martes, 14 de julio de 2015

SOBRE IMPERIALISMO


Imperialismo del siglo XXI (I)

La teoría clásica del imperialismo

6/6
18.05.2011

LOS TEMAS ABIERTOS
Las caracterizaciones económicas del imperialismo que formuló Lenin fueron presentadas en un tono menos polémico que sus conclusiones políticas. Las observaciones sobre proteccionismo, la hegemonía financiera, los monopolios o la inversión extranjera no plantearon controversias equivalentes al problema de la guerra. Esta diferencia confirma dónde ubicaba el centro neurálgico de su teoría e indica también la existencia de una gran variedad de posturas en juego, en la evaluación del capitalismo de la época.

En esas caracterizaciones el análisis del proteccionismo suscitaba cierta unanimidad. Aquí Lenin coincidía con Hobson, Hilferding y también con Kautsky, puesto que todos remarcaban la existencia de un generalizado viraje hacia la autarquía. Lo que provocaba divergencias era la actitud política frente a esta transformación. Mientras que la izquierda denunciaba el cierre aduanero sin ningún elogio al librecambismo, los reformistas tendían a idealizar esa etapa [20] .

En el análisis de la hegemonía financiera había mayores disidencias. Lenin sostenía enfáticamente esta tesis, frente a Kaustky que señalaba el predominio de coaliciones entre distintos sectores dominantes, sin necesaria preeminencia de los banqueros. Estimaba que los principales promotores del giro imperial eran los industriales, que necesitaban conquistar regiones agrarias para asegurarse el abastecimiento de materias primas. Como la actividad manufacturera crecía a un ritmo más acelerado que el agro (incorporando mayor progreso técnico), sólo el dominio colonial permitía atenuar el encarecimiento de los insumos.

Esta visión era compartida por otros economistas -como Parvus- que resaltaban la existencia de múltiples alianzas entre banqueros e industriales. Destacaban la importancia de esos acuerdos, para enfrentar las batallas competitivas a escala internacional [21] .

Algunos teóricos muy influyentes -como Bauer- polemizaron abiertamente con la presentación del imperialismo, como un pasaje de la dominación industrial a la supremacía financiera. Cuestionaban el carácter unilateral de esa visión, señalando que ignoraba el peso estratégico de la gran industria en el desenvolvimiento del capitalismo [22] .

Otro tema que suscitaba discusiones era el nuevo papel de las distintas formas de monopolio. La importancia que Lenin asignaba a este proceso no era compartida por otros autores. Este rasgo efectivamente pesaba en la economía germana, que había relegado a la pequeña empresa frente a las grandes corporaciones. Pero el estudio de Hobson de la economía inglesa no le asignaba la misma relevancia a esa concentración de firmas. En el debate marxista de esa época no se contemplaban estudios equivalentes del imperialismo francés y muy pocos estudiosos consideraban el perfil del capitalismo norteamericano o japonés.

Finalmente, en el análisis de la exportación de capitales Lenin coincidía con Kautsky, frente a un considerable número de enfoques opuestos. Los dos autores más enfrentados en los debates de esa etapa destacaban en común la gravitación de la inversión externa.

Para el líder bolchevique, este rasgo proyectaba a escala internacional la primacía de las finanzas y los monopolios. Para el dirigente socialdemócrata esa característica expresaba la presión ejercida por los capitales sobrantes, que no encontraban rendimientos lucrativos en las economías metropolitanas.

Esta visión era impugnada no sólo por Luxemburg, en su interpretación del imperialismo como desagote de las mercancías sobrantes. Otros pensadores como Bauer destacaban la existencia de continuidades con el período colonial precedente. Subrayaban la persistencia de viejas formas de pillaje y depredación de recursos, para asegurar el abastecimiento de los insumos . Los debates económicos sobre el imperialismo clásico abarcaban, por lo tanto, un amplio espectro de problemas sin resoluciones nítidas.

Pero no hay que perder de vista lo esencial. La teoría marxista del imperialismo surgió en un período de grandes guerras por la apropiación del botín colonial y aportó un fundamento político al rechazo revolucionario de la guerra. Correspondió a una etapa de ausencia de entrelazamientos capitalistas multinacionales y preeminencia de disputas territoriales. El cambio de este escenario generó la necesidad de elaborar nuevas interpretaciones.

BIBLIOGRAFÍA
-Arrighi Giovanni. Geometría del imperialismo, Siglo XXI, 1978, México, (cap 1, 2, 4)
-Bauer Otto National and International Viewpoints on Foreign Policy, Discovering Imperialism: Social Democracy to World War I" (Brill, forthcoming).
-Borón Atilio. “Hegemonía e imperialismo en el sistema internacional”, en Nueva Hegemonía Mundial, CLACSO, Buenos Aires, 2004
-Callinicos Alex. Social Theory, Polity Press, 1999, Great Britain (cap 8)
-Day Richard, Gaido Daniel, “Introduction”Discovering Imperialism: Social Democracy to World War I" (Brill, forthcoming) 
-Grossman Henryk, La ley de la acumulación y el derrumbe del sistema capitalista, Siglo XXI, México, 1979, (Parte B)  
-Hilferding Rudolf, “The Party Congress and Foreign Policy”, Discovering Imperialism: Social Democracy to World War I" (Brill, forthcoming)
-Hobsbawm Eric Historia do marxismo, vol 4,5,6, Paz e Terra, Rio de Janeiro, 1985  
-Hobsbawn Eric. La era del imperio, Crítica, Buenos Aires 1999, (Introducción, cap 1,2 6, 12,13, Epílogo)
-Lichtheim George Breve historia del socialismo, Alianza Editorial, Madrid, 1973.  
-Rosdolsky, Román. Génesis y estructura de El Capital de Marx. Siglo XXI, México, 1979, (parte 7, cap 30)
-Valier Jacques. “Imperialismo y revolución permanente”. Comunicación n 26, Madrid, 1975.  

RESUMEN  
La teoría marxista del imperialismo surgió en un período de grandes guerras por la apropiación del botín colonial. Se forjó en una lucha política contra las justificaciones del militarismo y la expectativa pacifista de evitar la conflagración.  

Lenin sintetizó este enfoque en su polémica con Kautsky. Caracterizó las causas de la dinámica belicista y promovió una postura de rechazo revolucionario de la guerra. Luxemburg, Bujarin y Trotsky aportaron otros fundamentos al mismo planteo, en el contexto omnipresente de la sangría bélica. Hay que distinguir esta dimensión política de los problemas teóricos en debate.

Los cuestionamientos a la tesis de la asociación ultra-imperial se basaban en la ausencia de entrelazamientos capitalistas multinacionales y en la preeminencia de disputas territoriales. A principios del siglo XX prevalecían concertaciones nacionales y choques internacionales. Lenin se inspiró en teorías del proteccionismo, la hegemonía financiera, los monopolios y las inversiones externas de Hilfderding, que también incentivaron la concepción ultra-imperial de Kautsky.  

