sábado, 24 de junio de 2017

CRISTIANO RONALDO 43 - HACIENDA 0 Y ZAMORA DE PORTERO. ¡NO, HA, GANAO, EL EQUIPO COLORAO!

         


'Pagas y te vas': El Real Madrid anuncia la astronómica suma por la que dejaría salir a Cristiano

    

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Según la prensa portuguesa, el astro tomó la decisión de dejar el club 'blanco' la semana pasada.
                       
'Pagas y te vas': El Real Madrid anuncia la astronómica suma por la que dejaría salir a Cristiano
Sergio Perez / Reuters

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El delantero del Real Madrid, Cristiano Ronaldo, podrá abandonar el club español si pagan por él 1.000 millones de euros, según indicó el presidente de la entidad, Florentino Pérez.

Ronaldo, quien ha sido acusado de evasión de impuestos por valor de 14,7 millones de euros, por lo que podría enfrentarse a hasta cinco años de prisión, ha decidido abandonar el club y el país por el tratamiento que recibe.

El presidente del club 'merengue' afirmó a la emisora Onda Cero que todavía no ha hablado con Cristiano y que se enteró de su intención por la prensa.

Indicó que no considera su marcha, por lo que llamó a no sacar conclusiones, aunque envió un claro recado al jugador portugués y a cualquiera que quiera hacerse con sus servicios: "Tiene un contrato con una cláusula de 1.000 millones de euros".

Medios deportivos ya apuntan los posibles destinos para Ronaldo. El portugués podría volver al Manchester United o unirse al Paris Saint-Germain o al Manchester City. Otros lo ubican incluso en el fútbol chino.

Acusaciones de evasión fiscal

La Fiscalía española ha acusado formalmente al futbolista portugués de cuatro delitos de evasión de impuestos, que suponen un fraude tributario de 14,7 millones de euros.

Según la denuncia, estos delitos contra la Hacienda Pública de España habrían sido cometidos de forma "voluntaria" y "consciente" entre los años 2011 y 2014, período en que el deportista se habría aprovechado de una estructura societaria creada en el 2010 para ocultar las rentas generadas por los derechos de imagen.

Las cuotas del supuesto fraude alcanzan los 1,39 millones de euros en el 2011; 1,66 millones en el 2012; 3,2 millones en el 2013 y 8,5 millones en el 2014. Según la legislación española, los montos de defraudación que superen los 120.000 euros se convierten en delito, que es penado con prisión de 1 a 5 años.

La sociedad que manejaba durante este tiempo los derechos de imagen de Ronaldo estaría ubicada jurídicamente en un paraíso fiscal, en las Islas Vírgenes Británicas.

La Fiscalía denuncia que la declaración del Impuesto Sobre la Renta entre los años 2011 y 2014 del portugués reflejaban unos 11,5 millones de euros por concepto de explotación de su imagen, cuando las rentas verdaderas fueron de casi 43 millones de euros.

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ATAQUE RUSO AL ESTADO ISLÁMICO EN SIRIA. ¿EE.UU COMBATE A LOS JEFES DEL ESTADO ISLÁMICO QUE MANDAN A ASESINAR A GENTE INOCENTE EN EUROPA O LES AYUDAN HACIENDO LA VISTA GORDA, MANDÁNDOLES BOLSITAS DE CARAMELOS Y DERRIBANDO AVIONES SIRIOS QUE LUCHAN CONTRA EL ESTADO ISLÁMICO?



Buques militares rusos disparan seis misiles contra objetivos terroristas en Siria (VIDEO)

23 jun 2017
Los misiles rusos han destruido puntos de mando y almacenes de armamento de los terroristas en la provincia de Hama.
                       
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Las fragatas Admiral Essen y Admiral Grigorovich y el submarino Krasnodar han efectuado lanzamientos de seis misiles de crucero Kalibr contra objetivos del grupo terrorista Estado Islámico en Siria, según un comunicado difundido por el Ministerio de Defensa ruso.

El lanzamiento se ha efectuado desde la parte oriental del mar Mediterráneo. "El submarino Krasnodar lo ha realizado en posición sumergida", precisa el documento.

Los militares rusos aseguran que los misiles han destruido puntos de mando y depósitos de armas en la provincia de Hama. Posteriormente bombarderos de la Fuerza Aérea rusa han eliminado el resto de militantes e infraestructura del EI en la zona.

Según los militares rusos, "aprovechando las horas de la noche y el relieve complejo de la localidad, los terroristas trasladan a sus combatientes a la provincia de Hama", donde crean puntos de mando en edificios de gran tamaño y almacenes de armas.




El Ministerio ruso también ha reportado que en las rutas de la salida y en las áreas de dispersión de los terroristas el mando ruso organizó supervisión de 24 horas usando varios tipos de inteligencia. Además, se especifica que los objetos detectados de los yihadistas se eliminan con armamento y aviación de alta precisión de la Fuerza Aérea rusa.

Advertencia a Turquía e Israel 

Moscú advirtió de antemano a los mandos de Turquía e Israel sobre el ataque, informan desde el Ministerio de Defensa ruso.

