viernes, 15 de febrero de 2013

CONTRA UN ESTADO CORRUPTO E INJUSTO COMO ES EL REINO DEL REY, NO CABE MÁS QUE LA REBELIÓN SIN VUELTA DE HOJA


(Que buenos Señores, si fueran buenos Señores: ¿y que porqué no empezamos a exigir que salga  zumbando el uno del Trono con su real familia detrás, y el otro dimite con el gobierno en pleno con la consiguiente disolución de las Cortes?)


Los Policarpo estos de trae un millón o los que se tercien, que me lo llevo, apelan a la seguridad jurídica de trae ese otro millón que también me lo llevo, que es una barbaridad bárbara de, ahora que caigo, que me llevo cinco millones más, que es que no me daba cuenta de que se me antojan otros cinco millones. 

Y antes estos auténticos hijos de mala madre, cínicos y demagogos por demás, de trae esos dos fajos mas de millones que me los voy a llevar también, porque es que le he cogido el gustillo a esto de llevarme lo tuyo, y como tu no dices nada, que pareces que estás acartonado con menos sangre en las venas que un ladrillo, hay que decirles que basta ya, que a tomar pol culo la bicicleta y a joder a otro sitio, Evaristo que te han visto, y que les van a seguir robando a su puta madre, si es que se deja. Que no creo yo que se dejen, porque la madre puede ser puta, pero de tonta ni miajita.

Así que, ese primer millón que te has llevado, suelta la gallina y devuélvemelo que es mío, y no por seguridad jurídica, que no estamos ahora para perder el tiempo en tontadas, sino porque el que tiene derecho a vivir y disfrutar de la riqueza creada soy yo que trabajo o he trabajado, so mamón. 

Ah, que se me olvidaba, y esos cinco millones que también te has llevado, junto a los dos fajos de millones que también te has llevado, que me los devuelvas que son míos, cabrón, que eso de llevarte a la cárcel por ladrón, cínico, demagogo y embustero, es para más adelante, para después de juzgarte y por tu seguridad jurídica, pero los millones que ya te has llevado son míos, porque es que tú no has producido para la sociedad nada en toda tu puta vida. Así que devuélvelos, que lo del juicio antes de ir a la cárcel es para después. Con todas las de la Ley, eso sí. Y sin reducción de penas. 

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JUZGAN AL CORONEL MARTINEZ INGLÉS POR DECIR QUE TRES VECES DOS SON SEIS (PUES DE MI PARTE, A LO QUE MANDE, MI CORONEL)


El Coronel Martínez Inglés a su llegada a la Audiencia: “A mí no me torean”

(Coronel Martínez Inglés. Los coroneles llevan tres estrellas de ocho puntas, y algunos, como el CORONEL Martinez Inglés, tienen DOS GUEVOS. El Rey tiene uno, creo)

 por Insurgente
 kaosenlared
Jueves, 14 de Febrero de 2013 11:15

El Coronel Martínez Inglés a su llegada a la Audiencia: “A mí no me torean” El coronel Amadeo Martínez Inglés, que se enfrenta a un año y tres meses de cárcel por un delito de calumnias e injurias graves a la Corona, ha llegado esta miércoles a la sede de la Audiencia Nacional vestido con uniforme de paracaidista... 

 El coronel Amadeo Martínez Inglés, que se enfrenta a un año y tres meses de cárcel por un delito de calumnias e injurias graves a la Corona, ha llegado esta miércoles a la sede de la Audiencia Nacional vestido con uniforme de paracaidista, pese a estar retirado, y con una chapa con los colores de la bandera republicana porque, según ha afirmado, está "en lucha".

Una veintena de personas esperaban al exmilitar en la calle y le han jaleado con gritos de "¡con Franco o Borbón, republicanos chitón!", "reinan porque amordazan", "basta ya de censura real", y "mandar callar, negocio real". 

Martínez Inglés se ha presentado en la sede provisional de la Audiencia Nacional (mientras está en obras su edificio), en la calle de Prim, pero había sido citado hoy para ser juzgado en otro edificio. El exmilitar se ha negado a acudir a la otra sede donde le esperan el juez y el fiscal para iniciar la vista y se ha quedado en la calle con sus simpatizantes. "A mí no me torean", ha dicho. Martínez Inglés se ha quejado del tribunal, porque, según ha asegurado, le han denegado los testigos que había presentado. A la visa de la incomparecencia, el juicio se ha suspendido hasta nueva fecha, sin que el juez adoptase ninguna otra actuación contra el exmilitar.

 La fiscal Monfort asegura en su escrito que el acusado actuó "con el propósito de menoscabar y dañar el prestigio de la más alta representación del Estado" Martínez Inglés ha protagonizado otras polémicas.

 En el año 2003 fue llevado a juicio por participar en una manifestación contra la guerra de Irak vestido de uniforme y al año siguiente fue expulsado de la catedral de la Almudena tras colarse en la boda de los príncipes de Asturias. 

"Se creen que soy un terrorista y soy un coronel que tiene mucha categoría, más que ellos, cuando ellos se meaban en los pantalones yo estaba pegando tiros en Ifni, jugándome el tipo en un unidad de comando, un poco de respeto, coño", dijo Martínez Inglés tras anunciar que no asistiría al juicio.

