viernes, 14 de noviembre de 2025
En torno a Ucrania
Sentimos repetirnos,
pero estamos de acuerdo con estas conclusiones de Mario Lombardo. Son puro
sentido común, en absoluto dogmáticas ni hiper-ideologizadas. Por eso asombra
que no las atisben en la cúpula de la UE.
TOPOEXPRESS
En torno a Ucrania
Por Mario
Lombardo
El Viejo Topo
14 noviembre,
2025
La inminente
amenaza del posible colapso definitivo de las líneas de defensa ucranianas en
el frente del Donbás está
generando una amarga reflexión en Europa sobre los desastrosos efectos de las
políticas de apoyo incondicional al régimen de Zelensky, implementadas desde
febrero de 2022. Sin embargo, las soluciones que se barajan no sugieren un
cambio de actitud ni una rectificación para al menos salvar lo que pueda, sino
que, por el contrario, prevén una intensificación de los esfuerzos para
alcanzar objetivos económicos y estratégicos inalcanzables. Este autoengaño y
la persistencia de tendencias autodestructivas, no obstante, solo sorprenden
superficialmente. Si la clase dirigente europea actual hubiera poseído un
mínimo de pensamiento racional e independiente, el viejo continente no se
encontraría en la senda del declive y la irrelevancia.
Entre los
análisis más alarmantes que han aparecido recientemente en los medios se
encuentra el publicado esta semana por la red paneuropea Euractiv.
Este medio multilingüe describe la situación económica europea como «horrible»,
antes de enumerar una serie de problemas de larga data que lastran el futuro de
la Unión. En términos generales, el artículo destaca algunas de las causas
inmediatas del estancamiento, la pérdida de poder adquisitivo y el vertiginoso
aumento de la deuda. Sin embargo, la razón subyacente de este declive se oculta
entre líneas o se encubre deliberadamente. En otras palabras, en ningún momento
se menciona una aventura, como la de Ucrania, lanzada intencionadamente para
provocar una reacción de Rusia que brindara la oportunidad de debilitar y, en
el peor de los casos, destruir a este país, permitiendo así que Estados Unidos
y Europa neutralicen la «amenaza» a su hegemonía y controlen su riqueza.
El fiasco
histórico que enfrenta Occidente en Ucrania lo está pagando en gran medida
Europa, y todo indica que lo peor está por venir. Sobre todo porque no hay ni
rastro en Bruselas, ni en Berlín ni en París, de una posible reconsideración o
un retorno a decisiones racionales en materia política, económica y
energética. Euractiv describe así una Europa marcada por un
crecimiento económico «terriblemente lento», una demanda «alarmantemente débil»
y una inversión extranjera en su nivel más bajo en nueve años. La lista no
termina ahí. Las empresas también se ven lastradas por los altísimos costes
energéticos, así como por los aranceles estadounidenses y la feroz competencia
china.
El problema
fundamental que el autor de ese artículo parece pasar por alto es, por
supuesto, la guerra en Ucrania, provocada no por Rusia, sino por Occidente y la
OTAN en su avance hacia el este, así como por el trato dado a la minoría
rusoparlante en el antiguo país soviético tras el Maidán. Estas decisiones
también tienen consecuencias políticas y, sobre todo, económicas. Tras el
inicio de la invasión rusa, recibida con fingida indignación en Europa y
Washington, Bruselas puso en marcha iniciativas que sentaron las bases para la
quiebra del proyecto europeo y de las economías de los Estados miembros. Estas
iniciativas se manifestaron principalmente de tres maneras: paquetes de
(auto)sanciones dirigidas nominalmente contra Moscú, la ayuda multimillonaria
sin precedentes al régimen de Kiev y, quizá lo más grave, la drástica
reducción, con la perspectiva de su desaparición, del suministro de gas y
petróleo ruso.
Estas medidas
fueron doblemente perjudiciales, no solo porque impusieron una carga
insostenible a la economía europea y a los ingresos de sus habitantes, sino
también porque se basaron en el engaño y la mentira; es decir, se presentaron
como necesarias para combatir un ataque brutal e injustificado contra un país
inocente y un modelo de democracia. La interrupción autoinfligida del
suministro de energía a bajo coste gracias a los productos rusos representó,
por tanto, la eliminación del elemento fundamental de la competitividad de la
industria europea. Una autoempoderamiento que también se produjo mediante actos
objetivamente terroristas, como la explosión que destruyó el gasoducto Nord Stream en
septiembre de 2022, a manos de fuerzas ucranianas, polacas o estadounidenses,
según las versiones más o menos oficiales de la investigación.
Las cifras que
ilustran la situación actual nos ayudan a comprender la locura colectiva que ha
permeado a la clase dirigente europea durante casi cuatro años, con muy pocas
excepciones. El gasto militar europeo solo para Ucrania asciende hasta ahora a
aproximadamente 180.000 millones de euros. Esta cifra carece prácticamente de
precedentes, especialmente para un proyecto fallido que resultó en la
destrucción de arsenales enteros y, peor aún, en la muerte de generaciones
enteras de ucranianos. Este despilfarro, sin embargo, no alcanza a reflejar la
catástrofe autoinfligida de figuras como Macron, Scholz, Merz, Tusk, Starmer,
Von den Leyen y muchos otros. Según algunas estimaciones, si sumamos la «ayuda»
prestada a Kiev a las pérdidas económicas y otros gastos directamente
relacionados con la tragedia ucraniana, Europa ha asumido hasta ahora un coste
total de alrededor de 700.000 millones de euros. Esta cifra absurda ni siquiera
incluye el precio adicional que han pagado particulares y empresas tras la
interrupción del suministro de gas y petróleo rusos.