"Los mandos de Turquía e Israel fueron informados de antemano a través de los canales de cooperación sobre los lanzamientos de los misiles de crucero", reza el comunicado del Ministerio de Defensa ruso.
  • Kalibr es un sistema lanzador de misiles vertical que permite disparar una amplia gama de proyectiles. Entre ellos figuran el misil supersónico antibuque Onix 3M55, el misil de crucero subsónico antisubmarino 91RT o el de gran alcance 3M54, empleados contra objetivos en tierra.
  • En sus últimas versiones, los misiles Kalibr vuelan a muy pocos metros sobre nivel del mar para entorpecer su interceptación y alcanzan una velocidad de 3 Mach. Guiados por el sistema de navegación vía satélite ruso GLONASS, estos misiles son capaces de realizar ataques de alta precisión.
  • El 7 de octubre de 2015 cuatro buques de la flotilla rusa del mar Caspio lanzaron 26 misiles de crucero navales Kalibr contra elementos de infraestructura del Estado Islámico en Siria, destruyendo 11 objetivos.
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viernes, 23 de junio de 2017

CORRUPTO ESTÁ HASTA EL PINGANILLO DEL TIMBRE DE LLAMADAS AL SISTEMA. DESDE EL REY HASTA EL GATO PARDO QUE TENGO EN CASA. PERO ADEMÁS DE DENUNCIAR LA CORRUPCIÓN Y LOS CORRUPTOS, HAY QUE PASAR A LA ACCIÓN EFECTIVA CONTRA LA CORRUPCIÓN Y LOS CORRUPTOS


Una radiografía de la corrupción

Rebelion
El Salmón Contracorriente
23.06.2017


La corrupción es uno de los motores ilícitos del capitalismo, aunque nefasta y destructora para la gente común. Que la lucha contra la corrupción no se toma en serio de verdad lo demuestra que en los países ricos se castiga a funcionarios públicos que se corrompen, pero no a quienes los corrompen.

En el Reino de España es difícil que pase tiempo sin noticia de corrupción. Un problema que no es de hoy ni mucho menos. En 2009, por ejemplo, había en el Reino de España 730 causas por corrupción y en 2012, ya eran 800 los imputados por ese tipo de delitos. Evidentemente tanto hace diez años como ahora, la corrupción no se reduce a unos casos individuales o extraordinarios como pretenden algunos políticos nada fiables.

Un capitalismo de amiguetes

Lo cierto y documentado es que el sistema está podrido. Doménech, Raventós y Búster, al analizar la economía del Reino de España, nos explican que “la naturaleza institucional de la corrupción hunde sus raíces en el capitalismo oligopólico de amiguetes en que se transformó el poder empresarial heredado del franquismo con las privatizaciones desatadas de la Transición. (...) En ese escenario cuajó ese capitalismo oligopólico de amiguetes que formó una nueva minoría rica que controla gran parte de la economía del Reino de España. Copó el Ibex 35 y, como clase dominante, se sumó a los restos de la aristocracia terrateniente (que esquilma Extremadura y Andalucía rurales), más los grandes accionistas bancarios, altos cargos financieros y grandes propietarios de la industria. Ese capitalismo corrompido ha generado y hecho crecer una economía sumergida que es la cuarta parte del PIB”.

No son casos aislados. La corrupción es estructural y no solo en España. Acabar con ella pasa por cambiar el sistema económico. Probablemente. Y eso son palabras mayores que hay que tomarse muy en serio.

Corrupción internacional

En la década de los noventa y primera del siglo XXI, se desvelaron en Europa grandes escándalos de corrupción como Eurostat, Parmalat y Barclays o el del primer ministro italiano Berlusconi que pretendió promulgar con la mayor desfachatez leyes de inmunidad, para no ser condenado por corrupción; una licencia para robar. En EEUU, las macroestafas de Enron y World Com y, en Alemania las cajas ocultas, dinero negro y sobornos que salpicaron a poderosas corporaciones empresariales (Siemens, Scherin, Daimler Chrysler, Henkel, BMW, Volkswagen o Degusta), mostraron la globalidad de la corrupción. Hasta dieciocho grandes corporaciones alemanas eran sospechosas de cambalaches delictivos, por lo que muchos de sus dirigentes se sentaron en el banquillo, acusados de diversos delitos.

Según la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, la corrupción es mundial y las empresas multinacionales son las más corruptas y corruptoras. Marx entrevió el futuro al escribir años ha que “todas las naciones capitalistas abrazan periódicamente el fraude, porque quieren ganar más dinero sin necesidad de producir”.

A efectos de inventario, corrupción es prevaricación, soborno, apropiación indebida, tráfico de influencias, malversación de fondos públicos, fraude fiscal, evasión de capitales, falsedad de documentos, financiación ilegal, concesiones ilegales, adjudicaciones ilícitas, delitos urbanísticos y blanqueo de dinero. Pero también es abuso de poder para cambiar leyes, alterar reglas de concursos públicos o dar concesiones por sobornos del sector privado, en dinero o especies. Delitos que perjudican muy gravemente a la ciudadanía. El coste de la corrupción se calcula en España en 90.000 millones de euros, según la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. Mucho dinero que se hurta a la gente común, sus derechos y necesidades esenciales.

Trampas en la lucha contra la corrupción

La corrupción es inherente al capitalismo y solo reducir la corrupción es tarea difícil. ¿No ha de haber corrupción cuando el beneficio es el motor del capitalismo y su escenario preferido la ausencia de normas y de control para ganar más?

La corrupción no es nefasta por cuestiones éticas, que también. Lo es porque recorta ingresos del Estado, dilapida los recursos públicos en gasto público improductivo y reduce hasta casi hacer desaparecer la capacidad inversora del Estado. Además, aumenta la economía sumergida y la desigualdad al recortar el gasto social por ingresos perdidos en perjuicio de la ciudadanía con menos ingresos o sin empleo. Encarece y deteriora servicios públicos y hace recaer mayor carga fiscal sobre la ciudadanía y la clase trabajadora. Luchar contra la corrupción de verdad es una exigencia urgente que no admite paños calientes.

