viernes, 19 de mayo de 2017

MOCIÓN DE CENSURA A LA CORRUPCIÓN DEL GOBIERNO DE RAJOY. SU SUSTITUTO NI TIENE QUE SER NECESARIAMENTE PABLO IGLESIAS, SINO QUE PODRÍA SER ALGUNA PERSONA CERCANA AL PSOE Y NEGOCIADA CON ESTE PARTIDO. ELECTORES SOCIALISTAS EN LAS PRIMARIAS CONSIDERAR ESTO)



Por qué la moción de censura al gobierno Rajoy es necesaria

Rebelion
Público.es
19.05.2017


Dos de los eslóganes del movimiento 15-M (conocido también como el Movimiento de los Indignados) contaron con gran aprobación por parte de la mayoría de la población española. Uno fue “no hay pan para tanto chorizo”, y el otro “no nos representan”. Estos dos eslóganes, que tuvieron un amplio apoyo popular, reflejan muy bien lo que ha estado ocurriendo en este país. La evidencia de la abundancia de casos de corrupción en el partido gobernante de este país es abrumadora, una corrupción que ha llegado a un nivel que debería escandalizar a cualquier persona con sensibilidad democrática. Más de un analista español y extranjero ha señalado que el PP es uno de los partidos que existen hoy en Europa occidental donde se han dado más casos de corrupción. La evidencia muestra que ha habido una captura del Estado por parte de dirigentes que lo han estado utilizando para su propio enriquecimiento. Y aunque también sea cierto que tal corrupción se ha dado en otros partidos que han gobernado, ya sea en el Estado central, autonómico o local, el hecho es que el nivel de corrupción de muchos de los máximos dirigentes del PP y de otras derechas (en las que incluyo a CiU en Catalunya, que ha gobernado en aquella Comunidad Autónoma durante la mayor parte del periodo democrático) ha sido mucho mayor que el que se ha encontrado entre dirigentes de los partidos de izquierdas. La evidencia es clara para todo el que quiera verlo. Por mucho que los mayores medios intenten establecer un equilibrio e igualdad en los dos lados del espectro político, equilibrio que presentan como parte de su deseo de aparecer neutrales y equilibrados, los datos muestran que la corrupción en partidos políticos es más fuerte entre las derechas que entre las izquierdas. Quisiera aclarar que creo que la mayoría de personas militantes del PP no son corruptas, pero es sorprendente su tolerancia hacia aquellos de sus dirigentes que han estado parasitando el Estado durante tanto tiempo.

¿A qué se debe tanta corrupción?

El hecho de que el partido gobernante en España, el PP, cuente con tantos casos de corrupción es comprensible, pues el Estado actual no significó una ruptura con el Estado dictatorial (en el que la corrupción era la característica de aquel Estado, dirigido por uno de los dictadores que, como ha documentado el historiador Ángel Viñas en su detallado libro La otra cara del caudillo – y en contra de lo que se ha estado ocultando durante muchos años–, ha sido de los más corruptos que hayan existido en la Unión Europea), sino una modificación en la que muchos de los herederos de los que habían controlado y/o se habían beneficiado de aquel Estado continuaron dominándolo. Ni que decir tiene que la transición de la dictadura a la democracia fue un paso enormemente importante y fue una victoria significativa para las fuerzas democráticas, resultado de las grandes movilizaciones (sobre todo del movimiento obrero) que forzaron aquel cambio. Pero la fuerza de tales movilizaciones no fue suficiente para conseguir una ruptura con el Estado dictatorial, lo que explica que las fuerzas conservadoras continuaran ejerciendo una enorme influencia y un comportamiento clientelar y parasitario dentro del Estado.

A la luz de estos hechos, definir aquella transición como modélica es un profundo error, pues da la impresión de que el producto de aquella transición –la democracia española– fue modélico, lo cual es fácil de demostrar que no fue así. La democracia es muy limitada (de ahí el éxito del eslogan “no nos representan”), y la corrupción continúa siendo rampante en los partidos gobernantes, y muy en especial en los de derechas (lo que explica el apoyo popular a esta denuncia utilizando el eslogan “no hay pan para tanto chorizo”). En esta cultura de tolerancia hacia la corrupción no es de extrañar que nada