lunes, 25 de noviembre de 2019

RELATO DE MIL CARACTERES DE UNA SERIE DE 1.000 RELATOS



LA MUJER NEGRA DE OLOR A FLORES



            No, antes no hubiese comprado carne de mujer, seguro, de hecho jamás la compré.
Antes soñaba con un mundo humanizado, en cuyo epicentro estaban siempre las personas. Ahora se mastica el mercadeo. No importa si se mercadea para alquilarlas por un rato o para comprarlas hasta que la muerte llegue y separe.
            No tenía con quien hablar, pero de haberlo tenido tampoco lo habría hecho. No podía. Sentía seco el paladar, pegajoso, y la lengua  embotada.
Perdí la cuenta en la segunda botella que vacié dentro de mí en aquel garito, donde una que fue puta, vieja ya, con los pellejos colgándoles, ofendía a Carlos Gardel cantando con voz cascada y rota.
            En aquella madrugada, bajo mis pies las calles se torcían y toda la ciudad se balanceaba, como si un terremoto intermitente fuera siguiendo mis pasos. Seguramente el que diera los tumbos era yo, no lo recuerdo bien.
            Se me acercó la mujer. Era negra y menuda, con los dientes muy blancos y los pechos vivos y tersos, proporcionada, ágil en sus movimientos y olía a flores. Me pidió cinco euros, creo. No recuerdo para qué me dijo que los necesitaba.
 – ¿Y tú qué me darás a cambio?  –le dije. No sé que respondió.
            Cerca del medio día me despertaron los rayos del sol, que se colaban con fuerza por la ventana mal cerrada. La cama estaba deshecha, como si un torbellino nos hubiera visitado. No se ni cómo empezó ni dónde concluyó. Di media vuelta, la almohada estaba húmeda  y olía a flores. Cerré los ojos y me dormí.
* * *
Manuel Sogas Cotano
Zaragoza 6 Agosto 2005

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