jueves, 11 de enero de 2024

¡ALEX SAAB LIBRE!¡VICTORIA REVOLUCIONARIA!

 


(Presidente Maduro con Alex Saab)


¡ALEX SAAB LIBRE!¡VICTORIA REVOLUCIONARIA!

 10 de enero de 2024  PLATAFORMA BOLIVARIANA DE SOLIDARIDAD CON VENEZUELA DE MADRID  

 HOJAS DE DEBATE


Se calcula que Venezuela ha perdido entre persecuciones financieras y saqueos de activos más de trescientos mil millones de dólares.

Las activistas de Plataforma Bolivariana de Solidaridad con Venezuela de Madrid expresamos nuestra inmensa alegría y satisfacción por la liberación del diplomático venezolano Alex Saab, tras haber sufrido largos años de secuestro criminal por parte de los imperialistas norteamericanos.

Alex Saab fue secuestrado mediante una operación paramilitar entre Estados Unidos y Cabo Verde, con absoluto desprecio por las más elementales normas del derecho y la diplomacia internacional, y después deportado, también desde la más absoluta ilegalidad, a territorio norteamericano; una vez allí fue acusado con falsos cargos, de los cuales, además, Estados Unidos no tenía ninguna potestad para juzgar, pues presuntamente ocurrieron en la República Bolivariana de Venezuela.

La verdad es que el presunto crimen cometido por el diplomático venezolano fue desafiar con éxito el criminal bloqueo económico norteamericano contra Venezuela, mediante la gestión internacional y eficiente del abastecimiento a los Clap, Comités Locales de Abastecimiento y Producción, para paliar los brutales efectos de la agresión económica estadounidense contra el pueblo venezolano.

Semejante bofetada en la cara a uno de los bloqueos económicos más feroces de la historia, se calcula que Venezuela ha perdido entre persecuciones financieras y saqueos de activos más de trescientos mil millones de dólares, era imposible de soportar por los imperialistas, razón por la cual secuestraron al diplomático de la República Bolivariana a modo de represalia y advertencia contra posibles emuladores solidarios.

Sin embargo, la tenaz lucha del gobierno bolivariano y el pueblo de Venezuela, acompañados de amigos y amigas de la Revolución Bolivariana por todo el mundo, y del propio Movimiento de Solidaridad con esa misma revolución, hicieron la magia de la libertad.

Con fecha 20 de diciembre del año en curso Alex Saab es liberado de su injusto secuestro para reencontrarse con su familia y con el pueblo de Venezuela, por cuyo bienestar tanto ha trabajado.

Se trata de una contundente victoria de la Revolución Bolivariana que, aislada y asediada por todo el capitalismo imperialista, ha sabido mantenerse digna en la lucha por sus amigos revolucionarios, por el pueblo venezolano y por un mundo mejor, sin duda con el socialismo del Siglo XXI. Un ejemplo de victoria para todos los pueblos de América Latina, especialmente para las clases trabajadoras, que pugna sin descanso por librarse de las cadenas del capitalismo.

¡Con ellos toda nuestra solidaridad! ¡Viva la República Bolivariana de Venezuela!¡Adelante Nicolás Maduro! ¡Chávez vive, la lucha sigue! ¡Hasta la victoria siempre! ¡Venceremos!

 Madrid a 22 de diciembre de 2023

PLATAFORMA BOLIVARIANA DE SOLIDARIDAD CON VENEZUELA DE MADRID

Autor

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miércoles, 10 de enero de 2024

Política y corrupción

 

Bases, guerras, revoluciones de colores… la masa de dólares empleada es gigantesca, pero enriquece a un buen número de leales súbditos. Claro que empobrece a la población, pero eso ¿a quién le importa? A la clase política estadounidense desde luego que nada.


Política y corrupción


Jeffrey Sachs

El Viejo Topo

7 enero, 2024 



LA POLÍTICA EXTERIOR ESTADOUNIDENSE ES UNA ESTAFA BASADA EN LA CORRUPCIÓN

La política exterior estadounidense parece completamente irracional. Estados Unidos entra en una guerra desastrosa tras otra: Afganistán, Irak, Siria, Libia, Ucrania y Gaza. En los últimos días, EE.UU. se ha aislado mundialmente al apoyar las acciones genocidas de Israel contra los palestinos, votando en contra de una resolución de la Asamblea General de la ONU para un alto el fuego en Gaza apoyada por 153 países con el 89% de la población mundial, y a la que sólo se oponen EE.UU. y 9 pequeños países con menos del 1% de la población mundial.

En los últimos 20 años, todos los grandes objetivos de la política exterior estadounidense han fracasado. Los talibanes volvieron al poder tras 20 años de ocupación estadounidense de Afganistán. El Irak posterior a Sadam se ha vuelto dependiente de Irán. El presidente sirio Bashar al Assad se mantuvo en el poder a pesar de los esfuerzos de la CIA por derrocarlo. Libia cayó en una larga guerra civil después de que una misión de la OTAN liderada por Estados Unidos derrocara a Muamar Gadafi. Ucrania fue apaleada en el campo de batalla por Rusia en 2023, después de que Estados Unidos cancelara en secreto un acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania en 2022.

A pesar de estas notables y costosas debacles, una tras otra, el mismo elenco de personajes permaneció al timón de la política exterior estadounidense durante décadas, entre ellos Joe Biden, Victoria Nuland, Jake Sullivan, Chuck Schumer, Mitch McConnell y Hillary Clinton.

¿QUÉ ES LO QUE PASA?

El enigma se resuelve reconociendo que la política exterior estadounidense no tiene nada que ver con los intereses del pueblo estadounidense. Por el contrario, se trata de los intereses de los iniciados en Washington, que persiguen contribuciones a sus campañas y puestos de trabajo lucrativos para sí mismos, su personal y sus familiares. En resumen, la política exterior estadounidense está siendo violada por el gran capital.

Como resultado, el pueblo estadounidense está perdiendo mucho. Las guerras fracasadas desde 2000 han costado unos 5 billones de dólares en gastos directos, o unos 40.000 dólares por familia. En las próximas décadas se gastarán otros 2 billones de dólares aproximadamente en atención a los veteranos. Más allá de los costes en los que incurren directamente los estadounidenses, también debemos reconocer los costes terriblemente elevados en los que se incurre en el extranjero, en millones de vidas perdidas y billones de dólares de destrucción de la propiedad y la naturaleza en las zonas de guerra.

