sábado, 22 de julio de 2023

¿Perder la democracia en unas elecciones?

 

Ganaron la guerra y la quieren seguir ganando. Con ese lenguaje que confunde la verdad de los hechos. Con esa doble moral que les permite hablar sólo de las víctimas de ETA y negar la más mínima dignidad a las víctimas de la dictadura.


¿Perder la democracia en unas elecciones?

 

Alfons Cervera

El Viejo Topo

22 julio, 2023

 



Otra vez la burrica al trigo. Lo decimos así en mi tierra. La burrica que no se cansa de volver a lo mismo, al mismo tajo, cabezona ella como la que guiaba mi abuelo en las eras de Gestalgar y los nietos subidos al trillo en los veranos de nuestra infancia. Nos lo pasábamos bomba. Eran los tiempos oscuros pero no lo sabíamos. Tampoco nos contaban nada en las casas. Y en la escuela sólo las cuatro reglas, los retratos de Franco y José Antonio con la cruz en medio y a los nueve o diez años a currar en el monte o, en mi caso, a pasarme con mi padre y mi hermano Claudio las noches en el horno de pan que tenía la familia. Hasta los treinta años, nada menos. Sí, nos lo pasábamos bomba trillando con el abuelo.

De vez en cuando se cagaba en algo porque la burra andaba al ralentí. O eso pensaba él, tan apegado al monte, tan medio muerto en vida porque uno de sus hijos se murió con los pulmones llenos de la arena que se trajo del desierto africano cuando el servicio militar. El silencio y el miedo. La imagen de marca en las casas del pueblo. No contar nada para que los críos no sintiéramos el miedo que había en las casas. Así era aquel tiempo. Y ahora, tantos años después, regresa con su cantinela Núñez Feijóo para decirnos, otra vez y ya van no sé cuántas, que aquel tiempo fue malo para todos y hay que olvidarlo. Vuelve la burrica al trigo de las mentiras, a la tabla rasa con la historia, a bordar el cinismo cuando dice que respeta “a las personas que fallecieron en la guerra civil”. Habla de ese respeto y añade el rollo de siempre: las personas fallecidas de los dos bandos. Fallecidas, dice, y se queda tan ancho. No hubo dos bandos. Ojo con el lenguaje. Hubo el bando golpista y la defensa de la República tras el golpe de Estado fascista de 1936. Pero claro, como todos los defensores de la equidistancia, no habla Feijóo de

Nada más salir elegido presidente del PP ya dijo una bien sonada: “Hace ochenta años, nuestros abuelos, nuestros bisabuelos, se pelearon y no tiene sentido vivir de los réditos de lo que hicieron. Nos habíamos dado la mano. Y un Gobierno que reabre el rencor y no siembra la concordia es un Gobierno que no respeta la Constitución y la Transición”. Y ahora ha vuelto, como la cabezona burrica dando vueltas sin parar en la era de mi abuelo. Ya gobierna con Vox en muchos sitios. Una de las primeras decisiones que tomarán será la derogación de la Ley de Memoria DemocráticaLes da miedo lo de “democrática”. Nunca se han sentido a gusto en los tiempos de ahora. Les rechinan la palabra democracia y lo que lleva dentro. Son Vox y Abascal los que cargan con el calificativo de franquistas, pero si rascas un poquito –no mucho, sólo un poquito– le sale al PP el mismo tatuaje. Siempre ha sido así. Nunca se distanciaron de la dictadura. Por eso, en cuanto tienen ocasión, sacan lo que llevan dentro: la seguridad de que los fascistas tenían razón levantándose contra la legitimidad republicana. El PP –digan lo que digan versiones más benevolentes que la mía– viene de ese convencimiento. Y van a derogar la Ley de Memoria Democrática para evitar que quienes fueron asesinados por los franquistas tengan la justicia reparatoria que se merecen.

