viernes, 17 de julio de 2020

Cualquier parte del mundo es un Barrio de Bilbao, así como Bilbao es un Barrio de mi pueblo, Isla Mayor. Y es que hasta que los trabajadores de Bilbao y de fuera de Bilbao no nos quitemos de encima la capa de ignorancia que nos embadurna, para lo cual los Círculos de Podemos; las Asambleas locales de Izquierda Unida y las Agrupaciones locales del PSOE, entre otras agrupaciones, son los instrumentos más a mano de que disponemos, la Nueva realidad (y que te subas aquí que verás Madrid) que se construirá (jódete y baila) en el pas, pes, pis, pus y post coronavirus, cuya nueva realidad (así como yo soy San Juan Bautista de paisano) que se va a crear ya está creada desde 2008, irá empeorando nuestras condiciones de vida. De modo que: el que tenga ojos que oiga; el que tenga pies que se ponga a escuchar y el tonto la gaita empedernido que haga lo que quiera, faltaría más.



VACÍO ÉTICO ENTRE LA POSVERDAD Y EL VIRUS

Rebelion
17/07/2020 

El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio del arroz, del pan, de la harina, de la ropa, del calzado y de los medicamentos, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan estúpido que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. El imbécil no sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.
BERTHOLT BRECHT
Según el artículo La posverdad en la prensa, del posgraduado en Comunicación Empresarial en la U. de São Paulo, Luis H. Carrijo, este ensayo se propone sustentar el vacío ético, relativo a la posverdad, de los medios en Fosa Común; apoyado en el video sobre el DirCom, como en el poder de persuasión y la autorregulación de los medios masivos. Aunque la posverdad haya sorprendido en 2016 por sus nocivos efectos socio-políticos y sea un sustantivo adjetivado por el Oxford para conceptualizar eventos en los que las creencias personales pasan por encima de los hechos imparciales, esos dos aspectos son eufemismos para lo que realmente es: la mentira legitimada por el poder para hacerla pasar por verdad, en tiempos de corrupción sin límites con jueces (sistema Lawfare) y medios también corruptos, aunque con absoluta libertad de acción, como si no lo fueran. Entretanto, el vacío ético crece en proporción directa a la manera con que se manejan los problemas internos: el virus/negocio; los abusos de autoridad (militar/policial); las medidas represivas/autoritarias; el incremento en los impuestos, bajo el sofisma/pretexto del gasto e inversión en el Covid-19 (lo que entraña un gasto fantasma de 117 billones, sin justificación oficial alguna); el desempleo; la miseria. Y, cómo no, el asesinato de líderes sociales, el incremento en los feminicidios, la violación de niñas y niños en todo el territorio na(z)ional; el incremento desmedido del narcotráfico y, con ello, presencia de los carteles de Sinaloa, Jalisco y Los Zetas, en casi 20 departamentos.
Con esa libertad de acción, sin límites, se da patente de corso a lo que, con otros fines, creó Orwell en 1984: la neolengua, el precario lenguaje del poder, se convirtió en herramienta para manipular las ideas: ya el lenguaje a secas no es una herramienta, positiva, para modificarlas. Se controla el pasado, enterrando la historia a través del negacionismo y, claro, de la desfachatez, borrando todo intento de hacer memoria. Historia que, además, ahora no se enseña o, por ahí derecho, se pervierte, para justificar cualquier acción que se tome hoy. Se dice que una mentira repetida mil veces acaba por convertirse en verdad, vía Hitler/Goebbels, lo que con el aporte de Carl Schmidt dio paso en EEUU a la Doctrina de Seguridad Nacional, también aplicada aquí desde Turbay hasta Santos/Uribe y su hijo putativo el subpresidente. “Ejemplo” negativo/patético de posverdad es quien tras llegar a la presidencia se auto desprestigió tanto, que hoy es el Pato Donald Hitler Trump: y no es para reír. Otro: Sebastián Piñera. Otro más: Jair Messias Bolsonazi, tal cual lo llaman en Brasil.
