Con motivo del 8 de
marzo, recuperamos este texto de Alexandra Kollontai publicado en 1913. Un
recordatorio del origen socialista del Día Internacional de la Mujer y de su
sentido como jornada de lucha por la emancipación de las trabajadoras.
El Día de la Mujer
Alexandra Kollontai
El viejo Topo
8 marzo, 2026
Texto publicado
en 1913 por Alexandra Kollontai, revolucionaria marxista y dirigente
bolchevique. En él explica el origen y el sentido del Día Internacional de la
Mujer Trabajadora como jornada de lucha del movimiento obrero y de las mujeres
trabajadoras.
¿Qué es el día
de la mujer? ¿Es realmente necesario? ¿No es una concesión a las mujeres de
clase burguesa, a las feministas y sufraguistas? ¿No es dañino para la unidad
del movimiento obrero? Esas cuestiones todavía se oyen en Rusia, aunque ya no en
el extranjero. La vida misma le ha dado una respuesta clara y elocuente a estas
preguntas.
El día de la
mujer es un eslabón en la larga y sólida cadena de la mujer en el movimiento
obrero. El ejército organizado de mujeres trabajadoras crece cada día. Hace
veinte años las organizaciones obreras sólo tenías grupos dispersos de mujeres
en las bases de los partidos obreros… Ahora los sindicatos ingleses tienen más
de 292.000 mujeres sindicadas; en Alemania son alrededor de 200.000 sindicadas
y 150.000 en el partido obrero, en Austria hay 47.000 en los sindicatos y
20.000 en el partido. En todas partes, en Italia, Hungría, Dinamarca, Suecia,
Noruega y Suiza, las mujeres de la clase obrera se están organizando a sí
mismas. El ejército de mujeres socialistas tiene casi un millón de miembros.
¡Una fuerza poderosa! Una fuerza con la que los poderes del mundo deben contar
cuando se pone sobre la mesa el tema del coste de la vida, el seguro de
maternidad, el trabajo infantil o la legislación para proteger a las trabajadoras.
Hubo un tiempo
en el que los hombres trabajadores pensaron que deberían cargar ellos solos
sobre sus hombros el peso de la lucha contra el capital, pensaron que ellos
solos debían enfrentarse al «viejo mundo» sin el apoyo de sus compañeras. Sin
embargo, como las mujeres de clase trabajadora entraron en las filas de
aquellos que vendían su trabajo a cambio de un salario, forzadas a entrar en el
mercado laboral por necesidad, porque su marido o padre estaba en el paro, los
trabajadores empezaron a darse cuenta de que dejar atrás a las mujeres entre
las filas de «no-conscientes» era dañar su causa y evitar que avanzara. ¿Qué
nivel de conciencia posee una mujer que se sienta en el fogón, que no tiene
derechos en la sociedad, en el estado o en la familia? ¡Ella no tiene ideas
propias! Todo se hace según ordena su padre o marido…
El retraso y
falta de derechos sufridos por las mujeres, su dependencia e indiferencia no
son beneficiosos para la clase trabajadora, y de hecho son un daño directo
hacia la lucha obrera. ¿Pero cómo entrará la mujer en esa lucha, como se la
despertará?
La
socialdemocracia extranjera no encontró la solución correcta inmediatamente.
Las organizaciones obreras estaban abiertas a las mujeres, pero sólo unas pocas
entraban. ¿Por qué? Porque la clase trabajadora al principio no se percató de
que la mujer trabajadora es el miembro más degradado, tanto legal como
socialmente, de la clase obrera, de que ella ha sido golpeada, intimidada,
acosada a lo largo de los siglos, y de que para estimular su mente y su corazón
se necesita una aproximación especial, palabras que ella, como mujer, entienda.
Los trabajadores no se dieron cuenta inmediatamente de que en este mundo de
falta de derechos y de explotación, la mujer está oprimida no sólo como
trabajadora, si no también como madre, mujer. Sin embargo, cuando los miembros
del partido socialista obrero entendieron esto, hicieron suya la lucha por la
defensa de las trabajadoras como asalariadas, como madres, como mujeres.
Los socialistas
en cada país comienzan a demandar una protección especial para el trabajo de
las mujeres, seguros para las madres y sus hijos, derechos políticos para las
mujeres y la defensa de sus intereses.
