jueves, 14 de marzo de 2013

PARA LECTURA DE LA IZQUIERDA POLITICA

Carta a la izquierda árabe y mundial 

 (5/6)

Salama Kayleh
Entretierras 
Rebelion/11-03-2013 

6. “La conspiración imperialista”: 

Por supuesto, muchos marxistas han repetido la expresión de “conspiración imperialista” y han considerado que la revolución no es una revolución, sino una conspiración orquestada por el imperialismo estadounidense (algunos han extendido esta visión a todas las revoluciones árabes, para considerar que son el “caos constructivo” que el imperialismo estadounidense pretendía provocar a principios del nuevo siglo). Esos mismos han hecho referencia a una “conspiración” imperialista estadounidense totalmente fracasada, pero ¿sigue en pie dicha “conspiración”? 

Esta perspectiva indica una falta de conocimiento y no solo de entendimiento, porque no ve todos los cambios que han tenido lugar en los últimos cinco años, especialmente tras la crisis financiera imperialista de 2008, que abrió las puertas de par en par a la desintegración y el debilitamiento del modelo capitalista al completo por un lado, y al cambio de los equilibrios de fuerzas por otro. La política imperialista de EEUU fracasó en imponer el dominio general que inició poco después de la caída del muro soviético de Berlín y que aceleró tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. Ya no puede ser la única potencia mundial mientras intenta solucionar su creciente crisis desde comienzos de los 70 del siglo pasado. Ello es lo que ha permitido a las luchas “latentes” volver para dividir el mundo y ha permitido que Rusia se convirtiera en una potencia equivalente a EEUU y ha hecho que el miedo estadounidense se dirija hacia China. También ha hecho que todos los países capitalistas estén en una situación de receso como resultado de la crisis económica provocada por la configuración mundial de la economía y la “desvirtuación” del capitalismo hacia una forma financiera que domina toda la actividad económica.

Así, ya no estamos en la era del dominio estadounidense, aunque su sombra siga presente, y presenciamos una ampliación del papel ruso que intenta dominar los mercados, como todo imperialismo. 

Partiendo de ello, ¿dónde está la “conspiración imperialista”? 

Lo que se ha visto sobre el terreno es que hay una verdadera conspiración, pero contra la revolución y no contra el poder, pues EEUU vende Siria a Rusia y Arabia Saudí tiembla ante las revoluciones árabes y hace esfuerzos para abortarla apoyando el fundamentalismo (los salafistas) y exportando “yihadistas” que se han convertido en un problema en la revolución. Turquía ha perdido a Siria y ve que EEUU vende el país a Rusia, por lo que apoya el fundamentalismo y los “yihadistas” para lograr llevarse algo. Catar quiere, como Turquía tal vez, y con apoyo francés, que los Hermanos Musulmanes lleguen al poder, por eso les ha dejado aprovechar el Canal Al-Jazeera y ha expandido su discurso fundamentalista, deformando las imágenes de la revolución para aumentar su fuerza (la de los Hermanos). 

Esa es la situación internacional que va en beneficio directo del poder y en detrimento de la revolución. 

El problema de esos “marxistas” es que siguen repitiendo un discurso que ya pertenece al pasado, que les hicieron memorizar los compañeros soviéticos, y no han encontrado aún a quien les haga memorizar otro. La contradicción principal es la contradicción de clases y no con el imperialismo, más que desde la perspectiva de clases, y ese es el error de comprensión que los soviéticos generalizaron. 

El imperialismo dominante ya no es el de EEUU que se oponía a la Unión Soviética, aunque siga teniendo un papel, pero no el de quien quiere dominar el mundo. No obstante, sigue siendo imperialista y, por tanto, debemos estar en su contra. Pero su situación en el mundo ha cambiado debido a su profunda crisis que no tiene solución y el mundo se ha abierto a una división de los mercados que ha de tenerse en cuenta. A pesar de ello, el modelo capitalista ha pasado a estar en la “sala de reanimación” debido a su configuración que ahora lo domina como una economía de émbolo financiero que margina a las fuerzas productivas, que están en crisis también debido a la “superproducción”. 

Todo ello hace de la revolución siria una lucha de múltiples problemáticas, porque se enfrenta a diversas fuerzas, locales, regionales y mundiales. No son solo Rusia, China e Irán, sino también EEUU, Arabia Saudí y todos los estados imperialistas. El marxista debe ver todo eso, no quedarse aferrado a los “clichés” que ya pertenecen al pasado. Debe ver la realidad y las políticas imperialistas ahora y no como las memorizó hace décadas. 

El marxista sabe que todo hecho importante impondrá intervenciones de muchas fuerzas que tengan intereses y debe saber dónde se vierten esas intervenciones y cuáles son los intereses de dichas fuerzas en concreto y ahora, y no en un tiempo pasado. 

Desde esta perspectiva, la teoría de la conspiración, a pesar de las intervenciones de fuerzas, cae por su propio peso y se convierte en una “conspiración” contra la revolución, contra el pueblo y contra Siria, en la que el poder es un instrumento que hace lo mismo que EEUU en Iraq: destrucción, asesinato y detención salvaje. Solo porque defiende los intereses de la mafia gobernante. 

*++

miércoles, 13 de marzo de 2013

EL PSOE QUE ARRANCA CON FELIPE GONZALEZ Y QUE TODAVIA CONTINUA NO NOS SIRVE. SUS AFILIADOS Y A TITULO PERSONAL, SI


 POR QUÉ NO NOS SIRVE EL PSOE

Víctor Alonso Rocafort 
EL DIARIO.ES
12/01/2013 

Han sido años de miedo a la derecha desde la derecha. Han sido demasiados años escuchando a los mayores recordando la disolución del golpismo, o lo que se hizo por la sanidad y la educación pública en este país hace ya tres décadas. Han sido años de esperanzas frustradas una y otra vez; han sido años de espejismos. Si de verdad se quiere dar paso a un nuevo tiempo político desde la izquierda, debemos ser claros respecto al PSOE. 

Porque fue precisamente el Partido Socialista el que implantó el trabajo precario a fines de los ochenta; los tribunales condenaron a un Ministro del Interior del PSOE, así como a diversos altos cargos, por secuestro y malversación en relación a una banda armada que asesinó a cerca de 30 personas; hubo, y siguen dándose, mil y un escándalos de corrupción; se creó una fuerte y jerárquica burocracia partidista, donde todos se daban codazos de puertas adentro y se colocaban de puertas afuera. El PSOE incumplió pronto su palabra para meternos en la OTAN. Aceptó entusiasmado los tratados europeos que construían una Europa fortaleza y neoliberal. Se plegó a los banqueros desde tiempos de Miguel Boyer, Carlos Solchaga y la beautiful people, ¿recuerdan? Las privatizaciones las comenzó Felipe González, hoy en Gas Natural. El PSOE fue más duro incluso que el PP al abordar la inmigración, con redadas policiales xenófobas y el fortalecimiento ‘rubalcabiano’ de un régimen que atemorizaba a los sin papeles con las deportaciones y los Centros de Internamiento para Extranjeros (CIE).

