martes, 21 de julio de 2015

GRECIA. LA MISERIA QUE NOS QUIEREN ASEGURAR EL PP, EL PSOE Y LOS NARANJOS DE ALBERT RIBERA



Cuando el 62 por ciento se rinde al 1 por ciento
Las repercusiones del “acuerdo” entre Grecia y la troika

Rebelión
Alainet
18.07.2015

Luego de ganar un referéndum de forma abrumadora, el primer ministro Alexis Tsipras firmó un acuerdo humillante. Treinta y ocho de sus diputados no lo votaron, entre ellos el ex ministro de Finanzas Yanis Varoufakis, así como la presidenta del parlamento. Varios altos cargos renunciaron. Tsipras dice que no cree en el acuerdo que firmó, en el que tampoco creen Francia y el FMI, porque no va a sacar a Grecia de la crisis y va a profundizar la pobreza.

Las preguntas se apilan. El corresponsal de Publico.es en Atenas Alberto Sicilia asegura (martes 14) que “Tsipras jugó fuerte en la negociación”, pero que el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, “vio el órdago y les abrió a los griegos la puerta para irse del euro”. Ante el jaque alemán, “Tsipras no llevaba cartas”, porque, según dijo, “una Grexit (salida del euro) no planificada habría sido terrible para las clases medias y bajas. Y no teníamos plan B porque siempre hemos querido el euro”. Es posible que sea la explicación más aproximada de los motivos que llevaron al gobierno griego a firmar un acuerdo que el semanario alemán Der Spiegel (domingo 12), difícilmente calificable de izquierdista, definió como “un catálogo de atrocidades” que Tsipras “se vio obligado a firmar con una pistola en la sien”. Lo mismo sostuvo incluso la biblia de las finanzas, el Financial Times, uno de cuyos editorialistas habló de “acuerdo versallesco” para graficar el grado de sumisión al que fue sometida Grecia, similar al armisticio firmado por Alemania al fin de la Primera Guerra Mundial.

Si fuera así, hay dos preguntas que necesitan ser respondidas. ¿No previó Tsipras que firmar significaba la división de su partido y la pérdida de legitimidad de su gobierno? ¿Cómo es posible que el Ejecutivo, luego de cinco meses de negociaciones en las cuales quedó clara la intransigencia alemana, no tuviera un plan B al de la troika?

Culpar a Alemania de lo sucedido, algo que toda la izquierda y parte del resto del espectro político está vociferando, aunque libera de frustraciones tiene escasa utilidad y, sobre todo, permite esconder durante un tiempo las propias inconsistencias. Porque de eso se trató en esta historia: de una fuerza política que llegó a dirimir instancias de gran trascendencia (geo)política sin la suficiente capacidad. O se pecó de ingenuidad o se fue completamente irresponsable. Quizá una combinación de ambas.

Lo firmado

El domingo 12 el gobierno griego aceptó un documento de siete páginas que contiene tres partes. La primera son medidas para “restaurar la confianza” del Eurogrupo (ministros de Finanzas de la UE) en Grecia, que se tenían que aprobar el miércoles 15. Incluyen el aumento del IVA, garantizar la sostenibilidad a largo plazo del sistema de las pensiones mediante una reducción drástica de su monto, independencia de la oficina de estadística y controles a la evasión tributaria.

La segunda parte contiene propuestas que se deben implementar antes del 22 de julio. Se trata de reformar el Código Civil y adoptar las normas de la Unión Europea para rescatar bancos. Además, Grecia se compromete a establecer un calendario para el recorte de las pensiones con cláusula de déficit cero, la reforma del mercado interior para que sea “más competitivo” (liberalizando sectores como medicamentos, lácteos y panaderías, aperturas de tiendas en domingos, entre otros), privatizaciones (energía, puertos, aeropuertos, empresa de telecomunicaciones), reforma del mercado laboral mediante la “revisión y modernización de la negociación colectiva y la acción sindical” facilitando los despidos, y finalmente una fuerte reforma del sistema financiero y bancario.

Pero es la tercera parte del acuerdo la que resulta más irritante. Para asegurar que se llevará a cabo el agresivo programa de privatizaciones, el gobierno griego transferirá activos de su propiedad a un fondo independiente que garantizará el pago del nuevo préstamo. Con esas privatizaciones los líderes europeos esperan recaudar 50.000 millones de euros, de los cuales 25 mil millones se utilizarán para pagar la recapitalización bancaria, otros 12.500 millones para pagar la deuda y los 12.500 millones restantes serán utilizados para inversión en el país. En ese fondo estarán incluidos el sector energético, transportes y telecomunicaciones, cuyas empresas serán muy probablemente adquiridas, y a muy buen precio para los compradores, por trasnacionales provenientes de los países acreedores.

Además, el gobierno griego deberá consultar con la troika cualquier borrador de nueva legislación antes de enviarla al parlamento y se compromete a retirar o enmendar toda la legislación introducida a partir del 20 de febrero que fuera contraria al anterior acuerdo, como la reapertura de la tevé estatal y la recontratación de funcionarios públicos despedidos por gobiernos anteriores.

Si se aprueban todas estas reformas, consideradas como “requisitos mínimos”, recién ahí la troika comenzaría a discutir el tercer “rescate” de 82.000 millones de euros durante tres años.

En el último párrafo del documento figura la propuesta del ministro alemán de sacar a Grecia del euro. “Si no se llega a ningún acuerdo se ofrecerá a Grecia negociaciones rápidas para una salida de la zona euro, con una posible reestructuración de la deuda” (Der Spiegel, 12-VII-15).

El ministro griego de Defensa, Panos Kamenos, aseguró que se produjo un intento de derrocar a Tsipras. “Fue amenazado con el colapso de los bancos y el recorte completo de los depósitos” (Russia Today, 14-VII-15).

El después

En los hechos, se trata de una completa cesión de soberanía que permite que los acreedores aprueben leyes clave antes de llevarlas a consulta pública o al parlamento. Tsipras debía saber que este acuerdo tendría graves consecuencias.

La primera es la fractura de su partido y, en menor medida, de su gobierno. La mayoría absoluta del comité central de Syriza (109 en 201) rechazó el acuerdo y difundió un texto muy duro: “El 12 de julio se produjo en Bruselas un golpe de Estado que demostró que el objetivo del liderazgo europeo es la aniquilación para dar ejemplo de un pueblo que buscaba otro camino a seguir más allá del modelo neoliberal de austeridad extrema”. Algunos altos cargos del gobierno presentaron renuncia.

En el parlamento las cosas tampoco marcharon bien. Ganó el acuerdo con 219 votos a favor, 64 en contra y seis abstenciones. El Ejecutivo recibió el apoyo de la oposición de derecha, en particular de Nueva Democracia, del ex primer ministro Antonis Samarás, y de los socialistas. Un número para nada despreciable de 38 diputados de Syriza se desmarcaron del gobierno. Por lo tanto, en adelante Tsipras puede tener que gobernar con el apoyo de sus adversarios en un eventual gobierno de coalición, sobre todo para aprobar el resto del paquete impuesto por Bruselas.

Una parte importante de la sociedad, incluyendo destacadas voces de su partido, le mostraron a Tsipras que sí había alternativas. Por un lado, las varias que elaboraron sus ministros y que el primer ministro desechó. Varoufakis, por ejemplo, propuso un plan ante la eventualidad del cierre de los bancos griegos por la troika: “Deberíamos haber puesto en circulación nuestros propios pagarés, anunciar que íbamos a crear nuestra propia liquidez denominada en euros; deberíamos haber tomado el control del Banco de Grecia” (Eldiario.es, 13-VII-15).

Por otro lado, Tsipras ni siquiera se prestó a debatir seriamente la alternativa de salir del euro. No alcanzaba con decir que sería peor, tenía que abrir un debate real sobre las consecuencias y los modos posibles para enfrentarla, le reclamó la mayoría de la dirección de su partido.
No hubiera sido fácil, claro, una Grexit. Según la economista estadounidense Carmen Reinhart, ex funcionaria del FMI y especialista en las “crisis de deuda”, la salida de una unión monetaria no es tan común como la salida de políticas monetarias de cambio fijo. Desde 1982 hubo cinco casos: Argentina en 2002 y en 1989, Perú en 1985, Bolivia en 1982 y México en 1982, en los que las economías estaban dolarizadas y convirtieron de forma forzosa los depósitos en dólares a la moneda local.

Si Grecia saliera del euro, asegura Reinhart, el resultado sería similar. Los depósitos se convertirían en dracmas (u otra moneda) sufriendo una drástica devaluación. “Se colapsaría la confianza en el sistema y habría un dramático aumento de las deudas privadas y públicas. El sector privado haría un impago de su deuda y la mitad de los créditos del país no serían pagados, y si se incluyen las tarjetas de crédito sería incluso mayor. Los ciudadanos dejarían de pagar impuestos y habría una acumulación de euros u otras monedas” (Bloomberg, 9-VII-15). Las consecuencias serían muy duras. “Si se produce la salida del euro, y sigue la conversión forzada de los depósitos, el retroceso de la economía de Grecia es probable que sea de larga duración.”

