideró que había destruido el desarrollo técnico de la industria británica. Europa y el Reino Unido se estaban quedando cada vez más atrás con respecto a los niveles de productividad estadounidenses. Pero, ¿cuál fue la respuesta a esta toma de control estadounidense? Al parecer, fue el nacionalismo, no la nacionalización. Hanton: «compre británico»; Hutton, desarrolle un «banco empresarial británico», pero no nacionalice los servicios públicos, los bancos y las grandes empresas que ahora son propiedad y están controlados por capital extranjero (principalmente estadounidense).

En otra sesión, los ponentes esbozaron los enormes desequilibrios en el comercio y los flujos de capital a nivel mundial, los signos del debilitamiento de la hegemonía estadounidense y del dólar como moneda internacional, y el auge de China como potencia económica rival. ¿Cuál era la respuesta a esto? Bueno, la esperanza de que tal vez el grupo BRICS+ pueda reducir los desequilibrios y restaurar el multilateralismo frente al nacionalismo impulsado por los aranceles de Trump.

En esta sesión, Ann Pettifor argumentó que las crisis del capitalismo eran el resultado de un endeudamiento excesivo (no se mencionaron las tendencias de los beneficios o la inversión) y que deberíamos fijarnos en el trabajo del economista izquierdista estadounidense y premio Nobel Joseph Stiglitz y en su reciente libro, «The road to freedom», en el que Stiglitz reitera su llamamiento a la creación de un «capitalismo progresista». «Las cosas no tienen por qué ser así. Hay una alternativa: el capitalismo progresista. El capitalismo progresista no es un oxímoron; efectivamente, podemos canalizar el poder del mercado para servir a la sociedad» (Stiglitz). Verán, el problema no es el capitalismo, sino los «intereses creados», especialmente entre los monopolistas y los banqueros. La respuesta es volver a los días del «capitalismo gestionado» que, según Stiglitz, existió en la edad de oro de los años cincuenta y sesenta. Stiglitz: «La forma de capitalismo que hemos visto en los últimos cuarenta años no ha funcionado para la mayoría de la gente. Tenemos que tener un capitalismo progresista. Tenemos que domesticar el capitalismo y reorientarlo para que sirva a nuestra sociedad. Ya sabe, no es la gente la que debe servir a la economía, sino la economía la que debe servir a la gente».

En otra sesión se debatieron las impactantes desigualdades de ingresos y riqueza. Curiosamente, algunos ponentes, como Ben Tippett, argumentaron que la introducción de un impuesto sobre el patrimonio en Gran Bretaña contribuiría poco a reducir la desigualdad o a proporcionar ingresos al Gobierno. El impuesto sobre el patrimonio no era una «solución milagrosa». Tippett tenía razón. Un impuesto sobre el patrimonio no resolvería la desigualdad ni proporcionaría fondos suficientes para la inversión pública. Pero nadie se preguntó: ¿por qué tenemos multimillonarios y una gran desigualdad en primer lugar? La desigualdad es el resultado de la explotación del trabajo por parte del capital antes de la redistribución. Los impuestos intentan redistribuir la riqueza o los ingresos después del hecho, con un éxito limitado.

En la misma línea, Josh Ryan-Collins nos dijo que construir más viviendas no resolvería la crisis de la vivienda en Gran Bretaña porque esta estaba impulsada por los bajos tipos hipotecarios (préstamos baratos) que solo aumentaban la demanda. Su respuesta: animar a las personas mayores con casas grandes a «reducir su tamaño» y liberar el parque inmobiliario existente para los compradores más jóvenes. Al parecer, un programa financiado por el Estado para construir viviendas de alquiler de propiedad pública, como se hizo con gran éxito en los años cincuenta y sesenta, no era la solución ahora.

Jo Michell arremetió contra las ridículas normas fiscales autoimpuestas que el Gobierno laborista está aplicando para «equilibrar las cuentas públicas». Pero se opuso a ellas únicamente porque eran demasiado «cortoplacistas». La implicación era que no existían alternativas radicales para aumentar los ingresos que evitaran que el Gobierno de Starmer siguiera adelante con la imposición de la austeridad fiscal mediante recortes previstos en las prestaciones a las personas mayores, los discapacitados y las familias.

El Banco de Inglaterra fue criticado por su mala gestión de la flexibilización cuantitativa y ahora de la restricción, que estaba generando unos costes equivalentes a 20 000 millones de libras para las finanzas públicas (Frances Coppola). Pero parecía que nadie estaba a favor de poner fin a la sumisión del Banco de Inglaterra a la City de Londres revirtiendo su supuesta «independencia». Verán, la función del Banco de Inglaterra era «preservar la estabilidad de los precios» (Frances Coppola), una visión extraña dado el fracaso total de los bancos centrales a la hora de gestionar el repunte inflacionista posterior a la COVID. Al parecer, mantener a los bancos centrales al margen del control democrático de los gobiernos elegidos garantizaba que ningún gobierno «derrochador» (aunque fuera elegido democráticamente) pudiera jugar con los tipos de interés, etc., y provocar así una crisis financiera en los mercados. Al fin y al cabo, los mercados mandan y no se puede hacer nada al respecto, al parecer. La nacionalización de los principales bancos e instituciones financieras no figuraba en la agenda de ningún ponente.

