viernes, 7 de abril de 2017

¿QUE EL MARXISMO ES ALGO HISTÓRICAMENTE SUPERADO? ¿NO SERÁ MÁS BIEN ALGO DESCONOCIDO INCUSO POR LOS PROPIOS MARXISTAS QUE SE DENOMINAN COMO TALES?

Que maestro tipo Herrera Carlos locutor de ustedes de la Cadena COPE para estar informados, habrá seguido don Manuel Llamas, periodista, miembro del Instituto Juan de Mariana. Licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración y Diploma de Estudios Avanzados en Teoría Política por la Universidad de Santiago de Compostela, que cursó el Master de Periodismo de El Mundo y el Master de Economía Austríaca de la Universidad rey Juan Carlos, y trabajó como redactor en la sección de Economía y Política del diario económico Expansión y, en la actualidad, es redactor jefe de Economía en Libertad Digital, responsable de la sección de Libre Mercado. Pero sobre todo, ignorante, inconsciente y más cortito de intelecto (capacidad propia e independiente de razonar) que las mangas de un chaleco pequeñillo, para afirmar, incluso levantando la voz en la tele para darle mayor credibilidad a la sandez que dijo: que el Marxismo es una ideología CRIMINAL, quedándose más ancho que largo después de tamaña imbecilidad?

 Don Manuel Llamas


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150 aniversario 
  
EL CAPITAL TRAS LA EDICIÓN HISTÓRICO-CRÍTICA


04/04/2017 | Roberto Fineschi
Viento Sur
04.04.2017
 
Un libro, más o menos conocido, de Jacques Bidet se intitula de manera significativa Que faire du Capital?

Creo que se podría ser más radical e ir un paso atrás para preguntar ¿Qué es El capital? A través de esta obra, Marx quería hacer comprensible el funcionamiento de la sociedad burguesa. ¿Pero cuál? ¿La de la Revolución Industrial? ¿O quería elaborar un modelo general que fuese más allá de la contingencia o la limitación de una fase determinada y que sirviese como cuadro general de referencia para subperiodos o para articulaciones posteriores? Pero en realidad el problema no consiste únicamente en establecer cómo entender el texto desde un punto de vista teórico: la pregunta puede ser orientada hacia la existencia misma del texto, sobre todo si se considera la nueva edición histórico-crítica de las obras de Marx y Engels, la segunda Marx-Engels-Gesamtausgabe (Mega 2).

Así, un texto de Marx publicado en tres volúmenes que por más de un siglo ha sido leído como El capital no existe como tal. Se ha leído en realidad la edición engelsiana de una serie de textos de Marx que se encontraban en un nivel de elaboración muy dispar entre sí. Mientras que para el primer volumen Engels podía contar tres ediciones cuidadas por Marx mismo (la primera y segunda alemanas y la francesa) y por material preparado para la tercera, para el segundo libro disponía de ocho manuscritos, ninguno de los cuales podía considerarse listo para imprimirse. No hablemos ya del tercer libro, del que había un único y gran manuscrito y algunas exposiciones parciales con argumentos específicos. También en este caso hablar de versiones listas para la imprenta sería, por mucho, inapropiado.

De acuerdo con lo expuesto, el discurso se complica: en vez de preguntar “¿Qué hacer con El capital?”, limitando el debate a la obra impresa que lleva este título y sugiriendo, cuando menos implícitamente, que ésta existiese en versión definitiva. Es más apropiado entonces hablar de “¿Qué hacer con la teoría marxiana sobre el modo de producción capitalista?” o de la “teoría marxiana del «capital»”, con la “c” minúscula y sin cursiva. Afrontar de esta manera la cuestión amplía el cuadro de referencia: los volúmenes por estudiar, de hecho, no son sólo 3 sino al menos 15. Veamos de lo que se trata.

