jueves, 30 de julio de 2015

UNIDAD POPULAR



Entrevista con Lara Hernández, secretaria de Convergencia de IU

“La unidad popular se va a dar y no la concibo sin Podemos”

Rebelión
Cuarto Poder
28.07.2015


En estos intensos tiempos de actividad política, Lara Hernández (Madrid, 1986) es una de esas piezas claves para la tan nombrada unidad popular. Ella es la secretaria de Convergencia de IU Federal, cargo al que llegó de la mano de Alberto Garzón, desde el que trata de poner su organización al servicio de una confluencia con otras fuerzas políticas y sociales de para disputarle las elecciones al bipartidismo. Hernández, finalmente, no puede atender presencialmente a cuartopoder.es, llega de Canarias, pasando por Cádiz, a Madrid, para embarcarse al día siguiente en otro viaje, rumbo a Cataluña. Son momentos de diálogo, de negociaciones y de encuentros. Faltan pocos meses para los comicios generales. Por teléfono, responde atentamente a nuestras preguntas.

¿Qué opciones reales ve de que haya una sola candidatura de unidad popular de cara a las generales?

La cuestión no se centra tanto en si a día de hoy hay opciones reales para la conformación de la candidatura, como en la necesidad de poner en marcha ese proceso. Estamos hablando de la necesidad de la construcción de una respuesta política a la situación de emergencia social que se vive en este país desde hace ya mucho tiempo. Desde distintas fuerzas políticas hemos puesto en marcha este proceso, con la voluntad política de hacer un llamamiento amplio a todo el conjunto de las fuerzas políticas y los agentes sociales para formar parte de él. Desde luego la unidad popular, la candidatura unitaria, se va a dar y no la concebimos sin Podemos. No concibo la unidad popular si no es con Podemos.

¿Cuáles son los próximos pasos al respecto que va a dar IU?

La hoja de ruta que nos hemos marcado va en la línea de, en un primer momento, lo interno, con aprobaciones de documentos hacia la unidad popular. Esto tiene su reflejo en lo externo. La organización, ahora mismo, está totalmente situada hacia fuera, después de unos momentos duros en los que la organización ha estado mirando hacia dentro. Ahora toca poner todos los recursos de la organización, todo el capital político a esta demanda colectiva que se encuentra en la calle. Nuestros pasos son seguir caminando y avanzando en la línea de poner a todo el conjunto de nuestros activistas sociales en la línea de fuego para trabajar por la unidad popular en cada uno de los territorios del Estado.

Habla de que no concibe una unidad popular sin Podemos. Ayer fue elegido Pablo Iglesias como candidato de Podemos a la Presidencia del Gobierno. ¿Sería Iglesias un buen candidato a presidente en una candidatura de unidad popular?

Primero hay que hablar del proceso, del proyecto, de la construcción del mismo y luego hablaremos de las personas. No hacemos más que hablar de procesos internos, de si se va a dar la alianza entre las formaciones políticas, entre sujetos políticos, y de lo que se trata en último término es de poner por delante los problemas de la gente, la necesidad de constituir una alternativa electoral que dé respuesta a esta situación de pobreza, de paro, de desigualdad, que es lo que hay que combatir. Hay que poner en primera línea el proceso político y el proyecto, la constitución del mismo, y luego hablaremos de las personas con nombres y apellidos.

La baja participación ha sido una de las características de las primarias de Podemos. ¿Esto es una señal de que hay que desbordar Podemos?
 
Creo que no. Parto de una premisa distinta. No voy a entrar a valorar cuestiones internas de si se están desbordando los partidos políticos tal y como los entendemos, porque la misma pregunta podría ser planteada con respecto a IU. Creo que lo que hay que poner encima de la mesa, con respecto al proceso de primarias y a los resultados es que los mecanismos participativos son complejos. El resultado era, en cierto sentido, el esperado. Más allá de eso, la cuestión no está situada en si hay que desbordar Podemos, la cuestión es que hay que hablar con vistas a construir una candidatura unitaria que logre expulsar a la derecha. Eso sólo se va a lograr si trabajamos unidos en lo concreto y no separados. Eso es algo que se ha venido demostrando en los últimos meses. El 24 de mayo lo demostró de una manera clara, y desde entonces lo hemos visto en muchas iniciativas, como por ejemplo en la solidaridad internacional, en actividades de apoyo al pueblo griego, que han demostrado que hay una serie de formaciones políticas y agentes sociales que coincidimos en lo programático y en cuestiones muy concretas. Eso es lo que hay que poner en valor a día de hoy. Esa es la línea en la que estamos trabajando para construir una candidatura unitaria de cara a las generales que es nuestro verdadero norte que tiene que señalarnos la brújula a día de hoy. El ejemplo está en Cataluña, es el norte de la brújula que nos indica hacia dónde tenemos que ir. Aunque es cierto que vamos a un escenario irregular en cada territorio del Estado español, el objetivo es ese y tenemos que ver cómo construimos entre todos el camino para llegar a él.

El jueves se presentaba en Madrid Ahora en Común. ¿Es el marco propicio sobre el que construir la tan ansiada convergencia?

— Ahora en Común es una iniciativa política más. Hemos visto manifestaciones del ámbito de la solidaridad con Grecia, del ámbito de la cultura como el manifiesto que suscribieron más de 120 artistas y Ahora en Común es una iniciativa que llega desde la izquierda social, que nosotros, desde IU, celebramos y entendemos que forma parte de un proceso de acumulación de fuerzas. Lo que Ahora en Común pone encima de la mesa, y lo dejó muy claro en el acto de presentación, es que esto es una demanda de la ciudadanía, que la gente quiere unidad popular, una candidatura unitaria y que la gente está demandando a los partidos políticos que estemos a la altura del momento histórico como para entender que las siglas hay que arrinconarlas y poner por delante los problemas de la gente. Ahora en Común es una iniciativa más en este sentido, está en un momento muy embrionario y no lo podemos entender todavía como el marco de la confluencia.

¿Qué elementos de un programa electoral conjunto son indispensables para IU?

La cuestión programática es esencial. Ya lo decía Julio Anguita: “Programa, programa, programa”. Hay tres elementos fundamentales. En primer lugar, nosotros entendemos que hay un agotamiento del Régimen del 78. Estamos viendo que hay una voluntad de las políticas neoliberales y del poder económico de recomponer y volver a diseñar un orden social, económico y político y esto se está haciendo con nocturnidad y alevosía, y desde que comenzó la crisis económinca del 2008, con mucha más intensidad. Entendemos que es necesario apostar por un proceso de ruptura democrática desde el cual poder impulsar un nuevo proceso constituyente, poner en marcha un nuevo proyecto de país. Eso sería la premisa, el elemento nuclear, nuestra línea roja en lo programático para la unidad popular. En ese proyecto de unidad popular tienen que estar todas las fuerzas de izquierdas alternativas que se dicen transformadoras.

