sábado, 12 de abril de 2008

PARA CATEDRATICOS DE ECONOMIA Y POLITICOS DE POSTIN

Los “sesudos” de la economía y los “listos” de la política hace ocho o diez años, por lo visto no sabían que el sector de la construcción no era más que una rama de la producción, un sector económico, pero no la economía entera.
Pobrecitos míos, eran unas almas cándidas que no sabían que la producción en general constituye un todo, un sujeto social, dentro del cual existen y se dan los distintos sectores productivos, siendo uno de ellos el sector de la construcción.
Confunden esos “sesudos” y “listos” el tocino con la velocidad y nos hacen creer a nosotros (que sí somos mas simples que una suela de alpargatilla) que el rábano son sus hojas.
Nos hacen creer, y creemos, que para eso somos súbditos y no ciudadanos que viven en una sociedad democrática (puesto que no decidimos nada) que la esencia de la economía es la ganancia, con lo que nos hacen confundir el alma mater del capitalismo, la ganancia, con la economía.
La ganancia es lo que se cobra de más de lo que realmente vale un producto (los diez millones de beneficio que se lleva por piso un figureta de la empresa de la construcción, por ejemplo, como Paco el Pocero, que además, el muy delincuente no paga sus impuestos sino cuando se le coge del pescuezo para que pague, y encima pide plazos y facilidades par apagar, y es más, Hacienda lo concede).
La economía, la economía política, es la consecución de lo provechoso, de lo que es de provecho y posible para todos (trabajo, vivienda, sanidad, enseñanza, ocio), y no beneficioso necesariamente para los “poceros” y bancos que le prestan dinero. Dinero que, por cierto, tampoco es propiedad de los bancos, sino nuestro, de nuestros ahorrillos, fondo de pensiones, etc.
Confundir (que confundimos) ganancia con lo provechoso no es cuestión baladí ni una simple diferenciación semántica. Significa equivocar conceptos.
Significa que, esto que llaman crisis económica, por la ”burbujilla” inmobiliaria, no es en puridad mas que crisis de una forma de obtener beneficios de forma rápida.
Lo que está en crisis es el modo de producción capitalista basado en la explotación económica, política e ideológica de unas personas (la inmensa mayoría) por otras (una exigua minoría).
Y está en crisis no desde ahora, sino desde la primera Guerra Mundial con sus 17 millones de muertos; desde la Segunda Guerra Mundial con sus más de 30 millones de muertos; desde la Guerra de Corea; desde la Guerra de Vietnam; desde las dictaduras en Hispanoamérica; desde la actual Guerra de Irak; desde las matanzas actuales en África…
Todo ello, aparte hojarasca palabrera y declaraciones solemnoides, no son otra cosa que los esfuerzos a que se ve obligado realizar el modo de producción capitalista para mantenerse en pie como modo de producción dominante.
No estamos, pues, en una crisis económica. Estamos en crisis de un modelo de sociedad que pide a gritos la aparición de un nuevo modelo de organización social que, de ninguna de las maneras puede llegar de la mano de los actuales dirigentes. Y si estamos sordos, porque los súbditos tenemos eso, que no oímos, yo no tengo la culpa. Bush, Aznar, González, Zapatero, Rajoy, Matutes, el Banco BBVV, entre otros, sí.
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