martes, 4 de noviembre de 2014

PODEMOS EN ANDALUCIA


PODEMOS como síntoma y símbolo de unos tiempos convulsos que demandan cambios. También en Andalucía…

kaosenlared.net
04.11.2014 

(Esta foto también es un reflejo de la necesidad de los tiempos)

PODEMOS no representa solo una organización política, su significado actual rebasa, con mucho, su propio espacio interno y su propia labor política propiamente dicha. PODEMOS es mucho más que eso: es el reflejo de una crisis de hegemonía que abre las puertas a un futuro por definir.
PODEMOS como síntoma y símbolo de los tiempos políticos
Desde mis discrepancias y diferencias en algunas cuestiones políticas, como, por ejemplo, la decisión de PODEMOS Rota de no apoyar la marcha contra la base militar justificándolo en criterios de rentabilidad económica –puestos de trabajo-, y sin tener en este momento seguro, como sí lo tenía hace solo unos días, que mi voto vaya a ir para ellos (mi conciencia me impediría votar por quien apoya la presencia de bases en mi nación), debo reconocer que es muy serio lo que está haciendo posible PODEMOS en el actual escenario político estatal, y desde la distancia, y las diferencias fundamentales en algunas aspectos con ellos (yo soy soberanista andaluz y no me vale con un cambio de gobierno en el estado si no hay también en un cambio en la relación estructural de Andalucía con el estado), tengo la plena seguridad de estar en la misma trinchera, al menos mientras no me demuestren lo contrario, que gente como Monedero, Errejón, Pablo Iglesias y compañía.
Es muy, muy grande todo lo que están consiguiendo generar en el escenario político estatal. Sí, ya sé que PODEMOS no son solo ellos, que son decenas de miles de personas, pero sin ellos nada de esto podría haber sido posible. Esa es la realidad y así hay que admitirlo. Sinceramente me quito el sombrero, la gorra, la boina, y hasta el pelo si hace falta. Realmente no se puede saber hasta dónde llegará esto (ojalá y sea hasta el gobierno y más allá), pero incluso aunque fuese de otra manera, lo que están haciendo es sencillamente increíble.
El tiempo dirá si mereció la pena, pero, desde luego, están devolviendo la ilusión por la política y su capacidad para cambiar realidades a mucha gente común y corriente. Están poniendo el escenario político del estado patas arriba, y están consiguiendo hacer posible lo que hace tan solo menos de un año nos hubiera parecido una broma. PODEMOS se ha convertido en todo un símbolo, en un icono, que refleja a la perfección la naturaleza de estos tiempos. Tiempos en los que las viejas narrativas construidas en torno al mito de la “modélica transición”, que han servido para legitimar todos los principales pilares del régimen hasta ahora, se derrumban. Tiempos en los que nuevas narrativas emergen con fuerza queriendo superar todo aquello cuanto antes. Tiempos, en definitiva, en los que el régimen del 78 se encuentra en pleno proceso destituyente, y un posible escenario constituyente cobra cada día más fuerza.
Si alguien nos dice el 1 de enero pasado que a 3 de noviembre iba a existir una fuerza política dirigida y encabezada por militantes de izquierda transformadora capaz de rebasar a PSOE y PP en las encuestas, lo habríamos llamado loco, o nos habríamos echado una risas de las buenas. Pero en esas estamos ahora.
Y que todo esto pueda acabar decepcionando en el futuro, obviamente es una posibilidad. Pero la gente también necesita ilusiones, esperanzas y sueños de cambio. Si todas esas ilusiones se traicionan ya habrá tiempo para denunciarlo, pero, desde luego, de momento, la alternativa a esa ilusión que está consiguiendo desatar PODEMOS hubiera sido la nada, la resignación o el ascenso del UPYD de turno. Frente a eso y lo que hoy representa PODEMOS, no hay color. Porque, insisto, PODEMOS no representa solo una organización política, su significado actual rebasa, con mucho, su propio espacio interno y su propia labor política propiamente dicha. PODEMOS es mucho más que eso: es el reflejo de una crisis de hegemonía que abre las puertas a un futuro por definir.
O dicho de otro modo, hablando en términos de Nietzsche, PODEMOS es un síntoma y un reflejo de que con el proceso destituyente del régimen del 78 cada vez más avanzado, se nos aparece el horizonte otra vez libre, por el hecho mismo de que no está claro y por fin es lícito a nuestros barcos zarpar de nuevo, rumbo hacia cualquier peligro; de nuevo está permitida toda aventura arriesgada de quien está en camino de conocer; la mar, nuestra mar, se nos presenta otra vez abierta. Son tiempos de cambios y tenemos derecho a hacer zarpar nuestras naves.
Andalucía, la lucha por la autonomía y su comparación con la búsqueda actual de un nuevo proceso constituyente
Andalucía, por su parte, en estos nuevos tiempos que parecen estar por venir, no puede volver a quedarse fuera, tendrá que luchar por encontrar su espacio, construir su destino, volverse sobre sí misma y mirarse en su propio espejo, para empezar a subvertir y dar la vuelta a su histórica situación de dependencia. Esto no es una cosa que dependa o deje de depender de PODEMOS, sino del pueblo andaluz y de su capacidad para defenderse y conocerse a sí mismo.
Nada de ello es contradictorio, pues, con alegrarse porque una fuerza como PODEMOS pueda llegar a ser gobierno en el estado español, y mucho menos es contradictorio con pensar que la propia experiencia de PODEMOS nos puede servir a los soberanistas andaluces para aprender tremenda lección: que por muy lejanas, distantes e improbables que se vean las cosas, el destino, apoyado en el trabajo bien hecho y una capacidad óptima para saber conectar con el pueblo, es capaz de darse la vuelta como un calcetín en cualquier momento.
Desde luego, siguiendo la estela de lo que hace no tanto escribió en un artículo el compañero Iñaki Errazkin, equivocarse y acabar defraudados por una posible traición y/o incapacidad de cambio en un teórico gobierno de PODEMOS es una opción y una franca posibilidad (el sistema es sobradamente capaz de devorar cualquier proyecto de cambio que se integre en su seno sin aspiraciones últimas de derrocar a tal sistema), pero dejar pasar la oportunidad de poder comprobar, de facto, si hay lugar para esa equivocación, puede y debe ser mucho más imperdonable.
Nadie debe esperar que PODEMOS venga a hacer una revolución socialista o a derrocar al capitalismo, porque no es ni lo que han prometido ni es lo que están poniendo encima de la mesa como finalidad política de sus actuaciones, y, por supuesto, mucho menos, nadie puede esperar que PODEMOS venga a resolver la situación de subdesarrollo y dependencia que arrastra Andalucía. No obstante, desde nuestra limitada capacidad actual para incidir sobre el curso de los acontecimientos, sí creo que, pese a ello, puede merecer la pena lo que un hecho así supondría para el escenario político del estado, incluida Andalucía si sabe aprender de ello y ser capaz de convertir lo que hoy está logrando hacer PODEMOS en un horizonte en el cual ver reflejado lo que el pueblo andaluz podría también hacer si así quisiera. De hecho, lo que ya hizo en su momento cuando quiso, pese a que luego nos lo hayan arrebatado de mala manera.
Lo que hoy está haciendo PODEMOS en el estado es equiparable, en cierta medida, a lo que el pueblo andaluz fue capaz de hacer en los años de la transición, es decir, hacer posible lo que parecía imposible, superar todas las trabas legales diseñadas para impedir que los deseos de cambio de millones de personas pudieran convertirse en algo concreto y estructurado, pasar por encima del pesimismo histórico y de los planteamientos derrotistas de los agoreros, obligar a que el tablero socio/histórico diseñe nuevas casillas en las que poder ubicar nuevas fichas que a partir de ese momento se podrán mover al ritmo de los dados. Eso fue lo que el pueblo andaluz consiguió entonces y eso es lo que ahora pretende hacer PODEMOS, cada cual desde sus diferentes ámbitos de actuación y desde su propio contexto histórico, claro está.
En el caso andaluz, todo aquello acabó, como bien sabemos, en una traición gigantesca al pueblo andaluz, en un aborto inducido -desde aquellos mismos partidos a los que los andaluces y andaluzas otorgaron su confianza y pusieron al frente de su autonomía-, en un corte en seco y de raíz de aquel despertar político e identitario del pueblo andaluz. Pero no por ello quedó vacío de valor histórico. Y no por ello quedo tampoco desprendido de aquel componente emocional con el que los andaluces y andaluzas de la época vivieron ilusionadamente aquellos momentos. El pueblo puede ser engañado, manipulado, confundido, traicionado, pero nunca se le podrá arrebatar su participación en la historia y lo que con ella expresó en un determinado momento. El proceso autonómico andaluz fue un ejemplo de lucha, de movilización popular, de superación política y de entusiasmo colectivo. Y, lo mejor de todo, un ejemplo de proceso victorioso capaz de situarse, hasta donde le dejaron, por encima de todas las trabas, barreras e inconvenientes a los que hubo de enfrentarse. PODEMOS se encuentra ahora ante un desafío similar en su marcha hacia un proceso constituyente.