Nosotros ponemos dos elementos más encima de la palestra. En primer lugar, buscar una salida social a esta crisis económica. Eso pasa por un decálogo básico que es, básicamente, la defensa de los derechos sociales que en los últimos años hemos ido perdiendo y que la izquierda social y política había conseguido. En concreto sería: parar los desahucios, que no se puede hablar de una democracia real si no es feminista, que no se puede hablar de una democracia que no ponga la sostenibilidad y el medio ambiente en el centro de la misma…
 
Además, tenemos que hablar de una democratización de la economía. Ahora mismo son las personas las que están al servicio de la economía y nosotros creemos que tenemos que invertir el binomio y poner a las personas en el centro. Queremos que el modelo productivo sea capaz de establecer una igualdad de oportunidades en el conjunto de la población para dar unas condiciones mínimas de vida a la gente, que es lo que estamos perdiendo de forma sistemática desde hace mucho tiempo y que es la voluntad política del PP y del PSOE. Estos partidos están empeñados en que seamos la mayoría social y trabajadora de este país la que paguemos los platos rotos de una crisis económica que han producido ellos. Todavía tienen la desfachatez de reírse en nuestra cara con campañas comunicativas como la del PP, que tiene la poca vergüenza de hablar del descenso del paro cuando se viene desmantelando desde los años 80, el PSOE el primero, todo el tejido productivo e industrial que teníamos, para poner el país al servicio de las élites económicas y de las familias más ricas, situadas en el norte de Europa. Ese es el modelo de país al que vamos, y contra el que combatimos. Todo lo que sea hablar de unidad popular debería ser hablar de contenidos políticos, algo que se está dejando de lado en el debate mediático y público que está teniendo lugar.

¿Cómo deberían ser las primarias de esa posible candidatura unitaria? ¿Qué papel desempeñaría Alberto Garzón, candidato de IU a la Presidencia del Gobierno?

Creo que primero tenemos que hablar de procesos políticos y luego de nombres. El debate de primarias todavía no está abierto. Hay que seguir construyendo este proyecto amplio, seguimos trabajando para acumular fuerzas, pero las cuestiones formales sobre las primarias, los candidatos, la fórmula jurídica, el reparto de los recursos económicos… Todas estas cuestiones formales es esencial que las arrinconemos en este momento del debate para tratarlas en el último lugar. Esto no le interesa a nadie más que a los partidos políticos y yo siempre he defendido que los partidos son herramientas, medios, al servicio de la gente, y no fines en sí mismos. Tengo muy claro que estas cuestiones las abordaremos al final, no al principio. Ya cometimos el error antes del 24 de mayo, cuando hablamos de la fórmula jurídica. Lo jurídico debe ser dependiente de lo político.

Pero, ¿estaría dispuesta IU a concurrir bajo el nombre de Podemos guión algo?

Fijémonos en Cataluña. La cuestión del nombre se trató al final. Se lleva trabajando desde febrero del 2014, cuando Ada Colau pone en marchaGuanyem Barcelona. Barcelona era el faro en la tomenta que nos alumbraba para encontrar la costa. Aquello se convirtió en Barcelona en Comúque ahora es un ejemplo de que nuestros programas de izquierdas transformadoras son para gobernar. El siguiente paso fue la constitución de un acuerdo por parte de ICV, EUiA, Podem y Procés Constituent, y despúes de cara a las generales. La cuestión del nombre, siempre al final.

De hecho, Adolfo Barrena, secretario de Organización de IU, explicaba a cuartopoder.es que si la convergencia con Podemos era posible en Cataluña, debería serlo también en todo el Estado. Usted está viajando por diferentes territorios trabajando este tema. ¿Dónde cree que está más avanzado hoy en día?

Voy a matizar las palabras de Barrena, porque Cataluña es el Norte de la brújula, la estela que debemos seguir, pero en todo caso la convergencia va a ser algo heterogéneo, no va a ser homogénea a nivel estatal, vamos a encontrarnos un puzzle, un proceso heterogéneo a nivel estatal. Galicia, Euskadi o el País Valenciano son algunos de los territorios en los que este horizonte está encima de la mesa. Pero insisto, son estadios muy embrionarios, sería muy prematuro hacer algún tipo de valoración al respecto. Aunque los tiempos políticos están muy acelerados y lo que no ha pasado en siete años, pasa en siete días, hay que ser cautos. Hay una diferencia con los procesos de convergencia que estamos viendo hoy en día y con los que se han puesto en marcha en el pasado, porque recuerdo que IU en el Congreso está bajo el paraguas de la Izquierda Plural, una convergencia.

La diferencia es que los procesos de hoy están pilotados por la gente, por los activistas sociales, por los militantes de los partidos, por los verdes, por los rojos, por los ácratas… Hoy esos procesos los tiene la gente desde abajo, no desde arriba. De ahí que sea difícil muchas veces contestar y mirar la unidad popular cuando estábamos acostumbrados a acuerdos de izquierdas firmados y sellados desde arriba. Ahora estamos hablando de que son procesos que parten desde abajo, desde las bases y desde lo territorial y local. Esto requiere mucha más paciencia de la que muchas veces los partidos políticos estamos dispuestos a tener. Eso no quiere decir que no seamos muchas las personas que queremos trabajar por esto hasta el final.


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PUERTO RICO (CONSEJOS DOYY PARA MI NO TENGO): LOS AMERICANOS Y EL GOBIERNO DE RAJOY DICEN QUE VANA CREAR PUESTOS DE TRABAJO EN MORÓNDE LA FRONTERA CON LA BASE AMERICANA



Puerto Rico en el huracán de la crisis

Rebelión
29.07.2015



Por todos los medios posibles, los dirigentes políticos de Estados Unidos pretenden hacer invisible la crisis económica que tienen ante sí. Mientras que hace apenas unas semanas la presidenta del Sistema de la Reserva Federal (Fed), Janet Yellen, insistía que el incremento de la tasa de interés de los fondos federales (federal funds rate) se llevaría a cabo finalmente durante el año en curso (tightening), ahora todo parece apuntar a que no será sino hasta el primer trimestre de 2016 cuando la Fed comience a cerrar el grifo de la liquidez global.

