domingo, 2 de mayo de 2010

¿SINDICALISMO DEMOCRATICO?

La ley denominada de Libertad Sindical promulgada en 1985 y bajo el primer mandato de Felipe González, establece en su artículo 6-1 las condiciones que debe reunir un sindicato para ostentar el calificativo de “mayoritario”: que posea al menos el 10% a nivel estatal de los representantes en los comités de empresas u organismos similares en las distintas administraciones públicas, y las funciones que les corresponden legalmente en función de esa calificación de “mayoritarios”, entre otras, el poder de la negociación colectiva que queda monopolizada en sus manos.
En España los dos únicos sindicatos que cumplen esos requisitos, y por tanto, que tienen la facultad de la negociación colectiva son UGT y CCOO.
En España hay unos 16 millones de trabajadores asalariados, de los cuales sólo el 15% (2,4 millones) están sindicados, y el 65% de estos 2,4 millones de trabajadores asalariados lo están con UGT y CCOO, o sea, 1.560.000 aproximadamente del total de 16.000.000, decir, que con una filiación real del 15% de los trabajadores entre UGT y CCOO, estos dos últimos sindicatos tienen el poder efectivo de someter a todos los trabajadores a lo que ellos acuerden y pacten con los respectivos gobiernos y la patronal.
Si este poder efectivo que tienen por ley estos dos sindicatos ya es por sí mismo un grave atentado para le defensa efectiva de los intereses de todos los trabajadores, lo es más, que de hecho, queda establecido por esa misma ley que paradójicamente se denomina de “libertad Sindical,” que ningún otro sindicato de todo el Estado español pueda formar parte de esa denominada “mayoría sindical,” porque existen muchos sindicatos que su acción la tienen planteadas en sus respectivas nacionalidades o Comunidades Autónomas.
No tiene, pues, nada de extraño, y menos de antidemocrático, que algún sindicato venga planteando ya la derogación de la Ley de “Libertad Sindical”, que lejos de promover y consolidar lo que su nombre indica, no hace otra cosa que monopolizar el poder de negociar en nombre de todos los trabajadores en dos sindicatos: UGT y CCOO, o lo que es lo mismo, reducir la democracia sindical a su mínima expresión, lo cual no tiene nada que ver con la libertad sindical.
Así se explica y no de otra forma, que la inseguridad en el trabajo, los sueldos más bajos y la precarización en el trabajo cada vez más aguda, sea la consecuencia lógica de haber permitido que sean los máximo dirigentes tanto de UGT y CCOO las que hayan venido negociando con los respectivos gobiernos y la patronal todo lo que afecta al mundo del trabajo.
Pero la realidad, de la que debemos empezar a entender, y lo más pronto posible, se impone a las políticas que crean artificialmente sindicatos “mayoritarios”, gobiernos y patronal para atentar contra los derechos de los trabajadores.
Un ejemplo de que tanto la política oficial y el sindicalismo “mayoritario" (y no democrático) van por un lado (contra los derechos de los trabajadores) y los hechos por otro, lo representa el Sindicalismo Andaluz ( Sindicato de Obreros del Campo-SAT), que nunca llegarán a ostentar la calificación de “mayoritario”, según la ley mencionada, en una zona del Sur de Sevilla, donde son supuestamente mayoritarios UGT y CCOO, tienen que convocar, y con éxito, una Huelga General para que la patronal cumpla, precisamente, las condiciones pactadas por los sindicatos “mayoritarios”. Huelga General en la que si participan militantes y afiliados tanto de UGT como de CCOO, pero no sus dirigentes, que tienen como profesión la cosa del pacto.
*+