Los grandes discursos pueden ser muy coherentes y de enorme fuerza moral, y uno puede morirse pensando que nunca dejó de ser coherente con sus ideas revolucionarias hasta el final de sus días, orgulloso de ello, pero con esos discursos, sin son incapaces de conectar con las mayorías sociales, de generar mayorías sociales, de construir mayorías sociales, no se va a conseguir agitar el avispero y llevar al régimen actual, cuando menos, a una situación de temor y confusión frente a la existencia, al menos en un escenario de ilusiones populares, de fantasmas históricos que recorran Europa, capaces de generar duda e incertidumbre en aquello que hace tan solo un año parecía absolutamente estable y estabilizado.
No han sido estos grandes discursos los que han impulsado el actual proceso destituyente en curso. Todo lo contrario: algunos elementos centrales en tal proceso se han generado pese a la oposición manifiesta de quienes hacen suyos tales discursos como dogma de fe, y, en consecuencia, se han desarrollado en abierta disputa con ellos. Solo hay que pensar lo que el 15-M ha representado dentro de toda esta sucesión de hechos y la acogida que tuvo por ciertos sectores de la izquierda tradicional, los mismos sectores, huelga decirlo, que ahora siguen en pie de guerra contra PODEMOS y lo que su emergencia está suponiendo a todos los niveles.
Cuando los andaluces y andaluzas salieron por millones a las calles a pedir que se respetaran sus derechos como pueblo, no pidieron permiso a nadie. Tampoco lo hicieron esperando que aquello pudiera estar orientado solo desde, por y para un determinado camino revolucionario, lo hicieron porque, desde la subjetividad y el entendimiento de cada cual, supieron comprender que aquel era el momento de hacerlo, que no se podía dejar pasar aquella oportunidad, y que aquello tenía que ser, para tener éxito, una cosa de todos y todas, para todos y para todas. PODEMOS, como representación simbólica de estos tiempos actuales, como expresión binaria de lo que podría llegar a ser el fin del proceso destituyente abierto y el inicio de un proceso constituyente por definir, se encuentra ahora en un escenario similar, y la gente que, desde todo el estado, ve en tal partido una esperanza, están también situados frente a una dinámica histórica muy similar. Solo el pueblo salva al pueblo.
Crisis de hegemonía: un futuro por definir
Ninguno tenemos, obviamente, una bola mágica para conocer el futuro, pero sí podemos conocer el presente. Esa debe ser ahora la base de nuestro análisis. Un presente que en estos momentos históricos se presenta abierto sobre sí mismo, ejerciendo como elemento que puede y quiere descubrir un futuro indeterminado por construir -frente a la determinación de lo ya de sobras conocido hasta ahora: PPSOE-, que puede y quiere aprender a descubrirse a sí mismo desde la óptica de millones de ojos que observan atentos -y participan de- el curso histórico, desde la apertura en el proceso político de un espacio de espacios, en pleno desarrollo, capaz de sostener un devenir con apariencia, al menos a primera vista, de piñata de fiesta de cumpleaños, a la cual hay que golpear con rabia para, finalmente, poder conocer qué nos arroja desde su interior. Hay que romper, sin miedo, la piñata del futuro. Y ya veremos después qué sorpresas nos traerá tal futuro una vez rota la piñata. Los planteamientos inmovilistas, maximalistas, agoreros, en este momento no sirven. No suman, solo restan. Incluso aunque dentro de 20 años pudieran decir aquello de “ya os avisamos”. Da igual.
No, PODEMOS y lo que representa su programa político no es la revolución. Pero sí es algo que rompe con lo que hasta ahora hemos conocido como único posible, de facto, en esta democracia española de baja densidad. Es un cuadro abstracto compuesto por unos pocos elementos minimalistas, sin la belleza y la capacidad de deslumbrar, a primera vista, de aquellos grandes cuadros creados desde las técnicas y los estilos más convencionales y tradicionales de la pintura, pero abierto a diversas interpretaciones, donde el espectador puede, en consecuencia, nutrir a tal cuadro con sus propios significados, llenándolo de contenido y poniéndole desde allí su propia belleza. Antes, claro, de que el autor del cuadro anterior, el que representa al régimen del 78, si es que llega el caso, salga al escenario público para explicar y tratar de hegemonizar su propio significado asociado, contrario al que en él había puesto ahora el nuevo espectador, y tumbando así lo que de nuevo había en ello.
Tal vez, es posible, -por qué no- todo lo que estamos viviendo en la actualidad no sea más que una gran farsa. Tal vez el carácter reformista y no cuestionador del sistema como globalidad que encierra lo que PODEMOS trata de hacer llegar a la población como proyecto de cambio, esté realmente condenado a fracasar y a engullirse en su propio agujero negro. Tal vez nunca se consiga poder sumar los suficientes apoyos sociales como para poder abrir el necesario y absolutamente clave proceso constituyente mencionado. Pero, independientemente de ello, seguro que todo lo que ahora acontezca dejará grandes lecciones históricas sobre la mesa.
No desear que estas lecciones, ante el panorama actual y las otras alternativas a PODEMOS que se presentan dentro de él como realmente posibles (PP, PSOE, UPYD, y demás), puedan brotar del libro de la historia presente, ya sea, a posteriori, como la historia de un fracaso anunciado, o ya sea como la historia de un cambio, en positivo, hacia otra forma de ejercer el poder ejecutivo y legislativo en el estado, así como hacia otro tipo de marco jurídico sobre el que anclar las relaciones (y decisiones) entre los diferentes pueblos del estado, el papel que deben desempeñar sus diferentes instituciones y el tipo de vínculos que éstas han de fomentar entre las personas que habitan dentro de él, no me parece que sea, en estos momentos, una posición sensata para un revolucionario. Una batalla se gana o se pierde solo si se disputa.
Un revolucionario necesita que se abran grietas bajo sus pies, que el terreno firme sobre el que ha venido pisando se desvanezca, que el duro pavimento por el que hasta entonces había apoyado sus pasos pueda mutar en arenas movedizas, que aquello que creía vigorosamente enraizado a la tierra que subyace bajo el suelo comience a tambalearse, que lo que ayer era sólido se vuelva líquido. Allí podrá intentar salir a flote y nadar de nuevo hacia tierra firme, con la esperanza de construir una nueva estabilidad mucho más acorde a sus intereses. Un revolucionario no puede ser una persona que ponga la venda antes que la herida, máxime cuando las alternativas pasarían irremediablemente por un “más de lo mismo”, o algo peor.
Desde luego en un escenario como actual, tanto en el estado, como en Andalucía, uno sabe cómo empiezan, como están empezando a ser contados, los relatos que los narradores mediáticos, periodísticos y literarios están ya murmullando al amparo del crecimiento de PODEMOS, pero de ahí hasta el punto final del mismo, queda mucho espacio, mucho por narrar, mucho por escribir, mucho por leer e interpretar: mucho por construir. Si al relato no se le pide más allá de aquello que el propio relato parece querer contar, no debe haber razón para que la historia narrada acabe volviendo al punto inicial, y mucho menos para que la narración se presente para siempre como un cuento sin un final de aquellos en los que el lector disfruta del momento final de la misma forma que logró disfrutar de todo -o buena parte- del proceso de lectura. En estos momentos ese final ya se podría estar escribiendo. Quedarse el margen de su desarrollo, solo por cuestiones teóricas, por purismos ideológicos, por desconfianza hacia todo aquello que no sea lo que uno mismo predica, no aporta nada.
Aprovechar el contexto para construir algo nuevo