Aunque Carrijo diga que la responsabilidad “recayó un poco sobre Mark Zuckerberg”, creador de Facebook, ambiente digital “donde prosperó la banalización de noticias falsas”, lo real es que el caldo de cultivo de la posverdad ha sido el Poder, gobiernos de aquí y allá, con sus contenidos manipulados/manipuladores, incompletos y tendenciosos en prensa, radio y TV. Se exagera el papel de las redes en este asunto y eso tal vez obedezca a la necesidad de los poderosos por no caer en manos de la nada despreciable fuerza de los jóvenes ansiosos de cambio, así como de la muy visible recuperación de los movimientos sociales para criticar, hoy, en tiempos del virus/negocio, las políticas gubernamentales signadas por el abuso de autoridad, las exageradas medidas represivas, el incremento en los impuestos (entiéndase, tumbes al pueblo, como los de ahora, aprovechando la epidemia, convertida en pandemia, gracias a la inoculación del pánico entre la población) y las cada vez más crecientes tasas de desempleo y pobreza: aunque el DANE diga que el primer ítem, desempleo, es de apenas un dígito y que todo el que gane $241.700 pesos “no es pobre”, sino, de ñapa, clase media. (1)
En el sentido de que se habla, basta citar cinco casos recientes de la nociva alianza Gobierno/medios tendiente a manipular la conciencia colectiva: el de la destitución de María A. Nieto del Sena por “haber perdido la confianza del Gobierno” (2) y por “violar el conducto regular para tramitar sus graves denuncias de corrupción en la entidad” (3), cuando ella sostiene que “durante tres semanas intenté denunciar ante el Gobierno” (4); el de la Masacre de Tumaco, una actuación irregular de la Fuerza Pública, negada sistemáticamente por el Gobierno y en particular por el entonces vice Naranjo, quien atribuyó el hecho a “disidencias de las FARC”, que los propios disidentes niegan y cuando se sabe ya que el Ejército mató a más de 8 campesinos y dejó heridos a 43 (5); el de la niña embera/chamí, de 12 años, a quien todavía no se le conoce su nombre: como si no importara; el de Claudia Nayibe López y su esposa Angélica Lozano, que se fueron de compras al mercado y fueron acusadas por “violar la cuarentena”: lo cual fue cierto, pero no como para lapidarlas; por último, el del viaje a San Andrés, en compañía de su hija, una amiga de ésta y Procurador, del “mejor fiscal de la historia de Colombia”, dicho por él mismo, claro, en el avión de la Fiscalía (que luego estuvo dos semanas en Florida y nadie da razón de ello), sí, pero cuyos gastos corren por cuenta de los impuestos que pagan los habitantes de Fosa Común; avión en el cual, desde su posesión, ha hecho 13 viajes, la mayoría sin justificación, y contrató servicios de “catering” por $45 millones, mediante contrato que finaliza en dic/2020. (6) Estos son ejemplos claros de posverdad, manipulación mediática, delitos y no “errores” del (des)Gobierno, las FFMM y los medios que ocultan la verdad, con el fin de vender una imagen positiva de todos ellos, en medio del desprestigio por corrupción al más alto nivel y de la degradación de la Justicia.
Sobre esto, la única salida es recuperar la ética en la política, así como hacer una reforma a la Justicia, ajustar cada vez más el Acuerdo de La Habana, v. gr., respecto a la erradicación voluntaria de la coca y a la protección del campesinado, hoy en manos de los paracos que, tras la salida de las FARC del conflicto, actúan libremente bajo otros nombres: GAO (7), Bacrim, Clan del Golfo, Águilas Negras, con un registro de 442 líderes sociales asesinados, según el Programa Somos Defensores. (8) Habermas tenía razón al afirmar que los medios cambian la percepción y los sentidos de la gente en la medida “en que un elemento tiende a ser destacado en perjuicio de otro”; pero, se equivoca Carrijo al señalar que “las redes sociales se han convertido en un ambiente provechoso y lucrativo para la industria de la mentira”, toda vez que son los grandes medios (CBS, BBC, CNN) sus reproductores, con un agravante: sin censura ni autocensura, salvo la de la pauta comercial, la de los respaldos corporativos, la del dueño del medio o la oficial, la más extendida vía fascismo hoy por el planeta Tierra.
