El lenguaje como arma
Por Iñaki Urdanibia
kasenlared
28 de noviembre de 2025 /
Barbara Cassin
(Boulogne-Billancourt, 1947) es helenista, filóloga, traductora, filósofa,
psicoanalista, siempre entregada al compromiso cívico, ya sea en el terreno de
la enseñanza, en los tratamientos hospitalarios, luchando por los derechos de
los inmigrantes, y…miembro de la Académie française. Sus trabajos
sobre pensadores griegos son ya clásicos, destacando su acercamiento a los
sofistas, sin obviar suVocabulaire européen des philosophes,
publicado en 2004,que contó con una treintena de colaboradores, y en el que
presentaba cuatro mil términos o expresiones en una quincena de lenguas
principales (la presencia del euskera da cuenta de la
exhaustividad del trabajo).
Ahora se presenta en
Éditions Flammarion su «La guerre des mots. Trump, Poutine et l´Europe».,
en donde reivindica la cultura y la crítica como formas de resistencia, en
favor de la verdad y contra la tergiversación de las palabras que si sigue la
tendencia actual acabará por no poder decir: esto es una mentira. El libro
supone en este orden de cosas un grito de alerta ante la degeneración en
marcha.
El trabajo es de
hondura, lo que no entra en contradicción con la accesibilidad en lo que hace a
su lectura, ya que la cantidad de referencias a los modos y maneras de emplear
las palabras por parte de los dos personajes nombrado nen el propio título del
libro, están presentadas con tino y con una meridiana claridad; diré más, una
serie de recuadros destacan algunas de las características y el uso de
diferentes expresiones manipuladas, o eliminadas, utilizadas por los dos
autócratas visitados, que a la hora de presentar la realidad inventan una neolengua,
variando los significados habituales de las palabras, y eliminándolas si es
menester con el fin de pintar su realidad. Como no podía ser
de otros modo, a las primeras de cambios salen a la palestra los nombres de
Victor Klemperer, y su encomiable trabajo sobre la lengua del Tercer
Reich, y George Orwell y su 1984, sirviéndose de su
compañía para desvelar los términos desterrados y las inversiones de sentido de
las palabras con el fin de asentar sus ansias de dominación y violencia. El
lenguaje como arma que acompaña al armamento bélico o político e ideológico, o
ambas esferas a la vez.
Los comportamientos
lingüísticos de los dos sujetos nombrados, usan el poder performativo del
lenguaje (Austin pace), con el uso de una retórica simplista, que
no es que enuncie el mundo sino que lo fabrica, mensajes cortos, Trump y sus
uso de la red Twiter es el paradigma de la transmisión breve y directa, usando
técnicas propias de la publicidad…indica Cassin las similitudes de ambos
personajes en lo referente a su exhibición de sus cuerpos, buscando poses
que, vellis nolis, alientan la homofobia, ya que pretenden destacar
sus masculinidad, su potencia, su hombría. El empeño en anunciar lo que van a
hacer es otras característica subrayada, usando a troche y moche las amenazas,
fanfarronadas, demagogia y chantajes, que acompañan a sus gestos. En este orden
de cosas se presenta el discurso en Munich de Vance que hablando en nombre del
pueblo, aleccionó a los europeos acerca de qué es la democracia y como ellos,
los europeos, no la respetan.
Trump se presenta como
el más: rico, más poderoso que el americano medio, más exitoso, más espontáneo
y capaz de desdecirse de una frase que acaba de pronunciar, muestra de su capacidad
de rectificación, inmediata; él es la representación genuina del pueblo
americano, él es el pueblo. Las redes sociales le sirven para comunicar con
inmediatez, y la difusión de palabras clave que en su repetición tienden a
calar en el vocabulario de los ciudadanos. No elude poner algunos ejemplos que
implican a Macron o a Chirac, alardeando de la sencillez, evitando altura
cultural, al usar, y ensalzar las virtudes, del lenguaje llano, accesible a
todo el mundo. Trump, precisamente, acusa a los demócratas de hablar para
listos y no para el pueblo. Tanto él como Putin se presentan como encarnación
de la gloria tradicional del pasado de sus países, mirando al pasado como faro
del futuro. El storytelling, el contar bellas historias que pueden
modificarse adecuándola a la situación vertebra los discursos de ambos
personajes, es presentado con ejemplos de Trump, Le Pen o del gobierno chino.