Al parecer, incluso los griegos opuestos al acuerdo firmado por Tsipras eluden la salida del euro. Varoufakis señala que el caso argentino es bien diferente al griego en tres aspectos. Tras el default, el PBI argentino creció desde 2003 a 2008 a un promedio del 8 por ciento anual, impulsado por las exportaciones de soja. Pero “los griegos no disponen ni de soja ni de ningún producto agrícola que se pudiera exportar en semejante escala”. Además, si Grecia saliera del euro “tardaría meses en introducir una nueva moneda y un régimen cambiario”. Por último, “el impacto que les generó Argentina a sus socios comerciales al salir de la convertibilidad no fue significativo mientras que Grecia, al salir del euro, perdería subsidios a la agricultura, fondos para el desarrollo y en general la cooperación económica con otros países europeos empeoraría” (Russia Today, 14-VII-15).

Llegados a este punto, sólo cabía resignar la soberanía o apostar por la dignidad nacional, ya que el retroceso económico está garantizado en cualquier caso. Es cierto que la presión de casi tres semanas de corralito debe sentirse con fuerza en una sociedad ya empobrecida. Conviene recordar, no obstante, que no es fácil echar a un país del euro y que aun estando fuera de la eurozona se puede utilizar el euro, según lo recuerda el belga Eric Toussaint, presidente del comité de auditoría de la deuda griega.

Legalmente Grecia no puede ser expulsada de la zona euro ni por las instituciones europeas ni por un grupo de países. Puede incluso salir de la UE y seguir utilizando la moneda, aunque ya no emitirla. Sería un caso similar a los de Panamá y Ecuador, que usan el dólar, o de Montenegro y Kosovo, que usan el euro.

Sin embargo, ahora Grecia tampoco tiene soberanía completa sobre el euro, como sí la tienen los demás países de la Unión. Los bancos centrales de cada país sólo pueden emitir la cantidad de euros que les permite el Banco Central Europeo (BCE). El Banco Central griego tiene congelada la cantidad de euros que puede emitir, y el BCE no está dando liquidez a los bancos griegos porque está en desacuerdo con la política fiscal del gobierno (Forbes, 3-VII-15).

Fin de época

Buena cantidad de analistas, incluido el gobierno alemán, o en todo caso su ministro de Finanzas, estiman que la salida de Grecia del euro es sólo cuestión de tiempo. Es una decisión política, no económica, dicen. Y ya fue tomada tiempo atrás. El 4 de febrero, apenas nueve días después de que Tsipras asumiera como primer ministro y se plantara firme ante sus acreedores, el BCE le cortó los grifos, “ante las serias dificultades para cerrar con éxito el rescate” (El País, 4-II-15).

Antes de llegar a esa situación, que motivó titulares como “El BCE pone a Grecia contra las cuerdas”, el entonces flamante primer ministro emprendió una gira europea para cosechar apoyos. Luego de reunirse con los presidentes de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, del Consejo Europeo, Donald Tusk, y del Parlamento, Martin Schulz, “se llevó de las tres instituciones un sabor amargo, y sobre todo un tono duro acerca de sus posibilidades en la negociación que ya ha empezado sobre el futuro de Grecia”. Varoufakis llegó a contar en estos días que desde su primera reunión con “las instituciones”, en particular con su par alemán, tuvo claro que los “socios” querían a la díscola Grecia fuera.

Eso sucedió hace cinco meses. Durante 150 días se estuvo negociando el rescate, sin el menor resultado. ¿Pensaba Tsipras que el 62 por ciento de apoyo al No en el referendo podía ablandar al sistema financiero? Todas las propuestas que hizo a la troika el primer ministro fueron recibidas con absoluta indiferencia. Peor: a cada concesión de Atenas llovían nuevas exigencias. Pero Tsipras no cambió de línea. Incluso Varoufakis participaba de la ilusión de convencer a sus interlocutores. Hasta que se convenció de lo contrario. “Desafortunadamente las instituciones y nuestros socios europeos han perdido la oportunidad que brindamos: mirar las negociaciones como una deliberación entre socios. Lo convirtieron en una guerra contra nosotros” (Der Tagesspiegel, 9-VI-15).

Todo indica que Grecia y también Europa ingresan en un nuevo período de su historia. El relato sobre la “Europa de los pueblos” fue demolido por Bruselas y Berlín. Se está ante el fin del Estado del bienestar, pero también ante una crisis de la democracia representativa, ya que las mayorías se quedan sin voz. Las izquierdas –incluso las nuevas, como Syriza y probablemente sea el caso del Podemos español– han mostrado una carencia poco creíble de estrategias alternativas. De ahora en adelante les costará mucho volver a convencer de que representan el cambio.

 

lunes, 20 de julio de 2015

GRECIA Y PARA NO ESPERAR NADA BUENO DEL PP - PSOE - NARANJOS DEL ALBERT RIVERA - NI DE PABLO IGLESIAS - NI DE IÑIGO ERREJÓN



Lecciones de Grecia

Rebelión
18.07.2015



Lo sucedido en Grecia es una muestra de cómo quienes gobiernan en Europa carecen absolutamente de escrúpulos. Su objetivo era impedir que en Grecia se aplicasen políticas diferentes a las que han provocado un empobrecimiento generalizado de la población, y lo han conseguido. ¿Por qué Tsipras ha aceptado un acuerdo aún peor que el que rechazó el pueblo griego en referéndum?. Son muchas las lecciones que podemos extraer de lo que ha pasado. Enumeremos algunas:

1. Las consecuencias de las medidas acordadas

La situación del pueblo griego va a empeorar con las medidas del memorándum

Las medidas acordadas son nefastas. Recortes de pensiones; reformas laborales para recortar nuevos derechos; dar marcha atrás en la mayoría de las mejoras aprobadas desde febrero de este año; compromiso de que todas las políticas van a ser acordadas con la troika y vuelta de ésta a Atenas; traspasar todas las líneas rojas en privatizaciones; nuevo rescate a la banca; renuncia a una quita de la deuda.

Con la intensificación de las políticas de ajuste y de recorte de derechos sociales la situación económica empeorará y crecerán el paro, la precariedad y la pobreza. Y todo esto en una sociedad inmersa en una crisis humanitaria, donde la pobreza alcanza a más del 40% de la población infantil. Nadie en su sano juicio puede defender que con estas políticas vaya a mejorar la situación de la población.

Más deuda para pagar la deuda: la bola se hace más grande

Tanto o más grave es haber acordado la continuidad del mecanismo de la deuda. Ante la imposibilidad de que Grecia pague su deuda se contraen nuevos créditos, que hacen que la bola de la deuda sea aún más grande. Se pretende hacer creer a la población que de este modo se resuelven los problemas. No es verdad. La deuda pública de Grecia, hoy equivalente al 180% del PIB, va a crecer (superará el 200% del PIB según el FMI). Si ya es impagable ahora, aún lo será más en el futuro.

¿Para qué sirve esta deuda? Para tener cautivo al gobierno de Grecia. Solo le van a seguir prestando dinero si sigue aplicando recortes. Y no solo eso, estos programas se revisarán periódicamente. Así, dentro de, por ejemplo, 6 meses, se hará un nuevo análisis, y de constatarse que no se han cumplido los objetivos (algo que nadie duda, ya que la situación va a empeorar con los recortes), se le exigirá al gobierno de Grecia ajustes añadidos para hacer efectivos los préstamos ahora comprometidos. Nueva vuelta de tuerca en el presupuesto y en los derechos sociales.

2. Lecciones para quienes defendemos unas políticas alternativas

La prioridad de romper con la lógica del mecanismo de la deuda

La deuda pública de Grecia (al igual que ocurre en otras muchas partes, incluida Euskal Herria) no se ha generado porque ese dinero se haya destinado a una mejora de la protección social o al bienestar de la ciudadanía. El Informe de Auditoría de la Deuda Pública Griega, elaborado por el Comité de la Verdad, a instancias de la presidenta del Parlamento de Grecia, concluye que la deuda es ilegal, ilegítima, odiosa e insostenible. En este contexto, es evidente que la salida razonable, económica y éticamente, era un impago de una parte importante de la deuda. Lo que se llama una quita. Incluso el FMI decía que había que hacer una quita del 30%.

La negativa a aceptar una quita, acompañada además de la insistencia en los programas de ajuste macroeconómicos fallidos impuestos por los acreedores, supone un empecinamiento sin razón alguna. A veces parece que un impago de un gobierno es algo que no se ha visto nunca. La realidad muestra que en la historia reciente los impagos o reestructuraciones de la deuda soberana han sido múltiples. Así, por ejemplo, como indican Rodríguez y Sanabria “en el último siglo el número de años en impago o reestructuración de deuda soberana son 33 en el caso de Grecia. No obstante, es necesario destacar que los siguientes en la lista de número de años en default son Alemania y Austria, con 22 y 18 años respectivamente”.

