miércoles, 19 de abril de 2017

JODER QUE DÍA MÁS NEGRO PARA EL PP, JEFES, VERSION JEFATURIZADA Y SUS ZAMPABOLLOS ESTOMACALES DEFENSORES DE LA CORRUPCIÓN. ¡HOMBRE, PACO, SEÑOR DOCTOR, TÚ POR AQUI! ESCÚCHAME PACO. MAÑANA TE QUIERO VER PONIENDO UNA QUERELLA CRIMINAL CONTRA EL BOLETÍN QUE DA LA NOTICIA, PORQUE SEGURO QUE ES FALSA. PERO SI NO LO HACES, ME VOY A DEDICAR A VER SI PUDIERA SABER QUIEN ES TU PADRE PARA DECIRLE UNAS CUANTAS COSA DE SU HIJO PAQUITO MARHUENDA, POR ERES TÚ EL HIJO DE TU PADRE, NO? A ESTE PASO HOY VOY A COMER YO A LAS 12 DE LA NOCHE

Marhuenda, imputado en la ‘Operación Lezo’


Francisco Marhuenda, director del diario La Razón

El director de La Razón y el presidente del medio, Mauricio Casals, están investigados por el juez Velasco por presionar a Cifuentes para que no denunciara la trama en el Canal de Isabel II.

El entramado que está investigando la Guardia Civil en la ‘Operación Lezo’ es de gran magnitud. Aparte de la detención de Ignacio Aguado, expresidente de la Comunidad de Madrid, y de otros dirigentes, las autoridades están dirigiendo la mirada a otros protagonistas como es el caso de Francisco Marhuenda. Como han publicado varios medios, el director de La Razón ha sido imputado por esta trama de presunta corrupción.

Según ha informado, el juez Velasco ha decidido citar a Marhuenda junto a Mauricio Casals, presidente de La Razón, por presionar supuestamente a Cristina Cifuentes, la cual ha sido llamada a declarar en calidad de testigo, para que no denunciara las ilegalidades del Canal de Isabel II. Edmundo Rodríguez Sobrino, mano derecha de Ignacio González y consejero delegado del medio que dirige Marhuenda, también ha sido detenido en la operación y es el motivo por el que los dos directivos movieran ficha.


Tal y como ha publicado El Español, los movimientos en La Razón comenzaron cuando la Comunidad de Madrid comunicó que iba a denunciar ante la Fiscalía las irregularidades en el Canal de Isabel II. A raíz de ese anuncio, los investigadores de la trama han determinado que tanto Marhuenda como Casals no sólo iniciaron las coacciones sino que obstruyeron la labor judicial para que Cifuentes no diese el paso de denunciar el entramado que, como finalmente ha pasado, ha salpicado a Rodríguez Sobrino.