domingo, 3 de mayo de 2015

LATINOAMÉRICA CAMBIA DE AIRES


Entrevista al sociólogo y politólogo brasileño Emir Sader

“Los gobiernos posneoliberales de América Latina han rescatado la función del estado”

Rebelión
02.05.2015



Aparentemente el neoliberalismo apuesta por el mercado, el sector privado y la desregulación en todos los ámbitos, de manera que (a simple vista) el estado constituiría una barrera para el libre discurrir de la oferta y la demanda. Sin embargo, los gobiernos de corte neoliberal hacen un uso intensivo del aparato estatal para desarrollar sus contrarreformas. En América Latina, sin embargo, los gobiernos progresistas o “posneoliberales” han rescatado al estado y le han otorgado otra función, según el sociólogo y politólogo brasileño Emir Sader: la prioridad de las políticas sociales en lugar del ajuste fiscal; o la primacía de la integración regional y los intercambios Sur-Sur, frente a los Tratados de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos. Emir Sader es uno de los fundadores-impulsores del Foro Social Mundial de Porto Alegre, además de profesor retirado de las universidades de Sao Paulo y del Estado de Río de Janeiro. Entre 2006 y 2012 fue secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO). Entre su abundante bibliografía figuran “Lula y Dilma, 10 años de gobiernos posneoliberales en Brasil”; “El nuevo topo: los caminos de la izquierda latinoamericana”; “Porto Alegre: otro mundo es posible” o “La venganza de la historia”. Es también coordinador de la Enciclopedia Contemporánea de América Latina y el Caribe.


-El fracaso del neoliberalismo, con las políticas privatizadoras, desreguladoras y sumisas al Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, inaugura en América Latina una era de gobiernos que has llamado “posneoliberales”. ¿En qué contexto se desarrolla el neoliberalismo y cómo se fragua la respuesta “posneoliberal”?

El paso del capitalismo a su era neoliberal fue el resultado de varios factores de cambio a escala mundial. Primeramente la derrota del campo socialista en la “guerra fría”, y el paso de un mundo “bipolar” a otro “unipolar” bajo hegemonía imperial estadounidense. Además, se produce el final del ciclo largo expansivo del capitalismo, que viene de la segunda guerra mundial y se prolonga hasta los años 70, y que implica el paso de un modelo regulador keynesiano a un modelo liberal de mercado. Estos factores representan un cambio en la correlación de fuerzas muy favorable al bloque occidental liderado por Estados Unidos. El neoliberalismo surge en este marco. En la idea de que el capitalismo había dejado de crecer, y entrado en un largo ciclo recesivo, porque –se decía- había una excesiva cantidad de reglamentaciones. Desregulado, el capitalismo volvería a funcionar y todos ganarían. Pero lo que realmente sucedió con la “liberalización” fue una inmensa transferencia de recursos del sector productivo al sector especulativo, además de la hegemonía de éste a escala mundial. Ocurre entonces que las fuerzas populares y anticapitalistas se sitúan a la defensiva. América Latina, en particular, fue una víctima especial porque sufrió la crisis de la deuda en el paso de los años 70 a los 80; dictaduras militares en países políticamente tan importantes como Brasil, Uruguay, Argentina o Chile; y la mayor cantidad de gobiernos neoliberales del mundo, en una modalidad muy “radical”. La reacción se produjo en la forma de elección de gobiernos que expresaban un rechazo al neoliberalismo y al fracaso de su gestión.

-Los gobiernos “posneoliberales”. ¿En qué países acceden al poder ejecutivo, cuáles son sus características y qué políticas desarrollan?