Tanto la caída de los precios (deflación) –consecuencia de la caída en la rentabilidad capitalista–, la extrema debilidad en las expectativas de inversión, como la volatilidad de los mercados financieros, producto de la debacle económica en Grecia y los países más castigados por la crisis de la Eurozona, y el desplome de la bolsa de valores de China, son los determinantes que, según Yellen, postergan la decisión para el próximo año.
Es evidente que Estados Unidos se inclina más en buscar culpables en el exterior que en mirar a sus adentros para resolver su propia crisis. El deterioro industrial de Silicon Valley, Detroit, Virginia occidental, Misisipi, Alabama, así como el atolladero fiscal de la isla de Puerto Rico son signos sintomáticos de la decadencia económica estadounidense, que aunque se han mantenido poco atendidos por Washington en los últimos años, ahora empiezan a ganar presencia mediática.
El caso de Puerto Rico es, por mucho, el de mayor notoriedad. Incluso, voces como la de Hillary Clinton (precandidata a la Presidencia de Estados Unidos por el Partido Demócrata) buscan sacar ventajas electorales haciendo eco de una crisis que, según sus palabras, debe resolverse urgentemente a través del apoyo solidario de la llamada Unión Americana.
Desde hace ya casi 10 años la isla de Puerto Rico se hunde en un mar de deudas. Ahora suman aproximadamente 70,000 millones de dólares, monto que equivale a más del ciento por ciento de su producto interno bruto (PIB).
¿Cuáles son las causas que explican ese alto nivel de endeudamiento? Más que por ser un centro turístico de prestigio mundial, la economía de Puerto Rico venía sobreviviendo gracias a la actividad manufacturera, sobre todo de la industria farmacéutica. Sin embargo, el protagonismo de Puerto Rico en el sector comenzó a disminuir una vez que sus contrincantes asiáticos y del Este de Europa se adelantaron en términos de productividad laboral y desarrollo científico, desde mediados de la década de 1960.
Ya en la siguiente década, las crisis petroleras provocadas por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) llevaron a que Estados Unidos obligara a la isla a aplicar leyes fiscales que permitieran incrementar la rentabilidad de las empresas estadounidenses. De esta manera, a partir de 1976, las corporaciones multinacionales instaladas en la isla estuvieron exentas de pagar impuestos sobre sus beneficios económicos, situación que marcó el principio de su debilidad fiscal.
Sin embargo, la mundialización capitalista a lo largo de la década de 1990 terminó por socavar todavía más la manufactura del país. El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) precipitó la salida masiva de capitales hacia México y Canadá, países que se mostraron dispuestos a otorgar mayores condiciones de explotación a los capitalistas norteamericanos en comparación con Puerto Rico: disminución de impuestos, estancamiento de los salarios, desregulación ambiental, etcétera.
De manera paulatina, la economía puertorriqueña comenzó su largo declive. Para colmo de males, a principios del siglo XXI, la isla atravesó por una grave crisis inmobiliaria producto de la desregulación estatal, ya ni qué hablar de las consecuencias de la incorporación de China a la Organización Mundial de Comercio (OMC) en 2001, acontecimiento que terminó por socavar la competitividad de la actividad productiva de la isla del Caribe.
Así, en 2006, bastante agobiado por la desaceleración del crecimiento del PIB, el gobierno de Puerto Rico se decidió finalmente a eliminar el sistema de exenciones fiscales. No obstante, la cura resultó peor que la enfermedad. Ese mismo año la economía se sumergió en la recesión. Desde entonces el país se ha convertido en víctima de una crisis fiscal de enormes proporciones, producto tanto del cierre de empresas como de la emigración masiva de personas hacia Estados Unidos “continental” en busca de oportunidades.
El desempleo en Puerto Rico ya es alarmante. Actualmente la tasa se ubica en un máximo de 14%, casi tres veces el promedio nacional (5.5%). Ante las débiles perspectivas de la economía, las personas emigran a razón de 50,000 por año. Actualmente, la isla apenas posee 3.5 millones de habitantes, en tanto que en territorio estadounidense viven cerca de 5 millones de puertorriqueños (una quinta parte de ellos en el estado de Florida). No hay duda de que cada vez menos personas creen en un futuro promisorio para el país.
Ante el desplome de la economía y la menor captación de impuestos, el gobierno de Puerto Rico optó –de manera equivocada– por incrementarlos, disminuir el gasto público y aumentar las emisiones de bonos. Es evidente que resultaría imposible mantener esa estrategia de manera indefinida. Las medidas sólo contribuyeron a aumentar la deuda, socavar la economía y contraer aún más los recursos a disposición del gobierno.
Después de la bancarrota de Detroit, los inversionistas se desprendieron de los títulos municipales y, con ello, las primas de riesgo (prime interest risk) de los bonos de Puerto Rico aumentaron, limitando severamente su acceso a los mercados de crédito.
Aunque en los últimos meses las autoridades han demandado una reestructuración de la deuda, hasta ahora nada indica que se llevará a cabo. Detrás de la negativa de la Casa Blanca se encuentran los intereses económicos de poderosos fondos de inversiones (Franklin Templeton, OppenheimerFunds, etcétera), que se dedican a poner contra la pared a gobiernos a través de la especulación financiera, conocidos con el nombre de fondos buitre.
Entre 2006 y 2013, la isla emitió más de 60,000 millones de dólares en bonos, mismos que derivaron en cerca de 1,500 millones de dólares en honorarios para los banqueros de Wall Street y en un gran negocio para los despachos de abogados que defienden el cobro de deudas fraudulentas.
En suma, a Puerto Rico de poco le ha valido la fraternidad del gobierno estadounidense, más dispuesto a salvaguardar las ganancias de los banqueros que apoyar el alivio de la deuda y la recuperación económica en sus municipios y colonias más castigadas por la crisis.
Ariel Noyola Rodríguez es economista, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. Contacto: noyolara@gmail.com.
Twitter: @noyola_ariel.

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miércoles, 29 de julio de 2015

GRECIA: EL ESPEJO PARA VOTAR NO AL PP, PSOE, NARANJITOS DE ALBERT RIVERA Y DEMÁS CONCOMITANTES


Por qué he votado primero No y después Sí

Rebelión
28.07.2015


Me decidí a participar en política por una razón: para apoyar a Alexis Tsipras en su lucha contra la servidumbre de la deuda. Por su parte, Alexis Tsipras me honró al reclutarme por una razón: una comprensión particular de la crisis basada en el rechazo del dogma de Papakonstantinos; a saber, la idea de que, si hay que elegir entre una quiebra anárquica y unos préstamos tóxicos, estos últimos son siempre preferibles.

Es un dogma que rechacé porque es una amenaza permanente, que ayuda a aplicar políticas que garantizan la quiebra permanente y, finalmente, conducen a la servidumbre de la deuda. La noche del miércoles, se me pidió en el Parlamento que eligiese entre (a) la defensa de dicho dogma votando a favor del documento que nuestros "socios" habían impuesto a Alexis Tsipras en la Cumbre del Euro por medios golpistas y una agresión inimaginable, o (b ) decir "no" a mi Primer Ministro.

El primer ministro nos preguntó: "¿es el chantaje real o un farol?", planteando el dilema horrible que todos teníamos en nuestras conciencias – la suya también. Claramente, el chantaje era real. Esa "realidad" me golpeó por primera vez cuando el 30 de enero J.Dissjenbloem me visitó en mi oficina para presentar el dilema "memorándum o bancos cerrados". Sabíamos desde el principio hasta qué punto serían despiadados los prestamistas. Y sin embargo, decidimos hacer lo que nos seguíamos repitiendo unos a otros durante las largas noches y días en la sede del gobierno: "Vamos a hacer todo lo posible para conseguir un acuerdo viable financieramente. Llegaremos a acuerdos, pero no nos dejaremos chantajear. Solo cederemos lo imprescindible para asegurar un acuerdo dentro de la Eurozona. Sin embargo, si somos derrotados por las políticas catastróficas del memorándum, dimitiremos y cederemos el poder a aquellos que creen en tales medidas; que sean ellos los que las apliquen: nosotros volveremos a las calles".