Pero en la presunta lucha contra la corrupción hay trampa. Lo explico. Transparency International es la organización global contra la corrupción de mayor renombre. Pero Transparency nunca publica nombres de corruptores, no denuncia a las empresas que sobornan ni tampoco o los muchos y poderosos bancos que aceptan dinero sucio de grandes empresas u otras entidades corruptas. Un dinero sucio y sospechoso que finalmente sale de los bancos impoluto y blanqueado. Transparency solo ataca a los gobiernos que se dejan corromper, que por supuesto son corruptos y despreciables, pero hay más actores en esta historia. Faltan los corruptores y los blanqueadores, pues todos conforman la indignidad de la corrupción. Para que no queden dudas, si hay corrupción se necesitan dos: corruptor y corrompido. Quien trampea y cobra; quien paga y se beneficia.

No se puede dejar la corrupción a los políticos

La corrupción tiene todo que ver con los paraísos fiscales. Porque sin opacidad, secreto bancario y ausencia de control y reglas, propios de esos paraísos y de las zonas offshore, corruptores y corrompidos lo tendrían mucho más difícil para esconder su dinero sucio y actuar con la impunidad que tienen hoy. En tanto haya secreto bancario, paraísos fiscales y falta de control de movimientos de capital, habrá corrupción.

Que la lucha contra la corrupción no se toma en serio de verdad lo demuestra que en los países ricos se castiga a funcionarios públicos que se corrompen, pero no a quienes los corrompen. O, aún peor, castigan a quienes informan de fraudes fiscales, una de las herramientas de la corrupción. El colmo parece ser que en algunos países europeos se haya permitido en la década de los noventa y primera del siglo XXI deducir pagos a funcionarios extranjeros; es decir, se podían deducir los sobornos del pago de impuestos. Así era y aún queda algún caso por ahí.

Lo que sucede hoy es que pagar muchos menos impuestos se ha vuelto legal por los acuerdos secretos que varios países de la Unión Europea (Luxemburgo, Irlanda, Holanda...) han firmado con empresas multinacionales para que éstas paguen muchos menos tributos. Ya no hace falta arriesgarse a evadir impuestos, que es delito. Los grandes consiguen lo mismo gracias a algunos gobiernos.

Pero la corrupción no es solo un problema español ni siquiera del sur europeo, la corrupción es mundial. Porque en realidad es uno de los motores ilícitos del capitalismo, aunque nefasta y destructora para la gente común. Como afirma el magistrado Joaquim Bosch, “acabar con la corrupción es demasiado importante para dejarlo en manos de los políticos”.

Las ciudadanas y ciudadanos han de coger las riendas de la lucha contra esa lacra. Por eso de entrada se convoca en Madrid una gran movilización y acción en redes sociales contra la corrupción. Para que crezca la indignación ciudadana contra la corrupción y la impunidad de los corruptos. Para poner cara a corruptos y corruptores.

Para apoyar con firmas el manifiesto contra la corrupción y la impunidad que ha de devenir programa de acción. La manifestación convocada en Madrid será el 24 de junio a las 19 horas y marchará desde la glorieta Ruiz Jiménez hasta Sol.


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EL CAMBIO CLIMÁTICO, UN CUENTO DE ROJOS, SEGÚN DICEN EN EL PROGRAMA DE HERRERA CARLOS, LOCUTOR DE USTEDES DE LA CADENA COPE PARA ESTAR INFORMADOS


“El sistema capitalista que tenemos ha causado el cambio climático”.

Entrevista

 

Naomi Klein
Sociología Crítica
28.03.2017              
          



Fuente: SIN PERMISO ¿Podemos detener el calentamiento global? Sólo si cambiamos de modo radical nuestro sistema capitalista, sostiene la ensayista Naomi Klein. En una entrevista con el semanario alemán DER SPIEGEL, realizada por Klaus Brinkbäumer, explica por qué ha llegado el momento de abandonar los pequeños pasos en favor de un enfoque radicalmente nuevo, tal como detalla en su libro de reciente aparición en castellano, Esto lo cambia todo, El capitalismo contra el clima (Paidós, Barcelona, 2015).

DER SPIEGEL: Señora Klein, ¿por qué no consigue la gente detener el cambio climático?

Klein: Mala suerte. Mal momento. Muchas coincidencias lamentables.

SPIEGEL: ¿La catástrofe equivocada en el momento equivocado?

Klein: El peor momento posible. La conexión entre gases de invernadero y calentamiento global viene siendo una cuestión política central para la humanidad desde 1988. Fue precisamente la época en que cayó el Muro de Berlín y Francis Fukuyama certificó “el fin de la Historia”, la victoria del capitalismo occidental. Canadá y los EE.UU. firmaron el primer acuerdo de libre comercio, que sirvió de prototipo para el resto del mundo.

SPIEGEL: ¿De modo que lo que dice usted es que empezó una nueva era de consumo y energía precisamente en el momento en que la sostenibilidad y contención habrían sido más adecuadas?

Klein: Exacto. Y fue precisamente en ese momento cuando nos dijeron que ya no había nada parecido a la responsabilidad social y la acción colectiva, que deberíamos dejarlo todo al mercado. Privatizamos nuestros ferrocarriles y la red energética, la OMC y el FMI se comprometieron con un capitalismo desregulado. Por desgracia, esto condujo a una explosión de las emisiones.

SPIEGEL: Usted es activista y lleva culpando al capitalismo de toda clase de cosas a lo largo de los años. ¿Le echa la culpa ahora también del cambio climático?