PODEMOS, pues, no me genera ninguna inquietud. Ni como soberanista andaluz ni como persona de izquierdas. La inquietud me la generaba el quietismo y la desesperanza propia de todos estos años atrás, donde todo lo posible era fácilmente previsible, donde todo podía ser predecible desde unas coordenadas demasiado simples -y a su vez demasiado certeras-, donde no había espacio alguno para la incertidumbre, la duda, la posible sorpresa, y siquiera para las ahora amenazantes decepción y/o la traición, porque vivíamos –y vivimos- en un permanente reflejo de ambas, donde, en consecuencia, ni Andalucía ni el estado tenían opción de poder escribir nada nuevo, nada que pudiera salirse de lo ya antes escrito negro sobre blanco por las narrativas del régimen del 78, nada más allá de los límites de lo que ya todos y todas conocíamos, palabra arriba, palabra abajo, de memoria. Entre esa quietud en la que hemos vivido tantos años y la apertura ahora de un escenario de posibilidades por definir y de una movilizadora incertidumbre constituida en santo y seña de un proceso destituyente en marcha, me quedo, sin duda, con lo segundo. Solo en un escenario así el futuro es capaz de dejarse descubrir, y solo en un escenario así el sujeto político toma carácter de agente descubridor. Pensemos, sin más, en todo lo que está pasando en Catalunya, como ya antes dijimos que también podríamos pensar lo que paso en Andalucía desde 1977 a 1981.
Y si sale mal, desde luego, no será peor que lo que hubiera sido si la historia hubiera ido, en este momento y este contexto, por el otro camino más factible y más realista de entre las posibles alternativas a lo actual: el de UPYD o Ciudadanos, o, directamente, el de un Frente Nacional a lo francés. Como mucho será igual. Porque, quiera o no verse, ese el escenario real: o es, como está siendo, PODEMOS el que capitaliza todo el descontento, todo el desencantado y todo el distanciamiento de buena parte de la ciudanía del estado respecto de los dos grandes partidos y el propio modo de funcionar de las principales instituciones del estado, o habría sido UPYD o cualquier cosa peor. En tiempos convulsos la gente abraza soluciones convulsas. Más desde la emoción que desde la razón, más desde la desesperación que desde la esperanza, más desde el rechazo destituyente que desde la confirmación constituyente. Si el proceso histórico pone encima de la mesa la necesidad de cambios bruscos, estos cambios se darán. SI no se dan de la mano de algo como PODEMOS, se darán de la mano de algo como lo dicho: una derecha/extrema derecha populista.
Por eso es importante entender, más allá de la opinión personal que se tenga sobre PODEMOS, que todo ese espacio emocional, capaz de capitalizar en favor de sus intereses electorales la pérdida de confianza del ciudadano medio en el sistema político imperante, que ahora está ocupando socialmente PODEMOS, desde su crítica a la "casta", desde su señalar a los responsables de los males de la ciudadanía orientando su dedo hacia la parte de arriba de la estructura jerárquica de clases, desde su cuestionamiento de las políticas austericidas, desde su defensa de los servicios públicos y los derechos humanos, desde su respeto al derecho a decidir de los pueblos, podría perfectamente, como en Francia, como en Reino Unido, como en muchos otros ejemplos actuales e históricos, haber sido ocupado por aquellos que giran su dedo acusador hacia los débiles, hacia los más débiles, y contra los derechos humanos. PODEMOS no es la revolución, no. Ya lo hemos dicho. No obstante, de momento, sin quererlo, ya nos ha salvado, amparándose en aquel cambio de discurso sobre los culpables de la crisis que vio luz a raíz del 15-M (no somos mercancía en manos de políticos y banqueros), de que un populismo de derechas/extrema derecha estuviese ahora mismo capitalizando la crisis del régimen. Y eso no es un elemento menor, eso es algo de importancia capital para el futuro de este estado, y el de cada una de las diferentes naciones y pueblos que lo componen.
PODEMOS no es la solución a los problemas de Andalucía, pero puede ayudar, y mucho
Como Andaluz soberanista y de izquierdas, por supuesto, huelga decirlo, sé que PODEMOS no es exactamente lo que necesita Andalucía para resolver sus problemas, que no va a ser PODEMOS quien transforme la realidad andaluza en el sentido necesario, vía reconocimiento de su soberanía, para cambiar la dramática realidad socioeconómica que el pueblo andaluz vive desde hace siglos, y también sé que las propias lógicas de un proyecto de este estilo, gestado con un carácter y una finalidad estatal, incluso aunque no quisieran hacerlo, tiene todas las papeletas para acabar reproduciendo el tradicional esquema de relaciones estructurales e interterritoriales propio del estado español, sé que eso es algo tan arraigado a la realidad estructural del estado que ningún proyecto político de carácter estatal podrá cambiarlo a conciencia. Lo sé.
Y ojalá en Andalucía existiese un Bildu, unas CUP, o algo similar, que, contando con un apoyo social fuerte, pudiese cuestionar dicho marco de relaciones desde una perspectiva andaluza y de clase, que no tuviera que verse necesariamente como algo contrapuesto o confrontado a lo que PODEMOS representa para el estado, pero no existe. Y tampoco lo vamos a crear para que exista de hoy a mañana. Así que la opción que abre PODEMOS, como síntoma y símbolo de los tiempos, es ahora mismo, en estos momentos, lo más parecido a ello que puede haber. No porque tenga nada que ver con el soberanismo andaluz, obviamente. Sino porque quiere abrir un melón constituyente del que se puede sacar tajada. Es decir, si el proceso constituyente se llevase a cabo, con ello se abriría un espacio por determinar del cual pueden llegar a emerger, con el tiempo, nuevos escenarios y situaciones políticas ahora mismo no dadas o directamente impensables. Andalucía podría aprovecharlo.
Así que tal vez nos lo vote porque no sean claros, precisos y/o concisos en determinados temas que considero irrenunciables (reconocimiento sin medias tintas del derecho a decidir de los pueblos, lucha contra los recortes sociales y laborales, tolerancia cero con la corrupción, apoyo claro y conciso al desmantelamiento de las bases militares en Andalucía, etc., etc.), pero, sinceramente, me alegro enormemente de su crecimiento actual y me alegraré enormemente, todavía más, si algún día pueden realmente llegar a gobernar este estado. Es más, estaré convencido de que, pese a que su “patria” y la mía no son la mismas, en Madrid, por lo ideológico, estarían gobernando "los míos". Que no “los nuestros” –como andaluces-.
Andalucía, claro, por lo que a ella respecta, tendrá siempre la última palabra sobre su propio futuro. Si no es capaz de aprender de la experiencia actual de PODEMOS, es decir, de su propia experiencia histórica en los años de transición, para convertir dicha experiencia en un aprendizaje sobre sus propias necesidades políticas actuales, sobre su propia historia por construir, sobre su propia lucha a desarrollar, e impulsar a partir de ello un nuevo escenario político, eso no será culpa de PODEMOS, eso será culpa exclusivamente de su pueblo. De nuestro pueblo. PODEMOS demasiado hará si es capaz de culminar con éxito el actual proceso destituyente en curso, acabar con el régimen del 78, y dar luz a una nueva constituyente, en la que, entre otras cosas, se reconozca el derecho a decidir de, cuando menos, de manera inmediata y sin más necesidad que el que así quede recogido en la nueva Constitución, las cuatro naciones que ya en la actual y moribunda constitución cuentan con el reconocimiento de nacionalidades históricas (acceso a la autonomía por el art. 151). Esa podría ser una de las mejores noticias que podría recibir el pueblo andaluz en muchos años. Como lo sería que la CUT, al fin, decidiera salir de IU y empezar a construir futuro pensando en clave andaluza.
Los andaluces y andaluzas, en nuestra lucha por la soberanía, también podemos. Y PODEMOS nos puede ser de ayuda para que, si queremos, podamos. De la misma manera que nosotros les podemos ser de ayuda para que puedan acceder al gobierno del estado y para que, desde allí, en un año o en cinco, en la próxima legislatura o en la siguiente, impulsar el necesario proceso constituyente que acabe definitivamente con el régimen del 78. El Internacionalismo bien entendido también puede y debe empezar por uno mismo. Máxime cuando todo lo dicho te afecta directamente y hay una confluencia de intereses compartidos que deben servir para aglutinar luchas.
El momento es ahora y las formas las de siempre: solidaridad, unidad y lucha. La única ética es la de saber estar a la altura del acontecimiento, que diría Deleuze.
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23 VERDADES INCÓMODAS SOBRE EL ESTADO ISLÁMICO

