domingo, 11 de mayo de 2025

Stalin venció al nazismo. Occidente es quien apoya a los nazis

 

Auschwitz fue liberado por los soviéticos, no por los estadounidenses, como muestran las demenciales películas de Hollywood. Además, los soviéticos no ocuparon toda Europa con sus bases, como hicieron los estadounidenses.


Stalin venció al nazismo. Occidente es quien apoya a los nazis


Diego Fusaro

El Viejo Topo

9 mayo, 2025 



Una vez más, Vladimir Putin, presidente de la federación rusa, le da la vuelta a la tortilla a la ridícula y asilvestrada narrativa de Occidente, o mejor dicho, la narrativa del liberal-atlantista.

De hecho, es noticia reciente que Putin haya optado orgullosamente por rebautizar el aeropuerto de Volvogrado con el nombre de Stalingrado y que además haya celebrado la figura de Stalin como héroe nacional. Se derrumba así, como era previsible, la patética narrativa de Occidente según la cual Putin es el nuevo Hitler: una narrativa que, como ya saben hasta las piedras, sólo sirve a Occidente para poder deslegitimar a priori al adversario y poder justificar nuevos Hiroshimas y nuevos Nagasakis si es necesario.

Esta es, en definitiva, la función de la reductio ad Hitlerum, como la describió el filósofo político Leo Strauss. En todo caso, es Occidente quien apoya al batallón neonazi Azov en Ucrania, y no Putin, quien realmente lo que hace es combatirlo. Y que, al hacerlo, continúa la gloriosa línea soviética de oposición al nazismo: recordémoslo en beneficio de los muchos capita insanabilia, cuyos cerebros siguen siendo centrifugados por el celoso trabajo de los manipuladores profesionales pertenecientes al orden liberal: Auschwitz fue liberado por los soviéticos, no por los estadounidenses, como muestran las demenciales películas de Hollywood, obras maestras de la ideología y la propaganda liberal-atlantista. Y, además, los soviéticos no ocuparon toda Europa con sus bases, como hicieron los estadounidenses, apareciendo de hecho como los nuevos ocupantes y no como meros liberadores.

La estrategia de Putin, después de todo, debería ser bastante clara: por un lado, Putin sabe bien que no puede «vender» el socialismo después de 1989 a los partidarios y votantes de hoy y, por lo tanto, se apoya en la identidad, la religión ortodoxa y la soberanía nacional como bases reales para resistir la nada de la civilización de la hamburguesa y el turbo-capitalismo imperialista centrado en Estados Unidos. Por otro lado, Putin ve a su Rusia como la continuación, en el contexto cambiado, de la Unión Soviética y su heroica resistencia a la violencia imperialista de Washington y el capitalismo sin fronteras. Por cierto, Putin dijo una vez: quien no se arrepiente de la Unión Soviética no tiene corazón, quien quiere restaurarla como era no tiene cerebro. Contra la leyenda negra de Stalin difundida urbi et orbi por los liberales de palabra única, aconsejamos a todo el mundo que lea el espléndido ensayo de Domenico Losurdo sobre Stalin, sólo para tomar conciencia de la importancia fundamental y nunca suficientemente glorificada de la Unión Soviética en la liberación de Europa del nazismo y en la firme oposición al imperialismo de las barras y estrellas. No se trata de negar las limitaciones y errores de Stalin, incluso graves, que las hubo y que somos los primeros en reconocer abiertamente, sino simplemente de hacer un poco de limpieza hermenéutica y de encuadrar correcta y sobriamente la figura, liberándola de las garras de la cada vez más asfixiante y unidimensional propaganda liberal. En definitiva, una vez más queda más claro que el agua que, si de verdad se quiere atribuir la categoría de nazismo a toda costa, no es a la Rusia de Putin a la que hay que referirse. Recordemos, además, que mientras Putin celebra la Unión Soviética, la Unión Europea es esa realidad ridícula y caricaturesca que desde hace tiempo se ha propuesto equiparar jurídicamente el comunismo al nazismo.

Traducción: Carlos X. Blanco

 *++

Día de la victoria: hace 80 años los comunistas salvaron al mundo

 

Día de la victoria: hace 80 años los comunistas salvaron al mundo

 

DIARIOOCTUBRE / mayo 10, 2025



Más de seis años de guerra, aproximadamente 60 millones de muertes, más de 50 países involucrados, millones de hogares destruidos, varios genocidios y, principalmente, la demostración de lo que es el capitalismo en su estado más degenerado y sanguinario, fue lo que significó la Segunda Guerra Mundial provocada por la Alemania nazi y las potencias europeas. Años de horror que parecían conducir a la victoria de los fascistas, que conforme avanzaban por Europa sometían poblaciones enteras a saciar su sed de sangre, pero los soviéticos no iban a dejar que esta barbarie se extendiera hasta el corazón de su patria, ni mucho menos iban a quedarse cruzados de manos viendo como el mundo caía ante Hitler mientras que ni los británicos, ni los franceses ni los estadounidenses eran capaces de pararlos.

 

La primera victoria realmente significativa fue la defensa de Moscú, el combate más largo fue en Leningrado, la derrota en Sebastopol fue vengada en la histórica gesta de Kursk (la batalla con más tanques en toda la historia), el sacrificio en Stalingrado (la batalla con más muertos en toda la historia) es inolvidable, pasando por la heroica liberación de Auschwitz hasta avanzar a Berlín, el centro de operaciones del nazismo. La capital alemana fue el escenario de una batalla que, tras 22 días de sangre y fuego, obligó a los fascistas a rendirse incondicionalmente, rendición que fue firmada por el mariscal alemán Wilhelm Keitel en presencia del mariscal soviético Gueorgui Zhukóv un día como hoy, 9 de mayo de 1945. Más de 80.000 soldados comunistas sacrificaron su vida en esta batalla final por la libertad, las ratas fascistas no tuvieron más opciones que suicidarse como su líder, huir o finalmente someterse a juicio, algo que sin la sangre de las y los soldados soviéticos no hubiera sido posible, aunque finalmente muchos nazis terminarían trabajando para los Estados Unidos y la posterior Alemania Occidental.

