viernes, 16 de octubre de 2015

12 DE OCTUBRE, DÍA DEL PILAR



El anacronismo y la manipulación en torno al 12O

Rebelión
15.10.2015



"Una celebración, cualquier celebración, es una forma de atribuir significado a hechos del pasado, y eso sólo se puede hacer desde los valores del presente
(Nuria Álvarez)

"Los reyes católicos y sus súbditos fundamentaron sus proyectos de vida y aventuras coloniales en la fe, en la creencia, y postergaron (censuraron) la razón y la ciencia como “herejías” 
(Ollantay Itzamná)

"El 12 de octubre, más que día de festejo (¿qué festejar?) debería ser un día de vergüenza humana
(Marcelo Colussi) 


Si tuviéramos que quedarnos con la máxima expresión de una celebración españolista (esto es, nacionalista española), ésta sería la del 12 de Octubre. Llamada hasta la década de los 50 "Día de la Raza" (obsérvense las peligrosas connotaciones de la denominación...¿qué raza? ¿la española? ¿la castellana? ¿la ibérica?), y hasta la década de los 80 "Día de la Hispanidad" (algo más suave, pero en la misma línea), el 12 de Octubre se perfila cada año como la celebración más anacrónica, rancia y conservadora que tenemos en nuestro calendario. Criticamos mucho, por ejemplo, a Corea del Norte, cuando vemos sus desfiles militares, y la devoción que la gente profesa por sus líderes (al menos ellos conservan su soberanía), pero en cambio nos parece absolutamente normal contemplar los nuestros cada 12 de Octubre.

Y lo cierto es que el periplo institucional, la costumbre y la tradición en torno a este día es de lo más imperialista, como la propia fiesta en sí. Se dice que es el día de la Fiesta Nacional de España (además de la celebración de la Virgen del Pilar en Zaragoza, de corte más folklórico), y también el Día de las Fuerzas Armadas (por ello el desfile al más alto nivel), pero lo cierto es que es la rémora de nuestro pasado imperialista sobre América Latina, la Península del Yucatán y El Caribe. Y como decimos, la secuencia de actos programados habla por sí misma: comienza con una videoconferencia del Ministro de Defensa (el Ministerio más opaco en todos los gobiernos de nuestra reciente etapa democrática, así como el que menos recortes sufre) con los portavoces de las diferentes misiones destacadas en el extranjero (eso sí, siempre en intervenciones "de paz", humanitarias y de reconstrucción del país, pero claro, no haría falta una reconstrucción si antes no hubiese habido una guerra). Después se celebra el desfile propiamente dicho, presidido por el Rey, y con presencia de toda la casta institucional del país, desde el Presidente del Gobierno y todos los Ministros, pasando por los Presidentes de las Comunidades Autónomas, los principales líderes políticos, y de las más altas instituciones del Estado.

El desfile militar este año ha lucido, por primera vez, una bandera de la OTAN, debido probablemente a nuestra progresiva implicación en sus incursiones militares, tanto desde nuestra instalación en la base de Rota del Escudo Antimisiles, como desde la conversión de la de Morón en base militar permanente de la organización militar por antonomasia. Pero y sobre todo, por ser anfitriones, durante estos meses de octubre y noviembre,de las mayores maniobras militares de