El primer ministro preguntó el miércoles "¿Hay alguna alternativa?" Creí que sí, que la había. Pero no voy a detenerme en eso ahora. No es el momento apropiado. Lo importante es que la noche del referéndum, el Primer Ministro llegó a la conclusión que no había alternativa.

Y por eso dimití, para facilitar su viaje a Bruselas y que pudiese volver con las mejores condiciones que pudiese conseguir. Pero eso no quiere decir que estuviésemos comprometidos automáticamente con la aplicación de esas medidas, ¡sin importan cuales fueran!

El presidente del Gobierno, en la reunión parlamentaria del miércoles, nos pidió decidir juntos, compartir la responsabilidad. Vale. Pero ¿cómo? Una forma sería actuar, todos juntos, como habíamos dicho una y otra vez que haríamos en caso de derrota. Declararíamos que habíamos sido derrotados, anunciaríamos que en teníamos nuestras manos un acuerdo que consideramos inviable y pediríamos a todos aquellos políticos que creyesen el acuerdo era aún potencialmente viable, independientemente de a que partido perteneciesen, que formasen un gobierno y lo aplicasen.

La otra opción sería hacer lo que el primer ministro sugirió: proteger al primer gobierno de izquierda, aunque fuese aplicando el acuerdo - producto del chantaje - que el propio Primer Ministro consideraba inviable.

Ambos aspectos del dilema eran igualmente despiadados. Como Alexis Tsipras anunció con razón, nadie tiene el derecho a pretender que el dilema tortura más su propia conciencia que la de los demás - ya sea primer ministro o miembro del gobierno. En consecuencia, esto de ninguna manera implica que los que decidieron que el gobierno debía aplicar el acuerdo "inviable" lo hicieran por tener un mayor sentido de la responsabilidad que aquellos de nosotros que defendíamos que debíamos dimitir y dejar la aplicación de las medidas a aquellos políticos que creían que el acuerdo era viable.

Euclides Tsakalotos resumió perfectamente la realidad cuando se dirigió al Parlamento; dijo que aquellos que creían que el gobierno de Syriza no debía cargar con la tarea de hacer cumplir este acuerdo tenían argumentos tan fuertes como los que creían que el gobierno de Syriza está moralmente obligado ante la gente a aplicar este mal acuerdo para evitar una quiebra caótica.

Ninguno de nosotros es más "anti-memorándum", pero tampoco más "responsable". Simplemente, cuando te encuentras ante semejante encrucijada, bajo la presión de una alianza poco santa de potencias internacionales, es aceptable que unos compañeros elijan una opción y otros la contraria. En estas circunstancias, sería criminal que unos calificasen a los otros de "vendidos" y los otros a los primeros de "irresponsables".

Ahora, en medio de estas disputas de fondo, la unidad de Syriza y la gente que creyó en nosotros, que le otorgaron el 61,5% en el referéndum, la unidad es la prioridad. Y la única manera de asegurar esto es comprender los argumentos de cada uno, teniendo en cuenta como un axioma que el lado contrario se mueve por intenciones que son igual de buenas, responsables y revolucionarias que las nuestras.

Dicho esto, la razón por la que he votado "NO" el miércoles pasado es simple: deberíamos haber entregado el poder, como habíamos dicho que haríamos, a quienes pueden mirar en los ojos a la gente y decir lo que nosotros no podemos: "El acuerdo es duro, pero se puede cumplir de tal manera que haya espacio para la esperanza de que podemos recuperarnos y superar la catástrofe humanitaria".

El gobierno de la izquierda no puede prometer a Europa lo que sabe que no puede conseguir. El activo fundamental que el gobierno de Syriza necesita proteger es la promesa que repetidamente hemos hecho en nuestras visitas a las capitales europeas: a diferencia de los otros, no prometemos lo que no podemos cumplir (por ejemplo, un cierto superávit primario). Por otra parte, el gobierno de la izquierda no tiene derecho a saquear más a las víctimas de una crisis que dura ya más de cinco año sin ser capaz, por lo menos, de responder afirmativamente a la pregunta: "¿Por lo menos se han recuperado de las políticas recesivas? "
Muchos de mis colegas preguntan: "¿No es mejor que seamos nosotros quienes gobernemos? Nosotros, que nos preocupamos por la gente y queremos luchar contra la corrupción y la oligarquía". Sí, es mejor. Pero, ¿qué instrumentos tenemos para ello? La decisión de la Cumbre del Euro consagra y amplia la completa falta de control social sobre los bancos, mientras que la sociedad deberá pagar más entre10 y 25 mil millones de deuda para apoyarlos.

Y para empeorar las cosas, la creación de un súper-HRADF (Fondo de Desarrollo de Activos de la República Helénica) que tomará el control total de todos los activos públicos, privando a la República Helénica de todos los beneficios de gestión. Y ¿cómo vamos a controlar la austeridad cuando la troika, con todos los datos de la ELSTAT (Autoridad Helénica de Estadística) -cuyo control cedimos de este miércoles- decida unilateralmente cual debe ser el superávit primario?

Y cuando la dura realidad de los resultados de esta nueva austeridad aflijan a la sociedad, cuando los jóvenes y los viejos, por igual, salgan a las calles o se queden en casa pudriéndose de desesperación ante esas medidas, esa gente - las personas en cuyo nombre hemos hablado hasta ahora- ¿quién las representará políticamente? ¿El mismo partido que planteó esas mismas medidas ante el Parlamento? Las medidas que los ministros bienintencionados se ven obligados a defender ante el parlamento y los medios de comunicación, mientras son ridiculizados por la oposición anti- memorándum?

Me preguntan: "Pero ¿no están ayudando a los planes de Schauble cuando votan contra el acuerdo?". Y yo respondo con otra pregunta: "¿Está seguro de que el acuerdo a estas medidas no es parte del plan de Schauble?"
Observe lo siguiente:
  • El último informe del FMI que calcula que la deuda supone más del 200% del PIB, lo que en esencia prohíbe al FMI conceder nuevos préstamos.
  • La petición del ESM, bajo la batuta de Schauble, de que haya nuevos préstamos del FMI a Grecia.
  • Un gobierno griego que aplica reformas en las que no cree, pero que además considera abiertamente resultado de chantaje.
  • Un gobierno alemán que hace aprobar al Bundestag un acuerdo para Grecia, a cuyo gobierno considera de entrada indigno de confianza y fracasado.

¿No considera, querido lector, que estos hechos son poderosos aliados de Schauble? ¿Hay realmente otra forma más seguro para el país sea excluido de la zona euro que este acuerdo inviable que otorga tiempo y razones al ministro alemán de finanzas para planificar el Grexit que tanto desea?

Basta ya de argumentos. Mi conciencia me hizo votar en contra del actual acuerdo, creyendo, como todavía creo, que el dogma de Papakonstantinos debe ser rechazado. Por otra parte, respeto totalmente mis colegas que opinan lo contrario. Ni soy el más revolucionario / ético, ni ellos los más responsables. Hoy se nos juzga por nuestra capacidad para proteger con todas nuestras fuerzas nuestra unidad, el compañerismo y el colectivo, manteniendo nuestro derecho a divergir.