En las sesiones finales se consideró una alternativa más amplia al capitalismo «rentista», «extractivo» o «distópico». Guy Standing, miembro del consejo del PEF y autor de «Precariado», planteó el riesgo creciente del fascismo y su amenaza para la «agenda progresista». Según su teoría, la clase obrera tradicional está siendo sustituida a nivel mundial y en Gran Bretaña por una clase «precaria» que no tiene trabajo fijo ni salarios y condiciones dignas y que está siendo «abandonada». Esta clase en crecimiento es receptiva a las ideas reaccionarias que la «plutocracia» pretende fomentar y promover, y existe un peligro real de colaboración de clases entre los extremadamente ricos y el precariado contra los «asalariados» (término que entiendo como la clase obrera tradicional). ¿Cuál es la respuesta?: acoger al precariado, dice Standing, en lugar de a la clase obrera; y desmantelar el «capitalismo extractivo», sustituyéndolo por los «bienes comunes». Standing no explicó realmente qué significaban los bienes comunes, aparte de su término histórico de «tierras comunales». ¿Se refería al socialismo? No estoy seguro, porque a lo largo de toda la conferencia no se pronunció ni una sola vez la palabra «socialismo» (que creo que es el verdadero significado de «bienes comunes»).

John McDonnell y Nadia Whittome son dos de los mejores políticos laboristas de izquierda de Gran Bretaña. McDonnell dijo en la conferencia que nunca había estado tan deprimido por la situación en Gran Bretaña y en el mundo en sus 50 años de carrera política. ¿Qué hacer? Debemos intentar que el gobierno de Starmer «vuelva al buen camino» y adopte políticas que ayuden a los trabajadores. En mi opinión, es una esperanza vana. Whittome también describió el terrible impacto del capitalismo en el país y en el extranjero. Pero, ¿cuál era la respuesta? ¿Acaso una mejor gestión del capitalismo? Quizás la respuesta la proporcionó el propio eslogan de William Beveridge en 1942, utilizado por el PEF en la documentación de la conferencia: «Un momento revolucionario en la historia del mundo es un momento para revoluciones, no para parches». ¡Cierto! Pero, por ahora, el PEF aboga por los parches.

Fuente: The Next Recession

Artículo seleccionado por Carlos Valmaseda para la página Miscelánea de Salvador López Arnal

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URGENTE! LAS TROPAS RUSAS CRUZAN LA FRONTERA DE LA REGIÓN DE DNIPROPETRO...

miércoles, 21 de mayo de 2025

DIRECTO ÚLTIMA HORA: ISRAEL ATACARÁ IRÁN. RUSIA ELIMINA SOLDADOS OTAN. S...

Los detalles del inédito acuerdo entre Colombia y China que enfureció a EE.UU.

 

Los detalles del inédito acuerdo entre Colombia y China que enfureció a EE.UU.

 

DIARIO OCTUBRE / mayo 21, 2025

 

El enviado especial de Washington para América Latina, amenazó a las autoridades del país suramericano con suspender la importación de mercancías clave, si se producía un acercamiento con el gigante asiático.

Gustavo Petro (i) junto a Xi Jinping. Pekín, 25 de octubre de 2023. | Colombian Presidency Press Office / Anadolu / Gettyimages.ru


La emisora colombiana W Radio publicó este martes una copia del documento, que aseguran, contiene el inédito acuerdo de cooperación que suscribieran la semana previa el mandatario neogranadino, Gustavo Petro, y su par chino, Xi Jinping, pese a que ni Pekín ni Bogotá han divulgado oficialmente su contenido.

 

Como premisas, el pacto asume la promoción del «intercambio de bienes, tecnología, conocimientos capital y personal a través de la conectividad mutua y el aprendizaje mutuo» en el marco de la iniciativa de La Franja y la Ruta, la promoción y coordinación conjunta del «progreso común» y «el diálogo y la integración de diversas civilizaciones», el trabajo mutuo, los derechos humanos y el interés del país suramericano en impulsar su Plan Nacional de Desarrollo, que en su faceta industrializadora ofrece oportunidades de cooperación y asociación.

Así, las partes se plantearon trabajar para «el desarrollo común», «fortalecer la colaboración y promover la conectividad de infraestructura entre regiones», «promover acciones concretas para diversificar e incrementar las exportaciones de bienes y servicios», «fomentar la inversión» con transferencia tecnológica, «promover el desarrollo conjunto de capacidades científicas y tecnológicas» y «estimular alianzas estratégicas en investigación, desarrollo e inversión».

Las áreas y métodos de cooperación

El acuerdo contempla la colaboración en 11 áreas estratégicas: intercambio de experiencias políticas, conectividad, comercio e inversiones, reindustrialización, conectividad financiera, contratos de persona a persona descarbonización de la economía, cooperación en salud, medioambiente y desarrollo sostenible, ciencia, tecnología e innovación; y otros (infraestructura de, manejo de desechos sólidos, reducción de riesgo de desastres, vivienda pública y desarrollo urbano).

En cuanto a los medios para la cooperación, se indica que los acuerdos para desarrollar proyectos estarán centrados en «las demandas comunes de la cooperación bilateral», la aplicación de estrategias mutuamente beneficiosas que incluyen la promoción de «la cooperación entre capital público y privado«, programas de capacitación, uso de fondos u otros mecanismos de cofinanciamiento, eventual cooperación con terceros y firma de acuerdos de cooperación en ámbitos específicos.

Los alcances del plan

Con respecto a los alcances del plan de cooperación bilateral, se precisa que China y Colombia adoptarán mecanismos de «amplia consulta, distribución conjunta y beneficios compartidos», la promoción de «relaciones horizontales y directas, basadas en los principios básicos de la cooperación Sur-Sur», actuación conforme a sus «capacidades operativas y administrativas».

Además, se contempla que «cada participante asumirá sus propios costos […], a menos que mutuamente acuerden lo contrario por escrito» y siempre «sujetos a la disponibilidad de las respectivas partidas presupuestarias de los participantes». También se menciona que los suscriptores estarán exentos de asumir acciones que sean contrarias a las que establece el marco jurídico de su país.

En adenda, se aclara que el plan «no crea ninguna obligación jurídicamente vinculante en función del derecho internacional», por lo que «no servirá como medio para interpretar ninguna disposición de un acuerdo internacional de inversión ni se utilizará como base para una reclamación».