El líder bolchevique rechazaba la interpretación subconsumista de Luxemburg, pero coincidía con su caracterización del imperialismo, como una etapa de grandes convulsiones. Las divisiones políticas entre revolucionarios y reformistas no se extendían al análisis conceptual del imperialismo. Estas caracterizaciones albergaban un complejo campo de elaboraciones cruzadas. Por esta razón, las discusiones sobre la dimensión económica de la etapa, no presentaron el mismo tono polémico que las divergencias frente a la guerra. En este terreno quedaron pendientes muchos temas sin resolución nítida. 

Notas:
[1] Este artículo es un capítulo de un libro sobre el imperialismo contemporáneo de próxima aparición.  
[2] Economista, Investigador, Profesor. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda). Su página web es www.lahaine.org/katz   
[3] Lenin, Vladimir, El imperialismo, fase superior del capitalismo, Buenos Aires, Quadrata, 2006.  
[4] Kautsky Karl “ Germany, England and World Policy”, august 1900, Discovering Imperialism: Social Democracy to World War I" (Brill, forthcoming).  
[5] Parvus (Alexander Helphand), “Before the Hottentot Elections”, January 1907, Discovering Imperialism: Social Democracy to World War I" (Brill, forthcoming). Hilferding Rudolf, “German Imperialism and Domestic Politics”, October 1907, Discovering Imperialism: Social Democracy to World War I" (Brill, forthcoming).  
[6] Luxemburg Rosa “Petty Bourgeois or Proletarian World Policy?”, august1911, Discovering Imperialism: Social Democracy to World War I" (Brill, forthcoming). Luxemburg Rosa “Peace Utopias”, may 1911, Discovering Imperialism: Social Democracy to World War I" (Brill, forthcoming).  
[7] Luxemburg, Rosa, La acumulación del capital. Editorial sin especificación, Buenos Aires, 1968, ( cap 25, 26, 27) . Luxemburg Rosa “Perspectives and Projects”, Classical Analyses of Imperialism, 1915, Discovering Imperialism: Social Democracy to World War I" (Brill, forthcoming)  [8] Trotsky León,   Tres concepciones de la revolución rusa. Resultados y perspectivas , Editorial El Yunque, Buenos Aires, 1975.  
[9] Kautsky Karl, “Imperialism”, september 1914, New Left Review, n 59, 1970, London.  
[10] Lenin Vladimir, “Prólogo”, Bujarin Nikolai, La economía mundial y el imperialismo, Pasado y presente n 21, Buenos Aires, 1971.  
[11] Bujarin Nikolai, El imperialismo y la acumulación de capital, Tiempo Contemporáneo, Buenos Aires, 1973, (cap 5).  
[12] Bujarin Nikolai, La economía mundial y el imperialismo, Pasado y presente n 21, Buenos Aires, 1971.  
[13] Lenin Vladimir, El desarrollo del capitalismo en Rusia, Editorial Ariel, Barcelona 1974.  
[14] Hilferding Rudolf, “German Imperialism and Domestic Politics”, October 1914, Discovering Imperialism: Social Democracy to World War I" (Brill, forthcoming)  
[15] Hilferding Rudolf, El capital financiero, TECNOS, Madrid, 1973, (cap 13, 14)  
[16] Hobson John, E studio del imperialismo, Alianza Editorial, Madrid, 1981.  
[17] Hilferding El capital financiero, (cap 15, 16, 17, 20)  
[18] Marx Carlos, El Capital, Tomo II (sección 3, cap 21), Fondo de Cultura Económica, México 1973.  
[19] Luxemburg, Rosa. La acumulación del capital. Editoral sin especificación, Buenos Aires, 1968, (cap 25, 26, 27).   
[20] Kautsky Karl “ Germany, England and World Policy” Discovering Imperialism: Social Democracy to World War I" (Brill, forthcoming). Kautsky Karl “The War in South Africa”, November 1899, Discovering Imperialism: Social Democracy to World War I" (Brill, forthcoming).  
[21] Parvus (Alexander Helphand), “Colonies and Capitalism in the Twentieth Century”, june 1907, Discovering Imperialism: Social Democracy to World War I" (Brill, forthcoming)  
[22] Bauer Otto, “On British Imperialism”, January 1907, Discovering Imperialism: Social Democracy to World War I" (Brill, forthcoming) 


*++

lunes, 13 de julio de 2015

GRECIA: ¿SAQUEO AL PUEBLO GRIEGO + UN INCREMENTO DE LA TASA DE SAQUEO?


Entrevista a Éric Toussaint

"Una reestructuración condicionada por medidas neoliberales es un mal acuerdo para Grecia"

Rebelión
El Diario.es
13.07.2015


“Grecia debe suspender el pago de la deuda", dice el belga Eric Toussaint, presidente del comité que auditó la deuda helena 
"Si Grecia hubiera adoptado una posición más dura en las negociaciones habría obligado a los acreedores a buscar un acuerdo" 
"En seis meses, ocho o en un año el problema de la deuda volverá como una cuestión vinculada al fracaso neoliberal" 


 Alexis Tsipras y el politólogo belga Eric Toussaint.

Entre abril y junio, un comité creado por la presidenta del parlamento griego compuesto de 30 expertos -15 griegos y 15 extranjeros- realizó una auditoría acerca de la sostenibilidad de la deuda pública griega, que alcanza el 180% del PIB nacional tras dispararse en los últimos cinco años en los que el país ha estado bajo supervisión de la troika. La presidencia de ese comité corrió a cargo del belga Eric Toussaint, que ya trabajó en el pasado con Ecuador y otros países que negociaron una quita con sus respectivos acreedores. 

Las conclusiones, presentadas en junio, fueron demoledoras : no pagar más al FMI y al BCE. Toussaint, profesor de la Universidad de Lieja y miembro del Comité para la Anulación de la Deuda Pública del Tercer Mundo (CADTM), atendió por teléfono a eldiario.es en la tarde del pasado jueves, horas antes de que el Gobierno de Syriza hiciese pública la lista de reformas que ofrece a sus acreedores a cambio de un tercer rescate y de la permanencia en el euro.

¿Cómo ve las negociaciones entre Grecia y la troika? Parece que la cuestión de la deuda puede terminar encima de la mesa a cambio de más recortes. 

Por primera vez desde febrero y de manera explícita las autoridades griegas ponen sobre la mesa la cuestión de la reestructuración de la deuda. Desde febrero hasta poco antes del referéndum no era una petición oficial. Para mí es un signo positivo, pero habría que haberlo hecho mucho antes. 

