jueves, 2 de septiembre de 2010

JO VINC D´UN SILENCI

SEÑALANDO CON EL DEDO (MAS QUE NADA PARA NO EQUIVOCARNOS)

El presidente del Gobierno español, Zapatero, en su versión al natural de mini ruina obámica plan somarda rajoniano, mas alejado del Socialismo, que Utebo del Polo Norte al igual que Rajoy, anunció hace tan solo unos meses que bajaría las pensiones al tiempo que alargaba en dos años la edad de jubilación, de 65 a 67.
Pero, eso sí, como no sabía el hombre la reacción que ante tamaña hijoputez íbamos a tener los currantes, sus apaga fuegos se aprestaron a decir que el anuncio de la susodicha tal hiputez era un error de comunicación, o sea, que nos venían a decir los apaga fuegos de Zapatero que este no sabia decir ni siquiera lo que quería decir.
Dándonos a nosotros lo mismo só que arre y dado que por las venas nos corre aceite mineral de motor diesel, quedamos tan frescos ante aquel anuncio de retrasar la edad de jubilación y bajar las pensiones y, lo que fue “error” de comunicación hoy puede darse por tan real como la vida misma.
Jesús Membrado, rojete de la rojeria que fue en otros tiempos, después de la UGT para defender a los compañeros del metal hasta ser catapulteado mas tarde del Sindicato al PSOE hasta caer de pie como Diputado por Zaragoza en el Congreso de los Diputados, desde donde demagógicamente defendió sin el menor sonrojo que la hijoputez anunciada por Zapatero de retrasar la edad de jubilación y bajar las pensiones era algo así como tetica de monja buena para los trabajadores.
Ya hace tiempo que se sabe, aunque se hable poco de ello, que la precariedad laboral afecta a la salud de las personas creándoles ansiedad, frustraciones…, desequilibrios psíquicos, en suma. Precariedad laboral que arranca desde los tiempos de Felipe González y las gracias de Alfonso Guerra.
Sabemos también, sin que para ello tengamos que ir a la Universidad de Salamanca, que a los jubilados después de toda su puñetera vida trabaja que te trabaja (no como el Rey, Felipe González, Botín, el gobernador del Banco de España, Aznar, Rajoy o Zapat