Los costes siguen aumentando. En 2024, los gastos militares estadounidenses ascenderán a cerca de 1,5 billones de dólares, o unos 12.000 dólares por familia, si se suman los gastos directos del Pentágono, los presupuestos de la CIA y otras agencias de inteligencia, el presupuesto de la Administración de Veteranos, el programa de armas nucleares del Departamento de Energía, la «ayuda exterior» militar del Departamento de Estado (como a Israel) y otras partidas presupuestarias relacionadas con la seguridad. Cientos de miles de millones de dólares son dinero tirado por el desagüe, despilfarrado en guerras innecesarias, bases militares en el extranjero y un armamentismo completamente innecesario que acerca al mundo a la Tercera Guerra Mundial.

Sin embargo, describir estos enormes costes también significa explicar la retorcida «racionalidad» de la política exterior estadounidense. El gasto militar de 1,5 billones de dólares es la estafa que sigue nutriendo al complejo militar-industrial y a los iniciados en Washington, incluso mientras empobrece y pone en peligro a Estados Unidos y al mundo.

Para entender la estafa de la política exterior, piénsese en el gobierno federal actual como un tinglado de múltiples divisiones controladas por los mejores postores. La división de Wall Street está dirigida por el Tesoro. La división de la Industria Sanitaria está dirigida por el Departamento de Salud y Servicios Humanos. La división de Grandes Petroleras y Carbón está dirigida por los Departamentos de Energía e Interior. La división de Política Exterior está dirigida por la Casa Blanca, el Pentágono y la CIA.

Cada división utiliza el poder público para obtener ventajas privadas mediante el uso de información privilegiada, combinada con contribuciones corporativas a las campañas y gastos de los grupos de presión. Curiosamente, la división de la industria sanitaria rivaliza con la división de política exterior como una notable estafa financiera. En 2022, el gasto sanitario estadounidense alcanzó la increíble cifra de 4,5 billones de dólares, o unos 36.000 dólares por familia, con diferencia el mayor gasto sanitario del mundo, mientras que Estados Unidos ocupaba el puesto 40 entre las naciones en esperanza de vida. Una política sanitaria fracasada se traduce en enormes beneficios para la industria sanitaria, al igual que una política exterior fracasada se traduce en mega-ingresos para el complejo militar-industrial.

La División de Política Exterior está dirigida por un círculo reducido, secreto y muy unido que incluye a los altos mandos de la Casa Blanca, la CIA, el Departamento de Estado, el Pentágono, los Comités de Servicios Armados de la Cámara de Representantes y el Senado, y las principales empresas militares, como Boeing, Lockheed Martin, General Dynamics, Northrop Grumman y Raytheon. Hay quizás un millar de personas clave implicadas en la elaboración de políticas. El interés público desempeña un papel secundario.

Los máximos responsables de la política exterior gestionan las operaciones de 800 bases militares estadounidenses en el extranjero, cientos de miles de millones de dólares en contratos militares y las operaciones bélicas en las que se despliegan los equipos. Más guerras, por supuesto, significa más negocio. La privatización de la política exterior se ha visto amplificada en gran medida por la privatización del negocio de la guerra en sí, ya que cada vez más funciones militares «básicas» han pasado a manos de fabricantes de armas y contratistas como Haliburton, Booz Allen Hamilton y CACI.

Además de los cientos de miles de millones de dólares en contratos militares, existen importantes beneficios comerciales derivados de las operaciones militares y de la CIA. Con bases militares en 80 países de todo el mundo y operaciones de la CIA en muchos más, Estados Unidos desempeña un papel importante, aunque mayoritariamente encubierto, a la hora de determinar quién gobierna en esos países y, por tanto, en las políticas que dan forma a lucrativos acuerdos comerciales relacionados con minerales, hidrocarburos, oleoductos y tierras agrícolas y forestales. Desde 1947, Estados Unidos ha intentado derrocar al menos a 80 gobiernos, mediante la instigación dirigida por la CIA de golpes de Estado, asesinatos, insurrecciones, disturbios civiles, manipulación electoral, sanciones económicas y guerras abiertas. (Para un magnífico estudio de las operaciones estadounidenses de cambio de régimen desde 1947 hasta 1989, véase Covert Regime Change, de Lindsey O’Rourke, 2018).

Además de los intereses comerciales, hay por supuesto ideólogos que creen de verdad en el derecho de Estados Unidos a gobernar el mundo. El caso más famoso es el de la familia Kagan, cada vez más tibiamente implicados, aunque sus intereses financieros estén profundamente entrelazados con la industria bélica. La cuestión sobre la ideología es ésta. Los ideólogos se han equivocado en casi todas las ocasiones y hace tiempo que habrían perdido sus púlpitos en Washington, si no fuera por su utilidad como belicistas. Les guste o no, sirven como artistas a sueldo para el complejo militar-industrial.

Hay un inconveniente persistente en esta estafa comercial en curso. En teoría, la política exterior se lleva a cabo en interés del pueblo estadounidense, aunque en realidad sea todo lo contrario. (Una contradicción similar se aplica naturalmente a la asistencia sanitaria sobrevalorada, los rescates gubernamentales de Wall Street, las prebendas de la industria petrolera y otras estafas). El pueblo estadounidense rara vez apoya las maquinaciones de la política exterior estadounidense cuando de vez en cuando oye la verdad. Las guerras de Estados Unidos no se llevan a cabo por demanda popular, sino por decisiones tomadas desde arriba. Se necesitan medidas especiales para mantener al pueblo al margen del proceso de toma de decisiones.

La primera de estas medidas es la propaganda incesante. George Orwell lo clavó en 1984 cuando «el Partido» cambió repentinamente el enemigo extranjero de Eurasia a Eastasia sin una palabra de explicación. Estados Unidos hace esencialmente lo mismo. ¿Quién es el mayor enemigo de Estados Unidos? Elijan, según la época del año. Saddam Hussein, los talibanes, Hugo Chávez, Bashar al-Assad, ISIS, Al-Qaeda, Gadafi, Vladimir Putin, Hamás, todos han desempeñado el papel de «Hitler» en la propaganda estadounidense. El portavoz de la Casa Blanca, John Kirby, hace la propaganda con una sonrisa en la cara, dando a entender que incluso él sabe que lo que dice es ridículo, aunque ligeramente divertido.

La propaganda es amplificada por los think tanks de Washington que viven de las donaciones de contratistas militares y, ocasionalmente, de gobiernos extranjeros que forman parte de las operaciones de estafa de Estados Unidos. Basta pensar en el Atlantic Council, el CSIS y, por supuesto, el siempre presente Instituto para el Estudio de la Guerra, abastecido por los principales contratistas militares.