 El acusado añadió que España es "una cloaca llena de corruptos" y dijo que los jueces "no leen el periódico" y no sabe nada "de lo del elefante o lo de la Corinna". 

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ACERCA DE LA CORRUPCION


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 Gentileza de http://www.iidh.ed.cr/siii/index_fl.htm para la BIBLIOTECA CATÓLICA DIGITAL

IV. La interrelación entre las diferentes dimensiones y el papel de los factores externos e internos en las concepciones dominantes sobre la corrupción 

En lo interno de los estados la variable compleja que parece crucial para entender el auge de la corrupción como issue central de opinión pública es la generalización de la democracia como régimen político y del mercado como principio fundamental de organización económica. Perdida la conexión revolucionaria, ya desde antes de la caída del muro de Berlín, que el llamado socialismo científico pretendía establecer entre economía y política, la oposición interna de izquierda desprovista de grandes consignas ha tenido que buscar otros cauces. Uno de ellos es la lucha contra la corrupción que ha venido a sustituir la lucha por la revolución (Njaim 1995) y curiosamente converge con las corrientes de derecha tradicionalmente enemigas de la democracia, nacionalistas, militaristas, etc. Una consecuencia teórica de esta situación es que la discusión vuelve al terreno de los clásicos del pensamiento político. Para estos, en efecto, la cuestión fundamental no era la economía; ésta debía ser disciplinada en cuanto a los excesos en que podían incurrir los particulares, pero no se cuestionaba que, en lo fundamental, bastaba dejarla correr por los rieles muy firmes que le trazaba el interés egoísta. La cuestión crucial era más bien de tipo político-ético y estaba constituida por la pregunta de si el régimen realizaba los fines de bien general que proclamaba o si, por el contrario, había degenerado en despotismo. La situación es muy semejante en la actualidad porque aunque usamos el término corrupción en un sentido más delimitado, que era secundario o no problemático para los clásicos, en el fondo el robo de fondos públicos o, en general, los fenómenos de privatización de lo público, los tomamos como manifestación de una decadencia más profunda. Por ello no hay en este momento un factor de desestabilización y deslegitimación de los sistemas políticos más virulento que la corrupción. 

 A su vez nos encontramos en una época que ha sido llamada de globalización o de mundialización. La significación de este omnialegado concepto parece inagotable. Es evidente, sin embargo, que alude a una realidad primariamente económica que ha rebasado los acotados linderos de los diferentes estados y en la que los intereses privados han adquirido un ámbito mayor que esos estados. Enfrentados esos intereses directamente en un escenario mundial, requieren de reglas claras de juego para poder desenvolverse sin incurrir en la anarquía de la guerra de todos contra todos, ni los inconvenientes de legislaciones heterogéneas y contradictorias pero, además, realizan presiones para lograrlas. Algunas se dirigen a los estados. Deben estos eliminar, entre otras cosas, la corrupción que genera costos ocultos a las transacciones pero que, sobre todo, contribuye a que no haya un terreno firme en el que asentar sus operaciones. De esta manera la crítica exógena de derecha se combina y refuerza con la crítica endógena, tanto de izquierda como de derecha, para traer el asunto de la corrupción al primer plano de atención nacional e internacional. Pero estas presiones sobre los diferentes países requieren demasiada variedad de esfuerzos inciertos e incluso deben enfrentar las dificultades creadas por la heterogeneidad de culturas y tradiciones sobre lo público. Por eso es más efectiva la actuación de tal influencia a través de los grandes espacios de integración que se están formando. Una condición para incorporarse a ellos es poner la casa en orden. Esta es una situación que ha vivido México respecto del Tratado de Libre Comercio de las Américas, Turquía respecto de la Unión Europea, Corea del Sur respecto de la OCDE. Pero la cuestión no sólo afecta a países de menor desarrollo relativo: las acciones anti-corrupción y la sensibilidad al asunto, ya anotadas, en países como Italia, Alemania y Japón, muestran la importancia de los factores externos y su reforzamiento por los internos o viceversa. 

Todo este conjunto de circunstancias alienta, a su vez, a actores de la política interna que ya no encuentran suficiente su labor nacional sino que consideran necesario complementarla mediante esfuerzos conjuntos con fuerzas afines en otros países. Surgen así, o se insinúan, nuevas “internacionales”. Una de las más notables en el campo que nos ocupa es la de los jueces que se ha manifestado con particular fuerza en el ámbito de la Unión Europea. Ibañez (1996) expresa esta inquietud por parte de magistrados italianos y españoles reunidos en un seminario celebrado en 1995, así como una reunión de siete prominentes jueces europeos celebrada en Ginebra en 1996. Este activismo judicial por encima de fronteras es, quizá, una derivación especial de la fuerza de expansión de las cuestiones de ética y derechos humanos que han llevado a la constitución de tribunales supranacionales contra crímenes de guerra en la antigua Yugoslavia y a la intensa actividad de tribunales franceses y españoles para reclamar los abusos cometidos contra nacionales suyos por las dictaduras de los años 70 en países del Cono Sur y, últimamente, al tratado sobre un Tribunal Penal Internacional y a la prisión de Augusto Pinochet en Londres