7/23

Nazanin Armanian
Sociología Crítica 27.10.2014

7 – El método de reclutar terroristas del EI por Arabia Saudí es el mismo usado por Bush durante la agresión a Irak: utilizar a inmigrantes condenados a muerte para que, a cambio de mejorar su vida y conceder una pensión a sus familias, luchen en las filas de los grupos que dirige en el mundo.

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lunes, 3 de noviembre de 2014

PODEMOS: PARA QUE PODEMOS SEA PODEMOS

Por qué yo no puedo / Guillermo «Willy» Toledo















Sociología crítica 2014/11/02



Por qué yo no puedo
Hace pocos días publiqué un twit -malditos 140 caracteres, que, como dice nuestro amigo Pascual Serrano en su libro “La comunicación jibarizada. Cómo la tecnología ha cambiado nuestras mentes”. Ed Península-Atalaya, donde explica cómo este tipo de redes sociales sirve a los intereses de los que mandan, que pretenden un mundo en el que cada día simplifiquemos más los mensajes y, por tanto, entendamos menos los contenidos, la realidad – establecí una analogía entre el “fenómeno” Podemos de nuestros días, y el PSOE de finales de los 70 y comienzos de los 80.No califico a este último de “fenómeno”, pues considero que, en términos generales, y pasado el tiempo, es mucho más fácil de entender y, por tanto, de descifrar que el primero.
Considerando lo dicho en el párrafo anterior, pienso que, para un mayor entendimiento – empezando por mí- del contenido de fondo de dicho twit, creo necesario escribir este texto con la intención de aclarar las cosas. Mucha gente me lo ha pedido, por tanto es para mí una obligación, pero es también un deseo. No he sido nunca de tirar la piedra y esconder la mano, por lo tanto…aquí están mis argumentos.
Soy muy consciente de que una revolución comunista libertaria, en la coyuntura actual, es una utopía- que, por otra parte, como dice Eduardo Galeano, es como perseguir el horizonte, “cada dos pasos que das, él se aleja dos más, entonces… ¿Para qué sirve la utopía?. Sirve para eso: para caminar”.- , pero si tengo claro que, las únicas opciones que tenemos de alcanzar unos mínimos de Libertad, solidaridad, justicia social, derechos políticos y civiles para tod@s, minorías varias y mayorías –las mujeres, la clase obrera, l@s pobres – son abordar discursos y políticas valientes y decididas, también instructivas, enriquecedoras, que generen conciencia y por tanto militancia, en torno al anticapitalismo en todas sus vertientes, –“ libre” mercado, militarismo, educación, explotación obrera, cultura, patriarcado, monopolio en los medios, sobreexplotación de recursos caros y finitos, destrucción ecológica, imperialismo, violencia, competitividad, transgénicos, Wall Street y otras bolsas, especulación inmobiliaria y alimentaria, trata de mujeres, malos tratos y torturas policiales, explotación infantil, privatizaciones de lo público, de los recursos estratégicos, banca privada depredadora y usurera, puertas giratorias, corrupción…etc.
Mi analogía entre Podemos y la PSOE –como dice mi amigo Diego Cañamero: está la Telefónica, está la Repsol, está la PESOE- sin ser literal, y no debiéndose tomar como tal – malditos 140 caracteres- si opino que tienen muchos elementos que los hacen similares.
El pueblo trabajador explotado – no todo -, harto de soportar años de explotación y falta de justicia -37 años en ambos casos, Dictadura- “Democracia”- , de reducción, cuando no agresión, a sus derechos colectivos e individuales, de represión, de observar como la oligarquía capitalista gana siempre a costa del sudor y el trabajo de la clase obrera, harto de que las clases privilegiadas los tomen por imbéciles en sus propias caras y en sus propias casas a través del televisor, deciden que ya está bien, que toca luchar, que hay que tomar partido, que toca un cambio radical, donde las estructuras de poder den un giro de 180º y caigan en manos de la mayoría social, de los trabajadores.
Y llegó la “Transición”.
La “Transición” no comenzó, como nos cuenta el relato oficial, en 1975, a la muerte del Dictador. Todo comenzó mucho antes, a mediados de los 60, cuando los oligarcas del capital, los EEUU, y la socialdemocracia europea pusieron sus ojos – sus garras más bien – en la Península Ibérica, con el objetivo de pilotar, y adaptar a sus propios intereses, los años venideros tras la muerte de los dictadores Franco y Salazar. Todo debía quedar “atado y bien atado” para dirigir desde fuera, con la connivencia rastrera y traidora de políticos vendidos en el interior, y la complicidad y colaboración interesada de la plutocracia nacional, para que ambos Estados, España y Portugal, se sometieran a las políticas económicas, financieras y militaristas de los intereses transnacionales. Debíamos ser una “Democracia homologable”, como dicen ahora, a las del resto del mundo Occidental, osea, la Democracia real – sin el YA, por favor -, cuanto más lejos, mejor. Las consecuencias están aquí, las vemos, las sufrimos todos los días. También es a finales de los 60 cuando comienzan las huelgas, las luchas de los obreros y las estudiantes, el espíritu de la Rebelión, los anhelos de una sociedad libre.
La “modélica” y “pacífica” Transición, que se cobró la vida de cientos de hombres y mujeres que optaron por dar la batalla hacia una ruptura total con el régimen fascista del Generalísimo. Quienes no cayeron, sufrieron la represión, la persecución, las torturas y la cárcel. Esa “Transición” que supuso, básicamente, el lavado de cara de todas las instituciones de la dictadura – Banca, ejército, policía (Brigada Político Social-Brigada de Información), prensa (J.L Cebrián RTVE-El País), tribunales (TOP-Audiencia Nacional), Iglesia Católica Apostólica Pederasta y Romana, políticos colaboracionistas (Fraga, Suárez)- y las convirtió, a todas y a todos, en demócratas de toda la vida.
Hubo un momento, y bien que lo sabían las clases privilegiadas, de dentro y fuera del estado, en el que el ambiente político empezó a adquirir un carácter pre-revolucionario. Los sindicatos de clase del momento – CNT Y CC.OO sobre todo, en el ámbito estatal – tenían más fuerza que nunca desde la II República – la C.N.T convocó una mitin multitudinario en Barcelona, el 2 de Julio de 1977, al que asistieron 1.500.000 de militantes, que unos meses más tarde terminó como terminó – huelgas, manifestaciones, miles de militantes concienciados y politizados que se echaban a la calle dispuestos a dejar la vida por crear un auténtico cambio rupturista…y la Revolución de los Claveles en Portugal, de carácter claramente comunista en su principio, que asustó sobremanera a las socialdemocracias europeas y a los mandamases del Imperio, y dio alas, fuerzas e ilusión a todas las revolucionarias ibéricas. Esto había que pararlo.
