martes, 4 de agosto de 2020

Al César lo que es del César; hoy por ti mañana por mí y todo lo que ustedes quieran, pero que la Corinna no devuelve por vía monárquica los 65 millones de euros que se llevó de los españoles por saltos de la cama al catre y del catre a la cama por darle gusto a Juan Carlos palote (I), el emérito-viajante, campechanas aparte, que ahora estamos hablando enserio.

Juan Carlos I y la relación PSOE-Ciudadanos abren grietas en el Gobierno de coalición

  • Desde UP creen que "no existe motivo alguno" para seguir "cargando con la monarquía". Mientras, fuentes de Moncloa remarcaban la "ejemplaridad" de Felipe VI
  • El PSOE ha intentado 'salvar' a Felipe VI de las polémicas de su padre, mientras los morados creen que el debate sobre la institución ya está abierto
  • La relación con Ciudadanos tensa el Ejecutivo y deja claro que el Consejo de Ministros sigue siendo bicolor.

La vicepresidenta primera, Carmen Calvo, y la ministra de Política Territorial, Carolina Darias, durante la reunión con una delegación de Ciudadanos encabezada por su portavoz en el Congreso de los Diputados Edmundo Bal. EFE/ José María Cuadrado/ Moncloa/ Pool

Sara Montero

Cuarto poder

04.08.2020

Unos han calificado la marcha de Juan Carlos I fuera de España de "indigna" y piden que se investigue "la trama" que envuelve sus escándalos. Otros guardaron un escrupuloso silencio mientras Moncloa expresó su "reconocimiento del sentido de la ejemplaridad y transparencia" del rey Felipe VI. La reacción de Unidas Podemos y PSOE frente a la marcha de Juan Carlos I de España ha sido muy distinta, pero fue una más de una ristra de discrepancias entre los socios del Gobierno de coalición. La monarquía y la relación con Ciudadanos han provocado grietas públicas en el Ejecutivo. Por el momento, Pedro Sánchez comparecerá este martes para hablar del comunicado de la Casa del Rey, que sigue sin aclarar dónde vivirá el emérito.

La posición respecto a Juan Carlos I no es un tema menor. Los ministros de Unidas Podemos dentro del Gobierno han sido muy duros. El vicepresidente Iglesias calificó de actitud "indigna" la "huida" del padre del actual rey y aseguró que "deja a la monarquía en una posición muy comprometida". Pero en Twitter fue más allá al opinar sobre la acción que debería tomar el Ejecutivo que comparte con el PSOE. "Un gobierno democrático no puede mirar hacia otro lado ni mucho menos justificar o saludar comportamientos que socavan la dignidad de una institución clave como es la Jefatura del Estado y que son un fraude a la Justicia", aseguraba en la citada red social.

La Corona supone una discrepancia profunda entre los socios de Gobierno que, además, ya se arrastraba desde las últimas semanas. Mientras el PSOE se empeña en preservar la institución y separar a Felipe VI de las acciones de su padre, Podemos apunta directamente a ella y quiere abrir un debate sobre la jefatura del Estado, al menos en la sociedad. Los morados podrían haber elegido un perfil bajo, pero han decidido cargas las tintas. De hecho, UP dispara directamente a la institución en un comunicado, en línea con lo que habían manifestado sus líderes en los últimos días: "No existe motivo alguno para seguir cargando con una monarquía carente de valores éticos".

Semanas anteriores, Pedro Sánchez ya había expresado que consideraba "inquietantes" y "perturbadoras" informaciones que se iban publicando en prensa, por lo que se esperaba algún movimiento de Zarzuela en este sentido. Este lunes, mientras los líderes del PSOE guardaban silencio en las redes, el único que rompió el hermetismo fue el secretario general de las Juventudes Socialistas, Omar Anguita, en su perfil de Twitter. "No hablemos de exilio, hablemos de huida. Hagámoslo por respeto a nuestra historia y a nuestra democracia", tuiteaba el también diputado madrileño. Tampoco supone una novedad. Los jóvenes socialistas se han mostrado explícitamente republicanos frente a los "valores" republicanos que dice practicar el PSOE. En realidad los socialistas sienten vigente el acuerdo constitucional del 78 y están dispuestos a defenderlo.

Por tanto, ante la marcha de Juan Carlos I desde Moncloa llegaban vientos de orientación muy diferente a los que salían de los despachos morados. Desde el Gobierno manifestaban "respeto" por las decisiones comunicadas por la Casa del Rey, pero lejos de cuestionar la corona, como hacían desde Podemos, expresaban su "reconocimiento del sentido de la ejemplaridad y transparencia" del rey Felipe VI. Un mensaje que iba más en consonancia con el que había expresado el portavoz de Ciudadanos, Edmundo Bal, que mostraba su "respeto por la decisión de Juan Carlos I" y "apoyo a Felipe VI".