Klein: No hay razón para ser irónicos. Las cifras cuentan cuál es la historia entera. Durante los años 90, las emisiones se elevaron un 1% anual. Desde el año 200 han ido subiendo una media del 3.4 %. Se exportó globalmente el sueño americano y se expandieron rápidamente bienes de consumo que creíamos esenciales para satisfacer nuestras necesidades. Empezamos a vernos exclusivamente como consumidores. Cuando el comprar como forma de vida se exporta a todos los rincones del globo, eso exige energía. Mucha energía.

SPIEGEL: Volvamos a nuestra primera pregunta: ¿por qué no ha podido la gente detener este cambio?

Klein: Hemos desechado sistemáticamente las herramientas. Hoy se hace mofa de regulaciones de toda laya. Los gobiernos ya no aplican reglas severas que pongan límites a las compañías petrolíferas y demás empresas. Estas crisis se nos ha venido encima en el peor momento posible. Ya no nos queda tiempo. Estamos en un momento de ahora o nunca. Si no actuamos como especie, nuestro futuro está en peligro. Tenemos que reducir emisiones de modo radical.

SPIEGEL: Volvamos a otra pregunta: ¿No está usted apropiándose indebidamente del cambio climático para utilizarlo en su crítica del capitalismo?

Klein: No. El sistema económico que hemos creado ha creado también el cambio climático. No me lo he inventado. El sistema es inservible, la desigualdad económica es demasiado grande y la falta de contención por parte de las compañías energéticas es desastrosa.

SPIEGEL: Su hijo Toma tiene dos años y medio. ¿En qué clase de mundo vivirá cuando salga del instituto en 2030?

Klein: Eso es lo que está decidiéndose ahora mismo. Veo señales de que podría haber un mundo radicalmente distinto del que tenemos hoy en día, y de que el cambio podría ser bien bastante positivo o extremadamente negativo. Ya es seguro que al menos en parte será un mundo peor. Vamos a experimentar el cambio climático y bastantes más desastres naturales, eso es seguro. Pero tenemos tiempo todavía para impedir un calentamiento verdaderamente catastrófico. Tenemos tiempo asimismo de cambiar nuestro sistema económico para que no se vuelva más brutal y despiadado al enfrentarse al cambio climático.

SPIEGEL: ¿Qué puede hacerse para mejorar la situación?

Klein: Tenemos hoy que tomar algunas decisiones acerca de qué valores son importantes para nosotros y cómo queremos de verdad vivir. Y, por supuesto, hay una diferencia entre que la temperatura se eleve solo 2 grados o lo haga 4 o 5 o más. Todavía nos es posible a los seres humanos tomar las decisiones correctas.

SPIEGEL: Han pasado 26 años desde que se fundó el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC – Intergovernmental Panel on Climate Change) en 1988. Sabemos como mínimo desde entonces que las emisiones de CO2 causadas por quemar petróleo y carbón son responsables del cambio climático. Pero poco se ha hecho por encarar el problema. ¿No hemos fracasado ya?

Klein: Yo veo la situación de modo diferente, dado el enorme precio que tendremos que pagar. Mientras tengamos la menor oportunidad de éxito o de minimizar el daño, tenemos que seguir luchando.

SPIEGEL: Hace varios años, la comunidad internacional estableció un objetivo para limitar el calentamiento global a dos grados centígrados. ¿Lo considera todavía alcanzable?

Klein: Bueno, todavía es una posibilidad física. Tendríamos que reducir inmediatamente las emisiones globales en un 6% anual. Los países más ricos tendrían que sobrellevar un peso mayor, lo que significa que los EE.UU. y Europa tendrían que recortar emisiones entre un 8% y un 10% anual. Inmediatamente. No es imposible, solo que es profundamente irreal políticamente con nuestro actual sistema.

SPIEGEL: ¿Está usted diciendo que nuestras sociedades no son capaces de hacerlo?

Klein: Sí. Necesitamos un cambio espectacular, tanto en la política como en la ideología, porque hay una diferencia fundamental entre lo que los científicos nos dicen que tenemos que hacer y nuestra actual realidad política. No podemos cambiar la realidad física, así que tenemos que cambiar la realidad política.

SPIEGEL: ¿Puede una sociedad que se centra en el crecimiento combatir de verdad con éxito el cambio climático?

Klein: No. Un modelo económico basado en un crecimiento indiscriminado lleva inevitablemente a un mayor consumo y a mayores emisiones de CO2. Puede y debe haber crecimiento en el futuro en muchos sectores bajos en carbón de la economía: en tecnologías verdes, en transporte público, en todas las profesiones que proporcionan cuidados, en las artes y, por supuesto, en educación. Ahora mismo, el núcleo de nuestro producto interior bruto comprende solo el consumo, las importaciones y exportaciones. Ahí tiene que haber recortes. Cualquier otra cosa sería engañarse.

SPIEGEL: El Fondo Monetario Internacional afirma lo contrario. Dice que el crecimiento económico y la protección del clima no se excluyen mutuamente.

Klein: No analizan las mismas cifras que yo. El primer problema es que en todas estas conferencias sobre el clima todo el mundo actúa como si fuéramos a llegar a nuestra meta por medio de un compromiso propio y de obligaciones voluntariamente aceptadas. Nadie le dice a las empresas petrolíferas que van a tener que ceder. El segundo problema es que estas empresas van a luchar como fieras para proteger lo que no quieren perder.

SPIEGEL: ¿En serio quiere eliminar el libre mercado con el fin de salvar el clima?

Klein: No hablo de eliminar mercados, pero nos hace falta mucha más estrategia, dirección y planificación, y un equilibrio muy diferente. El sistema en el que vivimos está abiertamente obsesionado con el crecimiento, considera bueno todo crecimiento. Pero hay formas de crecimiento que está claro que no son buenas. Está para mí claro que mi posición entra en conflicto directo con el neoliberalismo. ¿Es verdad que en Alemania, aunque han acelerado ustedes el cambio a las renovables, el consumo de carbón está en realidad aumentando?

