lunes, 8 de octubre de 2012

UN ANALISIS DE LA SITUACION ESPAÑOLA

El intelectual y ex subdirector de "Mundo Obrero", Armando López Salina, analiza la crisis española 

"Lo que no se gana en la calle no se gana nunca en la mesa de negociación" 
Alejandro Torrús 
Público.es 08.10.2912  

El intelectual, ex subdirector de 'Mundo Obrero' y exredactor de La Pirenaica, analiza la crisis de España desde las claves que ofrece la historia reciente. “España está sufriendo una especie de diluvio universal, pero de mierda”, sentencia. 

Armando López Salina (1925) lleva una vida dedicada a la lucha “de los humillados de la tierra”. A la lucha por aquéllos que han visto pasar un gobierno tras otro, incluso han visto caer una dictadura y han dado la bienvenida a una democracia mientras que su nivel de vida permanecía estancado bajo las promesas de “un futuro mejor”. Su batalla, la de la clase obrera, asegura Armando, ya “casi está perdida”. Los más de cinco millones de parados, los recortes en Sanidad, el asalto que sufre la democracia o como dice Armando el “diluvio universal de mierda” que sufre España es una muestra de que la lucha de clases nunca desapareció para el capitalismo. “Ellos sabían que estaban en lucha, muchos de nosotros no”, asegura. 

 Ahora, cerca de cumplir los 87 años y con estado de salud “bueno, si no se entra en detalles”, Armando pasa las horas en su despacho, devorando libros y plasmando sobre el papel sus pensamientos. “No hace falta ser marxista para darse cuenta de lo que está pasando. Hay que salir a la calle a seguir luchando. Lo que no se gana en peleando en la calle no se gana nunca en la mesa de negociación”, emplaza. 

 A sus espaldas acumula la experiencia de quien con apenas 16 años, en plena posguerra, se juntaba con sus vecinos del barrio para escribir “panfletos” comunistas y lanzarlos a la calle bajo la firma del PCE y a los 50 celebraba la muerte de Franco en un calabozo de Madrid cantando La internacional. “Era el tiempo de posguerra y estaba finalizando la II Guerra Mundial. El partido pensaría que éramos unos alborotadores, pero éramos unos chiquillos y aunque no recuerdo exactamente que decíamos, seguramente estaríamos llamando a tomar el palacio de invierno”, recuerda. Con apenas 14 años, recién terminada la Guerra Civil y con su padre preso, comenzó a trabajar. En fábricas, en el campo, como pintor o como “portador de la maleta de un representante de zapatos por Madrid”. 

No sería hasta el año 1959 aproximadamente, “porque con la edad y con el activismo político las fechas y los años se juntan y se confunden”, cuando comenzaría a trabajar en Radio España Independiente, más conocida como La Pirenaica", donde escribió “más de mil crónicas” que serían leídas para España desde Bucarest. Después vendría el final de la dictadura, las negociaciones con Suárez, con Felipe González, las discusiones con Enrique Múgica o los debates internos en el PCE sobre su papel en la transición. 

Transición y monarquía

 “Cuando murió Franco no me hice demasiadas ilusiones. Durante la transición sucedió lo mismo en España que en la revolución francesa de 1789, salvando las distancias. Sobre las espaldas de los obreros que derrumbaban un régimen cabalgó la burguesía. Una gran parte de ella cambió de caballo y de la noche a la mañana se hicieron demócratas. Ahora tenemos a Mayor Oreja expidiendo certificados de democracia”, asevera. 

El resultado de esa transición está a la vista de todos, señala. “Quisieron cambiarlo todo, para no cambiar nada. La historia demuestra que la monarquía es el régimen que más beneficia a la burguesía y que más protege sus intereses. Aquí ni siquiera se pudo elegir. La constitución dice que la soberanía reside en el pueblo, pero es mentira. La Constitución miente, porque al pueblo soberano ni siquiera le permitieron votar si prefería república o monarquía. La soberanía del pueblo está secuestrada”, denuncia.

Aunque no todos los males de la España de hoy se deben a los errores de la transición, reconoce. “Otro tipo de transición hubiese abierto otro tipo de caminos. La derecha y el PSOE, los que fueron bendecidos desde Washington, querían hacerla con el menor ruido posible. Para mí era un error. Se tendría que haber constituido un Gobierno provisional sin signo político y haber dejado más tiempo para el asentamiento de los partidos políticos”, opina.

 Una España federal

Fruto de aquel pacto que fue la transición “poco abierta a la población” y con un rey “que llegó a España como el mesías instaurando la democracia e incluyendo a todas las fuerzas políticas” se tomaron decisiones que acarrean problemas en la actualidad. Para Armando López, finalista del premio Nadal en 1960 con la obra Caminando por las Hurdes, España debería configurarse como un estado federal plurinacional con una Constitución que recogiese “el derecho a la autodeterminación de los pueblos”. 

No obstante, reconoce, Armando es partidario de la unidad de España porque la historia “demuestra que también podemos estar juntos y que ha habido ocasiones en la que hemos estado de acuerdo como en la defensa de la República” y porque todos los obreros del Estado español hablan el mismo idioma, el del socialismo.

“Independientemente