Mientras, se mantenían los privilegios de la Iglesia Católica y, de manera vergonzante, no ha dejado de apoyarse a la Monarquía. Nunca se actuó para quebrar la estructura y la cultura institucional heredada del franquismo que se insertaba en la policía, y a día de hoy seguimos sufriendo las consecuencias. Zapatero falló a todo un país cuando dejó su tímido programa a un lado en mayo de 2010 para iniciar, con fuerza, el trágico camino de los recortes sociales. Como es sabido, este tránsito finalizó en una reforma de la Constitución hecha a espaldas de la ciudadanía.

Pero son amables, educados y tolerantes al hablar; se saben muy bien la teoría. No son cavernícolas con el tema del aborto, y han traído el matrimonio homosexual. Se opusieron a la Guerra de Irak —aunque enseguida nos metieran en Afganistán—, y crearon un Ministerio de Igualdad en una digna política contra la violencia machista. Aunque nunca han hecho ascos a utilizar la represión policial en diversas variantes, saben de su base social y seguramente nunca pondrían a personajes como Francisco Javier Ansuátegui o Cristina Cifuentes como Delegados del Gobierno en Madrid. El problema más gordo que tienen es que ahora mismo no recuerdo mucho más. 

Porque bien pensado, todo lo anterior les sitúa si acaso como el menos malo de los dos partidos hegemónicos que se turnan en el poder desde 1982. Nunca han tocado las líneas principales de la economía neoliberal. Jamás se han atrevido a alterar una estructura fiscal injusta y regresiva. Su política medioambiental, cuando afrontamos una crisis climática monumental, ha sido más de lo mismo: desde medidas para la galería hasta políticas abiertamente antiecológicas. Sobre sus reformas universitarias no hay más que estudiar la puesta en marcha que hicieron de la llamada Estrategia Universidad 2015, que en breve rematará el PP siguiendo la misma línea. Rinden pleitesía a los bancos, como confesó Miguel Sebastián que le ordenaba Pepe Blanco, y son ya demasiados los que abiertamente tratan de colocarse en multinacionales privatizadas cuando se jubilan de la política. Suelen hablar de democracia en público y tirar de despotismo en los pasillos sin despeinarse; lástima produce cuando observas a algún/a joven aprendiz tomando nota.

 Sin ser los únicos en esto, hay modos no democráticos de hacer política que se han incrustado demasiado en el ADN institucional de este partido. Pocos se atreverían a afirmar que se permite la transparencia, la libertad de expresión y la horizontalidad en sus estructuras. Mucho me temo que el concepto que más acude a la cabeza de la gente de izquierdas al pensar en ellos, tras tanta decepción, ya es sólo hipocresía. Comprobemos, si no, lo que está sucediendo con su periódico, perfecto reflejo del progresismo impostado de este país.

 Ahora pretenden plasmar en su Conferencia Política un proceso de diálogo con ciudadanos y militantes. Por supuesto, nada de hablar de romper con el funcionamiento interno del partido, ni de cuestionar (siquiera por primarias) a la dirección. ¿Recuerdan a las dirigentes que luego fueron ministras del gobierno de Zapatero en las manifestaciones contra la LOU? Yo casi me lo creía. Es decir, ya sabemos que pueden marearnos, acercarse, dialogar, montar primarias “estratégicamente”…. para luego en el poder hacer lo de siempre. Han perdido todo derecho a la confianza. 

La postura del PSOE durante los últimos años en el tema fundamental de los desahucios, a pesar de las contorsiones de última hora, es lo que ha causado las últimas deserciones de antiguos simpatizantes. ¿Se puede votar hasta 4 veces en el Congreso a favor de los bancos en este tema? ¿Cómo han sido capaces de sobrevolar indiferentes el profundo dolor de las clases populares de este país, cuando podían haberlo detenido? ¿Quién les va a creer ahora? Más de 500 desahucios al día, que se dice pronto. Familias arruinadas de por vida, suicidios evitables, 400.000 ejecuciones hipotecarias desde 2007, contrastan con los rescates bancarios y con la ya indeleble imagen de Alfredo Sáenz indultado por los socialistas.

 Sumado al asunto de los desahucios, de la corrupción y al aire fresco que demanda ya tanta gente, la imagen negativa que desprende la actual dirección es otro gran hándicap para el PSOE, quizá el definitivo. Se trata de una dirección gris y sumisa, aún ahíta de poder, que mira mal cualquier intento de cambio interno empeñada en ganar tiempo no sé sabe para qué. Lo peor no es que ya no les creamos, es que han dejado de creerse a sí mismos hace mucho tiempo. Son además tantos y tan profundos los cambios que debiera afrontar una nueva dirección, que lo razonable para los regeneradores sería empezar desde otras coordenadas.

 El PSOE no sirve por tanto a la izquierda, hoy menos que nunca. Porque si alguna vez estuvo allí, lo que es seguro es que hace tiempo que no sabe dónde está. La socialdemocracia no llegó a desarrollarse en nuestro país, a pesar de que un partido supuestamente socialista estuvo en el gobierno más de veinte años. Aun así, es dudoso que las propuestas socialdemócratas tengan espacio en un escenario donde el capitalismo, para sobrevivir, anda desbocado provocando crisis gigantescas en el primer mundo. En la dirección del PSOE tampoco hay ya en cualquier caso socialdemócratas que busquen siquiera domar al capitalismo mediante nuevos ingenios; sólo dirigentes temerosos de la jerarquía, sometidos a los dictados de los poderes financieros y sin libertad para cultivar unos vínculos democráticos con quienes supuestamente representan. ++ Se precisa coraje e imaginación para afrontar las grandes rupturas por venir, pues estamos ante un tiempo nuevo. 

El 15M —no olvidemos que surgido un día de represión policial, ordenada por el gobierno socialista, contra quienes ejercían su derecho a manifestarse— lo dejó muy claro: se precisa un cambio radical contra el régimen del PPSOE. Muchos socialistas insatisfechos transitan desde hace tiempo por el propio 15M, en las asambleas de sus barrios, en sus sindicatos, luchando de otra manera en las diversas mareas en defensa de lo público; también los habrá aún paralizados, frustrados o pensativos en sus casas. Es así como la militancia de base, profundamente desengañada en su mayoría, busca otros cauces para seguir haciendo una política que les permita reconocerse con orgullo. Los hay también que desde dentro del partido, en sus agrupaciones, aún piensan que es posible el enésimo intento de regeneración. Es la gente que pidió perdón en aquel vídeo, en un gesto que les honraba pero que a todas luces resultaba insuficiente: no eran ellos quienes debían disculparse, los temas mencionados eran ínfimos respecto a la dimensión del problema, y aun siendo mínima la asunción manifestada de las culpas, lo justo hubiera sido apartarse de la política tras hacerla. 

