martes, 26 de junio de 2012

APUNTES PARA LA NUEVA REVOLUCION SOCIAL



LA GUARDIA CIVIL SOLIDARIZANDOSE CON LOS MINEROS EN HUELGA, ¡AGUA!

                                                                     (4)

La cosa es cuando menos para tocar madera. Que la Cadena SER, que como grupo financiero es tan alimaña depredadora de la sociedad como cualquier otro, llámese como se llame, haya entrevistado en uno de sus programas de máxima audiencia a un guardia civil para preguntarle cómo andan las cosas con los mineros en huelga prácticamente en toda España, y especialmente por los asturianos, que son los que con más vehemencia está defendiendo la única fuente de ingresos que tienen para ellos y sus familias: el salario, es algo que no debería pasarnos desapercibido, porque es uno más de los muchos síntomas evidentes que nos vienen a indicar que el sistema socio político actual, basado en las relaciones de producción capitalistas, sencillamente, no puede seguir funcionando, y no por ocurrencia mía, sino porque objetivamente no lo puede seguir haciendo, fallándole ya hasta la “suspensión ideológica”. 

Y lo que es más, caso de que pudiera tener algún tipo de solución, está no llegaría de la mano ni del sistema político actual ni de ninguno de sus farruquitos lideres que ayer decían una cosa (sin saber lo que decían, y a las pruebas me remito), que dicen hoy otra (sin saber lo que dicen, y a las pruebas me remito, porque no se trata de ver quien hila más palabras por minuto y a ver que tal suenan y a ver cual es la reacción subjetiva social que causan, sino de manejar nuevos conceptos, porque la situación es nueva en el sentido que el sistema está imposibilitado para autogenerar “soluciones” como ocurrió en el pasado) contraria a la de ayer, pero con el mismo efecto práctico de seguir haciendo lo mismo y, mañana veremos que dicen. Mañana veremos de qué lado viene el viento. 

Preguntaba el entrevistador, muy conocido por cierto, al guardia civil, que los mineros qué tal, a lo que vino a responder el entrevistado (que se mostró ducho desde el punto de vista comunicativo moderno: condicionar a la opinión pública en función de determinados intereses, aun cuando estos intereses sean objetivamente contrarios a los de la propia opinión pública a la que se dirige la comunicación, muy bien), que muy bien. Los mineros muy bien, a lo que añadió también que la Guardia Civil por ser unos trabajadores más se solidarizaba con los mineros, que ellos, la Guardia Civil, lo único que hacía era mantener el orden y, que ojalá, se produjera el diálogo con el gobierno, ¡Agua!, La Guardia Civil promoviendo el dialogo entre gobierno y mineros. 

Desde luego que lo que tiene que prevalecer es el orden social, pero el orden social no lo alteran los mineros por muchos contenedores y cubiertas de automóvil quemadas que nos muestre la televisión para dar la sensación de que efectivamente, los mineros son unos vándalos con tendencia innata a la quema de contenedores y ruedas de automóvil en vez de trabajar. 

Donde verdaderamente se perturba el orden social, y además muy calculada y meditadamente, es en los despachos de los dirigentes de las grandes corporaciones multinacionales que mandan a los banqueros a que manden a su vez a los gobiernos que hagan. Y los gobiernos, representantes del Estado y no del pueblo, hacen. 

Dígase lo que se diga o se quiera decir, es el Estado el que monopoliza la violencia y es el gobierno el que en su nombre queda autorizado para el ejercicio de la misma, siendo la Guardia Civil uno de los cuerpos represivos al servicio del Estado español que su gobierno aplica, cuya misión como cuerpo represor al servicio del Estado no consiste en mantener el orden social (esto pertenece a la estricta semántica política) sino el orden político establecido por el Estado, que perfectamente podría ser injusto.

Aplicar la ley no significa necesariamente aplicar la justicia, porque puede haber una ley perfectamente antisocial e injusta, como por ejemplo, podrían ser todas las leyes donde se sustentan y mantienen los paraísos fiscales, leyes que son mantenidas y salvaguardadas cuando es preciso por los cuerpos represivos al servicio del Estado, entre otros, la Guardia Civil. Al igual que una ley legalmente establecida puede ser incumplida por las propias instancias del Estado sin que se produzca intervención alguna de los cuerpos represivos al servicio del mismo a fin de impedirlo o restaurar el orden legal, como sucedió al rebajar los salarios de los funcionarios del Estado un cinco por ciento (también los de la Guardia Civil).

Y en algo tan grave como es la garantía de independencia del propio Estado, tampoco intervienen los cuerpos represivos (que con lenguaje estrictamente político denominan fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado) ante el descarado ultraje e injerencia de Estados extranjeros en asuntos del propio Estado español, como podría ser el Estado alemán o USA que de forma cada vez más clara y sin tapujos son los que dictan la política económica nacional, tampoco hacen nada. 

Por tanto, los guardias civiles sí son trabajadores, sin duda, pero con la nítida e indiscutible diferencia con respecto de los trabajadores asalariados por cuenta ajena, de que son estos los agentes productores directos de cuanta riqueza existe, cuya vocación no es la de quemar contenedores, ni la de cortar carreteras o líneas de ferrocarril, ni romper cristales para alterar el orden social, sino la imperiosa necesidad de procurarse un salario digno (QUE NADIE LES REGALA) como única fuente de ingresos para la subsistencia propia y la de su familia, en tanto que el trabajo del guardia civil (también para el sustento propio y el de su familia) consiste en mantener el orden social establecido por el Estado, que no siempre resulta necesariamente justo. 

El análisis y no la frase simplona o el slogan ramplón y tergi