·         Una vez confirmado el viaje oficial de Petro a China, el enviado especial de EE.UU. para América Latina, Mauricio Claver-Carone, deslizó una amenaza sobre suspender importaciones de mercancías estratégicas colombianas, si se producía un acercamiento comercial. «El acercamiento del presidente Petro con China es una gran oportunidad para las rosas de Ecuador y el café de Centroamérica», advirtió el funcionario.

·         Por su lado, el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y otras entidades financieras internacionales, en interés de impedir que con sus recursos se financien proyectos desarrollados por compañías chinas en el continente.

Fuente: actualidad.rt.com

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Europa se está suicidando

 

El politólogo noruego Glenn Diesen entrevistó recientemente al conocido economista Yanis Varoufakis, quien hace un cuestionamiento a fondo de la Unión Europea, que considera se está convirtiendo en un apéndice económico de EEUU.


Europa se está suicidando

 

El Viejo Topo

21 mayo, 2025 

Yanis Varoufakis



El politólogo noruego Glenn Diesen entrevistó recientemente al conocido economista Yanis Varoufakis, quien hace un cuestionamiento a fondo de la Unión Europea, que considera se está convirtiendo en un apéndice económico de EEUU.


Entrevista efectuada por Glenn Diesen

 

Glenn Diesen: Hoy me complace contar con la presencia de Janis Varoufakis, economista, exministro de finanzas Grecia y también un autor sumamente prolífico. Así que bienvenido al programa Yanis. Bueno, parece que hemos llegado al final del camino en cuanto a cómo ha funcionado el sistema económico internacional durante las últimas décadas. Trump parece reconocer que Estados Unidos está en una situación difícil y ha iniciado un esfuerzo para reorganizar la economía mundial a su favor, lo que incluye una guerra comercial muy disruptiva. tanto contra adversarios como contra sus aliados. Pero, si nos alejamos un poco de los detalles del día a día, ¿qué es lo que realmente estamos presenciando en cuanto a los objetivos de Estados Unidos y cómo intenta alcanzarlos?

Yanis Varoufakis: En realidad el objetivo de Estados Unidos ha sido el mismo desde el fin de la Segunda Guerra Mundial y probablemente ese objetivo sea Alemania.

Estados Unidos salió de la Segunda Guerra Mundial habiendo heredado esencialmente el imperio británico después que este quedara en bancarrota. La doctrina Truman iba de la mano con el sistema de Breton Woods, así que en esencia todo giraba torno a mantener la producción de industria manufacturera estadounidense después de 1945.

Su gran temor en aquel momento era que con el fin de la guerra desapareciera la necesidad producir a más del 100% , Estados Unidos se enfrentaba a la seria amenaza de volver a 1929, una gran recesión, una gran depresión. Era el mismo modelo, si se quiere, que el de China hoy en día. En esa época los dirigentes estadounidenses eran lo suficientemente inteligentes como para entender que no se pueden mantener exportaciones netas para siempre, a menos que transfieras parte de tus excedentes a las regiones deficitarias de su sistema económico, para mantener la demanda de sus exportaciones netas.

Así que Europa y Japón se dolarizaron, ya fuera a través del plan Marshall, o de créditos o préstamos privados o públicos. Es decir, una gran parte de los excedentes estadounidenses se enviaban a Europa y Asia para que pudieran mantener las importaciones netas de Estados Unidos.

Ese era el sistema de Breton Woods. Ese sistema estaba destinado a morir en el momento que Estados Unidos dejase de tener excedentes. Y fue entonces cuando “el Trump de aquella época”, un caballero que recordaréis, Richard Nixon, hizo estallar el sistema monetario y sistema comercial mundial que los estadounidenses habían creado.

Así que lo está haciendo Trump ya se ha hecho antes. Un presidente estadounidense ya ha hecho saltar por los aires el sistema financiero y comercial global diseñado y construido por Estados Unidos. Y ese es un periodo, desde mediados de los años 70 en adelante, de un mecanismo global de “reciclaje invertido”.

En lugar de que los excedentes estadounidenses se reciclaran al resto del mundo, los déficits estadounidenses proporcionaron una enorme demanda agregada para financiar su déficit. Para eso era necesaria alimentar el milagro económico alemán, el milagro económico japonés y permitir que el milagro económico chino echara raíces y creciera.

Así que para decirlo de forma vulgar, esencialmente, la economía estadounidense generaba demanda agregada para los exportadores alemanes, japoneses y chinos. A estos se les pagaba con pagarés llamados dólares que regresaban a Estados Unidos través de Wall Street para financiar al gobierno estadounidense, a la bolsa estadounidense y al sector inmobiliario estadounidense. Esa era la situación y por supuesto ese tsunami de capital que llegaba a Wall Street requería la desregulación de Wall Street.

Entonces, los banqueros se volvieron locos. empezaron a construir enormes y gigantescas pilas de derivados tóxicos y este sistema colapsó en 2008. Todo ese sistema entró en una crisis muy grave, con un sistema de reciclaje tan extraño… una suerte de “socialismo” para banqueros. Eso es la flexibilización cuantitativa, la impresión de dinero para los banqueros y austeridad para casi todos los demás.

Con este sistema se provocó un colapso muy significativo de la inversión en Estados Unidos y en Europa. Los únicos que realmente invirtieron gran parte del dinero que estaban imprimiendo los bancos centrales fueron los grandes propietarios tecnológicos, ya sabes, los Amazon, los Google, los Meta y así sucesivamente.