SPIEGEL: Eso era cierto entre 2009 y 2013.

Klein: Para mí eso es expresión de su renuencia a tomar decisiones sobre lo que hace falta llevar a cabo. Alemania tampoco va a cumplir su objetivo de emisiones en años venideros.

SPIEGEL: ¿Es la presidencia de Obama lo peor que podía haberle pasado al clima?

Klein: En cierto modo. No porque Obama sea peor que un republicano, que no lo es, sino porque estos ocho años fueron la mayor oportunidad desperdiciada de nuestras vidas. Se daban los factores justos para una convergencia realmente histórica: consciencia, apremio, ánimo, su mayoría política, el fracaso de los Tres Grandes fabricantes de automóviles norteamericanos y hasta la posibilidad de encarar a la vez el cambio climático y el fallido mundo financiero sin regular. Pero cuando accedió al cargo no tuvo el valor de acometerlo. No venceremos en esta batalla a menos que estemos dispuestos a hablar de por qué Obama consideró que el hecho de tener control sobre bancos y compañías de automóviles era más una carga que como una oportunidad. Estaba prisionero del sistema. No quiso cambiarlo.

SPIEGEL: Los EE.UU. y China llegaron finalmente a un acuerdo inicial sobre el clima en 2014.

Klein: Lo cual, por supuesto, es algo bueno. Pero todo lo que puede resultar penoso en el acuerdo no entrará en vigor hasta que Obama concluya su cargo. Con todo, lo que ha cambiado es que Obama dijo: “Nuestros ciudadanos se están manifestando, no podemos ignorarlo”. Los movimientos de masas son importantes, tienen repercusiones. Pero para empujar a nuestros líderes hasta donde tienen que llegar, los movimientos tienen que hacerse aún más fuertes.

SPIEGEL: ¿Cuál debería ser su meta?

Klein: En los últimos 20 años, la extrema derecha, la absoluta libertad de las empresas petrolíferas y la libertad del 1% de los superricos de la sociedad se han convertido en norma política. Tenemos que desplazar de nuevo el centro político norteamericano de la franja derechista a su lugar natural, el verdadero centro.

SPIEGEL: Señora Klein, eso no tiene sentido, porque es una ilusión. Piensa usted en abarcar demasiado. Si quiere usted eliminar el capitalismo antes de pergeñar un plan para salvar el clima, sabe usted que esto no va a suceder.

Klein: Mire, si quiere usted deprimirse, hay muchas razones para ello. Pero seguirá usted equivocándose, porque el hecho es que centrarse en cambios graduales supuestamente conseguibles, como el comercio de emisiones y el cambio de bombillas, ha fracasado miserablemente. En parte eso se debe a que en la mayoría de los países, el movimiento ambiental ha seguido elitista, tecnocrático y supuestamente neutral en lo político durante dos décadas y media. Ya vemos hoy cuáles son los resultados: nos ha llevado por el camino equivocado. Las emisiones están aumentando y aquí está el cambio climático. En segundo lugar, en los EE.UU. todas las transformaciones importantes legales y sociales de los últimos 150 años han sido resultado de movimientos sociales masivos, ya estuviesen a favor de las mujeres, contra la esclavitud o en pro de los derechos civiles. Necesitamos de nuevo esta fortaleza, y bien rápido, porque la causa del cambio climático es el sistema político y económico mismo. Su enfoque es demasiado tecnocrático y estrecho.

SPIEGEL: Si intenta usted solucionar un problema específico dándole la vuelta a todo el orden social, no lo va a resolver. Eso es una fantasía utópica.

Klein: Si el orden social es la raíz del problema, no. Visto desde otra perspectiva, nadamos literalmente en ejemplos de pequeñas soluciones: hay tecnologías verdes, leyes locales, tratados bilaterales e impuestos al CO2. ¿Por qué no tenemos todo eso a escala global?

SPIEGEL: ¿Está usted diciendo que todos esos pequeños pasos – tecnologías verdes e impuestos al CO2 y un comportamiento ecológico individual – no tienen sentido?

Klein: No. Todos deberíamos hacer lo que podamos, por supuesto. Pero no podemos engañarnos con que eso sea suficiente. Lo que digo es que esos pequeños pasos seguirán siendo demasiado pequeños si no se convierten en un movimiento de masas. Necesitamos una transformación económica y política, que se base en comunidades más fuertes, empleos sostenibles, mayor regulación y un alejamiento de esta obsesión del crecimiento. Esas son las buenas noticias. Tenemos de verdad la oportunidad de resolver muchos problemas de inmediato.

SPIEGEL: No parece contar con la razón colectiva de políticos y empresarios.

Klein: Porque el sistema no puede pensar. El sistema recompensa la ganancia a corto plazo, lo que quiere decir beneficios rápidos. Fíjese en Michael Bloomberg, por ejemplo…

SPIEGEL: …empresario y antiguo alcalde de la ciudad de Nueva York…

Klein: …que entiende la gravedad de la crisis del clima como político. Como empresario, prefiere invertir en un fondo que se especializa en activos de petróleo y gas. Si una persona como Bloomberg no puede resistirse a la tentación, se puede asumir en ese caso que no es tan grande la capacidad de autoconservación del sistema.

SPIEGEL: Un capítulo especialmente inquietante de su libro es el de Richard Branson, presidente del Grupo Virgin.

Klein: Sí, no me lo habría esperado.