Sea por la crisis mexicana de 1994, Brasil (1998-99) o Argentina (2001-2002), sea porque no cumplió sus promesas (ni siquiera el control inflacionario) y, sobre todo, porque profundizó la desigualdad y la exclusión social, ciertamente el neoliberalismo fracasó en América Latina. La ola de gobiernos que empieza con Chávez (1999) y llega hasta Rafael Correa (2007) se plantean esencialmente la superación del modelo neoliberal. Algunos se plantean como objetivo estratégico superar el capitalismo (Venezuela, Ecuador o Bolivia), pero lo que los une es la idea de superar el neoliberalismo y sustituirlo por otro modelo al que, por no haber encontrado una palabra mejor para definirlo, he llamado de gobiernos “posneoliberales”. Se caracterizan básicamente por la prioridad de las políticas sociales en lugar del ajuste fiscal; la primacía de la integración regional y los intercambios Sur-Sur, frente a la firma de Tratados de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos. Por último, son gobiernos que impulsan el “rescate” del estado. Contra la centralidad del mercado, el rol activo del estado en los político, lo económico y para la garantía de los derechos sociales.

-En 2013 coordinaste un libro sobre una década de gobiernos del PT en Brasil. ¿Cuáles son los principales logros y déficit? ¿Han conseguido los gobiernos de Lula y Dilma Rousseff romper con el neoliberalismo?

Los gobiernos del PT han cerrado el ciclo de gobiernos “posneoliberales” de Fernando Collor de Mello y Fernando Henrique Cardoso. Han terminado con los procesos de privatización, rescatado la prioridad de las políticas sociales y priorizado otros elementos de lo que denominé gobiernos “posneoliberales”. Sin embargo, por la herencia negativa que han recibido, no han realizado cambios estructurales en el país. Por ejemplo, la hegemonía del capital financiero continúa vigente, lo que es un obstáculo para mantener niveles de crecimiento altos. El peso del agronegocio en el campo es otro obstáculo al avance de políticas de autosuficiencia alimentaria y reforma agraria. En tercer lugar, el monopolio privado de los medios de comunicación es un elemento que fortalece a la oposición política. El último factor es la financiación privada de las campañas electorales, que produce congresos muy copados por los grupos de presión corporativos. En algunas de las circunstancias mencionadas, el gobierno empieza a plantear cambios, pero en otras no encontró la forma de hacerlo. Ello hace que los avances tengan límites. 

-En 2014 se cumplía el 30 aniversario del Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra de Brasil (MST), uno de los más potentes del mundo y en el que participan 1,5 millones de personas. ¿Cuál es su relación con los gobiernos del PT, sobre todo en la cuestión de la agroindustria?

El MST es un movimiento social muy especial. Pelea por la reforma agraria pero tiene también una visión política de los asuntos. Si el MST se orientara sólo por la política agraria del gobierno, debería tener una posición más dura. Y la tiene en esa cuestión. Pero dado que se ubica también como movimiento social y político, sabe que en la polarización nacional (y no sólo en Brasil), la alternativa está en la derecha. Incluso cuando algunos sectores salen o se desplazan del gobierno, como Marina Silva en Brasil, se van a la derecha. El MST tiene, por tanto, una actuación de lucha contra la derecha y las perspectivas golpistas que lo hacen estar más cerca del gobierno de lo que debería estar, si sólo considerara la cuestión agraria, en la que los avances fueron pequeños.

-El neoliberalismo es también (o sobre todo) una escala de valores, una cosmovisión y una manera de entender el mundo. ¿Han abierto alguna brecha los gobiernos de izquierda latinoamericanos en la hegemonía neoliberal?

Éste es un elemento presente en todos los países, porque el neoliberalismo no sólo transforma las estructuras económicas y sociales, sino también los valores. Impone una cultura elitista y centrada en el consumidor, no en los derechos de la gente, lo que al final representa un factor de fuerza para los Estados Unidos. Es el llamado “modo de vida norteamericano”, que tiene en el Shopping Center (y la maquinaria publicitaria que lleva aparejada) su forma ejemplar de estilo de vida. Aun en los países en los que hubo un progreso socioeconómico importante (Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil, Argentina o Uruguay), no se ha logrado todavía generar ideologías alternativas. Sobre esta cuestión, el historiador británico Perry Anderson hizo una reflexión muy seria: cuando la izquierda llegó finalmente al gobierno, por el agotamiento de los gobiernos neoliberales, había perdido la batalla de las ideas. Éste es el punto en el que la izquierda encuentra más dificultades para contrarrestar la ola neoliberal.

-¿Qué función han otorgado al estado los gobiernos “posneoliberales”?

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