La segunda es ocultar los costes de las operaciones de política exterior. En la década de 1960, el gobierno de Estados Unidos cometió el error de obligar al pueblo estadounidense a sufragar los costes del complejo militar-industrial reclutando a jóvenes para luchar en Vietnam y subiendo los impuestos para pagar la guerra. La opinión pública se opuso.

Desde la década de 1970, el gobierno ha sido mucho más astuto. El gobierno puso fin a la conscripción e hizo del servicio militar un trabajo remunerado en lugar de un servicio público, apoyado por el gasto del Pentágono para reclutar soldados de los estratos económicos más bajos. También ha abandonado la pintoresca idea de que el gasto público debe financiarse con impuestos, y en su lugar ha desplazado el presupuesto militar hacia un gasto deficitario que lo protege de la oposición popular que se desataría si se financiara con impuestos.

También ha convencido a Estados clientes como Ucrania para que libren guerras estadounidenses sobre el terreno, de modo que ninguna bolsa de cadáveres estadounidenses pueda estropear la maquinaria propagandística estadounidense. Huelga decir que los maestros de guerra estadounidenses como Sullivan, Blinken, Nuland, Schumer y McConnell permanecen a miles de kilómetros de los frentes. La muerte está reservada para los ucranianos. El senador Richard Blumenthal (demócrata de Connecticut) ha defendido la ayuda militar estadounidense a Ucrania como dinero bien gastado porque «sin una sola mujer o un solo militar estadounidense herido o perdido», sin que al buen senador se le ocurra perdonar la vida a los ucranianos, que han muerto por centenares de miles en una guerra provocada por Estados Unidos para la ampliación de la OTAN.

Este sistema se sustenta en la total subordinación del Congreso estadounidense al negocio de la guerra, para evitar cualquier cuestionamiento de los presupuestos desproporcionados del Pentágono y de las guerras instigadas por el poder ejecutivo. La subordinación del Congreso funciona de la siguiente manera. En primer lugar, la supervisión de la guerra y la paz por parte del Congreso se asigna en gran medida a los Comités de Servicios Armados de la Cámara de Representantes y el Senado, que establecen en gran medida la política general del Congreso (y el presupuesto del Pentágono). En segundo lugar, la industria militar (Boeing, Raytheon y otras) financia las campañas electorales de los miembros del Comité de Servicios Armados de ambos partidos. Las industrias militares también gastan grandes sumas en grupos de presión para garantizar lucrativos salarios a los miembros retirados del Congreso, su personal y sus familias, ya sea directamente en empresas militares o en empresas de presión en Washington.

El pirateo de la política exterior del Congreso no es sólo obra del complejo militar-industrial estadounidense. El lobby israelí dominó hace tiempo el arte de comprar al Congreso. La complicidad de Estados Unidos con el Estado de apartheid israelí y los crímenes de guerra en Gaza no tienen sentido para la seguridad nacional y la diplomacia estadounidenses, y mucho menos para la decencia humana. Son el fruto de las inversiones del lobby israelí, que alcanzó los 30 millones de dólares en contribuciones de campaña en 2022 y los superará con creces en 2024.

Cuando el Congreso vuelva a reunirse en enero, Biden, Kirby, Sullivan, Blinken, Nuland, Schumer, McConnell, Blumenthal y los de su calaña nos dirán que es absolutamente necesario financiar la guerra perdedora, cruel y engañosa en Ucrania y la masacre y limpieza étnica en curso en Gaza, no sea que nosotros, Europa y el mundo libre, y tal vez el propio sistema solar, sucumbamos ante el oso ruso, los mulás iraníes y el Partido Comunista Chino. Los promotores de los desastres de la política exterior no son irracionales en esta propaganda del miedo. Son engañosos y extraordinariamente codiciosos, persiguen intereses estrechos a expensas de los del pueblo estadounidense.

Es el deber urgente del pueblo estadounidense revisar una política exterior tan quebrada, corrupta y engañosa que está enterrando al gobierno en deudas y acercando al mundo al Armagedón nuclear. Esta revisión debería comenzar en 2024, rechazando cualquier financiación adicional para la desastrosa guerra de Ucrania y los crímenes de guerra de Israel en Gaza. La pacificación y la diplomacia, no el gasto militar, es el camino hacia una política exterior estadounidense de interés público.

Fuente: ACrO-Pólis.

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martes, 9 de enero de 2024

24 cosas que no quieren que sepas

 

El Estado Islámico, ISIS o Daesh, fue creado por la CIA, el MOSSAD y el MI6 contra Siria. Michel Chossudovsky ha recopilado 24 verdades que los gobiernos occidentales no quieren que la población conozca acerca de ISIS (o Estado Islámico) y Al-Qaeda.


24 cosas que no quieren que sepas



Michel Chossudovsky

El Viejo Topo

9 enero, 2024 

 