Desde el fin de la guerra y hasta hoy la propaganda burguesa le mete en la cabeza a la gente que Estados Unidos fue la potencia protagonista que derrotó a los fascistas, desprecian a las más de 32 millones de vidas soviéticas que murieron en el combate contra el nazismo, ocultando el hecho de que fue el país que más bajas sufrió, tanto civiles como militares, desconociendo que desde el fracaso nazi en Stalingrado empezó el fin del Tercer Reich, y que el avance de los soldados de Stalin hacia Berlín provocó que Hitler se pegara un tiro, pero ni eso ni todas las mentiras que los capitalistas difunden por sus medios de desinformación van cambiar la historia, y la historia nos demuestra que el comunismo derrotó al fascismo, mientras que el capitalismo lo financió.

Lo que aún les duele hoy a los fascistas y neonazis, a los racistas, xenófobos y supremacistas, pero sobre todo a los capitalistas, es que la bandera que ondeó sobre Berlín al caer los nazis no fue la bandera de los Estados Unidos ni la del Reino Unido; no fue la bandera del liberalismo, ni la de la socialdemocracia y mucho menos la del anarquismo, fue la bandera del comunismo, la bandera de la hoz y el martillo, la bandera de la Unión Soviética, la del primer Estado socialista cuyo Ejército Rojo de Obreros y Campesinos liderado por Stalin que liberó a Europa y salvó al planeta entero del terror fascista, algo que nunca les van a reconocer ni a perdonar.

¡HONOR Y GLORIA A LOS MILLONES DE COMUNISTAS QUE SACFRIFICARON SU VIDA COMBATIENDO AL FASCISMO!

FASCISMO NUNCA MÁS, ¡NO PASARÁN!

¡GLORIA ETERNA AL CAMARADA STALIN!

¡VIVA EL SOCIALISMO Y EL COMUNISMO!

Fuente: UOC (mlm)

*++

 

LAS TROPAS RUSAS CRUZAN EL RÍO DNIEPER EN LA REGIÓN DE JERSON. MÚLTIPLES...

domingo, 4 de mayo de 2025

Trump y América Latina

 

China es el objetivo. En esto coinciden todos los analistas. Pero no está claro que el intento trumpiano vaya a acabar con éxito. Incluso puede producirse un efecto boomerang, quedando China reforzada tras este embate.


Trump y América Latina


El Viejo Topo /4 mayo, 2025



TRUMP CONTRA LOS MOLINOS DE VIENTO Y LA ENCRUCIJADA DE AMÉRICA LATINA

Por Emiliano López

La aceleración de la guerra de Trump contra China en las últimas semanas genera más dudas que certezas. Estas medidas tienen, supuestamente, los objetivos de reindustrializar a los Estados Unidos y de recuperar terreno a favor de Occidente. Bajo la consigna “Make America Great Again” (Hagamos América grande de nuevo), la administración derechista incrementó o amenazó incrementar los aranceles a las importaciones de la mayoría de los países del mundo, entre los cuales los países asiáticos llevan la peor parte. Así, China (67%), Vietnam (90%), Tailandia (72%), Camboya (92%), representan los saltos más significativos en las barreras impositivas.

Economistas como Jeffrey Sachs y Paul Krugman han advertido sobre los riesgos inflacionarios y recesivos que las medidas de Trump pueden provocar en los Estados Unidos. Esta misma posición han adoptado The Washington Post y The Economist. Ambos medios consideran, incluso, que el impacto de estas medidas profundizó la desaceleración de la economía mundial y, al mismo tiempo, provocará en todo el mundo un incremento de los precios de bienes de consumo. Los principales índices financieros del Norte Global muestran temor a un crac similar al de 1929. Entre el 1 y el 21 de abril los índices de S&P500 (Estados Unidos), Dax (Alemania), FTSE 100 (Reino Unido), Nikkei 225 (Japón), S&P/TSX (Canadá), cayeron día tras día sin mostrar, por el momento, signos de recuperación, mientras que el índice Shanghai SE fue el único de las bolsas importantes del mundo que mostró una reducción sistemática de la caída. Es evidente que la euforia y el pánico bursátil responde a diferentes variables.

El problema del enfoque occidental ante su pérdida de competitividad es que ha buscado la solución equivocada: el proteccionismo clásico. El mundo es multipolar porque la productividad de occidente se encuentra en un declive acelerado y sin pausa, mientras que China y otros países del Sur Global son los productores de bienes del mundo. Algunos datos que confirman esta decadencia productiva del Norte Global: en 2024 China representaba 30% del producto manufacturado global. Si incluimos aquí a los BRICS+, el porcentaje de producción manufacturera en relación con el total global es, al menos, la mitad de la producción de manufacturas del mundo. Es un hecho incontrastable que la mayor parte de los bienes que las poblaciones del mundo requieren se producen en el Sur Global y, sobre todo, en China.