Las reconstrucciones filológicas más acreditadas han mostrado cómo Marx comienza a desarrollar su teoría del capital y de la mercancía, desvinculándose de la teoría cuantitativa del valor de Ricardo, hasta después del Manuscrito de 1857/58, conocido como Grundrisse (volumen II/1 de las Mega), donde Marx por primera vez redacta toda o casi toda la teoría del capital. Posteriormente tenemos el así llamado Urtext, manuscrito preparatorio de la Contribución a la crítica de la economía política; esta obra fue impresa en 1859 (II/2). Al escribir la continuación, por segunda vez Marx redactó una nueva exposición (en parte en forma de investigación histórico-teórica) de toda la teoría. Los Manuscritos de 1861/63 constituyen entonces el segundo gran esbozo de la teoría de la producción capitalista (II/3). En 1863/65, Marx redactó todo por tercera ocasión, esta vez con la intención de imprimir la obra. Este tercer gran manuscrito comprende el volumen II/4. En 1867 salió la primera edición alemana del primer libro (II/5), seguida de un interesantísimo manuscrito preparatorio para la segunda edición alemana y para la francesa en la que Marx reescribe el primer capítulo fundamental sobre la mercancía (en II/6). Tenemos entonces la segunda edición alemana (II/6), la edición francesa (II/7), la tercera edición alemana, la primera al cuidado de Engels (II/8), la edición inglesa (II/9) y, por último, la cuarta edición alemana, la leída históricamente (II/10). Y esto no termina aquí, pues fueron recientemente publicados los manuscritos sobre los que trabajó Engels para dar a la imprenta la obra “definitiva”: los restantes siete manuscritos redactados entre 1868 y 1881 para el segundo libro (II/11), el manuscrito de redacción engelsiana para el segundo libro, utilísimo para entender sus intervenciones al texto (II/12); y, después, el segundo libro, que salió en 1885 (II/13). Finalmente, los manuscritos marxianos posteriores para el tercer libro y los materiales de redacción de Engels aparecerían en el volumen II/14, y el volumen II/15 correspondería al tercer libro como fue dado a la imprenta en 1894.

No entraré en los detalles por los que me remito a la bibliografía ahora disponible también en castellano /1. Subrayaré únicamente cómo éste sería hoy el objeto de investigación para quien quisiese ocuparse de la teoría marxiana del capital. Se trata de un material riquísimo, en buena parte inédito, a partir del cual se arrojarían nuevas luces sobre una teoría que, con demasiada rapidez, se ha querido tratar como fierro viejo.

Para dar una primera indicación del resultado de la reconstrucción filológica, puede abordarse el trabajo marxiano de esta teoría a partir de dos periodos:

1. El primer periodo precede a 1857, cuando Marx “se foguea”, primero estudiando a los clásicos de la economía política, luego criticando a los falsos críticos (Proudhon), después buscando explicar la realidad y dar razón de lo manifestado en la superficie: las tempestades monetarias.

2. El segundo periodo inicia en 1857 y corresponde a la construcción del modelo teórico del “capital” articulado a su vez en cuatro fases cronológicamente sucesivas: los manuscritos de 1857/58, los manuscritos de 1861/63, los manuscritos de 1863/65 y el lapso iniciado en 1867. Esta última fase se desarrolla en tres direcciones entretejidas: publicación y reelaboración del primer libro de El capital (manuscrito Ergänzungen…, segunda edición alemana, edición francesa, material para la tercera edición alemana y para la edición estadounidense que no llegó a realizarse); manuscritos para el segundo libro y manuscritos para el tercero.

A continuación expondré los resultados de mi investigación sobre la teoría marxiana del “capital” que presento aquí en forma de tesis, a falta del tiempo necesario para profundizar /2.

El concepto de tronco se impone a propósito de la teoría general del capital. Se sabe que el plan general que Marx se proponía realizar consistía en escribir seis libros: Capital; Propiedad de la tierra; Trabajo asalariado; Estado; Comercio exterior y Mercado mundial (carta a Lasalle del 22 de febrero de 1858 mew 29, páginas 550-60 y Prefacio a Contribución a la crítica de la economía política). De éstos pudo concluir sólo el primero sobre el capital (y no por completo) y redactar los lineamientos generales del segundo y tercero (esto es, en la medida en que formaban parte de la teoría general del capital, aunque no se excluye la necesidad de escribir otros textos para tratar el argumento en específico). Pero los textos sobre el Estado, el Comercio exterior y el Mercado mundial, así como el asunto de su conexión con la teoría general, correspondiente al nivel de abstracción en que se situarían, permanecieron prácticamente sin respuesta orgánica por Marx, entendiendo que no hay un tratamiento ni una conexión sistemáticos con la teoría general del capital.