No quisiera resultar injusto con algunas personas de la dirección del PSOE que quizá lleven años luchando contra este estado de cosas. Sólo puedo decirles que, en mi opinión, no es el sitio más adecuado para hacerlo. Es más, el tiempo ha demostrado que nunca lo fue. Los imagino cansados de no conseguir nada. Por la puerta de atrás de nuestro régimen político se ha ido conformando una casta político-económica que se beneficia y se protege mutuamente de la crisis a costa de empobrecer al resto. Es la definición de oligarquía que conocemos desde los griegos, y el PSOE no resulta ajeno a ello. Lo más visible está en esos líderes que participan en las puertas giratorias de colocación que mencionaba antes. Pero su alcance es aún mayor a otros niveles. Por tanto, no sólo es que hayan cometido acciones políticas lamentables que recordaremos largo tiempo —aun de manera involuntaria, pues tal es su fuerza—. Es que representan mucho de lo que hoy por hoy nos aleja de la democracia. El peso del aparato, de la jerarquía, de la cultura política asumida en su seno, de nuestra propia memoria, es tal, que resulta imposible valerse de ese partido para ningún objetivo de la izquierda. 

Así que gentes del PSOE, échense a un lado o aproxímense a título individual y sin dobleces, la izquierda real de este país quiere unirse y pide paso. 

*++

PARA LECTURA DE LA IZQUIERDA POLITICA

Carta a la izquierda árabe y mundial

 (4/6) 

Salama Kayleh 
Entretierras 
Rebelion/11-03-2013 

 4. No hay duda de que la espontaneidad de la revolución y la ausencia de la izquierda ha sido la base para el inicio de los problemas y la caída en errores, especialmente porque el pueblo actúa de manera experimental luchando con sus capacidades. Se manifestó y practicó todas las formas de protesta pacífica durante meses, pero pasó a la actividad armada bajo la violencia, el salvajismo y los crímenes de la autoridad. Todo ello no quita que sea una revolución, ni hace que el marxista se “desdiga” de su apoyo o de su participación en ella. 

Se ha criticado el paso de la revolución hacia la acción armada y advertimos desde el principio de la magnitud de este paso y los peligros que podía conllevar. Sin embargo, cuando la revolución es espontánea no se pueden controlar sus prácticas. La revolución no se escriben en “catálogos” a los que haya que circunscribirse, sino que se trata de una actividad popular que camina según la coyuntura existente y se somete a la naturaleza de la práctica con la que el poder se enfrenta a la movilización popular. Por ello, no consideramos que se desvirtuara ni se saliera de su senda pacífica, sino que dijimos que había pasado a un nuevo nivel que debíamos intentar controlar para que no condujera al caos, y unirlo a la movilización popular para complementarlo en vez de ocupar su lugar. 

No hay duda de que la situación fue por un camino que hizo de la actividad armada el “todo”; no obstante, ello ni elimina el hecho de que esto se produjo como reacción popular a la violencia salvaje que ejerció el poder desde el inicio, después de meses de no responder de forma armada (algo que Bashar al-Asad reconoció recientemente, y también Faruq al-Sharaa), sino que el aferramiento al pacifismo sigue siendo básico para la revolución. 

Por tanto, el problema no era el pasar a la acción armada, que fue resultado de la violencia salvaje, pues las revoluciones pueden adoptar formas diversas, el marxismo acepta eso y Lenin teorizó sobre el “levantamiento armado”. El problema fue que la espontaneidad de la revolución podía llevar la acción armada al caos (como vemos ahora), lo que indica nuestra incapacidad como izquierda y no un error en la revolución. 

Toda teorización sobre la “no violencia” y las “revoluciones pacíficas” (aterciopeladas) ha quedado como una ilusión y parece un preludio del aborto provocado de las revoluciones. La violencia persigue a la revolución, como dice el marxismo. Si hay quien pensaba que la era de la revolución había pasado y se ha dado cuenta de que se había equivocado, todos los que dicen que la era de la acción armada (o las revoluciones armadas) está en su ocaso se sorprenderán de que no hay ninguna revolución social que no entre en el marco de la violencia en algún momento. 

Por ello, la crítica no es a la acción armada, sino que esta crítica puede extenderse a la forma de practicar la acción armada y la estrategia que la domina y si sirve a la movilización popular o la elimina. A nosotros nos concierne toda esta crítica porque vemos los problemas de la acción armada y cómo se ha convertido en una entrada para “comprar” brigadas armadas debido a la necesidad de dinero y armas o ha obligado a algunas brigadas a adoptar nombres “islámicos” para lograr financiación, y también vemos los problemas de la falta de estrategia militar o de la manera de poner fin a la lucha mediante el dominio de las ciudades. 

En el marxismo “original”, y no en la deformación soviética, la lucha no es contra una sola parte, sino varias, porque la realidad es múltiple y las contradicciones en ella son, por tanto, múltiples. Si la lucha de clases es contra la clase dominante y su dominio y porque el pueblo quiere derrocar al régimen, económico y político, la revolución misma tiene contradicciones que han de enfrentarse. Hay una contradicción con las fuerzas liberales que quieren reducir la revolución a un cambio en la forma del poder (y tal vez las personas en el poder), hay una contradicción con los Hermanos Musulmanes que quieren imponer su autoridad fundamentalista (y su economía liberal), e intentan hacer que la revolución parezca una “revolución islámica” para logarlo, y en tercer lugar, hay una contradicción que ha aparecido recientemente con el Frente de Al-Nusra como una fuerza sectaria que ha venido a imponer una autoridad sobre las zonas que ha “liberado” el pueblo y abrir una lucha sectaria que su “doctrina” le impone. La victoria de la revolución siria está ligada a cómo se ponga fin a su nefasta influencia y a que se organice la revolución según una estrategia que parta de las peticiones básicas del pueblo y determine una política que lleve al derrocamiento de la autoridad. 

Nos compete lograr establecer una unión entre la acción armada y la actividad popular, porque vemos que es algo que fortalece la revolución y logra su éxito: no hay victoria militar sin acción popular y la misión de la acción militar es romper los centros de poder de la autoridad, no abrir “una guerra total” para facilitar la victoria popular. 

En este contexto entramos en una lucha contra las estrategias de las fuerzas fundamentalistas que trabajan para cimentar el uso de armas como principio que lleva a derrocar al poder mediante la “liberación” de Siria de la “ocupación asadiana”. No hay duda de que esta estrategia infantil no hace más que ayudar al poder a seguir destruyendo y matando. Lo que nos importa es la capacidad de destrucción, asesinato y enfrentamiento contra el movimiento popular que tiene el poder. 

5. ¿Está el poder sirio en contra del imperialismo? 

En primer lugar, al margen de la situación internacional del poder sirio, el marxismo está con el pueblo cuando se levanta porque, de partida, está con el pueblo. Así, al margen de la naturaleza del poder, el marxismo debe estar con el pueblo porque su revolución no fue resultado de una “conspiración” (y un pueblo no puede entrar en una conspiración, sea consciente o ingenuamente), sino que fue resultado de una situación en la que ya no podía vivir. Ello es lo que destrozó el socialismo y abrió las puertas a la transformación capitalista. ¿Cómo entonces era el poder capitalista, mafioso, familiar y policial?

Nuestro análisis previo indica el carácter de la clase dominante, un carácter capitalista y mafioso. Así, hemos de contestar a la pregunta siguiente: ¿Estaba esta clase dominante contra el imperialismo? ¿Cuál era su red de relaciones financieras y actividades económicas? ¿Cómo influye ello en sus políticas? 