El nuevo ciclo de financiarización posterior a la Tercera Gran Depresión de 2007-2008, no hizo más que acentuar el problema estructural del Norte Global frente a la emergencia de proyectos de desarrollo soberanos en el Sur Global: la baja productividad de las economías centrales. El problema clave radica en que dichas economías, sobre todo fomentadas por el gran capital financiero en alianza con el sector de la economía digital, ha privilegiado la especulación a corto plazo y ha pretendido conducir, cada vez con menos éxito, las redes globales de producción. El punto es que, cuando los proyectos soberanos de desarrollo tomaron lugar en el sur, la curva de aprendizaje de estos países –que desenbocó en una modernización económica de gran alcance– comenzó  a acelerarse.

China, por ejemplo, creció incluso durante la recesión de la pandemia del COVID 19 debido, en parte, a cuatro estrategias de gran importancia: la planificación económica basada en el desarrollo para la prosperidad común de su población; la inversión elevada en capital fijo como porcentaje del producto interno bruto, en particular en ramas estratégicas; la ampliación del comercio internacional y la combinación de elevada innovación tecnología con producción a sobrecapacidad. Estas estrategias combinadas permiten explicar por qué estructuralmente China lidera el ranking de volumen global de comercio y, a su vez, es primera en el ranking de balanza comercial superavitaria. La contracara de esta tendencia es el sistemático déficit comercial de los Estados Unidos y, a excepción de Alemania, de la mayoría de los países de Europa.

La perspectiva occidental de la economía global, basada sobre todo en las lógicas financieras de corto plazo, intenta afirmar dos cuestiones acerca de los resultados que tendrá la política de Trump en el escenario global. La primera, es que el impacto de los aranceles será similar en los Estados Unidos y en Oriente. Por tanto, el supuesto es que conducirá a una recesión de ambas economías. Si bien no es posible negar por completo el impacto de la guerra unilateral, a priori se espera que en China éste sea menor al que presupone el establishment económico y político de occidente. Algunos actores concretos como CEOs y algunos políticos de ciertos Estados de los Estados Unidos lo plantean indirectamente. Si se tiene en cuenta que el país asiático tuvo en los primeros meses de 2025 208 mil millones de dólares de exportaciones con destino al Sur Global, mientras que con destino a los Estados Unidos el valor exportado por China para los mismos meses fue de 75 millones de dólares, no está claro que el impacto pueda desacelerar las exportaciones chinas de tal forma que desacelere su crecimiento este año.

La segunda es que, para los analistas occidentales, la deflación en China está representando un problema serio que acentuará la recesión. Se supone entonces que, con la baja del consumo de bienes chinos en los Estados Unidos, la caída de los precios de producción en China será más acelerada. En ciertas situaciones de atraso productivo y de producción a tope de capacidad, esto puede ser un problema similar al que sufrió Japón durante los años 90. Sin embargo, con ventaja tecnológica y sobrecapacidad, el mercado interno y el de más alta inserción exportadora del mundo, puede obtener ganancias de comercio sostenidas gracias a la deflación de precios de producción. La rotación (mayores volúmenes de ventas) y no del margen (mayor ganancia unitaria por mayores precios sobre costos) es lo que permite aprovechar las economías de escala que China posee. Es esta dinámica, típica de competencia a menores costos, lo que permite a China ser la factoría del mundo y no, por el contrario, por la fijación de precios elevados.

Estos elementos permiten matizar el efecto de las proyecciones recesivas sobre la economía China que, en los primeros meses de la aplicación de los aranceles de los Estados Unidos, continúa mostrando vitalidad y proyecciones de crecimiento por encima del 5% para el año el curso.

¿QUÉ LE QUEDA A AMÉRICA LATINA?

La encrucijada de la región latinoamericana tiene diferentes dimensiones. El retroceso significativo de sus producciones industriales, los bajos precios internacionales de materias primeras y una estrategia errática de integración regional, hacen que las posibilidades para retomar un sendero de crecimiento estable no sean automáticas. Los intentos de los Estados Unidos por avanzar en acuerdos que diezmen el comercio entre China y América Latina están a la orden del día. Sobre todo, si se tiene presente que buena parte de los países de la región tienen hoy Gobiernos afines a los Estados Unidos. El Salvador, Panamá, Argentina, Ecuador, entre otros actores regionales, tienen un posicionamiento que parece desconocer el mapa productivo y comercial del mundo, incluso de sus propias economías, y se están alineando con Trump, negociando acuerdos de endeudamiento, tratados de inversión y hasta gravámenes menos elevados que los que poseen productos de otros países.

A excepción de lo que ocurre en América Central y el Caribe, en donde los Estados Unidos es el principal socio comercial, la mayor parte del comercio de la región latinoamericana es intra-regional con China y otros países de Asia. En este sentido, el intento de guerra arancelaria de Trump puede significar una buena excusa para incrementar el comercio regional complementario y avanzar en un programa de acuerdo regional con China que ya es, en los hechos, el principal proveedor, pero también el principal comprador de las producciones al Sur del Rio Bravo. La decadencia productiva de occidente sólo tiene para ofrecer a América Latina y el Caribe endeudamiento y desindustrialización. La apuesta por un comercio multipolar y complementario puede permitir trazar una tangente para eludir la crisis estructural de occidente e iniciar un proceso de reindustrialización.

Fuente: Globetrotter

 *++

sábado, 3 de mayo de 2025

La izquierda posmoderna y la desconexión con los trabajadores

 

Desde la mitad del siglo XX la izquierda inició un proceso de desconexión con la realidad de la clase trabajadora, y sin vocación transformadora alguna. Hoy, la izquierda gentrificada ni está ni se la espera en las antesalas de la revolución social.