¿No se hizo antes porque quizás los acreedores se han negado hasta ahora en redondo a abordar la deuda pública griega? 

Podemos extraer una lección de estos cinco meses: si un país no suspende el pago de su deuda está en una posición desfavorable para negociar con los acreedores. Excepto si los acreedores, por razones que les convengan, aceptan reducir la deuda. En algunos casos los acreedores quisieron hacerlo, como en Alemania en 1953 o en Irak tras la invasión militar, cuando los vencedores querían reducir la deuda. No ha sido el caso de la Unión Europea: aquí si el deudor no suspende el pago de la deuda no tiene el medio de equilibrar la relación de fuerzas en la negociación. Grecia habla ahora por primera vez de reducir la deuda y se encuentra prácticamente en suspensión técnica de los pagos. La pregunta aquí es si las autoridades griegas van a dar ese paso. 

¿Pero qué quiere decir con suspender? ¿Anular temporalmente los pagos a los acreedores? 

No pagar. Punto. En el caso griego es muy simple: el reglamento europeo de mayo de 2013 impone a los estados miembros de realizar una auditoría de la deuda si esta es insostenible y contiene irregularidades. Las autoridades griegas deberían decir con la auditoría de la mano: hemos vaciado nuestras arcas para cumplir con el vencimiento de algo más de 7.000 millones de euros antes del 30 de junio pasado, vosotros los acreedores no habéis cumplido con vuestra palabra de desembolsarnos esa cantidad, nuestra buena fe y buena voluntad se han terminado, suspendemos los pagos. 

¿Y eso no supondría el "Grexit" inmediato?

¿Por qué? ¿Qué tiene que ver? 

El BCE probablemente habría rechazado no solo extender o elaborar un nuevo rescate, sino que habría cortado las líneas de emergencia (ELA) que mantienen vivos a los bancos helenos. 

¿Usted cree que lo que ha pasado estos últimos cinco meses no son suficientes amenazas y chantajes? Han atacado con todo lo que tenían: no han hecho ninguna concesión, han exigido devoluciones de deuda y las han obtenido, han planteado más sacrificios que el Gobierno griego ha terminado por aceptar, han rechazado que los bancos pudieran utilizar los títulos de deuda griegos como colateral (títulos de baja calidad) para financiarse… ¿Podría haber pasado algo más? La mejor estrategia habría sido una suspensión de los pagos de la deuda.

¿Y no cree que esa decisión habría supuesto el abandono inmediato del euro? 

Es absolutamente reduccionista afirmar que o un país se queda en la zona euro y paga su deuda a cambio de sacrificios o un país deja de pagar y se sale de ella. No hay ninguna relación mecánica. 

Todo indica que Grecia acepta las reformas de los acreedores a cambio de una mención sobre la reestructuración de la deuda que aún está por despejarse. ¿Le parece buen acuerdo? 

No. Creo que una reestructuración condicionada por medidas neoliberales es un mal acuerdo. Hay que reducir la deuda y abandonar las políticas neoliberales. Es el programa de Syriza. Es por eso que fue elegida. Y el pueblo griego en un 61 % acaba de decir que no acepta las exigencias de los acreedores. Pero también se sabe que los griegos son favorables a quedarse en la UE y en el euro. Por eso me parece reduccionista decir que reducir la deuda y acabar con las políticas neoliberales desencadenaría el Grexit. Grecia debería ejercer un control verdadero de sus bancos, ya que es el accionista principal de cuatro bancos griegos que representan el 85 % del mercado bancario nacional. Grecia puede crear una moneda complementaria en euros y no impresa, sino electrónica. Así podría permitir los pagos en euros en el interior del país: pensiones, salarios de los funcionarios, ayuda humanitaria… todo con dinero electrónico. Y la gente con esa misma moneda electrónica podría pagar los impuestos, la comida, los medicamentos, etcétera. Hay varias propuestas concretas que viajan en ese sentido. La pregunta es si el Gobierno lo hará o no. 

Permítame insistir en el Grexit en caso de suspensión de la deuda. El BCE ya endureció en febrero las condiciones de acceso de los bancos griegos a la liquidez en vista de que por entonces podría no haber acuerdo. 

No se puede saber lo que habría pasado si el Gobierno hubiese adoptado una estrategia más dura. O no afirmarlo por lo menos. Yo creo que si Grecia hubiera adoptado una posición más dura en las negociaciones habría obligado a los acreedores a buscar un acuerdo. Si el FMI no hubiera recibido los 3.000 millones que recibió del país habría corrido a buscar un acuerdo. Y si Grecia dijera ahora al BCE que no va a pagar los más de 6.500 millones que le debe en julio-agosto, lo mismo. 

Quizás Tsipras no lo hizo para no ser el primer gobernante de la Eurozona que no paga al BCE. 

Ah, ¡aquí claro que entra el miedo lo desconocido! Por supuesto que hay explicaciones racionales del comportamiento de Tsipras. Tsipras creyó que los negociadores europeos estaban dispuestos a negociar, lo cual era falso. El objetivo de la Comisión, de Angela Merkel, de Mario Draghi y de Christine Lagarde es hacer creer que estaban dispuestos a negociar a cambio de concesiones en forma de reformas del lado griego. Y al final terminar diciendo: queremos más. La estrategia de los acreedores, hay que reconocerlo, ha sido provechosa en el sentido literal del término, puesto que Grecia ha abonado gran parte de sus obligaciones con la deuda sin ninguna contrapartida. Lo que las autoridades europeas no han conseguido es doblegar al pueblo griego ni que éste pierda confianza en Syriza. En este último punto, las instituciones han fracasado. Pero a nivel político europeo y con un enorme apoyo mediático, las instituciones hacen creer a la gente que los griegos son intransigentes. Cuando son ellos los intransigentes. 

Parece que Tsipras no seguirá su consejo de anular la deuda como recoge su auditoría parlamentaria, pero al menos puede arrancar una mención a la reestructuración. 

No, repito: no será un buen acuerdo. Si hay una reestructuración de la deuda no será suficiente. Las medidas de austeridad continuarán y no habrá crecimiento económico en Grecia, como ocurrió en 2012 [cuando ya hubo una quita de la deuda griega]. En seis meses, ocho o en un año el problema de la deuda volverá como una cuestión vinculada al fracaso neoliberal. Si nuestra auditoría no es de momento una prioridad, no excluyo que ésta no vaya a serlo en un futuro próximo. 

¿Qué le pareció el cambio de Varufakis por Tsakalotos en el Ministerio de Finanzas? 

Muy sencillo: Tsipras no quiere dar argumentos a la troika para decir que es intransigente. No es una desautorización de Varufakis, sino un gesto comprensible.
Eric Toussaint hizo una adaptación de la entrevista publicada por El Diario.es sin alterar de ninguna manera el fondo.