Dicha clase se esforzó en generalizar la economía rentista, que se basa en el sector servicios, el turismo, la industria inmobiliaria y el comercio (especialmente la importación) y los bancos. Y estableció redes con el capital del Golfo y europeo, trabajando como garante de las empresas petroleras estadounidenses (Muhammad Majluf, por ejemplo), e intentó ser el garante de las empresas de coches y todas las empresas imperialistas. Entró en contacto también con el capital turco, hasta que llegó a establecer relaciones con las mafias del este de Europa y Rusia. Esa es su red de “relaciones” financieras. Aspiraba a organizar su relación con el imperialismo estadounidense, pero la política de Bush hijo lo impidió debido a la “miopía” estadounidense basada en un enorme sentimiento de superioridad que llevó dicha política a afanarse en cambiar el poder en Siria tras la ocupación de Iraq.

Esta última realidad es la que hizo que el poder entrara en otra “alianza”, cuando se vio cercado y amenazado con ser derrocado. Fue por eso por lo que fundó su alianza con Irán mediante la firma del Pacto Estratégico de 2006, a lo que siguió la firma del Pacto Estratégico con Turquía (tal vez para mantener el equilibrio provocado tras las diferencias con Arabia Saudí, pero por intereses económicos resultado del hecho de que Turquía se negó a aplicar las sanciones estadounidenses sobre ambos). 

Así, la cuestión aquí no es una cuestión de contradicción de clases, ni una contradicción nacional, sino que se trata de una lucha de intereses, como sucede entre los capitalismos. El poder aquí no es la continuación del “movimiento de liberación nacional”, ni su régimen es la continuación de los regímenes “nacionalistas”. Es otra cosa liberal y mafiosa que entró en contradicción con EEUU e intentó establecer relaciones con otros imperialismos (Francia, Alemania, y ahora Rusia y China). El capitalismo que define a la clase dominante es un capitalismo rentista como demuestra el estudio de la conformación de la economía siria en la cual los sectores productivos fueron destruidos (la agricultura y la industria). Este modelo de capitalismo no puede ser más que dependiente, porque la naturaleza de la actividad económica que practica exige eso (la importación y la actividad financiera, los servicios…). Con la imposición del aperturismo económico y el desplome del sector productivo la importación se hizo una necesidad, una necesidad básica de este tipo de capitalismo. 

Así, la pregunta es: ¿Cómo puede este capitalismo estar en contra del imperialismo? La lucha estaba ahí, la lucha era sobre el modelo más favorable para dominar. Eso fue lo que empujó al imperialismo estadounidense a pensar en cambiar el poder en vez de entenderse con él, algo que el poder rogaba e intentaba. El “capricho” liberal exigía que se hiciera más sólida la relación con el centro imperialista, que es EEUU. Ese era el “capricho” de las élites que llegaron con Bashar al-Asad al poder y sobre cuya base se alejó a las élites que se desarrollaron en el tiempo de Hafez al-Asad (en su mayoría con la Unión Soviética). 

En consecuencia, la diferencia con EEUU era resultado de una “mala valoración estadounidense”, que tal vez la profunda crisis económica impusiera, y que se unió a la imposición de lo que se ha llamado el “Nuevo Oriente Medio”. Y no fue, en cambio, resultado de los intereses de la clase que dominaba y que pasó a ser la que gobernaba después de descubrirse su verdadero rostro. ++ El poder ya no es un poder de “liberación nacional”, la economía ya no es una economía “desarrollista”, sino que el poder capitalista mafioso ha establecido redes con el capitalismo imperialista, aunque no sea necesariamente con el capitalismo estadounidense. 

Este es el análisis marxista de la naturaleza del poder y sus redes internacionales y es lo que lo hace parecerse mucho a los demás regímenes a pesar de sus diferencias con EEUU. Es un poder capitalista, rentista y mafioso que roba al país en red con el capitalismo imperialista, o un capitalismo que es parte dependiente del capitalismo imperialista. Esta situación es precisamente la que hizo que los “teóricos” del poder sirio le pusieran el calificativo de “régimen de rechazo” y no de “anti-imperialista” o “de resistencia”, porque determinaron con precisión lo que eran y se dieron cuenta de que se abstenían de aceptar algunas condiciones políticas estadounidenses, pero no todas. Por ello, dejaron la puerta abierta a la vuelta de la relación con EEUU e hicieron esfuerzos en este ámbito. Pero los cambios internacionales y el estallido de las revoluciones impuso nuevas alianzas perentorias, con un nuevo imperialismo, eso sí: el de Rusia. Quien estudia los acuerdos económicos firmados hace meses ve esto claramente, porque son pactos económicos muy parecidos a los de cualquier país imperialista. 

*++

RAJOY, A TI IGUAL QUE AL REY, ANIMAL O BANQUERO, LA MUSICA AMANSA, LO SABEMOS. MAS TETICA MONJA ES HUELGA GENERAL PARA QUE SALGAIS CORRIENDO (QUE LO QUE QUIERO DECIR ES QUE DIMITAS, RAJOY, QUE NO SÉ SI MENTIENDES LO QUIERO DECIR)

martes, 12 de marzo de 2013

STOP PRIVATIZACIONES Y REVERSION AL ESTADO DE LAS EMPRESAS QUE ERAN DEL ESTADO Y MARIANO DIMISION

 
LAGUNA DE DUERO, UN PUEBLO DE VALLADALID LOGRA SUSPENDER LA PRIVATIZACION DEL AGUA GRACIAS A LA MOVIKLIZACION



por Eduardo Muriel 
kaosenlared 
Martes, 12 de Marzo de 2013 10:39 ++ 

 “El agua es un servicio, no un negocio”. Con este lema, miles de habitantes del pueblo Laguna de Duero (Valladolid) han plantado cara durante casi un año al proyecto del alcalde, Luis Minguela, de privatizar la gestión del agua del municipio hasta que, el pasado viernes... 

 ... recibieron por sorpresa la noticia de que el proceso quedaba suspendido. 

“Tras las medidas de contención del gasto, y con la consiguiente mejora notable del estado del remanente de tesorería, el equipo de Gobierno municipal ha decidido continuar con la gestión directa del Servicio de Agua”, rezaba el consistorio en un comunicado. Precisamente, el déficit municipal había sido la excusa para perpetrar la “externalización de la gestión” del agua.

 Desde la Plataforma contra la Privatización del Agua de la localidad -formada por PSOE, IU, la asociación de vecinos La Calle, CCOO, UGT y USO-, reivindican el éxito de la movilización social. “Estamos convencidos de que es lo que les ha llevado a echarse atrás: tanto las manifestaciones masivas, como las recogidas de firmas o las alegaciones que hemos ido presentando en los plenos”, asegura Jesús Salamanca, concejal de Izquierda Unida.

Minguela justificaba la privatización del agua con el supuesto ahorro para las arcas públicas. “Es totalmente falso: se habría recibido dinero de la empresa al principio, en pago por la concesión, pero a la larga es una pérdida, ya que el servicio público da una media de 200.000 euros de beneficio”, defiende Salamanca, quien señala que “se habría producido también una subida brusca de la tarifa para el consumidor”.