Y la reacción encontró su solución.
En la Transición-transacción, surgió un partido político de la noche a la mañana, de la nada más absoluta, en el que todos cabían, pues nadie era, que se tuvo que rellenar con miles de hombres y mujeres de todos los rincones, de todos los pensamientos, de todas las ideologías, de cientos de arribistas que, al olor de los miles de millones de pesetas a repartir, provenientes de la socialdemocracia capitalista y otanista alemana – Fundación Ebert – les proporcionaría un futuro más que cómodo en los también miles de cargos a rellenar, a repartir. El PSOE del interior. Inexistente hasta ese momento, pues los líderes históricos del partido se encontraban todos en el exilio. Habría que decir, que repetir, que quienes se trabajaron la lucha en el interior, quienes se comieron la persecución, las detenciones, las torturas y la cárcel, quienes fueronasesinados durante los 37 años de dictadura, fueron los militantes del PCE, y de las distintas Organizaciones anarquistas. ¿Carrillo?. Ni estuvo, ni se le esperó. Hasta que volvió, y así nos fue.
Surgió un líder, – Felipe González, alias “Isidoro”, para darse aureola del valiente militante clandestino que jamás fue – también de la nada, un mesías, un joven guapo y carismático, un abogado burgués, un “intelectual” que todo lo sabía. Que todo lo resolvería, que despreciaba profundamente a la clase obrera y que, con la condescendencia habitual en los tipos de su calaña, – no sin antes firmar todos los contratos que el capitalismo internacional le puso sobre la mesa: la monarquía – la suya, yo no tengo ni dioses, ni reyes, ni amos -, la OTAN, la UE, la desindustrialización, las ETTs, la venta, en fin, la traición a la clase trabajadora de quienes se decían Socialistas y Obreros – mirándonos por encima del hombro, nos decía: “dejadme a mí, que yo sé” .Articuló un discurso vacío y lleno de palabrería, de mentiras; a “la gente” hay que hablarle así, para que me entienda”. En fin, esto, y el resto, ya es historia, historia conocida.
La no menos “modélica democracia” posterior, se cobró, y se sigue cobrando la vida – Lasa y Zabala, por poner sólo un ejemplo – en las comisarías de las Fuerzas de Seguridad del Estado capitalista y plutócrata de cientos de obrer@s empujados de sus balcones por la Mafia bancaria, l@s jueces y las citadas “Fuerzas de Seguridad”, de miles de trabajadores en esos “efectos colaterales” que son los “accidentes” laborales, de decenas de miles de trabajadoras migrantes incapaces de sortear esos muros invisibles de la vergüenza que son sus fronteras – que no mías – y el Estrecho de Gibraltar . Se está cobrando el derecho a la digna existencia de cientos de miles de desahuciados, jóvenes sin futuro, asalariadas con salarios de miseria, explotados, perseguidas y presos políticos – Otegi, Alfon, huelguistas y cientos de ellos más…- trabajadores migrantes…y un larguísimo etcétera que ya todas conocemos.
El pueblo explotado, humillado, harto se ser siempre los perdedores de esta guerra de clases interminable, comienzan de nuevo, después de años abducidos por el discurso del “España va bien “ del señor Aznar, y el “jugamos en la champions league de la economía mundial” del señor Zapatero, tomando conciencia de que los mensajes cínicos e hipócritas, falsos, de los políticos en el poder no se correspondían con su propia realidad, comienzan también a protestar, a organizarse – no como masa explotada, como pueblo humillado, sino a nivel sectorial, manipulados por las cúpulas de los sindicatos vendidos a la patronal (CCOO, UGT), un error garrafal, en mi opinión, tan grave que nos dirigía al camino de la derrota – y a salir a la calle. La toma de conciencia – en demasiados casos de la pérdida individual de sus derechos, como sujetos, y no como masas, lo que impide la unidad, y por tanto disminuye notablemente las posibilidades de victoria – dio paso a la indignación, y esto a la movilización.
…Y surge un partido político, de nombre Podemos (“Yes we can”, Selección española de fútbol).Un partido que llevo meses analizando, y cuyas conclusiones, a riesgo de equivocarme, seguramente equivocado, son las siguientes:
Los postulados “políticos” de mayor calado surgidos del 15-M: “no somos de izquierdas ni de derechas”, “no nos representan”, “todos los políticos son iguales”, “somos los de abajo, y luchamos contra los de arriba”, “socialismo y comunismo son términos obsoletos”, “ni banderas de partidos, ni sus representantes y militantes”, “no hay pan pa tanto chorizo”, “la violencia está muy muy fea, y deslegitima la lucha”, “si viene la poli, sacad las uvas y disimulad” DRY, bailecitos, batucadas, caras pintadas del arco iris, manitas en alto mientras la policía nos corre a hostias, el triste, altivo, prepotente e ignorante desprecio a todas y todos los militantes anteriores al Mayo del 2011, día en el que empezó la “auténtica y única lucha política donde antes nunca hubo nada”, en el que “empezaron a correr los relojes”…ese movimiento en el que todos cabían, donde se celebraban “asambleas” cuyas decisiones, o son adoptadas por mayoría absoluta, por “consenso”, o son despreciadas…en fin, ese imán para manipuladores, derechistas, populistas, ignorantes políticos, infiltrados policiales, etc, etc, ese movimiento que, en mi opinión, ha sido, salvo excepciones, tan perjudicial para la lucha de clases, para la toma de verdadera conciencia política de la clase obrera, para que seamos capaces de identificar a nuestros auténticos enemigos. Ese falso asamblearismo, esa “horizontalidad”, ese claro y destructivo interclasismo, ha servido, y sido utilizado, en gran parte, por el partido Podemos.
Repasemos primero el discurso:
Es evidente que las “coincidencias” son más que visibles con el buenrrollismo “comeflores” , antipolítico, vacío y para todos los públicos del 15M, sólo que, en este caso, elaborado concienzudamente en ese laboratorio de intelectuales, profesores y alumnos universitarios de CCPP – que no CCCP – (¿dónde estaba la clase obrera?) de la UCM, “pensando” ese paso al frente llamado “Operación Coleta” (personalismo ninguno), al cobijo del reciente e inesperado –al menos para mí, cuyo discurso inmediatamente anterior era decididamente de izquierdas, aunque en su programa, La Tuerka, se empeñara en demostrar “pluralidad” invitando a sujetos de la ultraderecha sin nada que aportar – auge mediático del señor Iglesias. Este es, pero no sólo, su discurso : “ni de izquierdas, ni de derechas” (¿socialdemocracia?- tengo claro que no son de derechas-), “la gente” (¿también directores de banco estafadores, empresarios explotadores, antidisturbios ultraviolentos?) , la “ciudadanía”, (¿también Botín, la Duquesa de Alba, Lara, Amancio Ortega, Koplovitch?), los “demócratas”, (Rajoy, Solana, González, Sáenz de Santamaría, Zapatero se dicen demócratas, entonces, ¿a que “demócratas” se dirigen?), “una nueva Transición”, (miedo no, pavor), “Keynesianismo”, (¿capitalismo “humano”?), “país serio”, (Rajoy dixit, dixit y más dixit), “dación en pago”, ( sin deudas, fruto de un asalto a mano armada, que chachi, pero todas a la puta calle, que la banca manda, y no hay viviendas vacías construidas con dinero público. O privado), y, por encima de todos ellos, el inigualable, el único, la máxima incontestable, repetido hasta la saciedad, hasta el cansancio, hasta el vómito, el gran hallazgo de las mentes superiores del gran Concilio de pensadores; señoras y señores, con todas ustedes…”LA CASTA”. Si, esa, la que todo lo explica, la que para todo sirve, aquella contra la que, si luchamos, nos traerá la solución, la felicidad, la Democracia.
El problema, en mi opinión, de las organizaciones nacidas de la “casta” –oiga, que yo también se decirlo – intelectual, burguesa, universitaria, que poco pisaron la calle, que poco vieron de primera mano las consecuencias del capitalismo – miseria, explotación, falta de agua, de electricidad, chabolismo, analfabetismo, etc – creadas totalmente al margen de la clase obrera, – si señores, si, LA CLASE OBRERA, la mayoría de la población, aunque muchos aún no lo sepan, o dejaron de saberlo gracias al “milagro español” – es que termina luchando por sus propios intereses de clase, y, finalmente, de los de las clases dominantes que los auparon a la celebridad mediática, sin cuya proyección, volverían al silencio, al anonimato. Eso, en un partido en donde “todos caben”, interclasista, es el destino final inexorable. Ejemplos sobran.
Ni una sola palabra, en su discurso, sobre la propiedad de los medios de producción, la entrega de los mismos a quienes se parten la espalda para sacarlos adelante, la reforma agraria, -¿se expropiarán las tierras baldías de la Duquesa de Alba, y otros terratenientes, para entregárselas a las jornaleras y campesinos? – la socialización, la prohibición de la banca privada que todo lo manda, la salida de la OTAN, la UE, el Euro, la expulsión inmediata de agentes chantajistas y criminales del FMI, del BM, la OMC, – en mi opinión, la trampa mortal y sin salida que la oligarquía capitalista internacional nos tendió, donde, dentro de sus estructuras, es imposible una salida a la Democracia, a la justicia social – los 70.000 presos en sus cárceles para pobres, – “no a las cárceles del estado asesino, no más esconder los errores del sistema” (La Polla Records) – los presos políticos, – ¿no son casi todos los presos, presos políticos? -,ni palabra de las torturas, de la limpieza de sádicos fascistas en las filas de la policía, – que, por cierto, también están invitados a Podemos. La policía digo, sádicos o no -, silencio absoluto, y cobarde del señor Iglesias cuando, delante de sus narices, en sus muchos “debates” televisivos, se ataca y se miente de manera descarada y despreciable sobre Venezuela, sobre Cuba, Bolivia. ¿No sería muy sencillo, e instructivo, mucho más justo para con nuestros hermanos latinoamericanos, en vez de ayudar a perpetuar las mentiras sobre estos procesos que, es más que evidente, han transformado sus sociedades y mejorado de manera inimaginable hace 15 años las condiciones de vida de las clases explotadas, sin extremismo ninguno, sencillo, con los datos en la mano, defender tales procesos?. No. Resta votos. “La gente” no entiende. Ni palabra sobre la inmediata paralización de todos lo EREs injustificados, condenas, y sólo condenas, muy sentidas, eso sí, al genocidio palestino, – ¿expulsarán, si llegan al poder, a toda la representación sionista en el Estado, o se limitarán, como hasta hoy, a un genuflexo tironcito de orejas? -.Puede que me equivoque, pero nunca les escuché hablar de esto: en caso de no entregar los medios de producción, que firmo ya que nunca harán, a los obreros y obreras, ¿establecerán un tope salarial en TODAS las empresas, públicas o privadas, prohibiendo de inmediato que ningún ejecutivo pueda cobrar más de…pongamos, como mucho, el doble que el resto de trabajadoras?. Son tantas y tantas cuestiones sobre las que no se pronuncian, tantas, que a mí me confunde, me inquieta, y me hace sospechar. Dudar. No confiar.
El argumento de Pablo Iglesias para no adoptar este tipo de políticas, o no mentarlas si quiera, en el supuesto caso de que estuviera de acuerdo con ellas, es que, primero: demasiada radicalidad en el discurso restaría votos, – con lo que le gusta alardear a él de que “vienen señoras que siempre votaron al PP, y me dicen que, ahora, me votarán A MI”.
Otro argumento es que “necesitamos transmitir un discurso que “la gente” pueda entender”. Aquí ya no se bien que pensar. No soporto esa condescendencia y supuesta “superioridad intelectual” de aquellos que toman a “los ciudadanos” por estúpidos, que creen que ellos saben algo que las demás ignoran, que no entenderían y, por tanto, que deben utilizar mensajes lo más simples, que no sencillos, posibles. El discurso vacío. La ausencia de ideología – de izquierdas, claramente de izquierdas -, de contenidos.
He escuchado hasta la saciedad, en sus propias palabras, el “impresionante currículum académico” de Pablo Iglesias. Me alegro un montón, y le doy la enhorabuena. Yo, ignorante de mí, no terminé el B.U.P. Me falta, y necesitaría conocer, un currículum, al menos tan impresionante, de militancia de calle, de trabajar, junto a otros, mano a mano, por los derechos de los oprimidos, de tomar partido decidido, militante, en esta lucha de clases que, como dijo Warren Buffet, uno de los hombres más asquerosamente ricos del mundo, van ganando ellos. Yo añadiría que por goleada.
