martes, 8 de octubre de 2013

PARA NO LLEGAR A GRECIA, QUE ESTÁ AQUÍ A LA VUELTA DE LA ESQUINA


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Entrevista a François Delapierre, representante del Frente de Izquierda francés

"No habrá alternativa en Europa si no hay un pueblo que empieza a desobedecer y resistir"

Daniel del Pino
Público
08-10-2013

-Izquierda Unida está trabajando en España por conformar un frente social y político que pueda convertirse en referencia en las próximas elecciones, pero al mismo tiempo ha hecho un llamamiento a la izquierda del sur de Europa a unirse contra el diktat de Bruselas y Alemania. ¿Cuál es la alternativa que debe plantear la izquierda europea y cómo se traduce eso en votos?

-Si los españoles votan al PP y al PSOE, o al PPSOE como decís aquí, estarán votando a favor de las políticas de austeridad. Esto quiere decir que están acariciando la mano que les está golpeando.

Si votan por las listas de la izquierda, del frente en el que están trabajando nuestros compañeros españoles de los movimientos sociales y de Izquierda Unida, formarán parte del gran movimiento de resistencia del pueblo español contra la austeridad. Darán una señal de desobediencia.

No habrá alternativa en Europa si no hay un pueblo que empiece a desobedecer y a resistir. Cuando empiece uno, empezará el resto.

 -¿Qué objetivos se debe poner la izquierda europea en el Congreso que se celebrará en Madrid en diciembre?

 -Para empezar, que nosotros somos candidatos al poder. En el PIE hay organizaciones de todos los tamaños, que tienen historias diferentes, que deben tomar conciencia de la responsabilidad histórica que desgraciadamente tenemos. La historia de Europa nos muestra cómo en el pasado las crisis se han resuelto con la guerra y con el fascismo. Al final esto se va a jugar entre la extrema derecha y nosotros y debemos tener la estrategia apropiada y la ambición de conquistar el poder y empezar por convencernos a nosotros mismos de que podemos hacerlo. En Francia, el Front de Gauche ya lo ha hecho. En Grecia también: Syriza pasó del 4% de los votos al 27% en pocos meses. Fue una mutación muy rápida que ya conocemos. 

Además debemos tener un compromiso común que sea comprensible por los ciudadanos. En el PIE no hay gente que manda y gente que obedece. En el Partido Popular europeo manda la señora Merkel. En el Partido Socialista manda el señor Schulz. El señor Rajoy y los sucesores de Zapatero sólo obedecen.

 Lo más importante de estas elecciones europeas es el movimiento por el que los ciudadanos comienzan a liberarse de la idea de que lo único que podemos hacer es sufrir las políticas que imponen los tratados europeos. Es el movimiento de la revolución ciudadana, que empieza por votar en contra de las consignas tradicionales, contra el bipartidismo, contra los partidos oficiales, contra aquellos que han encerrado la democracia en unas fronteras que son cada vez más estrechas.

-El ministro de Interior francés, Manuel Valls, dijo la semana pasada que Francia debería expulsar a los gitanos romaníes. ¿Hay alguna diferencia entre esas declaraciones y aquella famosa frase de Sarkozy cuando era ministro de Interior, que habló de limpiar la chusma de la calle? ¿Es Valls un pequeño Sarkozy en potencia?

-Sarkozy llevaba a cabo una política de derecha sin complejos y Valls lleva a cabo una política de derecha acomplejada. Pero ellos comparten la misma visión contra la delincuencia que en EEUU, que se basa en el choque de civilizaciones. Consideran que una parte de la población es por naturaleza criminal. Ya sea por razones culturales o religiosas. Sin embargo, un ministro del Interior debe encargarse de los crímenes, de los delitos, y no de la población.

El problema es que esta política de seguridad deriva de la austeridad. En Francia hay 15.000 gitanos romaníes. Eso supone unos 2.000 romaníes por municipio. Yo creo que nuestro país es lo suficientemente rico como para poder solucionar los problemas de educación, de alojamiento y de sanidad de 15.000 personas. Pero cuando la austeridad dominante lo único que hace es recortar todo el gasto público, está buscando también cómo ahorrar en estas 15.000 personas. En este momento eso da luz a un discurso que justifica su expulsión por motivos económicos.

Y esto comienza con los romaníes pero sigue después con los ancianos y sus pensiones; con los parados, que no ponen suficiente empeño para encontrar trabajo; con los estudiantes que no tengan buenas notas... Esto, poco a poco, crea una lógica de exclusión general que empieza por la población más frágil y que se puede ver en todos los países que desarrollan políticas de austeridad.

-Nuestro Gobierno, al tiempo que lamenta las muertes en Lampedusa hace todo lo posible para que no entren subsaharianos por Ceuta y Melilla. También toma decisiones como dar un permiso de residencia a los extranjeros que hagan inversiones de 500.000 euros en España, pero niega el acceso a la sanidad pública a los extranjeros sin papeles. Muchos de ellos son los que vinieron a España a trabajar durante la burbuja inmobiliaria y después se quedaron sin trabajo. ¿Vivimos una época de racismo de Estado?

-En Europa se ha sembrado el germen para que haya una guerra de todos contra todos. Los gobiernos están utilizando un chivo expiatorio para proteger a los verdareros responsables de la crisis. El problema no es el inmigrante, son los banqueros. Las personas que han hecho tanto daño a vuestro país son los capitales especulativos, los que han desestabilizado su economía y a su sociedad.