La conducta de
los líderes europeos en los últimos años ha sido, por lo tanto, sencillamente
criminal, aunque ninguno de los responsables vaya a rendir cuentas jamás. De
hecho, lo que se está gestando es una aceleración de las políticas
militaristas, que drenan aún más los recursos públicos de los programas de
bienestar social hacia la compra de armamento. La razón: la histórica derrota
en la guerra infligida directamente a Rusia y la drástica reducción del papel
global de Europa. Todo esto, por supuesto, se presenta como una necesidad
absoluta para hacer frente a la (inexistente) amenaza militar de Moscú.
Hablando de
criminalidad, la clase dirigente europea también ha emprendido otras
iniciativas flagrantemente ilegales en un intento desesperado por evitar o
retrasar el enfrentamiento en Ucrania. La más evidente es la apropiación de
fondos rusos congelados en Europa, mediante una medida igualmente ilegítima,
tras el inicio de las operaciones militares en febrero de 2022. Estos fondos
ascienden a más de 200.000 millones de euros depositados en el banco
belga Euroclear, del
cual Bruselas ya ha extraído ilegalmente solo los intereses. El agujero negro
ucraniano requiere cada vez más ingentes cantidades de fondos para evitar el
colapso del Estado y las fuerzas armadas, pero la situación financiera europea
es ahora insostenible, lo que convierte a los fondos rusos en el principal
objetivo para abrir una nueva línea de crédito a
Kiev.
Lo que se
necesita es «solo» un instrumento creado específicamente para transformar un
robo en una operación aparentemente legal. Existen profundas divisiones dentro
de la UE entre los gobiernos que impulsan esta apropiación directa y otros que
aconsejan cautela dadas las implicaciones legales, las represalias rusas y el
daño a la credibilidad de Europa. Podría tomarse una decisión final el próximo
diciembre, pero las consecuencias de una posible o real violación del derecho
internacional por parte de Europa han tenido desde hace tiempo consecuencias
desastrosas.
Al menos, esto
es lo que se deduce de los datos sobre inversiones extranjeras en Europa,
citados en el artículo de Euractiv mencionado anteriormente,
que pone de relieve una creciente desconfianza hacia el viejo continente. Esta
desconfianza se alimenta no solo de la amenaza de que diversas inversiones y
activos puedan ser confiscados de facto en cualquier momento por las autoridades
europeas sin respetar la ley, sino también de la pérdida de competitividad del
sistema europeo y del astronómico coste de la energía. Un estudio publicado el
pasado mayo por EY reveló
que la inversión extranjera directa (IED) disminuyó por segundo año consecutivo
en 2024, alcanzando su nivel más bajo en nueve años. Evidentemente, esta
tendencia no se revertirá si Europa procede con la confiscación de facto de los
fondos rusos congelados.
Los precios de
la energía también subirán tras la decisión de Bruselas el mes pasado de
prohibir por completo las importaciones de gas y petróleo rusos a partir del 1
de enero de 2028. Esta medida también infringió las normas, ya que, mediante
una maniobra pseudolegal, se eliminó el requisito de unanimidad en favor de la
mayoría cualificada. Esta maniobra neutralizó la firme oposición de países como
Hungría y Eslovaquia.
La apoteosis de
la clase dirigente europea alcanzó su punto álgido en la gestión de las
relaciones transatlánticas tras el regreso de Trump a la Casa Blanca. El hecho
más curioso se relaciona con otro factor citado en el artículo de
Euractiv como obstáculo para el crecimiento económico del continente:
los aranceles impuestos por Trump a los productos europeos. Europa acabó
aceptando los dictados de la Casa Blanca, perjudicando a sus empresas
exportadoras en un intento de mantener a la administración republicana
vinculada al proyecto ucraniano.
Más allá de
simplemente negarse a negociar la reducción o eliminación de aranceles,
Europa accedió a importar gas estadounidense a precios exorbitantes, con la esperanza
de que Trump mantuviera la misma postura que su predecesor respecto a la guerra
contra Rusia. El resultado, sin embargo, fue otro desastre. El presidente
estadounidense ignoró repetidamente a Bruselas en las negociaciones con Moscú
y, finalmente, decidió no suspender por completo la transferencia de armas a
Kiev solo con la condición de que Europa asumiera los costos, obligándola así a
cometer otro suicidio político: comprar a productores estadounidenses lo que
necesita para intentar mantener a flote el régimen de Zelensky.
Fuente: Altrenotizie
Juan Carlos I, un rey ingrato que sigue libre gracias a los poderes del Estado
Juan Carlos I, un rey ingrato
que sigue libre gracias a los poderes del Estado
Rebelión / España
12/11/2025
Fuentes: El
Diario
El monarca emérito culpa al Gobierno de Pedro Sánchez de su descrédito a
cuenta de las investigaciones judiciales que destaparon su intento de fraude
fiscal y otros delitos protegidos por la inviolabilidad.
Juan Carlos
I vende estos
días unas memorias de recuerdos poco exactos y olvidos
sorprendentes. “Reconciliación”, que así se titula el libro, parece más bien en
algunos momentos un ajuste de cuentas. “Mi padre siempre me aconsejó que no
escribiera mis memorias. Los reyes no se confiesan. Y menos, públicamente. Sus
secretos permanecen sepultados en la penumbra de los palacios. ¿Por qué le
desobedezco hoy? ¿Por qué he cambiado de opinión? Porque siento que me roban mi
historia”, se justifica Juan Carlos I en el párrafo con el que promociona un
libro que saldrá a la venta en España el próximo 3 de diciembre. Algunos
secretos del rey emérito permanecieron sepultados mucho tiempo, pero no en la
penumbra de los palacios sino en bancos suizos. De esa manera, la Agencia
Tributaria de España no podría cobrar los impuestos debidos por su fortuna
oculta en el extranjero.
