martes, 6 de noviembre de 2012

SEVILLA TUVO QUE SER


UNA PAREJA SEVILLANA CONSIGUE UNA DURA SENTENCIA CONTRA LOS ABUSOS BANCARIOS




por Juan Rubio
kaosenlared.net
Lunes, 05 de Noviembre de 2012 15:29 

Condenada una caja por no explicar las consecuencias de un producto financiero engañoso que no conocía “ni el director de la sucursal” .  

A María José le salen las palabras a borbotones. Está eufórica. Junto con su marido, acaba de ganar en un juzgado de Sevilla una dura sentencia contra los abusos bancarios asociados a las hipotecas después de haber sufrido, dice, cuatro años de engaños. El fallo no sólo arremete contra la entidad -concretamente una caja de ahorros- por no informar correctamente sobre los riesgos de un complejo producto financiero, sino que también asegura que fue comercializado por la oficina sin que los responsables de ésta supieran siquiera ni qué era, ni cómo funcionaba, ni qué implicaba cancelarlo. Y si ellos mismos, siendo duchos en finanzas, no respondían a los pormenores, difícil que los particulares que firmaban tuvieran un conocimiento exacto del anexo que estaban rubricando con su hipoteca.

 Tiene por nombre swap y, junto con las cláusulas suelo -que impiden beneficiarse al completo de la bajada de los tipos oficiales de interés, el principal, el Euríbor- y las participaciones preferentes -una inversión en una entidad financiera donde cobras rentabilidad si hay beneficios y sólo puedes recuperar el dinero, parte, todo o nada, en el mercado secundario-, es uno de los productos financieros que han utilizado en España bancos y cajas en los últimos años y que tantos quebraderos de cabeza están costando a los particulares. Fruto, en suma, de una mala praxis por parte de las entidades. 

En el caso que nos ocupa, el del swap, era comercializado como un seguro que teóricamente tenía el objetivo de proteger a los hipotecados frente a la subida de los tipos de interés. En la práctica, en cambio, se convertía en un producto derivado -es decir, dependía de la evolución de otros indicadores, en este caso el Euríbor hipotecario-, cuyas características exigen un elevado conocimiento de las finanzas y, por tanto, del movimiento de los mercados. La aberración del swap, también llamado clip porque hay casos donde se adjuntaba con un mero clip a la hipoteca tras haberse rubricado sólo minutos antes que ésta, llegaba cuando alteraba los términos mismos de la hipoteca, pues convertía el tipo variable del Euríbor en un tipo fijo -esto es, sin beneficiarse de las bajadas-, y afloraban los elevados costes de cancelación, calculados sobre enrevesadas operaciones. 

Teniendo por delante estas explicaciones, el juzgado de Primera Instancia considera que el "contrato de cobertura sobre hipoteca", esto es, un seguro, no es tal seguro, sino que "realmente se trata de un contrato de permuta financiera de tipos de interés", cuya suscripción requiere de una "adecuada y completa información", que no se ofreció, y también de una especial protección del inversor particular conforme a la normativa de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, y tampoco fue así. "Es la caja demandada quien tiene la carga de acreditar haber actuado frente a su cliente dando cumplimiento a las exigencias de información y transparencia bancarias exigidas normativamente", indica la reciente sentencia. 

Dado que el swap alteraba las condiciones mismas de la hipoteca, el fallo determina que se tendría que haber adver