COSAS QUE NO QUIEREN QUE SEPAS


  1. Los Estados Unidos han apoyado a Al-Qaeda y a sus organizaciones afiliadas durante casi medio siglo, desde el apogeo de la guerra afgano-soviética.
  2. La CIA creó campos de entrenamiento para Al-Qaeda en Pakistán. En el período de diez años, desde 1982 hasta 1992, unos 35.000 yihadistas procedentes de 43 países islámicos fueron reclutados por la CIA para luchar en la yihad afgana contra la Unión Soviética.
  3. Desde la época de la Administración Reagan, Washington ha apoyado a la red terrorista islámica. Ronald Reagan calificó a esos terroristas como “luchadores por la libertad”.
    Los EE.UU. suministraron armas a las brigadas islámicas. Todo era para “una buena causa”: la lucha contra la Unión Soviética y el cambio de régimen, lo que llevó a la desaparición de un gobierno secular en Afganistán.
  4. Los libros de texto yihadistas fueron publicados por la Universidad de Nebraska. Estados Unidos gastó millones de dólares para suministrar libros de texto repletos de imágenes violentas y enseñanzas islámicas militantes a los escolares afganos.
  5. Osama bin Laden, fundador de Al-Qaeda aeda y el hombre más odiado por los estadounidenses, fue reclutado por la CIA en 1979 al comienzo de la guerra yihadista de Afganistán contra la Unión Soviética. Por aquel entonces, Bin Laden tenía 22 años e ingresó en un campo de entrenamiento de guerrillas patrocinado por la CIA.
    Según el Profesor Chossudovsky, al-Qaeda se encontraba detrás de los ataques del 11 de septiembre. De hecho, el ataque terrorista de 2001 proporcionó una justificación para librar una guerra contra Afganistán, bajo el argumento de que Afganistán era un estado patrocinador del terrorismo de Al-Qaeda.
  6. El Estado Islámico o ISIS era originalmente una entidad afiliada a Al-Qaeda, creada por la inteligencia de Estados Unidos con el apoyo del MI6 Británico, el Mossad Israelí, los servicios de Inteligencia de Pakistán y la Presidencia General de Inteligencia de Arabia Saudita (GIP o Ri’āsat Al-Istikhbarat Al-‘Amah (رئاسة الاستخبارات العامة).
  7. Las brigadas de ISIS han estado involucradas en el apoyo a la insurgencia que los EE.UU. y la OTAN han dirigido contra el gobierno sirio de Bashar al Assad durante la guerra civil de Siria.
  8. La OTAN y el Estado Mayor de Turquía fueron los responsables de la contratación de mercenarios de ISIS y Al Nusrah desde los inicios de la insurgencia siria, en marzo de 2011.
    Según fuentes de inteligencia israelíes, publicadas en la web DEBKA, esta iniciativa ha consistido en: “Una campaña para reclutar a miles de voluntarios musulmanes en países de Oriente Medio y el mundo musulmán para luchar junto a los rebeldes sirios. El ejército turco aloja a estos voluntarios, los entrena y asegura su entrada en Siria”.
  9. Hay miembros de las fuerzas especiales occidentales y agentes de inteligencia occidentales dentro de las filas de ISIS. Miembros de las Fuerzas Especiales Británicas y del MI6 han participado en el entrenamiento de los rebeldes yihadistas en Siria.
  10. Especialistas militares occidentales contratados por el Pentágono han entrenado a los terroristas en el uso de armas químicas.
    “Los Estados Unidos y algunos aliados europeos están utilizando a contratistas de defensa para entrenar a los rebeldes sirios sobre cómo asegurar los arsenales de armas químicas en Siria, según informó un alto funcionario de Estados Unidos y varios diplomáticos de alto nivel a la CNN”.
  11. Las brutales decapitaciones realizadas por los terroristas de ISIS forman parte de los programas de entrenamiento patrocinados por la CIA en campos de Arabia Saudita y Qatar y cuyo objetivo es causar pavor y conmoción.
  12. Muchos de los criminales reclutados por ISIS son presidiarios condenados liberados de las cárceles de Arabia Saudita, país aliado de Occidente. Entre ellos se encuentran ciudadanos saudíes condenados a muerte que fueron reclutados para unirse a las brigadas terroristas.
  13. Israel ha apoyado a las brigadas de ISIS y Al-Nusrah de los Altos del Golán, en su lucha contra el gobierno de Al-Assad y las fuerzas chiítas de Hezbollah.
    Combatientes yihadistas se han reunido regularmente con oficiales de las Fuerzas de Defensa Israelíes (FDI), así como con el primer ministro Netanyahu.
    El alto mando de las FDI reconoce tácitamente que: “elementos de la yihad global dentro de Siria, miembros de ISIS y Al-Nusrah, son ​​apoyados por Israel”.
  14. Los soldados de ISIS dentro de Siria trabajan a las órdenes de la alianza militar occidental. Su mandato tácito es causar estragos y destrucción en Siria e Irak.
    Una prueba de ello la encontramos en una foto en la que el senador estadounidense John McCain se reune con líderes terroristas yihadistas en Siria.
  15. Las milicias de ISIS, que actualmente son el presunto blanco de una campaña de bombardeos de Estados Unidos y de la OTAN bajo el mandato de la “lucha contra el terrorismo”, continúan siendo apoyadas secretamente por Occidente.
    Fuerzas chiitas que luchan contra ISIS en Irak, así como miembros del propio ejército iraquí han denunciado repetidamente las ayudas militares suministradas por Estados Unidos a los terroristas de ISIS, mientras a la vez, combatían contra ellos.
  16. Los bombardeos estadounidenses y aliados no están apuntando a ISIS, sino que tienen el objetivo de bombardear la infraestructura económica de Irak y Siria, incluyendo sus fábricas y refinerías de petróleo.
  17. El proyecto de ISIS de crear un califato, forma parte de una agenda de política exterior de Estados Unidos, que pretende dividir Irak y Siria en territorios separados: Un califato islamista sunita, una República Árabe chiíta y la República del Kurdistán.
  18. “La Guerra Global contra el Terrorismo” se presenta de cara a la opinión pública como un “choque de civilizaciones”, una guerra entre los valores y las religiones, cuando en realidad se trata de una guerra de conquista, guiada por objetivos estratégicos y económicos.
  19. Brigadas terroristas de Al-Qaeda, patrocinadas secretamente por las agencias de inteligencia occidentales, se han desplegado en Malí, Níger, Nigeria, la República Centroafricana, Somalia y Yemen para llevar el caos a esos países y justificar una intervención militar occidental.
  20. Boko Haram en Nigeria, Al Shabab en Somalia, el Grupo de Combate Islámico de Libia, (apoyado por la OTAN en 2011), Al-Qaeda en el Magreb Islámico y Jemaah Islamiya en Indonesia, entre otros, son grupos afiliados a Al-Qaeda que son secretamente apoyados por la inteligencia occidental.
  21. Estados Unidos también está apoyando a organizaciones terroristas afiliadas con Al-Qaeda en la región autónoma Uigur de China. Su objetivo es desencadenar la inestabilidad política en el oeste de China.
  22. La amenaza terrorista local, como la que hemos visto en EEUU o Europa, está promovida por los gobiernos occidentales y apoyada por los medios de comunicación con el fin de crear una atmósfera de miedo e intimidación, que lleve a una anulación de las libertades civiles y favorezca la instalación de un estado policial.
    A su vez, los arrestos, juicios y condenas de “terroristas islámicos” sirven para sustentar la legitimidad del Estado de Seguridad Interna de Estados Unidos y la creciente militarización de sus fuerzas de seguridad.
    El objetivo final es inculcar en la mente de millones de estadounidenses que el enemigo es real y que la Administración de los Estados Unidos protegerá la vida de sus ciudadanos.
    Lo mismo podemos decir de países como Francia, Reino Unido o Australia.
  23. La campaña “antiterrorista” contra el Estado islámico ha contribuido a la demonización de los musulmanes, que a ojos de la opinión pública occidental se asocian cada vez más con los yihadistas, sentando así las bases para un choque de religiones y civilizaciones.
  24. Cualquiera que se atreva a cuestionar la validez de la “Guerra Global contra el Terrorismo” es calificado de terrorista y se ve sometido a las leyes anti-terroristas.
    Se establece con ello un primer instrumento para perseguir a cualquier tipo de disidente ideológico, asociándolo con el terrorismo.
    Esta herramienta, podrá ser extendida posteriormente a cualquier otro tipo de disidencia ideológica.
    La prensa occidental ha abrazado ese consenso de forma obediente y entusiasta; se ha descrito el Estado Islámico como una entidad independiente, surgida de la nada, un enemigo exterior que amenaza los valores “pacíficos y democráticos” del mundo occidental.
    Se ha creado un enemigo que puede aparecer y actuar en cualquier momento, como un fantasma con el que asustar a la población cuando más convenga y empujarla a aceptar cualquier tipo de política represiva de las libertades y cualquier tipo de acción militarista al servicio de los grandes poderes occidentales.
    Y por lo visto, este drama, no ha hecho más que empezar…

