AL EX REY JUANCARLOS,
¿POR QUÉ LO QUIEREN VACUNAR?
Mientras Juan Carlos I era Rey su
persona era intocable, inconmensurable, infumable, able, able, inviolable y
able able.
Pues muy bien, se acepta barco
como animal de compañía y aquí paz allá gloria y a quien Dios se la de San
Pedro se la bendiga. De acuerdo.
Y así, sin a don Juan Carlos se
le ocurre ir a ver al Getafe y se le traba la lengua por los efectos de dos
bendiciones de más recibidas del Dios Baco, se hace la vista gorda, se le
traduce lo que dice a campechanía general, y aquí no ha pasado nada. De
acuerdo, yo estoy de acuerdo en todo.
Si al rey Juan Carlos I se le
ocurre arrimarle unos guantazos al chofer porque este se ha pasado dos centímetros
del lugar oficial previsto para el aparcamiento.
Chitón. Que si el rey le mete unas hostias al chofer, pues muy bien metidas que
están, porque al ser Su Majestad (no la mía, sino la Suya), si llega el casó,
que llegó, le mete dos patadas a los derechos humanos versión chofer oficial,
pues que se las mete y muy bien metidas quedan, que el rey si se le tuerce el
morro puede patear lo que quiera patear y no le rechista ni Cristo Bendito.
Amén, todo sea por el amor inquebrantable a no se qué, que ahora no me viene a
la memoria.
Que muy entrañablemente quiere el
rey que Corina, una amiga suya muy entrañable, le acompañe en algunos viajes
oficiales de impunidad real, sustituyendo a la reina…, pues qué quieren ustedes
que les diga, pues que muy bien. El rey puede hacer lo que se le pase por los
cojones y punto pelota, ¿y qué pasa? ¿O es que la van ha emprender ustedes ahora
contra el rey encarnando lo que encarna? ¡Ni se les ocurra!, porque entonces se
toparán conmigo sacando pecho por el rey, y cuando yo me pongo a la defensiva
del rey con el pecho por delante, cuidao,
cuidao conmigo, que me pongo ciego y no respondo. Así que prosigamos y
tengamos la monarquía en paz.
Que un día el rey, dentro de la
concordia amorosa del rincón amoroso del hogar conyugal, le entra la turuntela
y empieza a rebolear platos en la cocina, y plato va y plato viene contra la
pared, es un decir, o contra el tarro de la sal, que es otro decir, hasta acabar jodiendo la vajilla entera, pues
que muy bien. ¿He sido yo, y qué pasa?
Y hasta aquí todo muy bien y
pelillos a la mar. Yo con el rey a partir un piñón. Entre otras cosas, porque
si se me ocurriera decirle, macho que te has pasao, como al rey no puede decírsele macho que te has pasao, pues
que me vendrían a buscar las cosquillas, y eso sí que no, porque yo, para que
se vayan enterando, soy monárquico medular,
no como otros, o sea, que estoy de la monarquía hasta la médula.
Ahora bien, qué pasa cuando el
rey ya no es rey y se convierte en sujeto de carne mortal corriente y moliente
portador de derechos y obligaciones según la Constitución. En este punto, la
verdad, se me hace la picha un lio, vaya por delante.
Y cuidadín, cuidadín, que para que a mi se me haga la
picha un lío hacen falta Dios y ayuda, porque ya me contarán, y no es hablar
por hablar, qué lío se puede hacer con centímetro y medio de instrumental. Lo
digo para evitar suspicacias y marcar diferencias con los borbones, que de
entendimiento, de moral y de lo que ustedes a su buen albedrío quieran añadir,
y a la historia me atengo, no andarán muy sobrados, pero de la muscular de
entrepiernas cantidubi. Y esto lo dijo el rey en TV1 dentro de su programa
personal de la campechanía, y por eso lo digo yo, que si no de qué.
Pues que cuando el rey ya no es
rey, resulta que el gobierno, como si no tuviera mejor cosa ni más urgente que
hacer para que los españoles vivamos mejor, o cuando menos, que ya no vivamos
peor, que esta es otra, se me pone a hacer unas leyes para vacunar al ex rey, o
sea, para aforarlo, o lo que es lo mismo, para que nadie le pueda meter mano.
¡Pero esto que es!
Vamos a ver, vamos a ver,
gobierno que me vais a liar. O sea, una persona normal que vaya enzurrapada
conduciendo por la ciudad a 120 kms./hora, cuando el límite es de 20 kms./hora,
poniendo en peligro la seguridad de cualquier bicho viviente, además de las
farolas y demás mobiliario urbano, incluidas la papeleras, lo paran los
municipales, le enchufan el medidor de litros de vino tragados, le quitan los
puntos del carnet y hasta los que tenga de la telefonía móvil, y lo enchiqueran,
mientras que al monárquico-ciudadano, ayer rey de España, con nombre de Juan
Carlos Alfonso Víctor María de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, no le dirán nada
los municipales, por que el tal Juan Carlos, etc., etc., etc., por estar
vacunado o aforado o lo que sea eso.
No se gobierno, no se, pero para
mí que hay gato encerrado o comisión percibida indebidamente que le queréis
proteger al monárquico-ciudadano Juan
Carlos, etc., etc., etc. Y eso está muy feo, eh.
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