Cinco casos históricos: el del NYT al hablar de armas de destrucción masiva en el Irak de Hussein pues Bakos, agente de la CIA, en entrevista con The Intercept, de Greenwald, juró que la entidad usó “información falsa, informes no revisados, escogió a dedo los que provenían de fuentes […] no confiables”. La prensa “respaldó la tesis, justificando la decisión del gobierno de George W. Bush de invadir de manera criminal a Irak, con la pérdida de miles de vidas, sufrimiento y destrucción” (9); el del periodista Peter Osborne, quien debió renunciar al Daily Telegraph por el engaño a sus lectores al no divulgar el escándalo del HSBC en Suiza; el de la prensa brasileña (TV Globo), una “adepta [a] la posverdad”, como lo prueba la persecución a Dilma y a Lula, con un mismo fin: sacar del poder a la Izquierda, con la injerencia probada de EEUU y de las élites brasileñas, STF, Policía Federal, así como de jueces corruptos, Moro, Mendes, Barbosa, políticos ídem, Temer, Neves, Cunha y, of course, Bolsonazi, como llaman al enemigo público Number One del pueblo brasileño, máximo responsable de la quema de indígenas, víctimas ya antes del Covid-19, y luego exterminador de la Amazonía, para favorecer soya, industria cárnica y narcotráfico. (10)
Otros dos aberrantes casos: mientras Salud Hernández, dice que la niña embera/chamí no fue violada, sino que uno de sus ocho violadores “le había caído bien”, la Mafe Cabal dice ¡cuidado! porque es un “falso positivo” en contra del Ejército: el pene como cuchillo (11). Vicky Dávila, señala a ciertos “influencers” de las redes sociales, entre ellos a Levy Rincón, como “sicarios morales” que incitan al odio/crimen y a la polarización, cuando ella misma ejerce las funciones que denuncia, proyecta en los Otros lo que hay en sí (12): y lo que sin decir practica Semana, bajo un eufemismo: delito cometido, también en materia periodística, es de exclusiva obligación personal. Sin que en la práctica autoridad alguna, determine una sanción para la infractora, que actúa con total y mediática irresponsabilidad individual: no sobra decir, nada la obliga a responder desde su orilla, ni al medio desde la suya. Periodista y medio siguen lavándose las manos a la manera de Pilatos/reportero frente a una sociedad cada vez más sometida a la dictadura mediática/judicial y al narcotráfico, en el que ya figuran hasta diplomáticos. Y aquí, se disiente de El Tiempo, porque no se trata de un solo laboratorio, que producía 500 kilos al mes, sino de una Ton/mes y de tres laboratorios, ubicados a 300 metros de la casa principal; así que el cuento de que la otra parte se arrendó “para garantizar el sostenimiento del predio”, solo se lo cree el exembajador en Uruguay, Sanclemente. (13)
Por otro lado, curioso que sea un periodista como Carrijo, perteneciente a Folha Estado de São Paulo, el que diga sobre la prensa brasileña que “cava el abismo con los propios pies”, aludiendo a la crisis de credibilidad traducida en cierre de medios, intervención proselitista ciega en planes nacionales y poca objetividad informativa. Así, en 2016, 13 medios dejaron de circular en papel, lo que causó la dimisión de 500 periodistas profesionales: ni se diga cuántos periodistas desempleados hay hoy en Fosa Común ni a qué nivel ha caído la ética.