Pese a la lucha sostenida, la noticia ha cogido por sorpresa a la oposición. El pasado viernes, Izquierda Unida presentó una alegación en un pleno extraordinario junto a la La Calle contra la privatización del agua. No obtuvieron respuesta ni información al respecto. Pocas horas más tarde, el alcalde anunciaba su intención de suspender el proceso. 

“El proyecto estaba ya en su última fase, ya que se habían realizado todos los estudios económicos; el alcalde ha visto el rechazo social y además ha querido apuntárselo como una victoria personal”, afirma Salamanca. “Por arte de magia se ha reducido el déficit un 80%, así que de todos modos nos tomamos con cautela la noticia hasta que comprobemos las cuentas”, añade. 

Desde el Ayuntamiento defienden que la decisión no fue política, sino económica. “Hemos puesto toda la carne en el asador para no gastar el presupuesto, y no hemos sabido cómo estaban las cuentas hasta que se han cerrado las facturas”, defiende Luis Valle, portavoz del Consistorio. 

“La única solución que tenía el Ayuntamiento ha sido quitar ayudas y subvenciones a asociaciones de todo tipo, así como que las fiestas de navidad se reduzcan muchísimo, que se rebajen los sueldos de los políticos, que se optimice el sistema público de limpieza, entre otras medidas”, mantiene Valle. “Al cumplirse los requisitos económicos, en coherencia, hemos retirado el proyecto de externalización de la gestión del agua”, zanja. 

http://www.lamarea.com/2013/03/11/un-pueblo-de-valladolid-logra-suspender-la-privatizacion-del-agua-gracias-a-la-movilizacion-social/ 

*++

NOVEDAD EDITORIAL:


"La escena constituyente: teoría y práctica del teatro político", 
de César de Vicente Hernando

12-03-2013

El Teatro Político es el resultado del cambio histórico producido a mediados del siglo XIX aproximadamente en que se generan las condiciones sociales necesarias para la aparición de un discurso constituyente emancipatorio de masas, basado en la representación de un nuevo antagonismo social formalizado durante la Revolución Francesa y hecho experiencia en la Comuna de París.


Es por ello que el Teatro Político, de la misma manera que la tragedia requirió la aparición de la democracia y de unas concretas condiciones de discursividad, y que el humanismo necesitó la emergencia de la burguesía, tuvo posibilidad de producirse en el momento histórico en que la crisis del pensamiento burgués y de la ideología liberal abrían el campo del teatro a la representación del antagonismo simbolizado en un primer momento (finales del siglo xix-1950) por la lucha de clases (burguesía-proletariado) y en un segundo momento (1950 hasta nuestros días) por la resistencia a la biopolítica. 

Este libro estudia los fundamentos del Teatro Político en tanto que sistema de trabajo teatral que produce ideas, imágenes y representaciones sociales relativas a las estructuras y dinámicas de poder. Hasta el siglo XX el teatro no incorporó los elementos necesarios para la elaboración de un discurso teórico (concepto, problemática y metodología) para el teatro sobre lo político (los procesos antagonistas). Con el libro El teatro político (1929) de Piscator se produjo una revolución estética que vino acompañada de una transformación radical con los intentos de establecer, por parte de Brecht, una dramaturgia no aristotélica, dialéctica y crítica. Esta manera de entender y practicar el teatro se fue enriqueciendo con las aportaciones de Peter Weiss (el teatro documento), Augusto Boal (el teatro del oprimido), Antonin Artaud (la vuelta a una antropología materialista), Heiner Müller (la escena como laboratorio de la imaginación social) y de diversos colectivos (el teatro de agit-prop). En el libro se estudian los elementos que componen el discurso del teatro político tanto a partir de su conceptualización teórica como a través de su práctica.


César de Vicente Hernando  (Madrid, 1964) es coordinador del Centro de Documentación Crítica y de la Sala Youkali. Doctor en Filología Hispánica por la Universidad Autónoma de Madrid, ha sido profesor en el Aula de Estudios Teatrales de la Universidad de Alcalá de Henares y en la Escuela Integral de Arte. Co-fundador de los grupos de teatro Unidad de Producción Alcores (1985) y Colectivo Konkret (1995). De 1994 a 2001 realizó un trabajo de documentación sobre El arte y la izquierda en España. Entre las distintas ediciones que ha preparado se encuentran: Peter Weiss: una estética de la resistencia (Hiru, 1996); El teatro político de Erwin Piscator (Hiru, 2001); Teatro de Alfonso Sastre (Akal, 2010). Ha coordinado varios monográficos sobre Erwin Piscator (Ade-Teatro, 1994); Heiner Müller (Revista Quimera, 1997); Peter Weiss (Revista Quimera, 1999); Estética y conflicto (Rif Raf, 2004); Marc Blitzstein (Ade-Teatro, 2005). Su edición de The Cradle Will Rock de Marc Blitzstein aparecerá a finales de 2013.
*++

PARA LECTURA DE LA IZQUIERDA POLITICA


Carta a la izquierda árabe y mundial

(3/6)

Salama Kayleh 
Entretierras 
Rebelion/11-03-2013 

 3. En esta situación, donde la izquierda no tiene papel, como tampoco lo tiene ningún partido político, la espontaneidad será la que gobierne la revolución y la conciencia de las clases empobrecidas será lo que determine sus lemas y los límites de sus peticiones. Si los que se implicaron en ella tenían como objetivo común derrocar al régimen, toda clase o sector tenía peticiones propias, que expresaban con espontaneidad solo cuando se les preguntaba. Los que perfilaron la petición general fueron los jóvenes de las clases medias que aspiraban a pasar de la dictadura a la democracia. Ellos fueron quienes respondieron al lema “Dios, Siria, Bashar y nada más” con el lema “Dios, Siria, libertad y nada más”. Los empobrecidos no pudieron expresar sus peticiones con claridad, pues no dominan ni el pensamiento ni la política, pero pueden expresar de forma directa sus necesidades. Por desgracia, la izquierda no les preguntó cuáles eran sus peticiones, ni las incluyó en un programa, unos lemas o unas políticas, precisamente porque estaba lejos del “espíritu” de la revolución. 

En esta situación, los intereses de las fuerzas opositoras se contrapusieron y quedó patente que todas pretendían imponer su lógica y sus objetivos, y explotar la revolución para logar sus objetivos. Es algo natural, ya que todo sector o clase busca imponer su dominio para convertirse en la autoridad. 

En este punto, en el marxismo, se hace necesario comprender los intereses de tales fuerzas y su expresión de clase, además de su efectividad en la lucha. ¿Son estas fuerzas –liberales, izquierdistas, nacionalistas e islamistas- influyentes y efectivas en la revolución? ¿Representan la realidad de las clases que expresan? 

