jueves, 15 de septiembre de 2016

HONOR Y EVANGELIO EN LOS JEFES DEL PSOE


Pérez Rubalcaba y la señora Chacón proclaman el orgullo de tener el honor de pertenecer al mismo partido que Fernández Vara, esto es, al PSOE, que no es ni la sombra del Partido Socialista Obrero Español que fundara Pablo Iglesias (el Coletas no, el otro, el obrero impresor junto a un par de docenas más de obreros, y puestos a no ser, no es ni siquiera la sombra de la Socialdemocracia original, la alemana moderna no, la alemana original). Y aluden al honor para reclamar la libertad de expresión, esto es, que Fernández Vara, pueda, libremente, poner a caldo a Pedro Sánchez, porque este se niega en redondo a dar su brazo a torcer para que Rajoy pueda formar gobierno.

Yo que me declaro partidario del Socialismo de Pablo Iglesias, el que propugnaba la emancipación de todas las clases sociales, es decir, que nadie que pueda trabajar viva del trabajo de otros, pero no del PSOE actual que inicia Felipe González, creo que, efectivamente, Fernández Vara puede decir cuanto quiera y como quiera de quien quiera, naturalmente, sin faltar el respeto a nadie, pero creo no obstante que la libertad de expresión no se reduce a eso.

Como estamos en una sociedad en la que prima la indigencia intelectual y la chabacanería social, como consecuencia de la imposición de los valores inherentes al modo de producción capitalista, y da igual decir so que arre, sin que se le saquen los colores a nadie, Rodríguez de la Borbolla, también jefe o ex jefe del PSOE actual, no sé si confundiendo el culo con las témporas o el tocino con la velocidad, pero en cualquier caso, más perdido que un pato en un garaje, zarandea al Evangelio como le da la gana, para poder comparar lo que es absolutamente incomparable, o sea, a Pedro el amigo infiel y caguetas como él sólo, que negando al Maestro Cristo por tres veces en un ratillo, sin embargo llega a santo de primera categoría, con Pedro Sánchez que, puede que no sea socialista como Pedro el cagón, pero desde luego no es un caguetas como lo fue este último hasta encumbrarse en la santidad.


Unamuno que se declaró socialista del PSOE original, o sea, del de Pablo iglesias, obrero impresor, decía que el honor era cosa de caballeros que eran precisamente los que menos honor tenían. O sea, nada de honor para ser socialista. Y por supuesto, nada de Evangelio que era y es cosa del más allá, mientras que el Socialismo, por muy largo que pueda ser su proceso histórico hasta hacerse realidad, que lo es, es sin embargo, para que lo empiece siendo aquí y ahora, por lo que recomendaba sin ningún paliativo (que fue lo que él empezó por hacer) empezar por la comprensión del funcionamiento de la economía política (la economía capitalista no es más que un tipo de economía), razón por la cual se puso a estudiar a Marx, para diferenciar así el verdadero Socialismo del socialismo de furrufalla, o sea, el no socialismo, que es precisamente donde se sitúan Pérez Rubalcaba, la señora Chacón, Fernández Vera, Rodríguez de la Borbolla y demás baronía del PSOE actual, incluido Pedro Sánchez, que socialista no lo será, pero caguetas tampoco.

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