domingo, 31 de mayo de 2020
viernes, 29 de mayo de 2020
Primero es una sencilla regla de dos: vida y trabajo (que primero hay que vivir y depués hay que trabajar para poder vivir. La cosa es simple). Luego ya es una compleja regla de muchos: que primero tenemos que despertar y empezar a ser conscientes de que el modo de producción capitalista que manifiesta su última crisis en 2008, donde continuamos, agravada por el coronavirus, no nos puede deparar más que nuevos y más profundos y extensos sufrimientos cada vez a más personas. Ahora ya nos podemos poner a cantar la canción de Libre de José Luis Perales en el bordillo de la acera, que es muy bonita, pero que no no nos apaña ningún problema
Redes de cuidados de Madrid demandan "un cambio
urgente del modelo social y económico en el que la prioridad sea la vida"
29/05/2020
La ciudadanía
vecinal y de los barrios en la Comunidad de Madrid, que voluntariamente
estamos trabajando en el apoyo mutuo y solidaridad con nuestras/os
vecinas/os, queremos poner en manifiesto el siguiente:
Foto: @AVVicalvaro
Comunicado redes de cuidados de Madrid
Las redes
vecinales madrileñas hemos sido de los primeros grupos en responder a las
necesidades de nuestros barrios ante esta crisis sanitaria, social y económica
producida por la pandemia mundial del COVID-19.
La mayoría de nuestras redes empezamos provisionando de comida y medicamentos a
quienes no podían salir de casa por enfermedad o por ser personas de riesgo. A
estas necesidades se le fueron sumando otras como pasear a las mascotas,
fabricar hidrogel, dotar de mascarillas, crear pantallas protectoras, gorros,
batas y pañales. También hemos acompañado emocionalmente a familias vecinas,
además de dar asesoría legal y laboral en la búsqueda de empleo y de otros
recursos a los que poder acceder, incluso facilitando la traducción lingüística
cuando era necesario. Hemos tenido también presentes a la infancia y a sus
dificultades para seguir el curso escolar por carecer de recursos tecnológicos.
Por lo que se les ha dotado, en la medida de lo posible, de ordenadores o
tablets. Debido a la precariedad económica evidente, muchas redes nos hemos
visto obligadas, aunque no es nuestra función, a actuar como bancos o despensas
de alimentos, ropa y productos de primera necesidad, atendiendo así las
demandas básicas de las vecinas y vecinos de nuestros barrios.
Muchas de estas
redes y grupos provienen de espacios autoorganizados que mantienen vivos los
tejidos vecinales y el apoyo mutuo y, una vez más,
han respondido de forma rápida a las necesidades comunes. Espacios que, lejos
de ser apoyados desde las instituciones públicas, a menudo son perseguidos,
criminalizados y a algunos se les ha tratado de hacer desaparecer.
Las
Administraciones Públicas han tardado demasiado en empezar a movilizar recursos, algunas incluso en torno a un mes o mes y medio, y continúan sin poder
dar respuesta a muchos hogares. En numerosos casos han querido apropiarse o
atribuirse el trabajo de las redes vecinales de cuidados. Algunas partidas
de los presupuestos anuales de los diversos Ayuntamientos no se van a gastar
(fiestas populares, actuaciones culturales y talleres para mayores, etc.), y
éstas deberían estar ya destinadas a reforzar los servicios sociales. En lugar
de apoyar las iniciativas vecinales que están más cerca de la realidad de los
barrios, parece que a algunas instituciones públicas les interesa más adjudicar
esa labor a grandes empresas privadas para que hagan negocio en este momento
tan dramático. Un modelo que vimos en las becas comedor de la Comunidad de
Madrid, contratando empresas que no proporcionaron comida saludable, aplicando
un modelo vertical, caritativo y lucrativo contrapuesto al concepto de la
alimentación como un derecho fundamental del ser humano. En lugar
de dar continuidad a los recursos públicos que
tienen como fin el bienestar común, se decidió priorizar el negocio con
el sector privado.
Estos modelos
de privatización, además de resultar más caros y contaminantes (hay que pagar a
cocineras/os, transportistas, envasado, etc.), restringen la libertad de las
personas para decidir su forma de alimentación. Por otra parte, la comida ha
llegado muchas veces en mal estado o son raciones insuficientes, lo que ha
provocado las lógicas quejas de las familias. En resumen, estos modelos de
alimentación priorizan el negocio de las empresas a una alimentación digna de
las familias.