Todo lo anterior se completa con una re-escritura al gusto de los nombrados:
Putin da lecciones de historia sobre Ucrania, denunciando la falsificación de
la memoria de la Segunda guerra mundial, señalando como culpable a Polonia,
vendiendo la unidad entre rusos y ucranianos, poseedores de la misma lengua,
los lazos históricos traicionados por Lenin; y la invasión no es una guerra
sino una intervención especial. Revisión igualmente presente en las versiones
trumpistas, publicando, en marzo de este mismo años, un decreto titulado:
«Restaurar la verdad y el buen sentido de la historia», atacando abiertamente a
instancias culturales, a museos, centros de enseñanza, etc. que emplean
criterios de diversidad, contra las discriminaciones; suspendiendo exposiciones
e interviniendo en los programas científicos de las universidades, utilizando
la suspensión de subvenciones y ayudas a quienes no respeten sus
normas…operación que supone una flagrante falsificación de ls historia,
escribiendo otra…la imposición de tales criterios son la retirada de
inversiones y el silencio forzado.
La empresa de suprimir
palabras, y ningunear los significados consagrados de ellas, marcha a toda
máquina. La guerra, como queda dicho, se convierte en operación
especial, dándose un remplazo de palabras por palabras vagas, y ahí entra
la proliferación de siglas, ofreciendo casi cuarenta en el caso ruso; en el
caso de EEUU se ofrece la lista de palabras o cosas que ya no existen en el
país, siguiendo la idea expuesta abiertamente por Donald Trump: «las palabras
son muy importantes y pueden tener consecuencias inesperadas»…un amplio
abecedario de palabras en las que se niegan evidencias relacionadas con la
diversidad sexual, el feminismo, la homosexualidad, las cuestiones raciales, o
los inmigrantes (los mexicanos son delincuentes y terroristas), de
género,…todo ello queda fuera de uso, estando prohibida su utilización; todo lo
encuadrado en la palabra-maleta (mot-valise), woke,
que sirve lo mismo para un descosido que para un zurcido, siempre metiendo en
tal saco todo lo que desentona del karaoke del poder. Tampoco faltan los
acrónimos trumpistas como MAGA o TACO . Esta conducta funciona igualmente en el
caso de Netanyahu cuando habla de restauración de la tierra de Israel,
para referirse a la invasión de Gaza o habla de plan de paz que
no es otra cosa que la anexión del 30% de Cisjordania, que en su vocabulario
es Judea Samaria. Otros casos afines son presentados de Erdogan
Orban o Meloni. Entra Barbara Cassin en el terreno de la plutocracia de la que
son muestra Trump y Putin en sus inmensas mansiones, riquezas, recurriendo a
estimaciones acerca del patrimonio de ambos dos.
También se da repaso a
la prohibición de lenguas, (por cierto, no mostrando ninguna sensibilidad con
respecto a otras lenguas hexagonales que no sea el francés, ya que según señala
estas lenguas minoritarias se mantiene gracias a las reivindicaciones
nacionalistas…el francés se impone, por los visto, gracia a la grandeur
de la France) , en el caso Rusia/Ucrania, y el caso del español en EEUU, ya
que el inglés fue declarada lengua única oficial en marzo de este año.
Reflexiona, con la ayuda de los anteriormente nombrados Klemperer y Orwell,
acerca de la neolengua, enfatizando en el lenguaje neo-adolescente de
Trump, y la escasez de léxico empelado (3000 palabras), la pobre sintaxis que
es contraria al logos y una semántica tergiversada. En el caso de Putin, aun
teniendo en cuenta las diferencias con respecto al anterior, su habla se basa
en los eslóganes, la repetición, emoción, patriotismo, nacionalismo…usando la
lógica de que de una afirmación falsa se sigue cualquier resultado,
deteniéndose igualmente en las lecciones de Putin convertido en singular
sociolingüista.
En medio de estas dos
políticas se encuentra Europa, que es el enemigo tanto para uno como para el
otro, siendo presentada por ellos como un peligro y como una banda de
aprovechados, y ante ello Barbara Cassin reivindica una Europa que, frente a
los valores religiosos que algunos pretenden presentar como valores fundadores
del Viejo continente, no sea únicamente la reivindicación de su pasado ni, por
supuesto, la imagen de su decadencia…Barbara opina que lo esencial es la
cultura europea como ara de resistencia, sin caer en posturas esencialistas…«hay
cosas que oír, libros que leer», y… Kyiv y Gaza sobre la que los dedos de rosa
puedan levantarse sobre ellas.
