sábado, 27 de junio de 2015

GRECIA: LOS MISMOS QUE ROBAN AL PUEBLO GRIEGO SON LOS QUE ROBAN AL PUEBLO ESPAÑOL CON CONSENTIMIENTO DEL GOBIERNO DEL PP



El secreto de los bancos detrás de la tragedia griega

Rebelión
27.06.2015


Traducido del inglés para Rebelión por Sara Plaza


Grecia se enfrenta a un enorme problema de deuda y a una crisis humanitaria. La situación es ahora mucho peor que en 2010, cuando la Troika –el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Comisión Europea (CE) y el Banco Central Europeo (BCE)– impuso su "plan de rescate", justificándolo en la necesidad de apoyar a Grecia. En realidad, dicho plan ha sido un completo desastre para Grecia, la cual no ha se beneficiado en absoluto de los acuerdos especiales de la deuda aplicados desde entonces.
De lo que casi nadie habla es de otro plan de rescate que también se desarrolló en 2010 y que ha sido todo un éxito, aunque no para Grecia, sino para la banca privada. Detrás de la crisis griega hay un gigantesco plan de rescate ilegal de los bancos privados. Y la manera en que ese plan está siendo ejecutado supone un riesgo inmenso para Europa.
Después de cinco años los bancos han conseguido todo lo que querían. Grecia, en cambio, se ha visto abocada a una verdadera tragedia: el país ha profundizado su problema de deuda, ha perdido activos estatales a medida que se aceleraba el proceso de privatización, y ha visto cómo su economía se contraía drásticamente. Pero sobre todo, el rescate bancario ha tenido un inconmensurable coste social, representado en la vida de miles de personas desesperadas cuyos medios de vida y expectativas han sido destruidos por las severas medidas de austeridad aplicadas desde 2010. La sanidad, la educación, el trabajo, la asistencia, las pensiones, los salarios y todos los servicios sociales se han visto afectados peligrosamente.
La distribución de los Presupuestos Nacionales de Grecia muestra que los gastos de la deuda predominan sobre todos los demás gastos del Estado. De hecho, los préstamos, otras obligaciones de la deuda, los intereses y otros costes suponen el 56% de los Presupuestos: 
Fuente: Εισηγητική Έκθεση Απολογισµού και Ισολογισµού 2013 – p. 90.
Elaborado por Stavros Papaioannou.

