viernes, 9 de enero de 2026
El pueblo burkinés trunca en la calle un golpe de estado con Ibrahin Traoré
El
pueblo burkinés trunca en la calle un golpe de estado con Ibrahin Traoré
Por Canarias Semanal
kaosenlared
9 de enero de 2026 /
El antiimperialismo en
Burkina Faso ha dejado de ser una mera consigna: ahora es una política
económica concreta”
Mientras las cámaras del
mundo enfocaban los bombardeos sobre Venezuela, en África Occidental se libraba
otra batalla por la soberanía. En Burkina Faso, el gobierno de Ibrahim Traoré
frustró un intento de golpe de Estado que buscaba frenar un proceso político de
profundas raíces populares. Más que un episodio aislado, lo ocurrido pone en
valor el rumbo independiente que ha tomado el país, siguiendo el legado
revolucionario de Thomas Sankara. Frente a conspiraciones, traiciones y
amenazas externas, el pueblo burkinés defiende un proyecto de dignidad,
justicia social y liberación nacional, escribe el colaborador de Canarias
Semanal, Jordi Ruiz
POR Jordi Ruíz
Cuando apenas habían
transcurrido los primeros días de este nuevo año la prensa internacional
volcaba su atención sobre los bombardeos yanquis en Venezuela,
muchos pasaron por alto un acontecimiento de extraordinaria importancia
política y social en el continente africano: en Burkina Faso el
pueblo y su gobierno lograron frustrar un intento de golpe de Estado
contra el presidente Ibrahim Traoré.
Lo que para algunos podría
parecer un dato más en la persistente crisis del Sahel,
es en realidad la manifestación más reciente de una lucha por la
soberanía, la dignidad y el desarrollo propio de un pueblo que ha
abrazado una nueva dirección política, inspirada en los caminos trazados
décadas atrás por Thomas Sankara y retomada con renovada
fuerza por Traoré.
Este episodio —que
involucró a sectores conspirativos dentro y fuera del país— revela algo más
profundo que la simple dinámica de un golpe: la resistencia y
consolidación de un proyecto político que reivindica la independencia frente a
la intromisión extranjera y la explotación de los recursos naturales.
El gobierno de
Traoré anunció la detención de los implicados y celebró la
movilización popular en la capital, señalando cómo amplios sectores de la
sociedad salieron a las calles para defender el proceso político que encarna su
administración. En un contexto donde la hegemonía
mediática global parecía centrarse en otras regiones, este suceso puso de
relieve que en Burkina Faso late una política de resistencia
que merece una mirada profunda.
Traoré y
la construcción de un proyecto antiimperialista
Desde que Ibrahim
Traoré tomó las riendas del país en septiembre de 2022,
tras desplazar al entonces líder de la junta militar anterior, su gobierno se
ha planteado como un punto de inflexión histórico con respecto a las políticas
anteriores.
Su enfoque no se limita a
la mera administración del Estado: Traoré ha
adoptado una posición frontal contra las formas tradicionales de
dominación neocolonial, buscando liberar a Burkina Faso de
la dependencia que ha marcado la vida política y económica desde la
independencia.
Uno de los símbolos más
claros de este giro ha sido la expulsión de las tropas francesas en
2023, un acto que no solo terminó con décadas de presencia militar
extranjera, sino que marcó la voluntad de recuperar la soberanía sobre el
propio territorio. Paralelamente, el gobierno acumula avances
tangibles en la revisión de los contratos mineros, incrementando
las expectativas de regalías estatales, exigiendo inversiones locales y
forzando la transferencia de tecnología, medidas que apuntan a que los recursos
naturales de Burkina Faso beneficien realmente a su pueblo.
No se trata de mera
retórica: bajo la dirección de Traoré se han implementado
políticas de industrialización incipiente, la creación de
infraestructura productiva propia y el fortalecimiento de la agricultura y la
soberanía alimentaria, lo que ha permitido un crecimiento económico
sostenido y una mejora en la recaudación estatal. Este programa de
desarrollo, aunque enfrenta enormes desafíos estructurales, ha convertido al
país en un referente para otros movimientos similares en la región.
En el plano
internacional, Traoré ha promovido alianzas soberanas. Su país
es parte de la Alianza de Estados del Sahel (AES) junto con Mali
y Níger, un bloque que busca estrechar la cooperación regional frente
a las influencias externas y patrones tradicionales de dependencia. Estas
iniciativas reflejan la ambición de una política exterior que reivindica la
autodeterminación frente a mecanismos como la Comunidad Económica de
Estados de África Occidental (CEDEAO), vistos por el gobierno como
instrumentos de presión e intervención externa.
El legado
de Thomas Sankara y el horizonte revolucionario
Pero para comprender
verdaderamente lo que representa el proyecto de Traoré es
necesario situarlo en un continuo histórico que remonta a Thomas
Sankara, el icónico líder revolucionario de Burkina Faso en
los años 80, asesinado en 1987.
Sankara fue
mucho más que un presidente: fue un símbolo de emancipación frente
al colonialismo, promotor de reformas agrarias, defensor de la igualdad de
género, y artífice de un proyecto de cambio profundo que tocó la identidad
misma de la nación.
Hoy, décadas después, el
espíritu de Sankara parece recobrar vida en las políticas
de Traoré. El presidente actual ha revalorizado la memoria
de Sankara, tanto en actos públicos como en políticas que
buscan recuperar la dignidad productiva y cultural del pueblo,
desde la promoción de producciones textiles locales hasta la representación
internacional de Burkina Faso como un país que no se
somete a la lógica de dependencia.
Es significativo que, en
medio del proceso de consolidación del proyecto político de Traoré, se
haya producido la reinauguración de espacios y símbolos vinculados al
legado de Sankara, recordando a toda una generación de africanos que
la independencia real no es sólo un concepto jurídico, sino una
práctica cotidiana de control sobre la economía, la cultura y la política.
Hacia una
nueva fase
Que Burkina Faso haya
logrado frustrar otro intento de golpe no es un simple dato de seguridad: es la
evidencia de que existe un proceso político vivo que intenta abrir un
sendero diferente al de las élites tradicionales y las imposiciones externas.
Tanto los avances concretos en materia económica y de soberanía como la
envergadura simbólica de su vínculo con el pensamiento emancipador de Sankara muestran
que, más allá de los titulares, en África Occidental se libra una
batalla esencial por la autodeterminación.
El proyecto
político de Traoré, con sus contradicciones y desafíos, representa una
alternativa que no puede ser reducida a la simple categoría de golpe o
movimiento militar. Sus raíces están en un impulso histórico profundo por recuperar
el control de los propios recursos, dignificar la vida de la población y
afirmar la soberanía frente a los viejos centros de poder globales.
En un mundo donde las
narrativas dominantes suelen oscurecer estas líneas de fuerza, Burkina
Faso insiste en recordar que la historia de los pueblos no se
escribe sólo desde afuera, sino sobre todo desde la voluntad colectiva
de construir sus propios caminos.
VIDEO RELACIONADO 1: Relato
en detalle de como se se urdió y desarticuló el golpe.
VIDEO 2

