miércoles, 13 de junio de 2012

APUNTES PARA LA NUEVA REVOLUCION SOCIAL

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 EL HECHO Y LA PERCEPCION DEL HECHO

 Una cosa es el hecho considerado en sí mismo, cuya naturaleza intrínseca no puede ser captada al primer golpe de vista ni cambiada por las palabras sin más ni por los deseos o intereses personales de quien lo observe. 
Cosa distinta es lo que se refiere a la percepción que se tenga del hecho concreto que se observe, que sí puede variar en función de quien lo observe y con la intención o fin que pudiera tener el observador. 
El mismo hecho objetivo, como por ejemplo, pudiera ser el posible préstamo de los cien miel millones de euros anunciados por el gobierno del señor Rajoy para el saneamiento del sistema financiero español, puede ser observado e interpretado por tanto, bajo su aspecto jurídico; filosófico; político; económico; social; cultural, etc. 
La observación que se pudiera hacer bajo el prisma de uno sólo de los aspectos mencionados, por muy profunda y acertada que pudiera ser, no podría conducir más que a un conocimiento parcial del hecho observado, pero nunca al conocimiento completo de ese hecho que se observa. 
La deducción a la que se llega después de lo dicho no puede ser ni más lógica ni más elemental: conocer un hecho por completo significa conocer previamente todos y cada uno de los elementos, partes o aspectos de los que esta compuesto. 
Del conocimiento abstracto al conocimiento concreto. El concepto de modo de producción capitalista (el capitalismo) es una abstracción que en sí misma no tiene validez alguna para poder explicar, y por tanto entender, que es el capitalismo y como funciona. 
Tan capitalismo es el incipiente capitalismo manufacturero del siglo XVI, como el capitalismo clásico de la libre concurrencia que se desarrolla durante el siglo XIX y buena parte del XX, como el capitalismo monopolista de Estado en su fase imperialista que es el que predomina en el presente siglo. 
Estas tres formas de capitalismo, que son las tres formas en que aparece este modo de producción a lo largo su historia, existen elementos que son comunes en todas ellos (propietarios de los medios de producción, capitalistas. Y no propietarios de los medios de producción, los asalariados, que para subsistir han de vender lo único que tienen, su fuerza de trabajo, a los poseedores de los medios de producción); producción dirigida al mercado donde se intercambia por dinero la mercancía producida para obtener el beneficio; concentración de capitales y de centros de producción, etc. 
Pero el capitalismo pese a tener la misma esencia y prácticamente los mismo elementos en sus diferentes fases de desarrollo histórico, no puede decirse que en todas partes tenga un desarrollo idéntico y homogéneo a lo largo del tiempo. 
El concepto abstracto es una síntesis del pasado que se trae al momento presente, que es útil para subrayar la existencia de elementos comunes y evitar repeticiones en el razonamiento, pero que en absoluto vale para explicar el funcionamiento del capitalismo en concreto. Para entender y poder explicar el funcionamiento del capitalismo hay que recurrir necesariamente al conocimiento concreto, a lo que tienen de particular todos y cada uno de los elementos que intervienen en el funcionamiento del modo de producción capitalista (en lo político, en lo económico y en lo ideológico) y referirlos además, al momento y al lugar donde concretamente se pretende conocer el funcionamiento del mismo. 
Hay que distinguir y diferenciar los elementos comunes a toda producción en general, lo que contiene de humano, inherente de forma incuestionable a toda forma de producción, capitalista o no, producción material o inmaterial, de la naturaleza propia de cada producción, que no es consecuencia del orden natural, sino del desarrollo histórico que se origina y se reproduce por la intervención del ser humano, consciente o inconsciente, y que es lo que determina el carácter especifico de cada producción, cuyo carácter específico no puede ser aprehendido, comprendido de forma espontánea por la intuición, sino a través de la razón, del pensamiento consciente, de la reflexión y del análisis. 
Separados y distinguidos los elementos humanos que intervienen en la producción de aquellos otros que corresponden a la naturaleza de la misma, siendo estos últimos elementos los que le otorgan el carácter productivo específico a la misma, se empieza a observar que lo que en un principio se presentaba como una unidad homogénea, la producción en general, en realidad no es otra cosa que un conjunto de elementos de diferente naturaleza con un funcionamiento propio relativamente independiente, que relacionándose con otros de diferentes formas acaban por constituir el hecho productivo concreto, y ello es así porque se empieza a ver cómo se influyen los elementos humanos con los de la naturaleza de esa producción, cómo se relacionan y se determinan mutuamente unos a través de otro y mediante un proceso complejo de relaciones. Actuando de esta manera es como se puede llegar al conocimiento de la producción en cada caso concreto. El concepto modo de producción capitalista es un concepto abstracto que no tiene ninguna validez práctica para comprender el funcionamiento del capitalismo en un momento concreto y en un lugar concreto. 
El concepto abstracto, ya ha sido señalado, sólo sirve como ayuda para el razonamiento y a fin de evitar la reiterada y constante enunciación de todos y cada uno de los elementos que componen la cuestión que se pretende conocer, dado que renunciando al concepto abstracto como principio del razonamiento para exponer todos y cada uno de los elementos concretos que le dan unidad a un asunto concreto (por ejemplo, el arte, la filosofía, la historia, la medicina, el deporte, el derecho, la moral…, etc.), sería tal la cantidad de datos e informaciones que nos conduciría inexorablemente a la imposibilidad de conocer lo que pretendía ser conocido. 
 El concepto de