Quienes argumentan que no se puede aceptar una quita de Grecia porque la pagaríamos entre los contribuyentes del resto de Europa, deberían responder a dos preguntas: ¿por qué impusieron a Grecia programas que llevaron a que la deuda privada de la banca alemana o francesa se convirtiese en deuda pública de los distintos gobiernos?. ¿qué es mejor, aceptar una quita ahora o tener que aceptar una quita mayor dentro de unos pocos años?.

La auditoría de la deuda es un pilar esencial de las políticas alternativas. Es una línea roja que permite desmontar la mentira en la que se basa el sistema. Y quienes lo defienden lo saben.

El Banco Central Europeo, un instrumento de disciplina al servicio de la austeridad

A lo largo de los cinco meses que han durado las negociaciones del gobierno de Grecia con la Troika, el Banco Central Europeo (BCE) se ha comportado como un agente político más. El BCE tiene un status independiente. En la crisis de Grecia en lugar de jugar sus cartas para impulsar la economía las ha jugado para ser parte del chantaje realizado al gobierno de Grecia. Se ha coordinado con la Comisión Europea, el eurogrupo y el FMI, y ha sido parte de una estrategia negociadora de ahogo económico.

Así el BCE ha ido recortando la liquidez a Grecia, lo que ha llevado al cierre de los bancos. En febrero, cuando el nuevo gobierno llevaba solo una semana de vida, cortó la línea regular de refinanciación, con lo que la liquidez bancaria quedó a expensas de la línea de liquidez de emergencia. Esta línea no se ha utilizado con criterios técnicos, sino políticos. El corte de la liquidez solo se puede hacer, en teoría, si los bancos de Grecia son declarados no solventes. Y esta declaración le corresponde al Mecanismo Único de Supervisión, que no ha tomado esa decisión. Como señaló Paul Krugman al día siguiente del referéndum, ” Antes del referéndum, el Banco Central Europeo cortó el acceso a los fondos adicionales, propiciando el pánico y obligando al Gobierno a cerrar los bancos e imponer controles de capitales. Ahora el BCE se enfrenta a una decisión peliaguda: en caso de reanudar la financiación normal estará admitiendo que la congelación previa era política ; pero si no lo hace, a efectos prácticos estará obligando a Grecia a introducir una nueva moneda.”

Es inaceptable que decisiones de tanta importancia estén en manos de instituciones no electas. La supuesta independencia del BCE es parte de la estrategia de imposición de las políticas de austeridad. Yanis Varoufakis planteó que ante el cierre de los bancos al que obligaba la política del BCE había que tomar el control del Banco de Grecia, crear una moneda electrónica alternativa y aplicar una quita a los bonos griegos en manos del Banco Central Europeo. Tsipras no se atrevió. Recuperar la política monetaria es muy importante para poder cambiar las políticas.

Hay que tener una alternativa a la amenaza a la salida o expulsión del euro

En los últimos tiempos ha habido un debate sobre el euro. Sin duda, debemos profundizar en el mismo. El chantaje al que se ha sometido a Tsipras ha sido: o sigues con las mismas políticas (es decir, traicionar totalmente el programa con el que fue elegido) o Grecia será expulsada del euro (el denominado Grexit). Y no aguantó este órdago.

Lo ocurrido desde que Syriza llegó al gobierno de Grecia nos demuestra que, hoy por hoy, la construcción europea solo acepta políticas antisociales. Y, con el liderazgo del gobierno de Alemania, están dispuestos incluso a echar del euro a quien no se someta a ese chantaje. Por tanto, cualquier planteamiento alternativo debe tener en cuenta esta evidencia y estar preparado para confrontar y salir del euro.

Yanis Varoufakis ha hecho público que en su ministerio había un grupo de trabajo preparado para el Grexit, que había elaborado un plan con los pasos que había que dar. Pero que para preparar al pueblo para esa salida había que haber tomado una decisión del gobierno, lo que no sucedió.

Tsipras tuvo pánico y aceptó un acuerdo desastroso. Quizás el pueblo griego estaba más preparado que él para la salida del euro. El referéndum se celebró en un contexto en el que, además del anteriormente señalado cierre de los bancos, los poderes económicos y mediáticos, así como la Unión Europea, equiparaban el no con la expulsión del euro. Lo que se votó fue el no rotundo a las políticas de austeridad, pero la amenaza y el chantaje de la salida del euro ya estaba ahí. Tsipras no ha estado a la altura del 61% de la población que votó no a las medidas que, empeoradas, aceptó el gobierno de Grecia apenas una semana más tarde.

La movilización social es imprescindible para el cambio de las políticas

Para cambiar las políticas de manera radical es imprescindible la confrontación con los poderes económicos, financieros y mediáticos. Lo ocurrido en Grecia así lo demuestra. Quienes defienden el actual status quo no tienen ningún reparo en utilizar toda la artillería de la que disponen, que es mucha, para impedir cambios reales. Pueden aceptar pequeños cambios que no cuestionen el fondo del reparto cada vez más injusto de la riqueza. Pero el cambio radical va a tener una oposición radical, no pacífica.

Para conseguir ese cambio de las políticas ni siquiera es suficiente que el gobierno de turno lo quiera realizar (no nos cabe duda de que eso es lo que querían Tsipras y su gobierno). Los gobiernos del cambio soportan presiones y chantajes tremendos. Es imprescindible la movilización y la presión social para que, desde fuera de las instituciones, desde la calle, la gente, el pueblo, exija políticas sociales.

La desmovilización social, delegar la acción en quienes han llegado al gobierno, y confiar en que ya está todo hecho, es equivocado. Con desmovilización social ese cambio real no se va a producir.

Es imprescindible articular una alianza sindical y social que trabaje por el cambio radical de las políticas, y que sea independiente del poder económico y de los partidos políticos. Se requiere un movimiento social con capacidad de diagnóstico y acción propio. Y eso es algo aplicable en Euskal Herria, en Grecia o en todo Europa.

Visualizar las alternativas

Es imprescindible aplicar otras políticas. Esas políticas existen. No es verdad que solo sea posible seguir con el diktat neoliberal. Las políticas presupuestarias se deben basar en un cambio de la política fiscal (aumento notable de la recaudación, a través de la lucha contra el fraude fiscal y el incremento de los impuestos a las rentas altas, a las empresas y al capital); reconocimiento del derecho de todas las personas al acceso a la sanidad, educación, vivienda, servicios sociales; fuerte aumento del gasto social; eliminación de la precariedad laboral y reconocimiento del valor de la negociación colectiva, dignificar los niveles salariales; prestaciones sociales dignas y sin exclusiones.

Estas políticas suponen también romper con el mecanismo de la deuda. La deuda ilegítima, ilegal, odiosa o insostenible no se debe pagar. Se debe poner la política monetaria al servicio de las políticas que defienden los intereses de los pueblos y no los del capital. Y se deben tomar medidas ya para cambiar un sistema económico que nos está llevando al desastre ambiental (si no queremos que cambie el clima hay que cambiar el sistema).

Plantear todas estas cosas, y otras más que sin duda se pueden añadir, va contra la corriente que marcan los poderes económicos y mediáticos. Pero la mayor parte de la gente sabe que las actuales políticas son muy injustas. Que unos pocos se enriquecen a costa de la mayoría. Que nos están robando de manera descarada. Así que lo que nos toca es poner encima de la mesa nuestras alternativas, que las tenemos, que son mejores desde cualquier punto de vista que las políticas que nos quieren seguir imponiendo. Tenemos que hacer visibles nuestras alternativas. Solo depende de nosotros y nosotras.


Mikel Noval. Responsable de Política Social de ELA

*++

domingo, 19 de julio de 2015

GRECIA: SAQUEO DE LOS GRANDES CAPITALES, QUE CADA CUAL CON SUS PALABRAS APOYAN: EL PP, PSOE, LA NARANJADA DE ALBERT RIVERA Y LOS ARTISTAS INVITADOS DE PODEMOS, PABLO IGLESIAS Y ERREJÓN, A LOS CUALES HAY QUE ECHAR DE PODEMOS ANTES DE QUE ACABEN CON EL ESPÍRITU QUE NACIÓ PODEMOS


LA CANALLADA FINAL CONTRA EL PUEBLO GRIEGO


Rebelión
18.07.2015

Como era predecible, el establishment político-mediático español (incluyendo el catalán) ha presentado lo ocurrido en Grecia y en las negociaciones con la Troika, con el Eurogrupo y con el Consejo Europeo como un completo fracaso del gobierno Syriza, que en el colmo de su supuesta incompetencia sometió a su pueblo a un gran sacrificio, el corralito, y a un referéndum que, además de ser inapropiado, tuvo un impacto contrario al que pretendía, pues en lugar de conseguir mayores concesiones de las instituciones europeas, estas endurecieron sus posturas, exigiendo incluso mayores sacrificios de los que ya habían ofrecido antes de conocerse el resultado del referéndum. Ha sido, pues, un desastre producto de la incompetencia del gobierno Syriza. El nivel de hostilidad de este establishment político-mediático español (incluyendo el catalán) -que también apareció con igual intensidad en los mayores medios de información alemanes- alcanzó unos niveles nunca antes vistos en contra de un gobierno europeo. Las medidas impuestas por el establishment financiero europeo (hegemonizado por el alemán) –y sus instrumentos políticos (la Troika, el Eurogrupo y el Consejo Europeo)– intentaban humillar al pueblo griego, que ha sido el único que, a través de su gobierno, se ha rebelado contra el austericidio forzado por aquel establishment financiero. Esta humillación se presentaba al público con satisfacción y regodeo por parte de los mayores medios de información, que alcanzaban lo que algunos humoristas estadounidenses han definido sarcásticamente como un “orgasmo mediático”. Nunca tanto odio se había expresado en tales medios con tanto placer para el que lo transmite, y tanto dolor para el que lo recibe.