Los Servicios
Sociales se han visto desbordados e incapaces de atender las necesidades
alimenticias de la población en situación de vulnerabilidad. Además, debido a las gestiones y requisitos burocráticos que impiden el
acceso universal a los recursos, los colectivos más desfavorecidos no han
tenido la oportunidad de acceder a ellos. Esto último viene ocurriendo, por
ejemplo, con la Renta Mínima de Inserción (RMI), situación que ha sido
denunciada por diversos colectivos, y ante la cual la Comunidad de Madrid sigue
haciendo oídos sordos. A día de hoy, la respuesta por parte de los
Ayuntamientos y la Comunidad, además de tardía, es totalmente ineficaz. Sin
embargo, el número de hogares que necesitan apoyo social y económico ha ido
en constante aumento, y ante la falta de respuesta institucional, han recurrido
a la comunidad vecinal que se ha autoorganizado para prestar estos servicios
esenciales. La desproporción entre las capacidades de los Ayuntamientos y
de un conjunto de vecinas voluntarias que no tienen más recursos que las
aportaciones solidarias es abismal. Además, no ha sido fácil para todas las
personas acceder a la información y a las vías de contacto ofrecidas para
solicitar estas ayudas, viéndose así excluidas si no disponían de los medios o
conocimientos tecnológicos pertinentes.
La Comunidad de
Madrid y muchos de sus Ayuntamientos pretenden convertir el estado social en un estado asistencial. Proponen, por un
lado, bajar los impuestos y por otro, hacen un llamamiento a que la ciudadanía
realice aportaciones económicas voluntarias para las personas precarizadas por
esta crisis. Olvidando, además, que el número de familias en una situación
socioeconómica vulnerable era ya demasiado alto antes del confinamiento. La
propuesta de las instituciones para salir de esta crisis es
reconvertir la justicia social y la redistribución de la riqueza, en caridad.
Valoramos el
esfuerzo que está realizando el personal profesional de los Servicios Sociales.
Lo que denunciamos son las deficientes políticas
públicas sociales, tanto coyunturales como estructurales, que agravan la
capacidad de respuesta institucional en estos momentos de crisis. Por eso, nos
preocupa también que las instituciones públicas pretendan utilizar el
voluntariado en su beneficio, como sustitución de los puestos de trabajo que
serían necesarios para abordar esta situación. Los equipos profesionales de
asistencia social, psicología, trabajo social, salud mental o servicios de
comedores sociales y escolares son indispensables, y ahora más que nunca.
DEMANDAMOS
- Que las instituciones públicas asuman la responsabilidad de hacer frente a esta crisis social ya que las redes vecinales no vamos a sustituir sus funciones y no vamos a legitimar el desmantelamiento de los bienes públicos y colectivos. Nuestra labor es de solidaridad vecinal y no vamos a ser el parche que cubra un modelo público jerarquizado, debilitado y mercantilizado que le da la espalda a la vida.
- Un cambio urgente del modelo social y económico; en el que la prioridad sea la vida, una vida digna para todas las personas, y que no deje a nadie atrás. El modelo neoliberal, que enorgullece a nuestras instituciones, es el que encierra, explota, asesina y oprime a aquellas personas que no alcanzan, en su obligado e impuesto individualismo, los estándares de producción.
- No utilizar nuestras despensas o bancos de alimentos como recurso institucional, sin consultarnos antes de la derivación de las familias.
- El refuerzo inmediato de los equipos humanos y la logística de los Servicios Sociales. Siendo también urgente aumentar la dotación económica de estos servicios de forma no exclusivamente coyuntural, sino contemplando una estrategia a medio y largo plazo y garantizando su implementación. A este fin se le podrían asignar las partidas presupuestarias inicialmente aprobadas para otros gastos que se prevean no realizables dadas las restricciones sanitarias.
- Una comunicación precisa y transparente de los datos y actividades por parte de cada Ayuntamiento y, en su caso, de cada Junta de Distrito. En aras de una mayor transparencia informativa, demandamos conocer la evolución del gasto presupuestado y del gasto realizado en Servicios Sociales en cada administración territorial competente durante los tres últimos meses (desglosado por cuenta y subcuenta contable y tipo de actividad). Además, exigimos conocer en concreto los datos mensuales de:
- El tipo y cantidad de ayuda alimentaria que recibe cada persona.
- La cantidad de alimentos recibida en cada entrega y la regularidad de esas entregas.
- El tiempo medio que se tarda desde que el Ayuntamiento recibe una solicitud de ayuda alimentaria hasta que la persona demandante recibe la primera entrega de alimentos.
- Consideramos necesario potenciar sistemas que permitan a las familias comprar por sí mismas en los comercios locales, preferiblemente en las pequeñas tiendas de nuestros barrios.
