domingo, 1 de mayo de 2011

EL PARO ES UN DELITO SOCIAL

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(El Rey brindando y con los ojillos coloraos puestos donde no debe, pero que no sabe ni reinar, porque a este paso en vez de tener al personal feliz y comiendo perdiz, con 4.900.000 parados que tiene su reino va a tener más parados que súbditos, o sea, que se tiene que ir. Ya lo siento ya)

El paro, si nos dejamos de marear la perdiz y de la farfollita palabrera, a palo seco, es un delito social (cuando tengamos políticos que en función de los intereses objetivos de la inmensa mayoría de la sociedad cambien las leyes para que así sea reconocido, eso sí. Mientras tanto es un deporte nacional que sirve para enriquecer más a los que ya están enriquecidos y de pañuelillo de lágrimas justificativas a los que de una u otra forma lo consienten o lo justifican vía ministerial, sindicalota o EUROPEA, para que los que ya son ricos sean más ricos, y a la vez, para meter miedo en el cuerpo a los que tienen trabajo con un contrato mierda-mierdibulis-basura inventado por Felipe González).
Y de ese delito social que es el paro, hasta tanto se descubren con nombre, apellidos, domicilio, fuentes ilícitas de enriquecimiento, etc., todos sus responsables, hay que empezar a señalar con el dedo, como primeros responsables y sin discusión, al Rey en primer lugar como Jefe principal del Estado que es; al Presidente del gobierno; a todos los políticos que no se han opuesto con uñas y dientes a la congelación de las pensiones, disminución de salarios, abaratamiento de los despidos; privatización de las fuentes de ingresos del Estado; destartalamiento de los Fondos de la Seguridad Social; presidentes de la banca y grandes empresas; jefes principales de UGT y CCOO y los denominados grandes medios de comunicación por “comunicarnos” según y cómo y de qué manera, guardándose información que a buen seguro sería bomba sonaja informativa, por lo mucho que podría sonar el cómo sube que te sube la fortuna del Rey.
Pretender que la zorra que vive por su natural del descabezamiento de las gallinas de corral ajeno, que en vez de descabezarlas antes de engullirlas las salude por la calle cuando se tope con ellas, tal que:
A los buenos días que nos de el Señor, señora gallina. ¿Cómo está su señor gallo? ¿Y sus simpáticos polluelos, cómo están, señora gallina?
Sería una solemne pérdida de tiempo, aparte de una auténtica gilipollez, porque la zorra en tanto que zorra, como no descabece gallinas a tomar pol culo la zorra que se va, vamos, que se muere por inanición, cosa por la que no está la zorra.
Al ladrón, en tanto que ladrón, le pasa como a la zorra, que para ser ladrón tiene necesariamente que robar, porque como no robe siquiera sea una mijitilla, adiós ladrón, se convierte en honrado y se muere el ladrón. ¡Qué cosas, verdad!
Pues como a la zorra y al ladrón le ocurre al capitalismo, que al estar basado en la explotación económica, política e ideológica del trabajador, todo lo que sea intentar ponerle rostro humano, como algunos dicen, es tontería y ganas de marear la perdiz.


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