La enorme manipulación de los medios

En toda esta presentación se olvidaron, además, de la causa justa que el gobierno Syriza defendía y de algunos elementos clave para entender lo ocurrido, incluido el enorme desequilibrio de fuerzas en tal conflicto, que alcanzó (como indiqué en un reciente artículo, “El principio del fin de esta Europa antidemocrática e injusta”, Público, 07.07.15) niveles bélicos, conflicto que era parte del existente entre las élites gobernantes en la Eurozona (que están al servicio del capital financiero) y sus clases populares, un conflicto que mi amigo Noam Chomsky ha definido no como una lucha, sino como una guerra de clases, que ha alcanzado su máxima expresión en Grecia. Y los grandes medios de información al servicio de los intereses financieros que los controlan ocultaron la mayoría de los hechos, ignorando, cuando no ocultando, esta guerra de clases. Por un lado estaban las instituciones más poderosas de la Eurozona, deseosas de destruir al partido Syriza, y así matar al enemigo (y la expresión no es hiperbólica, pues esta era su intención: destruir al enemigo y al partido Syriza, expulsándolo del gobierno). Este era su objetivo. Por el otro estaban las clases populares de Grecia.

La ocultada guerra de clases

A fin de conseguir este objetivo, el establishment que gobierna la Eurozona, liderado por el alemán, siguió paso por paso su plan de destrucción, iniciándose este solo horas después de la victoria electoral del partido Syriza, cuando el Banco Central Europeo, el BCE, limitó la liquidez a los bancos griegos (es decir, disminuyó drásticamente el dinero transferido a estos), lo que fue seguido por un notable estrangulamiento (días antes de que se celebrara el referéndum donde se iba a pedir al pueblo griego su acuerdo o desacuerdo con las medidas impuestas por las instituciones europeas), forzando al gobierno Syriza a introducir el altamente impopular corralito, con la intención de atemorizar al pueblo griego y mostrar las consecuencias de que este votara en contra de lo que deseaban aquellas instituciones. Y después del referéndum, el BCE continuó limitando la liquidez, amenazando con interrumpirla en cualquier momento, creando así una parálisis bancaria al país. En cada uno de estos pasos, el BCE utilizó todo su armamento financiero de destrucción masiva para presionar al gobierno Syriza. Tales medidas tendrían que haber generado una gran protesta en la Eurozona, pues el BCE se estaba atribuyendo funciones que no tenía. Ante estos actos ilegales y canallescos (no hay otra manera de definirlo), el pueblo griego realizó un enorme acto de valentía y coraje al votar mayoritariamente en contra del establishment político-mediático europeo, sabiendo lo que ello podría significar.

La respuesta de las élites gobernantes en la Eurozona al rechazo de sus propuestas fue incrementar aún más su hostilidad, exigiendo medidas que convertían a Grecia en un “protectorado” de la Troika, recuperando la fórmula política imperial que había dejado de existir desde el periodo de descolonización que siguió a la II Guerra Mundial. Una de las medidas más humillantes y difíciles de aceptar para el gobierno Syriza fue que Grecia tendría que venderse el equivalente a 50.000 millones de euros en propiedades públicas y ponerlos aparte en un fondo supervisado por la Troika, con el fin de pagar a los acreedores. Estos son los Estados de la Eurozona, que habían comprado la deuda pública griega que tenían los bancos privados (predominantemente alemanes y franceses), los cuales la habían obtenido a unos intereses desorbitados y escandalosamente altos (debido en parte al hecho de que el BCE –que es un lobby de la banca- no tenía como función proteger a los Estados, como hace cualquier banco central digno de su nombre, ayudando en su lugar a la banca privada). El BCE, en lugar de ayudar a los Estados de la Eurozona prestándoles dinero, lo que hacía era prestar dinero a unos intereses ridículamente bajos a los bancos privados para que estos se lo prestaran a los Estados a unos intereses elevadísimos, que en el caso de Grecia alcanzaron unos niveles escandalosamente altos, una de las causas de que la deuda pública griega sea tan elevada.

Cuando estos bancos privados, que se habían enriquecido enormemente a base de comprar bonos del Estado griego, sumamente rentables, vieron que el Estado griego podría colapsar y no pagarles los intereses, e incluso perder el principal de la deuda (es decir, los bonos públicos, generadores de renta), pidieron a los Estados que les compraran su deuda, evitando así el colapso de los bancos, y ello a costa de que los Estados fueran ahora los que tenían los bonos públicos, compra (en realidad, el mejor término es rescate bancario) que los Estados hicieron sin que tuvieran ningún mandato popular para ello, pues salvar a los bancos no estaba en la oferta electoral de ninguno de los partidos gobernantes. Y su población tampoco fue llamada a referéndum para preguntárselo. La gran mentira y falsedad promovida en los medios era presentar esta compra de bonos públicos griegos (que se habían adquirido en condiciones abusivas) como la ayuda de los pueblos de la Eurozona al pueblo griego. En realidad, era la ayuda de las élites gobernantes, próximas al capital financiero, a sus bancos. De ayuda a Grecia no había nada. Y ahora, en las negociaciones querían que Grecia les pagara la deuda, utilizando todo tipo de presiones para conseguirlo.

La gran falsedad de presentar la ayuda a los bancos como un acto de solidaridad con el pueblo griego

Con un ejercicio de gran cinismo, estos Estados que habían rescatado a los bancos con dinero público a costa del bienestar de sus clases populares, presentaban ahora a Syriza como el malo de la película por no querer pagar a los pensionistas europeos el dinero que dichos pensionistas habían prestado a los pensionistas griegos (los cuales, indicaron todos los medios, gozaban de una pensión supuestamente exuberante). El objetivo de esta propaganda era evitar que las clases populares de los países de la Eurozona se aliasen en contra de sus propios establishments, liderados por el alemán. Leer la prensa alemana o española da idea del extremo hasta el que tal establishment es capaz de manipular para dividir a las clases populares, estimulando su movilización a favor suyo y en defensa del establishment financiero. Oír al Ministro Guindos (el mismo exbanquero de la banca más tramposa que haya existido, la Lehman Brothers) decir que el gobierno Syriza tiene que devolver el dinero a España para que se puedan mejorar las pensiones, alcanza dimensiones vomitivas. Las clases populares griegas y las españolas vivirían mucho mejor si ambos países hubieran podido nacionalizar o intervenir la banca privada y ponerla al servicio de sus clases populares.

Pero lo que alcanzó unos niveles nunca antes vistos fue la exigencia de los 50.000 millones de euros, extraídos de la venta de propiedad pública griega, que deberían ser pagados por el Estado griego a los acreedores. Con ello, además de los recortes y de la austeridad, se añadía un latrocinio al pueblo griego, robándole el equivalente a un 17% del PIB griego para pagar el rescate a los bancos por parte de los Estados. En cuanto a las medidas de austeridad, estas se incrementaron, con lo cual el descenso del PIB (que ha sido de un 25% en cinco años) aumentaría todavía más (se calcula que un 5% más).

¿Por qué Syriza aceptó estas demandas?

La enorme negatividad contra Syriza que apareció en los medios ocultaba que el gobierno griego tenía muy poco espacio para poder responder a esta belicosa hostilidad. Y a pesar de ello, es notable lo que también consiguió, cosa que naturalmente y predeciblemente no salió en los medios. El hecho de que el rechazo a tales medidas impuestas por la Troika alcanzara un nivel tan elevado (un 62%), le permitió conseguir un grado de unidad en su país impensable antes del referéndum, de manera que las propuestas hechas después del referéndum eran firmadas por la gran mayoría de partidos, además de Syriza. Esto fue lo que originó cambios, incluido el que, en lugar de continuar discutiendo el segundo rescate aprobado por el gobierno anterior, se discutiera ahora un nuevo rescate, de una cantidad mucho mayor, que podría alcanzar 80.000 millones, con una promesa de iniciar el proceso de reestructuración de la deuda griega, aun cuando no se especificaran las condiciones.