Para el PP –para todo el PP– esa justicia no hace falta. Al revés: aseguran, como acaba de hacer Feijóo en una entrevista, que exigir esa justicia es reabrir heridas del pasado. En boca de Feijóo contar lo que pasó de una forma distinta a la que piensan él mismo y los suyos es revivir el rencor y la división en la sociedad española. Para ellos sólo existió la guerra. Como si la guerra hubiera nacido por generación espontánea. Como si no hubieran existido el golpe de Estado y las atrocidades fascistas en los sitios donde entraban triunfadores en los primeros momentos del golpe. Siempre la excusa de que en los dos “bandos” hubo animaladas. Pues sí. En los primeros momentos así fue. Y en mucha desproporción entre ambas y sin que hubiera un soporte institucional en la represión llevada a cabo en zonas republicanas. Pero les da igual la historia. Ganaron la guerra y la quieren seguir ganando. Con ese lenguaje que confunde la verdad de los hechos. Con esa doble moral que les permite hablar sólo de las víctimas de ETA y negar la más mínima dignidad a las víctimas de la dictadura.

Por cierto, hago un paréntesis en este párrafo. El viernes, 14 de julio, estaba previsto que el juzgado número 50 de Madrid atendiera la querella presentada por Julio Pacheco dando cuenta de las torturas sufridas cuando fue detenido por la policía en 1975. Por ahí andaba el ahora tan conocido comisario Villarejo. Era la primera vez que esto pasaba y había un cierto contento entre quienes andamos peleando para que se haga justicia con las víctimas del franquismo. Y también, claro, y como parte de esa justicia, el que los torturadores y jerarcas del franquismo, como Martín Villa, sean juzgados sin excusas. Pues bien, la cita era para ese viernes. Y cuando llegan al juzgado, resulta que la jueza ha sido sustituida por un juez que dice que ha de revisar el expediente desde el principio. ¿De verdad ha muerto el franquismo en el año 2023 y con casi cincuenta años de democracia?

De nuevo en lo que estaba contando. Ya están los gobiernos de VOX y el PP funcionando en muchos sitios. Y ya han dejado huella. Censuras en el mundo de la cultura, negacionismo climático y de los crímenes machistas, persecución del movimiento LGTBI con tintes de ensañamiento, todo en el marco de unas intervenciones que acaban de empezar hace sólo unos días. Y es en ese marco en el que hay que poner las declaraciones últimas de Núñez Feijóo cuando habla de memoria democrática. Ya lo sabíamos, pero él lo ha dejado clarísimo: “no forma parte de mis prioridades”. Lo que forma parte de sus prioridades es negar que en este país hubo quienes sufrieron lo que no está escrito durante cuarenta años y quienes se lo pasaron bomba –como los críos inocentes en el trillo del abuelo–todo ese inacabable tiempo de barbarie. Contar lo que pasó no es reabrir ninguna herida sino devolverles la dignidad que les robó la dictadura franquista a quienes lucharon hasta el final por la legitimidad de la Segunda República. Pero eso no entra en las cuentas del PP, ni en las de Vox, ni en las de sus gobiernos conjuntos bien dispuestos a meternos de nuevo en el oscuro túnel del franquismo. En el fondo, lo que les da miedo es que de las fosas comunes no salgan sólo los nombres de los muertos, sino, y sobre todo, los de sus asesinos.

Vuelve la burrica al trigo de los tiempos oscuros. Y con esa misma cabezonería tendríamos que aplicarnos nosotros para que ese objetivo les resulte, a las dos extremas derechas, finalmente imposible. Lo digo por una obviedad: el próximo domingo, 23 de julio, tenemos la palabra. Estos días ha circulado un mensaje de wasap: “Perder unas elecciones es normal en una democracia. Lo malo es perder la democracia en unas elecciones”. Pues eso.