En mayo de 2010, mientras toda la atención se centraba en los numerosos anuncios sobre la intervención de la Troika en Grecia con su plan especial "de rescate", se aprobaba otro plan de rescate efectivo y un conjunto de medidas ilegales para salvar a los bancos privados, pero a estos últimos nadie les prestó atención.
En un solo movimiento, justificado por la necesidad de "preservar la estabilidad financiera en Europa", en mayo de 2010 se tomaron medidas ilegales para proveer los mecanismos que permitirían a los bancos privados deshacerse de la peligrosa "burbuja", es decir, la gran cantidad de activos tóxicos –principalmente activos desmaterializados y no negociables– que se acumulaban en sus cuentas fuera de balance [2]. El objetivo principal era ayudar a la banca privada a transferir esos activos problemáticos a los países europeos.
Una de las medidas adoptadas para acelerar el trasvase de los activos de los bancos privados y resolver la crisis bancaria fue el programa para mercados de valores SMP [3], que permitió al Banco Central Europeo (BCE) comprar directamente títulos de deuda pública y privada en los mercados primario y secundario. La operación relacionada con los títulos de deuda pública es ilegal de acuerdo al Artículo 123 del tratado [4] de la UE. Este programa es una de las varias "medidas no-estándar" que desplegó entonces el BCE.
La creación de una sociedad instrumental o "vehículo con fines especiales" (SPV, por sus siglas en inglés) con sede en Luxemburgo fue otra medida muy importante para ayudar a transferir activos tóxicos desmaterializados de los bancos privados al sector público. Aunque resulte difícil creerlo, los países europeos [5] se convirtieron en "socios" de esta sociedad no cotizada, una "sociedad anónima" llamada Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (EFSF, por sus siglas en inglés) [6]. Los países acordaron garantías multimillonarias por un monto inicial de 440.000 millones de euros [7], que en 2011 se elevó hasta los 779.780 millones de euros [8]. El verdadero propósito de esta sociedad se ha ocultado anunciando que concedería "préstamos" a los países utilizando nuevos "instrumentos de financiación", no dinero real. La creación del EFSF fue una imposición del FMI [9], que lo respaldó con 250.000 millones de euros [10].
Juntos, el SMP y el EFSF representan un plan de rescate de activos complementario fundamental [11], que los bancos privados necesitaban para rematar el respaldo público que han recibido desde el comienzo de la crisis bancaria de 2008 en Estados Unidos y también en Europa. Desde principios de 2009 habían estado solicitando más apoyo público para deshacerse de la enorme cantidad de activos tóxicos que aparecían en las partidas fuera de balance. La solución solo podía ser la compra directa por parte de los Gobiernos, o la transferencia de activos a compañías de gestión de activos independientes. El SMP y el EFSF proporcionaron las herramientas para realizar esas operaciones, y las pérdidas asociadas a los activos tóxicos se han repartido entre los ciudadanos europeos.
El traspaso de activos tóxicos de los bancos privados a una sociedad mediante una simple transferencia, sin liquidación ni una adecuada operación de compra/venta sería ilegal según las normas sobre rendición de cuentas. Eurostat cambió esas normas [12] y permitió "operaciones de liquidez a través del intercambio de activos", justificando el cambio en "las circunstancias específicas de la inestabilidad financiera".
La razón principal de que el EFSF se estableciera en Luxemburgo fue para no tener que someterse a las leyes internacionales. Además, el EFSF también está financiado por el FMI, cuya colaboración sería ilegal, de acuerdo a sus propios estatutos. Sin embargo, el FMI también modificó sus normas para poder proporcionar esos 250.000 millones de euros al EFSF [13].
Según la Ley [14] que autorizaba su creación, la sociedad luxemburguesa EFSF podía delegar la gestión de todas las actividades de financiación; su consejo directivo podía delegar sus funciones, y sus Estados miembro asociados podían delegar las decisiones concernientes a los garantes en el Grupo de Trabajo del Eurogrupo (EWG, por sus siglas en inglés). En ese momento el EWG ni siquiera tenía un presidente a tiempo completo [15]. Quien realmente gestiona el EFSF es la Oficina de Gestión de la Deuda Alemana [16], y, junto con el Banco Europeo de Inversiones, ofrece apoyo para la gestión operativa del EFSF. Su falta de legitimidad es evidente, dado que realmente está gestionada por un organismo diferente. En estos momentos el EFSF es el mayor acreedor de Grecia.
Los instrumentos de financiación que gestiona el EFSF son los más arriesgados y restringidos, desmaterializados, no negociables, como obligaciones con interés variable (FRN, por sus siglas en inglés) pagadas como transferencias, acuerdos de divisas y acuerdos de cobertura, y otras actividades de cofinanciación que tienen al síndico británico Wilmington Trust (London) Limited [17] como instructor para emitir un tipo restringido de bonos no certificados, que no pueden ser comercializados en ningún mercado de valores legítimo, ya que no cumplen las normas para los bonos de deuda soberana. Este conjunto de instrumentos de financiación tóxicos supone un riesgo para los Estados miembro, cuyas garantías nacionales pueden ser exigidas para reembolsar todos los productos financieros de la sociedad luxemburguesa.
En 2010 habría habido un escándalo de grandes proporciones si estos mecanismos ilegales hubieran salido a la luz: la violación del tratado de la UE, los cambios arbitrarios en las normas de procedi