Para concluir, permítaseme señalar un matiz filosófico del dilema que grava la conciencia de cada uno de nosotros; ¿Cuándo está más allá del utilitarismo la idea de que ciertas cosas no se deben hacer en nuestro nombre? ¿Ha llegado ese momento?

No hay respuestas correctas. Sólo la intención honesta de respetar las respuestas de nuestros compañeros, incluso si no están de acuerdo con la nuestra.

¿Por qué he votado “SI” esta noche?

En la decisión del Eurogrupo de 20 de febrero conseguimos que la palabra Memorándum (MoU) no apareciese en ninguna parte.

En su lugar, como requisito previo para la evaluación positiva de nuestro progreso, hay una lista de reformas, que debíamos preparar y proponer en los próximos tres días. La lista sería inmediatamente aceptada por las "instituciones".

De hecho, el 23 de febrero, la lista fue presentada con mi firma. Durante el fin de semana del 20 al 23 de febrero se trabajó febrilmente. Naturalmente, estábamos en contacto permanente con los representantes de las instituciones con el fin de garantizar que no se plantearía ningún problema, y que nuestra propuesta sería apoyada por ellas en la teleconferencia del Eurogrupo del 24 de febrero que, a su vez, la aprobó.

La lista definitiva, que envié a las instituciones a altas horas de la noche el 23 de febrero, incluia nuestra prioridades (por ejemplo, superación de la crisis humanitaria, la reintroducción de la negociación colectiva, cambio de la política de gestión de los bienes públicos, no reducción de las pensiones complementarias, etc.). También incluyó algunas de sus exigencias.

Había acordado incluir algunas de sus exigencias en un quid pro quo para la inclusión de nuestros principales objetivos. Las exigencias que habíamos aceptado son las que se someten hoy a votación del Parlamento griego: a) reformas en el Código Civil (CC), y b) la inclusión del mandato de la UE 2014/59 relativo a la "consolidación" de los bancos y otras entidades de crédito (BRRD).

Incluso entonces, sabía que las reformas en el CC estaban llenas de amenazas para los derechos humanos de las partes más débiles en la quiebra de las empresas u hogares. Por otra parte, lo mejor que se puede decir de las relativas a las BRRD es que son puro aire, ya que se supone que debía ofrecer garantías legales a los depósitos bancarios sin haber obtenido ningún tipo de financiación para el fondo que debía garantizarlos. Además de saber todo eso, calculé que en un acuerdo honesto, para garantizar nuestras "líneas rojas" (por ejemplo, que los superávit primarios fuesen entre el 1% y el 1,5% como máximo, que se protegiesen los derechos laborales y un IVA bajo), las reformas del CC y las BRRD supondrían una pequeña concesión. Esa es la razón por la cual incluí esas exigencias en nuestra lista.

Hoy, obviamente, las cosas son completamente diferentes.
Hoy nuestra lista de reformas, dentro de los límites de un acuerdo honesto, no existe.
Hoy la única lista es la que la Troika ha impuesto en su totalidad.
Hoy estamos ante las secuelas de un golpe humillante en lugar de un acuerdo honesto.
En febrero sacrificamos las reformas del CC y las BRRD con el fin de obtener concesiones importantes.

Ahora estamos regalando las reformas del CC y las BRRD y nos exigirán reformas aún más venenosas en unas cuantas semanas.

Por otra parte, en el documento que envié a las instituciones, estaba simplemente aceptando la responsabilidad de un "nuevo Código Civil" y no desde luego el que dictasen ellos. Tampoco imaginé nunca que nuestro gobierno (bajo la supervisión de la Troika) aceptaría someter todos esos cambios al Parlamento bajo la etiqueta de "urgentes", lo que constriñe todos los debates y niega la función del Parlamento.

El miércoles pasado no tuve más remedio que votar con un NO atronador. El mío se situó junto al NO que el 61,5% de nuestros compatriotas emitió para evitar una capitulación a la infame TINA (no hay alternativa). Me he negado a ello los últimos 35 años en los 4 continentes donde he vivido. Hoy en día, esta noche, esas dos medidas, que yo mismo había propuesto en febrero, se presentan ante el Parlamento griego de una manera que nunca había imaginado; de una manera que no honran al gobierno de Syriza.

Mi desacuerdo con la forma en que se han conducido las negociaciones después del referéndum es de fondo. Y, sin embargo, mi objetivo principal es proteger la unidad de Syriza, apoyar a A.Tsipras, y a E.Takalotos. Ya he explicado todo lo que había que explicar antes. En consecuencia, hoy voy a votar SÍ, a las dos medidas que yo mismo había propuesto, aunque en condiciones y con requisitos radicalmente diferentes.

Desafortunadamente, estoy seguro que mi voto no será de ninguna ayuda al gobierno para alcanzar nuestros objetivos comunes. Y es porque las "acciones previas" de la Cumbre del Euro fueron diseñadas para fracasar. Sin embargo, formularé mi voto con la esperanza de que mis compañeros ganen un poco de tiempo y que nosotros, todos nosotros, unidos, planearemos una nueva resistencia a la autocracia, la misantropía y la (impulsada) aceleración y profundización de la crisis.

(I) Esta mañana, cuando participé en el Comité de Finanzas del Parlamento, me cercioré de que ningún colega mío, ni siquiera el ministro de Justicia, estaba de acuerdo con el nuevo código civil. Fue un triste espectáculo.

Yanis Varufakis, exministro de finanzas del gobierno griego de Syriza, es un reconocido economista greco-australiano de reputación científica internacional. Es profesor de política económica en la Universidad de Atenas y consejero del programa económico del partido griego de la izquierda, Syriza. Fue recientemente profesor invitado en los EEUU, en la Universidad de Texas. Su libro El Minotauro Global, para muchos críticos la mejor explicación teórico-económica de la evolución del capitalismo en las últimas 6 décadas, fue publicado en castellano por la editorial española Capitán Swing, a partir de la 2ª edición inglesa revisada. Una extensa y profunda reseña del Minotauro, en SinPermiso Nº 11, Verano-Otoño 2012.

Traducción para www.sinpermiso.info: Gustavo Buster
Textos originales en inglés aquí y aquí.

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CLASES SOCIALES


Lucha sin clases: ¿por qué el proletariado no resurge en el proceso de crisis capitalista?

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Autor(es): Trenkle, Norbert 
Herramienta.com.ar
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Trenkle, Norbert . Miembro de la redacción de la revista alemana krisis, publicación de teoría crítica que existe desde 1986. Tuvo una activa participación en las jornadas del Tercer Coloquio Internacional Teoría Crítica y Marxismo Occidental “La crisis del trabajo abstracto”, realizado en Buenos Aires los días 5 a 7 de noviembre de 2007, organizado por Herramienta en colaboración con la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y el IADE. 
De la lucha de clases al desclasamiento 
I. Mientras avanza la precarización de la vida junto con las condiciones de trabajo y son perjudicados sectores cada vez mayores de la población, retorna con fuerza el discurso sobre la lucha de clases, el que en las últimas dos décadas casi había desaparecido. En un primer momento esto puede parecer plausible, dada la creciente polarización social. Sin embargo, como suele suceder cuando se recurre a modelos interpretativos y explicativos del pasado, éstos no sirven para esclarecer el presente. Al contrario de lo que parecería a primera vista, las categorías del antagonismo de clase no explican adecuadamente la creciente desigualdad social. Tampoco los conflictos de intereses resultantes de esa desigualdad coinciden con lo que, históricamente, se designó como lucha de clases.