Fuente: infoLibre

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¿Así se defienden las pensiones? VidaCaixa, BBVA, Caser, Santander e Ibercaja gestionarán los fondos de pensiones públicos. [Bueno, pues como decíamos ayer y vamos a seguir diciendo mañana, PRIVATIZAR es robar. Pero que no se me vaya a entender mal, privatizar no es robar a lo bruto con un trabuco en la mano a la revuelta de una esquina o en un recodo del camino en cualquier monte, no. Esto exige un mínimo de arrojo y valentía personal por parte del ladrón. PRIVATIZAR en un crimen propio de criminales en su versión de enemigos de la sociedad con un indeleble grado de indignidad y cobardía personal que anidan en los parlamentos de la democracia representativa, por ejemplo, en el Parlamento español. Palabra de Dios, bueno, o de su Hijo Cristo –por cierto, hermano mío, y hermano de los legionarios, barrenderos, curas, electricistas, comunistas, jubilados, etc., etc., etc.-: “por sus obra los conoceréis.” Palabra mía, que al fin y al cabo soy familia de Dios y Cristo, o sea, que respeto ruego: “Por el tipo de robo que se haga se conocerá la calidad del ladrón”, que este sea o pueda ser del PSOE, PP, VOX, PNV, SUMA que te suma y suma más trota que trota que trota y lo que tiene que trotar el caballo de Santiago Abascal son meros accidentes que en nada afecta a la naturaleza del robo. Pues nada, majos, que los trabajadores ya tenemos 24.000.000.000 de euros menos, que quié decir, VEINTICUATRO MIL MILLONES DE EUROS MENOS, y que nadie se me acalore pro esto, que mañana estaremos peor que hoy, así que: no le temáis al frío, pío, pío, pío.].

 



¿Así se defienden las pensiones? VidaCaixa, BBVA, Caser, Santander e Ibercaja gestionarán los fondos de pensiones públicos


Publicado el 22 de julio de 2023 / Por Redacción Kaosenlared

 

La Seguridad Social ha adjudicado a VidaCaixa, BBVA, Caser, Santander e Ibercaja la gestión de los fondos de pensiones de empleo de promoción pública que se prevé que estén funcionando antes de que acabe el año y que abaratarán las comisiones de los planes de pensiones colectivos para trabajadores.

Según la información difundida ampliamente por la prensa este viernes, la Seguridad Social ha adjudicado a VidaCaixa, BBVA, Caser, Santander e Ibercaja la gestión de los fondos de pensiones de empleo de promoción pública que se prevé que estén funcionando antes de que acabe el año y que abaratarán las comisiones de los planes de pensiones colectivos para trabajadores.

El contrato, con un valor estimado de 24 millones de euros, se concretará previsiblemente antes de que acabe agosto, una vez se resuelvan las eventuales alegaciones, y permitirá la puesta en marcha de 15 fondos de pensiones que se han adjudicado en 5 lotes de 3 fondos cada uno. También optaban a la licitación Mapfre Vida y Nationale Nederlanden que se han quedado fuera de la adjudicación.

Así es como el ‘gobierno más progresista de la historia’ defiende las pensiones públicas: privatizándolas y poniéndolas en manos del capital bancario.

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¿Está la UE preparada para aceptar a Ucrania?

 

¿Está la UE preparada para aceptar a Ucrania?

 

 María Mercedes Blanco Reyes 

Rebelion / España

| 22/07/2023 | 

 

Fuentes: Rebelión


En la cumbre de Vilna, los líderes de la OTAN decepcionaron a Kiev la semana pasada con un vago anuncio sobre una futura invitación para unirse a la alianza cuando «se cumplan las condiciones». A pesar del apoyo de Bruselas, su camino hacia la UE parece poco probable, ya que todavía no hay un plan realista.

Cabe señalar que la OTAN es honesta sobre los obstáculos a superar para unirse a sus Aliados. Esto contrasta fuertemente con la posición de la UE y sus declaraciones con respecto a la membresía de Ucrania. Bruselas, con su grandiosa retórica sobre el futuro de Ucrania en la UE, habla como si la entrada de Kiev en el bloque fuera un trato hecho. Cuando el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenski, visitó Bruselas en febrero, los líderes de la UE se codearon para tomarse fotos con el líder en tiempos de guerra. El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, saludó a Zelenskiy con un tuit: «Bienvenido a casa, bienvenido a la UE».

Cuando se habla en detalle de la pertenencia a la UE con Ucrania, la atención se centra en lo que debe hacer para unirse. Profundamente unidos por el conflicto, los ucranianos están haciendo todo lo posible para cumplir con su parte del trato, aprobando nuevas leyes e implementando las reglas necesarias para unirse a la UE. Están completando la larga lista de casos necesarios para unirse a la UE, desde la reforma del poder judicial hasta la redacción de una nueva ley de medios y la lucha contra la corrupción.