Según la lógica común, la revolución ha sido reducida a los partidos de la oposición, por lo que no hay un pueblo que lucha, sino una oposición que lucha contra la autoridad. Esta es la lógica más común, que expresa un marxismo superficial, que circunscribe el pueblo a la oposición y ve, así, la revolución a través del prisma de la oposición. En consecuencia, ignora su espontaneidad y comete un “crimen” teórico porque no distingue entre clase y partido (que se dice que representa a la primera), y entre pueblo y oposición (que se dice que representa al primero). Pero en realidad es todo más amargo que eso, porque esta lógica de entrada no ve al pueblo, sino que piensa que todo acto político es resultado de la actividad de un partido o fuerza. Por ello, no ve en la existencia más que la existencia política (o sea, el Estado). Y trata de partida la política según la perspectiva partido/poder, lejos de comprender la base económica y de clase como hemos dicho antes. Esto es precisamente contra lo que luchó fieramente Marx para llegar a su comprensión materialista que comienza con la economía para llegar a la sociedad.

 Esto no hace a tal lógica capaz de conocer que en la revolución siria hay un pueblo que lucha sin una visión o conciencia política, y por tanto, sin partido. Y que hay partidos de oposición que no tienen extensión popular, ni base social, sino que son partidos de élites marginadas y envejecidas, que trabajaron y trabajan en el nivel “político”, es decir, en lo que se enfrenta al Estado sin tener en cuenta al pueblo, o estar preocupada por su realidad o problemas, ya que durante mucho tiempo lo han considerado “chusma”. 

Por ello, es necesaria una visión del pueblo como pueblo “despojado de política” y no a través de las materializaciones políticas que no necesariamente lo definen, y que en su mayoría no lo definen, sino que expresan las aspiraciones de las élites de ser la alternativa al poder. Todas ellas (prácticamente) son de orientación liberal y a pesar de que dicen que son democráticas, no lo son en absoluto.

Estos partidos deben ser criticados por supuesto, algunos condenados, como aquellos que llamaron a una intervención militar imperialista, o los que han hecho gala de un discurso sectario o se han aliado con los Estados imperialistas o los retrogradismos árabes. Todos ellos han supuesto una carga para la revolución y han retrasado la expansión de la movilización, precisamente por su discurso “imperialista” que asustaba a las “minorías”, pero también a un sector popular más amplio, el sector que apoya, como todo el pueblo sirio, a la resistencia, el antiimperialismo y el anti-sionismo, y que rechaza el fundamentalismo que quedó agotado por su lucha sectaria contra el poder a finales de los 70 del siglo XX y principios de los 80. 

¿Podemos entonces distinguir entre pueblo y oposición? ¿Podemos discernir la actividad espontánea del pueblo sencillo que lucha con valentía y heroicidad y observar las políticas de la oposición que parecen aprovechar la situación para lograr sus intereses? 

La oposición, por tanto, expresa los intereses de las clases liberales a las que el poder dictatorial y el dominio de la “familia” sobre la economía marginaron. Esta oposición se ayuda del imperialismo para recuperar su dominio como alternativa a las familias Asad, Majulf y Shalish, a pesar de que la burguesía tradicional siria (los comerciantes de Damasco y Alepo en concreto) está aliada con “la familia”. Así pues, representa a la minoría liberal y sus políticas lo indican claramente. 

También, cuando la actividad armada comenzó a ser la característica principal de la lucha, llegó el caos como resultado de la “escasa experiencia” de los jóvenes que entraron en ella, los mismos que se manifestaban pacíficamente en su mayoría, y a los que la violencia del poder les condujo a ello. Pero también quedó patente que las fuerzas fundamentalistas pretenden dominarlos, y han comenzado a comportarse como si fueran la fuerza básica. Han influido en la elección de nombres de las brigadas por medio del dinero, imponiendo nombres islámicos cuando estas brigadas necesitaban dinero y armas, sin conseguir aun así lo suficiente. Pero ello se mantuvo como una cuestión marginal, que se desarrolló después del empuje saudí para enviar “yihadistas”, que son salafistas cerrados cuya lucha está en el marco de la religión y no de la política ni de la lucha de clases. Son sectarios, por tanto, y pretenden imponer su dominio sobre las zonas en las que la revolución ha impuesto al poder la retirada, sobre bases medievales. 

Ello provocó una nueva contradicción, pues si la lucha de las fuerzas fundamentalistas anteriores (sobre todo los Hermanos Musulmanes) se había definido por su carácter “ideológico”, ahora la cuestión sobrepasa lo ideológico debido a las prácticas del Frente de Al-Nusra, que ha comenzado a secuestrar a miembros de las minorías e imponer al pueblo “leyes de la sharía” según la comprensión wahabí de las mismas. Ello ha provocado que el pueblo tienda a ir en contra de sus prácticas mediante manifestaciones e inclus o el uso de armas. Así, la revolución está enfrentándose no solo al poder, sino también a todas las fuerzas que pretenden aprovecharse de ella o trabajar para desvirtuarla. 

Aquí es donde el marxista debe estar con el pueblo contra el poder, pero debe entrar también en la lucha contra esa oposición con todas sus políticas, y contra esas fuerzas fundamentalistas que amenazan con convertir la lucha en una lucha sectaria que es lo que el poder quiere, y lo que ha intentado desde el inicio de la revolución. También han de trabajar para desarrollar la efectividad del pueblo y aclarar sus peticiones y programas, además de organizar a revolución y diseñar una estrategia según la cual debe desarrollarse para superar su espontaneidad y convertirse en un bloque organizado consciente. 

Tal vez los marxistas en los países árabes no vean la amplitud de esta lucha, pues están sumergidos en sus luchas contra sus regímenes, y también en situaciones parecidas como la lucha contra la “oposición”; pero deben apoyar a los marxistas revolucionarios en Siria, partiendo de la perspectiva de su comprensión de esta compleja realidad. Los marxistas sirios entran en una lucha con varios frentes para desarrollar la revolución y que esta venza, partiendo de la distinción precisa entre el pueblo que hizo la revolución y la oposición que quiere empujarla aquí o allá, o aprovecharla para el interés de uno u otro bando. 

No hay duda de que hay muchas dificultades dada la “ausencia de la política” en aquellos que entran en ella con heroicidad. Sin embargo, es necesario, sobre todo porque los jóvenes revolucionarios desarrollan su conciencia sin prisa, pero sin pausa. Es una situación que vemos también en todos los países árabes. 

*++

ESTUDIOS AFRICANOS EN MADRID


Coloquio Internacional de Estudios Africanos – El africanismo en España – 14 -16 Marzo 2013 – Madrid / Asociación Española de Africanistas

Sociologia critica  
2013/03/08

triptico.aea 

Coloquio Internacional de Estudios Africanos – El africanismo en España – 14 -16 Marzo 2013 – Madrid
Asociación Española de Africanistas

Lugar: C/. Ramiro de Maeztu, 8 Madrid, Colegio Mayor Nuestra Señora de África
La Asociación Española de Africanistas (AEA) organiza el “Coloquio Internacional de Estudios Africanos – El africanismo en España” en honor de los distinguidos africanistas Íñigo de Aranzadi y José U. Martínez Carreras, en el décimo aniversario del fallecimiento de ambos y tiene como objeto analizar el estado de la cuestión de los estudios africanos en España.
El Coloquio Internacional de Estudios Africanos es la oportunidad de visibilizar las contribuciones en las diferentes áreas con las que los investigadores reconocidos y los jóvenes proponen nuevas vías de conocimiento y de comprensión del continente africano. Desde la geopolítica y los derechos en las áreas Mediterránea y Subsahariana, hasta la economía, la cooperación para el desarrollo y las lenguas y culturas en contacto.
Un objetivo secundario del coloquio consiste en estimular las relaciones entre grupos de investigadores y ofrecer un marco de encuentro interdisciplinar para el intercambio de saberes, así como una plataforma de ideas y colaboración.