Al no informar de modo equilibrado los medios crean un vacío ético que por acomodamiento lo llenan nativos digitales cuyo actuar, irresponsable, conlleva un peligro: cubrir, escribir, grabar hechos tal cual son, pero sin compromiso ideológico, solo con criterio de mercado y con el prurito de producir periodismo profesional conforme a las reglas, lo que es apenas un pretexto para, por contraste, contribuir a la expansión del caos y la posverdad dentro de una generalizada y profunda crisis ética, social, política, mediática y, cómo no, judicial. Que, no sobra recordarlo, es lo que hoy interesa a los grandes pulpos mediáticos: solo hacer dinero, sin otra consideración que la de “contribuir” lo menos éticamente posible a la difusión del pensamiento único, para acabar, de un tajo, con aquel “subversivo” pensamiento complejo. De ahí que no sea gratuito, v. gr., el incierto regreso de estudiantes a clase, sea a la escuela, al colegio o a las universidades, en tiempos de ese virus producido en laboratorio y utilizado para generar conflicto entre los pueblos, caos en sus sociedades, crisis en la salud: en unos sistemas de salud que, valga la aclaración, hoy son irrefutables sistemas de muerte y si no que lo digan en cualquier zona de Fosa Común o de cualquier otro lugar de la aldea global.
En cuanto al video de apoyo Manifiesto DirCom, cabría rescatar lo esencial de sus siete puntos para entender su función social: direccionar la comunicación hacia el bien común, considerando que el éxito personal será el éxito profesional llevado a empresas, organismos e instituciones; para construir y controlar la imagen de las empresas antes hay que hacerlo con imagen/reputación y posicionamiento personales; aparte de la eficacia y el rendimiento económico de las empresas, el administrador de negocios, vía DirCom, se responsabiliza de toma de decisiones, rendimiento social y sostenibilidad del negocio; DirCom es responsable del Dpto. de Comunicación que da servicio a los demás de la empresa y antes es comunicador que estratega, porque primero que comunicar hay que saber qué y si hay que hacerlo o no; la formación del DirCom es científica, basada en ciencias sociales (Comunicación, Economía, Psicología) y ante todo en Sociología porque toda empresa u organización es un conjunto de personas y es universal porque es científica; por último, esta clase de formación es única y tiene un triple horizonte profesional: Corporativo (grandes empresas y Pymes), Institucional (organizaciones de bien común), Consultor (para toda clase de organizaciones) (14).
En conclusión, los líderes de opinión y la gente no necesitan vehículos informativos que notifiquen lo que quieren oír, salvo noticias confirmadas, precisas y confiables, sin pasión ni sesgo; y, claro, en clima de verdad por objetividad, así como de ética por honestidad. Cosa clave y justa: que el periodista contribuya no solo a calificar el contenido noticioso, sino a fiscalizar manejos oscuros o tratos mafiosos, buscando de paso quebrarles el lomo a las pautas comerciales, a las presiones de los directores o presidentes de medios o cadenas noticiosas, ofreciendo informaciones objetivas, confirmadas y de calidad a toda prueba.