II. El gran conflicto social que moldeó la sociedad capitalista de manera decisiva durante todo el período histórico de su conformación y establecimiento fue, como se sabe, el conflicto entre capital y trabajo. En este conflicto se expresa la oposición de intereses entre dos categorías inmanentes a la sociedad productora de mercancías: < entre los representantes del capital que comandan y organizan el proceso de producción con el objeto de lograr la valorización del capital y los asalariados que con su trabajo “generan” el plusvalor necesario para eso. Como tal se trata de un conflicto interno al sistema capitalista en torno a las condiciones de cómo el valor es producido (condiciones de trabajo, horas de trabajo, etc.) y el modo de su distribución (salarios, ganancias, prestaciones sociales, etc.). Este conflicto de intereses se expresó históricamente como lucha de clases debido a que, en base a determinadas condiciones históricas, los asalariados se constituyeron como un sujeto colectivo. En la defensa de sus intereses desarrollaron una identidad y subjetividad colectiva de “clase obrera” y, como tal, lograron ser reconocidos como ciudadanos y sujetos de mercado, a saber: como propietarios y vendedores de una mercancía muy específica, la mercancía fuerza de trabajo.

III. Ahora bien, si en la segunda mitad del siglo XX la lucha de clases fue perdiendo cada vez más su dinámica, esto no fue, obviamente, porque la sociedad capitalista prescindiera de la producción de plusvalor. La contradicción objetiva entre las categorías funcionales de capital y  trabajo sigue vigente, aún cuando haya cambiado su fisonomía concreta en el curso del desarrollo capitalista. Sin embargo los asalariados perdieron su carácter de clase, en la medida en que fueron integrados al universo de la sociedad capitalista como ciudadanos y sujetos de mercado. Es decir: a medida que la existencia social basada en el trabajo abstracto se generalizaba y prácticamente todos los miembros de la sociedad se convirtieron en propietarios y vendedores de  fuerza de trabajo, se diluyó la idea de que los asalariados representaran un sujeto revolucionario.

IV.Esta transformación del conflicto entre capital y trabajo, que alguna vez pareciera ser un antagonismo irreductible, se refleja en el hecho, de que hoy en día los conflictos laborales mayormente ya no se llevan a cabo bajo la premisa de una confrontación fundamental, de una incompatibilidad objetiva entre los intereses del vendedor de la fuerza de trabajo con los del capital. Más bien se enfatiza, en general, la base común de intereses opuestos tales como el reforzar la demanda interna en el mercado nacional o elevar la productividad empresarial por medio de mejores condiciones de trabajo. No se critica el lucro como tal, sino más bien las “ganancias exorbitantes”, la “innecesaria relocalización fabril” o lo que se designa como “los buitres del capital financiero”. Esto no es de sorprender, porque los sujetos modernos saben que su bienestar en la sociedad productora de mercancías, aunque sea precario, depende de que sigan en marcha los procesos de valorizar el capital, incrementar la productividad y crecimiento forzado.

V. Esta percepción se debe por cierto al hecho de que la sociedad productora de mercancías se ha impuesto de una forma casi total, ganando la apariencia de una ley natural irrevocable. A la vez, las modificaciones en la relación capital-trabajo introducidas en la época post-fordista contribuyeron a establecer una extrema polarización social, que sin embargo no forma la base para una nueva constitución de clases sino más bien para un proceso general de “desclasamiento” que se expresa por lo menos en cuatro tendencias.

VI. En primer lugar, ya en la fase final del fordismo, el trabajo directo sobre el producto cedió lugar a las funciones de supervisión y control así como a las tareas de la pre y la postproducción. En. Esto implicó no sólo que la mano de obra industrial productora de valor, que siempre se había considerado como el núcleo de la clase obrera, perdiera en importancia frente a las otras categorías de asalariados, como los trabajadores ocupados en la circulación, en el aparato estatal y en los diversos “sectores de servicios”. A la vez, una parte significativa de las funciones directivas y de control a bajo y mediano nivel fueron integradas en las actividades laborales; de este modo la contradicción entre trabajo y capital fue transferida directamente al interior de los individuos (que eufemísticamente se designó como “responsabilidad personal”, “enriquecimiento del trabajo”, “horizontalidad jerárquica”, etc.). Esta tendencia se vio agravada por la presión creciente de la competencia y por la precarización generalizada de las condiciones de trabajo. El caso más obvio es el de los “cuentapropistas”, que están obligados a realizar el mismo trabajo que un empleado a cuenta y riesgo propio. Pero incluso dentro de las empresas mismas se agudiza la tendencia de organizar las tareas de tal manera que los empleados sean “gestores” de sí mismos y de su área de trabajo (por ejemplo con la instalación de los llamados “centros de utilidades”). Y por último, la administración estatal del desempleo elogia a la “autogestión” y a la “responsabilidad personal” tanto más que queda en evidencia la incapacidad del mercado de trabajo para reabsorber a todos los expulsados.

VII. En segundo lugar, se suma la flexibilización forzada  en el mercado de trabajo. Como es bien sabido, hoy día el peor pecado contra la ley capitalista es seguir adherido a una determinada función o actividad laboral. Para  sobrevivir uno debe estar dispuesto a alterar constantemente entre diferentes actividades y categorías de trabajo asalariado y autónomo (e incluso formas de trabajo no remuneradas como las pasantías o el “trabajo a prueba”) sin identificarse con ninguna de ellas, según el vaivén de oferta y demanda. Esto claramente fomenta una competitividad generalizada y socava las bases para una solidaridad laboral.

VIII. Tercero, las nuevas jerarquías y divisiones sociales no son marcadas por las delimitaciones entre las categorías capital y trabajo, sino que se superponen con ellas. Dicho más específicamente: entre los mismos asalariados las diferencias sociales son tan abismales como en el conjunto de la sociedad. Esto ya se puede observar al interior de las propias empresas, donde el personal de planta estable (en disminución) incluso asegurado por convenio colectivo de trabajo, realiza las mismas tareas junto a un creciente número de trabajadores contratados, temporales y cuentapropistas en condiciones laborales precarizadas. Aun mayores son las diferencias entre los distintos rubros industriales, segmentos de producción y sedes regionales. Y por último las discrepancias en términos de ingresos y condiciones de trabajo entre los  diferentes países  y regiones que compiten en el mercado global, son enormes.