TOPOEXPRESS

La izquierda posmoderna y la desconexión con los trabajadores

 

El Viejo Topo / 3 mayo, 2025



LA IZQUIERDA POSMODERNA Y LA DESCONEXIÓN CON LOS TRABAJADORES

Por Oriol Sabata 

Actualmente, la izquierda ha perdido la conexión con la clase trabajadora. No estamos ante un fenómeno reciente, sino ante el resultado de un largo proceso donde confluyen elementos culturales e ideológicos y que tiene sus raíces en la segunda mitad del siglo XX.

Durante este recorrido, la izquierda, históricamente defensora de la causa proletaria, ha terminado abrazando el posmodernismo ideológico y se ha convertido en algo absolutamente sistémico. La semilla que ha dado lugar a semejante deriva podemos encontrarla en la Escuela de Frankfurt, y sus primeros frutos pudieron observarse en el Mayo del 68.

Desde mediados del siglo XX, pensadores de la Escuela de Frankfurt, como Herbert Marcuse o Theodor Adorno, introdujeron una teoría crítica que desplazó el foco de las estructuras económicas hacia las superestructuras culturales. Precisamente es a partir de Mayo del 68 que las luchas materiales comenzaron a diluirse frente a nuevas banderas culturales y subjetivas.

Hasta ese momento, la izquierda se definía por su compromiso con la mejora de las condiciones materiales de los trabajadores, como los salarios dignos, la reducción de la jornada laboral, los derechos sindicales o la lucha contra la explotación capitalista. Sin embargo, esta nueva teoría abogaba por la emancipación individual y defendía un espíritu de rebeldía cultural y hedonista.

A partir de entonces, esa izquierda materialista comenzó a derrumbarse como un castillo de naipes. La militancia de clase, centrada en la organización colectiva y la transformación de la sociedad, fue cediendo terreno a un abanico de activismos fragmentados: ecologismo, feminismo, derechos LGTBI o luchas raciales, entre otros. Unas causas que arrinconaron a las necesidades inmediatas de la clase trabajadora, como el desempleo, la precariedad laboral, la desindustrialización o el acceso a la vivienda.

La izquierda, atrapada en esta dinámica, ha abandonado el lenguaje y las prioridades de los trabajadores, reemplazándolos por un discurso abstracto y academicista más propio de las élites urbanas que de los barrios obreros.

UNA IZQUIERDA SISTÉMICA Y OPORTUNISTA

El resultado de este viaje ha sido la mutación hacia una izquierda sistémica y sin vocación transformadora alguna. Si antes la política era una herramienta para cambiar las estructuras sociales y económicas, ahora se ha convertido en un fin en sí mismo.

La nueva izquierda posmoderna se ha convertido en un nido de oportunistas que hablan de todo tipo de opresiones identitarias excepto de la opresión estructural: la de clase.

En palabras del filósofo Michel Clouscard, estamos frente a una nueva izquierda que ha abrazado el ‘capitalismo de la seducción’, una ideología que promueve el hedonismo y el consumo transgresor como formas de ‘liberación individual’, mientras oculta la opresión de clase bajo una fachada de progresismo.

Mientras tanto, los trabajadores, que hacen frente a jornadas laborales extenuantes, contratos basura y alquileres inasequibles, no se ven representados en esta nueva izquierda que vive alejada de su realidad cotidiana. Unas organizaciones posmodernas que se han centrado en cuestiones simbólicas o en agendas que no resuelven los problemas materiales de la clase obrera.

EL ASCENSO DE LA DERECHA POPULISTA

En medio de este abandono, una nueva derecha de carácter populista ha salido a flote, dispuesta a ocupar este vacío apelando a las frustraciones de los trabajadores y ofreciendo soluciones aparentemente sencillas pero engañosas. Una derecha que lanza un discurso de oposición a las élites globalistas y que no para de ganar terreno en los barrios obreros, bastiones históricos de la izquierda. Una derecha tramposa que, sin reconocerlo abiertamente, propone un retorno al capitalismo nacional dominado por la burguesía patria. Es decir, la misma explotación pero con ‘sello soberano’.

¿HACIA DÓNDE IR?

Hoy la izquierda enfrenta una encrucijada. O rompe con el posmodernismo y reconstruye una identidad de clase que priorice las necesidades reales de los trabajadores (empleo, vivienda, industria, servicios públicos), o seguirá cediendo espacio a una derecha populista que en realidad no defiende la causa obrera.

La alternativa pasa por situar la lucha de clases en el centro. Volver a las raíces. Rearmarnos ideológicamente. Proponer soluciones concretas a los problemas cotidianos de los trabajadores. Solo así será posible escapar de la deriva posmoderna y recuperar la confianza de la clase trabajadora.

FuenteNueva Revolución 

 *++

viernes, 2 de mayo de 2025

LAS TROPAS RUSAS ENTRAN EN LA CIUDAD DE POKROVSK!ASALTO RELÁMPAGO PROVOC...

 

Sapir escribe sobre los costes económicos del rearme que se puede permitir Europa, en la prensa rusa. Y de ellos se deduce que las cantidades previstas para “el rearme europeo” son irreales y desmesuradas, salvo que los europeos estén decididos a pasarlo mal.


Europa en apuros


Jacques Sapir

El Viejo Topo

2 mayo, 2025 

 

Las economías de la Unión Europea se encuentran actualmente en una crisis latente. Para algunos países, entre los que se encuentra Alemania, la crisis ya es una realidad. Otros países, como Francia e Italia, se encuentran al borde de un crecimiento muy bajo o de la recesión. La situación económica, relacionada con el fuerte aumento de los precios de las energías (y, en particular, del gas), se ve agravada por el deseo de los gobiernos europeos de aumentar considerablemente sus gastos militares, elevándolos al 5 % del PIB. Pero, ¿tienen estos gobiernos margen de maniobra en una situación complicada de creciente déficit presupuestario? ¿Y qué nivel de gasto militar puede considerarse «razonable» en el contexto geopolítico actual? Intentemos responder a estas preguntas.