- Exigimos un modelo solidario, afectuoso, donde el cuidado de la vida sea central, donde la infancia sea un valor añadido para la sociedad y, en consecuencia, tratada como tal, y no apartada y minusvalorada. Del mismo modo exigimos la aplicación real de políticas públicas que atiendan a las personas mayores, refugio de sabiduría y memoria en cualquier sociedad.
Las estrategias
y medidas que tomen las instituciones
públicas deben poner en el centro a
las personas, cuidar del planeta en el
que vivimos y garantizar una vida que
merezca la pena ser vivida.
Que acabe la caridad y que empiece
la justicia.
Mario Benedetti
FIRMANTES
#SomosBarrioPdA
(Puerta del Ángel)
AMPA/AFA CEIP
Pinar de San José
Apoyo Mutuo
Fuenlabrada
Asociación de
Vecinos de Carabanchel Alto
Asociación de
Vecinos de Orcasur
Asociación
Nicaragua Libre
Asociación
Plaza Solidaria
Asociación
Vecinal Cuatro-Caminos Tetuán
Asociación
Vecinal Doña Carlota Numancia
Asociación
Vecinal La Nueva Elipa
Asociación
Vecinal Lucero
Asociación
Vecinal Manzanares-Casa de Campo
Asociación
Vecinal Orcasitas
Asociación Vecinal Puerta del Ángel (AVPA!)
AVV La
Fraternidad de los Carmenes
Banco de Alimentos del Barrio (BAB Colectivo)
Brigada
AntiCovid19 (Izquierda Unida Aranjuez)
Carabanchel
Alto, Barrio Solidario
Colectivo
Feminista Rebeldía Usera
Colectivo
Juvenil Villa de Vallekas
Colectivo
Kontracorriente
Cuidados Madrid
Centro
Cuidamos
Villaverde Bajo (Banco de Alimentos en La Trueca)
Despensa de
Apoyo Mutuo de Villalba
Despensa
solidaria - Kontracorriente del Pueblo de Vallekas
Despensa
solidaria San Diego (Somos Tribu)
Despensa
solidaria - Trinchera de Villa de Vallekas
Despensa Solidaria Bellas Vistas (Distrito de Tetuán)
Despensa
Solidaria de Carabanchel
Despensa
Solidaria Guindalera
Escuela Popular
de Prosperidad Feministas Prospe
Grupo de Apoyo
Mutuo Tetuán
Grupo de Apoyo
Vecinal Las Águilas
Grupo de
Cuidados de Los Cármenes
Grupo de
Hombres del Kontracorriente
La Vecinal del
Barrio de Bilbao y Pueblo Nuevo
La Villana de
Vallekas Lucero Grupo de Cuidados
Malasaña - Conde Duque - Chueca Acompaña
Mesa del Arbol
de Carabanchel
Movimiento ATD Cuarto Mundo Madrid
Observatorio
Jeanethe Beltrán
Plataforma La
CuBa (Lavapiés, Cuidando del Barrio)
Prospe 16
Red de
Almendrales y Pradolongo
Red de Apoyo de
Arganzuela
Red de Apoyo Mutuo Comunitario - Barrio
del Pilar
Red de Apoyo Mutuo de Asociación Vecinal
de Barajas
Red de Apoyo
Mutuo de Móstoles
Red de Apoyo Mutuo La Conce Quintana
Red de Apoyo
Vecinal San Blas Canillejas
Red de Ayuda
Mutua de Leganés
Red de Cuidados
Barrio del Pilar-Fuencarral
Red de Cuidados
de Chamberí
Red de Cuidados
de Retiro
Red de Cuidados
Prospe
Red de Cuidados
Vicálvaro
Red de
Solidaridad Popular Latina Carabanchel
Red Getafe
Aporta Red Interlavapies
Red Solidaria
de Cuidados de Villa de Vallekas
Red Solidaria
Zerrillo
Red Vecinal de
Apoyo y Cuidados Zofio (Usera)
Red Vecinal de
Cuidados y Apoyo Orcasitas RSP Latina Carabanchel
Somos Tribu
Hortaleza Somos Tribu Quintana
Somos Tribu VK
Doña Carlota (Red Apoyo Mutuo Vecinal)
Somos Tribu VK
Numancia Portazgo (Red de Apoyo Mutuo Vecinal)
Territorio
Domestico Valiente Bangla
“Memoria por quienes nos
han dejado sin un último
abrazo; fuerza y apoyo a
sus familiares y seres queridos.