SPIEGEL: Branson ha tratado de presentarse como un hombre que quiere salvar el clima. Todo empezó en un encuentro con Al Gore.

Klein: Y en 2006 se comprometió en un acto que acogía la Clinton Global Initiative a que invertiría 3.000 millones de dólares en investigación en tecnologías verdes. En aquella época yo pensaba que sería una aportación realmente fantástica. Lo que no se me ocurrió pensar es “qué cabrón tan cínico eres”.

SPIEGEL: Pero Branson no estaba más que simulando y solo invirtió una parte de ese dinero.

Klein: Puede que fuera sincero en ese momento, pero sí, se invirtió una parte.

SPIEGEL: Desde 2006, Branson ha añadido 160 nuevos aviones a sus numerosas líneas aéreas y ha incrementado sus emisiones en un 40%.

Klein: Sí.

SPIEGEL: ¿Qué se puede aprender de esta historia?

Klein: Que tenemos que poner en tela de juicio el simbolismo y los gestos que hacen las estrellas de Hollywood y los superricos. No podemos confundirlos con un plan científicamente serio para reducir emisiones.

SPIEGEL: En Norteamérica y Australia, se gasta mucho dinero intentando negar el cambio climático. ¿Por qué?

Klein: Es distinto de Europa. Se trata de una indignación semejante a la de quienes se oponen al aborto y el control de armas. No se trata sólo de que estén protegiendo un modo de vida que no quieren cambiar. Es que han entendido que el cambio climático pone en solfa el núcleo de su sistema de creencias contrario al gobierno y en pro del libre mercado. De modo que tienen que negarlo para proteger su propia identidad. Por eso por lo que existe esta diferencia de intensidad: los liberales quieren actuar un poquito en la protección del clima. Pero al mismo tiempo, estos liberales tienen una serie de cuestiones aparte que figuran de modo más destacada en su agenda. Pero tenemos que entender que los más duros de quienes niegan el cambio climático entre los conservadores harán todo lo que esté en su mano para impedir que se actúe.

SPIEGEL: ¿Con estudios pseudocientíficos y desinformación?

Klein: Con todo eso, por supuesto.

SPIEGEL: ¿Explica eso por qué relaciona todas esas cuestiones – cuestiones de medio ambiente, igualdad, salud pública y trabajo – que son populares entre la izquierda? ¿Por razones puramente estratégicas?

Klein: Esas cuestiones guardan relación y nos hace falta asimismo relacionarlas en el debate. Sólo hay un modo de vencer en una batalla contra un pequeño grupo de personas que se te enfrentan porque tienen mucho que perder: hay que iniciar un movimiento masivo que abarque a toda aquella gente que tiene mucho que ganar. A quienes lo niegan solo se les puede derrotar si te muestras igual de apasionado que ellos, pero también cuando eres superior en número. Porque la verdad es que son realmente muy pocos.

SPIEGEL: ¿Por qué no cree usted que la tecnología tenga potencial para salvarnos?

Klein: Se ha producido un progreso tremendo en el almacenamiento de energías renovables, por ejemplo, y en la eficiencia solar. Pero ¿en el cambio climático? Yo, en cualquier caso, no tengo bastante fe como para decir: “Como ya nos inventaremos algo en un momento dado, dejemos de lado todos los demás esfuerzos”. Eso sería una insensatez.

SPIEGEL: Gente como Bill Gates ve las cosas de modo diferente.

Klein: Y yo encuentro ingenuo su fetichismo tecnológico. En años recientes hemos sido testigos de ciertos fracasos verdaderamente resonantes en los que algunos de los tíos más listos metieron la pata hasta el fondo a una escala grandiosa, ya fuera con los derivados que desencadenaron la crisis o la catástrofe petrolífera de la costa de Nueva Orleans. En una gran mayoría, la gente, nosotros, destrozamos las cosas y no sabemos luego cómo arreglarlas. Y ahora mismo, lo que estamos destrozando es nuestro planeta.

SPIEGEL: Oyéndola, se podría tener la impresión de que la crisis del clima es una cuestión de género.

Klein: ¿Por qué dice usted eso?

SPIEGEL: Bill Gates dice que tenemos que avanzar e idear nuevas invenciones para poner bajo control el problema y, en última instancia, esta Tierra nuestra tan complicada. Por otro lado, dice usted: parad, no, tenemos que adaptarnos a este planeta y volvernos más livianos. Las compañías petrolíferas norteamericanas están dirigidas por hombres. Y a usted, una mujer crítica, la describen como una histérica. No resulta absurdo pensarlo, ¿verdad?

Klein: No. La industrialización en su conjunto estaba emparentada con el poder, con ver si sería el hombre o la naturaleza la que dominara la Tierra. A algunos hombres les resulta difícil reconocer que no lo tenemos todo bajo control; que hemos acumulado todo este CO2 a lo largo de los siglos y que la Tierra hoy nos dice: mira, no eres más que un invitado en mi casa.

SPIEGEL: ¿Invitado de la Madre Tierra?

Klein: Eso suena demasiado cursi. Pero, con todo, tiene usted razón. La industria petrolífera es un mundo dominado por los hombres, muy semejante en eso a las altas finanzas. Es algo muy de machos. La idea norteamericana y australiana de “descubrir” un país infinito y de que se puedan extraer inacabables recursos entraña un relato de dominación, que representa tradicionalmente a la naturaleza como una mujer débil y torpe. Y la idea de estar en relación de interdependencia con el resto del mundo natural se considera una debilidad. Por eso es por lo que les resulta doblemente difícil a los machos alfa reconocer que se han equivocado.

