miércoles, 10 de septiembre de 2014

PODEMOS 1 - TIBURANCIA LA LEAL 0



Carlos Enrique Bayo
07.09.2014

La caza de brujas contra todos los que integran Podemos está haciendo palidecer la que desencadenó McCarthy en EEUU contra rojos y homosexuales en los años 50.
Para empezar, emplea técnicas idénticas de manipulación de masas: acusarles de aviesas intenciones totalitaristas e imputarles precisamente las mismas maniobras propagandísticas que se están utilizando contra ellos. Que Esperanza Aguirre y Rosa Díez acusen a Pablo Iglesias de ser “populista” es tomar por imbéciles a los votantes, que hace ya mucho tiempo se dieron cuenta del populismo con el que ellas se han abierto carrera política.
Pero a medida que las encuestas constatan el fulgurante ascenso del movimiento ciudadano inspirado en el 15-M, la desesperación de las clases dominantes (bastante bien definidas ahora como “casta”) ha impulsado una patética campaña de injurias y golpes bajos que refleja el pánico de esas élites a perder el poder. Los portavoces del partido en el Gobierno y los grandes medios de comunicación públicos y privados se han lanzado a una persecución implacable contra Podemos, escarbando en archivos e internet cualquier elemento que pueda desprestigiar o humillar a sus dirigentes, aunque para ello tengan que retorcer los hechos, las declaraciones y la misma realidad.
Como escribía hace poco el catedrático de Economía Juan Torres López: “No tienen miedo de la formación que lidera Pablo Iglesias sólo porque sepan que podría tomar medidas para acabar con los privilegios oligárquicos que provocan las crisis y el atraso económico. Lo que sobre todo les aterroriza es que Podemos encendieran las luces para que todos los españoles se enteren de cómo se han enriquecido quienes vienen detentando el poder político, judicial, económico y financiero en los últimos decenios gracias al dinero público y a su información privilegiada”.
Porque, si llegasen al poder, los defensores del “sí se puede” podrían auditar la deuda pública y las privatizaciones, el rescate de la banca y el hundimiento de las cajas de ahorro, la financiación de los partidos y la actividad de las grandes empresas en paraísos fiscales… así como determinar a quiénes han beneficiado las medidas de austeridad “contra la crisis” adoptadas a partir de 2010.
¿Qué resultaría de estas indagaciones para que les tengan tanto miedo?
Así que, ¿qué más teme la casta que se descubra si Podemos llega a escudriñar las cuentas del Estado y tiene a su disposición las herramientas de investigación del Ejecutivo?
Además, ante un panorama socio-económico tan desolador, con una población condenada a más del 20% de paro hasta 2017 (según las optimistas previsiones del propio Gobierno) y al continuo aumento de las desigualdades hasta niveles tercermundistas, ¿cómo pueden augurar los economistas de las élites que la llegada de Podemos a La Moncloa sería una catástrofe? ¿Consideran todo lo antedicho un éxito de la gestión gubernamental? Pues sí, parece.
Cuando los periodistas Alfonso Rojo, Eduardo Inda y Hermann Tertsch toman aliento, tras repetir a gritos incesantemente (para no dejar argumentar a los otros tertulianos ni pensar a los espectadores) calumnias disparatadas (como que Iglesias y Monedero son cómplices de ETA, lacayos de los ayatolás, ideólogos de la “represión” chavista y hasta futuros asesinos si llegan al poder), entonces toman el relevo sesudos catedráticos para argüir que las medidas propuestas por Podemos en defensa de los oprimidos no sólo son irrealizables sino que, si fueran posibles, provocarían una auténtica hecatombe económica.
Primer oxímoron: si son irrealizables, no podrán provocar nada, está claro.
El País difunde artículos de eminentes analistas de Economía Política que son tan burdos en sus esfuerzos de cuestionar como inviable y pernicioso el programa económico de Podemos, que sus argumentaciones son fácilmente rebatidas y desmontadas por profesores universitarios que no están a sueldo de los lobbies internacionales y concluyen que esa formación política “también en lo económico es una alternativa de gobierno”.