PODEMOS ES MUCHA GENTE QUE PIDE UNIDAD, O SEA, ES MUCHO MÁS QUE PABLO IGLESIAS



Aún estamos a tiempo

Rebelión
eldiario.es
11.07.2015

Los fundadores de Podemos supieron como nadie leer lo que estaba pasando y lo que la gente demandaba y cuando fundaron Podemos las perspectivas eran, por primera vez, en muchos años, muy buenas. El entusiasmo, la ilusión, la manera en que todos y todas nos incorporamos al proyecto quedó reflejada en las primeras elecciones a las que nos enfrentamos, las europeas. Después vino Vistalegre y el miedo, algo muy frecuente en los aparatos de todos los partidos. El miedo a perder el control del partido. Ese miedo nos (les) llevó a cometer errores muy graves. Vistalegre fue un inmenso error. Fue llamativo que la mayoría de las intervenciones de las personas allí presentes y los aplausos mismos, más las intervenciones telemáticas que se hacían mientras la Asamblea se desarrollaba, pidieran a la cúpula de Podemos que consensuara con los otros documentos que se presentaban y que fundamentalmente pretendían salvaguardar un Podemos abierto y democrático, basado en la participación de los círculos, horizontal y no vertical; es decir, pretendían salvaguardar la esencia de lo que era Podemos.

El entonces llamado “grupo promotor” no quiso consensuar nada, ni una coma. Luego los documentos se votaron y, como era de esperar, Pablo Iglesias arrasó. Había más de 300.000 inscritos y sólo unos cuantos miles habíamos acudido a Vistalegre. Con el sistema impuesto, estaba claro que todo lo que estuviera encabezado por Pablo iba a arrasar, aun cuando nadie le había cuestionado a él mismo ni su liderazgo. Ese no fue el único error de Vistalegre, hoy sabemos (y todos y todas admitimos) que fueron muchísimos más.

En todo caso, el más importante de todos fue el sistema de votación impuesto, las famosas listas plancha, que dificultan mucho, en algunos casos hacen imposible, que en los órganos del partido estén representadas distintas sensibilidades o personas no escogidas por el aparato. Si el sistema de votación elegido en Vistalegre se trasladara al Congreso o a las distintas instituciones, todas ellas serían del PP; las minorías quedarían arrasadas, que es lo que pasa ahora en Podemos.

Es difícil defender que queremos cambiar la ley electoral para que esta sea más justa con partidos minoritarios y luego impedir que eso mismo ocurra en el partido. Las consecuencias del casi nulo poder otorgado a los Círculos hizo que estos se fueran vaciando y desanimando poco a poco por mucho que se les intente mantener entretenidos. La sensación de que si no estás en el aparato no hay cauce ni posibilidad de hacer oír tu opinión, ni de participar en ningún debate, se convirtió pronto en un clamor. Es posible que esto sea normal en otros partidos, donde el líder y su dedazo lo deciden todo, pero Podemos nació para ser otra cosa, la voz de la gente, una herramienta y un método para el empoderamiento popular.

Las autonómicas ya demostraron que Podemos era una muy buena idea pero que había habido un parón. Además, aparecieron, y funcionaron, las Candidaturas de Unidad Popular en las municipales. No voy a entrar en si fue o no fue una buena idea renunciar a presentarnos con nuestro nombre a las elecciones municipales. Y aunque los resultados de las autonómicas no fueron malos, lo que si fue malo para la hoja de ruta que los dirigentes tienen para Podemos es que la gente pudo comparar; un método con otro, una herramienta de empoderamiento de verdad, con una herramienta cerrada a la gente; confluencias de verdad con el miedo a la confluencia. Lo que la gente vio es que era posible ganar conformando candidaturas democráticas, herramientas complejas en las que estaban representadas diferentes sensibilidades, métodos ponderados, representativos y verdaderamente democráticos. Eso que siempre nos dicen que no es posible, lo fue, funcionó.

Y a partir de ahí me temo que la cúpula de Podemos decidió dar un salto hacia adelante. En lugar de entender, de leer bien lo que estaba pasando y volver a lo que nos hizo nacer y ganar, lo que hizo Podemos fue cerrarse y verticalizarse aun más. El clamor dentro y fuera de Podemos era cada vez más fuerte, y la sordera de la cúpula dirigente era también cada vez más evidente.

Un manifiesto surgido hace unos días desde dentro de Podemos, más de 700 cargos y más de 7000 personas que queremos volver al Podemos que soñamos, que imaginamos y para el que trabajamos, pedimos a la cúpula que abriera el partido para confeccionar las listas a las elecciones generales; que las listas fueran el resultado de un proceso verdaderamente democrático, abierto a la ciudadanía, ilusionante.

La respuesta del partido fue cerrarse ya del todo y presentar una lista en la que aparecen sólo los miembros más fieles del aparato, sin ninguna opción a nadie de fuera, gente que no puede ilusionar a nadie que no sea ya un absoluto convencido. Podemos se encastilla y se autoconstruye como un partido en el que el dedo del líder marca el futuro de los fieles. El que se mueva no sale en la foto. Y para colmo se construye una lista que ignora que la provincia existe y que España es un país de países, territorialmente complejo, complejidad que hay que manejar con la mayor democracia posible y no con cierre de filas y desde Madrid.

Y mientras…otros actores pidiendo confluencia y Pablo Iglesias no sólo negándola, sino negándola enfáticamente, incluso insultantemente, sobreactuando, para demostrar que cierra toda posibilidad. Nosotras, como Pablo Iglesias, tenemos muchas críticas que hacerle a IU, muchas. Lo mismo que él también pensamos que Podemos nació para ser ese espacio de confluencia y que si ya lo teníamos y estaba funcionando ¿para qué hacer otro? Pero para que esto pudiera haber sido así, tenía que verdaderamente haberse presentado como tal, abierto a la gente, abierto a las minorías, abierto a otros partidos, abierto a la democracia plena.

Ahora surge Ahora en Común. Antes de saber nada, quién está detrás o en qué consiste o qué propone, no hay más que ver las redes, no hay más que escuchar lo que dice la gente, los intelectuales, los militantes (incluso los cercanos a la cúpula) para darse cuenta de que este nuevo espacio ilusiona; y si este espacio ilusiona es porque Podemos ha desilusionado. Durante estos meses varios actores, especialmente Garzón, han llamado a la confluencia y la impresión que hemos dado es la de que les rechazábamos sin más. Poco importa que esto no sea exactamente así. Lo que se ha transmitido es un líder, Pablo Iglesias, que parece arrogante y soberbio, que se niega a confluir con nadie aun a costa de perder votos. ¿No se parece mucho esto a lo que pasó con Albert Rivera y Rosa Díez? Están surgiendo espacios que nos pueden tragar si nos empeñamos en continuar solos.