Por eso tenemos una nueva forma de capital. la llamo capital en la nube. Y en este contexto, mientras Estados Unidos, estaba siendo diezmado con un proceso de desindustrialización, la clase rentista estadounidense lo estaba pasando realmente muy bien. Las personas que vivían de los mercados financieros y del sector inmobiliario prosperaron enormemente con el reciclaje del dinero y con los beneficios producidos por el déficit comercial de Estados Unidos. Pero si eras un trabajador de la construcción o de la manufactura, un obrero en el medio oeste estaba siendo precarizado. Y entonces llega Trump y declara: “Esto no puede continuar. Nos hemos pasado y voy a hacer que América vuelva a ser grande. En otras palabras, voy a reequilibrar la relación entre el mundo del dólar y la capacidad manufacturera estadounidense, que llegó a ser totalmente desproporcionada”. Dicho de otro modo, las finanzas estadounidenses, el mundo dolarizado, se convirtieron en un parásito gigantesco que se alimentaba de un organismo diminuto: la manufactura estadounidense. Ahora bien, esto no significa que Trump vaya a lograr lo que promete. No significa que porque Nixon tuvo éxito con su shock, Trump vaya a tener éxito con el suyo.

No significa que vaya a haber continuidad, porque no es solo cuestión de lo que haga Trump para este proyecto funcione. La próxima administración y la siguiente también tendrán que participar. Nixon no lo hizo solo. Carter, Reagan y luego Bush continuaron esa política. Así que estamos viviendo tiempos muy interesantes, por decir lo menos.

Glenn Diesen: Bueno, parece que Trump intenta hacer que América vuelva a ser grande y está haciendo esfuerzos por reindustrializar el país y reducir su monstruoso déficit de comercio exterior. Me parece que Trump acertó en parte al tomar el pulso, reconociendo que tal como están la cosas esta situación es insostenible para EEUU. Pero, ¿qué significa esto para Europa? Porque desde la Segunda Guerra Mundial tuvimos una especie de acceso preferencial al mercado estadounidense, también por motivos políticos disfrutamos de energía barata de los rusos. ¿Cómo se están reorganizando los europeos o qué están haciendo en esta guerra comercial que en esencia es construir un nuevo modelo económico?

Yanis Varoufakis: La respuesta es que no mucho. Sea lo que sea que estén haciendo, lo están haciendo en un estado de pánico y sin ninguna planificación. El shock de Nixon fue el mundo que engendró el euro, la eurozona. Porque pensándolo bien, lo que hizo Nixon en 1971 fue expulsar a Europa de la zona dólar.

En 1971 teníamos tipos de cambio fijos con el dólar. En otras palabras, éramos parte de la zona dólar, aunque lleváramos nuestras propias monedas nacionales en los bolsillos. Piénsalo, durante 20 años no tuvimos que comprobar los tipos de cambio porque eran los mismos. Los tipos de interés eran, más o menos constantes, entre un 4 y 5%.

Era un mundo magníficamente aburrido. Era el mundo en que la maquinaria manufacturera alemana se volvió sustancialmente exitosa. Pero, lo que hicieron los estadounidenses en 1971 fue echarnos fuera. Nos arrojaron a los lobos. El secretario del tesoro John Conell iba por ahí diciendo: «No me importa cuál sea tu problema, amigo. El dólar es nuestra moneda, pero es tu problema.»

Y en un estado de pánico total en los años 70, los europeos empezaron a intentar crear su propio sistema de Breton Woods, su propio régimen de tipos de cambio fijos. Esta es razón por la que lo necesitaban crear la Unión Europea, que se construyó como un cartel de grandes empresas.

Claro que el primer nombre fue “Comunidad Europea del carbón y del acero”, que funcionaba como lo hace la OPEP con el petróleo. Los europeos lo hicieron con el carbón y acero. Se trataba de limitar la competencia, tener precios estables, precios acordados, precios de cartel y luego, por supuesto, incluyeron a los agricultores con el tratado de Roma, a quienes les ofrecieron una parte de los beneficios de la industria pesada. Eso es la política agrícola común.

Ahora bien, para que un cartel funcione se necesita tener una moneda común o tipos de cambio fijos. Porque si los tipos de cambio fluctúan, realmente es muy difícil mantener la colusión. Los cárteles son inestables, están sujetos a fuerzas centrífugas y si permites que los precios varíen porque los tipos de cambio varían, entonces no puedes mantener el cártel.

Así que Europa necesitaba otra construcción con una moneda común. Entonces entraron en un proceso. Primero fue el llamado sistema monetario europeo. Después el mecanismo de tipos de cambio. Todo esto fracasó. Así que decidimos federar nuestro dinero, crear una moneda común, el euro.

Pero en el proceso olvidamos crear un tesoro común, olvidamos crear las instituciones democráticas que puedan gestionar la política monetaria de una manera mínimamente democrática. Esto, por supuesto, fue la causa de la crisis del euro.

¿Y cómo afrontó la Unión Europea la crisis del euro? Mediante una austeridad dura, increíblemente dura y mucha impresión de dinero, lo que por supuesto significó que Volkswagen no invirtió nada, porque si recibes ese dinero gratis y los clientes no tienen dinero para comprar Volkswagens caros o máquinas tipo Tesla, las automotrices no invierten en nuevas tecnologías, es muy caro.

Lo que ha pasado es que las empresas se quedaron con el dinero que imprime el Banco Central y fueron a la bolsa de Frankfurt y recobraron sus propias acciones. El precio de las acciones subió y los directivos de Volkswagen se forraron porque sus salarios están vinculados al precio de las acciones. Esto significó que durante 15 años no tuvimos inversión.

Mientras tanto, la política se volvió tóxica porque cuando al aplicar la austeridad al pueblo alemán, francés, o griego y así sucesivamente, todos terminaron odiándose entre sí. Si hoy vas a conversar con los europeos, incluso con los europeos progresistas, y les dices, «¿Qué tal si nos federamos ahora?» Te responden, «Largo, simplemente vete, no me hables de esto».