SPIEGEL: Hay en su libro una cuestión de la que parece querer desviarse. Aunque denigra usted a las empresas, no dice usted nunca que sus lectores, que son clientes de estas empresas, son asimismo culpables. Tampoco dice usted nada del precio que tendrá que pagar cada uno de sus lectores por la protección del clima.

Klein: Oh, yo creo que la mayoría de la gente estaría encantada de pagar por ello. Saben que la protección del clima exige un comportamiento razonable: conducir menos, volar menos y consumir menos. Estarían encantados de utilizar energías renovables si se les ofreciera.

SPIEGEL: Pero la idea no es lo bastante grande, ¿verdad?

Klein: (ríe) Exacto. El movimiento verde pasó décadas instruyendo a la gente para que utilizara su basura como abono, para que reciclara y montase en bicicleta. Pero fíjese en lo que ha sucedido con el clima durante estas décadas.

SPIEGEL: ¿Es su manera de vivir beneficiosa para el clima?

Klein: No lo bastante. Voy en bicicleta, utilizo el transporte público, trato de dar charlas por Skype, comparto un coche híbrido y he recortado mis vuelos hasta una décima parte de lo que eran antes de empezar este proyecto. Mi pecado está en tomar taxis y, desde que salió el libro, en volar demasiado. Pero no creo tampoco que tenga que ser la gente perfectamente verde y que vive sin emitir CO2 la única que deba hablar sobre esta cuestión. Si así fuera, entonces nadie podría decir una palabra en absoluto.

SPIEGEL: Señora Klein, gracias por esta entrevista.

Naomi Klein es autora, entre otros libros, de La doctrina del shock y No Logo.
Traducción para http://www.sinpermiso.info: Lucas Antón

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jueves, 22 de junio de 2017

30.000.000.000, TREINTA MIL MILLONES. 30.000.000.000 DE EUROS DE RECORTES SOCIALES PARA HACER RENTABLES UNAS EMPRESAS DE SANGUIJUELOS Y FANANCIAR LAS GUERRAS QUE EL CAPITAL AMERICANO Y SUS SUBORDINADOS NECESITAN PARA SUS NEGOCIOS CONSISTENTES EN SEGUIR ROBÁNDONOS MÁS. YO YA SE QUE ESTO SON RAZONES DE ESTADO Y TOMA ESTADO DE ESTADO DE CORRUPCIÓN MANZÁNICA. PERO A QUE EL GOBIERNO CORRUPTO MANZANERO DE RAJOY SIGUE EN EL PODER PORQUE PSOE Y CIUDADANOS NO HAN QUERIDO ECHARLOS, A QUE SÍ?



FUERZAS ARMADAS / El desarrollo de armas se realiza a expensas de unos recursos públicos con poco beneficio para el empleo

Los planes especiales de armamento (PEAS) se revelan como una chapuza política

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LUIS DÍEZCuarto Poder
 22/6/2017
planes especiales de armamento
Escuadrilla de aviones de combate Eurofighter del ejército español. / SkypWarrior (YouTube)


Los Planes Especiales de Armamento (PEAS), en los que España lleva gastados más de 30.000 millones de euros de dinero público, están llamados a convertirse en uno de los mejores ejemplos históricos de cómo el capital obtiene beneficios sin arriesgar un euro. La investigación y el desarrollo de sistemas de armas, muy útiles para la guerra y bastante inútiles para la defensa de la sociedad, se realiza a expensas de unos recursos públicos con muy poco beneficio para el empleo y el capital propiamente dicho. El modelo de consorcio empresarial de varios países europeos más Turquía resultaría detestable para el padre del liberalismo económico, Adam Smith. El artilugio burocrático-industrial se parece bastante a aquellas sociedades de indias que monopolizaban el comercio con las colonias y les impedían comerciar con terceros países.

Sin embargo, por decisión de los gobiernos implicados, los miles de millones de euros de dinero público destinados a los PEAS no computan como “deuda pública”. He aquí la primera anomalía. El déficit no es un problema para inyectar directamente más de mil millones de euros cada año al complejo militar-industrial. La inversión en sanidad, policía, educación o el pago de las pensiones genera deuda cuando los ingresos fiscales son inferiores al gasto, pero los grandes programas plurianuales de gasto en armamento no se contabilizan o quedan fuera del exceso.

 Los grandes programas de armas datan de finales de los noventa y principios del 2000, bajo los gobiernos de José María Aznar, el presidente que hizo trampas para librarse de la mili y embarcó a España en la guerra de Irak con Bush y Blair. La financiación de los PEAS se realizaba sin que las empresas elegidas arriesgaran un euro de capital inicial. La investigación y el desarrollo del futuro avión europeo de combate EF2000 se realizaba con cargo al presupuestos del Ministerio de Industria. El gobierno adelantaba el dinero publico para financiar la I+D+I al consorcio de empresas de varios países, fabricaban los productos y cuando Defensa los recibía y pagaba, las empresas agrupadas en esas agencias sobrecargadas de siglas, devolvían al Tesoro español la financiación prestada a cero interés.

De este modo, para participar en el diseño y fabricación del cazabombardero EF-2000 y recibir 70 aviones para la Fuerza Aérea, se han realizado y comprometido unos pagos de 10.629,86 millones de euros. Quiere decirse que cada avión cuesta 151,8 millones de euros, una suma que supera el 33% de las estimaciones iniciales, y ello a pesar de que España, que iba a adquirir 84 aparatos, ha renunciado a 14, aunque finalmente serán 12 menos para reponer los dos que se estrellaron. Hasta el momento, la Fuerza Aérea ha recibido 61 aviones y, según el secretario de Estado de Defensa, Agutín Conde, los 9 restantes irán saliendo de las fábricas del consorcio Eurofighter y Eurojet (cada consorcio tiene 4 empresas de cada uno de los cuatro estados participantes) antes de que finalice 2018.