El monarca
dispara en sus memorias algunos reproches, basados en premisas falsas, contra
protagonistas políticos de la historia reciente de España. Juan Carlos abdicó
en 2014 a la fuerza, humillado por sus comportamientos inapropiados, aunque
nada se sabía entonces de sus fortunas ocultas en Suiza. Y huyó de España seis
años después, en agosto de 2020, para fijar su residencia en Abu Dabi tras una
investigación judicial en marcha que husmeaba en sus andanzas financieras más
inconfesables. En el libro que ahora vende para que no le roben su historia,
Juan Carlos I afirma: “El Gobierno [de Pedro Sánchez] transformaba estas
investigaciones jurídicas en una caza de brujas, en un juicio moral que afectaba
al conjunto de mi reinado y de mi acción política”. En ese ataque a los que
supuestamente le desacreditaron sin motivo incluye a Dolores Delgado, ministra
de Justicia (2018-2020) y fiscal general del Estado entre 2020 y 2022.
La historia
judicial del caso Juan Carlos I cuenta otra historia muy distinta. Doce años
antes de su autoexilio, el monarca aceptó un
regalo de 100 millones de dólares –ahora cree que fue un error–
del rey Abdalá bin Abdulaziz de Arabia. En aquel verano de 2008, el rey de
España guardó su fortuna en un banco suizo y a nombre de una fundación con
domicilio en Panamá. Si hubiera ingresado el dinero en un banco español y
declarado aquella donación ante Hacienda, Juan Carlos habría pagado en
impuestos 51 millones de euros.
El gestor suizo
de aquella operación se llamaba Arturo Fasana y administraba también otras
fortunas españolas en una cuenta denominada “soleado”. Algunas de esas fortunas
correspondían a empresarios implicados en el caso Gürtel que salpicó a
numerosos gobiernos y dirigentes del PP.
Los manejos del
rey en Suiza no se empezaron a conocer hasta diez años después, cuando se
publicó en julio de 2018 una grabación del comisario José Manuel Villarejo con
Corinna Larsen, examante de Juan Carlos I. La conversación sugería un blanqueo
de capitales del rey de España, pero el juez instructor de la Audiencia
Nacional con el impulso de la Fiscalía Anticorrupción archivó en septiembre de
2018 la causa abierta por esa grabación. El carpetazo llegó en apenas 56 días y
sin practicar diligencias.
El Gobierno de
Pedro Sánchez no dijo ni una sola palabra sobre aquel archivo precipitado ni
promovió, que se sepa, ninguna iniciativa para reabrir una causa con pruebas
suficientes de los manejos ilegales de Juan Carlos I.
El argumento de
jueces y fiscales fue que la grabación no parecía prueba suficiente, que los
indicios eran muy endebles y que los hechos relatados se correspondían con un
tiempo en el que Juan Carlos I estaba protegido por la inviolabilidad que la
Constitución establece. El juez instructor interrogó a Villarejo y la Agencia
Tributaria le contestó que no le constaba que Juan Carlos I tuviera cuentas en
el extranjero. Con esos trámites, se olvidó del asunto sin escuchar lo que
tuvieran que decir la examante o los supuestos testaferros.
Pese al
archivo, la Fiscalía Anticorrupción mantuvo abierta una línea de investigación
sobre los negocios privados del rey Juan Carlos en el extranjero y, a la vez,
la fiscalía suiza investigó por su cuenta entrando en los secretos que guardaba
la banca de aquel país sobre la fortuna oculta del rey de España.
El teniente
fiscal del Supremo, Juan Ignacio Campos, fallecido en diciembre de 2021, investigó la fortuna oculta del rey emérito y envió a su
abogado, Javier Sánchez Junco, notificaciones de las tres investigaciones
preprocesales abiertas a Juan Carlos I en junio, noviembre y diciembre de 2020.
La prensa, con muy pocos datos de la investigación, publicó las sospechas
existentes sobre el rey emérito. Aunque alguien en la Fiscalía planeó citar al
rey emérito para que declarara en las diligencias preprocesales abiertas, se
rechazó esa posibilidad para evitar “un circo mediático”.
En esa
situación límite, con el monarca huido a Abu Dabi, su abogado presentó el 9 de
diciembre de 2020 una regularización fiscal por 638.393 euros. Se trataba de
los impuestos no pagados en su día por el rey a cuenta de la donación que un
empresario mexicano le había hecho a través de un testaferro. Solo dos meses
después, en febrero de 2021, el abogado Sánchez Junco volvió a hacer otra
regularización por casi 4,4 millones de euros correspondientes a impuestos no
pagados por los regalos de su primo Álvaro de Orleans, quien había costeado
desde la Fundación Zagatka los vuelos privados de Juan Carlos I durante varios
años. En la ventanilla del Ministerio de Hacienda, dirigido por la socialista
María Jesús Montero, no pusieron pegas a la operación pese a que la ley señala
que si un contribuyente tiene una inspección abierta o en marcha de la Fiscalía
ya no es posible saldar cuentas y hay que abrir juicio. El rey emérito tuvo
suerte porque ni el Gobierno de Pedro Sánchez ni la Fiscalía que le
investigaba, dirigida entonces por Dolores Delgado, pusieron pegas a una
regularización que le libraba de una condena de cárcel segura.