Fuente: Instituto de Estudios latinoamericanos.

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lunes, 8 de enero de 2024

Nueva crisis de la deuda

 

La pandemia, los efectos de la guerra en Ucrania, la inflación y las subidas de los tipos de interés por parte de los bancos centrales de los países más industrializados ha desencadenado una nueva crisis de la deuda en todos los países del Sur.


Nueva crisis de la deuda


Éric Toussaint

El Viejo Topo

8 enero, 2024 

 

SEGÚN EL BANCO MUNDIAL, LOS «PAÍSES EN DESARROLLO» ESTÁN ATRAPADOS EN UNA NUEVA CRISIS DE LA DEUDA

El último informe del Banco Mundial sobre la deuda de los «países en desarrollo», publicado el 13 de diciembre de 2023[1], revela un dato alarmante: en 2022, el conjunto de los países en desarrollo gastó la cifra récord de 443.500 millones de dólares para pagar su deuda pública externa. En el mismo año 2022, los 75 países de renta baja que tienen acceso a préstamos de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), la institución del Banco Mundial que concede préstamos a los países más pobres, pagaron a sus acreedores la cifra récord de 88.900 millones de dólares. La deuda externa total de estos 75 países alcanzó la cifra récord de 1,1 billones de dólares, más del doble que en 2012. Según el comunicado del Banco Mundial, entre 2012 y 2022, estos países vieron aumentar su deuda externa en un 134%, una tasa superior al incremento de su renta nacional bruta (RNB), que fue del 53%.

El BM añade: «El aumento de los tipos de interés ha exacerbado las vulnerabilidades relacionadas con la deuda en todos los países en desarrollo. Sólo en los últimos tres años se han producido 18 impagos soberanos en diez países en desarrollo, más que en las dos décadas anteriores. En la actualidad, alrededor del 60% de los países de renta baja corren un alto riesgo de sufrir problemas de endeudamiento o ya se encuentran en esta situación.

Por ello, el Banco Mundial da la voz de alarma: ha comenzado una nueva crisis de la deuda. Se están gastando enormes sumas para reembolsar a los acreedores a expensas de satisfacer las crecientes necesidades de cientos de millones de personas que necesitan ayuda vital. Según otro informe del Banco Mundial citado por el Financial Times [2], entre 2019 y 2022, más de 95 millones de personas más caerán en la pobreza extrema.

El Banco Mundial reconoce que en 2022 los prestamistas privados empezaron a cerrar el grifo de los préstamos a los países en desarrollo, al tiempo que exprimían el limón para obtener la mayor cantidad de reembolsos. De hecho, según el BM, los nuevos préstamos concedidos por los prestamistas privados a las autoridades públicas de los países en desarrollo cayeron un 23%, hasta los 371.000 millones de dólares, su nivel más bajo en diez años. Por otro lado, estos mismos acreedores privados recaudaron 556.000 millones de dólares en concepto de reembolsos. Esto significa que en 2022 recibieron 185.000 millones de dólares más en reembolsos de lo que desembolsaron en préstamos. Según el Banco Mundial, es la primera vez desde 2015 que los acreedores privados reciben más fondos de los que inyectan en los países en desarrollo.


El Banco Mundial no explica cómo se ha llegado a esta situación, ya que ello supondría cuestionar el modelo y el sistema económico que promueve y que considera la única opción posible. También significaría señalar claramente como culpables a los bancos centrales de Norteamérica y Europa Occidental y, por tanto, a las autoridades de las grandes potencias occidentales que dominan tanto el Banco Mundial como el FMI.

¿CÓMO EXPLICAR LA ACTUAL CRISIS DE LA DEUDA QUE AFECTA A LOS ESLABONES MÁS DÉBILES DE LA ECONOMÍA CAPITALISTA MUNDIAL?

Para entender la crisis actual, debemos echar la vista atrás a los últimos 15 años.

Entre 2010 y 2012, la reducción gradual de los tipos de interés en el Norte redujo el coste de la deuda en el Sur. Los bancos centrales de los países más industrializados bajaron los tipos de interés hasta el 0%. El objetivo de esta política era mantener a flote los mercados financieros en particular y las grandes empresas privadas en general. También se pretendía que la deuda pública del Norte fuera más fácil de gestionar y refinanciar. Esta política de tipos de interés muy bajos practicada por las grandes potencias capitalistas fomentó la financiación del gasto a través de la deuda y provocó un fuerte aumento de la deuda tanto pública como privada en el Norte y el Sur del planeta. También ha reducido el coste de la refinanciación para los países en desarrollo. Esta financiación a bajo coste, combinada con la afluencia de capitales del Norte en busca de mejores rendimientos ante los bajos tipos de interés del Norte, y los elevados ingresos de exportación (porque el precio de las materias primas exportadas del Sur al Norte se mantuvo alto), dio a los gobiernos de los países en desarrollo, incluidos los más pobres, una peligrosa sensación de seguridad. A los países pobres del África subsahariana que nunca habían tenido la oportunidad de imprimir y vender su deuda soberana en los mercados financieros internacionales les resultó fácil comprar sus títulos de deuda. Los fondos de inversión y los bancos del Norte compraron los títulos del Sur porque ofrecían un rendimiento mejor que los títulos del Tesoro estadounidense, los títulos japoneses, alemanes, franceses o de otros países europeos, todos ellos cercanos al 0% o no superiores al 2 ó 3%.