Pero después del enorme gasto en el caza europeo, ahora resulta que para sustituir a los históricos F-18 adquiridos en los años ochenta a Estados Unidos a través del famoso Programa FACA que gestionó el que luego fuera ministro de Defensa con Aznar, Eduardo Serra Rexach, el Gobierno de Mariano Rajoy está evaluando la compra de 70 cazas F-35 Lightning II, Relámpago, fabricados por un consorcio encabezado por la estadounidense Lockheed Martin y con un precio inicial estimado en 6.000 millones de euros. Esto significa que cada unidad costaría 85,7 millones, la mitad menos que el EF2000 y explica el principal cometido de Pedro Morenés, antecesor de la actual ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, como embajador en Washington. Después de todo Morenés sigue siendo un hombre de la industria armamentista.

La desarrollo de adquisición del F-35, un avión de los denominados invisibles, ha estado plagado de problemas y sobrecostes desde su mismo inicio, hasta el punto de que el presidente Donald Trump prometió que cancelaría el proyecto. El aparato, de despegue y aterrizaje vertical, apenas puede llevar carga bélica cuando opera en este modo, lo que le priva de la versatilidad del Harrier: operar desde cualquier punto. Además, es un auténtico hierro volante, incapaz de enfrentarse a ningún otro aparato en combate aéreo. También se descubrió que el cañón interno que debía equipar al avión, literalmente no cabe y, para colmo de males, parece que los rusos ya han desarrollado radares capaces de detectar al F-35. En Estados Unidos Boeing trabaja a marchas forzadas para producir versiones actualizadas de los F-18, como ya hizo con los F-15, que puedan suplementar o sustituir al muy deficiente F-35.

Las averías del programa A400 para el avión de transporte europeo también resultan sonadas y costosas. El avión de carga posee capacidad para 40 toneladas y el diseño (o copia) de las capacidades logísticas y tácticas ha retrasado el programa por más de cuatro años. Resulta insólito que el avión llamado a sustituir a los Hércules tenga retrasos por no haber conseguido sistemas militares básicos como el lanzamiento de cargas y de personal, la autodefensa (DASS) y por haber registrado fallos con los motores y los equipos de aviónica. Los británicos han obligado a las fábricas españolas a equipar mejor sus dos primeros aparatos.

Por si fuera poco, España iba a pagar 4.333,52 millones de euros por 27 aviones, pero el coste se ha incrementado hasta 5.019 millones mientras el pedido se ha reducido a 14 aparatos. Esto significa que cada avión costará 358,5 millones, casi el doble de los 160,4 millones estimados incialmente. Además los aviones serán entregados al Ejército del Aire con capacidades por debajo de lo contratado al menos durante los dos primeros años después de la puesta en servicio. Pero no hay que preocuparse porque la industria realizará los retrofit para alcanzar la configuración final sin ningún coste suplementario, según el compromiso adquirido.

No termina aquí la sucesión de endiabladas chapuzas disfrazadas con siglas burocráticas, ya que similar fenómeno se ha registrado en la adquisición y montaje de los helicópteros Tigre. A los retrasos y fuertes variaciones a la baja hay que añadir en este caso el salto de 1.353,5 millones a 1.515 para contar con 18 de esos aparatos de combate, y eso después de haber renunciado a la adaptación de 6 comprometidos en el contrato inicial con Eurocopter TIGER (ECT) para la célula  y con el consorcio MTR (MTU/Turbomeca/Rolls Royce) para el motor.

Como es sabido, el pago de los PEAS por parte de Defensa se arbitró mediante créditos extraordinarios por real decreto. De ese modo quedaban fuera de la discusión del Presupuesto anual, a pesar de que los desembolsos eran conocidos y estaban programados. Zapatero suspendió los pagos de Defensa no aprobando los decretos en 2010 y 2011, los peores años de la crisis. Pero inmediatamente Rajoy ordenó el pago y firmó los decretos de su ministro Morenés hasta que el Tribunal Constitucional ha sentenciado que esos recursos, perfectamente previsibles, han de integrarse en el Presupuesto ordinario. La anualidad de 2016 y de este año supera los 1.800 millones de euros.

Luego ya, según los últimos informes del Tribunal de Cuentas, los cuarteles generales penalizan a los ingenieros y expertos militares que optan por adscribirse a las oficinas de gestión y control de los PEAS, con destino en Alemania, Francia, Bélgica o en nuestro país. Su condición militar queda en suspenso, “al mismo nivel valorativo, por ejemplo, de quien se encuentra suspendido de empleo por ejecución de sentencia firme, o incluso en una condición peor que quienes se encuentran en servicio activo sin destino, por ejemplo, por falta de idoneidad, por imposición de una sanción disciplinaria y de una condena”.

Esta paradoja impide, por ejemplo, que se cubran las plazas de especialistas con personal militar, de modo que en 2015 sólo una de las tres plazas para cubrir las pruebas de los helicópteros Tigre estaba cubierta. Los controles de gestión e ingeniería son realizados o subcontratados por la empresa ISDEFE, que recibe encomiendas de gestión de Defensa por más de 80 millones de euros anuales. Esta entidad, en la que prestan servicio un millar de ingenieros y especialistas, está presidida por el secretario de Estado de Defensa, en este caso, el exalcalde de Toledo y exconsejero de Red Eléctrica, Conde. Su puesto en ese consejo fue cubierto por el exdirector de la Guardia Civil, otro histórico del PP, Arsenio Fernández de Mesa.

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