IX. En cuarto y último lugar, el desclasamiento significa que a nivel mundial un número creciente de personas son excluidas en el sentido de que no hay más lugar para ellas en el sistema productor de mercancías que cada vez tiene menos capacidad para integrar fuerza de trabajo productiva. Deben confrontarse con la situación de ser no sólo sustituibles en cualquier momento, sino también “superfluos” en grado creciente en el capitalismo. Los “privilegiados” hoy en día son aquellos que aún son requeridos para cumplir alguna función sistémica. Pero desde que estas mismas funciones se han tornado precarias, mantenerse incluido es un equilibro sobre la cuerda floja y cada vez más difícil. A medida que las estructuras funcionales se desintegran, también se incrementa el número de individuos excluidos. La cantidad de ellos difiere según el lugar que ocupa un país o una región en la escala de la competencia global pero, sobre todos cierne la amenaza de caer en la nada social.  La tendencia es clara e inequívoca: a nivel mundial se ha ido conformando un segmento creciente de nuevas clases bajas sin tener algo en común con el viejo proletariado, porque ni objetivamente (por su función o posición en el proceso de producción) ni en lo subjetivo (por su conciencia) forman un nuevo sujeto social. En relación a la valorización del capital este segmento social es netamente negativo, porque como fuerza de trabajo es superflua. Esto impone reformular la cuestión de un posible movimiento emancipatorio de manera totalmente nueva.

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martes, 28 de julio de 2015

ESTADO ISLÁMICO Y ECOLOGÍA



¿Tiene algo que ver el cambio climático con el surgimiento del Estado Islámico?

Rebelión
The Nation
28.07.2015

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández.


El aspirante presidencial demócrata Martin O’Malley desató la polémica esta semana al decir que fue el impacto del cambio climático en Siria el que facilitó las condiciones para la aparición del Estado Islámico para Iraq y el Levante –EIIL- (Estado Islámico para Iraq y Siria –EIIS-, Daesh o Estado Islámico –EI-), provocando que los agricultores abandonaran sus tierras y se trasladaran a los barrios marginales de alrededor de las ciudades, teniendo que soportar situaciones de extrema pobreza. La afirmación de O’Malley fue ridiculizada de inmediato por el canal Fox News y por el candidato presidencial republicano Rick Santorum, quien aseguró que tal afirmación estaba “desconectada de la realidad”. ¿Quién tiene razón en este debate?

No debería sorprendernos que la afirmación de O’Malley sea en efecto correcta, sobre todo porque fue muy cuidadoso al elegir sus palabras. Dijo: “Una de las cosas que precedieron al fracaso del Estado-nación de Siria y a la aparición del EIIL fueron los efectos del cambio climático y la inmensa sequía que afectó a esa región”, que “devastó la vida de los campesinos, expulsándolos hacia las ciudades y creando una crisis humanitaria… Engendró los síntomas, es decir, las condiciones de extrema pobreza que llevaron a la aparición del EIIL y a esa excesiva violencia”. O’Malley no atribuyó sólo al cambio climático y a la sequía el extremismo radical que campa por sus fueros en el norte de Siria, subrayando que eran sólo una de las causas del debilitamiento del Estado sirio y del empobrecimiento de la población, que llegó a sentirse tan desesperada que incluso se volvió hacia Abu Bakr al-Baghdadi y sus odiosos decapitadores en búsqueda de salvación.

El profesor Hannu Juusola, de Helsinki, ha mostrado en un artículo muy documentado que en el noroeste del país –la sede del poder del EIIL en Siria-, entre 2006 y 2010, murió el 70% del ganado debido a la gravedad de la sequía. La producción de trigo descendió un 18% en un solo año, y tres millones de personas en esa zona estaban sufriendo ya inseguridad alimentaria hace cinco años. Siria cuenta con pocos acuíferos subterráneos y esos pocos están agotados o contaminados. Siria es parte de una inmensa zona árida del Oriente Medio y, por supuesto, ha estado sometida a sequías cíclicas a lo largo de la historia. Pero la sequía se vio agravada por la subida de las temperaturas; sabemos que el mundo es ahora un grado Farenheit más cálido que en 1850 porque desde entonces hemos estado arrojando cada año a la atmósfera miles de millones de toneladas de potentes gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono y el metano. De ahí que esta sequía sea peor que las anteriores. (Otros científicos han confirmado los hallazgos del profesor Juusola.)

Todo esto no sería tan importante si Siria fuera una sociedad mayoritariamente urbana, pero el 45% de sus habitantes –unos 9 millones de personas- pertenecían al mundo rural antes de que se desatara la tormenta en 2011. Sociedades en gran parte urbanas, como los Emiratos Árabes Unidos (un rico Estado petrolífero que tiene plantas de desalinización para potabilizar el agua del mar), no se han visto tan terriblemente afectadas por la grave sequía, ya que la mayoría de sus habitantes sólo necesitan agua potable para beber. Pero el 90% del agua siria se utiliza para regadío y un déficit de lluvia es un desastre social. Es posible que también hayan tenido mucho que ver las presiones ejercidas en la década de 1990 y años posteriores, para que Siria se uniera a la marcha por el neoliberalismo, cuando el régimen sirio privatizó muchas actividades económicas y sus funcionarios demostraron estar más interesados en llenarse los bolsillos que en utilizar los recursos estatales para atajar la crisis de recursos hídricos.

Como O’Malley observó correctamente, los agricultores que carecen de agua abandonan sus granjas y se van a la ciudad en búsqueda de trabajo como obreros de la construcción. Ciudades sunníes del centro de Siria, como Hama y Homs, se vieron rodeadas de barrios de chabolas levantadas por esos refugiados económicos de las zonas rurales, y fue en esas zonas donde principalmente tuvieron lugar las protestas sociales en 2011. Del mismo modo, algunas protestas iniciales en la ciudad sureña de Daraa en 2011 fueron manifestaciones de campesinos y distribuidores de alimentos por la escasez de agua en el campo. Cuando el ejército sirio disparó contra los manifestantes, cogieron las armas y fueron gradualmente radicalizando su lucha contra un Estado sirio laico, socialista y de dominio chií. Por claridad ideológica, resultaba ventajoso para los nuevos rebeldes ser todo lo que el Estado no era, i.e. fundamentalistas, sunníes, salafíes de línea dura. De ahí el atractivo del EIIL y de Yabhat al-Nusra, vinculado con al-Qaida. Recurrir al EIIL no era algo inevitable y había otras posibles respuestas a la sequía (los kurdos del norte, que también padecieron escasez de agua, han roto con el régimen pero en cambio se han sentido atraídos hacia una especie de socialismo anárquico, posmarxista y feminista). No obstante, parece indiscutible que eso exacerbó las tensiones sociales entre el régimen y las poblaciones árabes sunníes rurales del centro y del este áridos del país.

