jueves, 9 de febrero de 2017

PODEMOS, ¿QUE SERÁ DE PODEMOS?



¿Gramsci o Laclau?
Los dilemas de Podemos

09.02.2017


Dentro de unos días en la plaza de toros cubierta de Vistalegre (Madrid), Podemos celebrará su segunda asamblea general, un evento que podría representar un giro importante en la vida de esta formación política que representa al día de hoy la única izquierda del Viejo Continente en condiciones de competir de igual a igual con el establishment neoliberal. En mi último libro (“La variante populista”, DeriveApprodi, 2016) he señalado en Podemos el ejemplo europeo más importante (comparándolo con las revoluciones bolivarianas en América Latina y con el movimiento nacido alrededor de la candidatura de Sanders en los Estados Unidos) del intento de cabalgar desde la izquierda la ola populista que se está levantando en todo el mundo como reacción a las devastaciones sociales, civiles y económicas provocadas por décadas de régimen neoliberal.

Antes de analizar las opciones estratégicas que se confrontarán en Vistalegre –intentaré hacerlo cotejando los documentos programáticos presentados respectivamente, por el secretario general Pablo Iglesias y por su competidor Iñigo Errejón– es útil realizar algunas consideraciones sintéticas referidas a la mutación del escenario mundial actualmente en curso (marcado, entre otros acontecimientos, por el Brexit, la elección de Trump y por la derrota de Renzi en el referéndum del pasado diciembre) y a los desafíos que eso impone a todos los movimientos antineoliberales de todo el mundo.

El presupuesto del que parto es que estamos viviendo la fase inicial de un rápido y caótico proceso de des-globalización. No tengo aquí el espacio para argumentar de forma adecuada tal tesis, por lo cual me limito a enunciarla en modo apodíctico haciendo referencia al artículo del vicepresidente boliviano Linera, que ya he comentado en estas páginas. En ese texto Linera escribía, entre otras cosas, que Trump “no es el verdugo de la ideología triunfalista de la libre empresa, sino más bien el médico forense al que le toca oficializar una muerte clandestina”. Clandestina, añado yo, gracias a la obtusa insistencia con la que las izquierdas se obstinan a no tomar nota. Y añadía que la era en la que estamos ingresando es rica de incertidumbres, y, justo por esta razón, potencialmente fértil, si sabemos navegar en el caos generado por la muerte de las narraciones pasadas.

En la misma longitud de onda, merece la pena señalar un largo, notable
artículo firmado Piotr publicado en la web megachip que mantiene, entre otras cuestiones: 1) que Trump no representa solo un electorado compuesto por perdedores de la globalización (parados, trabajadores blancos pobres, etc.) sino también un múltiple mosaico de fragmentos de las élites dominantes asustadas por la inercia de una política neocons transversal (Hillary Clinton sobre todo) dispuesta a arriesgar una guerra mundial, para defender la hegemonía americana fundamentada sobre el binomio financiarización/globalización; 2) que esta base incoherente y variada lo obligará a llevar adelante una política igualmente incoherente y contradictoria (por ejemplo dando marcha atrás en la globalización sin dejar de defender los intereses de la finanza global); 3) que para oponerse a su pseudo new deal autoritario los lobby liberal-imperiales lucharán (es la crónica de estos días) con el cuchillos entre los dientes, movilizando una ideología identitaria “enrocada tras el dogma y la inquisición de lo políticamente correcto, es decir una forma ideológica elitista que prefiere todo lo que es minoría, ya que las minorías no plantean desafíos fatales, mientras, si bien explotadas pueden minar aquellos propuestos por la mayoría. Minorías que por esa razón tienen que ser tuteladas por lobby que se erigen a sus representantes. Lobby de minorías incorporadas en un establishment dedicado a políticas elitistas”; 4) que una izquierda que quiera luchar tanto contra el globalismo a la Clinton como contra el trumpismo tendrá que surfear, con espíritu pragmático mas sin renunciar a los principios, la ola populista. Lo que nos lleva otra vez a los dilemas de Podemos.

Empecemos diciendo que Podemos es hoy objeto de una violenta campaña de agresión por parte de los medios de comunicación españoles, parecida a las que en todos los demás países occidentales se conducen contra la amenaza “populista”. Las comillas se imponen porque el término se utiliza de manera totalmente indiferenciada: populistas son Evo Morales y Marine Le Pen, Rafael Correa y Grillo, Trump y Podemos. Un