Estas son personas que hace un tiempo querían una federación europea, así que la política se ha vuelto tóxica. No hay coordinación, no tenemos liderazgo. En su momento, como sabes, yo me opuse abiertamente a alguien como Angela Merkel, ¿verdad? Pero al menos ella era una líder, al menos tenía capital político.

Ahora tenemos pollos sin cabeza corriendo por ahí… un tipo como Merz que ni siquiera logra ser elegido directamente como canciller de Alemania. Tenemos a Macron, un pato cojo. Cuando yo estaba en el gobierno griego había un choque muy fuerte entre el norte y el sur. Ahora tenemos un choque aún peor entre el este y oeste.

¿Por qué te cuento todo esto? Perdona mi respuesta tan extensa, pero tu pregunta es, ¿cómo está respondiendo Europa al shock de Trump? Pues no lo está haciendo, porque para responder necesitas tener un centro coherente de toma de decisiones políticas y no lo tenemos.

En cambio tienes a Merz, que quiere un acuerdo de libre comercio con Trump. Eso es caer directamente en la trampa que Donald Trump está tendiendo. Tienes a un Macron que no quiere eso. Y para más remate ni Merz ni Macron tienen poder sobre la Comisión Europea.

De hecho, Ursula van der Leyen ha creado una pequeña camarilla a su alrededor. Y ella no tiene legitimidad ni apoyo democrático, pero está concentrando el poder en sí misma, haciendo cosas realmente absurdas que no tienen absolutamente ninguna relación con el verdadero problema que tiene Europa.  Nos faltan nada menos que unos 600.000 millones al año en términos de inversión. Tenemos un déficit de inversión de 600.000 millones al año y nadie habla de ello.

Y que hacen, ¿sabes? No tengo mucho pelo, pero el poco que tengo me lo arranco porque están hablando de rearme. Van a comprar tanques y torpedos y no sé qué otras ideas idiotas tienen sobre lo que van a adquirir. Esto no va a generar crecimiento. Hará subir el precio de las acciones de Rhine Metal y la industria armamentística. Pero no tendrá ningún efecto macroeconómico para Europa.

Así que en resumen, la respuesta a tu pregunta es que Europa se está quedando atrás.

Glenn Diesen: Creo que la falta de cohesión política y capacidad decisión es un problema clave. Y comparto tu pesimismo respecto al keynesianismo militar, pero un componente fundamental a abordar en el actual shock de la economía internacional es el cambio industrial, que ahora muchos denominan la cuarta revolución.

En particular Europa está quedándose atrás en el sector tecnológico, especialmente ahora que todo se está digitalizando. Vemos que las tecnologías digitales se están fusionando cada vez más con las industrias físicas o las están transformando. ¿Cuáles son los principales retos para Europa en este sentido? ¿Hay algo en camino o simplemente se está subordinando a Estados Unidos?

Yanis Varoufakis: Están intentando subordinarse a un líder como Trump que curiosamente no los quiere como subordinados. Están suplicando: «Déjanos ser tus esclavos.» Y él responde, «No, no quiero que seáis mis esclavos.» Así que en realidad es bastante cómico. Mira, nos hemos quedado atrás en las tecnologías del futuro. La razón de que nos hayamos quedado atrás en la energía verde, como paneles solares, energía eólica y fusión, es porque no hemos invertido nada.

Alemania solía ser el principal productor de paneles solares en el año 2000. ¿Y qué pasó? Dejaron de invertir en ello. Los chinos nos han adelantado en dos revoluciones industriales, no solo en una. Están por delante en la fabricación de paneles solares y en los vehículos eléctricos.

Esa idiotez de que los chinos están inundando el mercado con productos baratos por las subvenciones del gobierno chino es una completa tontería. Simplemente nosotros no tenemos la tecnología de los chinos. ¿Por qué? Porque no se ha invertido. Nosotros hemos pasado los últimos 20 años sin invertir y al final todo esto pasa factura.

Cuando te pierdes 20 años de inversión en plena revolución tecnológica te quedfas fuera. Y lo que han hecho en lugar de invertir es una tontería. En su inmensa necedad pensaron que somos una economía de 500 millones personas y debido a nuestro peso, nuestra magnitud, nuestro tamaño, vamos a regular, vamos imponer nuestros propios estándares al resto del mundo.

Bueno, ya sabes, esa política no funciona durante mucho tiempo. Si no tienes ningún capital en la nube, entonces en algún momento el capital va a superar tus propias regulaciones. La última tontería son los comentarios en Bruselas:  si Trump impone aranceles terribles a nuestros productos, a nuestros coches, al aluminio, a nuestros bolsos Hermes y Louis Vuitton, entonces vamos a imponer impuestos digitales a las grandes tecnológicas de Silicon Valley.

Bueno, por cierto, estoy totalmente a favor de los impuestos a las grandes tecnológicas. Lo llamo el impuesto a la nube. He defendido esa idea. Pero, ¿sabes qué? Ni siquiera harán eso porque son unos charlatanes y no lo harán porque a diferencia de los chinos que han desarrollado sus propias grandes empresas tecnológicas, por cada gran empresa tecnológica estadounidense hay un equivalente en China que en realidad es mejor que la estadounidense en cuanto a funcionalidad. Baidu, Tencent, Alibaba y otras, si los comparas, técnicamente son mejores.

Las empresas tecnológicas chinas son realmente mejores que las estadounidenses. Nosotros no tenemos nada en Europa. Y lo que hacemos es vender nuestras empresas tecnológicas. Bolt fue vendido al Silicon Valley, así que no tengo ninguna duda de que si Bruselas intenta tomar represalias contra los aranceles estadounidenses con un impuesto a la nube para las grandes tecnológicas estas chantajearán a Europa simplemente diciendo: «Cortaremos todos los servicios para vosotros, los europeos.»