Los contenidos espurios o tendenciosos debilitan a la prensa y afectan a una sociedad, máxime si su democracia es débil/precaria o no existe: para fortalecerla, hay que combatir a la rancia mezcla de nihilismo/narcisismo en la que no hay verdad (15) sino posverdad, mentira oficial/clandestina legalizada a favor del amo opresor y en perjuicio del pueblo oprimido, bajo la falsa bandera de un Nuevo Orden Mundial, que no es sino el capricho de unos cuantos por seguir aplicando la dialéctica del amo y del esclavo, de la que hablaba Hegel, luego combatida por Marx a través del motor de la Historia, la lucha de clases: entonces, a la vaga idea hegeliana de que el ser humano desea ser reconocido por el otro, dentro del capitalismo, se opondría esta otra concreta: el ser humano es ignorado/sometido por el otro: el esclavo por el amo; el súbdito por el rey; el empleado por el patrón… el jornalero por el hacendado. (16)
Producto de la posverdad, el vacío ético que hoy se da a todo nivel y se refleja en la hipocresía de un Gobierno que manda a sus ovejas al matadero de los “tres días sin IVA” (mientras muchos piden “un día sin IVA-N”) y ellas acuden a sabiendas de que es de tal modo como luego habrá unas cifras escandalosas por contagio del virus/negocio, cifras que, en este caso sí, se exageran sin reparo alguno, para poder justificar una nueva cuarentena obligatoria, inicialmente para 2.4 millones de habitantes y luego las asociaciones de médicos piden aumentarla al total de la población bogotana, obvio, dado el descuido oficial del inicio y, más allá, el deliberado hecho de confinar para reprimir y limitar la protesta social. (17)
Todo, en medio de una crisis socio/política sin precedentes (lo que siempre que se dice suena a peor desgracia hacia el pasado o a simple consuelo hacia el futuro), en la que la pobreza, peor, miseria, y el desempleo distan mucho de las que orquesta el DANE y que hoy se dan como secuelas del coronavirus: más para justificar virtudes del Estado que para apuntar a sus desaciertos y, más allá, al rotundo fracaso al aplicar políticas sociales, si es que pudiera hablarse de ellas en medio de semejante/siniestro panorama existencial/metafísico. (18)
Para así, de paso, justificar la militarización de casi toda la ciudad mientras al tiempo se ha sabido, por testimonios de muchos jóvenes, que a la par corre la paraquización (no solo) de Bogotá, por cuenta de Los Rastrojos que, en distintas zonas con arma en mano, les piden “documentos y celular”: contacto que figure en una lista que ellos llevan, se convierte de inmediato en sujeto de desaparición y/o asesinato. Si esto no es lo usual en una dictadura, regida por un subalterno del mandamás, entonces habrá que preguntarle a Perogrullo; si esto no es marca evidente de que el virus es un tongo y a la vez pretexto para la instalación de un chip subcutáneo, para la vacuna planetaria, para el control biopolítico, como lo sostiene el presidente de Ghana, Akufo (19); si esto no es evidencia irrefutable del vacío ético que ronda las estructuras de Poder, vía posverdad, entonces que entre el dios/diablo y escoja y determine para dónde va el ex país y ante todo hacia dónde iremos los que ya no soportamos tanta mentira legalizada vía medios masivos, áulicos de un (des)Gobierno ilegítimo (20) que ya no puede justificar más la farsa, porque el tinglado está más corrompido que nunca antes en la historia de Fosa Común y, en tal sentido, lograr un umbral más alto sería una utopía al revés.
A Valentina, quien no tuvo que soportar el virus y a Santiago, quien con ética resiste la posverdad.
Notas:
Luis Carlos Muñoz Sarmiento (Bogotá, Colombia, 1957) Padre de Santiago & Valentina. Escritor, periodista, crítico literario, de cine y de jazz, catedrático, conferencista, corrector de estilo, traductor y, por encima de todo, lector. Colaborador de El Magazín de EE, desde 2012, y columnista, desde el 23/mar/2018. Corresponsal de revista Matérika, Costa Rica. Su libro Ocho minutos y otros cuentos, Colección 50 libros de Cuento Colombiano Contemporáneo, fue lanzado en la XXX FILBO (Pijao, 2017). Mención de Honor por Martin Luther King: Todo cambio personal/interior hace progresar al mundo, en el XV Premio Int. de Ensayo Pensar a Contracorriente, La Habana, Cuba (2018). Invitado por UFES, Vitória, Brasil, al III Congreso Int. Literatura y Revolución – El estatuto (contra)colonial de la Humanidad (29-30/oct/2019). Autor, traductor y coautor, con Luis Eustáquio Soares, en portal Rebelión.
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