Si no nos abrimos lo vamos a tener muy difícil. Yo creo que Podemos es el espacio, es el espacio que nació para ser eso que ahora la gente está pidiendo. Si lo piden insistentemente es porque nosotros ya no lo somos. Aun tenemos tiempo de rectificar. Hay que abrir Podemos a la participación democrática real, este tiene que ser el espacio de la confluencia, de aquí a las elecciones tenemos que ilusionar de nuevo; o nos abrimos desde abajo, o nos arriesgamos a que nos traguen desde fuera. Desde la lealtad a este proyecto que sentimos como nuestro, sabiendo a lo que nos arriesgamos al hacer público este artículo, pedimos a los compañeros que rectifiquen, que abran Podemos para no hacer de este un proyecto fallido.


Beatriz Gimeno y Carmen San José - Diputadas de Podemos en la Asamblea de Madrid

*++

SOBRE IMPERIALISMO


Imperialismo del siglo XXI (I)

La teoría clásica del imperialismo

5/6
18.05.2011

TEORÍA Y POLÍTICA
El divorcio de Lenin con Hilferding constituyó la contracara de su reencuentro con Luxemburg. La teoría del imperialismo que postulaba la revolucionaria polaco-alemana se inspiraba en fundamentos económicos distintos a los expuestos por el dirigente ruso. Pero estas divergencias no impidieron la confluencia política en estrategias comunes, frente al pacifismo socialdemócrata.

La metodología desarrollada por Luxemburg difería sustancialmente del abordaje leninista. Intentó deducir la teoría del imperialismo de los textos de Marx, buscando una continuidad directa con el modelo conceptual de “El Capital”. Por esta razón, partió de los esquemas de reproducción ampliada expuestos en el segundo tomo de esa obra, para evaluar cuáles eran los obstáculos que enfrentaba el funcionamiento del sistema a escala internacional, en la nueva época imperialista [18] .

Este intento no llegó a buen puerto, puesto que contenía una confusión básica: los esquemas de Marx estaban concebidos como una mediación abstracta, para clarificar la circulación general del capital. Constituían un paso previo al estudio concreto de la dinámica del sistema. Luxemburg utilizó erróneamente estos razonamientos en forma empírica, para buscar los puntos de asfixia del capitalismo de su época. Indagó el problema por el lado equivocado, al convertir un esquema destinado a visualizar el funcionamiento del sistema, en un modelo de la crisis de este modo de producción.

Pero este infructuoso intento era mucho más fiel al planteo de Marx, que el abordaje ensayado por Lenin. Buscaba establecer los puntos de continuidad y ruptura de la época imperialista con el periodo previo, siguiendo los preceptos de la economía marxista. El teórico bolchevique estudió, en cambio, directamente las características de la nueva etapa utilizando un gran material empírico. Pero no definió en qué medida esas fuentes eran compatibles con la teoría expuesta en “El Capital”.

Luxemburg mencionaba las características resaltadas por Lenin, pero no le asignaba la misma relevancia al proteccionismo, a la supremacía financiera y al monopolio. Relativizaba estas transformaciones, buscando conservar el hilo conductor desarrollado por Marx.

En otros campos las diferencias de Luxemburg con Lenin eran mayores. En lugar de identificar al imperialismo con la exportación de capitales, asociaba ese período con la necesidad de encontrar mercados foráneos, para las mercancías invendibles en los países metropolitanos.

La revolucionaria alemana estimaba que las esferas coloniales eran imprescindibles, para realizar la plusvalía que necesita el capitalismo para su reproducción. Pensaba que las economías atrasadas constituían una válvula de escape, para las limitaciones que enfrentaba el capital en los países centrales. Observaba al imperialismo como un proceso de ampliación del mercado mundial, que contrarrestaba las dificultades para vender las mercancías en sus áreas de fabricación. Estimaba que este obstáculo obedecía a la estrechez del poder adquisitivo, que generaba la continuidad de los bajos salarios, el alto desempleo y la creciente pauperización [19] .

Esta concepción estimaba que el capital emigra de un país a otro, para contrapesar el consumo insuficiente, que provoca el aumento de la explotación. Esta visión tenía puntos en común con la teoría de la crisis postulada por Kaustky y gran afinidad con el enfoque de Hobson. Este autor consideraba que todos los rasgos del imperialismo obedecían en última instancia a la necesidad de exportar capitales sobrantes, gestados en las metrópolis por la polarización social.

Lenin rechazaba esta interpretación subconsumista no sólo por su reivindicación de otra teoría de la crisis, basada en desproporcionalidades sectoriales y excedentes de productos (y capitales). Había polemizado durante un largo período con los exponentes rusos de las teorías populistas, que resaltaban las restricciones del consumo. Objetaba conceptualmente esos razonamientos e impugnaba las consecuencias políticas de un enfoque, que estimaba imposible el desarrollo del capitalismo en Rusia.

La convergencia revolucionaria de Lenin con Luxemburg no expresaba, por lo tanto, afinidades en el terreno económico. P ero reflejaba las coincidencias en la caracterización del imperialismo, como una etapa de grandes crisis y convulsiones. Por otra parte, la oposición política frontal del líder bolchevique con Hilferding, no anulaba sus convergencias teóricas, en la evaluación de rasgos centrales del capitalismo.

Es importante registrar esta variedad de combinaciones, para erradicar la imagen de unanimidad en el análisis del imperialismo, en torno a dos bloques homogéneos de revolucionarios y reformistas. Esta divisoria efectivamente rigió en la actitud de ambos campos frente a la guerra. Pero no se extendió a la interpretación conceptual de fenómeno. La teoría del imperialismo incluía un complejo y cruzado terreno de variadas elaboraciones.