Otras medidas también importantes que se consiguieron fueron la disminución de la exigencia a Grecia de tener un superávit primario en las cuentas del Estado (es decir, tener un balance positivo entre los ingresos y los gastos, sin incluir los gastos para pagar los intereses de la deuda) que fuera equivalente a un 4% del PIB, utilizando este superávit para pagar la deuda, lo cual hubiera causado un colapso de la economía griega. Syriza consiguió que el superávit fuera equivalente a un 1% del PIB el primer año, un 2% el segundo año, y un 3% en el tercer año, exigencias que también serían perjudiciales para Grecia, pues aun cuando no crearían un colapso, impedirían su recuperación. El gran problema fue que Syriza consiguió mejoras, pero dentro del marco definido ya en el rescate anterior. Y este era el punto flaco del nuevo rescate que entraba en clara contradicción con lo que el pueblo griego había votado. De ahí que lo que se le ofrecía a Grecia por parte de las instituciones europeas era más de lo mismo.

¿Qué podría haber hecho Syriza?

El poder de Syriza en las negociaciones estaba muy limitado por las condiciones que se daban a los dos lados de la mesa negociadora. Y una constante por parte de Syriza era su deseo, reflejando lo que deseaba la gran mayoría del pueblo griego, de mantenerse en la Eurozona. Esta era una condición sine que non. Se consideró, desde el principio de su mandato, que la salida del euro por parte de Grecia no era ni posible ni aconsejable. El mismo por entonces Ministro de Finanzas, el Sr. Yanis Varoufakis, había indicado en The Guardian que “la salida de Grecia del euro, creando una nueva moneda, sería dificilísima. En Irak la introducción de una nueva moneda duró casi un año, con el desarrollo de una enorme infraestructura que no existe en Grecia. De ahí que el anuncio de la salida de Grecia del euro sería equivalente a anunciar una devaluación de la moneda con 18 meses de antelación. Sería una receta para eliminar todo el capital, que abandonaría el país por todos los medios”.

Se indicaba también por parte de sectores de la dirección de Syriza que el caso de Argentina (que muchos presentaban como punto de referencia para salirse del euro) no tenía validez para Grecia, pues Argentina tenía ya su moneda, el peso argentino, y toda la infraestructura para operarla en el momento que decidió separarse del dólar, cambiando el valor de su moneda. Pero Grecia no tenía una nueva moneda. Ante esta situación, lo único que podría haber hecho el Estado griego frente a la amenaza del BCE de interrumpir toda liquidez a los bancos griegos hubiera sido lo que el ministro Varoufakis propuso al Primer Ministro Tsipras el día antes del referéndum en previsión de lo que podría pasar, es decir, nacionalizar algunos bancos griegos e intervenir el Banco Central Griego, imprimir euros por parte del Banco Central Griego, emitir una nueva moneda por parte del Estado y controlar la movilidad de capitales. Pero Tsipras no lo aceptó, pues temía que ello implicara la expulsión inmediata de Grecia del euro, que era lo que quería evitarse por todos los medios.

Es interesante subrayar que el BCE –que, como dije antes, es principalmente un lobby de la banca- quería castigar al Estado griego y expulsar a Syriza del gobierno, pero no (como he indicado en otro artículo en Público, 11.06.15) sacar a Grecia del euro. El capital financiero alemán no deseaba que ello ocurriera, en parte por la enorme inestabilidad que ello crearía. De ahí que en las reuniones del Eurogrupo el Sr. Mario Draghi, Presidente del BCE, incluso se enfrentara con el Ministro alemán de Finanzas, el Sr. Wolfgang Schäuble, que no excluía sacar a Grecia del euro por un periodo de cinco años. Draghi indicó que ello ya ahora crearía un gran desequilibrio, punto de vista compartido pero no enunciado por la Sra. Merkel, que tenía que equilibrar su deseo de estabilidad financiera con la demanda de su partido de castigar duramente a Grecia. Ahí radica el origen del fondo general de 50.000 millones de euros (basado en la venta de propiedad pública griega) propuesto por la Sra. Merkel.

Es interesante subrayar que los mayores aliados del gobierno alemán, en su mano dura, han sido los gobiernos español, portugués e irlandés, pues –como indica Varoufakis en su entrevista en el New Statesman (13.07.15)– odian a Syriza y querían destruirla, temerosos de que fuerzas políticas antiausteridad que existen en sus países –como Podemos en España- se beneficiaran de cualquier mejora que pudiese conseguir Syriza. La preocupación del gobierno Rajoy frente a Podemos, tal como informa Varoufakis, ha estado detrás de su apoyo a las propuestas alemanas.

¿Y ahora, qué?

Lo ocurrido en estos días tendrá un enorme impacto en la Eurozona. Europa nunca será a partir de ahora como fue antes. La Europa punto de referencia mundial para aquellos que desean vivir en países democráticos y justos, ha desaparecido. El rechazo hacia esta Europa neoliberal, antidemocrática y reaccionaria, al servicio del capital financiero, se está extendiendo a lo largo de su territorio, y se ha creado una nueva situación que abre toda una serie de oportunidades. Los hechos han mostrado con una enorme claridad que el gobierno alemán de la Sra. Merkel domina el Eurogrupo y dicta sus políticas, y lo hace pensando única y exclusivamente en sus intereses de clase. Y digo de clase porque la clase trabajadora alemana es una de sus víctimas (merece destacarse, por cierto, el apoyo valiente de las izquierdas alemanas, Die Linke, y de los sindicatos alemanes a las demandas antiausteridad griegas). La crueldad y dureza de las medidas, apoyadas por una movilización mediática que también hemos visto en España (con tonos claramente racistas, menospreciando al pueblo griego y a sus gobernantes), recuerda a situaciones anteriores en su historia, tanto en Alemania como en España.

No hay que olvidar que los que gobiernan España, el PP, son los herederos de aquellas fuerzas que se alzaron contra una democracia, venciendo (a pesar de la enorme resistencia de las clases populares de todos los pueblos y naciones de España) gracias al apoyo de las fuerzas nazis alemanas, que dominaron y oprimieron a otros muchos pueblos europeos, incluyendo Grecia, asesinando, destruyendo y robando a aquel país, sin que el Estado alemán, sucesor del Estado nazi, haya pagado ninguna reparación a las víctimas de tanta opresión en aquel país (ver mi artículo “Los costes del nazismo alemán para Grecia (y para España)”, Público, 24.03.15). Y para mayor indignación, al Estado alemán, que, por fin, fue derrotado, se le perdonó más de la mitad de la deuda pública con los acreedores extranjeros en el año 1953 , permitiéndole que pagara la otra mitad de la deuda en treinta años y solo en periodos de crecimiento. Grecia, que fue uno de los Estados que le perdonó la deuda, es ahora el país al que el Estado alemán, heredero de aquel otro de 1953, no deja que se le permita conseguir lo mismo que se le permitió a Alemania por parte de los aliados, incluyendo Grecia. Nunca históricamente se habían visto ejemplos de mayor innobleza, desvergüenza y merecedores de condena por su inmoralidad, como el comportamiento del Estado alemán y de los medios de información alemanes hacia Grecia.

Lo ocurrido ha reabierto heridas que se creían cerradas. Hoy al gobierno alemán, aliado con los establishments financieros en cada país, se le ve como el centro de un poder que es profundamente antidemocrático y antisocial. Existe una alianza de las élites gobernantes en la Eurozona, las castas que representan los intereses económicos y financieros dominantes, que no tiene límite en su hostilidad hacia las clases populares y el mundo de trabajo de cada país, incluyendo el griego. Es, repito, lo que Noam Chomsky ha definido acertadamente como la guerra de clases.

Ahora bien, hay también motivos de gran esperanza. El enorme sacrificio del pueblo griego no será en vano. Hoy Europa está llena de movimientos de protesta y rechazo hacia esta Europa mezquina, antidemocrática y profundamente injusta. Y ya vemos algunas grietas en el edificio que sostiene el imperio del establishment alemán. No puede descartarse que se establezcan divisiones en la estructura de gobierno de la Eurozona, con posibles tensiones con Francia e Italia, que ya aparecieron, pero que fueron totalmente insuficientes para cuestionar el dominio y hegemonía del gobierno alemán. Pero lo que es más urgente es que las clases populares –a través de movimientos sociales y sindicales, y partidos políticos- establezcan lazos de cooperación y asociación para parar las medidas de austeridad, estableciendo las bases para un cambio profundo de esta Europa reaccionaria hacia otra Europa justa y democrática. Y la estrategia de cambio debería ir más allá del debate “euro sí” o “euro no”, cambiando la gobernanza de esta moneda y de toda la Eurozona, con alianzas, a nivel europeo, que puedan ya expresar un Basta Ya, con una petición y exigencia de cambios democráticos en cada uno de los países de la Eurozona, como está ocurriendo hoy en España. Soy consciente de que esta expresión podrá verse como un deseo inalcanzable, pero ¿quién hubiera dicho en España hace solo un año que habrían ocurrido los cambios que ocurrieron en las últimas municipales, que fueron ni más ni menos que un tsunami político, y que cambiaron toda España y toda Europa? En realidad la hostilidad del establishment europeo, liderado por el gobierno alemán, a las clases populares griegas era un mensaje que intentaba atemorizar a las clases populares españolas.