Y entonces, ¿qué dirá Ursula van der Leyen a los europeos? Porque los europeos no tendrán acceso a YouTube, no tendrán acceso a X. ¿Sabes? Los estadounidenses pueden hacer esto fácilmente. Solo haría falta una semana sin acceso a YouTube para que toda la comisión europea se viniera abajo.

Así que todas estas son amenazas no creíbles en nuestro lenguaje económico. Lo que normalmente se haría para superar estos desafíos, es decir, la dependencia excesiva de un solo actor extranjero, sería buscar una mayor autonomía estratégica, también la soberanía tecnológica, además de diversificar las alianzas externas, pero parece que los europeos se están aislando de otros centros clave, siendo China uno de los más importantes.

Glenn Diesen: Me alegro de que menciones a China porque ellos están desarrollando su autonomía estratégica. están diversificando sus alianzas exteriores. Pero en esta guerra económica los dos actores principales parecen ser, obviamente, Estados Unidos y China, ¿quién tiene las cartas ganadoras? ¿Cómo crees que se va a desarrollar esta guerra económica? ¿Por qué los chinos no están respondiendo de forma más contundente? ¿Cómo interpretas la situación?

Yanis Varoufakis: Los chinos son los adultos en la sala. Son los que están respondiendo de una manera muy conservadora, racional y sensata. Y tienen un plan. Los europeos no tienen un plan. El plan que principalmente nos falta es un plan macroeconómico y de inversión. Eso es lo único que no tenemos. Tenemos todo tipo de otros planes y regulaciones, pero lo que realmente necesitamos no lo tenemos y ni siquiera estamos trabajando para conseguirlo.

Así que permítanme decir que hay tres cosas que deberían haberse hecho ayer, pero al menos hagámoslas hoy. No creo que se hagan, pero déjenme decirles cuáles son. En primer lugar, no hagan nada respecto a Trump. No vayan verle. No respondas con represalias ni vayas mendigando un acuerdo comercial, simplemente ignóralo.

En su lugar, abre una línea de comunicación con Pekín. No estoy diciendo que debamos convertirnos en vasallos de Pekín de la misma manera que fuimos vasallos de Estados Unidos. No, pero sí coordinar. En primer lugar, elimina todos los aranceles que la Unión Europea impuso a China instancias de Estados Unidos.

Esos aranceles sobre los paneles solares, por ejemplo, nos los impuso EEUU. Washington llamó a Bruselas y dijo: «Poned aranceles a los paneles solares porque estamos en guerra con los chinos.» Bueno, ya sabes, ahora los estadounidenses están en una guerra económica con nosotros. ¿Por qué deberíamos estar en guerra con los chinos? ¿Solo porque estadounidenses lo están?

Necesitamos paneles solares. Ellos fabrican paneles solares de muy buena calidad y a un precio muy bajo, Así que compremos esos paneles sin hacer que nuestra gente en Europa tenga que pagar precios desorbitados por algo que necesitamos. ¿De acuerdo? Primer punto, eliminar los aranceles que Europa impuso en nombre de Estados Unidos.

En segundo lugar, coordinar entre el Banco Central Europeo y el Banco de China un programa de estímulo común, porque tanto China como la Unión Europea necesitan un estímulo coordinado para hacer frente a las olas recesivas que se avecinan como resultado del impacto de los aranceles de Trump sobre el comercio mundial.

En tercer lugar, buscar formas de colaborar en la producción conjunta. Ya lo hemos hecho antes. Fueron Siemens y Alst quienes fueron a China y les ayudaron a construir ferrocarriles que ahora son mucho mejores que los nuestros. ¿Por qué no hacemos lo mismo? ¿Por qué no hay empresas conjuntas entre Volkswagen y BYD para producir coches eléctricos en Alemania, por ejemplo? Así que eso es lo primero que haría.

Lo segundo que haría sería poner en marcha un programa de inversión que cubra el déficit de inversión que mencioné antes… de unos 600 ó 700.000 millones cada año. Y la forma de hacerlo no es a través de un fondo de recuperación como el que creamos durante la pandemia, eso es absurdo. Fue una idea terrible porque esencialmente lo que hizo fue gravar a los trabajadores alemanes pobres para dar dinero a los oligarcas en Italia y otros países.

Eso fue como decirle al pueblo alemán y al pueblo holandés: «Nunca más ayudemos a los griegos y a los italianos».  Lo que realmente necesitamos es un programa de inversión paneuropeo que no financie gobiernos, sino proyectos concretos que sean potencialmente rentables, estén donde estén, en el sur de Europa, o en el norte de Europa.

Y sabemos que necesitamos unos 600 a 700.000 millones para eso. Ahora no hay tiempo para tener esta discusión sobre los eurobonos y un tesoro federal, porque como dije antes, esa discusión se envenenó hace mucho tiempo, pero tenemos el Banco Europeo de Inversiones que emite bonos. Bueno, denles luz verde para emitir bonos por valor de 600.000 millones de euros cada año durante los próximos 5 años y el Banco Central Europeo debería  declarar que si es necesario intervendrá en los mercados secundarios para comprarlos.

Esto significa que los bonos que propongo tendrán tipos de interés inferiores al 2%, quizá incluso menos del 1%, porque serán muy seguros si cuentan con el respaldo del BCE. y coges esos 600, ó 700-000 millones y los inviertes en las tecnologías que tanto nos faltan y lo haces a nivel paneuropeo.

Ni siquiera lo haces a través de los gobiernos. Lo haces mediante un programa europeo de inversión como el plan Marshall. que fue un programa estadounidense de inversión. Así que eso es lo segundo que haría.

Y lo tercero sería crear una cartera digital en el BCE para que cada ciudadano europeo pueda descargarlo desde la tienda de Android o Apple, igual que pueden hacerlo los chinos, porque el Banco Central de China ha proporcionado a los ciudadanos chinos una cuenta bancaria digital gratuita.