4
FIRMANTES
*++
jueves, 28 de mayo de 2020
La Miguelito Pepe, una organización de educadores populares, o sea, que no andan buscando el carro que le robaron a Manolo Escobar un día mientras votaba
Coronavirus en tiempos de
patriarcado
Final del formulario
La Miguelito
Pepe es “una organización argentina de educadorxs populares que luchan con
compromiso militante por la dignidad y el protagonismo social y político de
niñas, niños y adolescentes de las clases populares”. Así se declaran.
Recientemente
publicó en su Facebook cifras sobre la realidad que viven niñas y niños en
tiempos de pandemia.
En España se
detectaron en la primera semana de cuarentena 17 mil descargas de pornografía
infantil. Y se registró en la segunda un aumento de un 25 %. En Italia se
incautaron 108.124 GB de contenido de pornografía infantil; se realizaron 181
denuncias y se acometieron 83 delitos por pornografía. Por su parte en
Argentina “ocho de cada diez niñxs abusadxs pudieron decirlo en la
escuela a sus maestrxs. La mayoría en clases de Educación Sexual Integral. Cero
niñxs van hoy a la escuela”.
Esto del
patriarcado no es nuevo es una realidad que vivimos todos los días, pero sí la
desprotección puede ser aún mayor cuando se sufre violencia o cuando se
recargan las tareas en las disímiles jornadas laborales de las mujeres en la
prevención del Covid-19 y en la de búsquedas y salidas a la situación que
vivimos. Hay
diferentes aristas dentro del patriarcado que se pueden analizar en esta nueva
coyuntura. Una son las cifras registradas, y las que no, de los hechos que se
ven- aunque en los medios de comunicación hegemónicos pasen desapercibidos-
sobre la violencia de género, la pornografía infantil, los feminicidios. Otra
arista es el tema del cuidado.
El tema del
cuidado (el de nosotras mismas y el que realizamos a otras personas) no está
suficientemente hablado, solucionado, ni puesto en práctica alternativas
emancipadoras en tiempos de pandemia. El cuidado recae en las mujeres, en
disímiles sectores, incluso entran en juego aunque de manera diferenciada pero con
características comunes, el espacio público y el privado.
Si bien las
mujeres ocupamos y garantizamos el funcionamiento de las actividades en las
diferentes esferas sociales- y en el caso de Cuba representan las mujeres una
cifra superior a los hombres en el sistema de salud cubano- dentro del hogar
las mujeres también asumen en su mayoría los roles de cuidado. Muchas veces, y
este es un ejemplo bien concreto, hay doctoras, enfermeras que están trabajando
directamente con casos positivos o sospechosos de Covid 19; y algunas tienen
hijos, hijas. En estos casos el cuidado de esos hijos es asumido por hermanas, tías,
abuelas, amigas, vecinas. Y eso también denota en función de qué y quienes
garantizan el cuidado.
¿Por qué
mueren más hombres que mujeres con la Covid-19? Por el machismo es un artículo de Georgina Alfonso
González, investigadora y directora del Instituto de Filosofía de Cuba. En él
la autora expone: “En esencia, el cuidado de la vida no es una preocupación
masculina. Aunque existe en la tradición el pensamiento humanista la defensa
del cuidado de la vida como valor universal, se impone la cínica racionalidad
económica patriarcal de la maximización de la ganancia que invisibiliza el
trabajo de cuidados y exige, desde la moral, un modelo tradicional de familia
donde las mujeres se hacen cargo de ellos sin reconocimiento económico”.
Y así
también reconoce que el valor de la abnegación, sacrificio y consagración para
el cuidado de las demás personas ha sido reservado solo a las mujeres por su
naturaleza precisamente por el machismo, por ese patriarcado imperante en
nuestras sociedades.
Plantea
demás que “el trabajo del cuidado se desarrolla a través de un amplio rango de
acciones subjetivas, mediadas por el género, la raza, la clase social, la
tradición entre otras. Los cuidados tienen significados diferentes relacionados
a los afectos, emociones, sentimientos; sin dudas, necesarios para el
desarrollo humano, sin embargo, estas subjetividades quedan ocultas en la
medida que el centro de cuidados se subestima y se mercantiliza. Si aspiramos a
vivir de una forma diferente hay que aprender a cuidarnos de otras maneras”.
“Las mujeres
cubanas nos hemos incorporado a la vida pública y social sin dejar de asumir el
trabajo de cuidados, lo cual nos significa una sobrecarga de trabajo y un
movimiento continuo entre los distintos espacios de relaciones. Es un perenne ir
y venir entre el trabajo remunerado y el no remunerado”. Esta es una de las
frases más valiosas del texto escrito por Georgina Alfonso González.