No es la primera vez que PSOE y UP discrepan sobre la monarquía, aunque la marcha de Juan Carlos I haya hecho que se concreten los planteamientos. El pasado 10 de julio, el vicepresidente segundo ya advertía de que “es complicado desvincular los presuntos delitos de Juan Carlos I de su condición de rey”. Sus declaraciones no pasaban de ser opiniones que eran contrarrestadas públicamente por la vicepresidenta primera, Carmen Calvo. 

Sin embargo, este lunes ha diferido la estrategia. El comunicado de Casa del Rey era esperado por el PSOE, que quería que Zarzuela diera un paso para separar al rey emérito, rodeado de escándalos, de Felipe VI.

Este lunes, se fraguaba durante hora y media una reunión en el Congreso entre la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, y la ministra de Política Territorial y Función Pública, Carolina Darias, con una delegación de Ciudadanos, encabezada por su portavoz adjunto en el Congreso, Edmundo Bal. Durante la mañana, la ministra de Igualdad, Irene Montero, había estalló en Twitter: "Ciudadanos ha rechazado reunirse con el Gobierno de coalición y ha optado por reunirse sólo con el PSOE", decía en un tuit. El portavoz de UP en el Congreso, Pablo Echenique, redondeaba el rechazo a ese encuentro: "Los acuerdos que alcancen solo comprometen al PSOE".

Montero daba un paso hacia una crítica explícita a la reunión del PSOE con Ciudadanos, una incomodidad que ya expresaban en privado. Sin embargo, en esta ocasión, la ministra de Igualdad ha dejado claro que hay dos facciones claras en el Ejecutivo. Si no está representado UP, está solo una parte del Gobierno, la tesis contraria de Calvo, que se defendía diciendo que "cuando hay un ministro, el Gobierno está representado".

Esta segunda reunión de delegaciones entre PSOE y Ciudadanos ha venido a confirmar una relación estable entre ambas formaciones. Los naranjas negociaron y apoyaron las prórrogas de los estados de alarma, han dado luz verde a tres de cuatro documentos de reconstrucción en el Congreso y esta semana se sentaban con el PSOE a hablar de cuestiones sanitarias, las repercusiones económicas y sociales o la vuelta al colegio en septiembre. Sin embargo, nadie niega ya que hablarán de unos Presupuestos Generales del Estado que Ciudadanos quieren que sean "moderados".

Podemos también ve claro ese horizonte político. Nacho Álvarez, secretario de Estado de Derechos Sociales y responsable de Economía de Podemos, expresaba su preocupación en Twitter: "Poner en marcha las ocurrencias económicas de Ciudadanos sería desastroso en este momento: aplicar recortes del gasto en plena recesión agravará la crisis, como ya comprobamos años atrás".

Lo cierto es que el PSOE siempre ha aceptado con complacencia el apoyo de los naranjas. Les permite jugar con la deseada "aritmética parlamentaria", no estar siempre sometido a las exigencias de los nacionalistas y además amplía el espectro ideológico de sus decisiones. Con las elecciones catalanas cercanas, aunque sin fecha, Ciudadanos resta poder de exigencia a unos partidos catalanes que se tensarán en periodo electoral.

Sin embargo, los socialistas saben que "la política" de vetos  puede darles más de un quebradero de cabeza a la hora de trazar mayorías en el Congreso. Ciudadanos es un grupo que se "repele" ideológicamente con muchos de sus socios de la investidura. Las posiciones recentralizadoras en materia territorial poco tienen que ver con las aspiraciones de PNV o ERC. En materia económica, colisionan los naranjas con los morados. Aún así, el Gobierno necesita reclutar una mayoría en un Congreso fuertemente dividido.

De cara a la negociación de presupuestos, Irene Montero se coloca en posición de salida: "Cumplir el acuerdo de gobierno implica cuidar la mayoría parlamentaria que lo hizo posible".

La migración y otras discrepancias

Las discrepancias en los Consejos de Ministros son evidentes, ya sea entre Irene Montero y Carmen Calvo o entre Iglesias y Calviño. Las discusiones se han alargado más de una vez por los escollos, como en las negociaciones de las medidas sociales en plena crisis de la covid-19 en marzo. Sin embargo, el Ejecutivo había navegado las discrepancias hasta ahora de manera más o menos natural.

La política migratoria también supone divergencias públicas. Mientras Unidas Podemos pide la regularización de los migrantes que estuvieran en España antes del estado de alarma, el PSOE no ha modificado ni un centímetro su estrategia en este campo. El Ejecutivo continúa con su línea de "cooperación" con países como Marruecos para que no se produzcan salidas. A pesar de las iniciativas moradas, la política del Gobierno la sigue marcando Marlaska.

Aún así, en momentos de tensión, como en la propia pandemia o en procesos como el caso Dina, donde la presión mediática ha sido fuerte, el Gobierno se ha mostrado cohesionado. En el mismo acuerdo de coalición se establecían mecanismos para limar las diferencias, como la Comisión Permanente de Seguimiento del Acuerdo, que se reunió por última vez el 16 de julio.

 

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