martes, 29 de septiembre de 2015

HAY ALTERNATIVA, Y ES REPUBLICANA





Rafael Luna
Sociología Crítica
29.09.2015

El último intento formal de unidad de los republicanos fue en el exilio en 1959, como consecuencia del convencimiento de la necesidad de dicha unidad entre los distintos partidos radical-republicanos y, tras largas negociaciones entre Izquierda Republicana y Unión Republicana, nace Acción Republicana Democrática de España (ARDE).

En julio de ese año se dio a conocer el “Manifiesto de Fundación y Bases Doctrinales de Acción Republicana Democrática”: entre sus fundadores predominaban los republicanos exiliados en México y Francia. Entre algunos de sus fundadores se encontraban personalidades como Carlos Esplá, Claudio Sánchez-Albornoz, Fernando Valera o José Maldonado González, el que años más tarde se convertiría en el último Presidente de la República en el exilio.

Llegada la democracia, y no pudiéndose presentar a las primeras elecciones, si lo hizo en las primeras municipales de 1979, aunque obtuvo pobres resultados a nivel nacional. La excepción fue en la ciudad de Segorbe, donde consiguió el primer alcalde republicano que gobernó un municipio español desde la Segunda República.

Son muchos hoy los que nada saben de republicanismo porque éste no está en la escena, pero sin saberlo lo están demandado de muchas formas reivindicativas de otra democracia, otras instituciones y otros políticos.

Sin embargo, algunos aun se preguntan ¿dónde está la voz de los republicanos? Cuando hablamos de republicanos, estamos hablando de aquellos que hemos mantenido, de una u otra forma, la herencia jacobina del radicalismo español, de aquellos que creemos que el estado español debe de ser una Republica, Federal, Laica, Solidaria y Pacifista.

Hablamos de esos y no de los que, aprovechándose de nuestro silencio y permisibilidad, se han apropiado de la defensa de la República, a pesar de que “republicanos” sea su segundo apellido.

Creemos que ha llegado el momento de que tengamos una sola voz y un solo mensaje, que tenemos algo que proponer, más allá de recuerdos y nostalgias.

La izquierda progresista de hoy debe proceder de un radicalismo de combate que sepa federarse para realizar grandes reformas doctrinales referentes a la solidaridad, a una laicidad que sepa institucionalizar con sabiduría y, para siempre, la separación de las iglesias y el Estado, a la libre asociación que garantice la libre sindicación, a una economía verdaderamente solidaria basada en la progresividad de los impuestos sobre el beneficio y la propiedad inmobiliaria.

Y somos nosotros, los radicales republicanos, los que debemos contribuir con nuestra voluntad política al servicio de una República federal y progresista que sepa reunir y orquestar, en torno suyo, a todas las diferencias.

Porque cuando nosotros, los republicanos radicales, hablamos de Republica creemos que, frente a el capitalismo voraz de los recortes sociales, de los recorte salariales, de los recortes en las inversiones públicas, de la privatización de la Naturaleza, de la privatización de los servicios públicos esenciales, de los grandes incentivos para ejecutivos, de la bajada de impuestos a los ricos, de los despidos masivos de trabajadores, de la socialización de las pérdidas bancarias y, la privatización de sus ganancias, los valores que históricamente la inspiraron siguen plenamente vigentes hoy en día:

.- La defensa universal de los derechos humanos (derecho a una vivienda digna, derecho al trabajo, libertad de expresión, etc.).

.- La defensa de lo público (sanidad, escuelas, universidades, etc.)

.- La igualdad social

.- La independencia judicial

.- El establecimiento de un sistema electoral con listas abiertas, España como distrito electoral único y un sistema de financiación de partidos transparente y claro.

.- La implantación de la ética republicana tanto en la sociedad como en la política. 

Denunciando la corrupción y los comportamientos antidemocráticos allá donde se produzcan.

.- La laicidad; la enseñanza pública sin intromisión eclesiástica. La separación efectiva de la iglesia y el Estado a todos los niveles.

.- El desarrollo de una cultura de respeto y cuidado del medioambiente como principal legado para nuestros descendientes.

.- La voluntad real de resolver los litigios sin recurrir a la guerra.

Pero estos valores no vendrán por sí mismos. Los republicanos necesitamos una herramienta, que para empezar, lleve nuestra voz, nuestras ideas a todas las instituciones del Estado.

Por eso, y dada la magnitud de la crisis mundial y la desintegración de nuestro tejido social, creemos firmemente que debemos salir de las ambigüedades, volver a las fuentes del compromiso y tomar las grandes realidades de nuestro mundo; los republicanos