Cuanto más
claramente el partido obrero percibía esta dicotomía mujer/trabajadora, más ansiosamente
las mujeres se unían al partido, más apreciaban el rol del partido como su
verdadero defensor y más decididamente sentían que la clase trabajadora también
luchaba por sus necesidades. Las mujeres trabajadoras, organizadas y
conscientes, han hecho muchísimo para elucidar este objetivo. Ahora el peso del
trabajo para atraer a las trabajadoras al movimiento socialista reside en las
mismas trabajadoras. Los partidos en cada país tienen sus comités de mujeres,
con sus secretariados y burós para la mujer. Estos comités de mujeres trabajan
en la todavía gran población de mujeres no conscientes, levantando la
conciencia de las trabajadoras a su alrededor. También examinan las demandas y
cuestiones que afectan más directamente a la mujer: protección y provisión para
las madres embarazadas o con hijos, legislación del trabajo femenino, campaña
contra la prostitución y el trabajo infantil, la demanda de derechos políticos
para las mujeres, la campaña contra la subida del coste de la vida…
Así, como
miembros del partido, las mujeres trabajadoras luchan por la causa común de la
clase, mientras al mismo tiempo delinean y ponen en cuestión aquellas
necesidades y sus demandas que les afectan más directamente como mujeres, amas
de casa y madres. El partido apoya esas demandas y lucha por ellas… Estas
necesidades de las mujeres trabajadoras son parte de la causa de los
trabajadores como clase.
En el día de la
mujer las mujeres organizadas se manifiestan contra su falta de derechos. Pero
algunos dicen ¿por qué está separación de las luchas de las mujeres? ¿Por qué
hay un día de la Mujer, panfletos especiales para trabajadoras, conferencias y
mítines? ¿No es, en fin, una concesión a las feministas y sufraguistas
burguesas? Sólo aquellos que no comprendan la diferencia radical entre el
movimiento de mujeres socialistas y las sufraguistas burguesas pueden pensar de
esa manera.
¿Cuál es el
objetivo de las feministas burguesas? Conseguir las mismas ventajas, el mismo
poder, los mismos derechos en la sociedad capitalista que poseen ahora sus
maridos, padres y hermanos. ¿Cuál es el objetivo de las obreras socialistas?
Abolir todo tipo de privilegios que deriven del nacimiento o de la riqueza. A
la mujer obrera le es indiferente si su patrón es hombre o mujer.
Las feministas
burguesas demandan la igualdad de derechos siempre y en cualquier lugar. Las
mujeres trabajadoras responden: demandamos derechos para todos los ciudadanos,
hombres y mujeres, pero nosotras no sólo somos mujeres y trabajadoras, también
somos madres. Y como madres, como mujeres que tendremos hijos en el futuro,
demandamos un cuidado especial del gobierno, protección especial del estado y
de la sociedad.
Las feministas
burguesas están luchando para conseguir derechos políticos: también aquí
nuestros caminos se separan: para las mujeres burguesas, los derechos políticos
son simplemente un medio para conseguir sus objetivos más cómodamente y más
seguramente en este mundo basado en la explotación de los trabajadores. Para
las mujeres obreras, los derechos políticos son un paso en el camino empedrado
y difícil que lleva al deseado reino del trabajo.
Los caminos
seguidos por las mujeres trabajadoras y las sufraguistas burguesas se han
separado hace tiempo. Hay una gran diferencia entre sus objetivos. Hay también
una gran contradicción entre los intereses de una mujer obrera y las damas
propietarias, entre la sirvienta y su señora… Así pues, los trabajadores no
deberían temer que haya un día separado y señalado como el Día de la Mujer, ni
que haya conferencias especiales y panfletos o prensa especial para las
mujeres.
Cada distinción
especial hacia las mujeres en el trabajo de una organización obrera es una
forma de elevar la conciencia de las trabajadoras y acercarlas a las filas de
aquellos que están luchando por un futuro mejor. El Día de la Mujer y el lento,
meticuloso trabajo llevado para elevar la auto-conciencia de la mujer
trabajadora están sirviendo a la causa, no de la división, sino de la unión de
la clase trabajadora.
Dejad que un
sentimiento alegre de servir a la causa común de la clase trabajadora y de
luchar simultáneamente por la emancipación femenina inspire a las trabajadoras
a unirse a la celebración del Día de la Mujer.

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