La teoría marxiana del modo de producción capitalista aparece entonces como un gran inicio de una teoría general de la sociedad burguesa a la que, sin embrago, faltan aún muchos ladrillos. El autor no pudo colocarlos en cuanto individuo psicofísicamente limitado (aunque extraordinariamente dotado). El proyecto trascendía, cuando menos, la disponibilidad de tiempo. Marx hizo la elección teórica de pensar la complejidad; tal vez en la aplicación de su teoría se ha optado por la vía del reduccionismo y la simplificación.

1. Estructura lógica y su nivel de abstracción

A la luz de los resultados alcanzados en el ámbito de la publicación de la nueva edición histórico-crítica y del debate desarrollado en torno a ésta, cabe concluir que el nivel de abstracción en que se sitúa la teoría marxiana sobre el modo de producción capitalista es muy alto: allí se describe a muy grandes rasgos la dinámica “epocal” de esta forma específica de reproducción humana en la naturaleza.

1.1. Líneas tendenciales y logros (productividad, mundialización, reducción del trabajo necesario como condición del reino de la libertad)

En este nivel, las adquisiciones “históricas” obtenidas gracias al modo de producción capitalista son, según Marx, principalmente tres: 1. Una extraordinaria productividad del trabajo que no tiene precedente y constituye la base material imprescindible para una nueva (posible) organización racional de la producción, como quiera llamársele; 2. A través de esta reducción del tiempo de trabajo necesario a un mínimo tal que permitiría la existencia de un tiempo para el libre desarrollo de los individuos (autodirección y no heterodirección de las necesidades); 3. A través de la reproducción social total a escala mundial, la unificación efectiva de la humanidad; por primera vez en la historia, este concepto no indicaría simplemente la abstracción del género sino que, gracias a la universalización del trabajo individual y viceversa, se indicaría el resultado de un proceso real, incluso como un hecho empíricamente existente.

1.2. Capacidad de predicción y verificación

Si éstos son los resultados epocales que, según la teoría marxiana del modo de producción capitalista, esta fase histórica de la reproducción humana en la naturaleza permite alcanzar, vemos que tales predicciones teóricas distan mucho de ser contradichas por la realidad empírica. Hoy, más que en el tiempo en que Marx escribió, los fenómenos previstos son una realidad. Esto confirma la fuerza extraordinaria de una teoría científica que, formulada hace ya 150 años, permitiría pensar en procesos cuyo desarrollo efectivo se verificaría sólo mucho tiempo después.

La ubicación de la teoría marxiana en un nivel de abstracción muy alto, de la época histórica en general, salva el sistema teórico general, lo que perdemos es la apropiación en el nivel sociológico, político, siempre reconocido en esta teoría. El movimiento político o los varios movimientos políticos que se sienten interpelados por la teoría marxiana tal vez han buscado en El capital indicaciones no generales sino concretas, cuando no concretísimas, preceptos políticos por seguir rigurosamente para transformar la actual en una sociedad socialista o comunista.

Cuando en la edición impresa del primer libro de su obra Marx insistió tanto en la descripción de la manufactura y la fábrica, y enfatizó también en determinados aspectos de la condición obrera e introdujo el concepto de Extrañamiento, sin duda pensaba en el uso político de su texto; sobre esto volveré en breve, pero ahora me interesa resaltar cómo la aplicabilidad, más o menos legítima, de ciertas fórmulas no agota el alcance teórico general.

1.3. Límites relacionados con el nivel de abstracción y teorías “de mediación”

Lo anterior no significa por supuesto que El capital tampoco pueda utilizarse con fines políticos. No obstante, para alcanzar un nivel de abstracción en el que este tipo de problemas pueda ser tratado es necesario proceder al descenso de lo abstracto a lo concreto, así como escribir los textos que Marx no escribió, pero que habría querido escribir, contextualizando la teoría general del modo de producción capitalista en los capitalismos empíricos, histórica y geográficamente cualificados. O evaluar en qué medida podrían situarse en las subfases, etcétera.

2. Política inderivable mecánica y automáticamente. Formas y figuras

Lo francamente impracticable hoy es derivar de la letra de El capital una doctrina política. También el papel del obrero en la fábrica es recontextualiz