Dirección
José Ramón Trujillo (UAM) y Basilio Rodríguez Cañada (AEA)

Secretaría académica
Juan Miguel Zarandona (UVA)

Comité científico
Luis Beltrán (UAH), Carlos González Echegaray (AEA), Teophile Ambadiang (UAM), Justo Bolekia (USAL), Javier Morillas (CEU)

Comité organizador
Alejandro Díez Torre, José Ramón Guerrero, Lázaro Bustince Sola, (Director Fundación Sur) Juan Manuel Riesgo

Organiza
Asociación Española de Africanistas (AEA)

Colaboran
Fundación Sur, Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación. Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo Colegio Mayor «Nuestra Señora de África», Casa Árabe, Ateneo de Madrid, Afriqana, Grupo SIAL-Pigmalión

Sedes del congreso
Fundación Sur. C/. Gaztambide, 31 | 28015 Madrid | 915 441 818
Colegio Mayor «Nuestra Señora de África». C/. Ramiro de Maeztu, 8 | 28020 Madrid
Ateneo de Madrid. C/. Prado, 21 | 28014 Madrid | 914 291 750
Casa Árabe. C/. Alcalá, 62 | 28009 Madrid | 915 633 066

PROGRAMA
14 de marzo, Colegio Mayor «Nuestra Señora de África»

17.30 Inauguración oficial. Intervienen:
Representante del MAECD
Elena de Utrilla, Directora General de la FUCOMAEC (Ministerio de Asuntos Exteriores)
José Ramón Guerrero, Director del Colegio Mayor «Nuestra Señora de África»
Basilio Rodríguez, Presidente de la Asociación Española de Africanistas (AEA)
17.45 Conferencia. Preside: José Ramón Guerrero (CMUNSA)
Eduardo López Busquets (Casa Árabe), “África y el Mediterráneo”

18.30 Sesión 1. Itinerarios de África en el siglo XXI
Preside: Basilio Rodríguez Cañada (AEA)
Teophile Ambadiang (UAM), «Biografías e itinerarios lingüístico-literarios y proyectos socio-políticos en el África subsahariana»
Gema Valdés Acosta (Universidad de Las Villas), «La bantuidad lingüística y cultural en el Caribe»
Gerardo González Calvo (Mundo Negro, AEA), «África subsahariana. Opiniones de un ‘muzungu’»
19.30 Pausa

19.45 Sesión 2. Economía y empresa en África
Preside: Javier Morillas (U. CEU-San Pablo, AEA)
Miguel Ángel Solana Campins (economista, Sociedad de Estudios Internacio-nales), «África hoy. Relevancia geoeconómica y emprendimiento»
Javier Lozano Cobos (Delegado de Proyectos en África), «¿Ha sido eficaz la Cooperación para el desarrollo en África? Experiencias»
Kayamba Tshitshi Ndouba (URJC, excoordinador de la EPIC), «¿Es posible la creación de empresas en África?: Ventajas y dificultades»
Javier Morillas (U. CEU-San Pablo, AEA), «Oeconomia y clima de inversión»
20.45 Inauguración de la exposición «La imagen del Guinea a través de los libros».
20.50 Vino españo
15 de marzo (mañana), Casa Árabe

11.00 Sesión 3. Cooperación para el desarrollo
Preside: José Ramón Trujillo (UAM, AEA)
Enrique León (AECID), «La cooperación institucional española»
Jaime Calvera (Mundo Negro), «La cooperación desde el punto de vista cristiano»
François Cherpion (FCC), «La cooperación de las grandes empresas»
12.00 Pausa

12.30 Mesa 4. Estudios sobre África mediterránea
Preside: Basilio Rodríguez Cañada (AEA)
Ridha Mami (Univ. La Manouba), «La situación actual en Túnez»
Martín Ortega Carcelén (UCM), «África del norte y Derecho Global»
Arturo Lorenzo (Instituto Cervantes), «Coherencia y continuidad. Una política cultural exterior para el Magreb»
Basilio Rodríguez Cañada (AEA), «¿Hasta cuándo las fronteras?»
13.30 Entrega de distinciones de la AEA

15 de marzo (tarde), Fundación SUR

17.00 Sesión 5. Estudios sobre Guinea Ecuatorial
Preside: Lázaro Bustince Sola (Fundación Sur)
Max Liniger (SSEA), «El estudio de Guinea Ecuatorial. los años 70»
Fernando Ballano, «El estudio del colonialismo español en Guinea»
Danilo Manera (U. de Turín), «Hispanoáfrica en sus textos: Guinea Ecuatorial»
José Ramón Trujillo (UAM), «Las primeras descripciones culturales»
18.00 Pausa

18.30 Sesión 6. La presencia española en África
Preside: Juan Manuel Riesgo (URJI, AEA)
Pedro García Bilbao (URJC), «La presencia en el Mediterráneo»
Antonio Carrasco (AEA), «La presencia española en Guinea»
Javier Perote (AEA), «El Sáhara Occidental»
Juan Manuel Riesgo (URJI, AEA), «La presencia española en Marruecos»

16 de marzo, Ateneo de Madrid

10.00 Sesión 7. Estudios sobre cultura, literatura y traducción africanas
Preside: Juan Miguel Zarandona (UVA, AEA)
Marta-Sofía López (Univ. León), «Afroeurope@s: Génesis y desarrollo de un proyecto interminable»
Felicity Hand (UAB), «Subjetividades en la nueva África del Sur. Desafíos y dilemas de la ‘Rainbow Nation’ (I)»
Esther Pujolràs (UAB), «Subjetividades en la nueva África del Sur. Desafíos y dilemas de la ‘Rainbow Nation’ (II)»
Juan Miguel Zarandona (UVA, AEA), «La literatura utópica africana de los escritores españoles Ángel Ganivet, Pío Baroja y José Mas»
11.00 Pausa

11.30 Sesión 8. El africanismo español. De las sociedades científicas a los actuales estudios españoles sobre África

Preside: Alejandro Díez Torre (UAH, AEA)
Juan José Díaz Matarranz (UAH), «La frontera móvil en Guinea colonial y los estudios recientes sobre Guinea»
Julián Paniagua (UNIR), «Estudios sobre el contrabando en el Protectorado de Marruecos»
Emilio Sola (UAH), «El Mundo berberisco en época moderna y su tratamiento en página web de ‘archivodelafrontera.com’»
José Antonio Rodríguez (UAM), «Entre la propaganda y la fascinación por el desierto: documentales sobre el Sáhara Occidental durante el periodo colonial»
Alejandro Díez Torre (UAH, AEA), «Africanistas en el Ateneo»
12.30 Pausa
12.45 Presentación del libro Primer Congreso de Africanistas celebrado en el Ateneo de Madrid (1907)
13.00 Conferencia. Preside: Basilio Rodríguez Cañada (AEA)
Mbuyi Kabunda Badi (F. Carlos de Amberes) «África subsahariana»
13.30 Clausura oficial



lunes, 11 de marzo de 2013

EN GUADALAJARA EL 16 DE MARZO

IIª Marcha Memorial Batalla de Guadalajara. 16 de marzo de 2013 / Foro por la memoria de Guadalajara 

Sociologia crítica
11.03.2013

  




Sábado 16 de marzo 09.30 Torija. Plaza del ayuntamiento:

Recepción en la antigua comandancia militar. Información sobre la localidad y sobre el itinerario. 