EUROPA: UNA ECONOMÍA EN ESTADO LAMENTABLE

Desde finales de febrero de 2025, son cada vez más frecuentes las declaraciones de líderes europeos y funcionarios de la Comisión Europea en las que se pide un aumento del gasto en armamento en Europa. Pero, ¿cuál es la situación económica de la Unión Europea? El crecimiento económico en los 27 países de la UE y la zona euro parece, en el mejor de los casos, muy débil. Así, en el cuarto trimestre de 2024 se observa un estancamiento en el conjunto de la UE y una recesión en Alemania.

Aunque la naturaleza de los problemas a los que se enfrenta cada economía puede ser diferente, el resultado general es el mismo. Francia ha mantenido una trayectoria de crecimiento más alta que Italia y Alemania, pero a costa de un déficit presupuestario colosal. Es poco probable que en 2025 haya cambios significativos en Francia. El ministro de Finanzas del país, Eric Lombard, pronosticó un déficit presupuestario de entre el 5,4 % y el 5,8 % antes de que Trump anunciara los aranceles, que podrían provocar una reducción del PIB francés del 0,5 % y un aumento del déficit presupuestario hasta el 6 % o más. Alemania, por su parte, se ha visto aún más afectada. La caída del 27 % de las acciones de Reinhmetall el 7 de abril de 2025 lo demuestra. Ahora, las autoridades alemanas deben hacer frente a las consecuencias del aumento de los precios de los combustibles y renovar urgentemente una parte importante de la infraestructura nacional, algo que los distintos gobiernos del país han descuidado desde 2010. Friedrich Merz ha anunciado un programa especial por valor de 500.000 millones de euros para los próximos años. Esto, naturalmente, afectará al déficit presupuestario del país, aumentándolo en más de un 3,5 %. Sin embargo, la principal causa de las dificultades económicas parece ser el aumento de los precios de los combustibles. Tras la imposición de sanciones contra Rusia en el segundo trimestre de 2022, el nivel de utilización de la capacidad productiva en la zona euro ha disminuido de forma constante.

En otras palabras, fueron precisamente los países industrializados de la zona euro los que experimentaron mayores problemas incluso antes de que Trump anunciara su nueva política arancelaria. Al mismo tiempo, cuando hablamos de «rearmamento de Europa», esto requerirá resolver problemas no solo en la industria, sino también en la política presupuestaria estatal.

CRISIS DE LAS FINANZAS PÚBLICAS

A principios de la década de 2010, los países europeos se caracterizaban por un elevado déficit público. Sin embargo, en el período anterior a 2018-2019, estos déficits se redujeron rápidamente. A continuación, la crisis provocada por la pandemia de COVID-19 volvió a provocar un aumento significativo de los déficits presupuestarios, que en el conjunto de los 27 países de la UE (UE-27) y los 20 países de la zona del euro (Euro-20) se situaron entre el 6,5 % y el 7 % del PIB. A continuación, se reanudó la rápida reducción de los déficits presupuestarios, pero en 2022 este proceso se detuvo. Desde entonces, los déficits se han estabilizado en torno al 3,5 % del PIB, pero es probable que hayan aumentado en 2024. Algunos expertos afirman que un déficit del 3,5 % no debe considerarse un problema demasiado grave. Sin embargo, esta cifra muestra que algunos países tienen dificultades reales para financiar su gasto público. Como consecuencia de estas dificultades, el déficit público ha aumentado considerablemente en la mayoría de las grandes economías de la UE-27 desde 2022.

En la actualidad, solo Portugal registra un superávit presupuestario. Sin embargo, Alemania, por no hablar de Francia, Italia y Bélgica, no puede hacer frente al déficit presupuestario y, como se ha mencionado anteriormente, se verá obligada a aumentarlo considerablemente para financiar su programa de infraestructuras. Esto, a su vez, tendrá graves consecuencias en forma de aumento de la deuda pública.

La deuda pública de los países europeos fue relativamente baja entre 2000 y 2007, aunque la deuda media de la zona del euro, donde no debe superar el 60 % del PIB, resultó ser superior a la deuda media de la UE-27. Las consecuencias de la crisis financiera internacional de 2008-2010, seguidas de la denominada crisis de la deuda europea, acompañada de una situación extremadamente difícil en los países del sur de la Unión Europea, como Grecia, Italia y España, provocaron que la deuda pública alcanzara niveles máximos en 2013 y 2014.

Como resultado de una política de ajuste presupuestario muy estricta, esta deuda se redujo hasta 2019. Sin embargo, la crisis relacionada con la pandemia de COVID-19 provocó que alcanzara un nuevo pico en 2020. Desde entonces, la deuda ha vuelto a niveles elevados: el 80 % para los 27 países de la UE y el 87 % para la zona del euro. Los resultados previstos para 2024 probablemente mostrarán una estabilización del nivel de deuda en estos altos niveles (como lo demuestran las cifras del déficit presupuestario). En otras palabras, la situación financiera de los 27 países de la UE y de la zona del euro no parece muy adecuada para volver a contraer grandes préstamos. Sin embargo, eso es precisamente lo que pretenden hacer.