Ucrania, junto con Moldavia, recibió el estatus de candidato a la UE en junio de 2022, lo que acortó significativamente un proceso difícil y confuso que tomó años para otros países en la lista de espera. En octubre, Kiev recibirá la primera evaluación escrita de los resultados de sus esfuerzos por parte de la Comisión Europea. Para no perder el impulso, los funcionarios ucranianos están presionando para que se inicien formalmente las negociaciones de adhesión a la UE a finales de este año, posiblemente en una reunión del Consejo Europeo prevista para diciembre.

Pero mientras Ucrania trabaja a un ritmo acelerado hacia la adhesión a la UE, Bruselas y los estados miembros del bloque no están haciendo lo suficiente para prepararse para la admisión de Ucrania. Por lo tanto, las fuertes declaraciones de los líderes de la UE sobre la membresía de Ucrania no se corresponden con sus acciones. Para aceptar un país de este tamaño, con una población tan grande, bajos niveles de ingresos, la necesidad de financiación y reconstrucción después de las hostilidades, se necesita una reforma importante de las instituciones, políticas y procesos presupuestarios de la UE. Como mínimo, esto conducirá a amargas disputas entre los miembros actuales de la UE sobre la distribución de fondos.

Por lo tanto, si los líderes de la UE fueran realmente serios acerca de la adhesión de Ucrania a la UE, los esfuerzos para reformar el bloque ya deberían haber comenzado. La esencia del problema radica en el presupuesto de la UE, que está dominado por dos elementos principales: los subsidios agrícolas y los proyectos de desarrollo para las regiones pobres, que juntos representan alrededor del 65 % del presupuesto a largo plazo de la UE. En ambos frentes, la futura membresía de Ucrania es capaz de provocar discusiones intensas. Ucrania es uno de los países más pobres de Europa, con una renta per cápita de solo una décima parte de la media de la UE y menos de la mitad de la del miembro más pobre de la UE, Bulgaria. Además, Ucrania está experimentando actualmente enormes problemas de infraestructura y necesita ser reconstruida. A todo esto hay que añadir que el sector agrícola de Ucrania es uno de los más grandes del continente, y de repente pasará a ser subvencionable por la UE.

Si el presupuesto y el proceso de redistribución de fondos en la UE permanecieran sin cambios, Kiev se haría cargo de inmediato de una parte significativa del presupuesto de la UE, incluidos los fondos que actualmente se destinan a los miembros menos favorecidos del bloque en Europa del Este y otras regiones. Muchos de los países que actualmente reciben fondos de la UE se convertirán en donantes exclusivos de la noche a la mañana.

Dada la actual redistribución de fondos dentro de la UE, no sorprende que la mayor controversia a favor de la adhesión de Ucrania se produjera en Europa del Este, donde se concentran los receptores de fondos de la UE. De hecho, la lucha para dar acceso a Ucrania a los mercados agrícolas europeos ya había comenzado, mucho antes de que comenzara la redistribución de los subsidios agrícolas de la UE. Después de que comenzó el conflicto, Bruselas apoyó a Ucrania, permitiéndole suministrar cereales y otros productos agrícolas al mercado único de la UE. Los productos ucranianos más baratos reducen los precios de los productos agrícolas en Polonia, Hungría y Eslovaquia. A pesar de que Ucrania estaba desesperada por obtener ingresos, Polonia violó las normas de la UE y prohibió unilateralmente la importación de cereales ucranianos a su territorio. La Unión Europea se comprometió al permitir la importación de productos ucranianos a la UE, pero obligándola a pasar por alto a los cinco países de Europa del Este más afectados por la competencia no deseada.

No es sorprendente que algunos de estos países de Europa del Este, que se encuentran entre los mayores partidarios militares y diplomáticos de Ucrania, también se opongan a cualquier esfuerzo serio de reforma que sea un requisito previo para la adhesión de Ucrania a la UE. Estos países podrían perder una cantidad significativa de fondos. Además, es probable que las reformas de la UE diseñadas para allanar el camino para la adhesión de Ucrania incluyan la simplificación de las reglas de toma de decisiones, lo que podría reducir la influencia de los miembros individuales, especialmente países como Hungría y Polonia, que utilizan activamente su poder de veto para influir a las decisiones de la UE.

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