La Fiscalía del
Supremo archivó las tres investigaciones preprocesales abiertas a Juan Carlos
I. Lo hizo en abril de 2021, con Dolores Delgado como fiscal general y con el
Gobierno de Pedro Sánchez totalmente inactivo en relación con esa causa. La
Fiscalía defendió que los delitos fiscales de Juan Carlos I al ocultar en Suiza
la fortuna que le regaló el rey de Arabia no eran perseguibles porque en aquel
periodo (de 2008 hasta 2012, año en que el rey decidió donar todo el dinero que
guardaba en Suiza a favor de Corinna Larsen) gozaba de inviolabilidad. Esa
cuestión nunca quedó suficientemente aclarada por el principal intérprete de la
Constitución. El Tribunal Constitucional no se ha pronunciado todavía sobre el
alcance de la inviolabilidad y no ha resuelto la duda sobre si todos los actos
del Rey también están protegidos por ese derecho. Prestigiosos juristas
sostienen que las conductas privadas del rey Juan Carlos —como sería esconder
en Suiza un regalo de 100 millones de dólares y no declarar esa donación en
España para evitarse el pago de impuestos— no pueden estar amparadas por la
inviolabilidad.
El Gobierno de
Mariano Rajoy (2012-2018) impulsó una pequeña reforma, consensuada con el PSOE,
para proteger a Juan Carlos I tras su abdicación en junio de 2014. Entonces había
dos demandas civiles presentadas contra el rey por juicios de paternidad. El
entonces ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, redactó de urgencia una
modificación de la Ley Orgánica del Poder Judicial para que cualquier denuncia
contra Juan Carlos I solo pudiera ser investigada en el Tribunal Supremo. En el
preámbulo de aquella reforma, sin efectos legales, se introdujo por primera vez
una interpretación sobre el alcance de la inviolabilidad: “Conforme a los
términos del texto constitucional, todos los actos realizados por el Rey o la
Reina durante el tiempo en que ostentare la jefatura del Estado, cualquiera que
fuere su naturaleza, quedan amparados por la inviolabilidad y están exentos de
responsabilidad”.
El archivo de
todas las investigaciones abiertas en la Fiscalía a Juan Carlos I no eludió un
grave reproche al monarca por sus manejos financieros durante diversas etapas
de su reinado. Pero la prescripción de algunos de los delitos cometidos, el
escudo de la inviolabilidad que le protegió los 39 años de reinado (1975-2014)
y una regularización extraordinaria más que dudosa salvaron al rey de la cárcel
por blanqueo de capitales, fraude fiscal y cohecho.
Todo lo que
pudieron hacer los poderes del Estado (incluyendo al Gobierno de Sánchez) lo
hicieron para evitar al rey Juan Carlos un trago (la condena por fraude fiscal
castigada con varios años de cárcel) aún más humillante y amargo que su huida a
Abu Dabi por traicionar a su país con una conducta deshonesta.
Operación robo de petróleo. El mayor portaviones yanqui ya está en las inmediaciones de Venezuela
Operación robo de petróleo. El
mayor portaviones yanqui ya está en las inmediaciones de Venezuela
El gobierno bolivariano
moviliza con urgencia a 200.00 personas.
Insurgente.org
/ 14.11.2025
El grupo de ataque del Portaviones USS Gerald R. Ford llegó al área de operaciones del Comando Sur de Estados Unidos, que incluye la mayor parte de América Latina, anunció la Marina.
El secretario de
Defensa, Pete Hegseth, ordenó que el Ford —el grupo de ataque de Portaviones
más avanzado de la Marina— se dirigiera al Caribe desde Europa (fue custodiado
con todos sus honores por la armada española a su paso por el estrecho de
Gibraltar) a finales del mes pasado. El grupo de ataque trae consigo nueve
escuadrones aéreos, capacidades antisuperficie y el buque de mando de defensa
aérea y antimisiles integrado USS Winston S. Churchill.
“Con más de 4.000
marineros y decenas de aeronaves tácticas a bordo, el Gerald R. Ford
proporciona a los comandantes combatientes y a los líderes civiles de Estados
Unidos una mayor capacidad para proyectar poder a través de operaciones sostenidas
en el mar”, dice el comunicado de prensa de la Marina.
“El Portaviones de
primera clase puede lanzar y recuperar simultáneamente aeronaves de ala fija en
su cubierta de vuelo, de día o de noche, en apoyo de las operaciones
asignadas”.
La Operación robo del petróleo venezolano tiene el
apoyo de la Premio Nobel Corina Machado que aboga por dar a las empresas de
EE.UU el control de las materias primas cuando ella y los suyos gobiernen
Venezuela, dice.
jueves, 13 de noviembre de 2025
Diez formas de robar a la
clase obrera
DIARIO OCTUBRE / noviembre 13, 2025
Kike Parra (Unidad y Lucha).— Bajo la lógica capitalista, la relación entre la
burguesía y el proletariado, a pesar de que la fuerza de trabajo constituye una
mercancía, no es una mera transacción comercial equitativa. Es, en su esencia,
una relación de explotación estructural. La acumulación de capital no se genera
por arte de birlibirloque, sino a través de mecanismos de extracción de valor y
riqueza de quienes la producen: la clase trabajadora.
Esta lista no
constituye «numerus clausus» y menos un orden jerarquizado. Desgranamos
diez formas habituales en que el sistema roba a la clase obrera, consolidando
su dominación.
1. La
plusvalía: la piedra angular.
La plusvalía es
el mecanismo fundacional. Según la teoría del valor-trabajo de Marx, el valor
de una mercancía lo determina el tiempo de trabajo socialmente necesario para
producirla. El capitalista compra una mercancía muy peculiar: la fuerza de
trabajo del obrero. Su «valor» es el costo de su subsistencia y reproducción
(comida, vivienda, etc.). Sin embargo, la fuerza de trabajo tiene la capacidad
única de crear más valor del que cuesta mantenerla.