Lo que obtienes es que cualquier dinero que tengas en esa cartera genera el tipo de interés overnight del Banco Central, lo cual es una forma fantástica de competir con China. Los bancos comerciales son terribles, pagan poco a los ahorradores y cobran de más a los prestatarios y entonces de repente tienes este nuevo y asombroso ámbito digital de pagos gratuitos, transfronterizos como el de los chinos

Así es como compites con el WCAT chino, con la moneda digital china. Así es como obligas a los banqueros. Básicamente les dices que ya no tienen el monopolio del sistema de pagos. Si quieres ofrecer buenos servicios a los clientes, hazlo.

Glenn Diesen: Antes de terminar, solo una última pregunta, muy rápida. Entonces, ¿por qué no hacemos realmente estas cosas? Sé que antes llamaste a Europa el continente estúpido, pero es por falta de conocimiento e ideología. ¿Cómo lo entiendes tú?

Yanis Varoufakis: Es una combinación de ideología y conveniencia. Tomemos, por ejemplo, el sistema de pagos digitales que mencioné. Los bancos de Frankfort y los bancos de París van a decapitar a cualquier político que sugiera esto porque esencialmente les estás quitando su monopolio sobre el sistema de pagos. Cuando lo propuse en 2015, no solo fui demonizado, sino que fui decapitado discursivamente.

Publicaron todo tipo de tonterías patrocinadas por banqueros que quieren anularme como entidad, porque para ellos es mucho dinero. En cuanto a la organización y creación de este programa de inversión mi opinión al respecto es que el establishment financiero e industrial alemán aún no ha aceptado el euro.

Tenemos el euro desde 1992 ¿verdad? Pero realmente los alemanes no lo han aceptado. Lo han aceptado formalmente, pero quieren mantener su derecho y oportunidad de salir del euro. Ese es el establishment alemán. Nos han permitido usar su marco alemán en forma de euro, pero quieren poder desconectarse y salir, lo que significa que no quieren tener deuda común.

Cuando dicen no a la deuda común esto significa que la Unión Europea no puede tener un programa común de inversiones. Esto es el derecho de Alemania a salir de Europa y no es una idea irracional por su parte, porque es la manera de tener la máxima influencia dentro de Europa.  Esta estrategia de salida no la tienen los italianos ni los franceses, porque son países deficitarios.

Un ejemplo es California que no puede salir de la unión del dólar, porque si sale de dólar es imposible saber qué parte de la deuda soberana estadounidense corresponde a California. Así que eso es lo que pasa si estas atado a una deuda común.

Este es mi análisis sobre porqu-e no están haciendo nada, aunque en el fondo saben lo que hay que hacer. Con la actual política Europa se esta suicidando.

Glenn Diesen: Tu análisis ha sido muy interesante, gracias, Yanis Varoufakis.

Fuente: Observatorio de la crisis

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El PP y Vox votaron por el exterminio; el PSOE y sus aliados -tras 54.000 palestinos muertos- «considerar una proposición de ley»

 

El PP y Vox votaron por el exterminio; el PSOE y sus aliados -tras 54.000 palestinos muertos- «considerar una proposición de ley»

Si esperaba alguien ruptura de relaciones, boicot y bloqueo de sus productos, amenazas de enviar tropa de la OTAN... hay que seguir esperando.

 

INSURGENTE.ORG / 21.05.2025

 

Con los votos a favor de PSOE, PNV, EH Bildu, BNG y Junts, y la oposición de PP y Vox (176 a favor y 171 en contra), el Congreso ha aprobado la toma en consideración de la proposición de ley. El diputado del PP Pablo Hispán la ha calificado como la «última emboscada» entre socios del Gobierno, mientras que Alberto Asarta (Vox) ha denunciado su «sesgo totalitario». La propuesta pretende reformar la ley de 2007 sobre el control del comercio exterior de material de defensa y de doble uso. Introduciría la figura del embargo para impedir la venta, compra o intercambio de armas con países que vulneren gravemente el derecho internacional humanitario. Es decir, los progresistas han votado a favor de tener cuidado a quien se le vende armas, año y medio después de haber empezado el genocidio. La diputada socialista Caridad Rives respaldó la iniciativa. Afirmó que el sistema de control español es «robusto y transparente», pero reconoció que necesita adaptarse a los cambios producidos desde 2007.

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martes, 20 de mayo de 2025

DIRECTO ÚLTIMA HORA.RUSIA:DURA RESPUESTA A LA OTAN.LONDRES PREPARA GUERR...

Caray, es un genocidio…

 

La mayor parte de los medios internacionales de prensa parecen haberlo descubierto ahora: lo de Gaza es genocidio. Caramba, tiene mérito, no nos habíamos enterado… En fin, dejemos la ironía y confiemos que los gobiernos cómplices tomen medidas, ahora que lo saben.


Caray, es un genocidio…


El Viejo Topo

20 mayo, 2025



DE REPENTE LA MAQUINARIA DE PROPAGANDA PERIODÍSTICA DESCUBRE EL GENOCIDIO. ¿POR QUÉ?

Por Lavinia Marchetti

Israel está perdiendo el combate. No el militar sino el moral. Y los que mantuvieron la boca cerrada durante diecinueve meses, los que hicieron como que no veían, los que justificaron lo injustificable, ahora empiezan a cambiar de tono.

Es hora de que las ratas abandonen el barco. Y el barco es el aparato retórico que durante un año y medio ha apoyado, encubierto y enterrado el genocidio en Gaza. Ahora que se hunde, todo el mundo busca un salvavidas.

