lunes, 5 de septiembre de 2016

CORRUPCIÓN: DE AQUELLOS POLVOS ESTOS LODOS Y DE ESTOS LODOS AQUELLOS POLVOS, Y NO VA MÁS

Cuando el PSOE era financiado desde Venezuela y la UCD por Irán


Ecorepublicano
16.06.2016
Juan Carlos, Suárez y Felipe



Poco después de la muerte del dictador Franco, el rey Juan Carlos I de Borbón iba de pedigüeño pidiendo dinero para impulsar la candidatura de Adolfo Suárez.

En el libro de Gregorio Moran "Adolfo Suárez Ambición y destino", documenta como el rey Juan Carlos I de Borbón escribe una carta fechada el día 22 de junio de 1977, al entonces sha de Persia, Reza Pahlevi, pidiéndole 10 millones de dólares. 

La carta, advierte de la fuerza del PSOE, un partido al cual define como marxista y que ve como un riesgo para la "seguridad" de España. El rey lamenta que la derecha cuenta con el apoyo de la banca española, mientras que los socialistas cuentan con el apoyo financiero de Venezuela y otros países, lo que dejaba a su candidato, Adolfo Suárez, sin recursos suficientes para hacerles frente. Transcribimos la carta:

Mi querido hermano: 

Para empezar quisiera decirte cuan inmensamente agradecido estoy por que hayas enviado a tu sobrino, el Príncipe Shahram, a verme, facilitándome así una respuesta rápida a mi petición en un momento difícil para mi país. 

Me gustaría a continuación informarte de la situación política en España y del desarrollo de la campaña de los partidos políticos, antes, durante y después de las elecciones (parlamentarias). Cuarenta años de un régimen totalmente personal han hecho muchas cosas que son buenas para el país, pero al mismo tiempo dejaron a España con muy deficientes estructuras políticas, tanto como para suponer un enorme riesgo paja el fortalecimiento de la monarquía. 

Después de los seis primeros meses de gobierno de Arias, que yo estuve igualmente obligado a heredar, en julio de 1976 designé a un hombre más joven, con menos compromisos, a quien yo conocía bien y que gozaba de mi plena confianza: Adolfo Suárez..

Desde aquel momento prometí solemnemente seguir el camino de la democracia, esforzándome siempre en ir un paso por delante de los acontecimientos a fin de prevenir una situación como la de Portugal que podría resultar aún más nefasta en este país mío. La legalización de diversos partidos políticos les permitió participar libremente en la campaña (electoral), elaborar su estrategia y emplear todos los medios de comunicación para su propaganda y la presentación de la imagen de sus líderes, al tiempo que se aseguraron un sólido soporte financiero. 

La derecha, asistida por el Banco de España; el socialismo, por Willy Brandt, Venezuela y otros países socialistas europeos; los comunistas, por sus medios habituales. Entretanto, el presidente Suárez, a quien yo confié firmemente la responsabilidad del gobierno, pudo participar en la campaña electoral sólo en los últimos ocho días, privado de las ventajas y oportunidades que expliqué ya anteriormente, y de las que se pudieron beneficiar los otros partidos políticos.

A pesar de todo, solo, y con una organización apenas formada, financiado por préstamos a corto plazo de ciertos particulares, logró asegurar una victoria total y decisiva. Al mismo tiempo, sin embargo, el partido socialista obtuvo un porcentaje de votos más alto de lo esperado, lo que supone una seria amenaza para la seguridad del país y para la estabilidad de la monarquía, ya que fuentes fidedignas me han informado que su partido es marxista. 

Cierta parte del electorado no es consciente de ello, y los votan en la creencia de que con el socialismo España recibirá ayuda de algunos grandes países europeos, como Alemania, o en su defecto, de países como Venezuela, para la reactivación de la economía española. Por esa razón es imperativo que Adolfo Suárez reestructure y consolide la coalición política centrista, creando un partido político para él mismo que sirva de soporte a la monarquía y a la estabilidad de España. 

Para lograrlo el presidente Suárez claramente necesita más que nunca cualquier ayuda posible, ya sea de sus compatriotas o de países amigos que buscan preservar la civilización occidental y las monarquías establecidas. 

Por esta razón, mi querido hermano, me tomo la libertad de pedir tu apoyo en nombre del partido político del presidente Suárez, ahora en difícil coyuntura; las elecciones municipales se celebrarán dentro de seis meses y será ahí más que nada donde pondremos nuestro futuro en la balanza. 

Por eso me tomo la libertad, con todos mis respetos, de someter a tu generosa consideración la posibilidad de conceder 10.000.000 de dólares, como tu contribución personal al fortalecimiento de la monarquía española. En caso de que mi petición merezca tu aprobación, me tomo la libertad de recomendar la visita a Teherán de mi amigo personal Alexis Mardas, que tomará nota de tus instrucciones. 

Con todo mi respeto y amistad. Tu hermano, 

JUAN CARLOS
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