Si un
trabajador produce su salario en 4 horas, pero trabaja 8, las 4 horas restantes
son trabajo excedente, plusvalía, la fuente primaria de beneficio. Es el robo
legalizado y sistematizado por excelencia.
2. Expolio
salarial.
Más allá de la
plusvalía estructural, el capitalista busca apropiarse de parte del trabajo
necesario (el de su mantenimiento y reproducción), pagando por debajo de su
valor. Salarios que no alcanzan para la canasta básica, extensión encubierta de
la jornada laboral, impago de horas extras… Esto constituye un robo doble:
intensifica la explotación, pero además, desde la propia «justicia» burguesa,
se viola su propio contrato legal.
3. Impuestos
indirectos vs. directos.
El Estado
burgués, lejos de ser neutral, es un Consejo de Administración de los asuntos del
Capital. Aunque los impuestos directos (sobre la renta) se idearon para paliar
desequilibrios, la carga fiscal recae en los impuestos indirectos (IVA),
profundamente regresivos. Un millonario y una trabajadora pagan lo mismo por
una barra de pan, pero para la segunda supone un gran peso sobre su ingreso. El
Estado recauda expoliando proporcionalmente más a quien menos tiene.
4. Presupuestos
públicos regresivos.
Los
Presupuestos se vuelven más regresivos. Mientras se recorta en sanidad,
educación pública y servicios sociales, que sustentan la reproducción de la
fuerza de trabajo de la clase obrera, se destinan ingentes recursos a
infraestructuras que benefician al capital (autopistas, polígonos
industriales), o a un ejército que protege sus intereses y a una deuda pública
que es otro mecanismo de transferencia de riqueza.
5. Beneficios
privados y socialización de las pérdidas.
Cuando una
empresa quiebra o atraviesa dificultades, los costos son socializados. Hay un
esfuerzo público para evitar esas «pérdidas» bonificando fiscalmente y
subvencionando empresas. Pero el robo más explícito es el rescate bancario y
corporativo. El Estado, con dinero público, inyecta capital en una
transferencia de riqueza colectiva a manos privadas, socializando el
riesgo empresarial.
6.
Obsolescencia programada.
Este mecanismo
fuerza el consumo recurrente, dilapidando recursos escasos y deteriorando la
naturaleza. La obsolescencia programada (diseñar productos para que fallen en
un tiempo determinado) o la obsolescencia percibida (cambios estéticos que
inducen a reemplazar lo funcional) obligan a gastar constantemente parte del
salario en sustituir lo que debería ser duradero.
7.
Privatización de lo público.
Lo Público
(sanidad, educación…) es el resultado de décadas de inversión social y lucha de
clases. Forma parte del patrimonio colectivo. Su privatización, aún más si es a
precio de ganga, constituye un despojo del patrimonio común.
8.
Especulación.
El capital
financiero especula parasitariamente con bienes básicos (vivienda, alimentos…)
sin crear riqueza. La compra de bienes raíces o la especulación en futuros de
alimentos encarecen artificialmente estos productos. El trabajador, para
acceder a lo elemental (un techo, comida), se ve obligado a pagar un
«sobreprecio».
9. Deuda Pública.
La deuda
pública es uno de los mecanismos de expropiación más abstractos. El Estado
emite deuda que compran los grandes capitalistas (bancos, fondos de inversión).
Para pagar los intereses, se recaudan más impuestos (que recaen sobre la clase
trabajadora) o se recortan servicios públicos. Es un flujo constante de riqueza
desde las arcas públicas (y, por tanto, del pueblo) directamente a los
bolsillos de la oligarquía.
10. Inflación:
el impuesto invisible.
Cuando los
precios suben más que los salarios, el poder adquisitivo del trabajador cae en
picado (Inflación de precios). La inflación erosiona silenciosamente los
salarios, permitiendo a la burguesía aumentar la plusvalía sin tocar el salario
nominal, desvalorizando el trabajo asalariado día a día. En relación con la
deuda, la emisión de moneda devalúa el dinero, empobreciendo a la población
(devaluación monetaria).
Conclusión:
Reconocer esta
trama del Capital para empobrecer a la clase obrera nos debiera servir como
herramienta de lucha y elevación de la conciencia de clase, llevando la
reivindicación concreta, percibida por la clase, al escenario de lo político.
No se trata de fenómenos aislados, casuales o coyunturales, sino de todo un
entramado que permite mantener en pie un sistema basado en el expolio a quienes
producimos toda la riqueza: la clase trabajadora.
Fuente: unidadylucha.es
Guerra híbrida y filtraciones
Guerra híbrida y filtraciones
Por Carlos Fazio
Rebelión / EE.UU., México, Venezuela
13/11/2025
Fuentes: La
Jornada
México y
Venezuela reúnen, en la coyuntura, algunos elementos comunes y también grandes
diferencias. Los dos son países poseedores de petróleo y otros recursos
geoestratégicos disputados por Estados Unidos y China, y con distintos grados
de intensidad y proyección situacional, ambos son objeto de una difusa guerra
híbrida de Washington, que combina disuasión, presión psicológica y preparación
bélica.
Otro eje común
es que, aunque encarnan proyectos político-ideológicos disímiles: con inflexión
al socialismo en el caso venezolano y de corte nacional popular
neodesarrollista en el mexicano, e integran alianzas estratégicas
internacionales también diferentes (Venezuela con Rusia, China, Irán, Cuba y
Nicaragua, y México principalmente con Estados Unidos, en situación de
dependencia a través del tratado de libre comercio), tanto Nicolás Maduro como
Claudia Sheinbaum han sido sometidos a intensas y sostenidas acciones de poder
blando y duro por parte de Donald Trump.