Una última observación. Ni que decir tiene que la situación en España es distinta a la griega, y por lo tanto las soluciones para cada país son distintas. El intento de presentar a Podemos como la Syriza española es un indicador más de una manipulación, confundiendo la necesaria y noble solidaridad de Podemos con el pueblo griego y con su mejor representante, Syriza, con el desarrollo de sus políticas, que necesariamente serán distintas, puesto que las realidades que reflejan son muy diferentes. Hoy en Grecia no hemos visto el fin, sino el inicio de un proceso de cambio que impactará a toda Europa, ayudando a todas las fuerzas en este continente que se oponen al enorme austericidio que se ha estado imponiendo y que ha hecho tanto daño al pueblo griego y al español.



GRECIA. IMPOSICIÓN DEL CAPITAL DEMÓCRATA-FORMAL-FEUDAL Y MÁS PORQUE NO QUIERO, QUE NOS IMPONDRÁ EL PP / PSOE Y QUE APOYAN PABLO IGLESIAS Y ERREJÓN A LOS QUE HAY QUE EXPULSAR DE PODEMOS CUANTO ANTES


El "acuerdo" sobre Grecia de la Cumbre del Euro

2/2
Rebelión
yanisvaroufakis.eu
17.07.2015

Traducción del inglés para Rebelión por Sara Plaza.

A partir de estas revisiones, las políticas de mercado laboral deberán ajustarse a las prácticas idóneas internacionales y europeas, sin que se retroceda a pasadas políticas que son incompatibles con el objetivo de promover un crecimiento sostenible e integrador [es decir, no deberían existir mecanismos que puedan ser utilizados por los asalariados para exigir a los empresarios mejores condiciones]; 

· adoptar las medidas necesarias para fortalecer el sector financiero, como una actuación resuelta en relación con los préstamos fallidos [es decir, estamos a las puertas de un tsunami de ejecuciones hipotecarias] y medidas tendentes a reforzar la gobernanza del Fondo Helénico de Estabilidad Financiera y de los bancos [es decir, el pueblo griego, que es quien mantiene al FHEF y a los bancos, tendrá cero control sobre el FHEF y los bancos] , en concreto eliminando toda posibilidad de interferencia política, especialmente en los procedimientos de nombramiento [es decir, exceptuando la interferencia política de la troika] . Por otra parte, el gobierno griego deberá adoptar las siguientes medidas:

· elaborar un programa de privatizaciones de escala considerablemente mayor y con una mejor gobernanza; se transferirán bienes griegos a un fondo independiente, que monetizará los activos mediante privatizaciones y otros medios [es decir, está previsto un modelo similar al Treuhand, que liquidó los bienes de la RDA, para vender todas las propiedades públicas, pero sin las equivalentes grandes inversiones que Alemania Occidental hizo en Alemania Oriental en compensación por el desastre del régimen del Treuhand] . La citada monetización de activos constituirá una fuente para realizar los pagos adicionales del nuevo préstamo del MEDE previstos y generará durante la vigencia del nuevo préstamo un total previsto de 50 000 millones de euros, 25 000 millones de los cuales se utilizarán para la amortización de la recapitalización de los bancos y otros activos, y el otro 50 % de la cantidad restante (es decir, el 50 % de 25 000 millones) se utilizará para reducir la tasa de endeudamiento en relación con el PIB), y el 50 % restante se utilizará para inversiones [es decir, se privatizarán los bienes públicos y la irrisoria cantidad obtenida se destinará a sufragar el servicio de una deuda impagable, sin que quede nada para inversiones públicas o privadas] . Dicho fondo se establecerá en Grecia y será gestionado por las autoridades griegas bajo la supervisión de las Instituciones europeas correspondientes [es decir, nominalmente estará en Grecia pero, como el FHEF y el Banco de Grecia, estará totalmente controlado por los acreedores] . De acuerdo con las Instituciones y aplicando las prácticas internacionales idóneas, se adoptará un marco legislativo para garantizar unos procedimientos transparentes y un precio de venta de activos adecuado, de acuerdo con los principios y normas de la OCDE sobre la gestión de las empresas de propiedad estatal (EPE).

· de acuerdo con las aspiraciones del gobierno griego, modernizar y reforzar de manera significativa la administración pública e instaurar un programa, bajo los auspicios de la Comisión Europea, para la creación de capacidad y la despolitización de la administración pública griega [es decir, convertir Grecia en una zona libre-de-democracia siguiendo el modelo de Bruselas, una forma de gobierno supuestamente tecnocrático que es políticamente tóxico y macro-económicamente inepto] . Antes del 20 de julio habrá de presentarse una primera propuesta, tras conversaciones con las Instituciones. El gobierno griego se compromete a seguir reduciendo el coste de la administración [es decir, a reducir los salarios más bajos mientras suben un poco los de los aparatchiks amigos de la troika] de acuerdo con un calendario acordado con las Instituciones;

· normalizar plenamente los métodos de trabajo con las Instituciones, incluido el necesario trabajo sobre el terreno en Atenas a fin de mejorar la ejecución y la supervisión de programas [es decir, la troika golpea de nuevo y exige que el gobierno griego la invite a regresar a Atenas como conquistador: la Paz Cartaginesa en todo su esplendor] . El gobierno ha de consultar y acordar con las Instituciones todos los proyectos legislativos en los ámbitos pertinentes, con suficiente antelación antes de someterlas a la consulta pública y al Parlamento [es decir, el Parlamento griego debe nuevamente, tras cinco meses de independencia efímera, convertirse en un apéndice de la troika, aprobando mecánicamente la legislación traducida] . La Cumbre del Euro subraya una vez más que la ejecución es un elemento crucial, y en este sentido celebra que el gobierno griego se proponga solicitar, a más tardar el 20 de julio, apoyo de las Instituciones y de los Estados miembros en el ámbito de la asistencia técnica, y pide a la Comisión Europea que coordine este apoyo europeo;

· con la excepción de la Ley relativa a la crisis humanitaria, el gobierno griego revisará, con vistas a modificar la legislación que se introdujo por oposición a los acuerdos del 20 de febrero, volviendo retroactivamente a previos compromisos de programa o determinará unos claros equivalentes compensatorios de los derechos adquiridos posteriormente generados [es decir, además de prometer que nunca más legislará de manera autónoma, el gobierno griego anulará retrospectivamente todos los proyectos de ley aprobados durante los últimos cinco meses]. 

Los compromisos enumerados son requisitos mínimos para iniciar las negociaciones con el gobierno griego. No obstante, la Cumbre del Euro ha dejado claro que el inicio de las negociaciones no impedirá cualquier posible acuerdo final sobre un nuevo programa MEDE, que tendrá que basarse en una decisión sobre todo el conjunto de medidas (que incluirá necesidades financieras, viabilidad de la deuda y posible crédito transitorio). 

La Cumbre del Euro toma nota de que las posibles necesidades financieras del programa están entre 82.000 y 86.000 millones de euros, según evaluación de las Instituciones [es decir, el Eurogrupo se sacó de la manga una cifra gigantesca, muy por encima de lo necesario, para señalar que la reestructuración de la deuda está descartada y que el juego se llama servidumbre de deuda ad infinitum] , y les invita a explorar posibilidades de reducir la dotación financiera mediante un enfoque presupuestario distinto o mayores medidas de privatización [es decir, y sí, el día que las vacas vuelen] . La restauración del acceso al mercado, que es un objetivo de todo programa de asistencia financiera, disminuye la necesidad de recurrir a la dotación total [es decir, algo que los acreedores harán todo lo posible para evitar, por ejemplo, asegurándose de que Grecia solo entrará en el programa del BCE en 2018, una vez que el alivio cuantitativo se haya... terminado]. 

La Cumbre del Euro toma nota de las urgentes necesidades de financiación de Grecia, lo que recalca la necesidad de un avance muy rápido hacia una decisión sobre un nuevo memorando de entendimiento: se calcula que ascienden a 7 000 millones de euros para el 20 de julio y 5000 millones de euros más para mediados de agosto [es decir, otra vuelta de tuerca más al "prolongar y fingir"] . La Cumbre del Euro reconoce la importancia de garantizar que el Estado griego pueda liquidar sus pagos atrasados con el FMI y con el Banco de Grecia y satisfacer sus obligaciones de deuda en las próximas semanas, para crear condiciones que permitan una conclusión ordenada de las negociaciones. El riesgo de que no se concluyan rápidamente las negociaciones corresponderá plenamente a Grecia [es decir, una vez más, exigiendo que la víctima cargue con toda la culpa del villano]. La Cumbre del Euro invita al Eurogrupo a tratar estos asuntos urgentemente. 