*++

domingo, 12 de julio de 2015

GRECIA: 21 HIJOS NO PARIDOS SINO CAGADOS POR SUS MADRES, SE REÚNEN EN LA CUEVA DEL CACO DE BRUSELAS PARA QUITARLES A LOS TRABAJADORES GRIEGOS PARTE DE SU PENSIÓN Y SUBIR EL IVA, ENTRE ELLOS SE ENCUENTRA EL CALAMAR RAJOY


Blogs.publico.es
30.06.2015
Pere Ortega, Centro Delás de Estudios por la Paz

La entrada de Grecia en la zona euro profundizó la crisis de su economía por un hecho en que coinciden la mayoría de analistas: haber aceptado compartir una moneda hecha a medida de las economías más fuertes de la UE (Alemania y Francia), cuando el país no reunía las condiciones mínimas para compartir esa moneda. De qué lado recae la mayor responsabilidad, si de la UE o del gobierno griego, hoy sólo tiene importancia para la historia económica. Lo importante es que esta situación es difícilmente reversible, pues la salida de Grecia del euro sería una bajada a los infiernos para los helenos y muy gravosa para los países europeos. Entonces, lo más probable es que el chantaje de las imposiciones de la UE se retire o rebaje y se llegue a un acuerdo que impida la caída de Grecia y la crisis del euro.
El cómo se ha larvado la enorme deuda que ha hipotecado la economía griega tienen la responsabilidad tanto los gobiernos anteriores a Syriza, como el FMI, la Comisión Europea y el propio Banco Central Europeo. Una deuda que hoy es el 180% de su PIB, y unos intereses a los que no puede hacer frente. El chantaje de la Comisión Europea consiste en que reduzca su enorme déficit público mediante recortes de todo tipo, los más indecentes, los de coberturas sociales, las dos últimas exigidas: rebaja de las pensiones y aumento del IVA.
La cuestión que aquí nos ocupa ha estado aireada estos días por el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Junker: el enorme gasto militar griego. Junker ha indicado que a cambio de no subir el IVA podrían rebajar unas décimas el gasto militar respecto del PIB. Es decir que el ajuste recaiga sobre el Ministerio de Defensa en lugar de gravar el consumo que perjudicaría a toda la población y lastraría la economía productiva.
El enorme gasto militar griego es una de las causas del endeudamiento del país heleno, de su déficit presupuestario y de la crisis. Una causa no demasiado aireada y que debería hacer reflexionar a Syriza y a toda la izquierda en general.
Grecia es un país con un fuerte militarismo que proviene, en primer lugar, del número de sus efectivos militares. A este respecto, hay que saber, que las fuerzas armadas helenas tienen el ratio más alto de efectivos de Europa, 12,9 por mil habitantes (España tiene 2,9 y Francia un 3,3). En segundo lugar un gasto militar de 2,2% del PIB en 2014. Que si bien es cierto ha disminuido desde la llegada de la crisis, en la última década fue del 4%, cuando el promedio de la UE era del 1,7% (España tiene en la actualidad un 0,9% y Francia que es quien más gasta un 2,2%). Entonces, si sus fuerzas armadas hubieran estado más acordes con los promedios de los países de la UE, Grecia se podría haber ahorrado no menos de un 50% del PIB de su gasto militar, es decir entre 4.800 y 6.000 mil millones de euros al año (Sipri 2014).
La parte más substancial del gasto militar griego proviene de la adquisición de material militar en el exterior, unos 10.000 millones de euros en los últimos diez años. Esto hizo alcanzar a Grecia el cuarto lugar en 2007 del ranquin mundial de compradores de armas. Compras que fueron adquiridas en su mayoría en Alemania (3.000 M€) y Francia (4.000 M€), precisamente los principales acreedores de Grecia. Entonces, la enorme deuda griega está relacionada con esas adquisiciones de armas. Diversas fuentes han denunciado que Alemania forzaba contratos de ventas de armas como condición para conceder préstamos. Tanto Alemania como Francia le vendieron a Grecia en 2010 diverso material: Alemania, 4 submarinos (1.800 M€), 12 buques (1.700 M€) y 170 blindados Leopard (1.700 M€); Francia 25 aviones Mirage, 6 fragatas y 20 helicópteros de combate por 4.000 M€. Hechos corroborados por la canciller Ángela Merkel quien apoyada por Nicolás Sarkozy exponían en su día tras la concesión del primer préstamo, que Grecia debía cumplir con los compromisos adquiridos en sus contratos en el exterior, es decir, la compra de esas armas.
Transacciones de armamentos que fueron objeto de investigación bajo sospecha de corrupción, tanto por parte de tribunales alemanes de Munich que investigó el pago de comisiones a miembros del gobierno griego (mayo 2010) por parte de la empresa MAN Ferrostaa, asociada a ThissenKrupp, la industria constructora de los submarinos y buques de guerra; como de los tribunales helenos que implicaron a diversos altos cargos griegos de recibir comisiones millonarias por las compras de armas. Así, Akis Tsochadzopoulos, en 2013, fue condenado a 20 años de cárcel por haber recibido 50 M€ como soborno por la adquisición de submarinos. Hechos corroborados por el entonces ministro griego, Teodoros Pagkalos, que declaró en una entrevista que debido a las presiones alemanas “estaba obligado a comprar armamentos que no necesitábamos”. Así como otras trampas contables de envergadura: la agencia Eurostat de la UE denunció que en 2001, no se habían contabilizado 1.600 M€ de carácter militar en sus presupuestos.
Entonces, es razonable que el gobierno de Tsipras rebaje el gasto militar, sólo con reducir un 1% del PIB se ahorrarían al año 1.790 M€. Así se puede concluir que el gasto militar y en especial esas compras de armas obedecían a los intereses del lobby militar-industrial franco-alemán que orquestaron toda una red de maquinaciones y corrupciones para desviar recursos públicos de Grecia para favorecer intereses privados y que contaron con la complicidad de los gobiernos alemán y francés. También es razonable que el gobierno de Syriza haya exigido una auditoria sobre su deuda para conocer que parte de ella es ilegítima por estar sometida a causas ajenas al interés nacional. Y en ese sentido es correcto que desee renegociar las condiciones de una deuda cuando existen perversiones de ese calibre por esclarecer.



TTIP. ¡ BIENVENIDO, SEÑOR FEUDAL ! GRACIAS, PSOE POR VENDER UNA VEZ MÁS A LOS TRABAJADORES ESPAÑOLES, INCLUIDOS PEQUEÑOS Y MEDIANOS EMPRESARIOS Y LLEVAR AL MUNDO UN POCO MAS CERCA DE UNA GUERRA GLOBAL

TTIP, UNA CÍNICA DE BUEN ESTÓMAGO PERO CON CEREBRO DE MOSQUITO HACIÉNDOSE PASAR POR SOCIALISTA

PODEMOS, CONTRAPODEMOS O NO PODEMOS. EN CUALQUIER CASO SI NO HAY UNIDAD DE LA IZQUIERDA, TODOS SUS DIRIGENTES, SIN EXCEPCIÓN SERÁN RESPONSABLES Y DEBEN DEJAR LA POLÍTICA



Un irresistible deseo de derrota

Rebelión
Público
11.07.2015

Podemos nació de un impulso mágico en relación con el cual ningún modelo organizativo podía dejar de ser decepcionante o banal. Todos sabemos la oportunidad que franqueó y las muchas cosas buenas que se han obtenido. Pero, empujados por la presión antagonista y por algunos errores comunicativos autolesivos, no sólo ha perdido su frescura sino que ha entrado en un precipicio organizativo “conservador” a veces inquietante, causa y efecto al mismo tiempo de la disfuncionalidad o inhabilitación de los órganos elegidos en Vistalegre, realmente plurales y prometedores pero atrapados en un “juego de tronos” que los ha vuelto inoperantes y a menudo frustrantes y dolorosos para sus propios miembros. Como colofón ahora, a pocos meses de las elecciones más importantes de la historia reciente de España y cuando ganar es menos una oportunidad que un deber político y moral, se convocan unas primarias semicandadas y a la carrera, primarias que, como era de temer, han desembocado en una lista “oficial” introspectiva con muy pocas posibilidades de movilizar gente normal para la campaña y para el voto. No es que los nombres que forman parte de ella no lo merezcan o no sean en algunos casos imprescindibles; es que no es una lista ni abierta ni plural ni de unidad popular; y no contiene ninguno de esos candidatos “de autoridad” que, a tenor del perfil del electorado, podrían marcar la diferencia.

