domingo, 25 de marzo de 2018

¡CORRUPCIONES POR AQUÍ, CORRUPCIONES POR ALLÁ, TA TÁ TÁ TÁ TA TÁ TA TAAA! QUE ME AGUANTES, LLARENA, QUE ME AGUANTES, QUE TENEMOS QUE EMPAREJAR TODAVÍA EL ROBO DE LAS PENSIONES CON EL PACTO DE TOLEDO. LO QUE YO TE DIGA, LLARENA. QUE A ESTOS CON LA MIERDA DE LA INDEPENDENCIA SE LA VAMOS A METER DOBLADA, ¡QUE ME AGUANTES LUISILLO! QUE MÁS DA LUISILLO QUE LLARENA, QUE TAMPOCO VA DE NOMBRES, ES LA CORRUPCIÓN IDIOTA, LA CORRUPCIÓN.



LA VENGANZA DEL JUEZ LLARENA

En sus autos judiciales, el juez del Tribunal Supremo distorsiona la realidad de lo ocurrido en Cataluña hasta extremos difíciles de creer

Eldiario.es
24.03.2018



La vida política de Cataluña está en manos de un juez del Tribunal Supremo con tal capacidad de fabulación que es capaz de reescribir los acontecimientos que han tenido lugar en esa comunidad autónoma en el último año. La desconexión total con la realidad en boca de un político o periodista puede ser criticable, o debe serlo, pero en el caso de un juez es mucho más grave por afectar de forma inevitable a derechos fundamentales. 
Pablo Llarena ha decidido este viernes el ingreso en prisión incondicional de Jordi Turull, que es  candidato a la presidencia de la Generalitat, y de Carme Forcadell, Raül Romeva, Dolors Bassa y Josep Rull. Todos ellos tendrán que responder de su actuación política y de los delitos por los que se les acusa, pero tienen derecho a permanecer en libertad a la espera de juicio a menos que se den una serie de circunstancias muy concretas. 
En la argumentación de esas circunstancias, Llarena distorsiona la realidad de lo ocurrido en Cataluña hasta extremos difíciles de creer. En sus diez folios, conmina a los acusados a renunciar a sus pecados porque los considera culpables antes de que se celebre el juicio. Y ni aun así podrían acceder a la libertad condicional, porque tendrían que pasar por el análisis psicológico que hace el juez, y ahí tienen todas las de perder
Con Llarena, no es posible sostener que se esté aplicando el principio de presunción de inocencia de los acusados. Va más allá, les niega en la práctica el derecho de los políticos encarcelados a creer que son inocentes. Es más, lo considera poco menos que un agravante que impide su puesta en libertad tras su declaración.
"Y puesto que esos argumentos [con los que justificaban su desobediencia de las decisiones judiciales del año pasado] son los mismos que les llevan a entender que no han perpetrado delito alguno, como han manifestado en la mañana de hoy, puede concluirse que no se aprecia en su esfera psicológica interna un elemento potente que permita apreciar que el respeto a las decisiones de este instructor vaya a ser permanente, ni por su consideración general al papel de la justicia, ni porque acepten la presunta ilegalidad de la conducta que determina la restricción de sus derechos".
"En su esfera psicológica interna", escribe Llarena en calidad de perito psicólogo, aunque antes había escrito que "lamentablemente es de imposible percepción cuál pueda ser la voluntad interna de los procesados". Unos párrafos después, lo imposible pasa a ser evidente.