A la vista de los graves problemas a los que se enfrenta el sector financiero griego, la dotación total de un posible nuevo programa MEDE tendría que incluir la fijación de un colchón de entre 10.000 y 25.000 millones de euros destinado al sector bancario, para hacer frente a posibles necesidades de recapitalización y costes de resolución bancaria, de los que 10.000 millones de euros estarían disponibles de inmediato en una cuenta separada en el MEDE [es decir, la troika admite que la recapitalización de los bancos de 2013-2014, que solo necesitaría un máximo de hasta 10.000 millones como mucho, fue insuficiente, pero por supuesto echa la culpa a... el gobierno de Syriza]. 

La Cumbre del Euro es consciente de que una decisión rápida sobre un nuevo programa es condición para que los bancos puedan volver a abrir y se evite así un aumento del plan total de financiación [es decir, la troika cerró los bancos griegos para obligar al gobierno de Syriza a capitular y ahora pide a gritos su reapertura] . El BCE/MUS llevará a cabo una evaluación global después del verano. El colchón total atenderá posibles carencias de capital tras la evaluación global, una vez se haya aplicado el marco jurídico. 

Hay una grave preocupación por la viabilidad de la deuda griega [N.B. ¿De verdad? ¡Caramba!] . Esto se debe al relajamiento de las políticas durante los últimos doce meses, que ha causado el deterioro reciente de la situación macroeconómica y financiera nacional [es decir, no es que los "rescates" de "prolongar y fingir" de 2010 y 2012, en conjunción con la austeridad, fueran la causa de que la deuda alcanzara unas cotas altísimas. Fue la posibilidad, y la realidad, de un gobierno que criticó los "rescates" de "prolongar y fingir" lo que... ¡provocó la insostenibilidad de la deuda!]. 

La Cumbre del Euro recuerda que los Estados miembros de la zona del euro han adoptado en los últimos años un notable conjunto de medidas de apoyo a la viabilidad de la deuda griega, lo que ha suavizado el servicio de esta deuda y supuesto una importante reducción de costes [es decir, los programas del 1º y del 2º "rescates" fracasaron, la deuda se disparó, como lo iba a hacer siempre, porque el propósito real de esos programas de "rescate" era transferir las pérdidas de los bancos a los contribuyentes europeos] . Así las cosas, en el contexto de un posible futuro programa MEDE, y de acuerdo con el espíritu de la declaración del Eurogrupo de noviembre de 2012 [es decir, una promesa de reestructuración de la deuda al anterior gobierno griego que nunca cumplieron los acreedores] , el Eurogrupo está preparado para considerar, de ser necesario, posibles medidas adicionales (periodos más largos de gracia y amortización), a fin de garantizar que las necesidades financieras totales permanezcan en un nivel viable. Tales medidas estarán condicionadas a la plena aplicación de las medidas que habrán de convenirse en un nuevo posible programa con Grecia y se tomarán en consideración una vez haya finalizado satisfactoriamente la primera revisión [es decir, de nuevo, la troika dejará trabajar al gobierno griego bajo una deuda impagable y cuando, como resultado, el programa fracase, la pobreza aumente y los ingresos caigan mucho más, entonces nosotros podremos recortar algo de la deuda, como hizo la troika en 2012]. 

La Cumbre del Euro insiste en que no pueden llevarse a cabo quitas nominales de la deuda [N.B. el gobierno de Syriza ha estado proponiendo, desde enero, una reestructuración moderada de la deuda, sin quitas, maximizando el valor actual neto previsto de los reembolsos de Grecia a los acreedores, lo cual fue rechazado por la troika porque su objetivo era, sencillamente, humillar a Syriza] . El gobierno griego reitera su compromiso inequívoco de cumplir, plenamente y dentro de los plazos previstos, con sus obligaciones financieras para con todos los acreedores [N.B. lo que solo puede suceder después de una reestructuración considerable de la deuda]. 

Siempre que se cumplan todas las condiciones necesarias recogidas en el presente documento, el Eurogrupo y el Consejo de Gobernadores del MEDE, de acuerdo con el artículo 13, apartado 2, del Tratado del MEDE, podrán dar mandato a las Instituciones de negociar un nuevo programa MEDE, si se cumplen las condiciones previas del artículo 13 del Tratado del MEDE de acuerdo con la evaluación mencionada en el artículo 13, apartado 1. Para ayudar al crecimiento y a la creación de empleo en Grecia (en los próximos 3-5 años) [N.B. habiendo destruido el crecimiento y el empleo durante los últimos cinco años…] la Comisión trabajará estrechamente con las autoridades griegas para movilizar hasta 35.000 millones de euros (al amparo de diversos programas de la UE) para financiar las inversiones y la actividad económica, inclusive en las PYME [es decir, utilizará el mismo orden de magnitud de los fondos estructurales, más una cantidad imaginaria, disponibles en 2010-2012] . Como medida excepcional, y habida cuenta de la especial situación en que se encuentra Grecia, la Comisión propondrá que se aumente el nivel de financiación previa en 1000 millones de euros para dar un impulso inmediato a la inversión, aumento que deberá ser abordado por los colegisladores de la UE [es decir, del anuncio de 35.000 millones, consideren dinero real 1000 millones] . El Plan de Inversiones para Europa proporcionará asimismo a Grecia oportunidades de inversión [es decir, el mismo plan al que la mayoría de los ministros de Finanzas de la zona euro se refieren como un programa ilusorio]. 


*++


sábado, 18 de julio de 2015

GRECIA. ESPAÑA CERCA DE SU SAN MARTÍN



A propósito de la Declaración de la Cumbre del Euro sobre Grecia

Primeras impresiones

Rebelión
17.07.2015


Traducción del inglés para Rebelión por Sara Plaza.


En las próximas horas y días me sentaré en el Parlamento para evaluar la legislación que forma parte del reciente acuerdo de la Cumbre del Euro sobre Grecia. Asimismo estoy deseando escuchar en persona a mis compañeros, Alexis Tsipras y Euclides Tsakalotos, quienes han pasado por mucho en estos últimos días. Hasta entonces me reservaré mi opinión respecto de la legislación que nos ocupa. Mientras tanto, aquí están las primeras impresiones impresionistas suscitadas por la Declaración de la Cumbre del Euro.

· Un nuevo Tratado de Versalles recorre Europa – Utilicé esa expresión en la primavera de 2010 para describir el primer "rescate" griego que estaba preparándose en aquel momento. Si entonces esa alegoría resultaba pertinente, ahora lo es, desgraciadamente, mucho más.

· Nunca antes la Unión Europea tomó una decisión que socava los fundamentos mismos del proyecto de integración europea. Los líderes europeos, al tratar a Alexis Tsipras y a nuestro Gobierno como lo han hecho, han asestado un golpe decisivo al proyecto europeo.

· El proyecto de integración europea, en efecto, ha sido herido de muerte en estos últimos días. Y como dice con razón Paul Krugman, independientemente de lo que uno piense de Syriza o de Grecia, no han sido los griegos ni Syriza quienes han acabado con el sueño de una Europa democrática y unida.

· Ya en 1971 Nick Kaldor, el destacado economista de Cambridge, había advertido de que forjar una unión monetaria antes de que fuera posible una unión política conduciría no solo a una unión monetaria fallida, sino también a la deconstrucción del proyecto político europeo. Más adelante, en 1999, el sociólogo germano-británico Ralf Dahrendorf también advirtió de que la unión económica y monetaria dividiría a Europa en vez de unirla. Todos estos años albergué la esperanza de que estuvieran equivocados. Hoy los poderes existentes en Bruselas, en Berlín y en Frankfurt se han confabulado para demostrar que llevaban razón.

· La Declaración de la Cumbre del Euro de ayer por la mañana [13-07-2015] parece un documento sobre los términos de la capitulación de Grecia. Pretende ser una declaración que confirme que Grecia consiente en convertirse en un vasallo del Eurogrupo.

· La Declaración de la Cumbre del Euro de ayer por la mañana no tiene nada que ver con la economía ni con ninguna preocupación por el tipo de agenda de reformas capaz de sacar a Grecia del agujero. Es simple y llanamente una manifestación de la política de humillación en marcha. Aunque uno odie a nuestro Gobierno, debe ver que la lista de exigencias del Eurogrupo se aleja por completo de la decencia y la razón.

· La Declaración de la Cumbre del Euro de ayer por la mañana marcó la anulación absoluta de la soberanía nacional, sin poner en su lugar un cuerpo político supranacional, paneuropeo y soberano. Los europeos, incluso aquellos a los que les importa un bledo Grecia, deberían tener cuidado.

· Los medios están gastando mucha energía en dilucidar si el Parlamento griego aprobará o no los términos de la capitulación, y en particular si el primer ministro, como yo mismo, acatará la disciplina y votará a favor de la legislación pertinente. Yo no creo que esas sean las preguntas más interesantes. La cuestión crucial es: ¿Tiene la economía griega alguna posibilidad de recuperarse en estas condiciones? Esa es la cuestión que me preocupará durante las sesiones parlamentarias de las próximas horas y días. La mayor preocupación es que incluso una rendición total por nuestra parte supondría una profundización de la interminable crisis.