La Sra. von der Leyen acaba de anunciar su intención de recurrir a un préstamo global de 800.000 millones de euros para los 27 países de la UE con el fin de financiar el plan de rearmamento de la Unión Europea. Por supuesto, este plan aún está en suspenso. Pero si se lleva a cabo, estos fondos estarán en cierto modo «garantizados» por el Banco Central Europeo, que podría monetizar esta nueva deuda. Al mismo tiempo, es evidente que el deseo de aumentar drásticamente el gasto militar surge en un momento muy inoportuno para los países de la Unión Europea. Lo que, a su vez, plantea otra pregunta: ¿está justificado este plan por la llamada amenaza rusa y se corresponde con la situación real?

LA «AMENAZA RUSA» COMO ESPANTAJO

El presidente francés, Emmanuel Macron, declaró en un reciente discurso televisado el 5 de marzo que la proporción del gasto en defensa en el presupuesto ruso había alcanzado el 40 %. El 7 de marzo, el primer ministro François Bayrou repitió esta afirmación en una entrevista en el canal de televisión C-News. Sin embargo, ningún estudio confirma estas cifras, que parecen ser el resultado de una interpretación errónea de los mecanismos presupuestarios rusos. Si lo comparamos con el presupuesto consolidado de Rusia, que es equivalente al presupuesto presentado por el Gobierno francés al Parlamento, obtenemos solo un 17,02 %. La discrepancia entre el 40 % declarado y el 17 % real indica que los argumentos de las autoridades tienen más que ver con la propaganda y el pánico militar que con la realidad.

Por cierto, el léxico utilizado hoy en día por los líderes políticos europeos es extremadamente confuso. Por esta razón, el uso del término «economía de guerra» es especialmente inapropiado en este caso. Hay que recordar que, en el contexto de las guerras mundiales del siglo XX, el término «economía de guerra» se refería a una realidad cuantitativa (entre el 20 % y el 30 % del PIB, y no del presupuesto estatal, destinado a la defensa) y cualitativa (transformación de parte del aparato productivo civil –la industria automovilística, el transporte ferroviario, la producción de equipos– en producción militar) de la realidad. Es evidente que Rusia, donde la producción civil está creciendo a un ritmo acelerado, y los países de la Unión Europea (UE-27) están lejos de este modelo. Los datos sobre Rusia presentados durante el debate, así como los intentos de lograr un presupuesto de defensa del «5 %», se parecen más a «propaganda» que a un estudio serio de los datos disponibles sobre la mayoría de las economías europeas.

Esto no significa que los esfuerzos de los países de la Unión Europea no sean necesarios en el contexto de la perspectiva de salida de Estados Unidos de la OTAN. El nuevo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, no oculta su deseo de que los países europeos de la OTAN aumenten sus gastos militares, mientras que los Estados Unidos podrían abandonar esta organización con el tiempo. Por lo tanto, es necesario calcular qué esfuerzos se pueden realizar realmente.

Desde la Segunda Guerra Mundial, el volumen del PIB se ha convertido en sinónimo del tamaño y el poder de la economía. Aunque este indicador es importante, solo refleja parcialmente el volumen real de la riqueza nacional y no muestra plenamente la capacidad productiva de un país. Además, para poder comparar, es necesario convertir los datos de los distintos países a una unidad de medida común, que suele ser el dólar estadounidense. El método más obvio para comparar es utilizar los tipos de cambio de divisas durante un período determinado. Esta solución parece sencilla, pero da resultados insatisfactorios, ya que los tipos de cambio no reflejan necesariamente la realidad económica debido a las fluctuaciones especulativas que existen, tanto al alza como a la baja, en los mercados monetarios. Por ello, el Banco Mundial y el FMI, entre otros, utilizan el método de evaluación del PIB en paridad de poder adquisitivo (PPA). El cálculo de la PPA se basa en la relación entre los precios de los productos en las monedas nacionales. Estas relaciones se comparan con los indicadores similares de los mismos productos o servicios en diferentes países, tras lo cual se determina un tipo de cambio «teórico» que permite realizar la comparación. Este método es, sin duda, más fiable que el método de evaluación del PIB a través del tipo de cambio «oficial» cuando se trata de comparar economías. Sin embargo, puede diferir de nuestra percepción de la economía de los distintos países. El PIB de Francia, calculado según la PPA, corresponde al 2,2 % del PIB mundial, el de Alemania al 3,4 % y el de Italia al 1,4 %, mientras que en Rusia esta cifra alcanza el 3,5-3,6 %. Esto pone fin de inmediato a todas las conversaciones sobre que el PIB ruso solo es igual al español.

«SUFICIENCIA RAZONABLE» PARA EUROPA

Cabe recordar que en 1988, en los primeros años de la perestroika, dos analistas rusos, Kokoshkin y Larionov, desarrollaron el concepto de «suficiencia razonable» aplicado a la Unión Soviética. ¿Por qué no aplicar el mismo concepto a la Unión Europea hoy en día?

El gasto militar de Rusia en 2025 será del 0,1836 %, y el de Francia, del 0,0462 % del PIB mundial estimado en PPA. Sin embargo, si se deducen los gastos del Ministerio del Interior, el gasto militar neto de Francia será del 0,0367 % del PIB mundial, es decir, aproximadamente cinco veces inferior al de Rusia. Esta diferencia entre el gasto militar de Francia y Rusia también puede explicarse por el relativo debilitamiento económico de Francia, cuya participación en el PIB mundial se redujo del 3,7 % al 2,2 % entre 1992 y 2024.