La afirmación de O’Malley provocó alaridos de indignación en la derecha estadounidense porque desafiaba dos fantasías profundamente arraigadas. La primera es que la tierra no está calentándose rápidamente como consecuencia del consumo humano de carbón, gas y petróleo. La segunda es que los musulmanes son intrínsecamente dados al fundamentalismo violento. Las pruebas científicas del calentamiento global son incontrovertibles. En cuanto a los musulmanes, han adoptado todo tipo de políticas en la era moderna. Los uzbecos fueron comunistas durante mucho tiempo, la inmensa mayoría de los tunecinos prefiere la democracia y la mayoría de los egipcios han sido alérgicos al fundamentalismo religioso, incluso los religiosos más conservadores en Egipto han rechazado la violencia. Además, la idea de que grupos heterodoxos como los libaneses y los drusos israelíes, los alevíes turcos o los alauíes sirios tienen algo que ver con el sunnismo radical resulta risible. Es innegable que en el mundo musulmán existe una tendencia violenta, pero no es algo intrínseco de los musulmanes, al igual que el separatismo violento, que produce la mayoría del terrorismo en Europa, no es algo intrínseco de los cristianos.

La mala noticia es que la observación de O’Malley sobre el EIIL y Siria es sólo el principio. El Oriente Medio está en la encrucijada del cambio climático más que cualquier otro lugar del mundo. El aumento del nivel del mar inundará las zonas bajas del Delta egipcio, donde vive la mayoría de la población egipcia y donde se cultiva la mayor parte de los alimentos autóctonos del país. También llevará al Nilo el agua salada del Mediterráneo, desertificando el suelo a su alrededor. En las próximas décadas podrían incluso producirse tormentas devastadoras que afectarían a ciudades como Alejandría y Damietta.

Yemen, como país, tendría sencillamente que mudarse de casa. El acuífero que se halla bajo la capital, Sanaa, se está agotando rápidamente y puede que la ciudad no disponga ya de agua en cinco años. La grave sequía y la escasez de agua en el resto del país han dañado a la agricultura y han contribuido a la mortandad de la ganadería en las afueras de ciudades como Taiz. Parte de la violencia y radicalización vista en Yemen, que ha llevado a la toma parcial del país por los rebeldes huthíes y al intenso bombardeo aéreo saudí de los últimos meses, tiene mucho que ver con las dislocaciones sociales a las que ha contribuido el cambio climático.

Además, una parte importante del conflicto árabe-israelí está impulsado por la lucha por el agua, que se exacerbará cuando el precioso fluido se agote.

El cambio climático en Oriente Medio es un problema de seguridad para los países de esa región y para Estados Unidos. La ceguera del Partido Republicano ante la cuestión y su insistencia en continuar arrojando a la atmósfera 5.000 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono están contribuyendo a una serie de desastres tanto para EEUU como para el resto del mundo. Deberíamos alabar a O’Malley por decir esto de forma tan clara, aunque suponga un triste comentario respecto a la política estadounidense que su afirmación de un hecho sea materia de felicitación o de que sea recibida con escarnio por los ignorantes. 

Juan Cole es profesor titular de Historia en la cátedra Richard P. Mitchell y director del Centro de Estudios del Sur de Asia en la Universidad de Michigan. Su libro más reciente es “The New Arabs: How the Millennial Generation is Changing the Middle East”.


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TURISMO. A LA PRIMERA INDUSTRIA NACIONAL NO LE HAN SALIDO LOS LECHUGONES VERDES RECUPERATIVOS DE LA EOCONOMÍA RAJONIANA




LAS CIFRAS OCULTAS DEL SECTOR TURÍSTICO ESPAÑOL

El Captor
Sociología crítica
27.07.2015 


Cada cierto tiempo los medios de comunicación nos informan de los magníficos resultados alcanzados por el sector turístico de España, al tiempo que también hacen omisión de cualquier otro aspecto, detalle o información que pueda resultar crítico con Su Majestad, el denominado “principal motor de la economía española”. Es ésta la razón por la que a continuación os ofrecemos un elenco de ocho informaciones económicas totalmente objetivas y contrastables que parten de un nivel crítico inexistente, para desembocar gradualmente en la cara oculta de las cifras del turismo en España.

1- “España recibe un récord de 29,2 millones de turistas en seis meses”

Efectivamente, en los seis primeros meses de 2015, España fue visitada por 29,2 millones de turistas. Se trata del mejor registro desde que se elabora la serie estadística (año 2000), lo que augura una nueva cima global de visitantes extranjeros al término del ejercicio nunca antes vista.

2- “El sector turístico constituye uno de los principales motores de creación de empleo en la economía de España”

Según datos relativos al sector recopilados a través de la Encuesta de Población Activa, el empleo turístico aumentó un 5,7% en 2014 en comparación con los registros correspondientes al año 2013.

3- “Los ingresos por turismo internacional refuerzan y reequilibran la Balanza de Pagos española”

El saldo de la balanza de pagos de los servicios vinculados al turismo es positivo año tras año, situándose el volumen de los ingresos en una evolución completamente ascendente desde el ejercicio 2010 que lo sitúa en cifras de récord históricas.

4- “Los ocupados del sector turístico en 2014 se caracterizaron por una temporalidad similar a la de 2005”

En la actualidad, alrededor de 1 de cada 4 trabajadores del sector del turismo de la economía de España tiene la consideración de temporal, si bien en 2005 éstos se cuantificaban en términos absolutos en 643.000, mientras que en 2014 su cifra descendía ligeramente por debajo de los 600.000.

5- “El peso de los ingresos por turismo en el total de las exportaciones españolas cada vez es menor”

La importancia del turismo en el sector exterior es cada vez más reducida, ya que de alcanzar una representación superior al 18% a comienzos de la primera década del año 2000, su peso ha venido reduciéndose paulatinamente hasta situarse en la horquilla del 14%-15% en los últimos años.

6- “El ascendente flujo de turistas recibido año tras año no viene acompañado de un gasto per cápita creciente”

Al contrario, se ha ido reduciendo sustancialmente en los tres últimos años, hasta el punto de marcar un nivel de 755 euros per cápita, por debajo del techo alcanzado en 2011 (796 euros) o incluso de los registros de 2008 (762), cuando ya se habían hecho sentir los primeros envites de la crisis financiera internacional.

7- “La evolución de la temporalidad en el sector está aumentando gradual y significativamente desde 2010”

No solo porque ésta era del 23,7% entonces y ahora es del 27,1%, sino porque mientras en este último periodo el total del empleo en el sector ha aumentado tan solo un 2,4%, el de los trabajadores estrictamente temporales lo ha hecho un explosivo 17,1%.

8- “Tras comparar los registros de los años 2014 y 2005 resulta que en la actualidad el número de turistas internacionales recepcionado es un 16,2% más alto, el flujo de los ingresos aportados por los turistas extranjeros es un 22,7% más elevado y la cifra de los trabajadores ocupados en el sector es, al mismo tiempo, un 6,1% inferior”

Lo que en términos absolutos significa una nueva fotografía del sector con cerca de 10 millones de turistas más (55,9 millones en 2005 por 65 millones en 2014), una cifra de ingresos turísticos de casi 10.000 millones de euros más (40 millones en 2005 por 49,1 millones en 2014), pero con 150.000 personas menos empleadas en el sector (2,35 millones en 2005 por 2,2 millones en 2014). De récord, ¿no?



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