Sin dificultad, los países pobres emitieron y vendieron su deuda externa en los mercados internacionales. Ruanda es un caso emblemático. Aunque es uno de los países más pobres del mundo y quedó marcado por el genocidio de 1994, pudo emitir deuda soberana y venderla en Wall Street por primera vez en su existencia. Así ocurrió en 2013, 2019, 2020 y 2021. Senegal también pudo emitir 6 bonos internacionales entre 2009 y 2021, en 2009, 2011, 2014, 2017, 2018 y 2021. Etiopía, también un país muy pobre, pudo emitir un bono internacional en 2014. Benín tuvo acceso más recientemente y emitió 3 bonos en los mercados internacionales en 2019, 2020 y 2021. Costa de Marfil, que salió de una guerra civil hace apenas unos años, también emitió bonos todos los años de 2014 a 2021, aunque también es un país pobre muy endeudado. Otros ejemplos son Kenia (2014, 2018, 2019, 2021), Zambia (2012, 2014, 2015), Ghana (2013 a 2016, 2018 a 2021), Gabón (2007, 2013, 2015, 2017, 2020, 2021), Nigeria (2011, 2013, 2014, 2017, 2018, 2021, 2022), Angola (2015, 2018, 2019, 2022) y Camerún (2014, 2015, 2021). Esto no tiene precedentes en los últimos 60 años. Esto refleja una situación internacional muy especial: los inversores financieros del Norte estaban rebosantes de efectivo y, con los tipos de interés muy bajos en su región, buscaban rendimientos atractivos. Senegal, Zambia y Ruanda prometían rendimientos del 6-8% en sus títulos, por lo que atrajeron a empresas financieras que buscaban invertir temporalmente su efectivo, aunque los riesgos fueran elevados. Los gobiernos de los países pobres se volvieron eufóricos e intentaron hacer creer a sus poblaciones que la felicidad estaba a la vuelta de la esquina, cuando la situación podría dar un vuelco radical. La prensa internacional hablaba de un afrooptimismo que sucedía al afropesimismo[3]. Los líderes africanos presumían de sus éxitos, atribuidos a su capacidad para adaptarse a la globalización neoliberal y a la apertura de los mercados. El Banco Mundial, el FMI y el Banco Africano de Desarrollo (BAfD) les han felicitado. Pero estos gobiernos han acumulado una deuda excesiva sin consultar a sus ciudadanos. Cuando los bancos centrales decidieron subir los tipos de interés a partir de 2022, la situación financiera se deterioró bruscamente.

A PARTIR DE LA DÉCADA DE 2020, LA ESPIRAL DESCENDENTE HACIA OTRA GRAN CRISIS DE LA DEUDA

La combinación de la pandemia, los efectos de la guerra en Ucrania, la inflación y las subidas de los tipos de interés por parte de los bancos centrales de los países más industrializados desencadenó una nueva crisis de la deuda en todos los países del Sur. Desde 2020 y sobre todo 2022, nos encontramos en una nueva situación, una nueva crisis de la deuda de enormes proporciones provocada por cuatro choques al capitalismo mundial. Todos estos shocks son exógenos a los países más pobres. En primer lugar, la pandemia de coronavirus, que ha causado muertes masivas en todo el mundo, cierres generalizados, interrupción de las cadenas de suministro, etc.

En segundo lugar, la crisis económica exacerbada por la pandemia. Ha minado las economías de los países en desarrollo, desde América Latina hasta Asia y África. Países como Sri Lanka y Cuba, que habían adoptado una estrategia económica basada en el turismo, se vieron especialmente afectados por la interrupción del transporte aéreo.

La interacción de estos dos choques sentó las bases de la nueva crisis de la deuda soberana. Al mismo tiempo que los gobiernos tenían que aumentar el gasto público para hacer frente a la pandemia, sus economías entraban en recesión, secando los ingresos fiscales. Como consecuencia, la deuda soberana se disparó.

La tercera sacudida fue la invasión de Ucrania por Rusia en febrero de 2022. Esto desencadenó inmediatamente subidas especulativas masivas del precio de cereales como el trigo. Podemos hablar de subida especulativa porque durante los primeros meses de la guerra, las existencias de cereales ucranianas y rusas no disminuyeron. Los precios de los cereales se dispararon literalmente. Entonces se interrumpieron las exportaciones, ahogando el abastecimiento y haciendo subir aún más los precios, hasta que se llegó a un acuerdo para permitir la reanudación de los envíos. Este acuerdo se puso en entredicho a finales de julio de 2023. También se ha producido un aumento del precio de los fertilizantes químicos, así como del petróleo y el gas.

Los precios se dispararon en todo el mundo, sobre todo en los países que importaban la mayor parte de sus alimentos, fertilizantes y combustibles. En los países asiáticos y africanos, la inflación pesó mucho sobre las poblaciones ya empobrecidas por la recesión. Un gran número de personas no pudieron hacer frente a la subida de los precios de los alimentos y el combustible.

La cuarta sacudida, y sin duda la más importante, fue la decisión unilateral de la Reserva Federal estadounidense, el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra de subir sus tipos de interés. En Estados Unidos, la Reserva Federal subió los tipos de cerca del 0% a más del 5%, el Banco de Inglaterra y el Banco de Canadá siguieron su ejemplo, mientras que el Banco Central Europeo los elevó al 4,5%.

Estas subidas han tenido un efecto devastador en los países del Sur. Países como Zambia y Ghana, considerados casos de éxito, entraron en suspensión de pagos. Los fondos de inversión, que habían comprado bonos soberanos en estos países, se dieron cuenta de que la subida de los tipos de interés en el Norte significaba que podían obtener un mayor rendimiento comprando dichos bonos en Estados Unidos, Europa y Gran Bretaña. Así que asistimos a una repatriación del capital financiero del Sur al Norte.

Peor aún, los fondos de inversión dijeron a los países del Sur que si querían refinanciar su deuda, tendrían que pagar tipos de interés de entre el 9% y el 15%, y en algunos casos de hasta el 26% (como en el caso de Zambia y Egipto[4]), de lo contrario los fondos no comprarían sus bonos. Aunque los países no tuvieron más remedio que aceptar, muchos de ellos no tienen forma de hacer frente a los pagos con tipos tan elevados. El resultado es una nueva crisis de la deuda soberana.
«Entre 2008 y 2023, la brecha entre los países en desarrollo y los desarrollados se ensanchó aún más, contrariamente a la misión confiada a las instituciones de Bretton Woods y a los supuestos beneficios del capitalismo».