Desconfío también de cualquier “líder político” aupado a la fama por los medios de desinformación propiedad, y al servicio de la oligarquía capitalista. Si lo hacen, es que no temen a su discurso. Si no temen su discurso, es que saben que no supone peligro alguno para sus intereses, y a mí, eso, me pone a temblar. Iglesias ha soltado perlas como, “tras la caída del muro de Berlín, la dicotomía izquierda-derecha ha quedado obsoleta”. En psicoanálisis, un “lapsus”, es aquél pensamiento profundo, esa convicción inconfesable que, sin querer, verbalizas en un momento determinado. A Iglesias se le escapó uno que me puso los pelos de punta: “vinieron unos tipos, gentuza de clase mucho más baja que la nuestra que…”.Alguien que pretende tener de asesor a un señor como Jorge Vestringe, que se reúne, incluso para negociar, con los neofascistas del Partido X, que compadrea con la PSOE, incluso con Esperanza Aguirre, que acepta la invitación de los empresarios explotadores de la peor calaña a reunirse con ellos en los nefastos Desayunos del Ritz, no merece mi confianza. ¿Cuántas militantes de Podemos han tenido alguna vez la posibilidad de entrar en el Ritz?…tal vez más de los que pensamos. La última encuesta del C.I.S, nos dice que Podemos disfruta de el primer puesto en intención de voto…en las clases alta y media-alta. En profesionales, en funcionarias de nivel superior y en altos ejecutivos.
El ideario político de Podemos, según sus propias palabras, extraídas de sus programas y estatutos – de los que luego hablaré – es el acatamiento de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Lindo, y muy poético. Recordemos que dicha Declaración fue redactada por un puñado de hombres provenientes de las élites burguesas capitalistas, a modo de lavado de conciencia y declaración de buenas intenciones, siempre incumplidas, y firmada por dirigentes de países burgueses capitalistas, – salvo excepciones, como Cuba – adictos al dinero y al crimen.
Analicemos brevemente dicha declaración, en general muy asumible por la izquierda, pero que conlleva obligaciones, muy respetuosas con los derechos humanos, cuyo cumplimiento, Podemos, difícilmente acatará. Por otro lado, obliga a ciertas “leyes” claramente inasumibles para nosotros, dirigidas a apuntalar los privilegios de los capitalistas y que Podemos, sin duda, esta vez sí, acatará.
El artículo 14.1 de dicha Declaración dice: “En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país”. Firmo, y la defiendo. Sin fisuras. ¿Pretende Podemos cumplir con dicho artículo, y ofrecerá asilo político a todo perseguido, y cuya vida corra peligro, que lo solicite?. Yo digo que no. El tiempo dirá.
Artículo 15.1 y 2: “Toda persona tiene derecho a una nacionalidad”. ”A nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad, ni del derecho a cambiar de nacionalidad”. Firmo, y la defiendo. Sin fisuras. Al pueblo saharaui se le privó arbitrariamente de su nacionalidad española, en una maniobra despreciable urdida por el Nobel de la Paz, H.Kissinger, el monarca asesino Hassan II, y el sátrapa Juancar de Bourbon. ¿Devolverá Podemos el legítimo derecho a la nacionalidad española a todo y toda saharaui que lo solicite?. Yo digo que no. El tiempo dirá.
Artículo 13.1: “Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado”. Firmo y defiendo. Sin fisuras. ¿Derribará Podemos las criminales vallas de Ceuta y Melilla, la tecnología inhumana instalada en el Estrecho y los controles arbitrarios y racistas en los aereopuertos nacionales, y permitirá la entrada en el Estado de todo ser humano que lo desee, reconociendo su derecho a instalarse en cualquiera de nuestras ciudades?. Yo digo que no. El tiempo dirá.
Estos son algunos de los Derechos Humanos reconocidos en la Declaración Universal, y que Podemos asegura que defenderá. Yo niego que hagan tal cosa. Veamos ahora los derechos del capital redactados en la Declaración, y que Podemos también dice que defenderá. Y yo aseguro que, esta vez sí, lo harán:
Artículo 17.1 y 2: “Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente”. “Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad”. Esos los rechazo, con una excepción: considero que todo ser humano tiene derecho a una vivienda en propiedad, ya sea pública o privada, de la que nadie le pueda echar. A ver: ¿Reconoce Podemos el derecho a la propiedad, individual de, por ejemplo: 200 viviendas, habitadas o no, 50.000 hectáreas de terreno, la propiedad, individual o colectiva del agua…Yo digo que si. El tiempo dirá. ¿Privará Podemos de manera inmediata a la Iglesia Católica de todas las propiedades robadas al pueblo durante siglos, e impedirá que lo sigan haciendo, como hace pocos meses nos robaron la Mezquita de Córdoba, Patrimonio de LA HUMANIDAD?. Yo digo que no. El tiempo dirá.
Y por último, que va siendo hora, y es suficiente brasa, pasemos a analizar la presunta horizontalidad y democracia interna repasando algunos puntos de sus estatutos.
En el capítulo tercero, “Órganos de representación, gobierno y administración” nos encontramos que:
LA ASAMBLEA CIUDADANA: está integrada por todos los y las afiliadas de Podemos. Es el
ÓRGANO SOBERANO del partido y se reúne con periodicidad bianual tras ser convocada por
el Consejo Ciudadano. . Un pero, y no menor: se reúne cada dos años, mediante convocatoria del Consejo Ciudadano.
El CONSEJO CIUDADANO: está compuesto por 80 miembros y organizado por Áreas de
Trabajo. Se reúne con periodicidad trimestral. Sus miembros serán elegidos en la
Asamblea Ciudadana a través de listas abiertas, con un sistema electoral mayoritario a
una vuelta. Aquí, nada que objetar, excepto, quizás, la convocatoria trimestral que, como veremos más adelante, tiene sus deficiencias.
El CONSEJO DE COORDINACIÓN: (Aquí vemos la “trampa”) está integrado por un número mínimo de diez y máximo de quince personas. Se reúne con periodicidad mensual. Sus integrantes son nombrados por el Consejo Ciudadano A PROPUESTA DE LA PORTAVOCÍA, (P.Iglesias).Este Consejo, (P.Iglesias y amigos), y la Portavocía, (P.Iglesias), son los ÓRGANOS EJECUTIVOS de Podemos.
Durante los períodos en los que no está reunido el Consejo Ciudadano, corresponde al
Consejo de Coordinación, (P.Iglesias y adláteres) dar continuidad a la línea política acordada en las Asambleas CiudadanaS y ADAPTARLAS A LAS CIRCUNSTANCIAS DEL MOMENTO.En pocas palabras, si la Coordinadora, (P.Iglesias y adláteres), y la Portavocía, (P.Iglesias), tienen la potestad de ADAPTAR A LAS CIRCUNSTANCIAS DEL MOMENTO la línea política acordada en las Asambleas Ciudadanas, se podría dar el caso de que, por ejemplo, si las Asambleas, “soberanas”, deciden que se ha de crear con urgencia una Banca Pública, la Coordinadora, (P.Iglesias y amigos, y el propio P.Iglesias, Portavoz), pueden decidir que, en este momento, es imposible ADAPTARLO A LAS CIRCUNSTANCIAS.
LA PORTAVOCÍA.( de momento, y todo indica que también más adelante y…¿por siempre jamás?, es P.Iglesias.Se trata de un órgano unipersonal elegido en sufragio libre y directo por
