lunes, 30 de noviembre de 2015

DEMOCRACIA SIN TRAMPA NI CARTÓN


El filósofo Antonio Negri debate con los movimientos sociales en el centro social “La Colectiva” de Valencia

"LOS MOVIMIENTOS SOCIALES HAN DE MANTENER SU AUTONOMÍA ANTE LOS PODERES DEL ESTADO"
 
Enric Llopis
Rebelión
30.11.2015

Antonio Negri es un ejemplo de intelectual y filósofo que ha combinado la teoría con la praxis en los movimientos sociales. Ya lo hizo en la organización “Potere Operaio” durante los años 60 y una década después en “Autonomia Organizzata”. Tras un largo periodo de exilio, prisión y arresto domiciliario, sobre todo a partir de la década de 2000, vinculó su obra teórica al movimiento “alterglobalizador” que se enfrentaba al neoliberalismo, y desde el año 2011 al nuevo ciclo de luchas del que formaban parte el 15-M, las “primaveras” árabes, Occupy Wall Street o las protestas en la Plaza Syntagma. Negri ha explicado algunas de las ideas que han recorrido su pensamiento en un encuentro con colectivos sociales celebrado en el centro social “La Colectiva” del barrio del Cabanyal (Valencia).



El filósofo plantea en su reflexión política la emergencia de una nueva subjetividad revolucionaria, la “multitud”, a la que se agrega la idea de trabajo “inmaterial” y las posibilidades de inaugurar un “proceso constituyente”. Es una oportunidad que se presenta en las últimas décadas. Pero el pensador italiano reconoce que se trata de conceptos forjados en Europa y con una potencialidad centrada en el viejo continente. Ahora bien, en los movimientos insurreccionales de los años 70 en América Latina (tanto en la revolución cubana como en las guerrillas colombianas de las FARC y el ELN, entre otros ejemplos), también se plantearon en un inicio formas de apertura y democracia directa. En una segunda fase, sin embargo, se produjo una “recentralización” y “verticalización” de estos movimientos, una vuelta a las anteriores estructuras de corte leninista, lo que suponía según Negri la eliminación de las formas directas de decisión.

El movimiento zapatista en los años 90, afirman Negri y Hardt en su obra “Multitud”, representa un punto de inflexión en el modelo. El zapatismo se fundamenta en la horizontalidad a la hora de tomar las decisiones (estas se adoptan desde la base) y sobre todo en el rechazo a la toma del poder, porque se considera que éste no se halla concentrado en un “Palacio de Invierno”. El objetivo es, por el contrario, construir espacios autónomos de vivir y relacionarse. También se deja de lado la lógica de la representación. Dos instituciones de las comunidades zapatistas muestran en la práctica este paradigma de soberanía popular. La figura del Vocero, que actúa como portavoz de la comunidad (no como delegado o representante) y está sujeto a revocación continua; y las Juntas de Buen Gobierno que rigen las comunidades y ejercen la autodefensa.

A partir de la singularidad de las comunidades indígenas, el zapatismo plantea alternativas globales al neoliberalismo y de ese modo conecta con los movimientos sociales “altermundistas”. La fecha de nacimiento del EZLN resume esta filosofía. El zapatismo irrumpe en el día de año nuevo de 1994 coincidien