¿Podría ocurrir algo peor que el hecho de que la dirección de Podemos declare su intención de no ganar las elecciones? Sí, que un grupo mixto de izquierdistas líquidos y sólidos se una con el propósito de que Podemos las pierda. En la lista de firmantes del manifiesto de Ahora en Común veo nombres ante los que me inclino con admiración intelectual y afecto personal. Estoy de acuerdo con ellos en su malestar y sé, porque los conozco, que obran con las mejores intenciones y a partir de los más altos principios. Pero con la suma de tantas virtudes —más el oportunismo estratégico de Alberto Garzón e IU, a los que nadie puede reprochar que aprovechen la ocasión— llegamos a un resultado paradójico e inquietante: en vísperas de las elecciones más importantes de la historia de España y cuando ganar es un imperativo moral, la crítica razonable a las primarias y a las listas oficiales propina el último empujón hacia el abismo. ¿Alguien con un mínimo de racionalidad común puede creer que esta iniciativa va a ser capaz de desbordar Podemos, apropiarse sus votantes y sumar todos los que faltan en el exterior para derrotar el bipartidismo? Seguro que muchos de los que participan en Ahora en Común obran a partir de una justificada alarma y se sienten a la altura de sus convicciones y de sus principios, pero la cuestión es más bien si no están por debajo del desafío histórico concreto ante el que nos encontramos. Sólo desde la abstracción más olímpica o desde la concreción más partidista puede ignorarse que, tanto si se trata de practicar la eutanasia a Podemos como de forzar a su dirección a una negociación, con este gesto se entra en una dinámica que, en el mundo concreto en el que vivimos, sólo puede ser perdedora. Perdedora para la gente normal que quiere ganar algo y no todo; perdedora para la gente que prefiere hacer una choza con un poco de paja antes que una majestuosa catedral con una gran derrota.

Es verdad que la gente normal -con la que hablo de Podemos en el pueblo de Castilla donde paso mis vacaciones- se mantiene completamente al margen de este deplorable “juego de tronos”. Pero por desgracia lee periódicos malos y ve malos canales de televisión y asisten a esta pugna en torno a Podemos y lo que entienden les da un poco de repelús. La gente normal, cuyo voto queremos, no identifica a la izquierda con Stalin o con Venezuela; eso les da un poco igual; la identifica con La Vida de Brian, es decir, con las divisiones sectarias, las miserias narcisistas y la incapacidad para ponerse de acuerdo. Eso sí quita votos. La gente no confía en políticos que no son capaces de dejar a un lado sus diferencias y ponerse de acuerdo. Seguimos con nuestros tics de madriguera de vieja izquierda; seguimos queriendo “tener razón” en las catacumbas, olvidando que no estamos en una asamblea cuatrogatuna sino delante de todo el mundo y que por primera vez en décadas -si no nos lo impedimos a nosotros mismos- podríamos cambiar el país. Podemos hace la lista que menos puede convencer a la gente normal y Ahora en Común hace la oposición que más puede disuadir a la gente normal. Enhorabuena. Pocas veces se habrá visto tan poca altura de miras en una situación más favorable: una dirección tan descargada de razón y una razón crítica tan irresponsable.

La oferta que hacemos a los electores, de los que depende cualquier cambio, es ahora ésta: tenéis que elegir entre los que no quieren ganar y los que quieren perder. El peligro de que un sector de Podemos, con Pablo Iglesias a la cabeza, refundara IU siempre ha existido, pero había que buscar una alternativa que no fuera resucitar a IU. Eso es lo que hace Ahora en común y para nada. Así que en las próximas elecciones, en lugar de confluencias sustractivas o no-confluencias disuasivas, nos vamos a encontrar con el milagro de la multiplicación del cero absoluto: dos Izquierdas Unidas (¡dos!) y no una sola, igualmente membranosas y contraproducentes, que obtendrán -digamos- el 10% y el 5%, con lo que juntas podrán formar ocho o diez grupos parlamentarios desavenidos, de vuelta poco a poco -en espiral contractiva- hacia los alvéolos mohosos de los que nunca deberíamos haber salido.

Es difícil ser de izquierdas; hay que estudiar mucho, leer mucho, debatir mucho. Pero más difícil es ser normal. Lo más difícil de todo, en cualquier caso, es ser de izquierdas y normal. Conozco sólo a tres personas y una está ya en el manicomio. Lo que hay en mí de izquierdista me inclina irresitiblemente hacia el maniobrerismo, el sectarismo, el justicierismo y el alineamiento de principio. Lo que hay en mí de normal (ese hombre normal que quiere votar a Podemos como a un bien pequeño y no a un mal menor) me inclina cada vez más a la misantropía. Entre tanto, ahí fuera, cuanto más llueve menos paraguas hay. Podemos lo ha hecho mal y Ahora en común lo ha hecho peor. Pero ahora esa es la realidad real y la verdad verdadera con la que hay que contar para dar el próximo paso. Podríamos estar en otro sitio y en mejores condiciones y podemos limitarnos a echarnos la culpa unos a otros y endurecernos en nuestras posiciones. Me guardo mis rimpianti, mis reproches y mis rencores para cuando hayamos perdido o no podamos ganar. Ahora el realismo obliga -en vísperas de las elecciones más importantes de la historia de España y cuando aún es posible cambiar el país- a abordar la situación, de un lado y de otro, como si realmente las dos partes quisieran ganar. Y la gente normal, ahí fuera, existiera.

De aquí a septiembre, en definitiva, Podemos debe reaccionar, abrirse de verdad en todas direcciones, reapropiarse la ilusión de esa voluntad de cambio que ni Ahora en Común -ni ninguna otra fuerza- está en condiciones de capitalizar. Ahora en común es un error, pero también un síntoma. Señala el punto por el que Podemos puede romperse el espinazo. Si eso ocurre, no habrá ya alternativa posible y volveremos todos a frotarnos las patitas, como moscas ensimismadas, en un rinconcito del régimen del 2015, aún más sombrío, injusto y represor que el del 78. Podemos aún puede rectificar y generar ilusión; Ahora en Común aún puede aportar razón de otra manera. La gente normal, en resumen, aún podría ganar si no nos empeñamos en ser “de izquierdas” en un momento en el que sólo se nos reclama un poco de buen oído y un poco de buen juicio.