¿Pero en
tiempos de pandemia si cuidamos a otros en donde nos acordamos del cuidado de
nosotras mismas?. Importante sería recopilar estrategias y experiencias de
trabajo integrado que ayude no solo a visibilizar otras maneras de
relacionarnos, sino que sirvan para que una vez superada la situación de la
Covid-19 podamos establecer otros mecanismos, otras reflexiones y nuevas
maneras de hacer dentro y fuera del hogar en relación al cuidado.
Y entonces,
las cifras hablan… aunque no todo lo que debieran
“Hemos
acordado, en su mayoría, habitar casas. Pequeñas, de dos plantas, con ventanas
amplias o de baños viejos. La casa, como diría el filósofo Gastón Bachelard, es
un ser privilegiado en su unidad y complejidad. Pero hoy la casa es una
fortaleza. Un resguardo contra una amenaza microscópica. Y así, los rincones de
la casa se transformaron. Se volvieron un mundo más complejo. Laboral,
deportivo y social; pero también donde se manifiestan nuestras únicas
relaciones emocionales no virtuales. Y estos modos de habitar con otros pueden
llegar a ser difíciles. Violentos. De puertas para dentro la casa puede ser un
espacio peligroso para varios, en especial, para varias”.
Así comienza
uno de los artículos que ha abordado el tema durante la pandemia. Violentadas
en cuarentena, un texto de Nicole Martin de Argentina y Carlos Mayorga de
Colombia nos alerta de la violencia de género, la violencia contra la mujer y
la violencia intrafamiliar.
Este texto
apunta que “en el marco del aislamiento social, la Secretaría de la Mujer de
Bogotá y el Ministerio de la Mujer y Poblaciones vulnerables de Perú
encontraron que, principalmente, han sido las mujeres las que han referenciado
hechos de violencia. Mujeres agredidas por hombres (muchos de ellos sus parejas
o exparejas); mujeres que dependen económicamente de otras personas; mujeres
expulsadas a las calles, solas o con sus hijos e hijas, porque la casa ha
dejado de ser un lugar seguro o tal vez porque nunca lo fue. Estas y otras
violencias físicas, sexuales, psicológicas y económicas; se propagan y se
alojan, al igual que el virus, en otras casas de más países en Latinoamérica”.
Según el
Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe, solo trece
países latinoamericanos poseen leyes de protección integral frente a la
violencia contra las mujeres y 18 países tipifican el feminicidio.
Datos que
nos ofrece el Observatorio Colombiano de las Mujeres, las llamadas a la línea
155 han aumentado en un 163% desde que comenzó la cuarentena hasta el 23 de
abril.
En
Argentina, las llamadas a la línea nacional 144 por violencia de género
aumentaron en un 39 % mientras que en República Dominicana en marzo se registró
un pico de 916 llamadas a la línea Mujer * 212.
En Paraguay
el Ministerio de la Mujer confirmó un aumento del 50 % en las llamadas sobre
hechos de violencia, en marzo de 2020.
Estos son
algunos datos. Sabemos que la realidad supera las cifras; no todas las mujeres
y las niñas y niños pueden llamar, ni todas las cifras que se quedan
registradas corresponde a la situación real.
En México en
los primeros 17 días de cuarentena 538 mujeres fueron agredidas, 43 violaciones
sexuales, 27 niñas violentadas y 2 feminicidios. En 2019 se registraron 98
niñas y adolescentes víctimas de feminicidios.
“A menos de
50 días de haberse reportado la presencia del coronavirus en el país, las
mujeres víctimas de feminicidio serían 490, lo que significa que se
encontrarían por encima incluso de la cifra de decesos por Covid-19” registrada hasta el momento en
que se publicara el artículo.
Nadie
Gasman, del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) precisó en ese mismo
artículo que “cada día, diez mujeres mueren; cada dos horas y media una mujer
es asesinada”.
Otra cifra
que brinda razones para reconocer la desprotección de las mujeres en estos
tiempos es que el 84,4% de los poderes judiciales en México suspendieron
labores sin contemplar el funcionamiento de los recursos legales para prevenir
y frenar la violencia contra las mujeres.
En tiempos
de coronavirus el patriarcado permanece, se incrementa. Es entonces de vital
importancia que si conocemos a alguna persona que esté pasando por situaciones
violentas, a mujeres, a niñas, a personas LGTBIQ, a personas vulnerables,
busquemos las vías para poder ayudar, colaborar, acompañar en esta
situación. La solidaridad no es solo para combatir la Covid-19, sino
también para salvar la vida de las personas que puedan estar en riesgo por el
sistema patriarcal, por el machismo que puede estar en casa.
Lissy Villar Muñoz.
Fuente: mujeres.cu
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