10.00. 10.30. Salida hacia mirador sobre Brihuega.

10.30-11.00. Mirador sobre Brihuega. Cota 709. Explicación sobre el terreno. 

11.00-12.00. Llegada a Brihuega y marcha a la zona del castillo. Acto en el muro de las ejecuciones

12.00. Salida hacia el campo atrincherado de El Pinoso (Canredondo), vía valle del Tajuña

13.00-14.00 visita a las trincheras de El Pinoso. Explicación sobre el terreno

14.00-14.30. Salida hacia Mirabueno 

14.30-15.00. Mirabueno. Visita al Mirador de Mirabueno. Vistas sobre el valle del Badiel, Mandayona y Cerro de San Cristobal. Explicación de las acciones militares en la zona 

15.00. Comida popular en el Frontón de Mirabueno. Fin de la visita La visita se realizará en coches particulares de los participantes. 

El Foro proporcionará itinerarios por escrito a los participantes y ofrecerá guía y explicaciones en cada punto escogido. 
La comida popular será encargada para el número de participantes que se inscriban. Inscripción comida: (Coste estimado 6 euros). 
Reservas: marchaguada2013@gmail.com http://www.memoriaguadalajara.es 

http://articulosmemoriaguadalajara.wordpress.com/2013/02/26/iia-marcha-memorial-batalla-de-guadalajara%E2%80%A8-sabado-16-de-marzo-de-2013/

*++

PARA LECTURA DE LA IZQUIERDA POLITICA


Carta a la izquierda árabe y mundial 

(2/6)

Salama Kayleh 
Entretierras 
Rebelion/11-03-2013 

2. Desgraciadamente, como todos los países árabes (con excepciones parciales) todo el que se llamaba a sí mismo marxista, estaba lejos de comprender la situación de clases y no sintió la acumulación de la asfixia que iba en aumento entre las clases empobrecidas, especialmente los trabajadores y los agricultores pobres. La tendencia general era que esos habían pasado a hacer girar sus políticas en torno a la democracia y la resistencia a la dictadura, sin ser conscientes de la base de clase de la dictadura, y sin poner la democracia en el contexto del cambio global en la situación de las clases. Ello supuso su aislamiento del pueblo y provocó una brecha que ha quedado clara a lo largo de la revolución. 

Pero cuando aumenta la congestión de las clases el resultado necesario es un estallido. Y eso es lo que sucedió y por eso fue extremadamente espontáneo, especialmente en Siria en la que no había partidos ni sindicatos convergentes con dicho estallido para intentar influir en él. 

En tal situación, ¿dónde queda la postura marxista? 

En la historia del movimiento marxista, hay experiencias que no se han estudiado, entre ellas, la experiencia de las revoluciones de 1848 en Europa y cómo Marx las trató. Está la Comuna de París, donde Marx advertía de una revolución que provocaría el derramamiento de sangre de la clase obrera, pero cuando estalló, la apoyó, participó en ella para que las masas aprendieran cómo llevar a cabo una revolución vencedora, y no se detuvo a lamentarse. También está la revolución de 1905 en Rusia en la que participó el Partido Obrero Socialista Democrático. 

Todas estas revoluciones fueron espontáneas, poco claras en sus objetivos en su mayoría, y “burguesas”, pero la postura marxista fue participar en ellas con los trabajadores, no para una victoria internacional que ni se planteaba, ni siquiera como resultado de un análisis previo de la inevitabilidad de la victoria de la revolución, pues estaba claro para Marx y Lenin que las revoluciones fracasarían, sino que su objetivo era desarrollar las experiencias del pueblo para que venciera en otra revolución, ya que las masas aprenden de la experiencia como afirma el marxismo. 

Así, la postura marxista verdadera la representa el ponerse del lado de la revolución, participar en ella y trabajar para desarrollarla si puede. Los marxistas no tienen otra opción cuando estalla la lucha entre el pueblo empobrecido y el capitalismo dominante y el eludirla es desvirtuar la comprensión marxista e inclinarse hacia la clase capitalista. 

Los empobrecidos fueron los que se levantaron para lograr una vida mejor o para poder vivir simplemente, porque hay quien quiere trabajar en un país cuyo índice de paro llega al 30-33% de la población activa, y donde el nivel de los sueldos está en una situación deplorable como ya hemos visto. Si querían derrocar al régimen era para lograr el cambio que llevaría a fundar un sistema económico nuevo que pudiera absorber su situación y encontrar soluciones a sus problemas. Si las élites de las clases medias “urbanas” han incitado y participado para conseguir instaurar el “estado civil”, la libertad y el fin de la dictadura, ello no cambia el carácter social de la revolución, ni permite que su petición sea la base, porque la realidad de los empobrecidos empujará a que la revolución continúe hasta que se produzca una cambio radical (como observamos ahora en Túnez y Egipto). Ello se debe a que lo que mueve a la revolución es el paro, la pobreza y la marginación en primera instancia, unido a la instauración de un estado democrático, después de que estuviera unido al pillaje, el empobrecimiento y la dictadura. 

No hay duda de que un aumento del papel de los marxistas en la revolución supondrá una aclaración de su carácter cristalino de clase y profundizará el proceso. 

Desde esta perspectiva, debe rechazarse toda tendencia a “catalogar” la revolución en nombre del marxismo, ya sea en relación a los programas o a los partidos que, como se dice, deben dirigir, o en relación a la mirada “purista” que quiere una revolución “límpida” como la “nieve en los confines de Rusia”. Esa es la postura del “espectador” o del aristócrata que no quiere que sus zapatos se manchen con el polvo de la tierra. Un elitismo este que no deja de dominar a muchos “marxistas”. La revolución espontánea es un movimiento del pueblo, con todo lo que en sí lleva de cultura, comportamiento, religión y rebeldía, pero lo que la domina es el sentimiento compartido de incapacidad de vivir y, después, el esfuerzo por lograr el cambio. La revolución son momentos de aumento de su “sentido común” (como decía el marxismo) que le hace saber a quién derrocará y qué quiere de quien venga como alternativa. Sabe que el derrocamiento debe traer el cambio que le permita sentir que su situación ha cambiado y que ha salido de la situación de muerte a la que se veía abocado como resultado del paro, la pobreza y la marginación. Esa es la base sobre la que debe erigirse todo verdadero marxista. Todo marxista revolucionario que quiera un cambio radical. 

*++