Asimismo, desde
el comienzo de su segundo mandato, como comandante supremo de las fuerzas
armadas y principal propagandista de su estrategia, con la mira puesta en
Venezuela y México, Trump fabricó una matriz de opinión que asimila a los
cárteles de la drogas como organizaciones terroristas extranjeras (verbigracia,
Al Qaeda, ISIS, et al), una estrategia de fuerza extraterritorial
–incluida la militar– presuntamente para combatir al narcotráfico, pero que
adelantaba ya entonces la posibilidad de ataques aéreos letales con misiles y
drones, para asesinar de manera sumaria a civiles identificados como criminales
(sin exhibir pruebas), como ha venido ocurriendo en el Caribe y el
Pacífico.
La guerra
híbrida utiliza a distintos niveles toda clase de medios y procedimientos, ya
sea la fuerza convencional (por ejemplo, el actual cerco militar naval sobre
las costas de Venezuela), como la guerra irregular (golpe suave, guerra
económica, preventiva, jurídica [lawfare], de información, a las drogas,
contra el terrorismo, cognitiva, cultural, mediática).
Un componente
central de la guerra híbrida son las operaciones sicológicas (OpSic) y las
acciones encubiertas, como las autorizadas por Trump en Venezuela a la Agencia
Central de Inteligencia. Herramientas de las políticas de cambio de régimen,
las acciones encubiertas sirven para generar golpes de Estado, operaciones de
bandera falsa y desestabilizar y generar caos social y político sobre el
terreno por medio de distintos actores.
Para ello,
además de la CIA, Estados Unidos cuenta con otras 15 agencias de la llamada
comunidad de inteligencia (DIA, NSA, FBI, DEA, NRO y otras) y oficinas de
relaciones exteriores dependientes del Departamento de Estado (embajadas,
consulados, misiones ante organismos internacionales, etcétera).
Además de los
agentes encubiertos de la CIA plantados sobre el terreno, los principales
instrumentos injerencistas del Pentágono en el extranjero son los comandos de
élite de la Marina de Guerra (Navy SEALs) y la Fuerza Delta del Comando
Conjunto de Operaciones Especiales del Ejército. A su vez, para sus acciones
clandestinas en Venezuela y México, la CIA, la DEA, la DIA, el FBI reclutan
“activos nativos” (native assets) como informantes y operadores locales
(militares y elementos de los aparatos de inteligencia y seguridad del Estado,
políticos, periodistas, elementos del hampa, del narco, paramilitares,
mercenarios y un largo etcétera), que actúan como agentes de redes de espionaje
y/o generadores de violencia y caos, como en las guarimbas de la oposición
venezolana jefaturizadas por María Corina Machado y, eventualmente, bajo la
pantalla de los grupos de la economía criminal mexicanos, en ejecuciones simbólicas
desestabilizadoras, como la que acaba de cobrar la vida del alcalde de Uruapan,
Carlos Manzo, en Michoacán.
Otros elementos
esenciales y complementarios del accionar desestabilizador abierto y encubierto
de Washington en Venezuela y México son el empleo de tecnologías de última
generación (guerra cibernética) combinado con otros métodos de influencia como
la siembra de desinformación, propaganda blanca, gris y negra, y noticias
falsas (fake news) seguida de técnicas de repetición e intoxicación
sistemáticas y persistentes en los medios de difusión masiva hegemónicos.
Todas esas
modalidades híbridas –que incrementan las incertidumbres propias de la “niebla
de la guerra” y las misiones clandestinas– son precedidas por operaciones de
prensa que invariablemente se mantienen hasta el final, y a cada momento se
retroalimentan y proyectan de cara a la opinión pública.
Un ejemplo
típico de propaganda gris, que lleva el sello de las operaciones de
desinformación conjuntas de la CIA, el MI5 británico y el Mossad israelí, y
pudo ser manufacturada sobre el terreno por el embajador de Estados Unidos,
Ronald Johnson, viejo halcón de las acciones clandestinas, es la filtración al
periodista Barak Ravid (quien sirvió en la división de inteligencia israelí
Unidad 8200) del medio estadunidense Axios, amplificada urbi et orbi por
Reuters, sobre el supuesto intento de atentar contra la embajadora de Tel Aviv
en México, Einat Kranz Neiger, citando a un “funcionario estadunidense” que
habló bajo condición de anonimato.
Según Ravid, la
operación habría sido dirigida por una unidad de la Guardia Revolucionaria
Islámica, “que durante años ha reclutado agentes en toda América Latina desde
la embajada de Irán en Venezuela”. Desmentida por la Cancillería y la
Secretaría de Seguridad locales, la filtración tuvo como objetivo demonizar a
Irán, y enrarecer las relaciones entre Teherán, Caracas y México.
Educar en la totalidad capitalista
Educar
en la totalidad capitalista
Quique Badia Masoni
kaosenlared
13 de noviembre de 2025
El debate ontológico en el
marxismo, o sobre qué es lo que constituye nuestra realidad y de qué forma
interactúan sus componentes, ha cobrado nueva vida tras la publicación de
varias obras que lo abordan y con el centenario del nacimiento del filósofo Manuel
Sacristán. Pero es en un libro de la militante comunista Ani Pérez, crítico con
la llamada “educación alternativa”, donde se plantea con mayor elocuencia un
interrogante con el que dar algunas respuestas a las cuestiones más urgentes
del citado debate:
“(…) con respecto al
término “intervención”, he de decir que desde hace tiempo me estoy cuestionando
su uso, que parece presuponer una cierta exterioridad –que yo no suscribo–
entre quien interviene y su objeto. Romper con cualquier forma de exterioridad
es fundamental, pues de no hacerlo estaríamos asumiendo que el profesorado
“crítico” está situado inicialmente fuera de las relaciones sociales que
pretende transformar y, por lo tanto, como si no tuviera que transformarse a sí
mismo en el proceso y permaneciera a salvo de cualquier crítica”.