El Banco Mundial no niega el papel muy negativo desempeñado por la subida de los tipos de interés, pero se cuida de no señalar con el dedo acusador a los banqueros centrales de las potencias que dominan las dos instituciones de Bretton Woods.

El Banco Mundial no recomienda a los gobiernos de los países endeudados que se protejan declarando una suspensión coordinada de los pagos de la deuda. Sin embargo, según el derecho internacional, tienen todo el derecho a hacerlo. De hecho, pueden invocar el cambio fundamental de las circunstancias provocado por los choques externos del Norte, en particular la decisión unilateral de los bancos centrales de Norteamérica y Europa Occidental de subir radicalmente los tipos de interés.

En caso de cambio fundamental de las circunstancias y de choques externos, no existe ninguna obligación de seguir cumpliendo un contrato de empréstito y de seguir reembolsando la deuda.
El Banco Mundial tampoco asume sus responsabilidades. Fue el Banco Mundial, junto con el FMI, quien animó a los países que ahora están endeudados a contraer el mayor número posible de nuevos préstamos y a abrir al máximo sus economías, debilitándolas así frente a los choques externos que se han producido en el espacio de tres años.

Si adoptamos una visión a largo plazo y evaluamos el trabajo del Banco Mundial y del FMI, que se fundaron hace casi 80 años, en 1944, sólo podemos concluir que estas dos instituciones multilaterales, que se suponía debían promover un desarrollo sólido y el pleno empleo, han fracasado por completo. Un importante informe presentado por el FMI en 2023 admite de manera condenatoria el fracaso. En su informe Perspectivas de la economía mundial de abril de 2023, el FMI afirma que los países en desarrollo tardarán 130 años en reducir a la mitad la diferencia entre su renta per cápita y la de los países desarrollados. ¡130 años para reducir a la mitad la diferencia entre la renta per cápita de los países en desarrollo y la de los países ricos! Todo ello en un momento en que la humanidad se enfrenta a amenazas inmediatas y a más corto plazo para su propia existencia, debido a la crisis ecológica que ha adquirido proporciones extremas. Pero, para colmo, en sus Perspectivas de la Economía Mundial de abril de 2008, el FMI afirmaba que harían falta 80 años para reducir la brecha en cuestión. La conclusión es sencilla: entre 2008 y 2023, la brecha entre los países en desarrollo y los desarrollados se ha ampliado aún más, en contra de la misión encomendada a las instituciones de Bretton Woods y de los llamados beneficios del capitalismo.

También hay que mencionar las políticas de ajuste estructural que han llevado a la privatización de los sistemas sanitarios en el Sur, y a una mayor dependencia de estos países de la importación de cereales, insumos y otros productos. Estas políticas, aplicadas a garrotazos desde hace más de 40 años, han desarmado completamente a los países del Sur para hacer frente a choques externos como la pandemia del Covid-19 o la subida mundial de los precios de los cereales y de los tipos de interés.

Hace dos siglos, al comienzo de la revolución industrial capitalista, la diferencia de renta per cápita entre lo que hoy llamamos países en desarrollo y países desarrollados era muy pequeña. El victorioso capitalismo actual a escala mundial ha aumentado la brecha entre las naciones como nunca antes. Por no hablar de la brecha dentro de cada nación, ya sea en el Sur o en el Norte, entre el 1% más rico y el 50% más pobre.

Ya es hora de disolver el Banco Mundial y el FMI y construir otra arquitectura internacional que respete los derechos humanos y la naturaleza. Ya es hora de deshacernos del sistema capitalista y embarcarnos en una revolución ecosocialista, internacionalista y feminista…

Fuente: CADTM

Notas

[1] Fuente: https://www.banquemondiale. Informe completo disponible aquí: https://www.worldbank.org/en/

[2] Martin Wolf, «The global economy holds up yet limbs on», 11 de octubre de 2023.

[3] CADTM, «Afrique, le piège de la dette et comment en sortir», diciembre de 2022, https://www.cadtm.org/Afrique-.

[4] La evolución de los rendimientos de los bonos soberanos a 10 años está disponible aquí: http://www.worldgovernmentbonds.com/country/puertorico/ Muestra que el rendimiento de los bonos a 10 años de Zambia y Egipto ha alcanzado el 26%, el de Turquía el 25%, el de Kenia el 18,5%, y el de Pakistán y Uganda el 16%.

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sábado, 6 de enero de 2024

El Banco Mundial permite la captura privada de beneficios y recursos públicos

 

El Banco Mundial permite la captura privada de beneficios y recursos públicos

 

Por Jomo Kwame Sundaram 

Rebelion

06/01/2024 

 

Fuentes: IPS [Imagen: Imagen: BWP]

El lavado de imagen del Grupo del Banco Mundial con su reforma de gobernanza no es suficiente y establece recetas en su nueva hoja de ruta que entregan al capital privado con ánimo dela atención de déficits de financiación.

KUALA LUMPUR – El Banco Mundial insiste en que las finanzas comerciales son necesarias para lograr la recuperación económica y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), pero hace poco para garantizar que las finanzas comerciales ávidas de ganancias sirvan al interés público.

Al no abordar los acuciantes retos que les incumben, la segunda reunión anual de las instituciones de Bretton Woods (IBW) en el continente africano, que se celebró en Marrakech en octubre de 2023, supone un retroceso aún mayor para el Sur en desarrollo.

El Comité Monetario y Financiero Internacional, que supervisa el Fondo Monetario Internacional (FMI), no pudo acordar por consenso el habitual comunicado ministerial de fin de cada reunión por razones «geopolíticas». Al Comité de Desarrollo, que rige el Grupo del Banco Mundial, no le fue mucho mejor.

Nuevo manual del Banco Mundial

Poco se logró en los temas cruciales pendientes de la reforma de la gobernanza y la deuda soberana. Reconociendo implícitamente los fracasos del pasado, los gobernadores del Banco Mundial aprobaron una «nueva visión para crear un mundo libre de pobreza en un planeta habitable».

Después de todo, incluso el Banco Mundial reconoce ahora que los recientes aumentos de la pobreza mundial han sido los peores desde la Segunda Guerra Mundial, a medida que el estancamiento económico, las dificultades de la deuda y la inflación se extendían por el mundo en desarrollo.

