viernes, 15 de abril de 2011

DESINFORMACION OBJETIVA EN LA ERA DE LA COMUNICACION

De lo que tenemos que saber y es posible saber sabemos poco, y de lo que no deberiamos saber: de las mentiras; de la puñalada trapera al amigo; las corrupciones y de las veces por segundo que es capaz de mear en un farola el pichichi de la temporada estamos al tanto hasta los ojos, por ejemplo.

Deberiamos saber algo más de lo que significa el "rescate" de un banco, que lejos de ser asunto asociado a un cuento de principes azulones que rescatan a sus frágiles princesitas de las garras del sapo verde, más malo que malo, significa que los respectivos gobiernos como capataces de los bancos, nos sacan el dinero de nuestros bolsillos para metérselo en los bolsillos particulares de nuestros nuevos amos, los muy distinguidos y señores delincuentes banqueros, que han decidido entre comida y comida, que por que sí, han de ser mas ricos hoy que ayer pero menos que mañana.

Deberíamos saber que los grandes medios de comunicación: prensa, radio, televisión cumplen su función de comunicar al pie de la letra, pero que comunicar no es necesariamente informar verazmente ni formar al ciudadano para que por sí mismo pueda hacerse una idea propia de la situación, a partir de la información recibida. Se acerca más a ocultar algunas verdades y hacer creer que otras no verdades son verdad, de tal manera que el ciudadano acabe por creer, no lo que a él le interesa objetivamente, sino lo que le interesa al propietario del medio de comunicacion que le facilita la "comunicación".

Por ejemplo, que llueve y el que se moja es usted que está en cueros vivos en mitad del diluvio que está cayendo, pero, y aqui está la gracia de la comunicacion, con un debido y adecuado tratamiento "comunicativo" acerca de la lluvia, resulta que el que se moja soy yo que estoy bien calentito en mi cama, oyendo como llueve después de haber pasado una noche chiquiliguay con parienta ajena. Pero no se haga ilusiones, el de la cama soy yo que soy el que le facilito la comunicación, y el que se moja es usted, porque es que sigue lloviendo.

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MADRE ANOCHE EN LA TRINCHERA