miércoles, 29 de marzo de 2017

100 AÑOS DE LA REVOLUCIÓN RUSA. 2 DE 25


León Trotsky

HISTORIA DE LA REVOLUCION RUSA
Tomo II



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Capitulo II

Las "jornadas de julio". 

El momento culminante y la derrota 

A partir de este momento, la dirección inmediata del movimiento pasa a manos del Comité del partido de Petrogrado, cuyo principal agitador era Volodarski. De movilizar a la guarnición se encargó la Organización militar. Ya desde marzo se hallaban al frente de la misma dos viejos bolcheviques, a los cuales debió mucho la Organización en su ulterior desarrollo, uno de ellos era Podvoiski, figura brillante y original en las filas del bolchevismo, con los rasgos característicos del revolucionario ruso de viejo estilo. Procedente del seminario, era hombre de gran energía, aunque no disciplinado, con imaginación creadora, que, justo es reconocerlo, degeneraba fácilmente en fantasía. Más tarde, cuando Lenin pronunciaba la palabra "podvoiskismo", en sus labios había cierta ironía bonachona, no exenta de advertencia. Pero los lados débiles de esta naturaleza apasionada habían de manifestarse principalmente después de la toma del poder, cuando la abundancia de posibilidades y recursos daba impulsos excesivos a la energía dilapidadora de Podvoiski y a su pasión por las empresas decorativas. En las circunstancias creadas por la lucha revolucionaria en torno al poder, su decisión optimista, su abnegación y su incansable actividad le hacían un director insustituible de las masas de soldados en pleno despertar.
Nevski, ese ex privat docente, más prosaico que Podvoiski y no menos adicto al partido que él, no tenía nada de espíritu organizador, y sólo por una desdichada casualidad llegó a ser, un año más tarde, por poco tiempo, ministro soviético de Vías y Comunicaciones. La atracción que ejercía sobre los soldados era debida a su sencillez, a su carácter comunicativo y a su trato afable.
Alrededor de estos directores pululaba un grupo de auxiliares directos, formado por soldados y jóvenes oficiales, algunos de los cuales estaban llamados a desempeñar más tarde un importante papel. En la noche del 4 de julio, la Organización militar pasa de golpe a ocupar el primer plano. Podvoiski, que asume sin gran trabajo las funciones de mando, improvisa a su lado un Estado Mayor. Se cursan órdenes e instrucciones breves a todas las fuerzas de la guarnición. Se colocan automóviles blindados en los puentes que unen a los suburbios con el centro y en los puntos estratégicos de las arterias principales, a fin de proteger a los manifestantes contra posibles ataques. Por la noche, los soldados del regimiento de ametralladoras habían apostado ya centinelas propios en la fortaleza de Pedro y Pablo. Por teléfono y emisarios especiales se notifica la manifestación del día siguiente a las organizaciones de Orienbaum, Peterhof, Krasni-Selo y otros puntos próximos a la capital. Huelga decir que la dirección política general del movimiento quedaba reservada al Comité central.
Los ametralladores no regre