Sin embargo, el tamaño del PIB no es el único indicador importante. La proporción de la industria en el PIB es un buen indicador de la capacidad de un país para producir equipo militar. En este sentido, Francia se encuentra en una posición débil. Si comparamos la proporción de la producción industrial en el PIB, sabiendo que en 2024 era del 26,2 % en Rusia frente al 11,0 % en Francia, y si comparamos el tamaño del presupuesto de defensa (2,1 % del PIB en Francia frente al 5,3 % del PIB en Rusia en 2024), esto significaría que el volumen potencial de producción de material militar en Rusia es seis veces superior al de Francia. Si aplicamos el mismo razonamiento a Alemania, teniendo en cuenta que el PIB de Rusia en 2024 es un 16 % superior al de Alemania, la proporción de la industria en el PIB es del 21 % en Alemania y del 26 % en Rusia, y la proporción del gasto en defensa en el presupuesto alemán es del 2 % del PIB, frente al 5,3 % en Rusia, el volumen potencial de producción militar en Rusia es aproximadamente 3,8 veces mayor que en Alemania. En términos más sencillos, un país con un PIB más alto y una mayor proporción de la industria en su PIB es capaz de producir más armas y equipo militar que un país con un PIB más bajo y una menor proporción de la industria en su PIB, con el mismo porcentaje de gasto en defensa. Pero la comparación no debe hacerse entre Rusia y Francia, ni entre Rusia y Alemania. Los países de la UE están políticamente unidos, por lo que hay que sumar sus volúmenes de producción militar potencial.

Aunque los 27 países de la UE han reducido sin duda sus gastos de defensa en el pasado, la retórica belicista actual está demasiado exagerada por los medios de comunicación y los políticos. Teniendo en cuenta el PIB de Francia y Alemania, así como el de Italia, España y los Países Bajos, calculado en paridad de poder adquisitivo y la proporción de sus gastos en defensa, se puede concluir que estos países, en conjunto, pueden destinar a la defensa nacional entre el 60 % y el 65 % de los recursos que Rusia destina actualmente. Para igualar el gasto militar de Rusia y garantizar la seguridad de la UE, basta con que estos países aumenten su gasto militar hasta el 3 % del PIB, lo que supone un incremento del 50 % con respecto a la situación actual. Esto parece un objetivo legítimo y razonable.

Cualquier intento de fijarse un objetivo más ambicioso –recordemos que la prensa occidental cita cifras de gasto militar que oscilan entre el 4,5 % y el 5,5 % del PIB– significaría que no se trata de igualar el potencial, sino de obtener una ventaja cuantitativa notable. Este objetivo puede ser interpretado por los líderes rusos como provocador y agresivo y, a su vez, puede provocar esfuerzos adicionales por parte de Rusia y llevar la carrera armamentística a una nueva fase. Sin embargo, las economías de los 27 países de la UE, en primer lugar las de Alemania, Francia e Italia, no parecen estar en condiciones de entrar en tal carrera sin consecuencias económicas, sociales y políticas extremadamente negativas para los europeos.

Fuente: Kommersant

Artículo seleccionado por Carlos Valmaseda para la página Miscelánea de Salvador López Arnal

 *++

El colapso de la red española

 

El colapso de la red española

 

INSURGENTE.ORG / 30.04.2025

 


El 9 de abril de 2025, el operador de la Red Eléctrica Española (REE), (privatizada desde 1999) afirmó que no existía riesgo de apagón eléctrico y desmentía en sus redes sociales (https:// tinyurl.com/ywa3yc6f) a la Red Europea de Gestores de Redes de Transporte de Electricidad (ENTSO EU, por sus siglas en inglés) que había advertido del inminente riesgo de apagones de continuar con la política de integración desordenada de fuentes intermitentes sin contar con el respaldo suficiente.

Sólo 19 días después, la península ibérica se oscureció derivado de un problema en la red española. REE lo sabía, de hecho, ellos mismos publicaron como un riesgo las “desconexiones de generación por elevada penetración de renovables sin capacidades técnicas necesarias para el adecuado comportamiento ante perturbaciones” en su informe anual entregado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores de España (https://tinyurl. com/52xkapnp) en febrero pasado.

A las 11 de la noche, tiempo de Europa, no habían podido recuperar el servicio eléctrico ni la normalidad en la vida diaria. Como dato curioso, REE es una subsidiaria de Redeia, que a su vez cuenta con otra subsidiaria en Chile, país que sufrió un apagón masivo recientemente.

¿Qué pasó exactamente? Si bien el análisis final tardará mucho tiempo, lo que sabemos es que la frecuencia de la red española cayó en 0.15 hertzios a las 12:33 pm ocasionando una falla en cascada que desconectó 56 por ciento de toda la generación eléctrica. ¿Esto qué quiere decir? El sistema eléctrico es una maravilla de la ingeniería. Todos los consumidores se encuentran conectados entre sí y a todas las centrales generadoras a través de miles de kilómetros de cables y demás equipos que conforman la red. El sistema es una sola máquina que debe operar en sincronía bajo parámetros muy específicos. Uno de ellos es la frecuencia, que en España es de 50 hertzios, o 50 ciclos por segundo. El balance entre la electricidad que se genera y la que se consume debe ser casi perfecto en todo momento, de no ser así, la frecuencia se moverá del valor óptimo y una desviación, como en este caso de 0.15 hertzios (0.3 por ciento), puede colapsar el sistema.

Para prevenir lo anterior, los sistemas eléctricos cuentan con diferentes mecanismos de “protección”, uno de ellos es lo que se conoce como inercia. Las plantas generadoras síncronas (ciclo combinado, nuclear, geotermia, hidroeléctrica, etcétera) giran una turbina, muy pesada (masa rodante) y por ende con mucha inercia, para producir electricidad. Esto permite que la masa rodante actúe como un amortiguador de los constantes cambios que hay en un sistema eléctrico entre generación y consumo. En caso de perder o necesitar mayor generación, la masa rodante aporta el tiempo suficiente que permite a los operadores balancear el sistema “acelerando o frenando” (despachar) las diferentes centrales.