La nueva Hoja de Ruta para la Evolución del Banco propone un plan de transición energética justa para movilizar el capital privado con el fin de ampliar, asegurar y desplegar la financiación climática. Esta financiación se destina principalmente a la mitigación, más que a la adaptación, por no hablar de las pérdidas y los daños.

El plan quiere que las instituciones financieras internacionales ayuden a los gobiernos de los países en desarrollo a reducir el riesgo de las inversiones privadas. Para la reputada economista Bhumika Muchhala, esto refleja «el fracaso de los ricos accionistas del Banco a la hora de ayudar a garantizar un sistema multilateral más equitativo que sea realmente adecuado para afrontar los retos del siglo XXI».

Mezclar financiación y beneficios privados

La estrategia propone «reducir el riesgo» de las inversiones extranjeras mediante diversos tipos de «financiación mixta» -como la cofinanciación, las garantías de préstamos, los seguros contra riesgos políticos o las coinversiones en capital público-, así como reformas complementarias jurídicas y de otro tipo.

El Banco y sus aliados llevan promoviendo la «financiación combinada» para el desarrollo, el medio ambiente y el calentamiento global desde antes de la crisis financiera mundial estallada en 2008. Su principal recomendación ha sido inducir al capital privado con ánimo de lucro a cubrir los crecientes déficits de financiación.

Sin duda, la mayoría de los países en desarrollo pobres disponen de recursos públicos limitados para realizar las inversiones sociales y medioambientales necesarias, incluidas las relacionadas con el clima. En estos casos, los fondos públicos se utilizan para «reducir riesgos» o subvencionar de otro modo la financiación comercial, aparentemente al servicio de las prioridades de las políticas públicas.

Sin embargo, la participación comercial privada en los servicios y las infraestructuras públicas es costosa y arriesgada para el sector público y los ciudadanos, al utilizar recursos públicos limitados en beneficio privado. La sociedad civil y otros sectores críticos ya han expresado su profunda preocupación por la nueva Hoja de Ruta.

El Grupo del Banco Mundial también ha creado un Laboratorio de Inversiones del Sector Privado para aumentar la financiación privada en las economías en desarrollo. Afirma estar creando un «entorno empresarial propicio que libere la financiación privada».

De miles de millones a billones

El lema del Banco Mundial «de miles de millones a billones» ha sido el pretexto para privilegiar la financiación comercial como supuestamente necesaria para alcanzar los ODS. Pero ha hecho muy poco para garantizar que esas inversiones privadas con ánimo de lucro contribuyan a alcanzar los ODS o sirvan de algún otro modo a los fines públicos.

El Banco no tiene en cuenta que las inversiones privadas con ánimo de lucro que esperan rendimientos atractivos pueden no servir a los intereses y prioridades públicos. Tampoco apoyan necesariamente las transformaciones deseables. Peor aún, sus consecuencias económicas, sociales y medioambientales pueden ser a peor.

La privatización de infraestructuras y servicios sociales anteriormente públicos ha empeorado el desarrollo y la distribución. La desigualdad de acceso a los servicios públicos -cada vez más vinculada a la asequibilidad y la capacidad de pago- amenaza a cientos de millones de personas.

Estos acuerdos de financiación mixta también han contribuido a la explosión de la deuda en el Sur global, exacerbando, en lugar de aliviando, las crisis humanitarias, medioambientales y de desarrollo.

Las dificultades de la deuda se extienden

Los países en desarrollo se encuentran en la peor crisis de deuda de su historia, con unas obligaciones de servicio de la deuda más elevadas que nunca. Los actuales ratios deuda/PIB son más del doble de los que tenían los países de renta baja antes de que entrara en vigor en 1996 el alivio de la deuda de los países pobres muy endeudados (PPME), e incluso más altos que los de las naciones latinoamericanas antes del Plan Brady de 1989.

A diferencia de las crisis de deuda soberana de los años 80, la financiación de mercado es ahora más importante. Mucha más deuda pública de fuentes comerciales implica depender de los mercados de bonos, en lugar de los préstamos de los bancos comerciales.

Con el crédito oficial mucho menos importante, la financiación comercial se ha vuelto mucho más importante en comparación con la década de 1980. Pero al contrario de los acreedores oficiales, la mayoría de los acreedores privados suelen negarse a participar en las negociaciones de reestructuración de la deuda, lo que imposibilita su resolución.

Los costes del servicio de la deuda equivalen al gasto combinado en educación, sanidad, protección social y clima. En África, el servicio de la deuda ha aumentado a la mitad. Los niveles de servicio de la deuda de los 139 prestatarios del Banco Mundial son más elevados que durante los picos de las crisis de la deuda de los PPME y de América Latina.

Por término medio, el servicio de la deuda absorbe 38 % de los ingresos presupuestarios y 30 % de los gastos de los gobiernos de los países en desarrollo. En África, los niveles son mucho más elevados: ¡ 54 % de los ingresos y 40 % de los gastos!

El marco conjunto de sostenibilidad de la deuda de las IBW insiste en que las economías endeudadas deben tener una ratio deuda/PIB inferior a la de otros países, limitando la ratio externa de estos países de renta baja a 30 % o 40 %. Esta política de las IBW penaliza de hecho a las naciones más pobres y vulnerables.

En 38 países con más de 1000 millones de habitantes, las condicionalidades de los préstamos durante 2020-2022 se tradujeron en reformas fiscales regresivas y recortes del gasto público. La reducción del gasto ha afectado a las subvenciones a los combustibles o la electricidad y a las facturas de los salarios públicos, lo que ha agravado el estancamiento económico.

A pesar de la grave situación de endeudamiento de muchos países en desarrollo, la mayoría no ha podido acceder a un alivio significativo de la deuda. Los acuerdos de reestructuración de la deuda más recientes han dejado los niveles de servicio de la deuda en una media de al menos el 48% de los ingresos durante los próximos tres a cinco años.

Las dificultades de la deuda limitan la capacidad de gasto de los gobiernos, desesperadamente necesaria para hacer frente a las crisis sociales y medioambientales. Por lo tanto, superar el estancamiento y alcanzar los ODS exigirá muchas más condonaciones, alivios y recortes de los costes de endeudamiento.

T: MF / ED: EG

Jomo Kwame Sundaram es profesor de economía y antiguo secretario general adjunto de la ONU para el Desarrollo Económico.

Fuente: https://ipsnoticias.net/2023/12/el-banco-mundial-permite-la-captura-privada-de-beneficios-y-recursos-publicos/

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