Las falsas alternativas, segunda
edición ampliada (Virus, 2023), pág. 43.
La nota al pie de Pérez
plantea una pregunta relevante: ¿de qué manera se puede describir la subsunción
de la actividad docente en una estructura concreta (la del capitalismo) y, a la
vez, el innegable impacto que produce sobre el alumnado dicha actividad en
particular? La solución que genera más consenso científico pasa por hacerlo en
términos de relación de causa-efecto, aceptando que la labor del profesorado es
causa primera (aunque no única) de los efectos de un determinado complejo de
estructuras causales. Esta premisa choca contra la posición de aquellos que
consideran al capital una totalidad indiferenciada –la postura menos
defendible–, pero también contra los que, sin comprometerse con lo anterior,
entienden que la determinación de las partes de un sistema puede ser simétrica
o bidireccional y producto de contradicciones. Por definición, las relaciones
causales son asimétricas: las causas siempre preceden a los efectos.
Atribuir poder causal a la
actividad docente presupone al trabajo del profesorado una posición preeminente
en los resultados académicos de un grupo de alumnos. Poca gente defenderá que
este poder causal está al mismo nivel que los cambios en la política monetaria
de la Reserva Federal de Estados Unidos, por poner solo un ejemplo. Al afirmar
esto sobre la docencia se sobreentiende que, contra lo que sostienen algunos
marxistas, no todo está relacionado con todo y al mismo nivel. Pero no es con
esta asunción con la que pretende batirse este texto, pues ya ha sido
suficientemente denostada.
Desarrollos recientes del marxismo han tomado prestados de la filosofía de la ciencia paradigmas como el mutualismo y los sistemas complejos de Edgar Morin. El primero se fundamenta en el emergentismo, una tesis que acepta que de una determinada estructura de partes emerge un todo con propiedades que no contenían sus componentes. Caso del agua, que contiene la capacidad de apagar un fuego, mientras que sus partes (hidrógeno y oxígeno) amplifican sus efectos. El mutualismo añade a la anterior posición la premisa de que la totalidad que emerge de una determinada estructura de interacciones entre componentes dispone de un poder causal propio que tiene efectos sobre sus partes. Algo así:
Representación de la
afectación mutua entre una totalidad emergente y las partes en interacción en
las que se origina (Lewin, 1993).
Søren Mau incorpora el
mutualismo al marxismo, siguiendo el ejemplo de Andreas Malm, para describir
como propiedad emergente la dominación impersonal del capitalismo y, más
concretamente, a la coacción muda que generan sus relaciones de producción.
Este marco permite explicar la dominación del capital sin darle a éste entidad
de sujeto, pues explica que su poder sobre nuestras vidas es fruto de una
determinada forma de organizar el trabajo. Otros autores, como Andrés Piqueras,
remiten a las propiedades de la interdependencia, la recursividad, la
retroalimentación y la mentada emergencia en los sistemas complejos de Morin, y
señalan que en un futuro no muy lejano disciplinas como la cibernética, las
ciencias cuánticas o de sistemas darán más proyección científica a la dialéctica
marxista. Todos ellos, asumiendo que el desarrollo de los procesos sociales se
da además mediante la secuencia dialéctica de negación, preservación y
elevación.
Manuel Sacristán aportó otra pista con la que resolver el reto propuesto por Ani Pérez, en el prólogo al Anti-Dühring de Friedrich Engels de 1964: la noción de totalidades concretas, explicitada en los trabajos de Lenin. Pensar en el conjunto de relaciones causales (el sistema educativo) que capacitan a quien interviene (el profesor) como en una totalidad concreta y subsumida en una totalidad aún mayor que la contiene (el capitalismo) permite dibujar la relación que va del profesorado al estudiante (producto a su vez de otra totalidad concreta, formada por la familia o el barrio y sus condiciones materiales) como una relación externa a esta segunda totalidad (la que envuelve al estudiante), atravesada a su vez por la coacción muda del modo de producción capitalista. Algo así, siendo el círculo más grande el modo de producción capitalista, cada uno de los puntos de colores las totalidades concretas que lo componen y las líneas conectoras sus interacciones:
Representación de una
interacción de partes subsumidas en una totalidad.
Pero Sacristán discrepaba
en una cuestión esencial con Malm, Mau y Piqueras: él consideraba que la
dialéctica era poco más que un “estilo intelectual” y una fuente de “metáforas
precientíficas”, algo que se agregaba a su adhesión a la lógica clásica y su
rechazo a las lógicas que aceptan algún tipo de contradicción. Los hitos más
avanzados para formalizar la dialéctica en la actualidad se basan en los
trabajos de Graham Priest y Elena Ficara, que fundamentan esta tentativa de
formalización en la asunción de dos tipos diferentes de lógicas
paraconsistentes. Sin entrar muy en detalle, son lenguajes lógicos que no
tienen como premisa el principio de explosión, o de que de una premisa falsa se
sigue cualquier cosa. Esto permite a quien usa estas lógicas expresar un
movimiento de negación (mediante la contradicción), preservación (de dicha
contradicción) y elevación (el surgimiento de una nueva propiedad).
