miércoles, 28 de septiembre de 2016

LA GUERRA DE SIRIA PROVOCADA POR LOS CAPITALES OCCIDENTALES, Y MARIANO RAJOY QUE NO LE GUSTA LA GASEOSA


Al borde de la catástrofe: "La Tercera Guerra


Mundial puede estallar en Siria"



 

 26 sep 2016  

 




MIRHAIL ALLAEDIN/SPUTNIK


El conflicto en Siria está pasando a una etapa "catastrófica", con el riesgo de una participación mucho mayor de Rusia y EE.UU., ha advertido en rueda de prensa el presidente del Centro de Estudios Estratégicos Rusia-Mundo Islámico Shamil Sultánov.

En opinión de ese experto, los acontecimientos de los últimos dos o tres días en Siria y, sobre todo, en la ciudad de Alepo, donde el conflicto "se vuelve cada vez más incontrolable" demuestran que la situación "ha cambiado drásticamente".

"O lo ganas todo o pierdes"

A juicio del politólogo, el fracaso de los acuerdos sobre Siria entre EE.UU. y Rusia significa que las grandes potencias ya "no son capaces de influir en este conflicto" mientras que "la importancia de los actores regionales crece", recoge RIA Novosti.

De mantenerse esta tendencia "catastrófica" causada, entre otras razones, por la dura retórica antirrusa de Occidente se podría llegar a una situación donde "sea imposible cualquier acuerdo y la alternativa es la siguiente: o lo ganas todo o pierdes", asevera el analista.

El riesgo de la Tercera Guerra Mundial

En estas circunstancias crece el riesgo de un aumento drástico de la implicación de EE.UU. o de Rusia en el conflicto sirio, advierte el experto.

"Estamos a punto de pasar a un período muy difícil", vaticina Sultánov para concluir "quizás es aquí, en Siria, donde puede empezar la Tercera Guerra Mundial".

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LA GUERRA ES SANA. CLARO QUE QUIEN LA ORGANIZA ES UN CRIMINAL QUE SE ENRIQUECE CON LA SANGRE Y SUFRIMIENTO AJENOS, POR EJEMPLO




la guerra, la paz y el absurdo
¡Deben estar tomándonos el pelo!



TomDispatch
Rebelión
28.09.2016

Traducción del inglés para Rebelión de Carlos Riba García


Aventuras en un mundo –estadounidense– de frustración 
 
Hace poco tiempo, mientras ordenaba una pila de libros infantiles, me encontré con un volumen, That Makes Me Mad! (Eso me vuelve loca), que me trajo muchos recuerdos. Escrito por Steve Kroll, un amigo fallecido hace unos cuantos años, contaba las siempre frustrante aventuras cotidianas de Nina, una niña en cuya vida se topaba cada día con el obstáculo de algún lugar común; llegada a ese punto, ella siempre decía... bueno, ¡podéis adivinarlo con el título! De pronto me sentí inundado de vívidos recuerdos de otros tiempos; de mis padres y de mi hija (que ahora lee libros como aquellos a su propio hijo) sentada a mi lado cuando tenía cinco años y repetía esas mismas palabras con tan viva voz que yo me daba cuenta de que ella estaba expresando las frustraciones de su vida, aquello que la volvía loca.

Treinta años después, en un Estados Unidos casi inimaginable, cuando cogí ese libro de repente me di cuenta de que cada vez que sigo las noticias online, por la televisión o –perdonadme por esto, pero tengo 72 años y continúo atrapado en el pasado– la prensa escrita, tengo un impulso similar al de Nina. Solo que la frase a la que accedo es otra de Steve Kroll, la que dice “¡Deben estar tomándonos el pelo!”.

A continuación os muestro algunos ejemplos recientes extraídos del mundo de guerra y paz al estilo estadounidense. Pensadlos como ilustraciones seleccionadas al azar en una época trumpiana en la que todo lo que pasa es una muestra de este mundo absurdo y viene perfectamente a cuento. Si estáis de humor, sentíos libres de gritar conmigo esa frase mientras avanzamos.

El planeta nuclearizado

Estoy seguro de que os acordáis de Barack Obama, el tipo que entró en la Oficina Oval prometiendo trabajar por un “mundo libre de la amenaza nuclear”. Ya sabéis, el presidente que en 2009 viajó a Praga para decir conmovido: “Entonces, hoy dejo sentado rotundamente y con convicción el compromiso que Estados Unidos asume en la búsqueda de la paz y la seguridad en un mundo sin armas nucleares... Acabando con la mentalidad de la Guerra Fría, reduciremos el papel de las armas nucleares en nuestra estrategia de seguridad nacional y exhortaremos a otros países para que hagan lo mismo”. Ese mismo año, él recibió el Nobel de la paz, en gran medida por lo que aún estaba por hacer, particularmente en lo atinente a las armas nucleares. Por supuesto, ¡todo eso era algo muy de la época!

Después de casi dos periodos en la Oficina Oval, nuestro presidente de la paz, el único en la historia que llamó a la “abolición” del arma nuclear –y cuya administración retiró menos armas de nuestro arsenal nuclear que cualquiera otra una vez acabada la Guerra Fría– ahora está presidiendo las primeras etapas de un programa de modernización de un billón (ha leído bien, un billón, es decir, un 1 seguido de 12 ceros) de ese mismo arsenal (por supuesto, esa etiqueta con el precio de un billón de dólares llega antes de que empiecen los inevitables sobreprecios). El programa incluye un importante trabajo de diseño y puesta a punto de armas nucleares “guiadas de precisión” en las que se incluye la opción de moderar la capacidad de destrucción de esos ingenios. Este tipo de armas tiene la potencialidad de llevar la guerra nuclear al campo de batalla como primera opción, algo de lo que Estados Unidos se jacta de ser un pionero.

Esto me lleva a una historia en la portada del NewYork Times el pasado 6 de septiembre que me llamó la atención. Esta historia es como el glaseado del pastel nuclear de Obama. Su titular era: “Es improbable que Obama vote en contra del primer uso de las armas nucleares”. Admitámoslo; si lo hiciera, ese voto podría ser revertido por cualquier futuro presidente. Aun así, todo indica que existiría el temor de que la promesa de no iniciar una guerra nuclear “debilitaría a los aliados y envalentonaría a Rusia y China... en un tiempo en que Rusia está realizando prácticas de bombardeo en Europa y China está ampliando su influencia y poderío en el mar Meridional de China”, el presidente se está volviendo atrás en la intención dar semejante voto. Traduciendo: el único país que ha utilizado alguna vez ese tipo de armas pasará a la historia por estar preparado y con la necesaria voluntad para volver a hacerlo sin que medie ninguna provocación nuclear y hacer creer –hoy al menos eso creen en Washington– que eso daría lugar a un mundo más seguro.
¡Deben estar tomándonos el pelo!

El antiguo bombardeo de siempre

Recordad que en octubre de 2001, cuando la administración Bush lanzó su invasión de Afganistán, Estados Unidos no estaba bombardeando ningún país mayoritariamente islámico. De hecho, ningún otro país en el mundo. Afganistán fue “liberado” rápidamente; el Talibán, aplastado; y al-Qaeda, obligado a huir. Así eran las cosas, o así lo parecían entonces.

El pasado 8 de septiembre, casi 15 años más tarde, el Washington Post informó de que en un solo fin de semana y un “trajín” de actividad, la fuerza aérea de Estados Unidos había arrojado bombas o disparado misiles contra seis país mayoritariamente musulmanes: Irak, Siria, Afganistán, Libia, Yemen y Somalia