· La reciente Cumbre del Euro es nada menos que la culminación de un golpe de Estado. En 1967 las potencias extranjeras utilizaron los tanques para acabar con la democracia griega. En mi entrevista con Philip Adams, en el programa LNL de la ABC Radio National, afirmé que en 2015 las potencias extranjeras llevaron a cabo otro golpe de Estado utilizando, en vez de tanques, los bancos griegos. Quizá la diferencia económica principal es que, mientras que en 1967 los bienes públicos griegos no fueron atacados, en 2015 los poderes detrás del golpe exigieron la entrega de todos los activos estatales para ponerlos al servicio de nuestra impagable e insostenible deuda.


*++

GRECIA. IMPOSICIÓN DEL CAPITAL DEMÓCRATA-FORMAL-FEUDAL Y MÁS PORQUE NO QUIERO, QUE NOS IMPONDRÁ EL PP/PSOE Y QUE APOYAN PABLO IGLESIAS Y ERREJÓN A LOS QUE HAY QUE EXPULSAR DE PODEMOS CUANTO ANTES


 El "acuerdo" sobre Grecia de la Cumbre del Euro

1/2
Rebelión
yanisvaroufakis.eu
17.07.2015

Traducción del inglés para Rebelión por Sara Plaza.


Declaración de la Cumbre del Euro. Bruselas, 12 de julio de 2015 

La Cumbre del Euro destaca la necesidad crucial de restablecer una relación de confianza con el gobierno griego [es decir, el gobierno griego debe introducir nuevas y estrictas medidas de austeridad dirigidas a los griegos más débiles, que ya han sufrido enormemente] como condición previa a un posible acuerdo futuro sobre un nuevo programa del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) [es decir, un nuevo juego de "prolongar y fingir"] . 

En este contexto, la asunción de responsabilidades por parte del gobierno griego es clave [es decir, el gobierno de Syriza debe firmar una declaración que indique que se ha pasado a la "lógica" de la troika] y la aplicación con éxito será una consecuencia de los compromisos políticos. 

Se espera que todo Estado Miembro de la zona del euro que solicite ayuda financiera al MEDE dirija, cuando sea posible, una solicitud similar al FMI. Se trata de una condición previa para que el Eurogrupo acuerde un nuevo programa del MEDE. Por consiguiente, Grecia solicitará un apoyo continuo del FMI (en términos de supervisión y financiación) a partir de marzo de 2016 [es decir, Berlín sigue creyendo que no se puede confiar en la Comisión para "supervisar" los programas de "rescate" de la propia Europa] . 

Dada la necesidad de restablecer una relación de confianza con Grecia, la Cumbre del Euro acoge con satisfacción el compromiso del gobierno griego de aprobar sin demora un primer conjunto de medidas [es decir, Grecia debe someterse a sí misma a un waterboarding fiscal, antes incluso de que le ofrezcan algún tipo de financiación]. Estas medidas, acordadas previamente en su totalidad con las Instituciones, incluirán: 

El 15 de julio a más tardar

· la racionalización del sistema del IVA y la ampliación de la base tributaria para aumentar los ingresos [es decir, asestando un duro golpe al único sector que ha crecido: el turismo];

· medidas directas para mejorar la sostenibilidad a largo plazo del sistema de pensiones como parte de un programa general de reforma de las pensiones [es decir, reducir el tramo más bajo de las pensiones más bajas, sin tener en cuenta la reducción del capital de los fondos de pensiones debida al programa de 2012 de Participación del Sector Privado diseñado por la troika y los efectos negativos de la baja tasa de empleo y el trabajo sumergido];

· la salvaguardia de la total independencia jurídica de la autoridad estadística griega ELSTAT [es decir, la troika exige el control absoluto del modo de calcular el saldo presupuestario griego con vistas a controlar plenamente la magnitud de la austeridad que impone al gobierno];

· la plena aplicación de las disposiciones pertinentes del Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza en la Unión Económica y Monetaria, en particular haciendo que el consejo presupuestario sea operativo antes de formalizar el memorando de entendimiento e introduciendo recortes de gasto casi automáticos en caso de desviaciones con respecto a los ambiciosos objetivos de superávit presupuestario primario, previa solicitud de asesoramiento al consejo presupuestario y con arreglo a la aprobación previa de las Instituciones [es decir, el gobierno griego, que sabe que bajo las condiciones de austeridad impuestas nunca se alcanzarán los objetivos fijados, debe comprometerse a una mayor austeridad automática debido a los últimos fracasos de la troika]; 

El 22 de julio a más tardar 

· la aprobación de la ley de enjuiciamiento civil, que representa una revisión de gran calado de los procedimientos y disposiciones del sistema de justicia civil y puede acelerar de manera significativa los procesos judiciales y reducir los costes [es decir, las ejecuciones presupuestarias, los desahucios y la liquidación de miles de casas y negocios que no están en condiciones de hacer frente a sus hipotecas/préstamos] ;

· la trasposición de la Directiva sobre reestructuración y resolución bancaria, con el apoyo de la Comisión Europea. 

De manera inmediata, pero solo con posterioridad a la ejecución jurídica de las primeras cuatro medidas anteriormente mencionadas, así como al refrendo por parte del Parlamento griego de todos los compromisos incluidos en el presente documento, verificados por las Instituciones y por el Eurogrupo, se podrá tomar la decisión de encomendar a las Instituciones que negocien un memorando de entendimiento [es decir, el gobierno de Syriza debe humillarse hasta el punto de que se le pide imponerse a sí mismo severas medidas de austeridad como un primer paso para solicitar otro rescate tóxico, del tipo que hizo a Syriza mundialmente famosa por oponerse a él]. 

Dicha decisión solo se tomaría en caso de haberse completado los procedimientos nacionales y si se cumplen las condiciones previas del artículo 13 del MEDE sobre la base de la evaluación a que hace referencia el artículo 13, apartado 1. A fin de sentar las bases para que se pueda firmar el memorando de entendimiento adecuadamente, la oferta de medidas de reforma que ha presentado Grecia ha de reforzarse considerablemente, para tomar en consideración el grave deterioro que experimentó la situación económica y presupuestaria del país el año pasado [es decir, el gobierno de Syriza debe aceptar la mentira de que es él, y no las tácticas de asfixia de los acreedores, el causante del acusado deterioro económico de los últimos seis meses: se pide a la víctima que asuma la culpa del villano]. 

El gobierno griego debe comprometerse formalmente a reforzar sus propuestas [es decir, hacerlas más regresivas y más inhumanas] en algunos ámbitos indicados por las Instituciones, con un calendario satisfactorio y claro de legislación y de aplicación que incluya hitos y elementos de referencia estructurales y cuantitativos, de manera que pueda verse con claridad el rumbo de las políticas a medio plazo. En concreto, el gobierno debe, de acuerdo con las Instituciones: 

· llevar a cabo una ambiciosa reforma de las pensiones y determinar políticas destinadas a compensar plenamente los efectos presupuestarios de la sentencia del Tribunal Constitucional sobre la reforma de las pensiones de 2012 [es decir, anular el fallo del Tribunal a favor de los pensionistas] y aplicar la cláusula de déficit nulo [es decir, recortar un 85% las pensiones secundarias por las que el gobierno de Syriza luchó con uñas y dientes durante los últimos cinco meses] –o bien otras medidas similares por mutuo acuerdo [es decir, encontrar víctimas "equivalentes"] – a más tardar en octubre de 2015;

· adoptar reformas más ambiciosas del mercado de bienes y servicios, con un calendario claro de aplicación de todas las recomendaciones del instrumental I de la OCDE [es decir, las recomendaciones que la OCDE acaba de retirar después de rediseñar esas reformas en colaboración con el gobierno de Syriza] , incluidos el comercio dominical, los períodos de rebajas, la propiedad de las farmacias, la leche y las panaderías, excepto los medicamentos de venta libre, que se aplicarán en un momento ulterior, así como para la liberalización de las profesiones cerradas esenciales desde el punto de vista macroeconómico (como por ejemplo el transporte por transbordador). Para la aplicación del instrumental II de la OCDE habrá que incluir en las actuaciones previas las manufacturas;

· en cuanto a los mercados de la energía, proceder a la privatización del operador de redes de trasmisión eléctrica (ADMIE) a menos que puedan encontrarse medidas que tengan efecto equivalente en la competencia, acordadas con las Instituciones [es decir, ADMIE será vendida a unos intereses creados extranjeros específicos, a instancias de las instituciones];

· por lo que respecta al mercado laboral, efectuar revisiones rigurosas y modernizar la negociación colectiva [es decir, garantizar que no haya negociación colectiva] , la acción sindical [es decir, debe prohibirse] , en consonancia con las directivas y prácticas idóneas de la UE pertinentes, el derecho de huelga y el despido colectivo [es decir, que debería permitirse al antojo de la patronal] , de acuerdo con el calendario y el enfoque acordados junto con las Instituciones [es decir, la troika decide]. 

*++