En un sistema normal, todas las máquinas aportan inercia y todas pueden ser despachadas conforme se requiera.

Mientras menor inercia haya en un sistema, más sensible se vuelve éste a los cambios entre generación/consumo, como los que ocasiona la generación intermitente que no es despachable, y la solar no aporta ningún tipo de inercia.

 Con todo esto en mente, ¿qué pasó minutos antes de que colapsara el sistema eléctrico español a las 12:33 pm? De acuerdo con la información disponible en la página de la REE, 61 por ciento de su generación era solar, 12 por ciento era eólica, 11.6 nuclear y lo demás, térmico.

La generación real y la pronosticada estaban en disparidad de 5 mil megavatios adicionales de energía solar que España estaba intentando exportar, pero nadie lo requería. Diferentes usuarios han reportado que los inversores de sus sistemas fotovoltaicos advirtieron de subidas de voltaje en la red (sobreproducción de energía) previo a la desconexión. Esto pudo sobrecargar una línea de transmisión con Francia y ocasionó la falla. La falla fue catastrófica ya que, al no contar con suficiente masa rodante en el sistema, nada amortiguó los cambios, y no hubo manera de estabilizarlo, y eso ocasionó que el sistema fallara en cascada al desconectar diversas centrales para evitar daños mayores. ¿Y porque no sólo se redujo la producción solar? Claro, eso sería lo lógico, desconectar los sistemas, pero en un sistema privatizado como el español, reducir la producción de electricidad, en especial de intermitentes, cuesta, y cuesta mucho dinero ya que las ganancias se encuentran protegidas por diversos mecanismos de ley.

¿Esto se puede evitar? Sí. Es sabido que a altos porcentajes de penetración de energía intermitente se deben incrementar los mecanismos de integración a la red. Esto representa costos adicionales y se les conoce como costos de integración. Cuando el porcentaje de intermitentes es mayor a 30 por ciento, cuesta más integrar que construir la generación. Y es aquí el problema. La iniciativa privada ha peleado que no se le exijan dichos mecanismos de integración, ya que eso encarece sus proyectos.

En España lo han logrado, los costos los absorbe el sistema; es decir, el consumidor final y el Estado; en México lo defendieron (¿recuerdan el famoso respaldo que se rehusaban a pagar?) y durante mucho tiempo, obligaron a la CFE a cubrir esos costos de manera gratuita.

Para cumplir los requisitos de confiabilidad y de integración de la red de intermitentes, es indispensable una planeación de largo plazo, con objetivos, pero también con responsabilidades y criterios muy claros sobre la capacidad de integración y en donde existen las condiciones para llevarlas a cabo. En un sistema privatizado como el español, eso es imposible, ya que siempre se argumenta que eso afecta la “competitividad y genera incertidumbre” a las compañías eléctricas. En un sistema como el mexicano, donde el Estado cuenta con herramientas de planificación vinculante y de implementación (como la empresa estatal) esto sí es posible. Qué bueno que se logró reformar el sistema eléctrico mexicano y que, desde el 18 de marzo, el sistema legal es otro, para que no nos pase lo que en España.

X: @aloyub

Alonso Romero. La Jornada. México.

Antonio Turiel: «El apagón se ha debido a que se ha integrado mucha energía renovable sin unos sistemas de estabilización adecuados»

El experto en Energía del CSIC explica en Onda Vasca las causas del apagón, que pone de manifiesto «La vulnerabilidad de la integración desordenada y no planificada de un montón de sistemas renovables»

Reproductor de audio

00:00

00:00

Utiliza las teclas de flecha arriba/abajo para aumentar o disminuir el volumen.

 

Tras el gran apagón vivido ayer, la gran pregunta hoy es por qué se produjo. Hoy en Onda Vasca con Txema Gutiérrez hemos buscado explicaciones con el físico, matemático y experto en Energía del CSIC Antonio Turiel, que ha sido muy claro: «El problema fundamental no es tanto la caída como la inestabilidad de la red, que este es un problema que llevamos explicando ya desde hace tiempo. La razón es que se ha integrado mucha energía renovable sin los receptivos sistemas de estabilización que se tendrían que haber colocado y que además por normativa ahora es obligatorio colocar».

En el momento en el que se produjo el apagón, explica Turiel, «se estaba produciendo mucha energía fotovoltaica que, por sus características técnicas, reacciona mal a los cambios de demanda. El problema que hay con el sistema eléctrico es que tú tienes que ir siempre anticipándote a  los cambios de demanda y la fotovoltaica no es muy flexible en ese sentido, pero eso se compensa si pones una serie de aparatos que obviamente son caros y que sirven para estas veces, para que esto pueda funcionar así. Como no se ha hecho, en un momento dado, la mayor parte de la electricidad de España se estaba suministrando con fotovoltaica, que es un poco inflexible y no se supo adaptar y entonces, ¿qué pasó? Que empezaron a caer unos sistemas y se produjo una caída en cascada que, por cierto, tampoco tendría que producirse, porque cuando un sistema se sobrecarga, puede desconectar una subred para protegerse, para no quemarse, pero en vez de eso, lo que fue haciendo fue pasar el fardo de unas a otras y fueron cayendo todas en cascada porque no podían asumir eso».

Los podcast de Txema Gutiérrez

La presidenta de Red Eléctrica, Beatriz Corredor, riéndose de un posible apagón hace unas semanas (Video)

 *++

LOS RUSOS CORTAN EL "CAMINO DE LA VIDA" EN EL DONBASS. CAE BILOVODY EN S...