*++

SOBRE IMPERIALISMO


Imperialismo del siglo XXI (I)

La teoría clásica del imperialismo

4/6
18.05.2011

LA INTERPRETACIÓN ECONÓMICA
La caracterización leninista del imperialismo recogía en cuatro terrenos, la visión expuesta por el economista socialdemócrata Hilferding. Retomaba, en primer lugar, la existencia de un viraje general hacia el proteccionismo, iniciado por Gran Bretaña para contrarrestar las amenazas de sus concurrentes.

La vieja potencia marítima se defendía elevando las tarifas aduaneras en sus dominios. Amurallaba su imperio con restricciones al comercio, para limitar las pérdidas ocasionadas por su declinación industrial. Los británicos forjaron primero una federación de colonias (India, África) y luego una asociación de países subordinados (Canadá, Australia, Sudáfrica) [14] .

Esta política provocó la inmediata reacción de sus rivales, que instauraron bloques semejantes en sus zonas de influencia (Francia) y aceleraron la creación de regiones protegidas (Alemania). Lenin consideró que este cambio consagraba el pasaje del libre-comercio al proteccionismo y transformaba las disputas acotadas (por el liderazgo exportador), en guerras comerciales entre duros contendientes (atrincherados en fortalezas aduaneras).

El segundo rasgo tomado de Hilferding fue la creciente gravitación de los banqueros, en desmedro de otros sectores capitalistas. Lenin consideraba que los financistas habían dejado atrás su rol de intermediarios, para imponer la subordinación de sus pares del comercio y la industria.

El líder bolchevique resaltaba la aparición de una oligarquía financiera que obtenía enormes lucros con la emisión de títulos, la especulación inmobiliaria y el control de los paquetes accionarios. Consideraba que esta supremacía reforzaba el carácter rentista-usurero de los estados imperiales, frente a un conglomerado de estados-deudores sometidos. Por esta razón definía al imperialismo como una era del capital financiero.

Hilferding había desarrollado esta caracterización para el caso específico del capitalismo alemán. En sus investigaciones describió cómo los bancos controlaron la industria, financiando las operaciones y supervisando los procesos comerciales. Retrató la supremacía que lograron los financistas en todos los circuitos de la acumulación, a través del crédito, el manejo de las sociedades anónimas y la administración de las bolsas [15] .

Lenin se inspiró también en los análisis de la economía inglesa que expuso Hobson. Este estudio resaltaba la nueva preeminencia lograda por las altas finanzas, mediante la recepción de los dividendos generados en el exterior. Este control forjó una plutocracia, que monopolizaba todos los resortes del funcionamiento imperial [16] .

En tercer lugar, Lenin atribuyó las tendencias guerreristas del imperialismo al peso dominante alcanzado por los monopolios. Consideraba que esa preeminencia constituía una novedad del período, resultante de la creciente escala de las empresas y la elevada centralización y concentración del capital. Estimaba que este predominio reforzaba la influencia de los carteles, que podían concertar el manejo de los precios mediante acuerdos entre los grandes grupos .

Esta caracterización fue directamente extraída de la investigación de Hilferding, que estudió la organización monopólica de la producción germana. Un puñado de corporaciones entrelazadas con los bancos y orientadas por el estado, controlaba los procesos de formación y administración de los precios .

Lenin expuso algunos comentarios críticos de este estudio y objetó especialmente ciertos presupuestos teóricos sobre el carácter del dinero. Pero estas observaciones no modificaron su aceptación de las tesis monopolistas postuladas por Hilferding.

El cuarto rasgo retomado por el dirigente bolchevique fueron los mecanismos de apropiación externa. Aquí subrayó la preeminencia de la exportación de capitales, como forma de absorber las ganancias extraordinarias gestadas en la periferia. Ilustró las modalidades que adoptaban las inversiones de ultramar (ferrocarriles, minas, irrigación) y detalló cómo multiplicaban el lucro de las grandes empresas.

Esta caracterización se inspiró en la clasificación expuesta por Hilferding, para periodizar la evolución histórica del capitalismo. De una era colonial inicialmente mercantilista (que facilitó la industrialización europea), se había saltado a una expansión manufacturera de las grandes potencias (en torno a los mercados internos). Este desenvolvimiento quedaba ahora superado por la nueva fase de exportación de capitales.

La afinidad de Lenin con el cuadro de proteccionismo, hegemonía financiera, monopolios e inversiones externas retratado por Hilfderding se extendieron también a la teoría de la crisis. El líder ruso nunca desarrolló una versión peculiar de esta problemática y adscribió en general a la interpretación expuesta por el analista alemán. Este pensador asociaba las convulsiones periódicas del sistema, con la irrupción de desproporcionalidades entre las distintas ramas de la economía. A medida que progresaba la acumulación, estas desigualdades salían a la superficie, expresando desequilibrios más profundos de sobre-producción de mercancías o sobre-acumulación de capitales [17] .

A Lenin le interesaba demostrar cómo estos trastornos económicos desembocaban en conflagraciones inter-imperialistas. Analizaba de qué forma cada rasgo productivo, comercial o financiero de la nueva época, acrecentaba las rivalidades dirimidas bajo el fuego de los cañones.

Pero un problema de esta conclusión era su total incompatibilidad con la postura política adoptada por Hilferding, que tomó partido a favor del social-patriotismo. No solo apoyó la participación alemana en la guerra, sino que adoptó actitudes de fuerte compromiso con el belicismo.
Es importante recordar que este economista alemán influyó -al mismo tiempo- sobre Lenin y sobre su oponente Kautsky. Su visión combinada elementos de crítica al sistema vigente, con una aceptación del “capitalismo organizado” como modalidad predominante. Resaltaba especialmente la evolución hacia formas de planificación concertada, bajo el comando de las grandes corporaciones.

El economista germano estimaba, además, que ese escenario exigía la reversión de las políticas proteccionistas, el librecambismo y el afianzamiento de un largo período de pacificación. La planificación a escala nacional que pronosticaba Hilferding convergía con el diagnóstico de equilibrio ultra-imperial que postulaba Kaustky.

La teoría del imperialismo de Lenin incluía, por lo tanto, una fuerte tensión con su inspirador económico. Las tesis del líder bolchevique se ubicaban en las antípodas del texto adoptado como referencia. Resaltaba las crisis y los desequilibrios, que ese fundamento teórico objetaba. En el plano político ese desencuentro era aún más pronunciado.


*++