En el libro de Barbara
Cassin se acude en repetidas ocasiones al concepto orwelliano de neolengua,
además de otras cuestiones relacionadas con la degeneración del idioma, muy en
concreto inglés. Página Indómita publicó una recopilación de textos de Eric
Arthur Blair (Motihari, India, 1903 – Londres, 1950), adoptando el nombre de
George Orwell para su escritura: «La corrupción del lenguaje. Ensayos
sobre propaganda, mentira y manipulación en la política». Cinco ensayos
son presentados. En el primero se analiza en idioma inglés,
subrayando su sencillez y alertando ante la invasión de bastantes palabras del
habla americana al idioma inglés lo que empobrece el idioma, además de que,
según señala, cada vez más se recurre a un lenguaje estándar, que no hace sino
perder matices al lenguaje. Mucho peso tiene en ello el habla que habitualmente
usan los políticos y los contagiados medios de comunicación. En el segundo
capítulo, se afea la presencia del lenguaje panfletario que,
en especial, invade el lenguaje usado, en especial, por la izquierda, lo que
hace que proliferen palabras muy llamativas y descontextualizadas que hacen que
el discurso no resulte comprensible para el común de los mortales. En el
tercero se habla del lenguaje coloquial subrayando que no
consiste solamente en usar un léxico y unas construcciones sintácticas, sino
que cuenta igualmente el acento con que se habla. Reitera en el cuarto, el empleo
de palabras con un significado claro y determinado, permitiéndose dar algunos
consejos que pondría solución al desbarajuste: no emplear metáforas por
haberlas visto escritas, usa palabras cortas si puedes evitar las largas, si
una palabra se puede suprimir no dudes en hacerlo, si hay palabras en el inglés
cotidiano no recurras a palabras extranjeras, ni a términos propias de otra
jerga, ya sea científica u otra, y, por último, concluye diciendo que se puede
incumplir estas reglas antes de decir algo disparatado. El último ensayo, Principios
de la neolengua, es un Apéndice a 1984, en donde enumera
el reglamento impuesto en Oceanía, indicando que la puesta en práctica de
la neolengua, viendo la complejidad de la empresa que suponía
supresión de palabras, cambios de unas por otras y una labor inmensa de
traducción de obras clásicas, no hará posible su adopción hasta 2050.
«El lenguaje político
está diseñado para hacer que las mentiras suenen veraces, […] y para dar una
apariencia de solidez al puro humo.». Queda por otra parte subrayada la
autoridad de la palabra del líder, que diga lo que diga siempre es verdad, todo
ello conduce a una creciente degradación del lenguaje, técnica empleada en los
regímenes autoritarios con el fin de manipular con su propaganda y mentiras a
los ciudadanos que acaban convertidos en meros súbditos, entregados a obedecer.
Afirmaba Christopher
Hitchens en su Por qué es importante Orwell: «Él, a través de su
compromiso con el lenguaje como compañero de la verdad, nos mostró que las
“opiniones” en realidad no cuentan; que lo importante no es lo que se piensa,
sino cómo se piensa; y que la política tiene una trascendencia
relativa, mientras que los principios logran perdurar, al igual que lo hacen
los pocos individuos irreductibles que se mantienen fieles a ellos.»
Christopher Hitchens, Por qué es importante Orwell: «Él, a
través de su compromiso con el lenguaje como compañero de la verdad, nos mostró
que las “opiniones” en realidad no cuentan; que lo importante no es lo que se
piensa, sino cómo se piensa; y que la política tiene una
trascendencia relativa, mientras que los principios logran perdurar, al igual
que lo hacen los pocos individuos irreductibles que se mantienen fieles a
ellos»…Orwell fue un ejemplo destacado de esto último, manteniéndose a lo largo
su ajetreada vida ajeno al espíritu gregario.
En fin, la presentada
es una antología que no tiene desperdicio, más en estos tiempos de ampliación
de la presencia de gobernantes charlatanes que no hacen sino convertir la
mentira en verdad, en un generalizado arte de birlibirloque.
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Algunos otros textos sobre el tema:https://kaosenlared.net/el-poder-del-lenguaje.
Por Iñaki
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