Los editoriales que hasta ayer permanecieron en silencio se están poniendo brazaletes negros. El Financial Times habla de vergüenza (mayo de 2025). The Economist evoca la salida de una guerra que ya no tiene justificación (mayo 2025). The Independent publica un editorial acusando a Starmer de silencio cómplice (11 de mayo de 2025). El Guardian pregunta sin dudarlo: “¿Qué es esto, sino un genocidio? ” (12 de mayo de 2025).

Incluso el periódico históricamente conservador Times está tomando postura. Son consejos de redacción, no periodistas individuales. Son instituciones de prensa que hasta ahora han manejado el marco narrativo y sólo ahora están cambiando su posición.

Y este cambio de paradigma está ocurriendo ahora. No en 2023, no en los meses iniciales de la masacre, no cuando los datos ya hablaban de crímenes de guerra. Es un retraso estratégico. Una reacción tardía al miedo: de perder lectores, perder votos, perder la última oportunidad de no ser cómplices, como aquellos que después de 1944 se apresuraron a declararse antifascistas para salvar su conciencia y su reputación.

Es un reflejo de un régimen en caída. Como los funcionarios del partido fascista que en 1944 de repente descubrieron que eran antifascistas. Como los jerarcas que, ante la derrota, dijeron que siempre habían estado en la disidencia. No es una conversión. Es una forma de evitar pudrirse con el barco. Es la parte más cobarde de la conciencia: la que no actúa cuando ve el horror, sino cuando siente que el horror ha agotado su legitimidad.

Sin embargo, los datos estaban allí. Las imágenes estaban allí. Los niños carbonizados. Convoyes humanitarios atacados. Los informes de la ONU, las ONG y los periodistas sobre el terreno. Ya en 2023 Amnistía y Human Rights Watch hablaban de crímenes de guerra. Ya en noviembre de 2023, más de 750 periodistas firmaron una carta acusando a los medios de comunicación de normalizar la limpieza étnica.

El punto de no retorno llegó entre diciembre y enero, cuando la Corte Internacional de Justicia reconoció la plausibilidad de la acusación de genocidio. Luego los bombardeos de Rafah, luego los ataques a los hospitales, luego las imágenes que ya ni siquiera la prensa encubierta puede filtrar. Y entonces sí, algo se rompe. Pero no por lástima. Por estrategia. Para evitar ser recordado entre quienes supieron y callaron.

Mientras tanto, en Gaza, los números están creciendo. Más de 50.000 muertes en mayo de 2025. En su mayoría mujeres y niños. Hambre, sed, heridas abiertas. Y entre ellos, más de 85 periodistas muertos bajo el fuego israelí. En 2024, 124 periodistas fueron asesinados en todo el mundo, 85 de ellos por fuego israelí durante el conflicto en Gaza y Líbano.

EL 70% DE LOS PERIODISTAS DE GUERRA ASESINADOS EN EL MUNDO FUERON ASESINADOS POR ISRAEL. Una guerra contra los testigos. Una censura que mata. Y entonces hasta la prensa se rebela. Incluso aquellos que permanecieron en silencio por miedo, ahora hablan para no ser linchados por la historia.

En el lenguaje de las redacciones, el genocidio se vuelve plausible. Entonces ya es, probablemente. Entonces ya es real. No porque hubiera una revelación. Pero ¿por qué se ha inclinado la balanza del consenso? ¿Por qué los lectores cambian de opinión? Porque los manifestantes son demasiados. Porque las encuestas muestran que la confianza se está desplomando. Porque el mercado editorial no perdona a los que se quedan atrás.

Se llama efecto resistencia, pero no aparece en los periódicos. Está en los cuerpos que resistieron antes. En las universidades ocupadas. En periodistas que han dimitido. En jóvenes que lo perdieron todo por decir la verdad cuando no les convenía. Ellos son la verdadera resistencia. Los periódicos vienen después. Llegan cuando pueden. Cuando les es útil. Cuando ya es tarde.

Fuente: Contropiano

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«El rearme de la UE podría destruir su economía»

 

 

«El rearme de la UE podría destruir su economía»

TERCERAINFORMACION / 19.05.2025

«Si bien los gastos militares ya no conocen límites fiscales, los beneficios sociales y el apoyo a la licencia parental ya están en peligro», señalaron expertos.


Cuartel de la misión de mantenimiento de la paz de la Unión Europea en Sarajevo, Bosnia y Herzegovina, el 8 de abril de 2025. Denis Zuberi / Gettyimages.ru

Las intenciones de rearmar a los países de la Unión Europea podrían afectar a sus economías, según un artículo publicado el lunes por Político.

De acuerdo al medio, los planes de rearme de Europa se financiarán en gran medida con deuda. «La deuda pública ya es elevada, y aumentarla podría perjudicar la economía a largo plazo«, aclara el periódico.

«Si bien los gastos militares ya no conocen límites fiscales, los beneficios sociales y el apoyo a la licencia parental ya están en peligro«, señalan los economistas Tom Krebs e Isabella Weber.

Al mismo tiempo, los países del bloque comunitario han acordado en principio las propuestas para un fondo de 150.000 millones de euros (168.300 millones de dólares) destinado a impulsar la defensa europea, declaró un diplomático de la UE citado por Reuters.

A principios de marzo, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció el plan ‘ReArm Europe’ (Rearmar Europa, en inglés), que contempla un gasto de cerca de 800.000 millones de euros en la defensa del bloque comunitario.

En el marco del plan, se pide a los Estados miembros que aumenten su gasto en defensa en una media del 1,5 % de su producto interior bruto (PIB) con la finalidad de recaudar unos 650.000 millones de euros en los próximos cuatro años.

Los 150.000 millones de euros restantes se obtendrían mediante eurobonos, con la deuda repartida entre todos los Estados miembros como vía para aunar recursos y demanda para obtener mejor acceso a equipos como misiles, aviones no tripulados, defensas aéreas, sistemas antidrones e inversiones en ciberseguridad.

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