la Asamblea Ciudadana, cada dos años, mediante un sistema mayoritario. Se requerirá una mayoría absoluta para la elección del/a Portavoz. De no alcanzarse esta mayoría en la primera votación, se celebrará una segunda vuelta en la que resultará elegido/a Portavoz aquel/la candidato/a que alcance la mayoría simple de los votos.
En resumen: si la Asamblea Ciudadana, cuyas decisiones son SOBERANAS, se reúne cada dos años, y en ese período, muy largo en política, corresponde a la Portavocía, (P.Iglesias), y a la Coordinadora, (P.Iglesias y acólitos), ADAPTAR A LAS CIRCUNSTANCIAS, osea, saltarse a la torera, si así lo considerasen oportuno, las decisiones de la Asamblea. Esto, en mi opinión, confirma, no sólo la inutilidad y el poder de la Asamblea Ciudadana, sino, y en mucha mayor medida, el de los Círculos .En Podemos son, y con toda probabilidad seguirán siendo, Pablo Iglesias y sus amigos, los verdaderos “capos” de la organización.
Falta el famoso “derecho a la revocación de la Portavocía”, copiado, pero no tanto, de la Constitución Bolivariana de Venezuela. En ese país, y por primera vez en la historia constitucional, la Carta Magna ofrecía la posibilidad de revocar al Presidente de la República. ¿Los requisitos para convocar el Referéndum Revocatorio?: conseguir las firmas de un 20% de electores. Se consiguió, se convocó, se votó y Chavez ganó .Por poco, pero ganó.
El caso de Podemos es bien distinto, muchísimo más complicado para los afiliados. Esto dicen los estatutos en su Artículo 14.7:
“El/la Portavoz de Podemos podrá ser revocado de su cargo a través de una Asamblea Extraordinaria convocada a tal efecto. La convocatoria de una Asamblea Extraordinaria con tal objeto deberá formularse a solicitud de UN NÚMERO DE AFILIADOS SUPERIOR EN AL MENOS 1 AL NÚMERO DE VOTOS CON EL QUE RESULTÓ ELEGIDO EL/LA PORTAVOZ EN LA ASAMBLEA ORDINARIA QUE LE DESIGNÓ PORTAVOZ. Un proceso de tales características no podrá iniciarse hasta que haya transcurrido, al menos, un año natural desde la elección del/a Portavoz”.
Usease que si ,por ejemplo, Pablo Iglesias fuese elegido por, pongamos, el 70% de los afiliados en la Asamblea Ciudadana, (porcentaje nada descabellado viendo la adoración que suscita el líder), se necesitaría ¡¡¡el 70% más un voto!!! de afiliados para removerle de su cargo de Portavoz, un ¡¡¡50%!!! más que en Venezuela.
En cuanto a la presunta financiación “popular”, al margen de los bancos, que tienen a partidos y sindicatos secuestrados y a merced de sus intereses, repasemos el siguiente Artículo:
Artículo 18-d: “Serán recursos del partido: Los fondos procedentes de los préstamos o créditos que concierten”. Hostis tú, pero no habíamos dicho que NADA de préstamos o créditos a los Bancos, ¿o es que le pedirán los créditos al vecino de abajo? .Creo que esto merece una explicación por su parte.
En fin, amigas y amigos, si esto es Democracia interna, que venga Kropotkin y lo vea.
Tengo que decir también que, en el mes escaso que hice campaña por Podemos, en concreto por una compañera del partido, en la que mantengo mi total y absoluta confianza, tuve la fortuna de conocer a muchos y muchas militantes de un valor político y de lucha incalculables. Gente digna, valiente, con años de lucha a sus espaldas, o jóvenes bien formados intelectual y políticamente, ilusionados y dispuestas a trabajar duro para conseguir que esta sociedad pueda ser, en un futuro, una sociedad libre. Obreras, sindicalistas de clase, estudiantes, trabajadores migrantes, mujeres y hombres dispuestos a dar la batalla desde dentro de una Organización que esperan sea, de verdad, una herramienta de transformación, de generar debate, cambio, fraternidad…una herramienta poderosa contra el enemigo común: el capital y sus agentes.
Espero de todo corazón que lo consigan.
En líneas generales, estos son mis argumentos, no para abandonar Podemos, pues nunca formé parte de la Organización, sino para expresar por qué no considero que Podemos, por ellos mismos, sean alternativa alguna al sistema capitalista que nos oprime. Es también una llamada de atención a todos y todas aquellas militantes convencidas, ilusionadas y muy bien intencionadas que confían en Podemos como herramienta real de cambio, de transformación democrática. Tengo la sensación de que, una nueva decepción, una más de tantas, sería brutal para las expectativas de tantos, una nueva decepción que sumiría a la mayoría, a la clase obrera, en una profunda depresión de la que, quizás, ya nunca nos consigamos recuperar.
Falta la pregunta definitiva, que yo mismo me hago: ¿y entonces, qué?. No lo sé, no tengo la respuesta. ¿La unidad de TODA la izquierda?, sí, pero, ¿Quiénes son la izquierda?. Eso mismo me pregunto yo. Somos muchos, somos muchas, eso seguro, pero no los suficientes. Falta conciencia, falta educación política, no necesariamente académica, falta…no lo sé. No tengo respuesta, pero me gustaría. Sigo buscando, sigo intentándolo, sigo luchando, aquí y allá, con unos y con otras. En unas luchas, y en las de más allá. Eso si lo sé, hay que seguir, ganar batallas parciales que, tal vez, nos traigan la victoria final. El enemigo es enorme, poderoso, está por todas partes, también en la clase obrera. La cosa está, como siempre, muy difícil, aunque creo que vivimos días ilusionantes, de cambio quizás. Insisto, no lo sé.
No creo en el “capitalismo amable”. No creo en el “capitalismo de rostro humano”. No creo en el “capitalismo democrático”. Creo que el capitalismo es enemigo de la Democracia, de la naturaleza, del planeta, de los animales, de los seres humanos y sus derechos.
Desprecio sin paliativos a la socialdemocracia, que tanto nos ha mentido, que tanto dolor y sufrimiento nos ha impuesto.
Gracias por leerme. Gracias por escuchar.
Salud, amor y revolución para todos y todas, camaradas
Hasta la victoria siempre!!!
Guillermo “Willy” Toledo

JOTAS REPUBLICANAS (CAPITANES GALÁN Y HERNÁNDEZ) ¡¡ AÚPA MAÑOS !!

23 VERDADES INCÓMODAS SOBRE EL ESTADO ISLÁMICO


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Nazanin Armanian
Sociología Crítica 27.10.2014

6 – ¿Es posible que los 13 ataques aéreos contra 12 refinerías de petróleo sirio (que no posiciones del EI) tengan el objetivo de aplicar un embargo económico no declarado ni legal contra el país, parecido a lo que impusieron a Irak matando a medio millón de niños, más que los pequeños asesinados por la bomba de Hiroshima? Para Madeleine Albright, la primera secretaria de Estado de EEUU, no era más que “el precio que merecía la pena pagar” ¡Claro! ¡No se trataba de sus hijos! ¿Cómo se puede esperar de tales personas solidaridad o compasión con los oprimidos?

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