Es posible ser fieles a
Manuel Sacristán y defender que de las consecuencias aparentemente
contraintuitivas de asumir la lógica clásica, que no acepta la contradicción,
pueden surgir marcos explicativos con los que fundamentar la noción mutualista
y a la vez hacer redundante la dialéctica. Timothy Williamson, en particular,
basa su ontología y su método filosófico en la lógica modal de inferencia
clásica, lo que le obliga a aceptar el necesitismo, o la idea de que todo lo
posible existe de forma necesaria (eso es, en toda situación contrafáctica
imaginable), pero que otra cosa es que sea concreto en el mundo actual.
Para entender la utilidad
del necesitismo y su encaje en el paradigma mutualista es preciso introducir el
concepto de capacidad de Nancy Cartwright. Por “capacidad”, según esta autora,
hay que entender la potestad de un determinado objeto (evento o forma social)
de provocar cambios en el mundo, como por ejemplo la aspirina, que es capaz de
curar un dolor de cabeza. Otros filósofos como Giacomo Giannini plantean que la
idea de capacidades no manifestadas pide alguna forma de necesitismo, pues,
partiendo del citado ejemplo de la aspirina, para que su capacidad se
manifieste alguien debe sufrir dolor de cabeza e ingerirla. En resumen, que la
capacidad curativa del fármaco es necesaria para que sea considerado como tal,
pero debe darse una determinada circunstancia para que se exprese. Puede
pensarse en las capacidades como en disposiciones y en este marco explicativo
como en un prisma similar al del esencialismo neoaristotélico que refiere César
Rendueles en su último libro, A la sombra de Marx.
Con este esbozo de aparato
conceptual ya es posible caracterizar las totalidades concretas de Sacristán y
aterrizarlas en el caso expuesto por Ani Pérez. Se puede afirmar que enseñar a
otros es una capacidad necesaria (y por lo tanto consustancial) del ser humano
que se expresa en una estructura social concreta: la que permite la escolarización
y los estudios universitarios para capacitar a docentes en sociedades
organizadas para la reproducción y ampliación sistemática del conocimiento.
Bajo este marco, la capacidad de enseñar emerge de una interacción de
componentes en una totalidad concreta subsumida en otra totalidad mayor, que
determina los fines de la referida reproducción: en el capitalismo, la
preservación de la tasa de ganancia en los negocios de la burguesía. Esta
descripción permite, pues, dibujar una relación de exterioridad entre docentes
y alumnado que no obvia el contexto sistémico en el que se ubican ambas
totalidades concretas.
La contradicción de la
labor del profesorado, tal y como la expresaba la tradición marxista, se
operacionaliza bajo este marco de la siguiente manera: el profesor, en tanto
que objeto parte de un todo, contiene, por lo menos, dos capacidades, i) la de
reproducir la valorización del capital mediante la producción de sujetos
funcionales a las necesidades del capitalismo y/o ii) la de generar las
condiciones para la liberación de los estudiantes del yugo de las relaciones de
producción. En este modelo, una u otra o las dos capacidades se expresan en una
determinada configuración causal-estructural, cambiando la identidad del
docente en función de los poderes causales que lo atraviesan. Es una forma de
expresar en lenguaje matematiforme la idea proferida por los compañeros de Café Marx de que “la sociedad [y las
partes que la componen] es, precisamente, un conjunto de relaciones
contradictorias, no una suma de partes o de conjuntos ya establecidos”.
El aquí expuesto no es un
debate ocioso, pues permite clarificar las tareas de un proyecto socialista.
Así, en la ontología y en el método referido la pregunta podría ser: ¿cuál es
la estructura causal que permite la emergencia de la coacción muda? Søren Mau
responde a esta pregunta que es de una estructura de unidades de producción
descentralizadas y en competencia que se nutren de la fuerza de trabajo del
proletariado en una sociedad de clases de donde emerge esta propiedad
indispensable para la dominación capitalista. Pero de esta asunción se sigue
lógicamente que existen otras formas sociales en las que la mentada coacción no
emerge. Un análisis riguroso bajo este marco es el que identificaría qué
apuestas hay que llevar a cabo en cada una de las totalidades concretas que
constituyen el capitalismo para que el control racional de todo lo que afecta
nuestras vidas se materialice.
En un artículo que publiqué recientemente,
en el que entraba en más detalle en la propuesta aquí defendida, señalaba esta
cuestión, relevante en el análisis de los fenómenos sociales:
“Stuart Glennan (Glennan,
2023) indica que para que esta [emergencia mutualista] se dé deben concurrir
los siguientes elementos: dependencia, autonomía, novedad y holismo. Así pues,
para Glennan, la propiedad emergente se construye en una relación de
dependencia con las partes de las que emana, y el fenómeno emergente, para ser
considerado tal, debe de ser relativamente autónomo de la fuente que lo
origina; disponer de características nuevas y, por lo tanto, ser algo más que la
suma de las partes. La hipótesis aquí defendida es que el poder causal de la
totalidad concreta emergente permite la manifestación de ciertas capacidades.
Gillett sostiene que las totalidades concretas tienen efectos sobre otras
totalidades de la misma naturaleza mediante relaciones horizontales densas.
Pero también reconoce la existencia de relaciones verticales y más «delgadas»
entre algunas capacidades de la totalidad concreta y las capacidades de alguna
de las partes”.
La relación entre el
docente y el sistema educativo es de dependencia, pero no está claro que la
totalidad concreta que emerge de su actividad opere de forma autónoma ni aporte
novedades respecto a la acción de las partes. De ahí que considere fructífero
el análisis que surge del modelo propuesto, pues permite aislar los elementos
autónomos y nuevos que surgen de una determinada estructura de interacciones y
reflexionar sobre qué es lo que las propicia, a la vez que nos posibilita a los
comunistas pensar en qué hay que hacer para que no emerjan propiedades como la
coacción muda en ámbitos como el de la educación.







